1. Introducción
La responsabilidad social empresarial (RSE) ha suscitado gran interés en las organizaciones públicas y privadas, cuyo interés es obtener mayor beneficio económico y de manera paralela y sostenible, tener alcance a la sociedad y el medio ambiente (Quispe y Muñoz, 2020). En esa misma línea, las organizaciones tanto públicas como privadas desde hace algunos años vienen promoviendo la RSE desde diferentes dimensiones, sumando esfuerzos y enviando un mensaje de respeto y trabajo armonioso con el medio ambiente y la sociedad, sin que el sector privado aparte sus aspiraciones económicas y de competitividad (Hernández, 2023).
En el ámbito internacional, la crisis económica que afecto a diversos países en la década de los setenta, llevo a las personas y organizaciones a tomar conciencia sobre su entorno y a adoptar gradualmente un estilo de vida más sostenible. En ese propósito, cuestionaron el uso irracional de los recursos naturales, la contaminación ambiental y los efectos perjudiciales que estos generan sobre los ecosistemas y la salud de todos los seres vivos en la Tierra. Sin embargo, a pesar de esta creciente preocupación, los mercados comerciales se fueron incrementando conjuntamente con la industrialización, lo que conllevó una demanda constante de productos y servicios. Este crecimiento de la demanda implicó el uso excesivo de recursos naturales, como el agua, y de energías, tratándolos como si fuesen inagotables, sin prestar la debida atención a su restauración, conservación o resiliencia (Carrillo y Pomar, 2021).
En esa misma línea, Forbes (2021), indicó que el 90% de las empresas líderes a nivel mundial consideran que la responsabilidad social empresarial es importante para la sostenibilidad de sus empresas. Sin embargo, solo el 60% de las empresas cuenta con una estrategia de sostenibilidad; usualmente, las empresas que hablan de sostenibilidad, no tienen éxito en la implementación de la estrategia, la razón fundamental es la falta de compromiso de los directivos.
En el plano local, la Empresa Prestadora de Servicio (EPS) ubicada en el departamento de Cajamarca es una organización mixta, es decir, es una empresa pública privada que abastece de agua potable en la provincia de Jaén. En la actualidad, la falta de implementación de prácticas saludables ha llevado a la organización a enfrentarse al desafío de implementar prácticas de RSE que aseguren un abastecimiento de agua sostenible, esta acción no solo incluye una sostenibilidad en el abastecimiento de agua de calidad para la comunidad, sino, que disminuye el impacto ambiental negativo de la contaminación de fuentes hídricas. Por otro lado, se encontró una deficiente comunicación con la comunidad, al igual que otros grupos de interés, lo que perjudica la imagen de la empresa, al traducirse en una percepción negativa respecto a su compromiso social y medioambiental, afectando su reputación y la confianza de los usuarios.
Del mismo modo, existen limitaciones para realizar inversión para implementar las políticas de RSE, ya que esta requiere mano de obra especializada, tecnología y capacitación al personal encargado de esta labor. En tal sentido, si la organización cuenta con limitaciones en su presupuesto, entonces estas dificultan el desarrollo de iniciativas que promuevan la responsabilidad social, como programas de conservación del agua, educación ambiental, y gestión eficiente de recursos. Por otro lado, la empresa no optimiza de manera eficaz los recursos, esto se observó a través del uso lineal de los recursos, es decir, extracción, uso y desecho, sin considerar estrategias de reciclaje, reducción y reutilización. Esto no solo genera un desperdicio de recursos, sino también mayores costos y un impacto ambiental significativo. En esas condiciones las consecuencias son considerables, porque la empresa podría enfrentar dificultades para implementar un modelo de economía circular, donde los residuos del proceso de abastecimiento de agua serían gestionados de manera eficiente. Tal es el caso del agua residual tratada que podría reutilizarse para riego u otros fines, pero la falta de infraestructura o tecnología impide estas prácticas.
