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Argos

versión impresa ISSN 0254-1637

Argos v.23 n.45 Caracas dic. 2006

 

Entre los otros y nosotros…vos sabés. Los espacios juveniles entre el centro y la periferia

Graciela Castro

Universidad de San Luis, Argentina. graycastro@speedy.com.ar gcastro@fices.unsl.edu.ar

Resumen: Se considera a la juventud como un colectivo sociogeneracional cuyos límites y extensión van a estar condicionados por aspectos sociales, culturales y económicos. En este artículo se describen los modos que los jóvenes tienen de acercarse a los consumos culturales, como así también el significado simbólico de los mismos. Dado que el objetivo de la investigación es estudiar la manera en que los jóvenes construyen la subjetividad y la identidad social en un contexto atravesado por una particular cultura política, se incluyen, por consiguiente, aspectos que corresponden a la provincia de San Luis, Argentina.

Palabras claves: culturas juveniles, espacios urbanos, consumos culturales, vida cotidiana, representaciones.

Between the others and us... you know. Youth spaces between the center and the periphery

Abstract: Youth is considered as a socio-cultural group whose limits and extension are to be conditioned by social, cultural and economic aspects. This article describes the modes how young people tend to approach cultural consumption, as well as their symbolic meanings. Since the aim of the research is to study the way young people construct their subjectivity and social identity in a context marked by a particular political culture, some aspects of the provincial political culture of San Luis, Argentina, are included.

Keywords: youth culture, urban spaces, cultural consumption, daily life, representations.

Entre les autres et nous… tu sais. Espaces juvéniles entre le centre et la périphérie

Résumé: On considère aux jeunes comme un collectif sociogénérationel dont les limits et l’exténsion sont conditionés par aspets sociaux, culturels et économiques. Dans cet article on décrit les modes comme les jeunes s’approchent aux consommations culturelles, ainsi que leur signification symbolique. Étant donné que l’objectif de la recherche est étudier la manière comme les jeunes construisent leur subjectivité et l’identité dans un contexte marqué par une culture politique particulière, on inclus donc des aspects qui correspondent à la province de San Luis, Argentine.

Mots-clés : cultures juvéniles, espaces urbains, consommations culturelles, vie quotidienne, représentations.

Recibido: 22/8/06; aceptado: 15/11/06.

Introducción

Ella miró su reloj pulsera que señalaba las 8:00 p.m. mientras cierto bullicio y circulación de jóvenes la sorprendió al descender del auto. Este acto volvió a repetirse una y otra vez hasta el punto de tornarse una mise en scène habitual para quien transitase por la céntrica Lavalle de la ciudad villamercedina. Un año atrás la ocupación juvenil tenía sus sitios de encuentro, si bien en la misma calle, pero en otros lugares: el bar Madero´s ya no predominaba; el escenario actual mostraba otros espacios donde cada grupo exhibía sus estilos reflejados en la vestimenta y en los modos de comunicación. Mientras, en la calle lateral, sobre la empalizada que protegía la construcción del futuro hotel, la eterna sonrisa del candidato oficial buscaba la complicidad del votante para las elecciones legislativas.

En las reflexiones acerca de la juventud debe tenerse presente el entorno espacial urbano en el que se encuentran inmersos los jóvenes. Los escenarios en los cuales establecen sus relaciones interpersonales van a estar determinados por las características urbanas del espacio social y los intereses de los actores. En este artículo el estudio se detiene en las características que presenta dicho espacio para los jóvenes y los modos de apropiación de los escenarios de encuentro. Asimismo, se toma en cuenta el estilo, como categoría de análisis, que se manifiesta en la vestimenta y expresiones de cada grupo juvenil. La información que se examina proviene de observaciones etnográficas y entrevistas en profundidad que se vienen realizando como parte del proyecto de investigación denominado Culturas Juveniles Urbanas. Este proyecto se inició durante el año 2000, tras la correspondiente evaluación y aprobación por parte de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de San Luis, Argentina.

El objetivo general fue estudiar las significaciones culturales de la juventud urbana en la ciudad de Villa Mercedes, San Luis, y sus modos de construcción de la vida cotidiana. Una de las motivaciones que llevaron al equipo de investigación a centralizar el estudio en las culturas juveniles se fundamentaba en aspectos macro-estructurales como así también la influencia de los microespacios sociales. Con relación al primer aspecto, los informes de UNESCO (1997) señalaban la importancia en dedicar la atención en el colectivo juvenil, ya que su número aumentaría considerablemente en los primeros años del siglo XXI, previéndose alcanzar el 50 por ciento de la población en los países en desarrollo. Por otro lado y con relación a los microespacios, se consideró éste el aspecto fundamental, por cuanto si bien hay abundante literatura que muestre la culturas juveniles, la mayor parte de ella analiza y estudia dichas culturas enmarcada en contextos de ciudades de alta densidad poblacional y, por consiguiente, con determinados condicionamientos socioeconómicos y culturales. El espacio geográfico en el que se realiza la investigación corresponde a una ciudad de mediana densidad poblacional, no contándose con antecedentes de estudios previos sobre el tema en la región cuyas ciudades muestran similitudes en sus aspectos poblacionales, culturales, sociales y económicos.

A partir de las primeras exploraciones investigativas del proyecto se fue advirtiendo la influencia de la cultura política provincial en la construcción de la cotidianidad juvenil. Debido a que la población en estudio no debía superar los 29 años de edad cronológica – este límite se toma en consideración a fin de coincidir con los parámetros estadísticos nacionales e internacionales vinculados con el tema de la investigación - la presencia de la cultura política provincial se mostró como un fuerte condicionante, por cuanto los jóvenes que componen la población de estudio han transcurrido la mayor parte de su vida en una provincia que, desde el año 1983, no ha tenido modificaciones en su aspecto político, tanto en las personas que ejercen el poder como en las políticas implementadas.

Dado que el problema de la investigación tiene como objetivo estudiar la construcción de la subjetividad y la identidad social de los jóvenes en un contexto atravesado por la cultura política provincial, se estudian dos grupos determinados por su acceso a los consumos culturales: los que provienen de la clase media y aquellos que son desempleados o cuentan con el plan social provincial (Plan de Inclusión Social).

