INTRODUCCIÓN
La vulva, como el resto de la piel, puede verse afectada por múltiples patologías (dermatosis inflamatorias, infecciones, lesiones tumorales, alteraciones de la pigmentación, síndromes como el dolor crónico, etc.). Desafortunadamente, la patología vulvar continúa siendo una entidad subdiagnosticada, en muchas ocasiones subvalorada, debido a que puede ser asintomática o los signos y síntomas suelen ser inespecíficos, al desconocimiento médico y a la consulta tardía de las pacientes, para quienes la zona vulvar sigue siendo un tema tabú (1).
Es importante reconocer las estructuras anatómicas y las variaciones anatómicas normales de la vulva, especialmente las relacionadas con la edad, reconocer lesiones benignas evitando tratamientos agresivos, innecesarios y costosos mientras, en el otro extremo, reconocer las patologías malignas para un manejo oportuno con el objetivo de mejorar el pronóstico y disminuir la mortalidad (2).
Los síntomas vulvovaginales son comunes, afectando a una de cada cinco mujeres, usualmente son crónicos y pueden afectar el comportamiento y la sexualidad (3). En un hospital de tercer nivel en Alemania que cuenta con una clínica interdisciplinaria de vulva se llevó a cabo un estudio en el que participaron dermatólogos, ginecólogos y patólogos; el periodo de estudio fue de dos años y medio en el que se atendieron 208 pacientes; se encontró que en la mayoría de los pacientes (133), predominaron las enfermedades inflamatorias: vulvitis (42,1 %), liquen escleroso y atrófico (36,1 %), liquen plano (11,3 %), acné inverso (5,3 %), dermatitis (1,5 %), penfigoide (1,5 %), psoriasis (1,5 %), dermatosis acantolítica papular (0,8 %); en segundo lugar las neoplasias: a) malignas (59,4 %): neoplasia intrepitelial vulvar (NIV) II (28,1 %), carcinoma escamocelular (25 %), metástasis de melanoma (3,1 %), micosis fungoides (3,1 %), y b) benignas: (40,6 %) mácula melanótica vulvar (9,4 %), quiste (9,4 %), nevus celular (9,4 %), hidradenoma papilífero (3,1 %), hirsutis papilaril vulvae (3,1 %), lentigo en cicatriz (3,1 %), siringoma (3,1 %); seguido por las infecciones (25 casos): condiloma acuminata (64 %), herpes genital (12 %), candidiasis (12 %), condiloma lata (12 %), molusco contagioso (4 %), y verruga vulgaris (4 %); las genodermatosis: enfermedad de Hailey Hailey (dos casos), Behcet (un caso); y en último lugar se agrupan otras lesiones como: atrofia relacionada con la edad, angioedema, fisura de Douchette, prolapso uterino con erosiones, prurito sine materia y várices de la vulva (4).
En 2019, en dos unidades de colposcopia en Bogotá Colombia, García y Forero (2), reportaron una frecuencia de lesiones vulvares en la población estudio de 36,8 % (n = 288). El 51,04 % de las lesiones vulvares se ubicaron en la zona pilosa. La mayoría de las lesiones 75,69 % (n = 218) estaban bien circunscritas. En cuanto a la superficie de la lesión: el 68,75 % fueron lisas, el 29,16 % rugosas. El 87,84 % (n = 253) correspondieron a lesiones ovales, seguido de las lesiones serpiginosas con un 5,90 %. Una lesión vulvar se encontró en el 56,1 % de las mujeres mayores de 49 años y en el 32,9 % de las menores a 49 años, con un RR 1,7 (IC 95 % 1,4 - 2,1; valor p < 0,005), encontrándose entonces que la edad mayor de 49 años es un factor que se asocia con mayor frecuencia de lesiones vulvares. Se tomó biopsia al 17 % de las lesiones, de acuerdo con los hallazgos, la concordancia entre el diagnóstico clínico y el diagnóstico histopatológico fue del 68 % con un índice de kappa de 0,4.
El Instituto de Biomedicina y el servicio de Ginecología del Hospital Vargas (HVC), Caracas-Venezuela, en 1985, publicaron la casuística de la consulta de patología de la vulva. En 200 pacientes que acudieron referidas de ginecología y dermatología, las patologías registradas fueron: condilomas 32 %, neurodermatitis 16 %, infecciosas 12 %, distrofias 8 %, malignas 3 %, herpes 2 %, hidrosadenitis 2 %, y otros 25 % (5).
