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Revista de Investigación
versión impresa ISSN 1010-2914
Revista de Investigación vol.37 no.79 Caracas jun. 2013
Alkys Lamas
alkyslamas@gmail.com
Ginete Serrano
gineteserrano@hotmail.com
Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto Pedagógico Rural “El Mácaro” Articulo recibido en Febrero 2013, publicado en Agosto 2013
RESUMEN
Se analizaron las estrategias de inserción del “yo” y de la “no persona”, la modalidad y tipos de actos de habla en el cuento breve Helena, de Luis Britto García. Investigación documental de modalidad descriptiva. El corpus de investigación estimó dos órdenes discursivos: narrativo (Texto A) e instruccional (Texto B). En el Texto A se evidenció una sucesión lineal de acontecimientos construidos por un “yo” y por “otros” bajo condición de complicidad comunicativa. El Texto B se identificó como un orden discursivo que media entre lo instruccional y lo descriptivo, además se apreció el dominio de la impersonalidad como estrategia discursiva dirigida hacia otros. Se favorece,igualmente, en dicho texto la modalidad delocutiva con objeto de suprimir las presencias del locutor e interlocutor. La prevalencia de los actos directivos actúa como indicador del carácter influenciador y dominante de cada instrucción impartida.
Palabras clave: Cuento; brevedad; inserción de la persona; modalidad; actos de habla.
“The other kids said I was ...” Inserting the person, mode and speech acts in Helena de Luis Britto García
ABSTRACT
Analyzed the integration strategies of “self” and “non-person” mode and types of speech acts in the short story of Luis Britto García, Helena. Research documentary and descriptive mode. The research corpus estimated two orders of discourse: narrative (Text A) and instructional (Text B). In the text that was shown a linear succession of events built by “me” and by “others” on condition of communicative complicity. Text B was identified as a discursive order that mediates between the descriptive instructional and also appreciated the domain of impersonality as a discursive strategy directed toward others. It also helps, in the text, the delocutive mode in order to remove speaker and interlocutor presences. Prevalence of directors acts as an indicator of character acting and dominant influencer of each instruction given.
Key words: Story; brevity; insertion of the person; modality; speech acts
INTRODUCCIÓN
Al intentar definir el género discursivo del interés de las personas, el cuento breve, se despliega un abanico de posibilidades al aprehender todo rasgo interventor que establezca categorías diferenciales para este ‘sub – género’ de la narrativa. El orden “tradicional” que estipula el cuento literario implica necesariamente la ficcionalización de una historia, acto con el que la concepción y elaboración estéticas median a su vez, con la representación o imitación de sucesos, figuras o personajes frecuentemente enmarcados en un contexto real. Es así como la mímesis de un aspecto real se traduce en manos de la literatura en concepciones finitas que abarcan lo imaginario, lo fantástico, lo maravilloso, lo onírico o lo objetual. Hasta este punto, se ha obtenido una caracterización necesaria de lo que es el cuento desde la perspectiva literaria, por tanto, siempre lo que él presenta es un todo, una unidad y un universo en el cual el proceso de significación comienza cuando “lo fingido” constituye toda una verdad para sí y con ello, se basta. Tal como lo señala Rohrberger, citada por
Pacheco y Barrera Linares (1997):
Asumiendo la intervención de personajes en un espacio de tiempo determinado y en un contexto físico creado para la consecución de acciones determinadas, importa ahora un elemento visible, perceptible para el lector: la extensión del relato. El cuento como tipología textual y discursiva se ve configurado parcialmente por su extensión vista como atributo que conlleva a asumírsele como una cualidad que busca generar ante todo, unicidad y sinteticidad en el proceso de producción llevado por el autor y, luego, el “impacto” como ‘médula’ del proceso de recepción del lector, estimulando el cuento breve, la intensidad del efecto discursivo y, paralelo, la economía lingüística los cuales se ven fortalecidos por el nivel de condensación y precisión en la presentación de las significaciones propias del relato.
La brevedad, es apreciada como capacidad de intensidad exenta de dispersión e interrupción durante el proceso de lectura de secuencias -tanto en el orden de la historia, como en el del discurso-, dominantes, envolventes e incrustadas en (y para) el lector. La brevedad se aúna a la cortedad del acto respiratorio, a la laboriosidad que atrae lo súbito y, desde luego, a la concentración en su construcción regida por una estilística y una estética particulares.