Identificación de la provincia

La República Argentina cuenta con 23 provincias y una ciudad autónoma. San Luis es una de las provincias consideradas pequeñas por su cantidad de población, la cual, de acuerdo a los datos del último Censo Nacional (Instituto Nacional de Estadística y Censo de la República Argentina, INDEC, 2001) es de 367.933 habitantes, lo que implica el 1,01 por ciento del total de habitantes del país. Si bien cierta información provincial indicaría que desde aquel momento hasta 2006 ha habido un aumento poblacional, en particular en los municipios de San Luis (capital), Villa Mercedes y Villa de Merlo, en este artículo se consideran los datos que provienen del Censo Nacional del 2001, llevado adelante por el INDEC, por su reconocimiento oficial y validez nacional. Con el fin que el lector pueda tener una percepción más certera de la provincia de San Luis, se mencionan a continuación otros datos que provienen de la misma fuente: población total del país: 36.260.130; provincia de Buenos Aires: 13.827.203; población de Tierra del Fuego: 101.079.

San Luis supera, en la cantidad de habitantes, a cinco provincias y es superada a su vez por el resto de las provincias que integran la República Argentina. Se halla ubicada en el centro geográfico del país, cubriendo una superficie de 76.000 km2. Sin lugar a dudas, para comprender la vinculación entre la densidad poblacional y la cantidad de habitantes de la Argentina, es preciso tener en cuenta aspectos que hacen a las economías regionales e influencias de aspectos políticos y culturales (Barbeito, 1999; Perona y Robin, 2000; Castro, 2000; Dormán, 2000; Kessler, 2003; Olguín y Páez, 2005; Goldberg, 2005) y cuyo análisis excede el objetivo de este artículo.

Dado que la población sobre la cual se basa la investigación corresponde a la ciudad de Villa Mercedes, a continuación se detallan algunos datos que permiten contextualizar el análisis de las culturas juveniles tomadas en consideración en la investigación. La provincia de San Luis cuenta con nueve departamentos de los cuales dos concentran la mayor población: la Capital, con 168.771, y Pedernera, con 110.814. El primer departamento incluye a la ciudad capital de provincia y en el segundo de los nombrados se halla la ciudad de Villa Mercedes, cuya cantidad de habitantes es de 96.781 habitantes (las cifras actuales indican que el número es de 120.000 habitantes), correspondiendo 47.583 a varones y 49.198 son mujeres. De acuerdo a la información del INDEC, el 26,30 por ciento de los habitantes de la provincia residen en Villa Mercedes, mientras en la ciudad capital se halla el 42 por ciento de la población.

Si bien en el proyecto Culturas Juveniles Urbanas se define a la juventud como una categoría sociogeneracional que supera el aspecto cronológico, se considera apropiado, a los fines de delimitar la población de estudio, establecer las edades que incluye la investigación entre 15 y 29 años. En el país hay 9.082.984 jóvenes comprendidos en el rango etario señalado, correspondiente al 25,04 por ciento del total de la población. En la provincia de San Luis, para la misma franja, estaría la cantidad es de 91.692 jóvenes. Con relación a los datos del país implica el uno por ciento y vinculado con la provincia significa el 25 por ciento. Ahora bien, con referencia a la provincia, en la ciudad de Villa Mercedes viven 23.898 jóvenes, lo cual equivale al 25 por ciento del total de habitantes de la provincia, mientras en la ciudad capital residen 40.710 jóvenes, correspondiéndoles el 44,39 por ciento. Es importante indicar que, al contar con una mayor oferta educativa universitaria, la ciudad de San Luis aumenta el porcentaje de la población juvenil con que cuenta, sumándose jóvenes que provienen de otras provincias.

Durante la década de 1970, la provincia de San Luis, junto a las de Catamarca y La Rioja, fue favorecida con importantes medidas del gobierno nacional, a través de lo que se denominó Acta de Reparación Histórica (1973). El sentido de dicha Acta era expresar el reconocimiento de la Nación a las provincias mencionadas por el aporte en la etapa de formación de la república "...estas provincias volcaron todo su potencial humano, marginando los intereses y especulaciones materiales en pro de altos fines políticos destinados a la consolidación de la nacionalidad" (Legislatura de la provincia de San Luis, 2005). En los hechos, las medidas del gobierno nacional se tradujeron en la Ley de Promoción Industrial (Ley 22.072/82) que impulsó la instalación de plantas industriales en San Luis; de ahí que durante la década de 1980 se inaugurasen los parques industriales de Villa Mercedes y San Roque: "El objetivo de aquella ley fue generar fuentes de trabajo que retuvieran la población, con el fin de revertir el éxodo que se estaba produciendo. El régimen consiste básicamente en deducciones del monto imponible y exenciones impositivas para actividades industriales, agropecuarias y turismo" (Ministerio de Economía de la Nación, 2003). La radicación industrial trajo como consecuencia un considerable aumento poblacional, en particular en las ciudades de Villa Mercedes y San Luis, como así también ciertos cambios en la vida cotidiana de sus habitantes.

En el aspecto político, tras la reapertura democrática ocurrida en Argentina en 1983, fue electo Adolfo Rodríguez Saa como gobernador de la provincia de San Luis. En 1987, con la modificación de la constitucional provincial, se incorporó la posibilidad de que el Gobernador pudiera ser reelecto indefinidamente. De esta manera se abrió el camino institucional para que el citado Rodríguez Saa continuara, tras sucesivas reelecciones, en la Gobernación hasta el año 2001, fecha en la que renunció para asumir como Presidente de la República por un período de sólo siete días; esta situación se produjo durante la crisis política que devino al gobierno de Fernando de la Rúa. En 2003, tras las elecciones para elegir Presidente, Rodríguez Saa obtuvo el cuarto lugar. Al mismo tiempo, en la provincia de San Luis se convocó a la ciudadanía para elegir Gobernador y fue elegido su hermano, quien

asume como Gobernador de la Provincia Alberto Rodríguez Saa tras una elección a la que acude a votar alrededor del 60 por ciento del electorado, cifra a la que debe restarse los votos en blanco y una fracción que opta por algunas alternativas opositoras. En la Provincia, Alberto Rodríguez Saa obtiene un sospechoso porcentaje de sufragios mayor al que logra su hermano como candidato a Presidente. Paradójicamente Alberto Rodríguez Saa, nunca acreditó imagen positiva, por lo que la presencia de un acto fraudulento, es percibida con fuerza de certeza. Justifica su triunfo en la falacia de haber obtenido el 90 por ciento de los votos (Movimiento Multisectorial del Pueblo de San Luis, 2004).

