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Boletin de Linguistica
versión impresa ISSN 0798-9709
Boletin de Linguistica v.19 n.28 Caracas dic. 2007
El Voseo Andino Tachirense: ¿Marca de Género?.
Francisco Freites Barros, Wílmer Zambrano Castro
Universidad de Los Andes ffreitesb@hotmail.com
Universidad Experimental del Táchira wilmerzc@yahoo.es
RESUMEN
Ante la gradual obsolescencia del voseo en la comunidad de habla andina tachirense, se ha procurado conocer los factores sociales y lingüísticos que, aunque precariamente, todavía soportan esta forma de tratamiento. Se ha aplicado una encuesta a una muestra de hablantes de la región que ha mostrado que el uso de vos y el deseo de ser tratado con este pronombre están por debajo del 1%. Los resultados de la investigación, por otra parte, permiten suponer que, aun tratándose de un comportamiento lingüístico marginal y de muy poco prestigio entre los propios andinos, es un rasgo que ha encontrado cabida en la jerga de un segmento de la población tachirense: el de los hombres jóvenes de ciudad que parecen emplear vos como marca de identidad y cohesión.
PALABRAS CLAVE: voseo, español andino, español de Venezuela
ABSTRACT
The gradual obsolescence of the pronoun vos inTachiras speech community has motivated this study, the purpose of which is to determine the social and linguistic factors that still support this formof address.Asurvey has been applied to a group of speakers in the region. The results show that the use of vos and the desire to be addressed with this pronoun are below 1%. Even though this term of address reflects speakers marginal behavior and it has very little prestige among the Andeans, the pronoun vos is still used in the slang of a segment of the Tachiras population: the young men who live in the city seem to use vos as a mark of identity and cohesion.
KEY WORDS: pronoun vos, Andean Spanish, Venezuelan Spanish
Recibido el 09-04-2007 . Aceptado el 18-05-2007.
INTRODUCCIÓN*
Las formas pronominales de tratamiento han sido, sin duda, uno de los rasgos lingüísticos más estudiados por los dialectólogos del español, pues ofrecen significativas diferencias de uso entre hispanohablantes y se han mostrado como un recurso utilísimo en la demarcación de isoglosas. Las dos principales diferencias que se hallan en un plano general son, desde luego, la ausencia del pronombre vosotros en toda laAmérica hispanohablante, lo mismo que en las islas Canarias y en parte de Andalucía, y la presencia de vos en el continente americano, extinto en Europa. Sobre esta descripción de la situación, en exceso sintética, hay que introducir numerosos matices, como la heterogénea distribución del voseo y el tuteo a lo largo y ancho del continente (a veces en coexistencia, a veces en circunstancia de exclusión mutua), además de los distintos modelos que toma el verbo cuando el pronombre que lo acompaña es vos. Una descripción de esta fenomenología bastante buena, por sucinta y abarcadora, se encuentra en el trabajo de Fontanella de Weinberg (1999) sobre los sistemas de tratamiento. La autora propone cuatro sistemas de tratamiento de segunda persona sobre la base de la distinción entre las nociones de confianza y formalidad. Álvarez y Carrera de la Red (2005) resumen la propuesta del modo que sigue:
El primero [de los sistemas] comprende los pronombres tú-usted en singular y vosotros/as-ustedes en plural y se emplea en la mayor parte de España. Es el sistema más equilibrado y el único en el que se da la oposición confianza/formalidad en plural, neutralizada en los demás.
El segundo sistema comprende tú-usted para el singular y ustedes para el plural. Se usa en territorios de la Península Ibérica, Canarias y zonas deAmérica. El verbo se emplea con la tercera, pero también con la segunda persona del plural, que le corresponde etimológicamente (ustedes caminan, ustedes camináis).
El tercer sistema tiene dos subsistemas. El primero presenta, en singular, para la confianza, la alternancia vos-tú y usted para la formalidad. El segundo de los subsistemas es el más difundido en el continente. Se usa en Chile, Bolivia, sur del Perú, parte de Ecuador, Colombia y Venezuela, la región limítrofe de Panamá y Costa Rica y el estado mexicano de Chiapas. Se usa vos para la intimidad, tú para la confianza y usted para la formalidad, en singular. El plural tiene, en ambos subsistemas, un solo pronombre: ustedes.
El cuarto sistema pronominal se usa en Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y Paraguay. En este sistema, en singular se usa solamente vos para la confianza y usted para la formalidad. En el plural se usa ustedes (Álvarez y Carrera de la Red 2005: 3).
