SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.30 número7Síntesis y caracterización de agentes compatibilizantes obtenidos a partir de polietilenos y diferentes monómeros polares índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Interciencia

versión impresa ISSN 0378-1844

INCI v.30 n.7 Caracas jul. 2005

 

La educación como base del desarrollo sustentable

El medio ambiente continúa siendo tema de debates, reuniones, conferencias y discursos. Por todo el mundo los reflectores de los medios iluminan escenarios e instancias de todos los tipos, cediendo tiempo e imagen a los protagonistas que allí actúan, entre ellos políticos, científicos, gestores, profesores y estudiantes.

En nombre del medio ambiente, un aluvión de obras, proyectos, programas y acciones es lanzado cada año, especialmente durante las conmemoraciones de su día, el cinco de junio, como si eso fuese la reparación de actos prometidos y no realizados, la solución de los desastres sociales o la panacea para todos los males de este planeta , cada día más amenazado.

Por otro lado, empresarios más o menos afectos a la verdadera causa ambiental, pero siempre interesados en sus propios negocios, también aprovechan el nombre y los homenajes al medio ambiente para hacer propaganda y mercadeo de sus empresas, productos y servicios. Nada muy diferente de lo que ocurre con las demás fechas conmemorativas, casi siempre creadas con la intención de incrementar ventas y generar dinero.

Es preciso resaltar que los personajes y roles hasta ahora referidos no son los únicos o mayores responsables de los problemas ambientales. Hay que recordarse también de aquellos que poco o nada hacen, pero que normalmente se sirven del medio ambiente como si fuese una propiedad particular, objeto de especulación monetaria o un baúl a ser explorado a cualquier precio.

El objetivo de este análisis no es solo una crítica a aquellos que, por irresponsabilidad, maldad o ignorancia interfieren negativamente con el medio ambiente. Es, también, una apología al brillo intrínseco de las conmemoraciones que son hechas honestamente en su nombre y al abanico de oportunidades que surgen en ellas y deben ser aprovechadas para hacer proposiciones en pro de su propia defensa y de su desarrollo sustentable.

Aprovechamos, por lo tanto, para lanzar, o mejor, reforzar una propuesta que nos parece fundamental para la preservación del medio ambiente y la mejora de la calidad de vida, en especial de la Amazonía. La propuesta es esta: la sustentabilidad del desarrollo depende mucho más de la educación que de las normas jurídico-administrativas o de las tecnociencias.

En este contexto conviene destacar el tipo de educación necesaria. Ciertamente, no es aquella hecha bajo los moldes convencionales, de simple transferencia de informaciones, sin ningún sentido crítico, como si profesores y alumnos fuesen meros repositorios, repetidores de fórmulas librescas y prácticas anacrónicas. No aquella educación que insiste en el mantenimiento de los anticuados paradigmas de la jerarquización de los saberes, con privilegio para las ciencias denominadas productivas o más de acuerdo con los intereses de las políticas capitalistas, globalizantes y más celosos de los mercados financieros que de las personas. Tampoco es aquella educación que apenas informa en vez de formar y que cuando forma, encuadra en moldes, de acuerdo con los modelos deshumanizados de lucha, competencia y dominación crónicas.

La educación deseable es aquella que eleva, libera, y dignifica la persona. Aquella que rescata el hombre de la miseria sin transformarlo en mísero consumidor, víctima inconsciente del mercado. Aquella que edifica y queda consustanciada en valores profundos, más vinculados a la conciencia que al bolsillo, menos al cuerpo que al espíritu.

Educar es hacer al hombre autónomo, consciente de si mismo, señor de su destino y ungido de la divinidad, conforme nos enseñan Kant, Hegel, Feuerbach y tantos otros eminentes filósofos.

Educar es un proceso, no un acto. Así, la educación realmente comprometida con la calidad de vida y la preservación ambiental, no debe quedarse apenas en los presupuestos pragmáticos y utilitarios y que se restringen a los límites del saber hacer y del tener. Al contrario, ella debe estar impregnada de la idea del ser y del constante flujo de relaciones en el gran tejido de la vida.

La educación necesaria es aquella que está inserta en una visión holística del mundo, donde el "que", "para que" y "para quien" tienen el mismo significado que el "como" tan valorizado en el proceso productivo. Es en este tipo de educación deseable que debe crecer y prevalecer el sentido del derecho, la ética y la justicia, así como el respeto a la vida en sus más diversas formas.