De esta manera, en la provincia de San Luis, desde 1983 hasta 2006 existe una continuidad familiar en el poder político cuyas características lo permiten identificar con estilo patrimonialista. Si bien en otras provincias argentinas también han contado con gobiernos similares a los de San Luis, en cuanto a la presencia de sagas familiares con estilos de conducción análogos, como por ejemplo Catamarca y Santiago del Estero, el caso de San Luis resulta interesante, pues es la única provincia que, tras la reapertura democrática en 1983, mantiene en la conducción provincial a representantes de una misma familia. Este dato es de importancia para la investigación en curso, pues el colectivo sociogeneracional en estudio ha transcurrido toda su vida con un gobierno provincial ocupado por integrantes de una misma familia, quienes mantienen estilos de conducción similares con una fuerte carga de clientelismo.

El interés que se plantea para quienes venimos investigando las culturas juveniles desde la Universidad Nacional de San Luis, Argentina, es analizar la vinculación entre la construcción de la subjetividad y la identidad social de los jóvenes y la cultura política vigente en la provincia de San Luis, teniendo en cuenta la falta de recambio político durante más de veinte años. En los discursos juveniles es frecuente escuchar "Yo los voto simplemente porque desde que nací están ellos". Algunos jóvenes son críticos hacia el gobierno provincial, pero en el momento de la elección continúan votando a la misma familia gobernante ¿Influye la cultura política provincial en la vida cotidiana de los jóvenes? ¿La cultura política provincial afecta los estilos juveniles y determina los escenarios de encuentro? Estas y otras interrogantes subyacen a las actividades de investigación y en este artículo se procura mostrar algunas conclusiones parciales de las tareas etnográficas que continúan desarrollándose.

Vos sabés

Como sucede en cada campaña electoral, las ofertas políticas con las imágenes y nombres de los candidatos se adueñan de paredes, postes de luz y pasacalles. Sin embargo, el partido gobernante en San Luis, como lo viene haciendo durante los últimos veinte años, dos semanas antes de los comicios se incorporó en la campaña, y desde todos los rincones de la provincia se reiteró el rostro del candidato oficial de siempre luciendo su eterna sonrisa. En menor proporción se podía ver los nombres de los otros candidatos del oficialismo, pero el único rostro que parece permitido es aquel que "vos sabés". Es el mismo que fue elegido Gobernador tras la reapertura democrática y que fue reelecto en dos ocasiones hasta su renuncia en el 2001, cuando ocupó por siete días y siete noches el sillón presidencial que le permitió, desde entonces, ser mencionado en cada acto oficial provincial con el pomposo cargo de ex Presidente.

En la campaña para las elecciones legislativas de 2005, donde fue electo Adolfo Rodríguez Saa para Senador nacional por la provincia de San Luis, su eslogan fue "vos sabés". No era necesario agregar nada a la propaganda, pues se sobreentendía que todos los ciudadanos sanluiseños conocían las acciones políticas que había realizado y qué podía esperarse del candidato de la eterna sonrisa. Asimismo, en la campaña había otro elemento discursivo de importancia: la complicidad en la enunciación "vos sabés". El destinatario del mensaje se presentaba en un plano de igualdad en la relación que no necesita más que esa expresión, ya que se trataba de "viejos conocidos". La informalidad y el sentido cómplice del mensaje permiten, sin duda, vincularlo con códigos juveniles en los modos de comunicarse. Pero más allá de la confianza del oficialismo, que continúa siendo el ganador, otras historias se entretejen en "el otro país" – denominación utilizada en los eslóganes políticos del partido gobernante en la provincia de San Luis - cuya propaganda se extiende más allá de los límites provinciales, hasta el punto que muchos que viven en otras provincias argentinas sueñan con ese bucólico paraíso donde todo es, supuestamente, tranquilidad, disfrute y felicidad.

En 2003 tras el triunfo de Alberto Rodríguez Saa como gobernador de la provincia, se implementó el plan social denominado Plan de Inclusión Social Trabajo por San Luis (Ley Nº 5373). Sus destinatarios son

...todos los ciudadanos de San Luis desocupados, dispuestos a mejorar sus posibilidades de conseguir empleo mediante la inclusión de la cultura del trabajo. Se garantiza el acceso al Plan de las madres solteras, mujeres jefas de hogar, mujeres mayores de Cuarenta (40), Cincuenta (50) y Sesenta (60) años, todas las personas con capacidades diferentes, hombres mayores de Cuarenta (40) años, todos los jóvenes, mujeres y hombres mayores de Dieciocho (18) años y de todo sector de la población en estado de emergencia social (Legislatura de la provincia de San Luis, 2005).

El Plan de Inclusión Social (PIS) se ha transformado en la base fundamental de las políticas sociales del gobierno sanluiseño. Si se considera que la provincia cuenta con alrededor de 400.000 habitantes, es interesante considerar que aproximadamente 17.000 son beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar - Plan Social Nacional establecido desde 2002 - y más de 45.000 reciben el PIS. Esto implica que la provincia de San Luis tiene más del 40 por ciento de su Población Económicamente Activa cubierta con planes sociales (Olguín y Páez, 2005, p. 13). En cuanto a la edad de los beneficiarios, si bien se extiende entre los 15 y más allá de 65 años, el mayor porcentaje se ubica entre los 15 y 25 años: 25.25 por ciento (Olguín y Páez, 2005, p.13). Las razones de esta elección se debe a que la única condición para acceder al PIS demanda tener domicilio en la provincia; por consiguiente, para los jóvenes resulta interesante contar con ese beneficio que les posibilita ingresar al mercado laboral sin dificultades, contar con un ingreso que oscila entre 350 y 400 pesos, continuar con sus estudios, en aquellos casos que les interese, o simplemente contar con un ingreso económico mensual para cubrir sus necesidades. En cuanto a los niveles de instrucción se observa que "más del 50 por ciento de los beneficiarios del PIS tiene como máximo estudios primarios completos, mientras que del total de ocupados, sólo el 37 por ciento se encuentra en esa situación. Asimismo, se advierte que más del 10 por ciento de los beneficiarios tiene estudios universitarios (completos e incompletos). De todos modos, evidentemente, el nivel de formación de los beneficiarios supera largamente las calificaciones requeridas para realizar tareas requeridas por el plan" (Olguín y Páez, 2005, p.13).

