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Interciencia

versión impresa ISSN 0378-1844

INCI v.30 n.10 Caracas oct. 2005

 

Ciencia, tecnología e innovación pueden hacer más en nuestra economía basada en el conocimiento

    Enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática constituyen los objetivos principales de la Cuarta Cumbre de las Américas, a celebrarse en noviembre próximo en Argentina. La primera dificultad será producir un plan de acción, realista y pragmático, que pueda guiar a los jefes de estado en la construcción de un futuro mejor para los ciudadanos del continente. Una contribución es fundamental: Ciencia, Tecnología e Innovación tendrán que ser componentes esenciales, si queremos alcanzar la meta de reducir la pobreza en nuestra economía basada en el conocimiento. La conciencia acerca de la ciencia es obligatoria para todos los ciudadanos, en particular para los líderes de nuestras sociedades, como proclama la Declaración de Panamá (ver página 592 en este número).

    La Declaración de Panamá contiene las acciones y recomendaciones adoptadas en la reciente reunión del Directorio de la Asociación Interciencia por 11 asociaciones miembros. Éstas también fueron aprobadas por otras asociaciones de la región en la reunión convocada el 5 de setiembre pasado por la Oficina de Educación, Ciencia y Tecnología de la OEA en Buenos Aires, en el marco de la preparación de la Cuarta Cumbre.

    El uso amplio de la ciencia y la aplicación local eficiente de la tecnología requiere del establecimiento y mantenimiento de una capacidad nacional en CyT. La educación a todos los niveles, para mujeres y hombres, es una responsabilidad de cada nación. Por ello, los miembros de Interciencia han considerado como su primera recomendación y base fundamental, el acceso a la información científica para todos los ciudadanos. Su reconocimiento debe constituir un nuevo derecho fundamental emblemático del milenio. Este nuevo derecho sigue la letra y el espíritu de la Carta de la OEA. Más aún, podría considerarse "prioridad del momento" en vista de la fuerte voluntad expresada en los documentos preparatorios de la Cuarta Cumbre.

    El costo financiero y los desastrosos efectos sociales de la ignorancia están bien documentados en el trabajo, salud pública y el ambiente. El analfabetismo científico por una deficiente educación es asociado a pobreza y malas condiciones higiénicas, que se cuentan entre las causas del desempleo. Sin un fácil acceso a la información en CyT, es difícil para los emprendedores locales innovar y crear plazas de trabajo, y así hacer llegar los beneficios de la ciencia a los trabajadores y sus familias. La gobernabilidad democrática no puede reforzarse en nuestras instituciones de participación ciudadana sin un buen acceso a la información en CyT, como el ofrecido por Internet. Sean nuestros gobiernos o instituciones no gubernamentales, el insumo de la ciencia es esencial e inseparable del proceso de toma de decisiones y es por ello esencial para la gobernabilidad democrática.

    Este derecho de acceso a la información científica impone a nuestros gobiernos promover la información rigurosa y la crítica de la CyT misma acerca de su uso humanitario en un contexto social, lo que solo puede lograrse contando con pericia local. Por todo ello, y como corolario de ese nuevo derecho fundamental, la Asociación Interciencia apoya con fuerza el enfoque dado a la reducción de la pobreza en el hemisferio, que aprovecha la CyT, la Innovación y la Ingeniería, y su centralidad para la construcción y mantenimiento de una sociedad basada en el conocimiento, incluyente de mujeres y hombres.

    Al firmar la Declaración de Panamá las 11 asociaciones miembros reiteran el compromiso de sus comunidades científicas para ayudar más efectivamente al desarrollo de las naciones y el bienestar de sus pueblos. La declaración es cónsona con el papel jugado por la Asociación Interciencia desde 1974, como un espacio para las ideas a través de simposia, intercambios técnicos e intervenciones en foros políticos, así como en editoriales y trabajos publicados en nuestra revista Interciencia. Esta transferencia continua de nuevo conocimiento persigue llenar necesidades de nuestros ciudadanos. Nuestra convicción ha sido que la apropiación social de la ciencia es una manera segura de ayudar a reducir la pobreza y aumentar el bienestar. El progreso social y no el progreso de la ciencia misma es, a pesar de sus nombres, el sueño de nuestras asociaciones.

