INTRODUCCIÓN
La conducta sexual que puede llevar a riesgos, el consumo de sustancias y la violencia en la pareja son preocupaciones de salud pública de gran relevancia en la población 1. Estos fenómenos no solo impactan en la salud y el bienestar de los individuos involucrados, sino que también pueden verse influidos por elementos como la baja escolaridad y una mayor marginación social 2. De acuerdo con Michelini 3, los comportamientos que comprometen la seguridad sexual se describen como aquellos que incrementan la posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) o embarazos no deseados.
El Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) define violencia en el marco de la pareja o expareja como un patrón de conductas agresivas y coercitivas, incluyendo ataques físicos, sexuales y psicológicos, así como coerción económica que se puede utilizar contra quien es o ha sido su pareja íntima sin su consentimiento 4.
La Encuesta Nacional de la Juventud ofrece una valiosa fuente de datos para analizar la interacción entre estas variables en el contexto de la juventud contemporánea 5. En las últimas décadas, la literatura científica ha abordado ampliamente las conductas sexuales entre los jóvenes 6. Hallazgos recientes indican que factores como la educación sexual, la comunicación en la pareja y el acceso a métodos anticonceptivos (MAC) pueden influir en la toma de decisiones relacionadas con la conducta sexual 7. Estos estudios subrayan la necesidad de comprender las conductas sexuales que llevan al riesgo como un fenómeno multifacético que requiere enfoques interdisciplinarios para su análisis y prevención 8. Por otro lado, la violencia en la pareja es una problemática que se ha documentado en la literatura científica vinculándola a otros tipos de violencia en contextos familiares, escolares, comunidad y redes sociales, ocasionando además problemas relacionados a la salud mental, y abuso de alcohol y drogas 9. Recientemente se ha destacado la importancia de considerar la violencia en las relaciones de pareja en la juventud 10. La violencia en la pareja puede tener graves consecuencias para la salud física y mental de los jóvenes afectados resaltando la importancia de intervenir de manera temprana 11.
En los últimos años, las conductas sexuales en adolescentes han emergido como un tema de preocupación en la salud pública, especialmente en países como Chile, donde los cambios socioculturales y la influencia de la globalización han modificado los patrones de comportamiento en jóvenes 12. El aumento de las actividades íntimas puede poner en peligro la salud sexual y se vuelve aún más complejo cuando se vincula con dinámicas violentas en el ámbito de las relaciones afectivas 13.
Chile, ha empezado a esclarecer la complejidad de esta problemática, revelando la forma cómo factores como la educación sexual, las dinámicas familiares y sociales, así como el acceso a la información, influyen en las decisiones sexuales de los adolescentes 14. La prevalencia de prácticas sexuales no seguras entre los jóvenes chilenos, no solo plantea desafíos en términos de salud reproductiva, sino que también pone de manifiesto la necesidad de abordajes integrales y contextualizados 15. Según Castro-Sandoval y cols. 16, existe una correlación significativa entre la falta de educación sexual integral y la adopción de prácticas sexuales inseguras. Además, la influencia del entorno digital y las redes sociales en la formación de actitudes y percepciones sobre la sexualidad entre adolescentes chilenos ha sido un foco creciente de investigación 17,18. Por lo anterior expuesto, se hace necesario profundizar en la investigación para desentrañar cómo establecer la relación entre las conductas sexuales y el consumo de sustancias, frente a la violencia en la pareja según la Encuesta Nacional de la Juventud de Chile 2022.
MÉTODOS
Estudio cuantitativo, analítico, correlacional, de corte transversal. El universo estuvo conformado por jóvenes, hombres y mujeres, entre 15 y 29 años, residentes en todas las regiones del país, en zonas urbanas y rurales, que sean parte de la Encuesta Nacional de la Juventud. El muestreo fue no probabilístico, por conveniencia. La muestra para el estudio correspondió a datos secundarios de la población global de la Encuesta Nacional de la Juventud 2022, la cual abarcó 9700 participantes. No obstante, para fines específicos de esta investigación, se seleccionó una población 2498 jóvenes según los criterios establecidos a continuación.
Criterios de Inclusión: Se seleccionaron jóvenes que iniciaron vida sexual con penetración, se incluyeron preguntas seleccionadas de los módulos de: pareja y familia, caracterización general, consumo de sustancias, vida sexual y violencia.
Criterios de exclusión: Fueron seleccionadas las preguntas que cumplieron con los filtros aplicados durante la selección de los criterios de inclusión; se descartaron las respuestas que indicaban “no sabe”, “no responde” o “N/A”.
