Interciencia
versión impresa ISSN 0378-1844
INCI v.30 n.2 Caracas feb. 2005
La Fundación Venezolana Para el Avance de La Ciencia (FundaVAC)
Hace algunos meses, en agosto pasado, cumplió 50 años una institución de carácter poco común en nuestros países, tanto por sus características como por su perdurabilidad. Se trata de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia (FundaVAC) creada cuatro años después que lo fuera la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC), miembro de la Asociación Interciencia, por iniciativa de algunos de los más destacados entre los pocos científicos de aquella época, en particular Werner Jaffé, quien propuso la idea original, respaldado por Francisco De Venanzi, motor creador de AsoVAC, y otros. Los objetivos de la Fundación fueron esencialmente los de promover una mayor comprensión por parte del sector productivo nacional de la importancia de la actividad científica y lograr así, entre otras cosas, un respaldo económico para esta actividad y, sobre todo, para la institución que en ese entonces era su mayor representante, la AsoVAC. En los Estatutos de la Fundación se expresa esto claramente al especificarse que "FundaVAC tiene por finalidad establecer vinculaciones entre empresarios y científicos; financiar proyectos propuestos por la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC); y asesorar y proveer información técnica documentada a los actores objetos de su misión" y, también, " servir como organismo de vinculación entre los sectores empresariales, sus organizaciones gremiales y entidades de interés social por una parte, y por la otra con los investigadores científicos, en la promoción y desarrollo de la ciencia y tecnologías en el país."
A lo largo de estos 50 años de labores muchos han sido los logros de la Fundación. Además de cumplir con su obligación estatutaria de ayudar financieramente a AsoVAC, tomando para ello diversas iniciativas, tales como la construcción de un edificio cuya renta le ha permitido y le permite cumplir en parte con tal obligación, ha otorgado becas, ha promovido foros, ha invitado a personalidades del mundo científico, ha patrocinado programas de divulgación científica por televisión y radio, y muchas otras acciones dentro de las limitadas posibilidades financieras disponibles. Las juntas directivas de la Fundación estuvieron integradas desde sus comienzos por hombres de empresa y gente vinculada al sector productivo en general, y durante muchos años se trabajó con mucho entusiasmo alcanzando la Fundación un merecido prestigio.
Medio siglo después de su creación las condiciones del país han cambiado en muchos aspectos, en particular en cuanto al desarrollo industrial y el científico. Puede decirse que, pese a todas las limitaciones, la actividad científica nacional no tiene comparación con la que era hace 50 años. Otro tanto puede decirse de nuestra actividad industrial.
No se observa, sin embargo, un progreso equivalente en uno de los objetivos fundamentales de FundaVAC, cual es la vinculación del sector productivo y el sector de ciencia y tecnología. Ésta sigue siendo relativamente débil, aun en comparación con otros países de nuestra propia región. Todavía es grande la brecha, más allá de las palabras y las buenas intenciones, entre científicos y empresarios. Está claro que los otros objetivos señalados son más concretos y más fácilmente alcanzables. Precisamente por esta razón es que el esfuerzo principal de la institución debería orientarse, como aparentemente se está haciendo, hacia el fin, sin duda el de mayor aliento a mediano y largo plazo, que es el de consolidar ese aspecto de vinculación entre sectores, un elemento todavía débil de nuestro desarrollo integral.
Desde un punto de vista estratégico, por así llamarlo, la existencia de FundaVAC podría tener, de esta manera, una significación mucho más trascendente que, por ejemplo, la de una mera colaboración en la realización del congreso anual multidisciplinario de AsoVAC o el desarrollo de algunos programas puntuales específicos, aspectos cuyo interés puede ser grande, pero ciertamente limitado a la luz de una visión más global del desarrollo del país.
En todo caso, la existencia de una institución como FundaVAC, con su larga trayectoria, su prestigio, sus objetivos, su visión de futuro y su audiencia natural integrada por empresarios, científicos, tecnólogos e industriales, puede significar un importante factor de cambio en esa difícil relación que en nuestros países se da entre el desarrollo científico y el industrial.
Manuel Bemporad
Profesor, Universidad Central de Venezuela











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