Actualmente no hay un consenso universal para la clasificación de las lesiones vulvares; algunas asociaciones como es el caso de la International Society for the Study of Vulvovaginal Disease (ISSVD), en 2011, ofreció un esquema (6) que permite, paso a paso, llegar a un diagnóstico adecuado basado en los hallazgos clínicos, minimizando el uso inadecuado de los recursos económicos y evitando la toma de biopsias innecesarias. En Venezuela, no se cuenta con un registro actualizado que permita conocer la prevalencia y características derivadas de estas lesiones en la población femenina. De ahí la importancia por la cual se realiza este estudio para caracterizar epidemiológicamente las lesiones vulvares en la población. El objetivo fue analizar las características clínicas de las lesiones vulvares en pacientes que asistieron a la consulta de ginecología del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA) desde febrero de 2023 hasta enero del 2024.
MÉTODOS
Estudio analítico, de corte transversal. Se incluyeron a todas (n=135) las lesiones vulvares provenientes de 127 pacientes que acudieron a la consulta de ginecología. Se excluyeron aquellas con registro incompleto de la información, pacientes con déficit cognitivo, y/o con anomalías congénitas.
Durante visitas se coordinó con los profesionales en ginecología y residentes de la consulta externa la metodología, se entregó y socializó el material guía basado en la terminología de la ISSVD 2011, con el objetivo de unificar criterios y conceptos que permitieran el adecuado reporte de las lesiones vulvares. Un integrante del grupo investigador, al iniciar la consulta de ginecología, les explicó a las pacientes el objetivo del estudio y los beneficios esperados, las pacientes que aceptaron participar, firmaron el consentimiento informado. Se realizó un diagnóstico clínico con base en la terminología, clasificación y paso a paso propuestos por la ISSVD en el año 2011, la evaluación inicial se hizo a ojo desnudo. Cuando una misma paciente presentaba diferentes tipos de lesiones vulvares, estas se clasificaron y analizaron como lesiones individuales. De acuerdo a las guías nacionales e internacionales, se tomó biopsia en los casos de sospecha de malignidad, duda diagnóstica o ante un fallo terapéutico.
Se efectuaron contrastes de hipótesis a un nivel de confianza del 95 % empleando la prueba de Kappa. Los cálculos se realizaron con el software IBM SPSS para Windows versión 27.
De acuerdo con los principios establecidos en la declaración de Helsinki (principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos), y la Revista Venezolana de Salud Pública, apegada a las buenas prácticas de una publicación científica, esta investigación se consideró como una investigación con riesgo mínimo, teniendo en cuenta que la impresión diagnóstica se basó en la recolección de datos a través de la ficha de recolección de datos, el examen físico directo y la toma de biopsias solo en casos establecidos en guías internacionales.
RESULTADOS
Se estudiaron 135 lesiones vulvares en 127 mujeres que asistieron a la consulta de ginecología del IAHULA desde febrero de 2023 hasta enero de 2024; la cual contó con un total de 3133 consultas, siendo 667 historias de primera y 2466 historias sucesivas.
La media de edad de las pacientes fue 47,12 ± 18,961 años. En la tabla 1 se observa que los porcentajes más altos estuvieron en los grupos de edad de 31 a 45 años (25,2 %, n = 34) y de 61 a 75 años (25,2 %, n = 34). La raza más frecuente fue mestiza (65,9 %, n = 89). La escolaridad con mayor frecuencia fue bachillerato (n = 76; 56,3 %). Hubo baja frecuencia de hábito tabáquico (14,8 %), además 11,1 % indicó ser diabético, 8,1 % presenta antecedentes oncológicos (más frecuente cáncer de cuello uterino) y 0,7 % reportó enfermedad autoinmune. La mayor frecuencia de eventos obstétricos fue de 1 o 2 gestas (49,7 %), el 71,9 % negó antecedentes de infecciones de transmisión sexual (ITS), siendo la infección por VPH más común (26,7 %), solo el 18,5 % indican consumo de anticonceptivos orales (ACO), las pacientes posmenopáusicas representan ligeramente menor proporción (45,9 %) siendo 1 a 5 años la mayor frecuencia de ausencia de la menstruación (13,3 %).