Un campo de la Lingüística apropiado para el estudio del cuento como texto y como manifestación discursiva lo constituye, sin duda, el concerniente al Análisis del Discurso por cuanto, el cuento es, ante todo, una forma de práctica comunicativa y social que exige el uso contextualizado de la lengua y obedece, además, unos parámetros de estética que le son propios y que determinan reglas y estrategias de interacción dirigidas a las personas que se vinculen a la cuentística: (1) género discursivo y, (2) secuencia textual.
A la luz de los planteamientos textuales de Adam y Lorda (1999), se exploran los procedimientos lingüísticos evidenciados en la narración a la par de las modalidades que la ficción ofrece como evento comunicativo y como discurso articulado acorde con su función expresiva, ya que:
Dada la complejidad que expone el cuento breve, es pertinente determinar en su perspectiva local los elementos lingüísticos que le constituyen y perfilan la interacción interna y externa del relato; en este sentido, los enunciados, sus formas de presentación y las relaciones establecidas entre ellos con miras de explorar el acervo de significación construido a través de los enunciaciones producidas desde los espacios de creación y re – creación ofrecidos por el cuento breve. Por lo antes expuesto, se ha planteado analizar las estrategias de inserción del “yo” y de la “no persona”, la modalidad y los tipos de actos de habla en el cuento breve Helena de Luis Britto García. Para ello, se requiere caracterizar la inserción del “yo” y de la “no persona” en la enunciación discursiva, además, describir las modalidades aplicadas mediante la enunciación discursiva y, finalmente, examinar los tipos de actos de habla presentes en el relato de estudio.
La brevedad en el cuento. Delimitación de “brevedad”
El cuento breve, para efecto visual, es gráficamente económico, pues está acompañado por un halo que parece vacío: ocupa poco espacio, aunque a niveles pragmático y semántico los contenidos pueden prolongarse hasta donde sea posible. Es así como el cuento breve asume desde su cortedad, un implícito espacio en blanco, espacio que pretende ser nutrido por las competencias cuentísticas del lector, quien al momento de ejercer como tal, es decir, establecer lazos filiales o complicidad con el autor y el producto (cuento) así, debe activar todos los recursos y estrategias de correlación disponibles para rescatar la anécdota del relato y resemantizarla. En este sentido, el espacio adueñado por el lector se relativiza sustancialmente.
El cuento breve lleva en sí mismo la idea de un receptor dispuesto a reaccionar y a cuestionar parámetros clásicos, con el fin de hallar en lo ya escrito múltiples niveles de comprensión que enriquezcan su experiencia, es en esta necesidad de (re) construcción más que textual, discursiva del texto narrativo, donde reposa el muy prolífico génesis de estrategias pragmáticas y semánticas contribuyentes al cuento breve o, en todo caso, a la brevedad misma.
Considerando los atributos definibles del cuento breve, se resumen y enumeran algunas de las características que se consideran inherentes a la cuentística breve. La precisión de cómo en la brevedad, reposa una marcada orientación en la elaboración del cuento como discurso (o género discursivo):
• El lector como intérprete e interpretante del relato.
• La brevedad como una condición narrativa que conduce a un continuo rehacer del plano semántico del texto literario.
• La brevedad condiciona al relato, lo hace interdependiente respecto a su autonomía como producto aparentemente (in)acabado; la cooperación que se requiere del lector hasta estructurar un eje interpretativo propio.
• La brevedad le otorga mayor poder a la palabra; es por ello, su tendencia a la simbolización y a la figuración. La denotación estriba en la capacidad que posea el lector para construir una secuencia “lógica” establecida previamente en el texto (rechazo a la arbitrariedad).
• La brevedad en contraposición a la lógica natural, real: Los referentes reflejados en el texto recrean una realidad única, auténtica y satisfactoria es por ello que, difiere respecto a la lógica trabajada en las convenciones y conceptos de la vida humana cotidiana.
• La brevedad como característica que determina la forma visible, perceptible, evidenciable; la brevedad como aparente segmentación, aparente estructura fragmentaria orientada de las partes al todo.
Pragmática del texto narrativo. Apuntes teóricos
Autor modelizado y lector modelizado
La especificidad y la complejidad de la voz narrativa nacen precisamente de la relación entre lo vivido y lo creado, de la ordenación poética o pragmática del narrador. La transformación de las acciones y acontecimientos en el cuento se realiza mediante la palabra. En este sentido, el narrador toma en cuenta a un oyente/lector modelizado (Eco, 1999). El lector modelizado sólo es una imagen que el productor del relato inventa para ajustar sus palabras, tal como ocurre, por demás, en otras modalidades de la enunciación. De esta manera, se refuerza la tesis de la transposición, el desdoblamiento que toda interacción verbal implica. El enunciador en conjunto con el narrador construyen un discurso y lo dirigen una vez hayan calculado y determinado las reacciones de su interlocutor para, de este modo, organizar sus estrategias discursivas las cuales se irán alternando entre ambos. En el caso de la enunciación narrativa escrita, es decir, el cuento impreso, el desdoblamiento se produce entre el lector imaginado (Modelizado) y el Lector Ser del Mundo (el que realmente lee el relato). Del mismo modo, los que leen a través de los relatos elaboran ideas de quién los ha inducido a ‘mundos recreados’ (Autor Modelizado) guardándose distancia de por medio para lo que se concibe como Autor ser Del Mundo.