Sin embargo, en el citado PIS no se tiene en cuenta la formación previa de las personas; de ese modo, en el trabajo que corresponde a las parcelas, tal como lo expresan sus integrantes, "no se tiene en cuenta la formación yo he estado en la parcela con gente que no sabe ni leer ni escribir": "Yo creo que el Plan ha traído beneficios en el tema económico pero lo que es lo laboral en ciertos casosyo he visto chicos de veinte años que salen del Plan y van a buscar otro trabajo pero con la modalidad de trabajo que hay en el Plan los van a echar a los dos días porque en el Plan no se hacía mucho" (R, 21 años, empleado del PIS).

Entre las modalidades de contraprestación del citado plan social, los beneficiarios pueden desarrollar sus actividades en lo que se denomina "Parcelas" o en "Seguridad comunitaria". En el primero: "... La división del espacio en parcelas no está definida por ningún elemento material (alambrado, mojones, banderines, etc.), son los mismos trabajadores quienes definen los límites de su territorio, son los que la ocupan quienes le dan entidad a la parcela" (Arias y Quinteros, 2004, p. 18). Cualquier observador puede advertir que los beneficiarios del plan, en las parcelas, se dedican a la limpieza de parques, paseos públicos como así también en las adyacencias de las rutas que atraviesan la provincia. "A mí me tocó en un barrio alejado del centro pero ese trabajo no se lo deseo a nadiecorrés el riesgo de muchas enfermedades. Nosotros estamos allí a la intemperie y corrés riesgos porque hay muchos bichos" (R. 21 años, empleado del PIS).

A través de la Ley provincial 5385 y fundamentándose en la inseguridad que, al igual que en las demás provincias, también en San Luis está presente, se crea el Sistema de Seguridad Comunitaria: "A los fines de la ejecución de los objetivos de la presente Ley, en todo el territorio de la Provincia, se instituyen las figuras del Mediador Comunitario, quien será el encargado de coordinar el sistema en cada barrio o zona asignada, y el Protector Comunitario, quien circula por las distintas calles de la ciudad" (Legislatura de la provincia de San Luis, 2005). A estas personas es fácil percibirlas, pues usan pecheras verdes que en la parte delantera señala "Te protejo, ayudame" y en la espalda el nombre del plan social. En un porcentaje elevado; quienes están en esta modalidad son jóvenes y es común verlos sentados en las esquinas de las cuadras a las cuales están destinados, en ventanales o pilares de alguna casa. En algunos horarios, como el inicio de los turnos, se puede ver grupos de cinco o seis personas en alguna esquina, pero durante el resto del tiempo circulan o están sentados de a dos. Se percibe que durante el tiempo que permanecen en sus actividades los "protectores" conversan entre ellos, beben alguna gaseosa, toman mate o utilizan sus celulares. Esta modalidad del plan se ha implementado en los barrios céntricos de la ciudad, correspondiendo la observación a la ciudad de Villa Mercedes: "El dispositivo de seguridad comunitaria se construye en una especie de reticulado que permite mantener en constante observación- vigilancia tanto el patrimonio de los vecinos como así también las personas que circulan por la ciudad" (Arias y Quinteros, 2004, p. 13).

Ante los problemas de inseguridad que se observan en la ciudad de Villa Mercedes, en los últimos días del mes de enero de 2006 el Gobernador designó un nuevo coordinador para la Seguridad Comunitaria. Esta actividad se llevó a cabo en dos oportunidades, pues en la primera las autoridades provinciales consideraron que no había asistido una cantidad importante de integrantes del plan social. En la segunda ocasión, el propio Gobernador, entre otras cuestiones, señaló que

...ningún policía le debe imponer una orden a los trabajadores del plan de seguridad, la policía tiene un estado policial, tiene el monopolio de la fuerza y la ley dice que son ellos en quienes confiamos para que lleven armas y que cuiden a nuestros ciudadanos con todas las funciones, los chalecos verdes son los ojos de los vecinos, no son policías, tienen que coordinar sus funciones y yo lo que digo ahora es una directiva general, al que no le gusta, no está de acuerdo en las funciones que le han dado, que renuncie (Periodistas en la red, 2006).

La ciudad de Villa Mercedes es la segunda en importancia en la provincia. La distancia con la ciudad de San Luis, sede del gobierno provincial, es de 100 kilómetros. De modo similar al resto del país, esta ciudad presenta desempleo y crisis sociales; alteraciones en la significación de sus instituciones dominantes, junto a un importante desarrollo industrial; organizaciones educativas con amplia matrícula; un sistema político que, con la sola excepción del primer gobierno municipal tras la dictadura, permanece invariable en cuanto a sus dirigentes, que responden al mismo partido; todas ellas características del gobierno provincial, hacia el cual manifiesta dependencia en todas sus acciones.

Otro aspecto del programa de gobierno provincial que resulta de interés señalar en este texto es el que se refiere a los festivales musicales. Si bien durante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saa se realizaron en toda la provincia, ellos se acentuaron desde 2003 con la actuación de reconocidos artistas nacionales de gran convocatoria. Todas estas actividades son gratuitas y los jóvenes constituyen los destinatarios fundamentales siendo masiva la asistencia de los mismos.

Las marcas en el espacio

En la construcción de la vida cotidiana la noción de espacio adquiere relevancia por cuanto en él se objetivan las prácticas sociales; como afirma Merleau-Ponty: "El espacio no es el medio contextual dentro del cual las cosas están dispuestas, sino el medio gracias al cual es posible la disposición de las cosas" (Merleau-Ponty, 1993, p. 258). Desde la antropología, Marc Augé ha estudiado la incidencia del espacio en la construcción de la identidad: "El dispositivo espacial es a la vez lo que expresa la identidad del grupo (los orígenes del grupo son a menudo diversos, pero es la identidad del lugar la que lo funda, lo reúne y lo une) y es lo que el grupo debe defender contra las amenazas externas e internas para que el lenguaje de la identidad conserve su sentido" (Augé, 1993, p. 51).

