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Letras
versión impresa ISSN 0459-1283
Letras vol.53 no.85 Caracas dic. 2011
Entrevista con el Dr. Ángel Rosenblat
(Reproducimos a continuación esta entrevista realizada al Dr. Ángel Rosenblat, la cual ha sido extraída de la Revista Pasos (mayo, 1968, año I, número 1), órgano de divulgación periodística del Liceo José Manuel Núñez Ponte. Material que, sin duda alguna, resulta de una altísima vigencia en los tiempos actuales).
-¿Qué opina usted acerca del predicado nominal y del predicado verbal?
Los términos de predicado nominal y predicado verbal son tradicionales de la gramática, y los alumnos tienen que reconocerlos porque los encontrarán en una serie de textos viejos y nuevos. Ahora, toda la terminología gramatical se está rehaciendo ante las nuevas corrientes estructuralistas, y no sabemos qué va a quedar de éstos y de otros términos.
-Observando su Departamento de Filología nos ha llamado la atención las tarjetas clasificadas acerca de los venezolanismos. ¿Podría decirnos cuántos venezolanismos tiene en su fichero?
-El número de palabras no sé nunca cuál es. Tengo en general la idea de que el número de palabras es infinito. Lo que sí puedo decir es que tenemos más de cien mil papeletas. De algunos términos venezolanos tenemos 50 ó 60 papeletas distintas, porque aparecen en una serie de autores desde el siglo XVI hasta hoy. De otras palabras tenemos una o dos papeletas. Quizás el término mismo de venezolanismo sea un término discutible, porque ¿qué significa venezolanismo? En general no hay palabra de Venezuela que no se encuentre también en otras partes de América o de España, y entonces llamarlas venezolanismo sería un poco inexacto. Además, otros llamados venezolanismos no se dan en todo el país. Es muy raro que un venezolanismo propiamente dicho, incluyendo la palabra cambur que parece la más venezolana de las palabras, se dé en todo el país: el cambur se llama guineo en otras partes; el papelón que también parece venezolano, se llama panela en otras partes. Es muy difícil decir cuántas palabras venezolanas hay porque el mismo concepto de palabras venezolanas es muy relativo. Sin embargo, dentro de nuestros estudios del Español de Venezuela, llamamos venezolanismos cualquier palabra, aunque sea usada en otras partes de América o en España, que en Venezuela tiene algún matiz especial diferencial o algún uso característico que le da algún interés especial venezolano. Quizás dentro de este concepto de venezolanismo tengamos unas diez mil palabras distintas.
-Nos gustaría que nos explicara una palabra que Ud. Considere netamente venezolana para publicarla en la Revista PASOS de nuestro Liceo.
-Quizás una palabra simpática, que puede ser acogida con interés por los alumnos, de origen venezolano, sin duda indígena, es la palabra guarimba muy usada en los juegos infantiles. Quizás debiera adoptarse en el mundo entero como signo de espíritu pacifista y de garantía de que puede haber un lugar donde uno esté a salvo de cualquier agresión.
-¿Es correcta la expresión tráeme ese bicho, o pásame ese coroto?
-A mí no me parece mal que se expresen de ese modo. En general mi idea es que el habla familiar, el habla cotidiana, el habla de los amigos, de los novios, de la familia, no responde a las normas generales a que está sometida por ejemplo la expresión de los escritores cuando escriben un ensayo o de los oradores cuando se dirigen a un público. Las expresiones familiares tienen cierto privilegio. Diría, quizás, cierta impunidad. Y me parece que si se sometiera la expresión de todos nosotros, la expresión que usamos corrientemente en nuestros juegos, en nuestras bromas, en nuestras conversaciones corrientes a una crítica purista o a una crítica cultista, severa, se coartaría la libertad de expresión. El diálogo familiar y corriente debe ser libre y espontáneo, lo cual no quiere decir que la escuela, la educación y la cultura puedan ir refinando las expresiones de todos nosotros.
-¿Qué significado tiene la palabra budare?
La palabra budare creo que es una palabra indígena muy típica de Venezuela que enseguida evoca nuestra sabrosa arepa, que se hace en el budare.
-¿Por qué se aplican varios nombres a un mismo ser u objeto, como por ejemplo al cerdo, que se le denomina también puerco, marrano, chancho?
Hay cosas o hay animales que despiertan la imaginación popular, y es natural que se designen con nombres distintos. Hay en ello causas variadas. En primer lugar, hay nombres regionales de distintas partes que se incorporan al léxico general; el cochino, que parece que viene de ¡cuchí, cochi, cuchi! La expresión con que se le llama. O marrano, cerdo, gorrino. En el sur de América se le llama chancho. Hay una serie de nombres regionales en España. La cantidad de nombres está asociada en todas partes al interés, que puede ser un interés económico o afectivo. Ortega y Gasset señalaba que los árabes tienen más de cien nombres para designar el camello. No sé si tienen más de cien nombres, pero sin duda tienen muchos nombres porque el camello es vital en la vida de los árabes, sobre todo en la vida del desierto. Siempre la profusión de nombres, nombres que responden a distintas esfera, al habla más formal, al habla culta, al habla familiar, al habla de los afectos, revela el interés por la cosa o el ser que esos nombres designan.
-¿Por qué en su apellido la regla ortográfica de escribir m antes de p y b?
-A veces contesto esa pregunta del modo siguiente: Escribo mi apellido con n antes de b por parecerme a Gutenberg, que también se escribe con n delante de la b. Pero ya en serio debo decir que las reglan ortográficas valen para las voces castellanas y no para los nombres y apellidos de origen extranjero. Hay una serie de nombres extranjeros que se escriben con n, en vez de m, delante p o delante de b y el que los escribe en Venezuela y en cualquier país español tiene que respetar la forma del nombre extranjero. Además de Gutenberg y Rosenblat, se me ocurre el nombre de Bonpland que es francés y que también se escribe con n delante de p. Hubo una época en que los apellidos y nombres extranjeros se adaptaban al español. La tendencia moderna me parece que es respetar los nombres extranjeros tal como se pronuncian o se escriben en el país de origen.
-Estamos interesados en conocer algunos datos biográficos suyos.
Esta es una pregunta muy indiscreta que comienza con la afirmación de los años que uno tiene. Si les interesa muchísimo, puedo confesar que ya soy un viejo de la edad venerable de 65 años. En estos 65 años me ha tocado andar mucho por el mundo. He iniciado mis estudios en la Argentina, donde hice mi escuela primaria, mi bachillerato y mi doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Después fui a Alemania donde estuve dos años y medio continuando mis estudios. Después unos 5 años en España, un año en París y un año de profesor en la Universidad de Quito. Volví de nuevo a Buenos Aires en 1939 y trabajé en el Instituto de Filología hasta 1946. Desde principios de 1947 estoy en Venezuela donde llevo más de 21 años dedicado a los estudios filológicos en este país.
-Dentro de la vida de toda persona hay algún acontecimiento que considera el más feliz. ¿Cuál es el suyo?
-Es una pregunta muy indiscreta. Quizás contestaría que mi momento más feliz fue cuando nació mi primera hija que se llama Elena.