Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel
versión impresa ISSN 0798-0477
INHRR v.36 n.1 Caracas jun. 2005
Hiroshima, Mon Amour, el olvido...
(Parte I)
Yo vi el Diablo. Y ahora yo tengo un ojo de vidrio
YUJI EGUSA
Superviviente de Hiroshima
En Perpignan (Francia), el fotógrafo Gérard Rancinan y VISA por la Imagen presentan una exposición consagrada a los Hibakusha, los supervivientes de Hiroshima (www.rancinan.com). Rostro, gestos y heridas ya fosilizadas en los cuerpos de 78 víctimas de uno de los más grandes holocaustos de la humanidad: la primera explosión atómica.
Sesenta años antes, la fotografía también dejaba un legado para la historia. Así, el coronel P.W. Tibbets, sonriente y saludando, era fotografiado exteriormente a la cabina de vuelo del bombardero B-29, Enola Gay, justo antes de que comenzara a rodarlo sobre la pista de vuelo en la isla de Tinian, localizada al sur-este de Japón. En el interior del Enola Gay se alojaba
Little Boy, una bomba de uranio de unos 3 metros de longitud, 60 centímetros de anchura y unos 15 kilotones (4.5 toneladas de TNT) de poder atómico. Hacia las 2:45 de la madrugada del 6 de agosto de 1945, el Enola Gay alzaba su morro hacia Hiroshima.La historia de este engendro monstruoso, de intensa luz, estruendo y calor, en su génesis tiene a una brillante mujer: Lise Meitner, una refugiada en Escandinavia. Meitner azota a la comunidad científica con una publicación en Nature, 143, 239-240 (Feb. 11, 1939), la cual tituló: Disintegration of Uranio by Neutrons: a New Type of Nuclear Reaction. Allí, y partiendo de los experimentos ya clásicos de Fermi y sus colaboradores, de 1934, sobre el bombardeo de uranio con neutrones, Meitner sentencia:
It seems therefore possible that the uranio nucleus has only small stability of form, and may, after neutron capture, divide itself into two nuclei of roughly equal size (Es posible que el núcleo de uranio posea solamente una pequeña estabilidad de forma, y podría, después de la captura de un neutrón, dividirse en dos núcleos aproximadamente del mismo tamaño). Brillante hipótesis que catapultará la idea de la fisión nuclear: el 27 de enero de 1927, en plena reunión de física teórica convocada por la George Washington University y la Carnegie Institution de Washington, Niels Bohr acusa recibo de una misiva de Lise donde le anuncia lo que ya sería publicado en la revista Nature. A partir de este momento una especie de cortina de prohibiciones, regulaciones y limitaciones será impuesta a la ciencia y su difusión respecto a la fisión nuclear y las ingentes cantidades de energía que la misma puede liberar en un instante. Sin embargo, LA. Turner en la Review of Modern Physics de diciembre de 1939 destaca que al menos un centenar de publicaciones relativas a la fisión nuclear habían hecho su aparición. Una de estas publicaciones sobre la teoría de la fisión nuclear fue aquella de septiembre de 1939, aparecida en Physical Review [56 (1939) 426] y titulada: The mechanism of nuclear fission (El mecanismo de la fisión nuclear), de Neils Bohr y John Wheeler. Allí, Bohr y Wheeler exponían la explicación detallada del porqué el núcleo de uranio podía escindirse en dos mitades desiguales basándose en el modelo de gota líquida para los núcleos atómicos. Así, en este contexto, las fuerzas disruptivas de Coulomb se hacen dominantes y la fisión nuclear es entonces un proceso liberador de energía. Un primer átomo desintegrado suministra una energía equivalente a unos 200 MeV (1eV es la energía de un electrón acelerado por una diferencia de potencial equivalente a un voltio ≈ 1,602 177 33 x 10-19 joule// 1 MeV = 106 eV). Ahora bien, lo realmente interesante de este proceso es la liberación o expulsión simultánea de 2,5 nuevos neutrones; base para otra nueva reacción nuclear. Por ende, si tenemos nuevos neutrones expulsados entonces tendremos otras nuevas reacciones nucleares y así sucesivamente, conllevando a un incremento exponencial en el número de dichas reacciones, reacción en cadena. Es decir que unos 30 gramos de uranio producen tanta energía como unos 1.700 litros de petróleo.El 2 de agosto de 1939, Albert Einstein redacta una carta dirigida al entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, en donde exponía de manera clara la enorme potencialidad de la fuente energética de naturaleza radioactiva. Un fragmento de esa carta dice:
it may become possible to set up a nuclear chain reaction in a large mass of uranio ( ) This new phenomenon would also lend to the construction of bombs, and it is conceivable ( ) that extremely powerful bombs of a new type may thus be constructed ( ha sido posible establecer una reacción en cadena con una gran masa de uranio ( ) Este nuevo fenómeno conllevaría a la construcción de bombas, y siendo concebible ( ) que bombas extremadamente poderosas de un nuevo tipo sean construidas ). Alexander Sachs, un financista norteamericano, leyó en voz alta la carta firmada por Einstein al presidente Roosevelt, pero fue al día siguiente de esta entrevista que F.D. Roosevelt llama a su ayudante militar Edwin Pa Watson y le dice: Pa, quiero que se actúe con esto (extendiéndole la carta de Einstein), y enseguida añadió: ¡Pa... acción inmediata!. Estas palabras daban comienzo, un 12 de octubre de 1939, al mayor proyecto de investigación jamás realizado hasta ese momento: El Proyecto Manhattan, con un costo estimado de unos 2 millardos de dolares, unas doscientas mil personas implicadas en el proyecto y unos 37 laboratorios de investigación. El objetivo: la construcción de una bomba atómica en el menor tiempo posible. Ya para el 6 de diciembre de 1941, Roosevelt autoriza una cuantiosa inversión para la definitiva construcción de la bomba. Dicha decisión hace su entrada en la historia un día antes del ya mítico ataque japonés sobre la importante base de la flota del pacífico US en Pearl Harbor (Hawaii). Esto parece haber sido la justificación adecuadamente necesaria que Estados Unidos esgrimiría para su participación en la II Guerra Mundial.DR. CARLOS APONTE
INHRR
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
1. Thomas, G. Enola Gay. Ediciones B. S.A., Barcelona, España, 2005. [ Links ]
2. Gamow, G. Biografía de la Física. Biblioteca Científica SALVAT, Barcelona, España, 1986. [ Links ]
3. Rodees, R. A la sombra de la bomba. National Geographic, agosto 2005, 68-83. [ Links ]