Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel
versión impresa ISSN 0798-0477
INHRR v.36 n.1 Caracas jun. 2005
Hiroshima, Mon Amour, el olvido
(Parte II)
A partir de entonces la carrera para la construcción de la bomba aceleró su paso. El general de brigada Leslie Richard Groves comanda el Proyecto Manhattan en Los Álamos, en Nuevo México. Robert J. Oppenheimer asume la dirección científica de las operaciones. Se prepararon simultáneamente el U235 enriquecido y el Pn239 (plutonio). Respecto al U235, el uranio natural purificado contiene sólo un átomo de U235 contra 140 átomos de U238; la fracción más fisionable es el U235 dada la alta inestabilidad del isótopo debido a su número impar de neutrones (143). Por ende, para una eficiente reacción en cadena se debe disponer de ingentes cantidades del isótopo U235, y para ello debo por tanto disponer de una metodología de enriquecimiento eficiente. En Oak Ridge, Tennessee, se ensayó un método basado en la difusión del isótopo más ligero a través de membranas porosas. Esta metodología apela a la conversión de uranio en gas y, para ello, se le combina con flúor para producir hexafluoruro de uranio. La otra metodología, ideada por Enrico Fermi, es la de utilizar moderadores, elementos cuyos átomos no absorben neutrones pero toman una parte de la energía cinética del neutrón en el proceso de colisión. Al lentificar dichos neutrones, el U235 tiende a tener mayor afinidad por éstos que el U238. Así, un moderador por excelencia son los átomos de deuterio (la denominada agua pesada). Por otro lado, el Pn239 es un exquisito elemento altamente fisible y emisor de una mayor cantidad de neutrones secundarios (2.9 neutrones). Es transuránico por naturaleza y es producido en el interior de verdaderas pilas atómicas a partir del molesto U238. Así, dos tipos de bombas atómicas pueden ser construidas: una a base del isótopo U235 (la bomba atómica caída sobre la ciudad de Hiroshima) y la otra a base del Pn239 (la bomba atómica caída sobre la ciudad de Nagasaki).
Otro parámetro a considerar a la hora de la construcción de una bomba atómica es el denominado
tamaño crítico del material desintegrable. Es decir, el tamaño de un trozo de uranio debe tener la dimensión idónea para que el porcentaje de neutrones eyectados sea suficientemente alta para dar lugar a las subsecuentes reacciones de fisión necesarias para mantener la reacción en cadena. Por ello, el tamaño crítico del Pn239 es menor que el del isótopo U235. Por ende, para producir una explosión nuclear deberán considerarse dos puntos: 1) la utilización de un trozo de material fisible supercrítico; y 2) la desintegración del material debe realizarse en el menor tiempo posible.Para 1945 ya se tenia suficiente U235 y Pn239 para construir bombas atómicas. El 16 de julio de ese año se hace estallar la primera bomba atómica en Alamogordo, Nuevo México. El lugar seleccionado para el estallido se denominó Lugar S o Jornada del Muerto. Sobre un andamio de acero se balanceaba la bomba con su núcleo de plutonio y a unos 30 metros de altura señalaba la Zona Cero. A las 5:29 de la madrugada de ese día comenzó la cuenta regresiva. A las 5:29:45 estalló la luz que no era de este mundo (un reportero del New York Times). Oppenheimer exclamó: Me he convertido en la Muerte, la destructora de mundos (del Bhagavad Gita hindú). Esa madrugada, muchos danzaron justo después del exitoso estallido. Quizás la danza fue aquella del dios hindú Shiva, en su manifestación como Señor de la Danza, llevando en su mano izquierda posterior el agni, el fuego de la destrucción.
El bombardero B-29, Enola Gay, a las 6:40 de la mañana del 6 de agosto de 1945, se encontraba a unos nueve mil metros de altura de Japón. A las 8:15:17, las compuertas del compartimiento de bombas del bombardero Enola Gay son abiertas y Little Boy cae silenciosa e irremisiblemente sobre Hiroshima. A las 8:16:43, Little Boy estalla a unos doscientos cincuenta metros del puente Aioi y sobre una clínica médica. Una inmensa bola de fuego de unos 50 millones de grados centrígados inundó con su infierno la conciencia de la Humanidad que ahora despertaba en plena era atómica.
Una obra clásica de la literatura japonesa del siglo XIII, Hojoki, del gran poeta Kamo no Chomei pareciera recoger prematuramente esos instantes:
El viento se movió con furia
sin rumbo fijo
y el fuego se extendió
como un abanico desplegado
Las casa lejanas
se ahogaron en espiras de humo.
Más cerca, voraces llamas
vapulearon la tierra
¡El cielo todo carmesí!
Las cenizas levantadas brillaron
iluminadas por el fuego
Las llamas impelidas
por despiadadas ráfagas
volaron cuadras enteras
¿Quién en medio de todo esto,
no habría perdido el juicio?
Algunos sofocados por el humo
cayeron al suelo;
Otros, devorados por las llamas,
murieron al instante
Aquellos que a duras penas lograron
salvar la vida
perdieron todos sus bienes
¡Muchos preciosos tesoros
se volvieron cenizas!
El gran cineasta francés Alain Resnais, y con el escenario de la brillante escritora Marguerite Duras, plasma sobre el celuloide un hermoso film: Hiroshima, Mon Amour. Allí encontramos una inmensa oda a la memoria. A la memoria basada en una tragedia pasada: el estallido de la bomba atómica. La protagonista, Elle, no estuvo ese día en Hiroshima pero Elle dice: Yo lo vi todo todo. Elle es la memoria que lucha contra el olvido
DR. CARLOS APONTE
INHRR