En tal sentido, la falta de una cultura organizacional adecuada que contemple la implementación de una economía circular no solo implica cambios técnicos, sino también culturales. En ese sentido, la organización podría estar enfrentando resistencia interna al cambio, lo que limitaría la adopción de prácticas circulares en sus operaciones diarias. En esa misma línea, la problemática de esta organización se centró en la necesidad de integrar prácticas de RSE y Economía Circular de manera efectiva. Por esta razón, se presenta dificultades para implementar estrategias de responsabilidad social que tengan la característica de ser sostenibles y sobre todo transparentes. Es por ello, que pasar la gestión actual de la organización a un modelo de economía circular genera diversos obstáculos a nivel técnico, financiero y cultural. Sin embargo, abordar esta problemática es determinante para mejorar el servicio de abastecimiento de agua y reducir el impacto ambiental generado por la organización público-privada de Jaén.
En esas condiciones, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es la relación entre responsabilidad social empresarial y economía circular en una institución pública-privada en Perú?. Asimismo, el objetivo general: Determinar la relación entre responsabilidad social empresarial y economía circular en una institución pública-privada en Perú.
1.1 Responsabilidad social empresarial
De acuerdo a las directrices de la norma ISO 26000, la responsabilidad social empresarial obliga a una organización a asumir los efectos de sus actividades habituales industriales o de servicio y responder ante la sociedad y el entorno. Lo cual implica dar una respuesta ética y transparente que se asocie a la conservación, desarrollo sostenible y cuidado de la salud y del medio ambiente. Del mismo modo, sus actividades y decisiones deben ser congruente con las leyes vigentes dando cumplimiento a las normas relacionadas con el equilibrio y conservación del ecosistema (Ruedas et al., 2022). Sobre el mismo tema, Herrera et al., (2023) agregaron que es una condición que implica que las empresas actúen con ética, al mismo tiempo que contribuyen al desarrollo económico y la mejora de la calidad de vida de sus colaboradores, familias, la comunidad donde realizan sus operaciones y la sociedad en general.
De manera similar, Zapata (2024) definió la RSE en el sector público como las acciones que el Estado lleva a cabo para gestionar los recursos de forma ética y transparente, buscando el bienestar ciudadano. No se limita a la protección de derechos, sino que busca generar valor público mediante políticas inclusivas que fomenten la equidad, la estabilidad laboral, el respeto a los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente.
Las dimensiones relacionadas a esta variable, están establecidas por las dimensiones: económica, legal, ética y filantrópica. Según el estudio de Herrera et al., (2023), estas dimensiones se traducen en la responsabilidad de las empresas de generar beneficios económicos de manera justa, cumplir con la normativa vigente, operar con integridad y ética, y contribuir voluntariamente al bienestar de las comunidades a través de actividades filantrópicas y de desarrollo social.
Para Peña (2024) la responsabilidad económica se refiere a la capacidad de la organización de operar de manera sostenible, pero a la vez rentable, sin comprometer el bienestar de generaciones futuras en la satisfacción de sus necesidades, asimismo, permite que la empresa se mantenga competitiva y rentable en el mercado, pero estas afirmaciones van más allá de tener una mirada económica, ya que su alcance se dirige al bienestar para la sociedad, asimismo, considera las expectativas de los diferentes grupos de interés.
En cuanto a la dimensión ética legal, Schebesta (2024) señaló que la ética tiene que ver con la transparencia de los actos de una organización para con la sociedad, por otro lado, el aspecto legal se refiere al cumplimiento de las normas legales relacionadas a la actividad de la organización, sin que esta busque caminos alternos para no cumplirlos. Al respecto, la RSE es fundamental por su capacidad para generar un impacto positivo en las comunidades y el medio ambiente, a la vez fortalece la sostenibilidad y la imagen de las empresas. Herrera al et., (2023) subrayaron que el cumplimiento de la normatividad y las acciones éticas de la organización, no solo mejora la reputación corporativa, sino que también refuerza la lealtad de los clientes y el compromiso de los empleados, elementos clave para el éxito.
En relación a la dimensión filantrópica, las RSE en sus inicios se basaba en donaciones y proyectos comunitarios, pero con el tiempo se ha transformado en una práctica más amplia que incluye la sostenibilidad y la ética en todos los niveles de la empresa (Herrera et al., 2023). En tal sentido, el aspecto filantrópico se ha resumido en crear situaciones de ayuda social limitada para una comunidad que realmente tiene carencias y no en regalos ni dádivas a una sociedad que puede solucionar sus problemas sin solicitar dádivas.