Tabla 1 Características sociodemográficas y clínicas de las pacientes de la muestra
ITS: infecciones de transmisión sexual, VPH: virus de papiloma humano; VIH: virus de inmunodeficiencia humana; ACO: anticonceptivos orales; DIU: dispositivo intrauterino.
En la tabla 2 se presenta la distribución de pacientes según el uso de productos de higiene personal: 75 (55,6 %) refiere uso de toallas sanitarias y 76 (56,3 %) protectores diarios, mientras que los productos tópicos vulvares solo fue referido por 13 pacientes (9,6 %).
Se observa en la tabla 3 la correlación de diversos factores con los hallazgos clínicos, destacando en las lesiones inflamatorias el uso de toallas sanitarias en 25 casos (33,3 %) y el uso de protectores diarios en 41 pacientes (53,9 %), estaban en edad reproductiva solo 24 (32,9 %) siendo una población en su mayoría en periodo menopaúsico. En las lesiones infecciosas es significativo el uso de toallas sanitarias (50,7 %), usan protectores diarios 22 (28,9 %) y se encuentran en edad reproductiva (52,1 %). En las pacientes con lesiones con connotación malignas al examen físico, pocas usan toallas sanitarias (1,3 %) y solo 1 (1,4 %) estaba en edad reproductiva.
De acuerdo a lo establecido por ISSVD en el 2011, para llegar a un diagnóstico de las lesiones vulvares se definen características clínicas que guían dicha presunción diagnóstica, entre los hallazgos observados en el gráfico 1, se destaca por presentar mayor frecuencia, las placas (37,8 %) seguida por los nódulos (19,3 %).
En la tabla 4 se recopila parte de las características clínicas evaluadas, siendo las lesiones redondeadas/ ovaladas las más frecuentes (48,9 %), observando la superficie lisa en el 65,2 %, lesiones bien circunscritas (55,6 %), predominando las de color blanco (30,4 %), en áreas mixtas (47,4 %), sin tratamientos previos (83,7 %), el mayor porcentaje contaba con una única lesión (69,6 %), el tiempo de evolución más resaltante fue 1 a 6 meses (37 %) y sin lesiones en otras áreas (94,1 %).
Se agruparon las lesiones para un mejor estudio de los datos, confeccionándose las siguientes clasificaciones observada en el grafico 2, las lesiones inflamatorias fueron las más frecuentes (45,9 %)
En la tabla 5 se describen los grupos de las lesiones diagnosticadas por clínica, resaltando en el grupo de lesiones inflamatorias: el liquen escleroso (23,7 %), la dermatitis de contacto (7,4 %), sin dejar de mencionar un caso síndrome de Behcet. En el grupo de lesiones infecciosas: condiloma (20,7 %) y vulvitis candidiásica (3,0 %); entre las benignas: papilomatosis vestibular (3,0 %). En las lesiones malignas destacó el carcinoma (3,7 %) y en las preinvasoras, las NIV (4,4 %).
Se requirió corroborar el diagnóstico clínico mediante toma de biopsia en 76 casos (56,3 %). Los resultados se agruparon como lesiones inflamatorias (61,6 %), infecciosas (13,7 %), malignas (9,6 %), benignas (8,3 %) y preinvasoras (6,8 %).
En la tabla 6 se describen los grupos de lesiones según su reporte anatomopatológico evidenciando en el grupo de lesiones inflamatorias una mayor frecuencia de liquen escleroso (31,5 %) y resaltando la corrobación de un caso de síndrome de Behcet y el hallazgo de un caso de enfermedad de Hailey-Hailey. Entre las infecciosas: condiloma acuminado (13,7 %). Benignas: pólipo fibroepitelial (4,1 %). Malignas: carcinoma verrugoso (4,1 %) y reportando un caso de adenocarcinoma mucinoso de la glándula de Bartholino.
En la tabla 7 se observa que la relación entre los grupos etarios y los hallazgos clínicos y anatomopatológicos. Entre 15 a 45 años fueron más frecuentes las lesiones infecciosas (58,7 %) no ameritando en mayor frecuencia toma de biopsia (63,5 %). Entre 46 a 90 años predominaron las lesiones inflamatorias tanto por clínica (61,1 %) como por estudio histológico (45,8 %).
