Introducción
El melanoma es una de las neoplasias cutáneas más agresivas, con alta capacidad de invasión y metástasis 1; aunque es menos frecuente que otros cánceres de piel, causa la mayoría de muertes por esta patología 2. Su diagnóstico temprano es crucial, pues la resección quirúrgica puede ser curativa; la detección tardía implica mal pronóstico. La comprensión de los factores de riesgo y la prevención son claves para reducir la morbimortalidad. 3 Se origina en los melanocitos, productores de melanina en la epidermis. 4 La OMS estima unos 160.000 nuevos casos anuales y 48.000 muertes. En regiones soleadas, como Málaga (España), se notifican más de 6.000 casos de cáncer de piel, 600 de ellos melanoma. 5 Detectado precozmente, la curación alcanza el 95 %. La dermatoscopia, técnica no invasiva, ha mejorado notablemente la precisión diagnóstica. 6
Los programas de tamizaje y campañas de concienciación fomentan la autoexploración y la consulta ante cambios sospechosos. 7 Educar sobre riesgos como la radiación ultravioleta o el uso de camas solares es esencial. El protector solar, la ropa adecuada y evitar el sol en horas pico reducen la incidencia. La prevención y detección precoz son pilares para abordar esta enfermedad pública. 8 Diversos estudios han mostrado la eficacia de las campañas de pesquisa. Del Marmol et al., 9 reportaron el impacto de Euromelanoma en 39 países europeos (426.000 personas), destacando su efectividad en detección y educación, especialmente en Europa Central y del Este (35,5 % de muertes). Nikkels 10 observó patrones dermatoscópicos en comunidades germanoparlantes, logrando detectar el 30 % de casos anuales en dos meses. La revisión de Darmawan et al., 11 sistematizó hallazgos sobre melanoma acral lentiginoso, con sensibilidad del 93,1 % y especificidad del 86,7 %, mejorando el diagnóstico temprano.
Durante la pandemia, Vilani et al., 12 propusieron un modelo de cribado en Italia con teledermatología y educación digital, manteniendo calidad diagnóstica y seguridad. Wecker et al., 13 demostraron en Alemania (2024), con 126.350 pacientes y 21 millones de búsquedas, una correlación entre incidencia de cáncer y volumen de búsqueda digital, sugiriendo su valor como herramienta epidemiológica. Estos antecedentes sustentan la integración de enfoques clínicos, tecnológicos y comunicacionales en campañas como la del presente trabajo de investigación, cuyo objetivo fue caracterizar epidemiológica y dermatoscópicamente el melanoma durante 2023-2025.
Métodos
El presente estudio correspondió a un diseño tipo descriptivo, retrospectivo y de corte transversal. La muestra estuvo conformada por 378 participantes que asistieron a las campañas de pesquisa realizadas por el Centro Clínico Dermatológico SP, en Caracas. El estudio fue realizado en el período comprendido entre los años 2023 al 2025. Estas jornadas se celebraron en el Día Mundial del Melanoma, cada 23 de mayo, fecha establecida para promover la conciencia global sobre esta enfermedad. Los participantes asistieron de manera voluntaria, tras la difusión de la información a través de redes sociales, como Instagram, Facebook y WhatsApp. Además, la actividad contó con el respaldo y la recomendación de la Sociedad de Dermatología de Venezuela. A cada asistente se le aplicó una hoja de recolección de datos, en la que se registraron tanto datos identificativos como variables epidemiológicas asociadas al melanoma. Entre estas variables se incluyeron el fototipo cutáneo según la clasificación de Fitzpatrick, el nivel de conocimiento general sobre el melanoma, la existencia de antecedentes personales y/o familiares de esta enfermedad, el uso habitual de protector solar, antecedentes de insolación, y la presencia de más de 50 nevos melanocíticos.
Los diagnósticos se determinaron a través de una evaluación clínica exhaustiva, complementada con dermatoscopia, en conformidad con los criterios definidos por la regla ABCDE. 14 Al momento del ingreso a la consulta, se solicitó a los pacientes retirarse la vestimenta para llevar a cabo un examen cutáneo completo, que permitiera identificar posibles lesiones dermatológicas. Estas lesiones fueron inicialmente valoradas de forma clínica, considerando su morfología, distribución y otras características relevantes; posteriormente, se realizó un análisis dermatoscópico con dermatoscopia marca Dermalite DL 200 hybrid, DL4 y DL5. De manera adicional, se aplicó el criterio de los siete puntos, herramienta diagnóstica que permitió evaluar criterios dermatoscópicos específicos como la presencia de redes pigmentadas atípicas, puntos o glóbulos irregulares y estructuras en velo azul-blanquecino, entre otros, lo cual facilitó la detección de lesiones con mayor probabilidad de malignidad. 15 Esta metodología permitió una visualización detallada de estructuras no perceptibles a simple vista, favoreciendo así una clasificación diagnóstica más precisa y un abordaje más certero del diagnóstico diferencial. En atención al carácter retrospectivo del estudio, se respetaron rigurosamente los principios éticos relacionados con la confidencialidad y la privacidad de los participantes; toda la información recolectada se almacenó de forma segura y sin divulgación, garantizando la protección de la identidad de los individuos conforme a los lineamientos éticos vigentes para investigaciones de esta índole, siendo éstos evaluados por Comité Independiente de Bioética para la Investigación Centro Nacional de Bioética (CIBI-CENABI) en octubre 2025.