Álvarez y Carrera de la Red reconocen que se trata de una descripción muy completa pero que no permite ver con claridad suficiente el sistema subyacente de funciones que cumplen los pronombres y proponen añadir a esta descripción la valoración funcional siguiente:
El primer sistema es [ ] el más equilibrado puesto que llena las casillas para la confianza y la formalidad, tanto en singular como en plural. Pueden agruparse el segundo y el cuarto sistema de Fontanella, puesto que ambos tienen en común la alternancia de un pronombre para la confianza (tú o vos) y otro para la formalidad. El tercer sistema presenta la alternancia tú/vos para la confianza, que parece especializarse en el segundo de los subsistemas,marcando también la intimidad. Cabría imaginarse asimismo un cuarto sistema, donde confianza y formalidad estuvieran neutralizados también en singular (Álvarez y Carrera de la Red 2005: 4).
Así las cosas, es obvio que en LosAndes deVenezuela la alternancia que se produce entre tuteo y ustedeo no se corresponde con la típica oposición entre los tratamientos coloquial y cortés, sino que son otras las reglas que rigen la escogencia de uno u otro pronombre.
1. EL VOSEO EN VENEZUELA
Respecto a las formas verbales que acompañan a los pronombres del tuteo y el ustedeo no hay nada novedoso que decir: se trata de las formas de segunda y tercera persona del singular según lo que en el resto del ámbito hispanohablante se ajusta a los tratamientos entre pares y de respeto.
Sobre el voseo sí que es necesaria alguna puntualización puesto que, como es bien sabido, existen varios modelos flexivos y de concordancia del verbo con el pronombre. Puesto que estas variantes han sido ampliamente descritas en la bibliografía especializada,1 aquí sólo se mencionará que el sistema andino venezolano emplea el pronombre vos y que las formas verbales poseen acento oxítono en el presente, no diptongan en ningún caso y en el pretérito la /s/interior del morfema de segunda persona se pierde al tiempo que se conserva la /s/ final etimológica. En el imperativo, finalmente, se emplea la forma de segunda persona del plural con apócope de /d/.Así, el modelo del voseo andino venezolano viene a ser el siguiente:
Presente vos cantás vos comés vos vivís
Pretérito vos cantates vos comites vos vivites
Futuro vos cantarás vos comerás vos vivirás
vos cantarés vos comerés vos vivirés
Imperativo cantá comé viví
Como en todos los sistemas voseantes americanos, los pronombres de objeto son te y vos y las formas posesivas, tu y tuyo.
Este paradigma contrasta con el llamado voseo zuliano.2 En esta región existe un sistema distinto y con máxima vitalidad, al punto de que en los usos coloquiales es el tratamiento que verdaderamente alterna con usted.
El voseo zuliano poco tiene que ver con el de Los Andes pues, aparte del uso en prácticamente todos los ámbitos de la vida social, lo que por sí mismo señala una distinta valoración sociolingüística, posee otromodelo flexivo: formas diptongadas en el tema de presente y empleo para el imperativo singular de la forma que en el paradigma corresponde a la segunda persona del plural, aunque despojada del morfema d (Páez Urdaneta 1981: 90-94). En la región zuliana:
Los padres usan vos con los hijos y estos con sus padres. Los cónyuges se vosean entre sí, también los hermanos y los jóvenes en general. Las muchachas propenden más al uso de tú, por lo que los muchachos, entre ellos, prefieren evitarlo o lo toman¯según el contexto¯como afeminamiento. Los alumnos no vosean a losmaestros, y estos prefieren tutearlos (tal como sugieren los centros venezolanos de formación pedagógica) aunque algunas veces usan vos. Entre colegas no se vosea a menos de que [sic] exista una gran confianza. Un funcionario público puede comenzar tratando a una persona de usted y cambiar inmediatamente a vos en la misma situación. Un conductor público tratará de usted a las personas ancianas y a las mujeres de su edad, pero de vos a los hombres de su edad y a los hombres y mujeres menores. El tratamiento para un sirviente doméstico joven es vos, y usted para uno mayor o más viejo. contexto venezolano, vos es inmediatamente identificado con los nativos de Maracaibo o el Zulia, quienes a su vez lo sienten como un fuerte distintivo de la regionalidad (Páez Urdaneta 1981:94).
En el El voseo zuliano, en consecuencia, se ajusta al paradigma que se esboza a continuación:
Presente vos cantáis vos coméis vos vivís
Pretérito vos cantastes vos comistes vos vivistes
vos cantasteis vos comisteis vos vivisteis
Futuro vos cantaréis vos comeréis vos viviréis
Imperativo cantá comé viví
Así pues, aunque en Venezuela el voseo sea un fenómeno típicamente occidental, tiene un modelo flexivo y una valoración sociolingüística diferentes en las regiones andina y zuliana. A propósito de la distinta valoración que el voseo tiene entre zulianos y andinos, Chumaceiro y Álvarez (2004: 169), recogiendo las opiniones de Páez Urdaneta (1981) y las de Bentivoglio y Sedano (1992), reconocen que "los zulianos se enorgullecen de este uso y lo emplean incluso con venezolanos de otras regiones, mientras que en losAndes dicha estructura no tiene prestigio." Reseñan, asimismo, que esta falta de estima de los andinos por su voseo ha sido constatada porMedina (1999) en su trabajo sobre formas pronominales en El Vigía, estado Mérida.
