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Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría
versión impresa ISSN 0004-0649
Arch Venez Puer Ped vol.77 no.3 Caracas set. 2014
Discurso de la dra haydee parra de soto, epónima del LX congreso nacional de puericultura y pediatria Maracaibo 1 de septiembre de 2014
Doy infinitas gracias a Dios y a la Junta Directiva de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría Central por el honor de haberme designado Epónima de este magno Evento Científico LX Congreso Nacional de Puericultura y Pediatría de este año 2014 y que se celebra en esta bella ciudad de Maracaibo. Es el máximo reconocimiento que me ha hecho esta Sociedad Científica, el cual recibo con mucho amor y humildad, evocando la memoria de mi querido esposo, el Dr. Héctor Servideo Soto, como co-merecedor de este homenaje por el constante apoyo y acompañamiento que me brindó en todas las actividades. Sin Héctor Soto, yo jamás hubiera podido ser la mujer y la profesional que ustedes están homenajeando hoy.
Ustedes consideran que mi persona es merecedora de este homenaje basados en mi trayectoria como pediatra, sin embargo, queridos colegas, nadie se hace solo, y creo firmemente que Dios puso en mi camino a personas insignes que me enseñaron a amar y ejercer esta bella profesión de Pediatra y Puericultora. Tengo especial memoria de los Dres. Oscar Mayz Vallenilla, Carlos Castillo y Régulo Pachano Añez y durante el Post-Grado en Caracas a los Dres. Pastor Oropeza, Ernesto Vizcarrondo, Espíritu Santos Mendoza, Dámaso Villarroel, Ernesto Figueroa, Eduardo Urdaneta, Josefina Tejeda de Sosa, Hernan Méndez Castellano, Simón Gómez Malaret, Lía Imber de Coronil y tantos otros profesores. Ellos no sólo nos enseñaron ciencia y método, sino ética, moral, responsabilidad, comenzando con su propio ejemplo.
Este amor a la profesión, se cristalizó en la membrecía y participación en la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, gracias a nuestro insigne Padre de la Pediatría Venezolana y Epónimo de nuestra Promoción Dr. Pastor Oropeza De esta forma, los valores y la ciencia inculcados por profesores y pediatras antes mencionados, encontraban en la Sociedad la posibilidad de perpetuarse y reproducirse en todo el ámbito pediátrico nacional. A partir de ese momento empezamos a amar a esta Sociedad Científica y nos incorporamos a sus actividades
Estoy muy agradecida a Dios por todas las bendiciones que ha derramado a mi vida y es un consejo que doy a las personas asistentes a este Congreso, buscad a Dios y su Justicia lo demás se os dará por añadidura- y es lo que he hecho siempre y trabajar con mucho amor, amor a la profesión, amor a las Instituciones donde nos toque trabajar, amar a todo lo que nos rodea y aportar todo lo que esté a nuestro alcance para avanzar positivamente en el logro de buenos objetivos.
Este amor por la pediatría no podía sólo quedarse entre los pocos afortunados que tuvimos la oportunidad de ir a Caracas a estudiar el post-grado en Pediatría, sino que era necesario que en el Zulia, existiera también la posibilidad de abordar esta disciplina a nivel de pregrado y post grado. En este sentido, la docencia de pregrado en Pediatría en la Universidad del Zulia la iniciaron los Dres Oscar Mayz Vallenilla, Carlos Castillo y Régulo Pachano Añez, en el Hospital de Niños. Posteriormente, con la apertura del Hospital Universitario de Maracaibo, el Dr. Mayz trasladó la docencia a ese Hospital, pero en el Hospital de Niños el Dr. Carlos Castillo continuó impartiendo docencia a los alumnos que rotaban por ese Hospital. Debido a la masificación estudiantil, la Universidad se vió en la necesidad de abrir otras unidades docentes como el Hospital Chiquinquirá, el Hospital General del Sur, Hospital Central, Hospital Materno Infantil Cuatricentenario, Hospital Dr. Adolfo DEmpaire de Cabimas y el Hospital de Santa Bárbara del Zulia.
El primer Post-Grado de Pediatría se inició en el Hospital Universitario de Maracaibo con los Dres. Livio Cuenca Pérez, ya fallecido, Euro Guerrero, Luis Parodi Hueck, Evelina Fonseca de Chacón, Leyda Ferrer, ya fallecida, Consuelo Chacín y Roberto Valbuena. Luego se abrieron en los Hospitales Chiquinquirá, H de Niños, H General del Sur, los cuales lograron su acreditación ante el CNU, en forma progresiva, con un Programa Básico para las 4 Unidades Docentes, el cual administraban de acuerdo a los recursos disponibles en cada Hospital y regularmente se hacían pasantías rotatorias de los estudiantes en los hospitales que poseían más recursos como era el HUM, para dar cumplimiento a las Asignaturas correspondientes. También se realizaban actividades docente asistenciales en los ambulatorios de la comunidad y en las Escuelas de cada Área Programática de cada Hospital.