1.2. Economía circular
La tendencia actual de todas las organizaciones es maximizar el uso de recursos y ser amigable con el medio ambiente; este modelo que emerge en todos los espacios y se fortalece cada vez más, es el modelo de economía circular. Al respecto, Belda (2023) afirmó que es un modelo económico que sigue una ruta restaurativa y regenerativa por diseño, cuyo propósito es mantener en uso herramientas, materiales y recursos el mayor tiempo necesario y con la posibilidad de que sean reutilizados en otras áreas. Este es un modelo que coincide con los desafíos del cambio climático, conjuntamente con la sobre explotación de recursos no renovables y la degradación de infinidad de ecosistemas, presentando una solución razonable para la sostenibilidad y gestión eficiente de los recursos. En esa misma línea, Fortunati et al., (2020) agregaron que este modelo se enfoca en preservar los recursos durante tiempos prolongados en uso, empleando para ello reconocidas e innovadoras estrategias que promueven la reutilización, reciclaje y regeneración de los sistemas naturales. De tal manera, que el objetivo de este modelo denominado economía circular es promover un sistema económico que se enfoque en minimizar las mermas, por el contrario, optimizar el uso de los recursos durante un tiempo prolongado, con miras a que sean reciclados en otras áreas.
Al respecto, Belda (2023) agregó los siguientes objetivos de la economía circular: (1) Minimizar los residuos, es decir, diseñar procesos de producción que reduzcan los residuos mediante la reutilización, reparación o reciclaje de materiales para ampliar su ciclo de vida; (2) Optimizar el uso de los recursos, a través de garantizar el uso eficiente de los recursos naturales para reducir la dependencia de materiales finitos; (3) Promover la producción sostenible, a través de la motivación a las empresas a adoptar métodos de producción ecológicos que conserven la energía y reduzcan las emisiones.
Como cuarto objetivo; (4) Mejorar la resiliencia económica, por medio de la creación de cadenas de suministro más resilientes mediante la reducción de la dependencia de las materias primas y la promoción del uso de recursos renovables y (5) Fomentar la innovación y el crecimiento de nuevos modelos de negocio que prioricen la sostenibilidad y la viabilidad económica, como los modelos de producto como servicio o la remanufactura. Estos objetivos alinearon la economía circular con los objetivos de sostenibilidad a largo plazo, abordando los desafíos ambientales, sociales y económicos (Fortunati et al., 2020).
Con respecto a las dimensiones de la economía circular, se encuentran conformadas por tres componentes: dimensión económica, dimensión ambiental y dimensión social; estas dimensiones, en conjunto, tienen como objetivo equilibrar la sostenibilidad con el crecimiento económico (Belda, 2023). En lo que respecta a la dimensión económica, esta se centra en mejorar la eficiencia de los recursos, reducir los costos de producción y operación y fomentar la innovación en los modelos de negocio; de tal manera, que procure extender la vida de los productos a través de estrategias de reutilización y se generen nuevas fuentes de trabajo, por ende, de ingresos de otras personas. Motivando a las economías locales a que sean más resilientes y responsables en el consumo de productos y recursos. En efecto, seguir este modelo beneficia la economía de quienes la practican, porque los costos de materiales son menores y proporciona oportunidades de empleo en el reciclaje.
En relación a la dimensión ambiental, Belda (2023) explica que la actividad del hombre y la industria debe esforzarse por minimizar los impactos en el medio ambiente; por ende, el cuidado del medio ambiente no comulga con la emisión de carbono de la actividad industrial, tampoco con el bajo control del consumo de recursos y menos con el agotamiento de recursos naturales, por el contrario, es proclive a la extensión del ciclo de vida de los recursos. Para ello, promueve la implementación de estrategias que logren un circuito cerrado en el empleo de recursos, de tal manera, que contribuya a la preservación de los ecosistemas y la reducción de la contaminación ambiental.