Puesto que las hablas andinas venezolanas se hallan en contacto con las variedades que se hablan en las tierras altas de Colombia, conviene una breve consideración acerca de la situación del voseo en los territorios colombianos fronterizos, que pertenecen a esta subzona dialectal. Esta exposición encontrará nuevamente apoyo en el vasto trabajo de Páez Urdaneta (1981) sobre el voseo en Hispanoamérica.
De acuerdo con el autor (PáezUrdaneta 1981: 87), las formas verbales que corresponden al voseo colombiano son las siguientes:
Presente vos cantás vos comés vos vivís
Pretérito vos cantates vos comites vos vivites
Futuro vos cantarés vos comerés vos vivirés
Imperativo cantá comé viví
Cuando se comparan estas formas con las del voseo andino venezolano en seguida se advierte que, salvo por la doble forma que puede tomar el futuro (cantarás, cantarés), la equivalencia es prácticamente exacta. Hay, sin embargo, importantes diferencias en cuanto a la valoración social del voseo a uno y otro lado de la frontera. Basado en Montes Giraldo (1967), quien parte de la "situación sociológica" del fenómeno, Páez Urdaneta (1981: 87) establece cuatro zonas en Colombia según la vitalidad y extensión de usos sociales del pronombre vos, que va desde el empleo generalizado como trato de confianza hasta el uso debilitado y ocasional. Las zonas en las que, de acuerdo con los autores, el voseo tiene mayor vitalidad, sonAntioquia y los territorios contiguos de Chocó y Caldas, en plena Cordillera andina, y el Departamento del Norte de Santander, que hace frontera con el estado Táchira. Sorprende que lejos de hallarse el voseo ahí en "anticipo de desaparición", como ocurre en las regiones donde su uso escasea, se cuente precisamente en el inventario de zonas en las que semuestramás vigoroso. A pesar de la coincidencia del modelo flexivo en ambos lados de la frontera, ya desde ahora se advierte que, de modo análogo a lo que ocurre entre el voseo del Zulia y el andino venezolano, existe una diferencia muy marcada en cuanto a la estima colectiva sobre el fenómeno.
En el marco general de una investigación sobre formas pronominales de tratamiento en el estado Táchira, este artículo centrará su interés en el posible uso del voseo en la comunidad de habla andina venezolana como marcador de género entre los jóvenes de procedencia urbana. Como se verá cuando se comenten los resultados, el voseo andino está en proceso de obsolescencia. Estos mismos resultados sugieren, sin embargo, la posibilidad de que el tratamiento perviva en un futuro próximo en la jerga juvenil masculina urbana que, como tantas investigaciones han demostrado, incorpora en ocasiones elementos marginales a la norma o propios de un vernáculo, vital o en decadencia, con el propósito de marcar identidades grupales y solidaridad entre sus miembros.
2. METODOLOGÍA
2.1. El cuestionario
En el marco de la investigación general sobre las formas pronominales de tratamiento tú, usted y vos, ha sido necesario escoger y diseñar una estrategia para la recolección de datos. Se ha optado por el cuestionario, y para su confección se ha tomado como referencia el que Morín Rodríguez (2001) ha empleado en su trabajo sobre las formas pronominales de tratamiento en las Palmas de Gran Canaria. El instrumento, dicho de un modo muy general, constituye una batería de proposiciones de situaciones e interlocutores con quienes se usa (o usaría) una de estas formas y de quienes se espera (o esperaría) un determinado tratamiento.
El cuestionario tuvo, pues, dos partes claramente diferenciadas aunque con preguntas simétricas: formas pronominales de tratamiento usadas y formas pronominales de tratamiento esperadas. Cada una de estas partes se dividió en ámbitos que cubrieran de la mejor manera posible los escenarios de actuación lingüística que tiene un individuo cualquiera: la familia, el trabajo, situaciones de interacción social más o menos estructuradas y situaciones de informalidad.
En cada uno de estos cinco escenarios se preguntó sobre la forma que se usa (o usaría), lo mismo que la que se espera (o esperaría) recibir respecto a las personas y los roles que estas ejercen. Así, en el ámbito familiar se propusieron todos los parentescos, además de los vínculos de amistad, y en el ámbito de trabajo se presentaron las relaciones prototípicas (jefe, compañero, subalterno). En cuanto a las situaciones formales, para las menos estructuradas se eligió como contexto la interacción en una tienda y en una oficina pública o entidad bancaria; para las más formales, se propuso la visita a la consulta de un médico y la entrevista con un sacerdote o ministro religioso. El ámbito de la solidaridad, por último, se ilustró mediante una fiesta de ambiente relajado e informal. Siempre que fue posible, las preguntas se desdoblaron, de modo que se pusiera al encuestado en situación de poder variar su respuesta en caso de que el interlocutor fuera hombre o mujer, tuviera una edad distinta (menor o mayor) que la suya, estuviera en distinta condición social (igual, más alta o más baja), fuera conocido o desconocido y, en el caso de los conocidos, con mayor o menor trato.