El espacio puede entonces ser considerado como el lugar en el que están las cosas pero también, como afirmó Merleau-Ponty, las cosas "solamente viven gracias a un sujeto que las describe" (Merleau-Ponty,1993, p. 258). Ese sujeto, al nacer, se incorpora a un mundo que preexiste; es un mundo social y el hombre no cuestiona la presencia de los otros que pasan a ser sus congéneres (Schütz, 1993, p. 128). Esto implica que el mundo de la vida cotidiana no es un mundo privado; desde el comienzo es un mundo intersubjetivo, compartido con los semejantes. En la construcción del mundo social, la realidad del otro es incuestionable, ya que no es posible la propia experimentación y auto-percepción sin la consideración de ese otro. La vida cotidiana es un espacio en el que los hombres construyen la intersubjetividad y se objetiva a través de las prácticas sociales. De este modo, el espacio es expresión de la trama social y soporte material de prácticas simbólicas. Dichas prácticas permiten visualizar los dos elementos psicosociales que se construyen en la esfera de la vida cotidiana: la subjetividad y la identidad social (Castro, 1997). Quién ser y cómo mostrarse ante los demás deviene de un proceso de interacción simbólica en que intervendrán factores propios del sujeto y también del contexto. Los jóvenes establecen una particular relación con el espacio social; los lugares donde van localizando sus escenarios de encuentros adquieren las marcas propias de su identidad social: desde las paredes y puertas que se vuelven rincones propicios para señalar sus nombres, mensajes o simplemente palabras que definen sus jergas; hasta la presencia de los propios jóvenes sentados en las veredas, en los ventanales y hasta en los umbrales de ingreso a los negocios. Así van delimitando sus territorios que, en todos los casos observados, no se extienden más allá del comercio que eligieron como su centro de encuentro. Los límites están dados por las particularidades de cada grupo juvenil que en la denominación de sus protagonistas son identificados como "cheto", "rolinga" y "artesanos".1

Los grupos juveniles observados para este informe son quienes han determinado sus territorios en el centro de la ciudad a lo largo de cuatro manzanas comprendidas entre las calles Salta en el extremo norte y Buenos Aires en el extremo sur; Lavalle hacia el este y Pedernera por el oeste, siendo estas últimas las elegidas por los jóvenes. A lo largo de estas calles se ubican comercios como boutiques, venta de ropas deportivas, artículos para el hogar, regalarías, heladerías, zapaterías, bancos, hoteles, restaurante, shoppings, ciber y bares.Las veredas de la calle Pedernera muestran a los artesanos exhibiendo sus producciones y comparten las veredas con vendedores ambulantes. Con algunas pocas excepciones - en general frente a cada puesto se halla uno solo - se puede observar a dos jóvenes sentados junto a sus trabajos, coincidiendo ambos en la preparación de sus artesanías. Predominan los varones con vestimentas oscuras que varían entre el negro y verde, cabellos largos atados con una colita o con rastas. Cuando el observador se asoma a la calle Lavalle, la escenografía y las características de los actores varían notablemente. Si bien en años anteriores esta calle ya era el centro de reuniones juveniles, en los últimos meses del 2005 esta calle, en la zona ya señalada, ha sido literalmente ocupada por los jóvenes quienes, en particular entre las 19 horas y hasta más allá de la medianoche, se transforman en los dueños de las veredas entre jueves y domingo. En el trayecto de las dos cuadras observadas de Lavalle se advierte la conformación de pequeños grupos, cada uno exhibiendo sus propias características tanto en la vestimenta como en los modos de comunicarse. Los lugares elegidos para los encuentros son indicadores de la identidad social de los jóvenes: los denominados chetos se ubican en la vereda de un pub que corresponde a un antiguo hotel remodelado durante 2006; ese sitio se utiliza para la propaganda del boliche New Mandinga, situado en las afueras de la ciudad. Sus promotores colocan parlantes sobre la vereda con la suficiente potencia para permitir que la música se escuche sin dificultad. Algunos jóvenes llevan remeras o buzos con el nombre del boliche y son el grupo más bullicioso de la cuadra; otros lucen sus buzos de promoción del último año del poli-modal, específicamente de los colegios privados y colegios públicos como Nacional y Normal.

Sobre la misma vereda, pero en el extremo opuesto, otros delimitan su espacio; ellos se hallarían entre aquellos que se denominan rolingas y se los identifica por el flequillo pronunciado, jeans desteñidos y rotos, zapatillas de lona. A diferencia del grupo anterior, en éste predominan los varones y se sientan en los ventanales de dos comercios: un locutorio y una Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP); sin dificultad el observador percibe la circulación de botellas de cerveza y cigarrillos. Es en estos lugares, como así también en la puerta de servicio de una pizzería que se halla en la vereda opuesta, donde van quedando las marcas de los jóvenes: con biromes de color azul o negra en las paredes y el blanco de los correctores en la madera de la puerta quedan escritos mensajes, nombres de personas y de grupos de música (Callejeros, Intoxicados, etc.) o poemas anónimos. Cabe señalar que si bien este grupo coincide en algunas características con quienes se sientan en el umbral de la puerta de servicio de la pizzería, por ejemplo en aspectos de la vestimenta, entre ambos no hay comunicación; en este último sitio se perciben chicas, mientras la cantidad de los que reúnen es menor al de la esquina opuesta.

Sobre la misma vereda de la pizzería se halla la confitería Viejo Molina, donde se agrupan quienes son promotores del boliche Mamá Paka, que funciona los días viernes en su emplazamiento alejado del centro de la ciudad. Sobre esta misma vereda los otros lugares elegidos son: el ingreso a un hotel, la puerta de una oficina pública, un comercio de venta de ropa informal y la heladería donde suelen colocar parlantes por donde se escucha música con volumen elevado que casi compite con la que proviene del pub ubicado en la vereda opuesta. En esta esquina también se suelen reunir alumnos de algún poli-modal cuyo nombre se nota en los buzos de los jóvenes.