En la tabla 8 se presenta la relación entre los hallazgos clínicos y anatomopatológicos, se determinó que existen diferencias estadísticamente significativas a un nivel de confianza del 95 %, lo cual indica que ambas variables presentan buena concordancia (0,621), esto muestra que existió un alto porcentaje de hallazgos clínicos asociados con los hallazgos anatomopatológicos.
DISCUSIÓN
La prevalencia real de enfermedades de la vulva es desconocida por muchas razones, destacando el tabú de la zona vulvar que hace que las pacientes las discutan menos con sus médicos. En Venezuela, no hay datos suficientes que permitan determinar la prevalencia e incidencia de las lesiones vulvares.
En este estudio se determinó que los porcentajes más altos de las edades se encontraron en los grupos etarios de 31 a 45 años (25,2 %) y de 61 a 75 años (25,2 %,) y el promedio fue de 47 años; menor a lo reportado en el estudio de Fernández y cols. (3), en Argentina, en 2017, quienes reportaron un promedio de 55 años, pero superior a la media reportada por García y Forero (2), en Bogotá, Colombia, quienes encontraron una media de 34 años (rango de 18 a 93 años). En relación con el único registro venezolano de la consulta de patología de la vulva (casuística) HVC, en 1985 (5), encontraron mayor frecuencia en dos grupos etarios 21-30 años y 51- años, con 24,5 % cada uno.
Se observó un predominio de la raza mestiza, en consonancia con la población venezolana, y similar a los resultados en Colombia de 2019 (2).
En relación con los antecedentes clínicos, se estableció que el hábito tabáquico es menos frecuente, datos similares a los reportados en Colombia (2), donde la población, en su mayoría, no reporta hábitos tabáquicos. Los antecedentes de diabetes, enfermedades autoinmunes y oncológicos personales no tuvieron frecuencias significativas.
Entre los antecedentes ginecoobstétricos de la población, se encontró que los eventos obstétricos más frecuentes fueron 1 o 2 gestaciones en el 49,7 %, la mayoría niega infecciones de transmisión sexual, y de las pacientes que lo indican la más frecuente es la infección por virus de papiloma humano (VPH) (26,7 %), destacándose que este antecedente se encontró en 3 de 7 pacientes con diagnósticos de lesiones malignas y en 4 de 5 pacientes con lesiones preinvasoras. Según lo establecido en la literatura, las mujeres que tienen antecedentes de verrugas genitales o enfermedades relacionadas con el VPH, poseen un riesgo relativo de carcinomas in situ e infiltrante mayor (7).
Entre los factores asociados que pueden influir en los hallazgos clínicos de las lesiones vulvares se evaluaron el uso de toallas sanitarias, encontrando una frecuencia de 55,6 %, protectores diarios en un 56,3 % y la edad reproductiva en el 54,1 % de la población. Se evidenció que, en las pacientes con lesiones inflamatorias, en su mayoría no usan toallas sanitarias (61,7 %) pero si protectores diarios (53,9 %). En las lesiones infecciosas es más frecuente el uso de toallas sanitarias (50,7 %), a diferencia de las usuarias de protectores diarios que representan solo el 28,9 %. En lesiones malignas solo un paciente refiere el uso de toallas sanitarias (1,3 %) y cuatro son usuarias de protectores diarios (5,3 %), existiendo diferencias estadísticamente significativas; datos que concuerdan con los estudios en Colombia 2019 (2), donde reportan que casi 2/3 de la población estudiada utilizaba productos como toallas sanitarias y tampones, y se observó que el 35,45 % de estas pacientes presentaron lesiones vulvares.
La menopausia es otro factor con influencias en la génesis de lesiones vulvares, se observó un mayor porcentaje de pacientes en edades reproductivas (54,1 %), sin embargo se determinó que las pacientes con lesiones inflamatorias se encuentran más frecuentemente en posmenopausia (representando el 61,3 % del total de pacientes posmenopáusicas); las pacientes con lesiones infecciosas por lo general se encuentran en edad reproductiva (52,1 %) y las lesiones malignas se asocian, en mayor medida, a estados posmenopáusicos. En concordancia con los hallazgos expuestos Galindo (8), en 2014, en su estudio de prevalencia de enfermedades de vulva según grupos etarios, quien reporta que las pacientes en edad fértil presentan, en su mayoría, lesiones infecciosas, y en las posmenopaúsicas, el diagnóstico más frecuente corresponde a liquen escleroso (lesión inflamatoria); lo cual concuerda con lo reportado en la literatura mundial. Las lesiones con criterio de malignidad son casi exclusivas de mujeres posmenopaúsicas.