Otra variable que se introdujo, todas las veces en las que la proposición resultó admisible, fue la de que el interlocutor fuera andino o no, por la suposición de que quizá al hablar con alguien cuyos usos pronominales interpelativos se correspondieran con el modelo general de tuteo/ustedeo en circunstancias de solidaridad/desigualdad impeliera la adopción, por acomodación del hablante, de este mismo modelo.
En previsión de la escasez de datos que se obtendrían en torno a los usos y expectativas de recepción de vos como forma pronominal de tratamiento y a fin de intentar obtener información sobre la vitalidad de este tratamiento más allá de los ítemes de la encuesta, se añadieron, finalmente, tres preguntas abiertas: con quién y en qué circunstancias vosea, de quién y en qué circunstancias admite ser tratado de vos y si conoce a alguien que vosee. Si fuera este el caso, se le pedía al encuestado señalar el sexo, la edad, la procedencia y las circunstancias en las que vosea.3
Al inicio de la encuesta se incluyó una nota en la que se daba cuenta de los propósitos de la misma. De acuerdo con esta información, el instrumento formaba parte de una investigación más amplia cuyo objeto era indagar sobre las maneras de los venezolanos para dirigirse a otras personas. Se pidió la mayor sinceridad posible y que se intentara dar respuesta, si no a todas, al menos a la mayoría de las preguntas, aunque podía dejarse alguna sin contestar cuando no se estuviera seguro de qué poner. A fin de disminuir la tensión y para que los encuestados respondieran con la mayor naturalidad, se aclaró que las preguntas no constituían un examen o una evaluación y que, en consecuencia, cualquier respuesta sería dada por válida. Aunque se explicó que las respuestas eran anónimas, se pidieron los datos que permitirían dibujar el perfil sociolingüístico de cada encuestado y configurar los distintos grupos. Tales datos fueron: edad, sexo, nivel de estudios, lugar de nacimiento y de residencia (del encuestado y de sus padres) y sitios en los que el sujeto había vivido. Esta información, además del antedicho propósito de controlar la adscripción de los individuos a los distintos grupos sociales, sirvió de selección de la muestra. Se eliminaron, en efecto, las encuestas de personas que hubieran vivido fuera de su ámbito de residencia (no sólo andino, sino además urbano o rural) con anterioridad a la adolescencia o por demasiado tiempo en la edad adulta y aquellos cuyos padres no tuvieran el mismo origen del encuestado.
El cruce de variables resultó en una matriz de 216 preguntas por cada parte (formas usadas / formas esperadas), 432 en total.
2.2. La muestra
La encuesta fue aplicada a doscientas personas, estratificadas proporcionalmente según los factores sociales mencionados, sexo (hombres y mujeres), edad (dos grupos: entre 15 y 30 años y más de 50 años) y lugar de procedencia (rural y urbano). Hubo, pues, ocho grupos de sujetos, compuestos por veinticinco individuos cada uno.
La escogencia de esos factores sociales como variables explicativas responde a lo que es más o menos tradicional en sociolingüística. Conviene, sin embargo, hacer algunos comentarios. Se ha decidido trabajar con dos grupos etarios extremos a fin de constatar el establecimiento (o no) de un cambio lingüístico en marcha. Los jóvenes ya habrían adquirido, en principio, la norma local y los mayores hipotéticamente mostrarían la propia de su juventud que, como se sabe, cambia más bien poco con el paso de los años. No se trabajó con grupos de edad intermedios porque, como se verá en el análisis, los datos han sido muy abundantes y su manejo estadístico, aun con las ventajas del cálculo mecanizado, ha sido francamente difícil.
En relación con la procedencia de los encuestados, es preciso aclarar que la actividad económica principal de Los Andes venezolanos se ha centrado en la agricultura y en la ganadería. Si bien en la actualidad estas labores se han diversificado y probablemente no sean siquiera las fundamentales, sí que lo fueron para la gente del segundo grupo generacional y, aún hoy pueden distinguirse claramente dos tipos de asentamiento colectivo y de estilos de vida: urbano y campesino.