En cuanto a la definición de la dimensión social, según Belda (2023) es un enfoque actual de las organizaciones respetuosas del medio ambiente cuyo objetivo es el bienestar de la sociedad a través de la promoción del desarrollo inclusivo y sostenible. Paralelamente, genera puesto de trabajo o los llamados empleos verdes, sobre todo en aquellos sectores del reciclaje, contribuyente al emprendimiento y al empleo local. De esta manera, al involucrar a la ciudadanía en prácticas circulares, fomenta la cohesión social y garantiza que los beneficios de una economía circular se distribuyan de manera equitativa. Al respecto, Wilailik et al., (2023) mencionan que esta dimensión se mide a través de la participación de los grupos de interés y el impacto sobre el bienestar de la comunidad.
Acerca del tema en estudio, se han realizado estudios similares, tal es el caso de Bernal y Alpuche (2023) quienes manifiestan en su estudio que algunas organizaciones aún tienen como prioridad la responsabilidad económica, antes que las legales que seguían el orden de prioridad, y en último lugar, ubicaban a las de orden filantrópico. Sin embargo, de acuerdo a su percepción utilizan la RSE para alcanzar sus objetivos económicos. En tal sentido, concluyen que las empresas utilizan la responsabilidad social como una herramienta para mejorar su competitividad. Asimismo, Robles et al., (2024) encontraron que la percepción de la RSE varía significativamente según el tipo de empresa, siendo más positiva en el sector servicios, de tal manera que el estudio reveló que las empresas de servicios, debido a su mayor interacción con clientes y stakeholders, presentan una mejor percepción de la RSE.
En esa misma línea, Córdova et al., (2023) concluyeron que la reputación empresarial está influenciada por la responsabilidad social corporativa en las empresas comercializadoras de banano. Asimismo, se concluyó que las pequeñas empresas bananeras no se encuentran en condiciones de implementar acciones de RSE debido a los altos costos de inversión y la necesidad de contar con mano de obra preparada para ese fin, sobre todo el proceso de cambio de conducta hacia prácticas innovadoras medioambientales. Por su parte, Márquez et al., (2023) revelaron en su estudio que las acciones relacionadas con la RSE y la cultura organizacional están presentes en la empresa constructora del estudio; sin embargo, los resultados indicaron una correlación muy baja, por tanto, concluyeron que la RSE no influye en la cultura organizacional de la empresa, de otra manera, lo hace de forma muy limitada, situación que sugiere que al empresa se realizan acciones muy aisladas o individualistas en ambas áreas, lo que hace que no haya integración entre las variables.
Asimismo, Prado y Aguilar (2011) afirmaron que la innovación debe estar presente siempre en las operaciones de toda organización, porque es un factor importante en el crecimiento y desarrollo en el largo plazo de la economía. Al respecto, Fortunati et al., (2020) destacaron que en Italia las empresas siguen un proceso de adopción gradual de los principios de economía circular, situación que les ha permitido integrar prácticas de RSE en sus procesos para obtener beneficios en el largo plazo. Por su parte Abanto et al., (2024), en un estudio realizado en Lambayeque-Perú, determinaron que la integración de prácticas de economía circular en las organizaciones, se realizan de diversas formas, según el área de desarrollo. Sin embargo, destacan que cualquiera sea el factor, trae beneficios importantes, sobre todo estimula a que la población laboral concientice e inicie sus prácticas en RSE.
En este sentido, Coba et al., (2024) afirmaron que la economía circular y la RSE se han convertido en la actualidad en pilares fundamentales para el futuro empresarial, por su parte, la economía circular propone un modelo para optimizar los recursos a través de las 4R y la RSE se compromete en la satisfacción de las necesidades del presente, sin comprometer el beneficio de las futuras generaciones. Es así, que Rodas et al., (2024) hacen un estudio sobre el tema en cuestión y destacan que las prácticas de economía circular permiten el nacimiento del denominado emprendimiento verde, el cual es una condición clave para la sostenibilidad de las empresas. Por su parte, Rojas (2024) resalta que las empresas textiles en su estudio se suman al esfuerzo de la práctica del modelo de economía circular, porque han comprobado que el diseño e implementación de los principios asegura un futuro seguro para las micro y pequeñas empresas. Finalmente, Laurel (2024) en Cuzco-Perú, confirma que una gestión adecuada de residuos es importante para ingresar a una comunidad que respeta el equilibrio ecológico y es responsable ante la sociedad en el contexto de un gobierno local, refiriendo que estas prácticas deben realizarse desde el gobierno central hacia sus dependencias.