A partir de las 7 p.m. comienzan a llegar a la calle Lavalle; algunos vienen caminando, otros en sus bicicletas, que quedan sobre las veredas. Con la excepción del grupo que ocupa los ventanales de la AFJP, el resto es heterogéneo en cuanto al sexo de sus integrantes y sus edades varían entre 15 y 18 años. Durante el tiempo en que permanecen en sus lugares, sólo hablan con quienes forman parte de su pequeño grupo, no contactándose con los otros jóvenes que ocupan las veredas de la calle Lavalle. El modo de comunicación es a través de un habla en voz alta, con palabras que algunos tildarían como groseras, si bien ellas ya forman parte del lenguaje habitual de muchos jóvenes, y muestran ademanes exagerados. Se destaca el uso de teléfonos celulares, los que fundamentalmente son usados para enviar mensajes de texto; en ocasiones, esos mensajes son enviados a sus amigos, a poca distancia en la misma calle. Un elemento recurrente en la vestimenta es el uso de mochilas negras con el nombre de bandas de rock nacional; algunos llevan accesorios como tachas y piercings. Tras su alejamiento de los lugares elegidos por cada grupo, quedan las botellas y latas de gaseosas que consumieron.

Al analizar las maneras en que estos jóvenes construyen y delimitan sus territorios se ponen de manifiesto las expresiones de sus estilos. La vinculación entre el espacio y la identidad juvenil ha sido uno de los aspectos que los teóricos de la escuela de Birmingham, por ejemplo, estudiaron a través de la noción de estilo, el cual se desarrolla a partir de la selección y formas particulares de uso de objetos de consumo suntuario, como ciertos tipos de vestimenta y consumos culturales de música, arte, espectáculos, vestimentas, etc. Desde esta perspectiva teórica hay una estrecha vinculación entre el estilo, el consumo y el ocio.

En las sociedades posmodernas el consumo es una de las características fundamentales. No se trata sólo se entender esta acción como un simple acto de consumir que, desde sus orígenes, el hombre debió realizar para sobrevivir. El análisis pasa por comprender el significado de dicha acción y su vinculación con las características del contexto social. Bauman afirma que para consumir se necesita tiempo. La satisfacción del consumidor debe ser instantánea: "la promesa es tanto más atractiva cuanto menos conocida sea la necesidad" (Bauman, 1999, p. 108). Por eso es que para aumentar el consumo no se debe dar descanso al consumidor. Los mensajes publicitarios están siempre estimulando, creando necesidades para el consumidor. La sociedad posmoderna, como sociedad de consumo y como sociedad estratificada, muestra quiénes ocupan posiciones: los que están arriba y los que están abajo. El elemento diferenciador entre ambos pasa por la posibilidad de ocupar espacios de libertad para elegir dónde pueden estar. "Los de arriba" pueden andar por la vida eligiendo sus destinos de acuerdo a los placeres que se les ofrezcan, mientras a "los de abajo" más de una vez puede suceder que los echen de los lugares que quisieran ocupar. En términos de Barman, la movilidad será la que identifique a los turistas y vagabundos, habitantes-consumidores de la sociedad contemporánea (Bauman, 1999, p. 123). Junto a los cambios culturales se han creado significaciones imaginarias de formas de vida, entre ellas la desaparición de la cultura de clases vinculada con el aumento del consumismo y cambios en las relaciones intergeneracionales, que ha otorgado una resignificación al término "joven" (Heller, 1994, p. 241).

Frente al agotamiento del Estado-nación, que fue el modelo político predominante durante los siglos XIX y XX, el mercado ocupó un espacio determinante en la organización de las relaciones sociales influyendo, indudablemente, en la construcción de la vida cotidiana como esfera donde se objetivan la subjetividad y la identidad social, cuyo desarrollo está condicionado por las circunstancias sociales y culturales. El mercado, como instancia de mediación, "se dirige a un sujeto que sólo tiene derechos de consumidor, y no los derechos y obligaciones conferidos al ciudadano" (Duschatzky y Corea, 2005, p. 21).

Los jóvenes constituyen un colectivo sociogeneracional de suma importancia para el mercado, que también aporta elementos que conforman el estilo juvenil. En los comportamientos juveniles de la calle Lavalle villamercedina se advierte que los espacios que concitan mayor cantidad de jóvenes son los que reúnen a los promotores de los boliches Mamá Paka y New Mandinga, reflejándose también la presencia comercial en las vestimentas. La exhibición del nombre de los boliches tiene una carga identitaria resaltada por aquellos que no comparten los gustos de los que ellos denominan chetos, quienes son los que asisten a los colegios privados o los públicos ubicados en el centro de la ciudad, cuyas familias corresponden a la clase media. Esta pertenencia socioeconómica permite acceder a otros consumos tanto en la música como en la vestimenta. Mientras que los otros grupos, que en los graffitis expresan "lo que más me gusta son las cosas que no se tocan", evidencian la vinculación con el significado simbólico de las letras de grupos como Intoxicados o Callejeros: rebeldía, rechazo a comportamientos formales, apelación al consumo de drogas, etc. Esta situación puede ser comprendida a la luz de lo que plantean Clark y Hebdige en cuanto a que la composición de un estilo se vincula con el proceso de resignificación de las mercancías. De allí que una manera de comprender las razones por las cuales estos jóvenes apelan en sus mochilas, remeras y graffitis, a determinados objetos y palabras, tiene que ver con la posibilidad de reconocerse en los significados simbólicos de esos elementos pero también marcar los límites del grupo; "la evolución de un estilo tiene consecuencias, a la vez, para el grupo y sobre cómo el grupo va a ser visto, definido y las reacciones que generará en otros" (Clark, 2003, p. 184).

Los otros y nosotros

Así como las calles pueden ser los espacios que permiten a los jóvenes el encuentro con sus pares y establecer las marcas de sus territorios, en los últimos tiempos amplios sectores del espacio urbano mutaron el disfrute y la diversión por la inseguridad y el miedo. Estas dos situaciones fueron mencionadas por universitarios que participaron de reuniones de focus groups durante los meses de noviembre de 2004 y abril de 2005, como parte de las actividades empíricas del equipo de investigación Culturas Juveniles Urbanas.