Las variables socioeconómica y educativa, por último, fueron desestimadas por cuanto, en los espacios rurales, la diferenciación de estrato es mínima y los niveles educativos rara vez alcanzan (y mucho menos sobrepasan) la educación secundaria. Hay que decir, sin embargo, que, a fin de equilibrar esta circunstancia y sin que se haya considerado, como se ha dicho, esta variable explicativa, se procuró dentro de lo posible que los informantes de la ciudad tuvieran extracción social y nivel educativo similares a sus pares campesinos.
La aplicación de los cuestionarios se hizo de forma individual y fueron rellenados por el investigador o sus asistentes. Se procedió de este modo a fin de garantizar, tanto como se pudo, que la atención no decayera y se dieran respuestas al azar. Tratándose, en efecto, de un cuestionario tan extenso y en el que cabían como respuesta sólo tres opciones (tú usted vos), la probabilidad de que el cansancio se impusiera y restara fiabilidad a los datos aconsejó su administración del modo descrito. Por otra parte, los repetidos casos entre gente de medio rural (y algunas personas de la tercera edad de la ciudad) cuyo dominio de la lengua escrita es nulo o francamente deficitario, han demostrado la conveniencia de aplicar los cuestionarios uno a uno.
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
De la aplicación de la encuesta se obtuvieron 70.407 respuestas, de las cuales 35.787 corresponden a los usos y 34.620 a las expectativas. Veamos ahora los resultados en detalle, para lo cual se seguirá el orden de las partes del cuestionario.
3.1. Formas de tratamiento usadas
En esta sección se analizan las respuestas a la primera parte del cuestionario en la que se preguntó acerca de las formas de tratamiento que se usan o usarían en ciertas situaciones y con ciertos interlocutores.
Como se ve en el Gráfico 1, la forma vos, con menos del 1% de las respuestas, resulta prácticamente insubsistente entre los encuestados. Con esta primera aproximación a los datos es posible responder de manera contundente a una de las interrogantes iniciales de la investigación, relacionada con la vitalidad del voseo en la región andina tachirense: esta forma de tratamiento tiene en la actualidad un exiguo uso, puesto que de un total de 35.787 respuestas, la forma vos se seleccionó solamente 305 veces (0,85%). Tú, por su parte, fue escogido en 5.414 ocasiones (15%) y usted en 30.068 casos (84%). Los detalles de la distribución pueden verse en el cuadro 1.
La distribución general, como cabe esperar, ofrece variaciones cuando se toman en cuenta las variables propuestas en este estudio.Como se hamencionado con anterioridad, se han considerado como factores hipotéticamente explicativos de la variación en la forma de tratamiento un conjunto de variables pragmáticas (parentesco, relación laboral, sexo y edad del interlocutor, grado de conocimiento, nivel de confianza, rol social del interlocutor, grado de formalidad de la interacción y variación de la formalidad de acuerdo con el evento en el que se produce la comunicación) y características sociales del hablante (sexo, edad y procedencia).
Considerando estas variables como hipotéticamente explicativas los datos obtenidos fueron sometidos a dos tipos de análisis: descriptivo y probabilístico.
Para el análisis probabilístico se ha empleado el programaGoldvarb 2001 (Lawrence, Robinson y Tagliamonte 2001), que ha sido diseñado específicamente para la investigación sociolingüística variacionista.4 Apesar de que los factores escogidos como impulsores del voseo han sido ocho, a los fines de esta exposición sólo interesa destacar que la primera posición en la jerarquía que ha establecido el análisis probabilístico está ocupada por el sexo del encuestado.5 Favorece la elección del pronombre vos el hecho de que el hablante sea hombre y la restringe su condición demujer. El peso probabilístico asignado al factor hombre duplica, en efecto, al que presenta el rasgomujer. Por otra parte, las frecuencias de vos entre los varones multiplican en más de cuatro la cifra de uso de las mujeres (ver cuadro 2). Todos estos detalles, sumados a la circunstancia de que el sexo del encuestado ocupa, como se ha dicho, la primera posición entre los factores escogidos por Goldvarb 2001 como contribuyentes para la aparición de la forma en estudio, apuntalan la presunción de que el voseo sea marca de identidad de género masculino. No hay que olvidar que, en efecto,
los hombres [ ] se ven presionados en unos casos, por la solidaridad grupal y la identidad personal, y en otros, por la expresión de masculinidad, y ambas presiones conllevan el manejo de formas lingüísticas apartadas de la norma.
[ ] Son casos [ ] de lo que se ha llamado prestigio encubierto (López Morales 2004: 130).
Estos resultados pueden complementarse mediante la estadística descriptiva, que permite establecer contrastes entre los grupos sociales ya no como categorías únicas, sino imbricadas. El cuadro 3 presenta, pues, los porcentajes de uso cuando se cruzan las variables sexo, edad y procedencia.