Se empleó el Cuestionario Jóvenes del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), implementado desde 1994 en Chile por el Departamento de Planificación de Estudios del INJUV, que a su vez es parte del actual Ministerio de Desarrollo Social y Familia 5. Este instrumento se compone de 13 módulos con un total de 112 preguntas. Sin embargo, solo 3 módulos, que suman 22 preguntas, se utilizaron en esta investigación. La recolección de datos originales se llevó a cabo entre diciembre de 2021 y mayo de 2022. El universo de la encuesta se calculó para obtener significancia nacional. Detalles sobre el tipo de muestreo, la selección de participantes, la recolección de información y el diseño de la muestra están descritos en la 10ª Encuesta Nacional de la Juventud.
Para el análisis e interpretación de los datos se usó el estadístico Jamovi versión 2.3 a través del análisis de medidas de tendencia central y prueba estadística de chi cuadrado y regresión logística binomial, en donde los resultados obtenidos se presentaron en tablas.
El presente estudio contó con la aprobación del Comité Ético Científico de la Universidad Adventista de Chile (Nº 2024-24). Sin embargo, conscientes de la responsabilidad ética inherente a la investigación, los autores han firmado la carta de obligaciones éticas en investigación, perteneciente al Comité Ético Científico de dicha universidad. No obstante, la base de datos es de acceso público y no involucra la recopilación de datos primarios.
RESULTADOS
La edad predominante es el grupo etario jóvenes, con un 39,1 %. En cuanto a la variable sexo, la mayoría son mujeres con un 52,5 %. La relación de pareja predominante es la de pololos (relación afectiva menos formal que el noviazgo), con un 31 %. La nacionalidad mayoritariamente es chilena con un 95,6 %. La ocupación principal es otra, con un 65,1 %, dentro de las cuales se encuentran las categorías de trabajador/a, dueño/a de casa. El nivel de estudios predominante es el de educación universitaria incompleta con un 26,5 % (Tabla 1).
En la tabla 2 se observa en cuanto al consumo de sustancias, que predomina el alcohol con un 72,1 %, acompañado del consumo de cigarrillos con un 42,9 %.
Tabla 1 Características sociodemográficas según encuesta del Instituto Nacional de la Juventud, 2022
Tabla 2 Características sociodemográficas según encuesta del Instituto Nacional de la Juventud, 2022
El consumo de drogas duras es menor con valores cercanos al 2 %. El 35,6 % de los encuestados declara consumir marihuana.
En la tabla 3, conductas sexuales, se puede inferir que para la edad promedio de inicio de relaciones sexuales, predomina el grupo etario de 15 a 19 años. Un 96,5 % de la muestra tiene un número inferior a 5 parejas sexuales en el último año. En cuanto a la realización del test del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), menos de la mitad, un 47,3 % se lo ha realizado. El 96,7 % de la muestra nunca ha tenido una ITS, mientras que el virus del papiloma humano (VPH) es la ITS más frecuente con un 1,6 %. El 51,6 % utilizó el condón como MAC en la primera relación sexual. En lo que respecta a la última relación sexual, el MAC de preferencia también fue el condón con un 43,6 %. En cuanto al conocimiento sobre transmisión del VIH, un 92 % contestó que se puede transmitir teniendo relaciones sexuales sin protección con una persona contagiada, mientras que solo el 56,8 % tuvo claridad sobre si se puede transmitir compartiendo objetos cortantes con una persona contagiada. En relación con la orientación sexual, la mayoría de la muestra (85,5 %) se declara como heterosexual.
Tabla 3 Características sociodemográficas según encuesta del Instituto Nacional de la Juventud, 2022
Los hallazgos presentados en la tabla 4 son los siguientes: con relación a los individuos que respondieron si presentaban o no violencia de pareja, entre un total de 1389 participantes, se observa que predomina la violencia psicológica o control de la pareja con un 4,8 %, por encima de los aspectos de violencia física o sexual, los cuales registran un 3,9 % y 1,4 % respectivamente. Además, la incidencia de violencia económica es similar en ambos casos, siendo del 3,3 %.
En la tabla 5 se describen los hallazgos relacionados con la violencia de pareja asociada al consumo de sustancias y conductas sexuales desde y hacia la pareja, encontrando significancia estadística en los siguientes ítems: consumo de alcohol y violencia de tipo psicológica con un valor de p de 0,010 y 0,024 respectivamente; violencia física desde la pareja con una p = 0,024 y hacia la pareja 0,039 y violencia sexual con una p = 0,034 desde la pareja y de 0,021 hacia la pareja. El consumo de cigarrillo se asocia a violencia psicológica desde y hacia la pareja con una p = 0,020 y p = < 0,001 respectivamente, y violencia física desde la pareja con un valor de p de < 0,001.
