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Revista de Investigación

versión impresa ISSN 1010-2914

Revista de Investigación vol.34 no.69 Caracas abr. 2010

 

RESEÑAS DE LIBROS

Fundamentos de Estética. Autor: Morawski Stefan (1997). Barcelona, España: Ediciones Península

Por: Bernardo Bethencourt, UPEL-IPC

bernardo.bethencourt@gmail.com

El texto de Morawski, cuyo título es el gran prefacio del libro, no sólo abarca la estética desde las características o criterios que le son propios, sino que además realiza un recorrido por definiciones de la obra de arte, la expresividad artística, la mimesis y realismo como categorías estéticas y axiológica artístico cognoscente, las funciones del arte y a la par de pequeños ensayos, la objetivación del juicio estético.

En Fundamentos de Estética, Morawski aborda el fenómeno estético desde la valuación y evaluación estética de las obras de arte. Con el primero, aporta argumentos suficientes para que el lector tenga herramientas conceptuales y epistemológicas que le permitirán diferenciar qué objetos son obras de arte y cuáles no.

El segundo término, evaluación estética, suministra toda una serie de criterios que permiten reflexionar sobre el fenómeno estético y su consecuente emisión de juicios de valor, valoración estética.

El autor de Fundamentos de Estética realiza un recorrido por las principales perspectivas epistemológicas que han proporcionado criterios y argumentos en relación a la obra de arte, siendo estas las perspectivas subjetivista, la objetivista y la relacionista aunada con las teorías socio históricas, donde ésta última opera como el posicionamiento epistemológico del autor para desarrollar criterios suficientes y aclaratorios para desarrollar el estudio de las obras de arte.

El punto de vista subjetivista, radica en que la estética no es considerada una ciencia ni una filosofía, ya que los valores estéticos son una cuestión de la experiencia individual y por lo tanto resulta difícil su verificación. Así, el sujeto desarrolla preferencias estéticas acordes con necesidades del momento donde la belleza de un objeto depende de que lo satisfaga en un momento determinado.

Para determinar algunas experiencias estéticas y objetos como obras de arte, el subjetivismo no posee realmente criterios objetivos, pues, tan sólo se tomará en cuenta la emoción y la voluntad caprichosa independientemente del gusto. Así, los criterios estéticos subjetivistas dependen de la individualidad, ya que los juicios de valor se producen casi estrictamente a partir de la vivencia o experiencia estética, donde el sujeto es el que le atribuye ciertas características al objeto.

De las teorías subjetivistas, la estética hedonista basa sus criterios estéticos, no sólo reducidas al placer sino que además, la valoración de una obra de arte, está en función de la intensidad, el grado y la permanencia del placer experimentado por el sujeto, siendo su principal obstáculo, el placer cualitativo, difícil de ser medido cuantitativamente, dejando el juicio que el sujeto emite, a la simple diferencia del agrado o desagrado o en última instancia a la presencia del placer o falta de éste.

Así, se infiere que la subjetividad está influenciada por la teoría de la contemplación estética, la que considera el placer estético como un estado que experimenta el sujeto, de sumisión pasiva ante los objetos, donde, según Morawski, es Kant quien realmente desarrolla tal teoría.

Otro enfoque subjetivista relacionado con la teoría hedonista de la contemplación es su variante relativista, la teoría endopática, la satisfacción del deseo o psicoanalítica y la ilusionista.

Respecto a la postura objetivista son dos significaciones que emprende Morawski, una se refiere a, cualquier doctrina que admita la existencia de objetos válidos independientemente de las creencias y de las opiniones de los diferentes sujetos, y la otra estipula una realidad objetiva que es válida para todos, aún en el caso en que los resultados sean objetivos para una sola persona, su comprobación se realiza intersubjetivamente para que sea válido para todos. El objetivismo se entiende así como la oposición extrema al subjetivismo, y entre los que han tomado esta idea como base de sus doctrinas están los fenomenologistas, los formalistas y algunos estetas de tendencia empiristas.

Entonces los objetivistas para determinar criterios y argumentos estéticos se basan en objetos, cuyas leyes apriorísticas pueden descubrirse intuitivamente y en ciertas propiedades empíricas no sometidas a variación social e histórica.

La tercera perspectiva, el relacionismo es una postura, que enfoca la predilección de los criterios estéticos basados en una relación adecuada entre el sujeto y el objeto, o sea, que el objeto estético y la experiencia estética se verifican recíprocamente, ya sea atendiendo a las condiciones naturales de producción y recepción artística humana, a las influencias sociales o las condiciones socio-históricas que afectan dicha relación. La relación más pura entre sujeto y objeto está en las formulaciones de la teoría de la Gestalt, la posición sociológica con premisas económicas y sociales, la marxista, la semiótica y la estructuralista, entre otras.

Hay que destacar, que Morawski para dilucidar sobre valores artísticos cognoscentes, categorías de mimesis y realismo, así como la relación del arte con la sociedad y sus principales funciones, acude a concepciones de la obra de arte desde el origen o génesis de la sensibilidad artística y estética, hasta una definición adaptada a los cambios socio históricos vigentes en la actualidad.

Para la primera etapa, la aparición del arte y valor estético, el autor identifica el arte como un objeto relativamente separado, auto coherente, producido con ciertas habilidades técnicas aprendidas o imitadas, con una estructura de cualidades formales como el ritmo, la simetría y la proporción, organizadas armoniosamente y, que son relacionadas por el receptor con

el mundo real a través de significaciones simbólicas trasmitidas por vía eidética, contenida en la propensión a imitar, y el valor estético, está en función de la capacidad de respuesta del sujeto como retroalimentación informativa ante el objeto y las modificaciones técnicas que el artista realiza en concordancia con la utilidad del objeto.

En la segunda definición, y a modo de concluir esta pequeña reseña de la obra de Morawski, es pertinente la reproducción textual de la misma, ya que se explica por si sola, y de acuerdo a esto para el autor una obra de arte es:

Un objeto que posee al menos una estructura mínima expresiva de cualidades y modelos cualitativos, transmitido sensoria e imaginativamente de manera directa e indirectamente evocativa (semantizada). Estos modelos cualitativos y la estructura definida se refuerzan mutuamente, creando un todo autotelico y relativamente autónomo, más o menos separado de la realidad aunque permanezca como parte de ella. Este objeto, añadiré, es un artefacto, en el sentido de que se ha producido directamente por medio de una techne determinada, o bien es el resultado de alguna idea ordenadora. Finalmente, este objeto se relaciona de una u otra manera con la individualidad creativa del artista (p. 135).