El análisis estadístico consistió en calcular frecuencias y porcentajes de variables nominales u ordinales, cuyos resultados se plasmaron en tablas de una entrada. Los datos fueron tabulados con la aplicación STATA 17.
Resultados
Fueron evaluados 378 pacientes durante la pesquisa clínica y dermatoscópica dirigida a determinar la presencia de melanoma cutáneo entre los años 2023 y 2025. En la Tabla 1 se describieron las características sociodemográficas y clínicas de los participantes. Se evidenció una mayor proporción de pacientes de sexo femenino, con 285 (75,4 %). En relación con el fototipo de piel según la clasificación de Fitzpatrick, predominó el tipo III con 175 pacientes (46,3 %), seguido del tipo IV en 109 (28,8%) y el tipo II en 76 (20,1 %). Los fototipos I y V fueron menos frecuentes, con 3 (0,8%) y 15 (4,0%) pacientes. En cuanto al lugar de procedencia, la mayoría de los participantes provenían del Distrito Capital (Caracas), con 222 (58,7 %), seguido del estado Miranda. Respecto al conocimiento previo sobre el melanoma, 214 pacientes (56,6 %) manifestaron estar informados.
TABLA 1 Distribución de características sociodemográficas y clínicas de los participantes en la pesquisa inicial de melanoma (2023-2025)
| Variables | n | % |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Femenino | 285 | 75,4 |
| Masculino | 93 | 24,6 |
| Fototipo de Fitzpatrick | ||
| I | 3 | 0,8 |
| II | 76 | 20,1 |
| III | 175 | 46,3 |
| IV | 109 | 28,8 |
| V | 15 | 4,0 |
| VI | 0 | 0,0 |
| Procedencia | ||
| Caracas | 222 | 58,7 |
| Miranda | 141 | 37,3 |
| Aragua | 4 | 1,1 |
| La Guaira | 5 | 1,3 |
| Carabobo | 1 | 0,3 |
| Zulia | 1 | 0,3 |
| Trujillo | 1 | 0,3 |
| Lara | 1 | 0,3 |
| Bolívar | 1 | 0,3 |
| Táchira | 1 | 0,3 |
| Conocimiento sobre melanoma | ||
| Sí | 214 | 56,6 |
| No | 164 | 43,4 |
La Tabla 2 mostró la distribución de factores de riesgo personales y antecedentes clínicos asociados a melanoma. La mayoría de los pacientes no presentó antecedentes personales de cáncer cutáneo, con 355 casos (93,9 %). De los restantes, 16 pacientes (4,2 %) reportaron antecedentes de cáncer de piel no melanoma, y solo 7 (1,9 %) refirieron antecedentes personales de melanoma. En lo que respecta a antecedentes familiares, 321 (84,9 %) no reportaron casos de cáncer de piel en familiares, mientras que 51 (13,5 %) indicaron antecedentes de cáncer no melanoma y 6 (1,6 %) antecedentes de melanoma en familiares. En relación con los hábitos de fotoprotección, 228 pacientes (60,3 %) no usaban protector solar de manera habitual, y 150 (39,7 %) sí lo empleaban. Se observó que una alta proporción de pacientes, 308 (81,5 %), tuvo exposición solar sin protección antes de los 18 años, mientras que 70 (18,5 %) no lo hicieron. Además, se identificó que 66 pacientes (17,5 %) presentaban más de 50 lunares, y 312 (82,5 %) tenían menor número. Finalmente, 265 pacientes (70,1 %) refirieron haber sufrido insolaciones a lo largo de su vida, en contraste con 113 (29,9 %) que negaron este antecedente.