2. Metodología
Fue una investigación de tipo básica, ya que se sustentó en teorías relacionadas con la responsabilidad social empresarial y economía circular. En este contexto, los resultados obtenidos a lo largo del estudio contribuyeron a ampliar el conocimiento existente en estas áreas (Concytec, 2020). Además, el enfoque utilizado fue cuantitativo, dado que las variables fueron evaluadas mediante la aplicación de técnicas estadísticas descriptivas e inferenciales, lo cual permitió llegar a conclusiones fundamentadas. En ese sentido, los datos recolectados a través de técnicas cuantitativas fueron procesados utilizando herramientas estadísticas, lo que facilitó la obtención de conclusiones objetivas (Córdoba et al., 2023).
El diseño de la investigación fue no experimental, porque no se aplicó ningún estímulo a las variables en estudio. En otras palabras, el objetivo del investigador no fue modificar los resultados, sino que estos se observaron tal como ocurren en su contexto natural (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018). Además, el estudio tuvo un enfoque correlacional, puesto que su objetivo fue identificar la relación entre la RSE y economía circular. En este sentido, Arias (2020) señaló que los estudios correlacionales buscan establecer una conexión o asociación entre dos variables.
La población estuvo conformada por 120 trabajadores. Los criterios de inclusión para este estudio, fueron solo colaboradores de la sede de Jaén en Cajamarca, hombres y mujeres y que tenían disponibilidad para participar en la investigación. Los criterios de exclusión fueron trabajadores de otras sedes y aquellos que no estaban de acuerdo en participar. Para Arias y Covinos (2021) la población se enfoca en la totalidad de los elementos que conforman un espacio geográfico específico y que han sido elegidos en función a criterios.
La muestra incluyó a 120 trabajadores, elegidos de forma representativa para la recolección de información (Arias, 2020). El proceso de selección de la muestra puede realizarse utilizando métodos probabilísticos o no probabilísticos, y en este estudio se optó por un muestreo no probabilístico basado en conveniencia. Esto significó que los trabajadores fueron seleccionados según el criterio del investigador y la accesibilidad de los participantes disponibles (Córdoba et al., 2023).
Este estudio consideró dos variables principales: Responsabilidad social empresarial y economía circular. La primera variable es definida como la obligación de una entidad de asumir los efectos que generan sus decisiones y acciones en la sociedad y el entorno (Ruedas et al., 2022). Asimismo, contó con los siguientes componentes: económica, legal, ética y filantrópica, que se explican en el anexo 1.
En cuanto a la variable economía circular, para Belda (2023) es un modelo económico que pretende ser restaurativo y regenerativo por diseño. Su propósito es mantener los productos, materiales y recursos en uso durante el mayor tiempo posible, mediante la reutilización, el reciclaje y la regeneración. Sus componentes fueron: económica, ambiental y social. En la siguiente tabla se aprecia la operacionalización de las variables con las dimensiones e indicadores.
Cuadro 1 Operacionalización de variables
| Definición operacional | Dimensiones | Indicadores | Ítems |
|---|---|---|---|
| Se operacionaliza en cuatro dimensiones: económica, legal, ética y filantrópica. | Económica | Maximizar ganancias. | 1 |
| Control de costos de producción. | 2 | ||
| Planificación del éxito. | 3 | ||
| Mejorar resultados económicos. | 4 | ||
| Legal | Actuar dentro de la ley. | 5 | |
| Cumplir obligaciones contractuales. | 6 | ||
| Evitar infringir la ley. | 7 | ||
| Respetar principios del sistema. | 8 | ||
| Ética | Actuar dentro de la ley. | 9 | |
| Cumplir obligaciones contractuales. | 10 | ||
| Evitar infringir la ley. | 11 | ||
| Respetar principios del sistema. | 12 | ||
| Filantrópica | Apoyar en solución de problemas sociales. | 13 | |
| Participación en gestión de asuntos públicos. | 14 | ||
| Actividades filantrópicas. | 15 | ||
| Rol en la sociedad. | 16 | ||
| Se operacionaliza en tres dimensiones: económica, ambiental y social. | Económica | Productividad. | 1,2,3, |
| Ingresos por economía circular. | 4,5,6, | ||
| Eficiencia en el uso energético. | 7,8,9, | ||
| Ambiental | Tasa de reciclaje. | 10,11,12, | |
| Reducción de desechos. | 13,14,15, | ||
| Conservación de biodiversidad. | 16,17,18, | ||
| Social | Capacitación en empleos verdes. | 19,20,21, | |
| Participación en iniciativas comunitarias. | 22,23,24, | ||
| Satisfacción laboral. | 25,26,27 |
Fuente. Elaboración propia basado en Ruedas et al. (2023) y Belda (2023).