    Los científicos de diferentes países y variadas disciplinas presentes en el reciente encuentro de Buenos Aires estuvieron todos de acuerdo con el espíritu y la letra de la Declaración de Panamá. Algunos insistieron en la importancia de una temprana educación científica en la escuela, para inculcar el rigor del análisis y el razonamiento. Todos compartieron la visión que la brecha entre géneros en las profesiones científicas obstaculizaba la posibilidad de las mujeres de participar en la sociedad del conocimiento, privando a ésta de buena parte de su fuerza intelectual, debilitando la capacidad científica nacional.

    Esperamos que los líderes políticos del hemisferio captarán el mensaje de nuestras comunidades científicas, que gastar en CyT no es un "regalo" a los científicos sino una inversión para el desarrollo social. Los miembros de Intercienca comparten la convicción y conclusiones expresadas por ministros y altas autoridades de CyT del hemisferio en el Plan de acción y Declaración de Lima 2004: Ciencia, Tecnología e Innovación son esenciales componentes de la Democracia y en el Informe de la Oficina de Educación, Ciencia y Tecnología de la OEA.

Michel Bergeron 

Presidente, Asociación Interciencia

DECLARACIÓN DE PANAMÁ

    En el siglo XXI no es concebible crear más puestos de trabajo, enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad de nuestras democracias sin mejorar la apropiación social de la Ciencia y la Tecnología (CyT) y sin movilizar a la comunidad científica y tecnológica. Asimismo, es imprescindible hacer uso extensivo local de la ciencia, fomentar la innovación e interconectar nuestras sociedades. Esto implica la participación de consejos nacionales de ciencia, universidades, institutos tecnológicos y del sector privado.

    Los miembros de la Asociación INTERCIENCIA, una federación de 18 Asociaciones para el Progreso de la Ciencia en las Américas, comparten la misma convicción y las mismas conclusiones expresadas por los ministros y altas autoridades de CyT del hemisferio en el Plan de Acción de la OEA y en la Declaración de Lima 2004: Ciencia, Tecnología e Innovación son componentes esenciales de la Democracia y en el Informe de la Oficina de Educación, Ciencia y Tecnología de la OEA.

    Por lo tanto, se proponen las siguientes acciones y recomendaciones: Para los miembros de Interciencia la primera y piedra angular es el acceso a la información científica y su reconocimiento debe ser un derecho fundamental y emblemático para este milenio:

    I. La Asociación INTERCIENCIA respetuosamente propone a los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, miembros de la Asamblea General de la OEA, que el acceso a la información científica debe ser reconocido como un Derecho Fundamental del Ciudadano, corolario de la Carta de la OEA.

    Dado que el acceso a la información científica está íntimamente ligado al derecho básico de la educación, cabe preguntarse por qué hace falta considerar esta noción como un derecho fundamental específico que no debería cuestionarse, precisamente porque las aplicaciones científicas han modificado nuestro mundo y porque el conocimiento científico y técnico es parte de las actividades de la vida diaria de los seres humanos. Más aún, es necesario un aporte científico riguroso en cualquier proceso de decisión. En todas nuestras instituciones que involucran la participación ciudadana, sean éstas gubernamentales o no, la Ciencia y la Tecnología son y serán, junto con sus efectos socio-económicos, inseparables de sus decisiones.

    El hecho que las soluciones para muchos problemas de salud sean bien conocidas y que aún no han sido implementadas, constituye uno de los mayores escándalos de nuestras democracias avanzadas y no tan avanzadas. El analfabetismo científico, tanto como el analfabetismo clásico, se asocia a menudo con la pobreza y las malas condiciones de higiene de las sociedades menos privilegiadas así como de los barrios marginales de las grandes ciudades modernas. Por ejemplo, el costo y los efectos deletéreos provocados por la ignorancia son evidentes, en cuanto a medio ambiente y a salud pública se refiere, con solo observar las deficiencias nutricionales de la población.

