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versión impresa ISSN 0016-3503versión On-line ISSN 2477-975X
Gen v.63 n.3 Caracas sep. 2009
Obesidad y balón intragástrico
Dra. Carla M. Dias
Gastroenterólogo-Endoscopista. Policlínica Santiago de León. Caracas-Venezuela
La obesidad es un problema grave en la sociedad actual, siendo un fenómeno que tiene la consideración de enfermedad epidémica grave en salud pública en los últimos 20 años; produciendo costos elevados tanto para la sociedad en general como para el paciente en particular. Tanto la incidencia como la prevalencia de esta patología crónica están aumentando, sobre todo en los países desarrollados, debido a las modificaciones de los hábitos alimenticios. La Organización Mundial de gastroenterología afirma que en el año 2000 el número de obesos en todo el mundo aumentó a 300 millones(1, 2, 3,4).
Por otro lado, la obesidad está íntimamente relacionada con el desarrollo y/o empeoramiento de varias patologías como: hipertensión arterial, coronariopatías, cardiopatías isquémicas, enfermedades tromboembólicas, enfermedades osteoarticulares degenerativas, alteraciones metabólicas (diabetes mellitus tipo 2, dislipidemias, gota), apnea del sueño, litiasis vesicular, esteatosis hepática, infertilidad, neoplasias (cáncer colo-rectal, próstata, mama, útero, ovarios y vesícula biliar)(5).
Por lo que una reducción mantenida del peso en estos enfermos puede mejorar significativamente la calidad de vida y disminuir el impacto de las comorbilidades que le están asociadas.
Uno de los métodos para cuantificar el grado de la obesidad consiste en medir el índice de Masa Corporal (IMC)(6).
La base de la terapéutica de la obesidad es el tratamiento médico que comprende desde una dieta hipocalórica (800-1500 Kcal/día) debidamente reglamentada por un nutricionista con experiencia en esta área y adaptada a cada paciente. Es necesario también instituir un programa de ejercicio adecuado y regular, terapia cognitiva y eventualmente terapéutica farmacológica. En conjunto estas medidas raramente son exitosas sobretodo en las formas severas de la obesidad.
La terapéutica más eficaz a mediano y largo plazo en cuanto a la magnitud y duración de la pérdida de peso en el obeso mórbido, cuando está indicada, es la cirugía bariátrica, que puede pasar por una gastroplastia, aplicación de banda gástrica o by-pass gástrico, pero la morbi-mortalidad de estos procedimientos no son despreciables(7).
El balón intragástrico, en cuanto terapéutica mínimamente invasiva, procedimiento endoscópico, no quirúrgico, indicado para el tratamiento temporal de la obesidad; asume un papel intermedio. Se trata de un dispositivo colocado en el interior de la cavidad gástrica, ocupando gran parte del fundus gástrico, funcionando como un "bezoar" artificial, produciendo disminución de la capacidad gástrica y por ende, sensación de plenitud y saciedad precoz, reduciendo de esta manera la ingestión de alimentos.
Actualmente existen dos tipos de balones intragástricos: Bioenterics Intragastric Balloon BIB, de contenido líquido y Heliosphere Bag, más reciente, de contenido de aire(6).
En todos los casos, la colocación del balón intragástrico sólo debe ser realizado cuando ya han sido aplicadas y cumplidas las medidas médicas recomendadas para estos pacientes y los resultados obtenidos hayan sido insatisfactorios. Estas mismas medidas higiénicas-dietéticas deben ser mantenidas rigurosamente cumplidas posterior colocación del balón intragástrico.
Balón Intragástrico
El Balón Intragástrico de segunda generación es de silicona; luego del llenado, adquiere forma esférica. Una válvula unidireccional permite que el catéter externo sea removido después del cierre de la misma, lo que permite al balón flotar libremente en el estómago. Su forma permite ajustar el volumen a cada paciente en el momento de la colocación, con una capacidad de 400 a 700 mL de solución salina. El sistema Balón Intragástrico Bioenterics (BIB) consta del balón de silicona, un catéter de colocación que lleva en su interior una guía metálica, la cual le da rigidez al dispositivo para facilitar su introducción a la cavidad gástrica. Una vez posicionado en el fundus se retira la guía y se procede a llenar lentamente el balón de silicona con solución salina más 10 cc de azul de metileno. El balón se encuentra protegido por una vaina de silicona que se abre cuando el balón es llenado con la solución salina(9).
Técnica
● Preparación del paciente para endoscopia. Posición en decúbito lateral izquierdo, colocar xilocaína spray en oro faringe, sedación intravenosa por anestesiólogo.
● Exploración endoscópica previa del esófago, estómago y duodeno para descartar patología orgánica que contraindique el procedimiento.
● Retirar el endoscopio.
● Si no se presentan contraindicaciones, introducir el BIB hasta la cavidad gástrica.