Los jóvenes señalaron cuáles son sus escenarios de encuentros y, además, las características que presentan los espacios donde ellos realizan sus prácticas sociales. La calle, el boliche, la plaza y la facultad fueron los escenarios más destacados, aunque los tres primeros coincidieron en presentar situaciones de violencia e inseguridad como los ejes centrales de atención. Al respecto, vale señalar un hecho que produjo un fuerte impacto emocional entre los estudiantes universitarios de la ciudad de Villa Mercedes (San Luis, Argentina), en particular aquellos que cursaban en 2004 el primer año de la licenciatura en Trabajo Social. En el mes de noviembre asesinaron a una estudiante universitaria al regresar a su domicilio luego de su trabajo en un restaurante. Este suceso tuvo una gran difusión en los medios de comunicación de la ciudad y los estudiantes realizaron sucesivas marchas para reclamar justicia. Este tema se entremezcló en el relato de los jóvenes vinculando aquel hecho con situaciones de miedo reflejadas en sus actuaciones posteriores.

Con todo lo que pasó en nuestro curso, ahora las chicas nos invitan a bailar acá, nosotras tenemos miedo de venir a bailar porque decimos: "¿cómo vamos a hacer para volver a casa, que colectivos tomamos, como hacemos para juntarnos? ....tenemos miedo" (C, estudiante universitaria, 20 años).

Cuando te toca de cerca es como que te sentís involucrado, pensás que a vos también te va a pasar. A mi me da miedo todo, cualquier cosa me da miedo, estoy en mi ciudad y venir para acá ya me da miedo. El viaje ya me da miedo...ya no me siento segura en ningún lado (M; estudiante universitaria, 19 años).

Con relación a los lugares de diversión, uno de los boliches que cuenta con mayor concurrencia por parte de los jóvenes se halla ubicado en la afueras de la ciudad de Villa Mercedes; tras cruzar un puente se halla este boliche y para ahorrar en sus gastos era común que ellos fueran a pie hasta el lugar. En los últimos tiempos, a medida que comenzó a aumentar la inseguridad en la ciudad, reflejada fundamentalmente en robos, muchos comenzaron a recurrir al servicio de remises. "Desde que salgo siempre me caminaba el puente hasta el centro y me salía más barato el remis, ahora por ejemplo no lo hacemos más, sobre todo porque a un par de amigos los agarraron a trompadas al final del puente y a otros los dejaron desnudos" (A, estudiante universitario, 20 años).

El relato de los jóvenes coloca en el análisis el tema de la violencia. Las noticias e imágenes que se transmiten a través de los medios de comunicación, nacionales y provinciales, difunden a diario hechos donde la violencia es la protagonista. Más allá de preguntarse si esa recurrencia diaria y constante llega a producir en la ciudadanía una sensación de pánico que paraliza la acción o un peligroso acostumbramiento, es importante estudiar las razones de la violencia que se extienden a la escuela, la familia y cualquier calle de cualquier ciudad. Un primer aspecto a considerar corresponde a la imagen del semejante, del Otro. ¿Quién es el Otro? ¿Es visibilizada o invisibilizada su presencia? "Nuestros tiempos nos inundan con mandatos en los que el otro es prescindible" (Duschatzky y Corea, 2005, p. 21). De este modo, la violencia se transforma en una manera de vincularse con los otros, ya sea a través de la violencia física, de la simbólica o mediante comportamientos que tienden a marginar al diferente.

La implementación del PIS en la provincia de San Luis fue generando en la población comportamientos que marcaban diferencias; esto fue acentuado a partir de los propios discursos del gobierno provincial, por cuanto frente a situaciones de conflictos sociales han recurrido a los integrantes del mencionado plan social para que actuaran como "fuerzas de choque" y también obligándolos a concurrir a todos los actos oficiales. "En el Plan tenés que ir a los actos públicos si no te ponen falta cuando fue el corte de ruta si no ibas te ponían doble falta y a los actos públicos te obligan a ir para hacer bulto nomás" (R, 20 años, empleado del PIS). A diario los mensajes se refieren a comportamientos violentos que ocurren en las escuelas, en las familias, entre amigos y hasta en la calle. Islas y Míguez (2003, p.24) afirman que "la violencia depende de valores subjetivos al denominar una acción de tal forma", como así también tiene una fuerte carga cultural que influirá al momento en que las posibles víctimas refieran alguna acción que deban soportar ellas mismas y otros. Quizá desde esta perspectiva sea posible comprender por qué algunos jóvenes no definen como violentos sus modos habituales de comportarse con sus pares, identificando en su lugar esas conductas como juegos. Los investigadores mencionados, en su texto Heridas urbanas citando a Guerrero (Islas y Míguez, 2003, p.7), definen la violencia como " el uso o amenaza de uso, de la fuerza física o psicológica, con intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos". En las entrevistas con los jóvenes villamercedinos la inseguridad de las calles es un tema recurrente en sus relatos, en particular durante los fines de semana cuando van a bailar. La violencia proviene de otros congéneres que los atacan para quitarles las zapatillas o alguna ropa a quienes van a bailar:

Una vez íbamos con mi amigo N. a bailar a Mandingo y se nos cruzó una barra que nos pareció inmensa (risas) con gorras, buzos que se cubrían la cara y nos decían cosas chetitos putitos de mierda y nos corrieron varias cuadras ...puede ser que hayan estado alcoholizados y les haya molestado cómo estábamos vestidos o nuestra actitud ...a otros amigos míos les han robado las bici y los han tratado mal ...nosotros no los enfrentamos porque en general son muchos (risas) nunca andan solos" (J, estudiante, 17 años).

En este relato se pueden percibir dos aspectos de interés para el análisis: la calle y los actores que la transitan. Como señalan Duschakzky y Corea en su investigación en la ciudad de Córdoba, la violencia asume distintas formas de acuerdo al contexto. La calle, como uno de esos espacios, es un lugar del cual no se puede escapar sino que su tránsito es inevitable: "…la violencia callejera se comporta como un elemento de alto significatividad, en tanto pone en cuestión tradiciones comunitarias y estéticas colectivas que encontraban en la calle uno de los escenarios principales de expresión comunitaria" (Duschazky y Corea, 2005, p. 29). En cuanto a los actores que la transitan, se distinguen aquellos que atraviesan esas calles de camino al boliche, provienen de la clase media, cuentan con los recursos económicos para acceder a los consumos culturales y se han apropiado de los espacios céntricos de la ciudad. Los otros son los que viven en barrios que, en el imaginario urbano, se definen como peligrosos: " cuando te dicen... en aquel barrio no entres o en este cuídate, o en este no pasés, para allá no vayas o después de las 6 de la tarde por ahí no se puede... en eso te puedo decir que la ciudad tiene violencia" (L, estudiante universitario, 20 años).

