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Acta Odontológica Venezolana

versión impresa ISSN 0001-6365

Acta odontol. venez v.38 n.2 Caracas jun. 2000

 

Proverbios Bucales...... y Más

 

                                                                         Jesús Saturno Canelón

 

Continuemos con los proverbios salutíferos recopilados por el médico Juan Sorapán de Rieros en su libro “Medicina Española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua”, cuya edición príncipe data de 1616, y  sus reimpresiones de 1875, 1876, 1935 y 1975.

Dos de aquellos refranes aluden a la boca y los dientes. El primero se ocupa del uso del mondadientes, escarbadientes o palillo para limpiar la dentadura de los restos de alimentos y de la tova  o sarro. Su texto reza: “O con oro, o con plata, o con viznaga, o con no nsds”.

Según Sorapán, cuando tales restos son blandos, el palillo conveniente es el de viznaga (especie de sauco silvestre) “más que de otra madera por ser yerba caliente y amigable a los dientes y muelas”.  Pero si la tova estuviera muy pegada a ellos, el autor  prefiere el mondadientes de oro, el cual, entre todos los metales se lleva la gala, y “según Avicena, expulsa el mal olor de la boca, siendo detenido en ella” Pero si la tova “no quisiere  obedecer a la blandura de la viznaga ni del oro, lo hará el mondadientes de plata que es metal más duro...”  Sorapán recomendaba tener en casa un palillo de plata o de oro “para que el barbero, cuando venga a hazer la barba, mire muy atentamente la boca y quite con el dicho mondadientes lo superfluo que se hubiese criado”

El segundo proverbio odontológico va dirigido principalmente a las mujeres maquilladas que incitan al pecado. Su texto dice: “Salud y alegría, belleza cría; atavío y afeite, cuesta caro y miente” 

En efecto, su proclama de la “alegría honesta” como la mejor forma de conservar la belleza femenina sirve para reprender a “aquellas mujeres que con inmenso estudio y cuidado, y demasiada diligencia tratan del atavío de sus personas...”  Sorapán subraya que el atavío y afeite cuesta caro de dos maneras: “la primera porque es una sissa y lima sorda que gasta las haciendas de los hombres”,  y la segunda “por el gran daño que hace a las saludes”.  A cambio de tales daños,  el autor  ofrece varias fórmulas: unas  para ablandar el rostro áspero y darle resplandor; otras para las manchas y paño del rostro; y además, para lavar y hacer las manos blancas, para desarrugar el rostro, para teñir las canas y, por supuesto, par blanquear y conservar los dientes.  Veamos algunas de esas recetas:

Para ablandar el rostro áspero. Tomar muchos huesos de carnero, secos, sin carne. Partirlos y cocinarlos despacio. Apartada la olla del fuego se ha de  coger la grasa de  encima, con la cual se untarán el rostro “de antenoche” para conservarle fresco

Para lavar las manos y blanquearlas.  Tomar seis libras de melón bien maduro con sus pepitas, y cinco claras y yemas de huevos. Destilar todo junto y lavarse con la destilación.

Para desarrugar el rostro.  Tomar partes iguales de  cocimiento de brionia (Nueza, planta parásita) y de higos pasados, y junto lo uno y lo otro, lavarse la cara con dicha mezcla.

Para teñir las canas.  Tomar un cuartillo de lejía fuerte y otro de lejía simple, y en una olla vidriada con onza y media de almártaga. de dorar, y un puñado de hojas de laurel, se pone a cocer, y cuando mojando con una gota del cocimiento tres veces la uña, la tiñe, tiene buen punto. Entonces se aparta y se guarda para teñir la barba o cabello, mojando tres veces lo que se hubiere de teñir, dejando que pase algún tiempo entre una y otra vez.

Para blanquear y conservar los dientes. (Copiado textualmente de Sorapán) "Tomen la quarta parte de vna  onza de triaca de Andrómaco, y mézclenla con vino blanco y zumo de hinojo iguales partes, y dándole un hervor se guarde para labar la boca con ello”.

Rematemos esta colección de proverbios vulgarizados con otros que – derivados de la experiencia o de  antiguas creencias – tocan diversos aspectos de la vida diaria:

            “Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano”  (Es decir, hazte prudente temprano)

            “Quien se ejercita , descansa , y el que está en ocio trabaja”  (Ensalza a quienes son activos, diligentes,  y critica a  los holgazanes que terminan padeciendo trabajos y calamidades.)

            “Al  viejo, múdale el aire, y darte ha el pellejo”  ( Es decir: si se lo mudas, lo matas)     

           “Quien canta,, sus males espanta”

            “Bien cuenta la madre; mejor cuenta el infante”  (Ella cuenta los meses y días de su embarazo, pero el infante fija el día de su nacimiento)

            “Si quieres que tu hijo crezca, lávale los pies y rápale la cabeza”  (Parte de una creencia según la cual el cabello y el sudor también eran excrementos, y debían ser “expulsados” para estimular el crecimiento)

            “Huir de la pestilencia con tres eles, es buena ciencia”  (Huir de las pestes LUEGO, LEJOS,  y por LARGO tiempo)  

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

 

SORAPÁN DE R., Juan: Medicina Española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. (Reedición)   Madrid, Cosano Imp. MCMLXXV.