De acuerdo a lo establecido por ISSVD en el 2011 (6), para llegar a un diagnóstico de las lesiones vulvares se definen características clínicas que guían dicha presunción diagnóstica. Dentro de las lesiones primarias observadas con mayor frecuencia en las pacientes se obtuvo: las placas (37,8 %) seguida por los nódulos (19,3 %), redondeadas/ovaladas las más frecuentes (48,9 %), con la superficie lisa en el 65,2 %, lesiones bien circunscritas (55,6 %), predominando las de color blanco (30,4 %), en áreas pilosas y no pilosas (47,4 %). Las lesiones más frecuentes reportadas por García y Forero (2) fueron lesiones pigmentadas oscuras tipo mácula, igualmente hacen referencia que el 51,04 % de las lesiones se ubicaron en la zona pilosa, y los diagnósticos más comunes fueron la melanosis vulvar (25,69 %), seguido de los nevus (16,66 %) y el liquen simple crónico (7,63 %). En la investigación presente se obtuvieron como hallazgos clínicos de mayor frecuencia, entre las lesiones inflamatorias: el liquen escleroso (23,7 %) dermatitis de contacto (7,4 %) y sin dejar de mencionar un caso síndrome de Behcet. En el grupo de lesiones infecciosas: condiloma (20,7 %) y vulvitis candidiásica (3,0 %), benignas: papilomatosis vestibular (3,0 %), malignas: carcinoma (3,7 %) y preinvasoras: NIV (4,4 %).
Siguiendo los criterios de toma de biopsia establecidos por el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (9), se obtuvieron un total de 76 muestras (56,3 %), de las cuales, según el resultado, igualmente se agruparon en 5 tipos de lesiones: inflamatorias (61,6 %), infecciosa (13,7 %), malignas (9,6 %), benignas (8,3 %), preinvasoras (6,8 %), y en 3 pacientes no se procesaron las biopsias. Este número de biopsias fue mayor al reportado por García y Forero (2), quienes tomaron biopsias al 17 % de las lesiones, usando los mismos criterios para la toma de biopsia.
Tomado en cuenta los reportes específicos obtenidos de los estudios histopatológicos se determinó que, en el grupo de lesiones inflamatorias, la mayor frecuencia estuvo en liquen escleroso (31,5 % ), se corrobora un caso de síndrome de Behcet y el hallazgo de un caso de enfermedad Hailey-Hailey; en las infecciosas, predominan los condiloma acuminado (13,7 %), en las lesiones benignas los pólipo fibroepitelial (4,1 %), en las malignas: carcinoma verrugoso (4,1 %) y se reporta un caso de adenocarcinoma mucinoso de la glándula de Bartholino; en cuanto a las lesiones preinvasora se diagnosticaron lesiones de bajo grado (5,5 %). En concordancia a los resultados obtenidos por Fernández y cols. (3), quienes tuvieron un total de 2671 consultas y evaluaron 214 estudios histopatológicos, reportando una mayor frecuencia en las lesiones inflamatorias (33,6 %), siendo el liquen escleroso el mayor representante de esta categoría (41,67 % de los casos, n = 30); lesiones malignas (22,8 %) siendo la lesión de alto grado la más reportada (48 %), en las lesiones benignas (17,7 %), se encontró fibroma blando (23 %), infecciosas (8,4 %) con predominio de verrugas (66 %) (3). Por su parte, Galindo (8) reportó que el 52,7 % de las patologías vulvares fueron de origen infeccioso, seguida por la tumoral (21,8 %) y las inflamatorias (19,4 %). Anzola y cols. (10) determinaron la incidencia en el servicio oncológico hospitalario de los seguros sociales de caracas en el período de 2003- 2014, con 24 casos de pacientes con neoplasia malignas de vulva, el promedio de edad fue de 53 años. El tipo histológico más frecuente fue el epidermoide (80 %) seguida por el melanoma (8 %).