Esta tesis puede parecer simple, más no es simplista. Para una buena calidad de vida, promoción humana y preservación ambiental, la incorporación de esos elementos trascendentes en el proceso educativo es de fundamental importancia. En verdad, sin ellos la noción de desarrollo sustentable no tiene sentido, no pasa de ser un discurso vacío o una falacia.

Geraldo Mendes dos Santos. INPA, Brasil

Education as the basis of sustainable development

The environment continues to be the object of debates, meetings, conferences and lectures. All around the world media spotlights illuminate stages and spots of all kinds, providing time and image to the performers, amongst them politicians, scientists, promoters, professors and students.

On behalf of the environment, a barrage of works, projects, programs and actions is launched every year, specially during the commemorations of its day, June 5th, as if this would amend actions promised but not fulfilled, and be the solution to social disasters or a panacea for the many wrongs of this planet, which is evermore being menaced.

On the other hand, entrepreneurs more or less prone to a true environmental cause, but always concerned about their own business, also take advantage of the name and celebrations to advertise and market their brands, products and services. Nothing very different to that which occurs with the other commemorative occasions, usually created with the goal of promoting sales and increasing profits.

It must be emphasized that the characters and roles referred to are not the only, or the major ones, responsible for the environmental problems. We must also recall those who do nothing or very little but normally utilize the environment as a private property, object of monetary speculation, or as a coffer to be explored at any cost.

The object of this analysis is not only to criticize those who, due to irresponsibility, malice or ignorance, negatively interfere with the environment. It is also an apology to the intrinsic brightness of the honest commemorations dedicated to the environment and the wealth of opportunities that arise in them and that should be taken advantage of, so as to make proposals on behalf of its own defense and of its sustainable development.

Thus, we take the opportunity to launch, or even better, to reinforce a proposal that appears as fundamental for the preservation of the environment and the improvement of life quality, particularly in the Amazonia. The proposal is the following: the sustainability of development is much more dependent upon education than upon legal-administrative regulations or technosciences.

In this context, it is appropriate to point out the kind of education that is necessary. It is certainly not one built on conventional patterns of simple information transfer, devoid of a critical sense, as if teachers and students would be simple reservoirs, repeaters of librarian formulas and anachronical practices. Not the education that insists upon the maintenance of the outdated paradigms of the hierarchical character of knowledge, with privileges for the so-called productive sciences, more according to the interests of capitalist, globalizing, policies and more jealous of financial markets than of people. Neither is it that education which barely inform, instead of forming, and when it forms it molds patterns according to the inhuman models of fight, rivalry and chronic domination.

The desirable education is one which elevates, liberates and dignifies the person. One that rescues man from misery without turning him in a miserable consumer, unconscious victim of the market One which edifies and remains consubstantial with profound values, more related to the conscience rather than to the pocket, less to the body that to the spirit.

To educate is to make man autonomous, self conscious, ruler of his fate and anoint of divinity, as we learn in the teachings of Kant, Hegel, Feuerbach and from so many other eminent philosophers.

To educate is a process, not an act. In this way, the education that is really involved with life quality and environmental preservation, should not refrain itself to pragmatic and utilitarian preconceptions, restricted to the limits of knowing how to do and to posses. On the contrary, it ought to be impregnated of the idea of being and the permanent flow of relations in the great tissue of life.

The necessary education is that which is inserted in a holistic view of the world, where "what", "what for" and "for whom" have the same meaning as the "how" so highly valued in the productive process. It is in this kind of desirable education that the sense of universal righteousness, ethics and justice should grow and prevail, as also should do the respect for life in its most diverse forms.

This thesis can seem to be simple, but it is not simplistic. For a good quality of life, human promotion and effective environmental preservation, the inclusion of these transcendental elements into the educational process is of fundamental importance. Actually, without them the notion of sustainable development makes no sense. It is no more than empty talk or a fallacy.

Geraldo Mendes dos Santos. INPA, Brasil

A educação como base para o desenvolvimento sustentável

O meio ambiente continua sendo tema de debates, palestras, conferências e discursos. Mundo afora, os projetores da mídia iluminam palcos e instâncias de todos os tipos, cedendo vez e voz aos protagonistas que aí atuam, dentre os quais políticos, cientistas, gestores, professores e estudantes.