Con relación al consumo de marihuana, se encontró significancia estadística entre violencia psicológica desde la pareja con una p = 0,005; violencia física desde y hacia la pareja con una p = < 0,001 en ambos casos y violencia sexual desde la pareja con una p = 0,009. En cuanto a conductas sexuales, el uso de preservativo en la última relación sexual está asociado a violencia psicológica hacia la pareja con una p = 0,001, violencia física desde y hacia la pareja con una p = 0,012 y p = < 0,00, y violencia económica y sexual hacia la pareja con una p de 0,030 y 0,019 respectivamente.
Con relación a la tabla 6, se describen los hallazgos en lo que respecta a la violencia de pareja asociada a la edad de inicio de relaciones sexuales, con una relación estadísticamente significativa, se describe que a mayor edad de inicio de relaciones sexuales tiene menor probabilidad de violencia psicológica desde la pareja con un β1 = -0,143, p = 0,003 y hacia la pareja con un β1 = -0,157, p = 0,003.
Los otros tipos de violencia de esta tabla, no presentaron una relación estadísticamente significativa.
DISCUSIÓN
La presente investigación se centra en el análisis de un fenómeno de gran relevancia social y de salud pública, buscando encontrar la relación entre la conducta sexual insegura entre los jóvenes y la violencia en la pareja ejercida desde la pareja y hacia la pareja. Este análisis está basado en los datos recopilados en la Encuesta Nacional de la Juventud 2022, enfocada en la población de jóvenes chilenos.
De acuerdo a los resultados de las características sociodemográficas de la muestra, en este estudio, las edades de los encuestados se encuentran entre los 15 y 29 años, siendo este mismo grupo etario descrito en un estudio mexicano sobre violencia de pareja 19. Más de la mitad de la muestra son mujeres con un 52,5 %, esta muestra es similar al estudio chileno sobre violencia de pareja en adolescentes con un 59,1 % 20. El 31 % de los jóvenes se encuentran en una relación de noviazgo informal o pololeo, término definido por la Real Academia Española como una persona que mantiene con otra una relación afectiva menos formal que el noviazgo 21. Esta cifra es superior al 24 % registrado en la Encuesta Nacional del Instituto Nacional de la Juventud en 2018 22; un estudio cubano que investigó sobre la violencia infringida por la pareja, encontró que la unión libre o convivencia estaba representada con un 35,9 % como la relación de pareja predominante 23.
En lo que respecta al consumo de sustancias, el alcohol es la sustancia más consumida con un 72,1 % de los encuestados, porcentajes similares se encontraron en estudios realizados en Venezuela, con un 73,1 %, Cuba, con un 68 %, y Ecuador, con 59,7 %, en similares poblaciones de estudio 22,24,25.
Con relación a la edad de inicio de relaciones sexuales, un 16,5 % de los encuestados refieren haberse iniciado sexualmente antes de los 14 años, a diferencia de un estudio realizado en Venezuela que demuestra un porcentaje mayor (30 %) de inicio de vida sexual entre los 13 y 14 años 26. Un 6,4 % de los encuestados ha tenido 5 o más parejas sexuales en el último año, a diferencia de lo mostrado en un estudio español, donde sobre el 17 % de jóvenes y adolescentes tienen más de 1 pareja sexual por mes 27. En lo que respecta a la realización del test de VIH, dos estudios brasileños muestran porcentajes de realización del test de VIH un poco más elevados que el encontrado, con un 51,4 % y 64,3 % respectivamente 28. Por otra parte, el 96,7 % de la muestra nunca ha tenido una ITS, resultado similar se encontró en un estudio chileno donde menos del 5,3 % de los jóvenes padece de ITS 29. Por otro lado, la ITS con mayor prevalencia es la infección por VPH con un 1,6 %, en Cuba se realizó un estudio similar, encontrando que el condiloma acuminado fue la enfermedad que más se asoció a ITS con un 20 % de la muestra 30, de la misma manera un segundo estudio cubano encontró que el condiloma es la ITS más frecuente en menores de 20 años 31. Con relación con la orientación sexual, se observa que un 85,5 % de la población se identifica como heterosexual, este dato concuerda con un estudio llevado a cabo en el ámbito universitario chileno, donde se registró una alta proporción de individuos heterosexuales, alcanzando el 87,5 % 32.