Tan pronto regresamos del Post-Grado, el Dr. Carlos Castillo nombró al Dr. Ricaurte Salom Gil y a mi persona para que trabajáramos en un Servicio de Atención Pediátrica Domiciliaria para aquellos pacientes que habían sido hospitalizados con un proceso agudo, y los cuales al mejorarse, eran enviados al hogar el cual había sido evaluado previamente por la Trabajadora Social y la Enfermera. Este Servicio dio excelentes resultados. Alli trabajé hasta el año 63, cuando contraje matrimonio y fijé mi residencia en Cabimas, donde laboré 10 años como Jefe del Servicio de Neonatología del Hospital Dr. Adolfo DEmpaire, conjuntamente con el Dr. Laureano Guerrero y logramos que se hiciera la remodelación de la Unidad de Neonatología para la atención adecuada de los de RN de alto riesgo y los prematuros. Al final de esos 10 años Tanto mi esposo como yo tuvimos la suerte de concursar para cargos asistenciales y docentes que ganamos por concursos de oposición y ocupar la Jefatura Asistencial y Docente del Dpto. Pediátrico del Hospital Chiquinquirá y mi esposo la Jefatura del Servicio de Pediatría del HMI Cuatricentenario y el cargo de jefe de Clínica Pediátrica en esa Unidad Docente, cargo que ejerció con mucho amor, devoción y dedicación, hasta su fallecimiento. Yo, por mi parte, me jubilé en el año 1992 y sin embargo, seguí ejerciendo ad honorem la Coordinación del Post-Grado de Pediatría hasta el año 2002, año en el cual me retiré para atender la grave enfermedad de mi esposo.
En el Hospital Chiquinquirá de Maracaibo formamos un equipo formidable de trabajo y atención a los pacientes por pediatras cuyos cargos asistenciales fueron todos ganados por concurso por los Dres. Luis Angel Ferrer (Jefe de Servicio) y los Adjuntos: Nelson Ramírez, Esteban Urdaneta, Saulo Socorro, Adriana Martínez, Jesús Rangel, Clemente Nevado, Helmut Pirela y Teodoro Fuenmayor Amado quien ya pertenecía al Hospital en el servicio de Neonatología. Luego obtuvimos ayuda económica de la Gobernación para un cargo de Cirugía Pediátrica el cual fue asignado al Dr. Elio Rangel Osuna quien había egresado del Post-Grado de Cirugía Pediátrica en México, posteriormente ingresaron a ese Servicio los Cirujanos Pediatras Riccio Bravo y Alcimiro Labarca. También en este Hospital organizamos el funcionamiento de una Unidad de Educación y Recuperación Nutricional para atender a los niños desnutridos, gracias a la excelente colaboración y empuje de las Dras. Haydée Viloria de Castejón y Nelly Canal de Molano, como Jefe del Servicio, se desarrolló una maravillosa labor en beneficio de estos niños herederos de la injusticia social que ha habido y aun campea en nuestro país. Actualmente, la Dra. Teresa Atencio es Coordinadora de esta Unidad.
Ese amor por la pediatría, expresado en servicios eficientes para los pacientes, en dedicación y esmero por parte de los profesionales de la pediatría, floreció y sigue floreciendo aquí en el Zulia, no sólo desde el servicio y la docencia sino también como miembros de la Sociedad Venezolana de Pediatría y su filial del Zulia. ¡Cuantas reuniones, investigaciones, presentaciones, comités siempre pensando y obrando en beneficio de la comunidad pediátrica, entre ellos a los Dres Marco Tulio Torres Vera, Francisco Pérez, Euro Guerrero, Evelina Fonseca, José Luis Gonzalez, Teófano Serrano, Cánovas Lugo, Mercedes Morales, Thays Alvarez de Acosta, María Rosario Rossell., Isabel Cluet de Rodríguez, Pedro Duran,Omar Valeras, Rayza Quintero, Rayza Portillo, Carmen Cristina Gonzalez, Carmen Cristina Romero, Montserrat Vicente de Villarreal, Evelyn Villalobos de Rivero, Dexi Vera de Soto, Marco Tulio Torres Espina, Elba Rincón de Tudares, Aura Castillo, Adela Oliveros, Gladys Pineda Zully Rodríguez, José Chong Parra, Juan Tercero Carrizo, Fedia Escobar, Mireya Lujan, Zulay Rosal,Douglas Umbría. Adalberto Granados, Nelly Petit de Molero, Gracia Fajardo, Francisco Portillo, Mervin Galué, Mervin Chávez, Ingrid Rangel ,Consuelo Chacín, Luis Parodi H , Ricaurte Salom Gil , Hilda Manzanilla y aquellos que ya no están entre nosotros: los doctores Fernando Romero Rincón, Iria Delgado, Eduardo Soto Peña, Francisco Morillo Atencio, Máximo Arteaga