Interciencia
versión impresa ISSN 0378-1844
INCI v.33 n.7 Caracas jul. 2008
EL PREMIO MÉXICO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Los países tienen mecanismos destinados a reconocer y premiar aquellas carreras o hallazgos particularmente meritorios de sus científicos. En América Latina y el Caribe dichos mecanismos son generalmente de carácter oficial y cuentan con financiamiento gubernamental pero también, en no pocos casos y en ocasiones con gran relevancia, son concedidos por fundaciones o instituciones privadas, como ocurre comúnmente en el mundo industrializado occidental.
Bien sean de origen oficial o privado, casi siempre los reconocimientos consisten en premios nacionales o locales, pudiendo ser contados con los dedos de las manos aquellos de alcance internacional, concebidos para rebasar fronteras nacionales y estimular la cooperación internacional. Naturalmente, los organismos internacionales son los más indicados para programar y ejecutar acciones en este sentido, y así ha ocurrido.
Durante varias décadas destacó por su prestigio en nuestra región el Premio Interamericano de Ciencia Bernardo Houssay, que fuera concedido bienalmente por la Organización de los Estados Americanos. Lamentablemente, hace ya más de una década que brilla por su ausencia, al igual que el Premio Manuel Noriega Morales para jóvenes investigadores destacados en ciencia y tecnología, que también otorgara dicha organización. Otro premio, que data de 1998 y estuvo orientado inicialmente a jóvenes científicos, fue instituido por el grupo de países del Mercosur; ha sido ampliado posteriormente a varias categorías, incluyendo veteranos, pero se otorga en cada oportunidad bienal en áreas específicas y se mantiene restringido a los países miembros y asociados de dicha organización.
Una iniciativa reciente, a partir de 2004, es la del Premio Interciencia, abierto a la participación de los científicos de Latinoamérica y el Caribe, pero limitado a quienes trabajan en los campos del ambiente y las ciencias de la vida. Aun se discute en el seno de la Asociación Interciencia la conveniencia o no de limitar la edad de los postulados para obviar la inevitable selección de aquellos hombres y mujeres de ciencia ya consagrados. También tiene cabida la discusión acerca de la conveniencia de la concesión de premios regionales, ante la existencia de premios más relevantes, como el Nobel o el Príncipe de Asturias, de alcance global y orientados a científicos reconocidos, en los que destacados hombres de ciencia de nuestra región han tenido una interesante cuota de participación.
Un premio que merece especial mención es el Premio México (www.ccc.gob.mx), el cual ha sido otorgado anualmente desde 1990. Destinado a reconocer una labor científica o tecnológica realizada por investigadores y tecnólogos en Iberoamérica o el Caribe, tiene la particularidad de que la convocatoria excluye de manera expresa la participación de investigadores de la comunidad científica de México. Se pretende de esta forma estimular la relación de las comunidades de investigación y desarrollo de esos países con las del país que ofrece el reconocimiento. Además, se da especial atención a que la obra del candidato haya sido preponderantemente realizada en instituciones localizadas en países del área.
Aunque el premio es otorgado por el gobierno de México, a través del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, de la Secretaría de Educación Pública y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la concesión del mismo es decidida por un cuerpo colegiado que se integra, año con año, por los más destacados especialistas en los distintos campos del conocimiento, propuestos por las principales instituciones públicas de investigación de ese país. Los especialistas, tras sesionar separadamente por áreas del conocimiento, sesionan en conjunto para llegar a la selección de un recipiendario.
La impresionante lista de muy distinguidos galardonados desde 1990 hasta 2007 atestigua el intenso y acertado proceso de selección. No obstante, el hecho que el Premio nunca ha recaído en un investigador del área de ciencias sociales, filosofía e historia, siendo que no faltan connotados investigadores de la región en estos campos del conocimiento, ha hecho que los organizadores hagan un llamado a la mayor difusión posible del Premio en las comunidades científicas y tecnológicas de Iberoamérica y el Caribe, en todas las áreas del saber.
Miguel Laufer, Director, Interciencia











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