Em nome do meio ambiente, uma enxurrada de obras, projetos, programas e ações é lançada a cada ano, especialmente durante as comemorações de seu dia, em cinco de junho, como se isso fosse a reparação de atos prometidos e não realizados, a solução das mazelas sociais ou a panacéia para todos os males desse planeta, cada dia mais ameaçado.

Por outro lado, empresários mais ou menos afeitos à verdadeira causa ambiental, mas sempre interessados em seus próprios negócios, também aproveitam o nome e as homenagens ao meio ambiente para fazer propaganda e marketing de suas empresas, produtos e serviços. Aliás, nada diferente do que ocorre com as demais datas comemorativas, geralmente criadas com o intuito de incrementar vendas e gerar dinheiro.

É preciso salientar que os personagens e papéis até aqui lembrados não são os únicos ou maiores responsáveis pelas questões ambientais. Há que se lembrar também daqueles que pouco ou nada fazem, mas que normalmente se utilizam do meio ambiente como se fosse propriedade privada, objeto de especulação ou baú a ser explorado a qualquer preço.

O objetivo deste análise não é apenas uma crítica àqueles que, por irresponsabilidade, maldade ou ignorância interferem negativamente no meio ambiente. É, também, uma apologia ao brilho intrínseco das comemorações que são feitas honestamente em seu nome e ao leque de oportunidades que nelas surgem e devem ser aproveitadas para proposições em prol de sua própria defesa e de seu desenvolvimento sustentável.

Aproveitamos, portanto, para lançar, ou melhor, reforçar uma proposição que nos parece fundamental para a preservação do meio ambiente e a melhoria da qualidade de vida, em especial da Amazônia. A proposição é esta: - a sustentabilidade do desenvolvimento depende muito mais da educação que das normas jurídico-administrativas ou das técnociências.

Neste contexto, convém destacar o tipo de educação necessária. Certamente, não é aquela feita nos moldes convencionais, de simples transferência de informações, sem nenhum senso crítico, como se professores e alunos fossem meros repositórios, repetidores de fórmulas livrescas e práticas anacrônicas. Não aquela educação que insiste na manutenção dos ultrapassados paradigmas da hierarquização dos saberes, com privilégio para as ciencias denominadas produtivas ou mais de acordo com os interesses das políticas capitalistas, globalizadoras e mais zelosas com os mercados financeiros do que com as pessoas. Também, não é aquela educação que apenas informa, ao invés de formar e quando forma, enquadra em fôrmas, de acordo com os modelos desumanos de luta, competição e dominação crônicas.

A educação desejável é aquela que eleva, liberta e dignifica a pessoa. Aquela que resgata o homem da miséria, sem transformá-lo em mísero consumidor, vítima inconsciente do mercado. Aquela que edifica e fica consubstanciada em valores profundos, vinculados mais à consciência que ao bolso, menos ao corpo que ao espírito.

Educar é tornar o homem autônomo, auto-consciente, senhor de seu destino e ungido da divindade, conforme nos ensinam Kant, Hegel, Feuerbach e tantos outros eminente filósofos.

Educar é um processo, não um ato. Assim, a educação realmente compromissada com a qualidade de vida e a preservação ambiental, não deve se fixar apenas nos pressupostos pragmáticos e utilitaristas e que se restringem aos limites do saber fazer e do ter. Ao contrário, ela deve estar impregnada da idéia do ser e do constante fluxo de relações na grande teia da vida.

A educação necessária é aquela que está inserida numa visão holística de mundo, onde o "que", "para que" e "para quem" têm o mesmo significado que o "como" tão valorizado nas tecnociências. É neste tipo de educação desejável que deve crescer e prevalecer o senso do direito, da ética e da justiça, bem como o respeito à vida nas suas mais diversas formas de manifestação.

Esta tese pode parecer simples, mas não é simplista. Para uma boa qualidade de vida, promoção humana e preservação ambiental, a incorporação desses elementos transcendentes no processo educacional é de fundamental importância. Na verdade, sem eles, a noção de desenvolvimento sustentável não tem sentido, não passa de discurso vazio ou falácia.

Geraldo Mendes dos Santos. INPA, Brasil