    Es obvio que el nuevo derecho de acceso a la información científica, como cualquier otro derecho fundamental, no es absoluto y debe ser considerado dentro de la perspectiva de otros derechos, como el de Propiedad Intelectual y las leyes de Patentes Internacionales. De hecho, este nuevo derecho sigue la letra y el espíritu del Capítulo IV sobre Desarrollo Integral de la Carta de la OEA.

    De este nuevo derecho de acceso a la información científica, corresponde a nuestros gobiernos el deber de promocionar el alfabetismo científico y el uso humanitario de la Ciencia y la Tecnología en su contexto social. Hacer la información disponible y facilitar la expansión de autopistas electrónicas han sido reconocidos como mandato en la Cumbre de Quebec y deben continuar implementándose a través de varias redes avanzadas.

    La Educación en todos sus niveles es, tanto para las mujeres como para los hombres, una responsabilidad de cada nación. El alfabetismo científico hace necesario que cada país entrene profesionales en todas las disciplinas. El objetivo obvio es:

    1) Crear y mantener localmente una capacidad nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).

    2) Lograr la apropiación de la ciencia por nuestras sociedades mediante su divulgación y educación.

    La capacitación en CTI es necesaria en todas partes, pero es aún más necesaria en los países menos privilegiados. Sin una capacitación nacional en CTI el dilema entre subdesarrollo con empleo o modernización sin empleo posiblemente nunca quede resuelto. El uso amplio de la Ciencia y la aplicación de la Tecnología más eficiente puede lograrse preferentemente, aunque no exclusivamente, mediante la presencia de grupos locales de expertos. Estos expertos son los que están en la mejor posición para transferir nuevos conocimientos y cubrir las necesidades locales de los conciudadanos incluyendo a los profesionales activos. Más aún, se desarrollará más fácilmente un espíritu emprendedor si existe una Capacidad Nacional formada por mentes lúcidas y expertos preparados para transformar las nuevas ideas o nuevos procesos en aplicaciones que crearán empleo. No existe otra manera de reducir la pobreza e incrementar el bienestar.

    El taller sobre la desigualdad de género organizado por la Oficina de Educación, Ciencia y Tecnología de la OEA ha demostrado que todas las sociedades de nuestro hemisferio deben ocuparse de la brecha de género existente en las profesiones científicas. El ignorar esta realidad está bloqueando las posibilidades de participación de las mujeres en la Sociedad del Conocimiento y, curiosamente, acepta privar a la sociedad de una parte importante de su fuerza intelectual, una forma segura de debilitar la Capacidad Científica Nacional.

    Por estas razones y como corolario del nuevo derecho fundamental al acceso a la información científica, se proponen tres recomendaciones adicionales:

     II. La Asociación INTERCIENCIA apoya con entusiasmo la implementación continua de la Agenda para Ciencia Electrónica y Conectividad en las Américas y desea que este mandato reciba adecuada y continua financiación de la OEA, bancos de desarrollo, fundaciones privadas y de gobiernos.

    III. La Asociación INTERCIENCIA apoya firmemente la nueva propuesta para la disminución de la pobreza en el hemisferio, que aprovecha las ventajas de la CTI y su posición central para la construcción y mantenimiento de una sociedad basada en el conocimiento, compuesta por mujeres y hombres. INTERCIENCIA también insiste en la presencia de la habilidad científica local para crear productos innovadores de alta calidad y para asegurar el control de calidad tanto en importaciones como en exportaciones. Esto puede lograrse a bajo costo mejorando la colaboración entre los científicos de la región. Para la implementación de cualquier mandato, es necesario implementar esquemas de financiamiento y evaluación.

    IV. Considerando el bajo porcentaje de PBI asignado a CTI, la Asamblea General de la OEA debiera instar a todos los países miembros a incrementar este porcentaje por encima del 1% del PIB. Esta inversión no es un gasto, dado que es el motor de un desarrollo integral y sustentable.

Ciudad de Panamá, 19 de agosto de 2005