Los datos del voseo se polarizan en este entretejido de variables. Los usos de vos, en efecto, se concentran en los hombres jóvenes de ciudad. En más de cuatro mil respuestas dadas por las mujeres jóvenes citadinas, no ha habido, en cambio, ni siquiera una que atestigüe entre ellas el uso de vos. El hecho de que sean los hombres jóvenes de la ciudad quienes, con diferencia, aglutinen los más altos porcentajes de vos confirma la sospecha de que este tratamiento pronominal sea efectivamente marca de género. En cualquier caso, se trata de un comportamiento típico masculino, pues tal y como afirmaMoreno Fernández (2005: 41) "los hombres suelen ceñir sus usos a los llamados vernáculos y a las variedades locales con más intensidad que las mujeres." La hipótesis de que el voseo sea marca de género, sin embargo, encuentra óbice en el hecho de que sean los varones jóvenes campesinos, con un 0,41% de respuestas, uno de los grupos que exhiben una menor proporción de uso de vos. Probablemente se superpongan aquí dos factores distintos con predominio de uno de ellos: el uso de un rasgo identificador de masculinidad entre pares puede verse opacado por la necesidad mayor de deslastrar el habla propia de características por las que, se piensa, serán evaluados como incultos por otros. Quizá sea preciso recordar aquí que los andinos, y de modo muy acusado los de procedencia rural, sufren en Venezuela el estigma de ser gente rústica y simple. Queda así disuelta la aparente paradoja de que el comportamiento entre hombres jóvenes resulte tan dispar según su origen y que el de las mujeres resulte en cambio más uniforme.
Otro aspecto que llama poderosamente la atención es el vacío en la casilla correspondiente a la forma vos entre las campesinas adultas. Estas mujeres, en efecto, no han optado en ninguna de sus más de cinco mil respuestas por el pronombre vos, lo cual no deja de extrañar si se admite la asociación tradicional entre este tratamiento y el ámbito rural. No hay que olvidar, sin embargo, que las cifras corresponden a respuestas dadas a un cuestionario y no a usos refrendados. Puede ocurrir entonces que la totalidad de las respuestas no se corresponda estrictamente con la verdad y asumirse como probable el hecho de que el uso de vos en este grupo no esté del todo ausente. Esta negativa por elegir el pronombre quizámuestre, sin embargo, otro aspectomás interesante de la realidad la valoración social del uso de la forma lingüística, terreno en el que, como es bien conocido, lasmujeres resultan generalmentemás sensibles. Entre los testimonios recogidos durante la aplicación de las encuestas, las campesinas maduras hablaron muchas veces de que durante su infancia y juventud fueron objeto de corrección por sus mayores cuando empleaban estas formas entre iguales y de reprensión, por irreverentes, si se usaban con superiores.Apartir de estas informaciones parece admisible que la traza de vos como forma vulgar no sea, pues, nueva, y su decrecimiento probablemente esté asociado más a un estereotipo antiguo que a un cambio lingüístico puesto en marcha más o menos recientemente.
3.2. Formas de tratamiento esperadas
En esta sección se analizan las respuestas a la segunda parte del cuestionario, en la que se pregunta acerca de las formas de tratamiento que se espera recibir de los interlocutores en determinadas situaciones.

De estos resultados importa destacar que el pronombre vos sigue siendo el tratamiento menos deseado, y que incluso merma frente al uso, que ya era marcadamente exiguo: como forma deseada apenas alcanza el 0,55% de la distribución, lo cual supone un descenso de 30 décimas en relación con la proporción de uso, que por otra parte, fue apenas de 0,85%. Tal y como se observa en el cuadro 4, la opción vos ha sido escogida como tratamiento deseado 191 veces de un total de 34.620 casos, en comparación con usted, que aparece 27.609 veces (80%) y tú, en 6.820 ocasiones (19%).
Con todo esto se confirma el proceso de obsolescencia en el que está inmerso el voseo tachirense. Sin embargo, en el análisis de los datos en relación con las variables escogidas hipotéticamente como explicativas de las elecciones de los hablantes puede obtenerse alguna luz acerca de los derroteros que seguirá el tratamiento mientras subsista, pues en tal distribución estan contenidas estas tendencias. Veamos en primer término los resultados del análisis probabilístico.
Sin embargo, puede obtenerse alguna luz acerca de los derroteros que seguirá este tratamiento, puesto que estas tendencias aparecen en la distribución de la preferencia del uso de vos según las variables analizadas. Veamos en primer término los resultados del análisis probabilístico.

