Recientemente la comunidad científica ha sido objeto de mucha controversia por algunos hechos que se han suscitado como el retiro de revistas por parte de un reconocido índice internacional (Web of Science/Clarivate). Las razones expuestas fueron que no estaban llevando a cabo adecuados procesos de revisión por pares y publicando artículos carentes de rigor científico a cambio de altos costos de publicación, la mayoría pagados con dinero público.
Lo cierto es, que se han visto afectados muchos investigadores que confiaron en dichas revistas y temen que ello repercuta en su carrera profesional. Uno de los argumentos del índice, sería la aprobación de los manuscritos en tiempo record, y de hecho se puede comprobar que es frecuente encontrar en la WEB, trabajos que aparecen como aceptados en apenas dos o tres días después de la fecha de recepción, cuando en realidad en esta época existe una escasez de árbitros que puedan revisarlos prácticamente de inmediato; por diversas razones los expertos no están aceptando con facilidad las invitaciones para revisar trabajos.
Un segundo caso, probablemente relacionado al mismo tema, es el de un investigador que ha sido sancionado por su universidad en Europa, al considerar dudosa la excesiva autoría de trabajos publicados por dicho individuo en un tiempo muy corto. Efectivamente, es frecuente encontrar casos de autores asesorando a grupos de trabajo de varios países, muy ajenos a su país de origen, quizás solo como analistas de estadística, u ofreciendo su reconocido nombre, para estimular la citación de una institución o país.
Esto conduce a la pregunta que siempre se ha considerado prudente discutir cuando se redacta un trabajo científico: ¿Quiénes deben cumplir con los requisitos de autor?, y ¿Cuál sería la cuantía de publicaciones que pueda tener un autor, para que no resulte sospechoso de autoría gratificante o conveniente, para el mismo o para la institución a la que pertenece?
También se ha hablado de la obtención de autorías en revistas de alto impacto, a través de pagos o favores recibidos y de citaciones que no corresponden al tema tratado en el trabajo. Nuestra revista ha recibido algunas contribuciones con citaciones fuera de contexto, las cuales han sido enmendadas a través de llamados de alerta a los autores, antes de ser enviadas a revisión por pares, gracias a una revisión rigurosa de los textos, y en especial de las referencias.
Si bien es cierto que, para los investigadores universitarios, existe la imperiosa necesidad de publicar en revistas acreditadas por los reconocidos índices internacionales, no solo como éxito propio, sino para contribuir al prestigio de su institución, cada vez se hace más popular la publicación, al menos en los temas del área de la salud, de comunicaciones que provienen de resultados no sujetos a la revisión por pares. Esto es muy común, en los llamados pre-prints de conocidas empresas, o en otros buscadores, o en páginas web individuales, donde cualquier investigador puede colocar resultados que no han sido sometidos a escrutinios de pares; sin embargo, estos son captados por los buscadores de datos y así logran ser citados, al ser ubicados en la página web. Otro caso, es el novedoso uso de publicación de Resúmenes o Trabajos en Extenso, producto de un evento científico realizado en una institución académica, los cuales se toman en cuenta como publicación regular, cuando es sabido que la mayoría de las comunicaciones a eventos son resultados preliminares que terminan pocas veces en una publicación completa. Es la Ciencia abierta por la que muchos abogan como la libertad de comunicar resultados sin la anuencia de árbitros o requisitos, a veces muy rigurosos, de las revistas científicas. Peor aún, es la comunicación, realizada por cualquier individuo no experto en un campo, a través de las redes sociales más populares, de conceptos que calan profundamente en la opinión pública en general, transmitiéndose como si fueran hechos probados y allí el peligro, en el caso específico de la Medicina, a daños para la salud. Todas estas situaciones conducen a que nosotros, los Editores de revistas científicas, apoyados en el Comité Editorial y Asesores Científicos, seamos muy vigilantes ante estos hechos, y estemos prestos a discutir las ventajas o inconveniencias de las modernas iniciativas, la influencia de los medios sociales en la diseminación de información y de saber interpretar su impacto en la salud pública y por otro lado, sopesar el papel de las citaciones y los índices de impacto, en la proyección de los individuos de Ciencia, como lo están haciendo algunas instituciones académicas de países europeos (España) o asiáticos (China).
The Editor’s dilemma in the current circumstances of scientific communication
Recently the scientific community has been the subject of much controversy due to some facts that have arisen. One was the withdrawal of journals by the Web of Science for not carrying out adequate peer review processes and publishing articles lacking in scientific rigor in exchange for high publication costs. In fact, it can be verified that it is common to find works that appear accepted just two or three days after the date of receipt, making it doubtful of an adequate review. Many advocate “Open Science” as the freedom to communicate results without the consent of referees or the sometimes very rigorous requirements of scientific journals. Another example case was that of a researcher sanctioned by his University for considering the excessive authorship of works published by the said individual in a very short time, which seems to be doubtful. It is common to find cases of researchers advising working groups from various countries outside their country of origin, perhaps only as statistical analysts or offering their recognized names to stimulate the citation of an institution or country. It would then be appropriate to ask the question: What would be the number of publications that an author may have so that it is not suspected of gratifying or convenient authorship, for himself or for the institution to which he belongs? On the other hand, it is known that authorship of papers may be obtained in high-impact journals through payments or citations that do not correspond to the topic dealt with in the work. Indeed, we have discovered some contributions with out-of-context citations in Investigación Clínica through a rigorous analysis of the references. Worse still, it is the communication, carried out by any individual who is not an expert in a field, through the most popular social networks, of concepts that deeply permeate public opinion in general, being transmitted as if they were proven facts and therein the danger, in the specific case of Medicine, damage to health. For all of the above, the Editors of scientific journals must be very vigilant and ready to discuss the advantages or inconveniences of modern initiatives, the influence of social media in disseminating information, and knowing how to interpret their impact on public health. On the other hand, Journals have to balance the role of citations and impact indexes in the projection of Science individuals, as some academic institutions in European (Spain) or Asian (China) countries are doing.