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Acta Odontológica Venezolana
versión impresa ISSN 0001-6365
Acta odontol. venez v.38 n.3 Caracas set. 2000
Los dientes de Clío
PROVERBIOS DE SORAPÁN y REFRANES DE MARTÍNEZ
Jesús Saturno Canelón
Llevo ya tres columnas ( La mujer y los inquisidores, virtuosos y letrados, Proverbios digestivos y Proverbios bucales ...y más) escribiendo sobre los 47 proverbios refraneados del libro de Juan Sorapán de Rieros titulado Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. Si no recuerdo mal, mi intención era comparar algunos de esos proverbios con varios de los refranes incluidos por el Bachiller Francisco Martínez en su obra Coloquio breve y compendioso sobre la materia de la dentadura y maravillosa obra de la boca.
En efecto, la lectura de ambos libros abre la posibilidad de compararlos desde el punto de vista de la alimentación, creencias y costumbres de los sectores sociales en ellos reflejados. En el caso del libro de Sorapán, ya sabemos del definido origen erudito del proverbio, elevado y sentencioso. De los 47 ejemplos allí recogidos, 36 nos hablan de la calidad de los alimentos y bebidas agua o vino y de la aconsejada moderación en el consumo de este último. De ellos y los restantes podemos deducir la alimentación y modos de vida de un sector social elevado, y su lenta y necesaria traducción al lenguaje popular.
Por su parte, en el Coloquio de Francisco Martínez (publicado en 1557) se enseñaba un rudimentario cuidado de la boca, útil, en primer lugar, para quienes supieran leer aunque nunca llegaran a masticar algunos de los manjares reseñados por Sorapán. Esa enseñanza se daba a través de un supuesto diálogo a veces matizado por expresiones populares refranes, adagios, dichos, etc. relacionados con los problemas y carencias de siete adultos, mujeres y hombres de diferentes edades que conversaban con un dentista del siglo XVI, acerca de los daños y cuidados de sus encías y dientes, y los de un recién nacido. La sucesiva diversidad de las bocas abiertas de los contertulios, permitían al colega visitante ilustrar sus explicaciones acerca de las afecciones bucodentales que se presentaban a lo largo de la vida.
En ese contexto es fácil percibir una relación contradictoria entre el deleitoso texto de algunos de los proverbios de Sorapán (Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón...Capón de ocho meses para mesa de reyes...Quien tuviere buen vino, bébalo, no lo dé a su vecino...) y la insípidas menciones de algunos alimentos en el Coloquio solo usadas para calificar situaciones casi siempre ajenas a la alimentación. Veamos algunas de esas expresiones:
· ...Con ese gesto que traes tan mohino, que parece que te deben centeno
(Centeno: Grano del cual se haze pan para la gente rústica y de trabajo, que con él y la hambre que causa no ay pan malo (...) Sebastián de Covarrubias: Tesoro de la Lengua Castellana o Española.
* Bien haya pan que presta... (Expresión de agradecimiento)
· A los otros que les papen duelos (Papar, del latín pappare: comer / Duelo: dolor, llanto. Aflicción, trabajo./ Proverbio afín: Los duelos con pan son menos
· Gocemos de la fruta que no debe ser mala (A propósito de conservar los dientes sanos)
· Acabais de decir peor de ellos que Mahoma del tocino (Acerca de una crítica a los médicos)
· No es menos mal no poder comer, que poder y no tener qué
· En casa llena, presto guisan la cena (La casa llena alude, en este caso, a la boca con la dentadura completa)
Una contradicción semejante se puede detectar entre los proverbios preventivos del libro de Sorapán (El mucho comer trae poco comer, Después de comer, dormir, y de cenar, pasos mil, Más mató la cena que sanó Avicena, etc.) y los refranes y otras expresiones de resignación de los participantes en el Coloquio de Francisco Martínez:
· Bien vengas mal si vienes solo
· Si María bailó, toma lo que ganó
· Una golondrina no hace verano
· Es mejor pájaro en mano que buitre volando
· Que cabra coja no tenga siesta... (y si la quiere cara le cuesta)
· Cada uno dice de la feria como le va en ella
· Eso es honra y provecho, pues no cabe en un saco
La primera edición del Coloquio de Francisco Martínez apareció en 1557, y la de los Proverbios vulgares de Juan Sorapán en 1616. Es posible que esa distancia temporal haya ocasionado la diferencia entre uno y otro acerca de la materia prima de los palillos o mondadientes; sin embargo, tampoco podemos ignorar los estratos sociales a los cuales estaban dirigidos los respectivos textos. En todo caso, anotemos que mientras Sorapán se limitaba al oro, la plata y la viznaga, sesenta años antes, Martínez había mencionado otras dos maderas: la tea (tabla de naturaleza resinosa) y el lentisco (arbusto terebintáceo de madera rojiza, dura y aromática); además, explicaba cómo cortar los extremos para adecuarlos al uso dental. A los escarbadientes de oro y plata añadió el de hierro, más duro que aquellos, pero dijo preferir los de madera porque los metálicos eran muy fríos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. COVARRUBIAS, Sebastián: Tesoro de la lengua castellana o española según la impresión de 1611, con las adiciones de Benito Remigio Moydens, publicadas en la de 1674. Barcelona, S.A. Horta I.E., 1943. [ Links ]
2. MARTÍNEZ, Francisco: Coloquio breve y compendioso sobre la materia de la dentadura y maravillosa obra de la boca. Valladolid, 1557. Reedición facsimil. Madrid, Vasallo de Mumbert, 1975. [ Links ]
3. SBARBI, José M.: Diccionario de Refranes, Adagios, Proverbios, Modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española. (Tomo 1) Madrid, Librería de los Sucesores de Hernando, 1922. [ Links ]
4. SORAPÁN DE R., Juan: Medicina Española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. (Reedición) Madrid, Cosano Imp., MCMLXXV. [ Links ]