De entre las seis escogidas, la variable a la que el programa ha adjudicado la mayor influencia para la selección del pronombre vos como forma de tratamiento esperada, ubicándola en el primer lugar de la jerarquía de grupos de factores, ha sido el sexo del hablante y, dentro de esta categoría, son los hombres quienes lideran la expectativa de ser voseados.6 Es desde luego muy significativo que sean los hombres quienes, por una parte, fomentan los usos de vos (acabamos de ver que también estaban a la cabeza de las variables seleccionadas por Goldvarb 2001 como impulsoras de los usos) y, por otra, constituyen el grupo que espera en primera instancia recibir vos como tratamiento pronominal. La idea de que vos sea en la actualidad una especie de distintivo de masculinidad entre los varones tachirenses cobra, pues, mayor fuerza. No se trata de un patrón de comportamiento aislado, sino muchas veces probado por la sociolingüística hispánica. Entre los jóvenes se activan de manera señalada profundos sentimientos de identidad y solidaridad grupal. De acuerdo con Blas Arroyo (2005):
Dicha relación se manifiesta a menudo en el uso más frecuente por parte de estos hablantes de las formas vernáculas de la comunidad, en oposición a otros grupos de edad más adultos, generalmente más inclinados hacia las normas estándares por razones de prestigio y movilidad social (Blas Arroyo 2005:194).
Cuando se examina la distribución en función de las variables sociales entrecruzadas, esta apreciación inicial de que el voseo sea un marcador de grupo parece confirmarse:

La distribución muestra, en efecto, que son de nuevo los hombres jóvenes de ciudad, con el 1,20% de sus respuestas, quienes se muestran más favorables a la recepción de vos como forma de tratamiento. Otros dos grupos de hombres (lo cual apoya la hipótesis del género) están más o menos cerca: los mayores del campo (0,88%), y los mayores de la ciudad (0,74 %).
Por otra parte, las mujeres poseen índices en general muy bajos de admisión del tratamiento de vos por otras personas. Las mayores de origen rural no hanmarcado ni una sola vez esta opción en la gama variadísima de interlocutores y contextos que ofrecía como posibilidad el cuestionario. Por su parte, las jóvenes de la ciudad han dado sólo tres respuestas en más de cuatro mil, lo que supone apenas el 0,07%. El único grupo de mujeres que admite en términos relativos el tratamiento de vos es el de las mujeres de ciudad del segundo grupo generacional, que alcanza el 0,76% de la distribución.
En relación con esta diferencia entre el habla de hombres y mujeres, López Morales ha propuesto un principio general que introduce un matiz esencial en la interpretación del fenómeno (1992: 52) [ ]: En una estratificación sociolingüística estable, los hombres usan formas que no son estándares con mayor frecuencia que las mujeres, siempre que la variación se produzca en un nivel de conciencia dentro de la comunidad de habla. (Moreno Fernández, 2005: 41).
Que el voseo se emplea con plena conciencia por los hombres andinos tachirenses y que los hablantes reconocen que se trata de un estereotipo queda ilustrado a través de las dos siguientes opiniones, la primera de una mujer y la segunda de un hombre, que divergen notablemente en su apreciación sobre el tratamiento:
(1) No me gusta que me traten de vos, porque no me acostumbro y porque me suena como "viejo"
(2) Algunas veces trato de vos a mis amigos de confianza, cuando nos reunimos a hablar y echar broma. El vos lo empleo y lo emplean mis amigos sobre todo para chancearnos.7
De este modo parece que vos se perfila como una marca de identidad de grupo entre hombres, pues son ellos, lo mismo en su conjunto que luego por subgrupos, quienes, dentro de los límites de la escasez de datos, muestran mayor preferencia en la expectativa de recepción del pronombre.
4. COMENTARIO FINAL
Cuando se comparan todos los análisis, probabilísticos y descriptivos, de las formas usadas y las esperadas en la comunidad de habla tachirense, todos los grupos de hombres, y de modo particular los jóvenes de ciudad, aparecen, dentro de la relatividad que supone la escasez de datos obtenidos en la investigación, como los principales propulsores del tratamiento voseante. Dicho de otro modo, en lo que a vos se refiere, los mismos grupos ocupan el mismo orden tanto en el uso como en la expectativa de tratamiento. Esta simetría en las respuestas resulta sorprendente cuando se considera que el cuestionario contuvo más de 400 ítemes y que la elección del tratamiento vos ha sido, como se ha repetido tantas veces, una alternativamuymarginal.Apesar del bajo número de respuestas en torno a vos (496 de un total de 70.407) y de la inseguridad de que, diluidas en este gran conjunto de datos, estas respuestas carecieran de fiabilidad, el comportamiento de los encuestados ha establecido una tendencia insoslayable, que presagia, por una parte, el declive de los usos de vos quizás hasta su total extinción en el habla de esta comunidad (menos del 1% en ambas partes del cuestionario ya indican claramente esta perspectiva) pero por otra, mientras dure este proceso, su pervivencia en la gramática activa de hombres jóvenes de ciudad, entre quienes funciona como un elemento lingüístico de los que, entre otros muchos, refuerzan la identidad grupal y aseguran la cohesión de sus miembros.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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14. Penny, Ralph. 2004. Variación y cambio en español. Madrid: Gredos. [ Links ]
Notas:
* Los resultados que se exponen en este artículo provienen de un proyecto de investigación mayor sobre Formas Pronominales de tratamiento en el Táchira financiado por el CDCHT de la Universidad de los Andes bajo el código NUTA-H-252-06-06-B.