Para estos jóvenes su centro es la periferia geográfica. En general se suele tratar de barrios donde algunos de sus habitantes han tenido activa participación en robos; en ocasiones la propia policía señala en su discurso la imposibilidad de ingresar a esos lugares y detener a los posibles delincuentes. Por otro lado y acerca del mismo tema, también se suele escuchar a otros moradores de esos mismos barrios que reclaman por la falta de prestación de servicios, pues ante la difusión de ciertos discursos que generalizan a todos los vecinos características de marginalidad, sienten que los estigmatiza y deben soportar una carga social que no les corresponde. En esos barrios es posible encontrar personas desempleadas o que poseen"el plan", como se identifica en la jerga provincial a los integrantes del PIS: "Mi viejo reparte gas en esos barrios, por la costanera y yo los sábados sé ir a entregar gas y es medio jodido el tema de entrar a ese barrio, tenés que pagar como un peaje pero como a nosotros ya nos conocen un pesito y nada más y podés pasar" (R. 20 años, estudiante).

A modo de reflexión

La apropiación de los espacios urbanos supera los límites geográficos, prevaleciendo los elementos simbólicos en su construcción. Para los jóvenes, la demarcación de sus territorios tiene su significación en tanto que constituye un elemento que influye en la construcción de su subjetividad e identidad social. En el proyecto Culturas Juveniles Urbanas se busca estudiar el modo en que los jóvenes villamercedinos construyen su vida cotidiana atravesada por el contexto de una cultura política hegemónica. Los datos empíricos considerados en el artículo muestran determinadas categorías de análisis: las culturas juveniles, su vinculación con la clase social y la posibilidad que dicha pertenencia tiene con relación a la apropiación de consumos culturales. Las observaciones mostraron cuál es el centro de la ciudad para esos jóvenes. Más allá de la aparente segmentación que evidencian en la apropiación de sus lugares en las calles céntricas donde pareciera que a través de sus vestimentas, tipos de músicas y marcas en las paredes, se trata de grupos diferentes; se puede afirmar que es más los que los une que aquello que los separa: si bien no hay diálogo entre esos subgrupos y el comportamiento exterior indicaría ausencia de similitudes, es evidente que no hay conflictos entre ellos; no hay comunicación pero tampoco violencia. Si se entiende que la violencia implica una asimetría en la relación, que podrá ser circunstancial o prolongada, en tanto y en cuanto implica la lucha por la apropiación de algún bien que el otro posee y se desea poseer, los jóvenes que se ubican en las calles céntricas no ven en sus vecinos de espacios potenciales usurpadores de sus bienes simbólicos. Por consiguiente no hay lucha entre ellos. Sin embargo, cuando se desplazan y atraviesan la periferia, son enfrentados por otros jóvenes para quienes esa periferia, es su centro. Mónica Lacarrieu(en prensa) señala que el concepto de centro no tiene un sentido unívoco, aunque es posible vincular los conceptos con situaciones sociales que le otorgan precisas significaciones; así la noción de centro se vincula con el progreso, mientras la periferia con la pobreza. En los relatos de los jóvenes villamercedinos la violencia se asoma en lo que para ellos constituye la periferia: barrios y actores sociales que en el imaginario son considerados inseguros y estigmatizados como peligrosos. Como afirma Lacarrieu, "…los recorridos están cualificados por relatos que permiten la intervinculación de los lugares, no necesariamente desde lo físico, sino y fundamentalmente desde lo simbólico" (Lacarrieu, en prensa).

Aunque a través de los relatos podría concluirse que los otros no son parte del nosotros de los jóvenes villamercedinos, cabe proponer una hipótesis para continuar la investigación y que se vincula con el papel de la cultura provincial y sus recursos de dominación: los del centro y los de la periferia, que se enfrentan por la delimitación de sus territorios en la ciudad, asisten a los mismos recitales que organiza el gobierno provincial sin manifestar discrepancias o violencia entre ellos y muchos participan de las actividades que organiza el municipio a través del Programa Juventud. Esta situación conduce a entender que, más allá de la delimitación y apropiación que los jóvenes realizan de sus espacios urbanos a partir de sus capitales sociales y culturales, hay un factor fundamental que legitima los espacios comunes: el poder político provincial exhibe sin pudores su hegemonía ejerciendo su dominación sin dificultad ni cuestionamiento alguno. De allí que un contexto político como el que caracteriza a la provincia de San Luis no parecería ser el apropiado para construir líneas de fuga alternativas al modelo dominante. Esta situación se vuelve de interés para el análisis social, ya que el problema de estudio en la investigación son los jóvenes, los cuales han vivido toda su existencia bajo un mismo gobierno provincial al que, si bien pueden efectuar algunas críticas, continúan considerando como el único con capacidad para conducir la provincia: "Yo pienso que ellos han cambiado toda la provincia, hay errores perose van a acomodar, porque si viene otra persona para gobernar no va a hacer nada, no creo que sea capaz de hacer lo que hicieron ellos" (R, 20 años, empleado del Plan de Inclusión). Estas respuestas muestran que la cultura política provincial en modo alguno permite construir ciudadanía con sentido crítico y autonomía de pensamiento. Esta situación se vuelve peligrosamente compleja en el caso de los jóvenes, por cuanto no se advierte en sus discursos pensamientos alternativos y su vida cotidiana continua atravesada por comportamientos políticos clientelares. El presente seguiría indicando que entre los otros y nosotros, "vos sabés".

Nota

1 Chetos: se denominan de este modo a los jóvenes que por los ingresos familiares pertenecen a las clases altas de los grandes centros urbanos. Se refleja esa condición socioeconómica en el uso de ropas de marcas reconocidas, como así también en ciertos modos característicos en el habla. Rolingas: se vinculan con situaciones de marginalidad y clases medias. Se caracterizan por usar flequillo, tatuajes, collares, mochilas y remeras con inscripciones de grupos musicales de rock. Presentan similitudes en la vestimenta a la que usaba Mick Jagger en la década de 1960. Algunas de las bandas musicales elegidas por estos grupos son Callejeros e Intoxicados, entre otros, cuyas canciones expresan críticas a la sociedad, apelación al uso de drogas y cierto nihilismo.

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