En relación con la técnica de recolección de información, este fue el método utilizado para llevar a cabo el procedimiento de investigación (Córdoba et al., 2023). Se empleó la técnica de la encuesta tanto para la variable de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como para la de economía circular. Cueva et al., (2023) describieron la encuesta como una herramienta comúnmente utilizada en estudios cuantitativos. Respecto al instrumento de recolección de datos, Hernández-Sampieri y Mendoza (2018) señalaron que fue clave para obtener información relevante para los objetivos del estudio. En este caso, para la RSE se utilizó un cuestionario basado en el trabajo de Wendlandt et al., (2016), mientras que para la economía circular se empleó un cuestionario validado por Saravia (2024).
El instrumento estuvo conformado por 43 ítems, 16 ítems para la variable responsabilidad social empresarial y 27 ítems para la variable economía circular (Anexo 1); este fue validado por juicio de expertos, quienes lo verificaron y analizaron el contenido para opinar y proporcionar aportes de mejora en función a cuatro criterios: suficiencia, claridad, coherencia y relevancia. La confiabilidad del instrumento, se realizó a través del estadístico de Alfa de Cronbach, para el instrumento responsabilidad social empresarial el valor fue de 0.926 y para el instrumento de economía circular el valor fue de 0.984, este cálculo se hizo en el programa estadístico SPSS-26, el cual se registra en el anexo 2.
Para el análisis de datos se utilizó la estadística inferencial como método principal para examinar los resultados. Antes de proceder con las pruebas estadísticas, se realizó una prueba de normalidad para determinar el estadístico a emplear en la prueba de hipótesis. En ese sentido, siendo una muestra de 120 trabajadores, se empleó para este propósito el estadístico de Kolmogorov-Smirnov y se concluyó que teniendo en consideración la tendencia no normal de los resultados, se aplicó una prueba no paramétrica, en este caso, Rho de Spearman, el cual se empleó para la prueba de hipótesis que permitió continuar con el análisis y conclusión de resultados.
En relación a los aspectos éticos de la investigación, se siguió los principios frecuentemente empleados para las investigaciones de este tipo, los cuales son: beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia. Al respecto, Espinoza (2020) agregó que el cumplimiento de principios éticos en la investigación, garantiza la calidad del estudio, el cual está sustentado en la veracidad de la información y el respeto al derecho de autor. En tal sentido, siguiendo los principios mencionados, el estudio fue de beneficio para los trabajadores y sobre todo para la empresa en estudio porque le mostró un panorama diferente en el caso de implementar el modelo de economía circular y prácticas de RSE. Asimismo, el estudio no tuvo alguna intención adversa que perjudique el bienestar y la honorabilidad de las personas involucradas. Del mismo modo, se respetó la voluntad de participación del informante, considerando su decisión y autonomía de continuar con su participación, finalmente, el trato a todos los participantes fue justo y equitativo, asegurando el respeto alas diferencias registradas en la opinión individual de los participantes.
3. Resultados y Discusión
A continuación, se muestran los resultados inferenciales del procesamiento de los datos obtenidos de la aplicación de la encuesta en los trabajadores de una institución pública-privada en Jaén-Cajamarca, esta encuesta fue aplicada de manera virtual utilizando el Google Form a 120 trabajadores.
Cuadro 2 Prueba de normalidad
| Kolmogorov-Smirnova | |||
|---|---|---|---|
| Estadístico | gl | Sig. | |
| Responsabilidad Social Empresarial | ,189 | 120 | ,000 |
| Economía Circular | ,097 | 120 | ,008 |
Fuente. Datos extraídos de la encuesta realizada a docentes y procesados en SPSS-26
En el cuadro 2, se observó que mediante la aplicación de la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov, se obtuvo un valor de significancia para ambas variables que fue menor a 0.05. Por tanto, se concluyó que la distribución normal tuvo una tendencia no normal. Es por ello, que se adoptó por una prueba no paramétrica, es decir, se empleó Rho de Spearman para efectuar la prueba de hipótesis.