1. Véanse al respecto el excelente y exhaustivo trabajo de Páez Urdaneta (1981), la descripción de los distintos paradigmas de Fontanella de Weinberg (1999) y, más recientemente, la exposición de la constitución histórica y distribución actual del voseo de Penny (2004: 234-242).
2. El voseo llamado zuliano curiosamente abarca un territorio más extenso que el estado Zulia. En el extremo noroccidental del país alcanza, en efecto, "parte del estado Trujillo (con inclusión de las ciudades de Trujillo y Valera) y de manera imprecisable [ ] las regiones de los Estados Lara y Falcón limítrofes con el Zulia" (Páez Urdaneta 1981: 90).
3. Los resultados de esta parte de la encuesta fueron muy irregulares, pues la mayoría de las personas no respondió o dio respuestas equívocas como, por ejemplo, que las personas a las que oye vosear son maracuchas o argentinas. La asociación del voseo con usos de fuera de la región andina evidencia que se trata de un tratamiento en franco retroceso, que se identifica tan poco como algo propio que incluso es desconocido (o al menos requiere de cierto esfuerzo de concentración para reconocer que se trata de una estructura del habla andina) por buena parte del colectivo encuestado. También ha resultado curioso que fueran los campesinos quienes se mostraran menos inclinados a responder sobre estas cuestiones, sobre todo si se considera que se supone que es en las zonas rurales donde mejor se conserva el tratamiento. Este hecho seguramente está asociado al doble estigma que sufre el campesino andino, precisamente por su condición de andino (frente al resto de la población venezolana) y campesino (frente al andino citadino). Que ocultaran deliberadamente información probablemente tiene que ver con la preservación de su imagen ante el encuestador. Debido a la asistematicidad de las respuestas, los resultados no se han computado ni se ha hecho ningún tipo de estadísticas con ellos. Sólo se emplearán algunas afirmaciones en los lugares correspondientes para ilustrar determinadas explicaciones.
4. El paquete estadístico ofrece la posibilidad de establecer, entre un conjunto de rasgos, cuáles contribuyen efectivamente a la aparición de una variante determinada de la variable dependiente, esto es, la que es objeto de la investigación. El programa determina, pues, las variables que son efectivamente explicativas del fenómeno en estudio y desestima aquellas que no lo son. Las variables explicativas son, además, jerarquizadas y, en cada caso, se señalan mediante pesos probabilísticos qué variantes de cada variable favorecen la elección de una forma determinada y cuáles la restringen. Dentro de cada variable, el programa asigna un determinado peso probabilístico a cada variante. Los pesos probabilísticos oscilan entre 0 y 1. Mientras más alto sea, mayor será el influjo que ejerce sobre la elección. Por el contrario, mientras más bajo resulte, menor será su fuerza en la escogencia. En general, se considera que una variante resulta efectivamente explicativa cuando sobrepasa el valor de 0.500.
5. El resto de las variables que influyen en el uso de vos como forma de tratamiento fueron, en ese orden, la relación de conocimiento entre los hablantes, la procedencia rural / urbana del encuestado, el ámbito de la interacción comunicativa, la edad del interlocutor, la edad del encuestado, el grado de familiaridad entre los hablantes y el parentesco con el encuestado.
6. Las cinco variables restantes han sido, en ese orden, la procedencia del interlocutor, el parentesco, el estrato socioeconómico del interlocutor, la procedencia rural / urbana del encuestado y el grado de familiaridad entre los hablantes.
7. Chancearnos significa "bromear entre nosotros".
FRANCISCO FREITES BARROS
Licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo, Especialista en Cultura y Sociedad en América Latina por la Universidad Autónoma de Madrid, Magíster en Lingüística por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, DEA y Doctor en Lengua Española y Lingüística General por la UniversidadAutónoma deMadrid, con cursos en la deAlcalá de Henares. Trabaja en la Universidad de LosAndes como profesor de lingüística e investigador en la descripción sociolingüística del español de Venezuela, con particular énfasis en el de los Andes.
WÍLMER ZAMBRANO CASTRO
Licenciado en Educación, mención Castellano y Literatura por la Universidad de LosAndes, Táchira yMagíster en Lingüística por la Universidad de Los Andes, Mérida. Es Profesor en el área de Lengua de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, San Cristóbal, y sus áreas de interés en la investigación son la sociolingüística, el español de Venezuela, las actitudes lingüísticas y la enseñanza del español con fines instrumentales.

