Cuando se evalúan los grupos etarios en relación con los hallazgos clínicos y anatomopatológicos, se encontró que en los grupos de 15 a 45 años son más frecuentes las lesiones infecciosas (27,4 %), que no ameritaron, en su mayoría, toma de biopsia (63,5 %), de 46 a 90 años predominan las lesiones inflamatorias tanto por clínica (32,6 %) como por estudio histopatológico (44,4 %) (p < 0,001), encontrándose entonces que la edad mayor de 46 años es un factor que se asocia con mayor frecuencia de lesiones vulvares, particularmente, las inflamatorias. Corroborando esta información, García y Forero (2) establecieron que el 56,1 % de las mujeres mayores de 49 años y el 32,9 % de las menores a 49 años, presentaron lesión vulvar con un RR 1,7 (IC 95 % 1,4 - 2,1; p < 0,005).
Basados en las recomendaciones ISSVD 2011 (6), se examinó a simple vista, o con una lupa de 2 o 3 aumentos, el área vulvar. Actualmente, no hay datos suficientes para recomendar el uso de un aumento de mayor poder, como con un colposcopio. Debido a que se carece tanto de sensibilidad como de especificidad, no se recomienda el uso de ácido acético como herramienta para el examen vulvar de rutina (6). Se observó la relación entre los hallazgos clínicos y anatomopatológicos de las lesiones, determinándose que existen diferencias estadísticamente significativas a un nivel de confianza del 95 %, lo cual indica que ambas variables presentan concordancia, esto muestra que existió un alto porcentaje de hallazgos clínicos asociado con los hallazgos anatomopatológico del 82 %, con un índice Kappa = 0,621, superior a lo publicado por García y Forero (2), quienes encontraron una concordancia clínico-histológica de lesiones vulvares del 68% con un índice de kappa de 0,4.
Se concluye que la frecuencia de las lesiones vulvares observada fue coincidente con la literatura médica consultada. Las lesiones vulvares se observaron en mayor porcentaje en dos grupos etarios 31 a 45 años y de 61 a 75 años, en cada grupo existió una cuarta parte de la muestra, estando en gran relación con factores asociados con el estado reproductivo. Se encontró una mayor frecuencia en lesiones inflamatorias, siendo el liquen escleroso el principal diagnóstico, predominando en pacientes posmenopáusicas, sin embargo 3 de cada 10 mujeres se encontraban en edad reproductiva. Las lesiones infecciosas (condilomas) son más frecuentes en pacientes en edad fértil. En las lesiones preinvasoras, coinciden con antecedentes de infección con VPH, más de la mitad de las pacientes reportaron uso de toallas sanitarias y/o protectores diarios. La edad mayor de 46 años representa un factor que se asocia con mayor frecuencia de lesiones vulvares.
Los hallazgos al examen físico fueron variados, predominado las características como lesión primaria las placas, redondeadas/ovaladas, de superficie lisa, bien circunscritas de coloración blanquecina y en áreas mixtas. Se determinó una buena correlación clínica y anatomo histológica de las lesiones vulvares, con una asociación del 82 %.
Se recomienda: a) realizar un adecuando examen físico basados en los criterios establecidos por ISSVD del 2011 como guía para el personal evaluador, lo que ha demostrado gran correlación histopatológica, convirtiéndola en una herramienta ideal y de fácil utilidad; b) propiciar la creación de una consulta especializada en patología vulvar en el servicio, con profesionales calificados tanto ginecólogos como anatomopatologos; que permita el diagnóstico oportuno, un manejo apropiado y certero de las pacientes; c) educar a todas las usuarias del servicio de ginecología acerca del cuidado y autodetección de patologías vulvares que pudieran afectar su calidad de vida; d) mejorar el registro estadístico institucional y fichas de recolección de datos de las pacientes que acuden a la consulta externa de ginecología IAHULA; e) fortalecer los programas de educación de pregrado y posgrado para mejorar las competencias y habilidades en la búsqueda, abordaje y manejo de las mujeres con lesiones vulvares basados en las recomendaciones internacionales; se recomienda la realización de nuevos estudios de investigación sobre este tema.
