TABLA 2 Distribución de factores de riesgo personales y antecedentes clínicos en participantes de pesquisa inicial de melanoma (2023-2025)
| Variables | n | % |
|---|---|---|
| Antecedentes personales | ||
| No | 355 | 93,9 |
| Sí (tipo no melanoma) | 16 | 4,2 |
| Sí (tipo melanoma) | 7 | 1,9 |
| Antecedentes familiares | ||
| No | 321 | 84,9 |
| Sí (tipo no melanoma) | 51 | 13,5 |
| Sí (tipo melanoma) | 6 | 1,6 |
| Uso de protector solar | ||
| No | 228 | 60,3 |
| Sí | 150 | 39,7 |
| ES sin protección antes de 18 años | ||
| Sí | 308 | 81,5 |
| No | 70 | 18,5 |
| Más de 50 lunares | ||
| Sí | 66 | 17,5 |
| No | 312 | 82,5 |
| Antecedentes de insolación | ||
| Sí | 265 | 70,1 |
| No | 113 | 29,9 |
| ES: exposición solar |
En la Tabla 3 se describieron los hallazgos clínicos y dermatoscópicos observados durante la evaluación inicial. En más de la mitad de los pacientes, específicamente en 193 (51,1 %), no se identificaron hallazgos patológicos. Los nevus melanocíticos considerados normales se observaron en 54 casos (14,3 %), mientras que los nevus displásicos fueron evidenciados en 42 (11,1 %). Asimismo, 36 pacientes (9,5 %) presentaron múltiples lentigos. Dentro de los hallazgos asociados a lesiones malignas o premalignas, se identificaron 21 casos (5,6 %) de queratosis actínica, 20 (5,3 %) de carcinoma basocelular y 5 (1,3 %) de carcinoma espinocelular. Se detectaron también 6 casos presuntivos de melanoma, representando el 1,6 % de la muestra, y en un paciente (0,3 %) se identificó melanoniquia. La pesquisa dermatoscópica facilita la detección temprana del melanoma, pero su eficacia diagnóstica se ve limitada por barreras socioeconómicas que dificultan el acceso a la biopsia. Aunque todos los casos presuntivos fueron remitidos al sistema público, solo uno obtuvo confirmación histopatológica, evidenciando que la campaña constituye apenas un primer paso en el reconocimiento del riesgo.
TABLA 3 Distribución de hallazgos clínicos y dermatoscópicos en participantes valorados por primera vez en la pesquisa de melanoma (2023-2025)
| Hallazgos | n | % |
|---|---|---|
| Nevus melanocíticos normal | 54 | 14,3 |
| Múltiples lentigos | 36 | 9,5 |
| Nevus displásicos | 42 | 11,1 |
| Carcinoma basocelular | 20 | 5,3 |
| Queratosis actínica | 21 | 5,6 |
| Casos presuntivos de melanoma | 6 | 1,5 |
| Carcinoma espinocelular | 5 | 1,3 |
| Melanoniquia | 1 | 0,3 |
| No patológico | 193 | 51,1 |
Discusión
En el contexto actual de salud pública dermatológica, las campañas de pesquisa para el melanoma cutáneo se han constituido como herramientas fundamentales en la identificación precoz de lesiones malignas, especialmente en regiones donde el acceso a servicios especializados es desigual. 14 La experiencia desarrollada en el Centro Clínico Dermatológico SP entre 2023 al 2025 se alinea con esta tendencia global, evidenciando tanto fortalezas como limitaciones propias del modelo presencial. A diferencia de los resultados expuestos por Villani 12, cuya estrategia digital buscó extender el alcance durante la emergencia sanitaria por COVID-19 mediante plataformas virtuales y materiales educativos, en la campaña local persiste una metodología tradicional, con escasa integración tecnológica. Por otro lado, en el presente estudio se detectaron 6 casos presuntivos de melanoma (1,6 %) que, pese a carecer de confirmación histológica, ilustran la capacidad del cribado para captar lesiones sospechosas, mientras que el trabajo de Nikkels 10 informó 5 melanomas confirmados histológicamente, sin detallar cuántos se habían etiquetado clínicamente antes de la biopsia. La divergencia obedece, clínicamente, al tiempo de seguimiento y, metodológicamente, a que el protocolo priorizó sensibilidad inmediata, en tanto el diseño enfatizó verificación histológica posterior, enfoques complementarios y no excluyentes.