Pérez. Angel César Paz, José Luis González, Robinson Arapé García, Leyda Ferrer, Haydee Villasmil de Jacobsen, Sarah Perozo de Robles, Diamira Torres, Alis Amesty de Valbuena, Ali Torres Morales, Medardo Socorro. y tantos otros que escapan a mi memoria y que desarrollaron una encomiable labor como Pediatras y profesores universitarios en al área de Pediatría y en la Universidad del Zulia. El amor por la pediatría también se comunicó y expandió en las diferentes disciplinas, vale la pena mencionar el trabajo y dedicación del Dr Jesús Cupello , fallecido. la Dra. Maritza Serizawa, el Dr. Alonso Adrianza en Gastroenterologia, los DresEuro Guerrero, Claudio Gutierrez y Héctor Villalobos. Oneida Mata de Guédez , Elba Rincón en Infectología, las Dras. Evelina Fonseca. Joalice Villalobos, Julio Montero y Damile Witman. en Endocrinología, el Dr Heber Villalobos, la Dra, Rosa Cedeño, el Dr. José Antonio Chacin en Genética, los Dres. José Chong Parra Francisco Portillo y Hilda Salcedo, Domingo Sansone en Neumonología, los Dres. Leonardo García Méndez, Joaquín Peña, Oscar Valbuena, Freda Hernández de Paris y la Dra. Enoé Medrano en Neuropediatría. Los Dres Marco Tulio Torres Vera, Juan Molero, Marco Tulio Torres Espina, Juan Carrizo, Leyda Ferrer y Consuelo Chacin en Neonatología, la Dra. Alis Amesty de Valbuena y el Dr José Luis Castillo en Inmunología y los Dres Dario Montiel Villasmil Luis Parodi Hueck, Marco Urrutia, Luis Parodi Arrieta, Alcimiro Labarca Angel Temponi, Luis Atencio en Cirugía Pediátrica, los Dres Livio Cuenca Pérez, Roberto Valbuena, Luis Barboza Madueño, Próspera Semprun, Dr Pimienta y Francisco Socorro en Nefrología.
En el Hospital Chiquinquirá, al cual le dediqué 30 años de mi vida profesional y académica, existe también una Unidad de Toxicología, fundada por la Pediatra Angélica Quiroz. Ella, junto a los Dres. Víctor Núñez y César D Pool están realizando una excelente labor en beneficio de niños y adultos y además reciben estudiantes de Post-Grado de Toxicología de la Universidad de los Andes, en forma de pasantías.
Después de 27 años de lucha para lograr su construcción, se inaugura en el año 1999 el Hospital de Especialidades Pediátricas, liderado por el Dr. Darío Montiel Villasmil y la importancia de contar con este Hospital que dispone de todas las especialidades y está rindiendo un enorme beneficio a la comunidad zuliana por la calidad de servicios en forma gratuita y el sistema de administración totalmente diferente a los otros hospitales del País y un sistema computarizado en todos los servicios y Unidades que ofrece grandes ventajas para todo el personal y pacientes, obra ésta que debemos apoyar y defender a toda costa. En ese hospital inauguramos una consulta para atender niños desnutridos, conjuntamente con las Dras. Viviana Villalobos y Mileidy Ramos de Boscán, quienes han realizado una excelente labor en el manejo de estos niños este hospital es un sueño hecho realidad. El amor y la dedicación por la pediatría de quienes han laborado con mucho amor y vocación de servicio en estas entidades públicas para la atención adecuada de los niños, sorteando grandes dificultades, pero sin perder nunca la esperanza y dando lo mejor de cada uno de ellos y es el mejor legado que han dejado a este país. Es un legado que necesita seguir creciendo, ese amor por los niños de este país y por la ciencia que les posibilita una vida sana. Es ese amor al que les exhorto, como docente, como pediatra, como madre y como venezolana, que nunca dejen morir ni negociar al AMOR por su PROFESIÓN. Ahora más que nunca, Venezuela requiere de pediatras que amen profundamente su profesión y se dediquen generosamente como lo hemos hecho, no sólo mi esposo y yo, sino todos los pediatras que suscintamente he mencionado en este breve discurso. Esa es la bendición que espero de dios para mi patria y para todos uds. por que como dice San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, el AMOR NUNCA PASARA.
Que Dios bendiga a esta País, que Dios bendiga a Maracaibo y en especial a todos los presentes en esta Acto y que el éxito de este Congreso compense todos los esfuerzos que se han hecho para su realización
MUCHAS GRACIAS