● Reinsertar el endoscopio mientras que de manera simultánea se mantiene el balón en su lugar y observar si el BIB pasó el esfínter esofágico inferior y si se encuentra bien localizado en la cavidad gástrica.
● Retirar la guía metálica del tubo de inserción.
● Conectar la jeringa de 60 mL al catéter de dos vías. (10 segundos cada llenado, evitando generar altas presiones en la válvula).
● Inflar el balón con solución salina y azul de metileno.
● Se introducen 400-700 mL de solución salina, dependiendo de la contextura física del paciente.
● Succión de 2.5-5 mL de aire para crear un vacío dentro del sistema, que cierre la válvula del BIB y evite que la solución inyectada refluya al conector; en caso de reflujo de líquido > 5 mL se debe reemplazar el dispositivo por una falla en la válvula de cierre.
● La válvula del balón se sellará mediante el efecto de vacío.
● Remover de manera cuidadosa el tubo de inserción del BIB.
● Observar si el balón flota libremente en la cavidad gástrica y no presenta fuga de la solución inyectada, bajo visión endoscópica directa y en retrovisión(10).
Mediante este mecanismo restrictivo, como es el balón intragástrico se consiguen pérdidas de peso entre 20 y 24 kgrs en 6 meses. La duración de 6 meses se estableció porque el material se va degenerando y después de ese período comienza a desinflarse. Se están elaborando nuevos materiales que permitirán tenerlo por 1 año. En el caso que sea necesario un tratamiento más largo, al extraer el balón, se introduce uno nuevo, esto podría ser una opción en obesos mórbidos no candidatos a cirugía bariátrica que precisen perder peso de manera significativa y que sean incapaces de tolerar una dieta hipocalórica y/o tengan contraindicación al empleo de fármacos coadyuvantes.
Hay que sopesar claramente las indicaciones de esta técnica no quirúrgica, ya que no está exenta de efectos indeseables. Por otro lado, siempre se tratará de una opción de tratamiento a corto plazo (habitualmente 6 meses), por lo que el peso puede ser fácilmente recuperado tras la retirada del balón.
Lo fundamental para garantizar un buen resultado de esta técnica es la preparación del paciente con un equipo multidisciplinario integrado por clínicos, psiquiatra, psicólogo, nutricionista, gastroenterólogo y cirujano. Este método endoscópico minimiza los riesgos y complicaciones del tratamiento quirúrgico de la obesidad, siendo una importante opción en el tratamiento de la obesidad(12).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.- Ogden CL, Carroll MD, Curtin LR, Mc-Dowell MA, Tabak CJ, Flegal KM. Prevalence of overweight and obesity in the United States: 1999-2004. JAMA 2006; 295: 1549-1555. [ Links ]
2.- Pi-Sunyer FX. Medical hazards of obesity. Ann Intern Med 1993;119:655-60. [ Links ]
3.- Must A, Spadano J, Coakley EH, Field AE, Colditz G, Dietz WH. The disease burden associated with overweight and obesity. JAMA 1999;282:1523-9. [ Links ]
4.- WHO. Update: controlling the global obesity epidemic. http://www.who.int/nut/obs.html [ Links ]
5.- Shaper GA, Wannamethee SG, Walker M. Body weight: implications for the prevention of coronary heart disease, stroke and diabetes mellitus in a cohort study of middle aged men. BMJ 1997; 314: 1311-7. [ Links ]
6.- Almeida N, Gomes D., et al. O balao intragástrico nas formas graves de obesidade. GE- J Port Gastroenterol 2006; 13:220-225. [ Links ]
7.- Herron DM. The surgical management of severe obesity. The Mount Sinai J of Med 2004; 71: 63-71. [ Links ]
8.- Doldi SB, Micheletto G, Perrini MN, Rapetti R. Intragastric balloon: another option treatment of obesity and morbid obesity. Hepatogastroenterology 2004;51 (55):294-7. [ Links ]
9.- Mathus-Vliegen EM, Tytgat GN. Intragastric balloon for treatment-resistant obesity: safety, tolerance, and efficacy of 1-year balloon treatment followed by a 1-year balloon- free follow-up. Gastrointest Endosc 2005; 61:19 -27. [ Links ]
10.- Blasco-Martínez C, Jiménez Maria y cols. Balón intragástrico para el tratamiento temporal de la obesidad. Endoscopia. 2007; 19(4): 315-321 [ Links ]
11.- Ulicny KS-Jr, Goldberg SJ, Harper WJ, Korelitz JL, Podore PC, Fegelman RH. Surgical complications of the Garren-Edwards Gastric Bubble. Surg Gynecolo Obstet 1988; 166:535-40. [ Links ]
12.- León E, Oviedo G y cols. Balón intrgástrico, Una alternativa en el tratamiento de la obesidad: Estudio preliminar. GEN 2005;59: 210-214. [ Links ]