Contrastación de hipótesis
Ho: No existe relación entre responsabilidad social empresarial y economía circular en una institución pública-privada en Perú.
H1: Existe relación entre responsabilidad social empresarial y economía circular en una institución pública-privada en Perú.
Cuadro 3 Correlación de Rho de Spearman para la hipótesis general
| Economía circular | |||
|---|---|---|---|
| Rho de Spearman | Responsabilidad social empresarial | Coeficiente de correlación | -0,101 |
| Sig. (bilateral) | 0,271 | ||
| N | 120 | ||
Fuente. Datos extraídos del SPSS-26.
El cuadro 3, muestra los valores de la correlación entre responsabilidad social empresarial y economía circular, donde se observó que el coeficiente de correlación es negativo y la significancia de esta relación es mayor a 0.05. Por tanto, se rechazó la hipótesis que los investigadores plantearon y se aceptó la hipótesis nula. En tal sentido, se concluyó que no existe relación entre las variables. En otras palabras, la organización está cumpliendo con los lineamientos estipulados por la RSE, pero en cuanto a la economía circular, esta no se está desarrollando efectivamente. Este resultado se explica en razón de que posiblemente falta la implementación efectiva de prácticas de economía circular en la organización; no obstante, se reconozca y se practique los principios de la RSE. Asimismo, una alta significancia es muestra de la presencia de otros factores, como la cultura organizacional o la falta de capacitación a toda la organización en temas de sostenibilidad, situación que limita la efectividad de las iniciativas en práctica de la RSE para promover el modelo de economía circular.
De manera similar, Bernal y Alpuche (2023), destacaron la responsabilidad económica de la empresa como prioridad, sin embargo, el estudio presentó una correlación positiva, lo cual obedece a un contexto diferente en el manejo de economía circular. Del mismo modo, Robles et al., (2024) presentaron en sus hallazgos la percepción de los colaboradores de la empresa acerca de la RSE, lo cual complementa el presente estudio al señalar que la cultura organizacional tiene una gran probabilidad de que influencie en la implementación de prácticas de sostenibilidad. Al respecto, estas diferencias se atribuyen a las posibles variaciones en el contexto específico de la institución pública-privada del estudio, así como a la diversidad en cuanto a la percepción y aplicación de la RSE en los diferentes sectores de influencia.
Estos resultados se apoyan en la definición de RSE y economía circular propuestos por Rueda et al., (2022) y Belda (2023). Al respecto, el primer autor citado define la RSE como una obligación de las organizaciones en cuanto a las decisiones que toma y los efectos de esta en la sociedad y su entorno, mientras que Belda (2023) determinó que la economía circular es un modelo cuyo fin es mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible. En tal sentido, la sinergia de ambos conceptos teóricos respalda la intención de una sólida implementación de RSE, la cual permite la transición hacia modelos económicos con mayor sostenibilidad. Sin embargo, los resultados sugieren que a pesar de que existen políticas y principios que se cumplen en la organización sobre RSE, estos no son suficientes para tener efectividad en la promoción de la economía circular, debido a que existen otros factores del contexto que limitan la manifestación de un impacto positivo en la sociedad.
4. Conclusiones
En relación al objetivo general, se concluye que no existe relación entre responsabilidad social empresarial y economía circular en el servicio de abastecimiento de agua de una institución pública-privada, en la provincia de Jaén, departamento de Cajamarca, en Perú en el año 2024. Se fundamenta en la correlación de Rho de Spearman de -0.101 con significancia de 0.271. Esta falta de relación entre las variables explica que existe poca comunicación entre los esfuerzos que se realizan a través de las actividades de cada variable, en tal sentido, es importante desarrollar políticas que integren la RSE con las prácticas de economía circular, resaltando toda estrategia que ambos conceptos trabajen en armonía con la finalidad de mejorar la sostenibilidad del sector.


