Entre los datos descriptivos con relación a la violencia de pareja desde y hacia la pareja, se destaca la violencia psicológica representada como el control por parte de la pareja, con un 4,8 % y hacia la pareja 4,1 %, violencia física desde la pareja con un 3,9 % y hacia la pareja con un 2,8 % y sexual con un porcentaje menor de 1,4 % y 0,7 %. Estos hallazgos se contrastan con los resultados de un estudio similar realizado en México, que evaluó la violencia entre parejas jóvenes, donde las agresiones psicológicas desde la pareja prevalecieron sobre las formas físicas o sexuales, registrando un 18,8 % (psicológico), 4,15 % (física), y 4,63 % (sexual), respectivamente 33.
Los hallazgos revelan la asociación entre violencia de pareja, consumo de sustancias y conductas sexuales, predomina la violencia de tipo psicológica y física asociada al consumo de alcohol con un valor p = 0,010 (7,05 %) y p = 0,024 (5,75 %), estos resultados tienen un valor similar con al de un estudio chileno, donde la violencia psicológica y física asociada al consumo de bebidas alcohólicas tiene un valor p = < 0,001 20. Es importante mencionar que se observa una asociación con la violencia sexual y consumo de alcohol con un p= 0,034 y 0,021 (desde y hacia la pareja), al igual que en un estudio realizado en Ecuador, donde un 15 % de la muestra refiere haber sufrido violencia sexual y consumo excesivo de alcohol de parte de su pareja 34.
En cuanto al consumo de sustancias asociado con violencia en la pareja, se muestra asociación entre violencia psicológica (p = 0,020 y p = < 0,001), física (p = < 0,001), económica hacia la pareja (p = 0,008) y sexual desde la pareja (p = 0,012) con el consumo de cigarrillo y, por otra parte, con el consumo de marihuana: violencia psicológica (p = 0,005), física (p = < 0,001) y sexual desde la pareja (p = 0,009). Esto en concordancia con un estudio mexicano donde un 14,8 % ha presentado 1 a 2 de actos de violencia en pareja asociado al consumo de tabaco y un 30,53 % ha presentado 1 a 2 eventos de violencia asociados al consumo de marihuana 33.
El uso de preservativo en la última relación sexual está asociado a violencia psicológica hacia la pareja con una p = 0,001, violencia física desde y hacia la pareja con una p = 0,012 y p = < 0,00, y violencia económica y sexual hacia la pareja con un valor de p 0,030 y 0,019 respectivamente, resultado similar a un metaanálisis sobre violencia en pareja que indica que las mujeres que sufren violencia de pareja tienen menos probabilidades de usar condones con sus parejas masculinas 13.
El retraso en el inicio de la actividad sexual se muestra como factor relevante al momento de hablar de violencia; este estudio demuestra que, a mayor edad de inicio de relaciones sexuales, menor probabilidad de violencia (β1= -0,143, p = 0,003). Un estudio realizado en Chile con una muestra de mujeres adolescentes, indica que aquellas que inician sus relaciones sexuales a temprana edad aumenta 5,72 veces el riesgo de violencia física y 7,82 veces de violencia psicológica 31. Por otro lado, un estudio peruano mostró que un inicio tardío de las relaciones sexuales se asocia a mujeres que no han sido víctimas de violencia 35 así como, por el contrario, aquellas mujeres que inician su vida sexual a edades tempranas tienen más riesgo de sufrir violencia física y psicológica 36.
La juventud, por su propia naturaleza de transición hacia la adultez, se encuentra en una etapa crucial para el desarrollo de comportamientos y actitudes que pueden incidir significativamente en su bienestar futuro. Se concluye que existe relación entre las conductas sexuales y el consumo de sustancias en jóvenes, con la violencia entre la pareja. El inicio temprano de la vida sexual, el uso de preservativo y el consumo de alcohol, cigarrillo y marihuana presentan asociaciones significativas en cuanto a violencia en la pareja.
Los encuestados presentan prácticas sexuales peligrosas desde o hacia la pareja en la medida que se encuentra presente el consumo de alcohol.
En cuanto a las conductas sexuales de los encuestados, se presenta un bajo porcentaje de inicio de vida sexual a edades tempranas, lo que determina que iniciar la vida sexual a mayor edad, actúa como factor protector sobre algunos tipos de violencia (psicológica, física, sexual o económica) desde y hacia la pareja.




