Una de las particularidades más relevantes de esta pesquisa fue el predominio de mujeres (75,4 %) y fototipos III y IV, lo cual refleja una tendencia de mayor participación femenina en intervenciones preventivas, tal como lo documentaron Del Marmol 9 en el marco del programa Euromelanoma, donde también se reportó un sesgo de género en la asistencia voluntaria. Dicha campaña, con un acumulado de más de 426.000 evaluados entre 1999 y 2020, evidenció que la detección temprana de melanoma es más frecuente en regiones con acceso a campañas educativas sostenidas y cribado gratuito. En este sentido, aunque los resultados obtenidos en el presente trabajo muestran coherencia con los patrones europeos en cuanto a perfil sociodemográfico y prevalencia de lesiones benignas y displásicas, se observa una limitación importante relacionada con el bajo nivel de conocimiento sobre el melanoma (43,4 % de los participantes desconocía la enfermedad), lo cual contrasta con los logros educativos de campañas europeas, que han logrado alcanzar a millones mediante herramientas digitales. Esta brecha informativa refuerza la necesidad de implementar programas de alfabetización en salud dermatológica, más aún si se considera que el 81,5 % de los evaluados en esta campaña local reportó exposición solar sin protección antes de los 18 años, un factor de riesgo ampliamente descrito por Nikkels 10 como predictor de melanoma en adultos mayores.
La pesquisa permitió identificar una proporción considerable de nevus displásicos (11,1 %) y múltiples lentigos (9,5 %), hallazgos que ameritan vigilancia continua y son consistentes con los patrones descritos por Darmawan 11 en su revisión sobre melanoma acral lentiginoso. Además, debe destacarse que los nevus displásicos no sólo representan marcadores epidemiológicos de riesgo, sino que, en determinados casos, pueden corresponder a melanomas en evolución, cuya confirmación diagnóstica definitiva requiere examen anatomopatológico tras biopsia. En la muestra venezolana predominó el examen clínico sin especificación del patrón dermatoscópico, los autores coreanos enfatizaron la importancia del patrón de crestas paralelas (PRP) y del algoritmo evaluación dermatoscópica de lesiones pigmentadas acrales, como herramientas con alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico temprano, especialmente en poblaciones no caucásicas. La ausencia de estos protocolos avanzados en la presente pesquisa representa una oportunidad de mejora, considerando que su implementación podría optimizar la precisión diagnóstica y facilitar intervenciones quirúrgicas en fases subclínicas. Adicionalmente, los datos histopatológicos no fueron integrados de manera sistemática, lo que limita la correlación entre sospecha clínica y confirmación diagnóstica, una debilidad que podría resolverse mediante alianzas interinstitucionales con laboratorios especializados y la formación continuada en dermatoscopia avanzada. 15
Por otro lado, los hallazgos del estudio alemán realizado por Wecker 13 aportan un enfoque complementario de vigilancia digital, demostrando que el volumen de búsquedas en línea se correlaciona significativamente con la incidencia de varios tipos de cáncer, incluido el melanoma. Este enfoque epidemiológico innovador permite no solo monitorear tendencias en tiempo real, sino también identificar brechas regionales en conciencia pública y diseñar intervenciones focalizadas. En contraste, la pesquisa realizada en el presente trabajo, carece de una componente digital que complemente la estrategia de prevención primaria. Dado que el 60,3 % de los participantes no utilizaba protector solar y el 70,1 % reportó antecedentes de episodios de insolación, se evidencian indicadores de una baja percepción del riesgo asociado a la exposición solar y una limitada adherencia a las medidas de fotoprotección. Esta situación se ve agravada por el costo de los productos de protección solar, el cual constituye una barrera de primer orden para su adquisición y uso regular. 2 Por ende, la incorporación de recursos digitales interactivos, tales como aplicaciones móviles, módulos educativos en línea y sistemas de autovigilancia cutánea, podría incrementar el alcance poblacional y mejorar la eficacia de las campañas, tal como lo sugiere la experiencia alemana. Así, el contraste entre ambas estrategias pone en evidencia la necesidad de evolucionar hacia modelos híbridos, que integren evaluación presencial con recursos tecnológicos, para maximizar la cobertura diagnóstica y fortalecer la cultura preventiva frente al melanoma.
Conclusiones
La investigación muestra una frecuencia elevada de melanoma en mujeres jóvenes urbanas con exposición solar no protegida y escaso conocimiento sobre la enfermedad. Se concluye que los factores de riesgo identificados refuerzan la necesidad de educación preventiva y vigilancia dermatológica temprana. Asimismo, aunque la pesquisa dermatoscópica constituye un primer paso en el reconocimiento poblacional del riesgo, su impacto se ve limitado por barreras socioeconómicas que dificultan el acceso a la confirmación histopatológica, como evidencia el reducido número de biopsias realizadas. También se identificó la importancia de unificar protocolos y mejorar la coordinación interinstitucional para optimizar la detección y el registro de casos. Se recomienda consolidar una base de datos nacional, fortalecer la articulación entre niveles asistenciales y mantener campañas sostenidas de sensibilización sobre fotoprotección y autocuidado cutáneo.










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