La inserción de la persona
Entre los criterios relativos a la Teoría de la Enunciación estudiados por Massi (1998), se abordan algunas estrategias y recursos lingüísticos orientados hacia la construcción del “Yo” en el texto y la disposición de roles que ejercen determinadas ‘identidades’, todas estas involucradas en los procedimientos de ficción ejercitados en la narración. A la luz de las orientaciones metodológicas sugeridas por la referida autora, el estudio de la inscripción del “yo” en el cuento breve atiende a la disposición de herramientas discursivas como: selección estratégica de deícticos pronominales y construcciones sintácticas, lexicalización y, alteraciones de código cuyas aplicaciones se destinan a la impersonalización del texto. En consecuencia, la categorización que se adopta en el presente estudio responde a la aplicada por Massi (ob. cit.) de acuerdo con los indicadores correspondientes a la selección pronominal realizada por el enunciador así como a las expresiones de impersonalidad hechas por él mismo atendiendo a la situación comunicativa que le vincule y al nivel de participación que bien puede elegir o no para ésta (Ver matrices 1 – A y 1 – B).
La modalidad. Configuraciones lingüísticas
Las diferentes configuraciones lingüísticas que “materializan” la modalidad estiman los mecanismos lingüísticos que el hablante elige en las diferentes situaciones comunicativas. En este sentido, el carácter intersubjetivo de la comunicación debe ser, a la luz de Pérez Sedeño (2001), “en la perspectiva enunciativa, el punto de partida del análisis de los elementos que en cada discurso se activan como huellas de la subjetividad del hablante por el hecho de ser elegidos libremente por él” (p. 2). En consecuencia, la complejidad y variedad de estos elementos lingüísticos difiere de unos discursos a otros de acuerdo también con la formación discursiva del enunciador. En este sentido, el enfoque enunciativo en el análisis de la modalidad debe considerar el sujeto como elemento activo que presenta una actitud, no sólo respecto a la verdad o falsedad del contenido de la proposición del enunciado, sino respecto a la manera en que el hablante sitúa el enunciado con relación a juicios de valor como lo útil, lo bueno, etc.
A efectos de esta investigación, se asume la clasificación propuesta por Charaudeau (1992) quien estima la modalidad en torno a tres criterios fundamentales de clasificación: alocutiva (Loc – Interloc), elocutiva (Loc – Loc) y delocutiva (ni Loc, ni Interloc) en conjunto con los correspondientes indicadores que para cada una de éstas compete (Ver matrices 2 – A y 2 – B)
Actos de habla
La prevalencia de dos tipos fundamentales de actos de habla conduce a la diferenciación concreta de estos. En primer lugar, se asumen aquellos actos en los que las estructuras sintácticas – semánticas sobre los que se construyen se disponen delimitadas y promueven a procesos interpretativos basados en la literalidad del mensaje que aportan. En segundo lugar, se contemplan otros actos propios de contextos comunicativos cuyos participantes (interlocutores) comparten conocimientos lingüísticos puntuales que les vincula. La relación Emisor – Receptor fluctúa entre una vasta gama de situaciones comunicativas para las cuales ambos poseen opciones en cuanto la compartición de roles, adopción de distancias, variaciones de funciones de lenguaje así como de posturas asumidas dentro y fuera tanto de la escena como del escenario comunicativos. En atención a los principios de la Pragmática Topológico – Natural, basada en la teoría de los actos de habla de Austin y Searle, y expuesta por Calvo (1994), se toman para esta investigación los actos declarativos, asertivos, expresivos, directivos y comisivos (Ver matrices 3 – A y 3 – B).
MÉTODO
El presente estudio se corresponde con una investigación documental, ya que según Hurtado de Barrera (2000), tiene el propósito de “…describir, comparar analizar, explicar, verificar…, eventos, tomando como fuente de información los documentos.” (p. 173) Además, la modalidad de investigación se corresponde con la de tipo descriptiva, ya que parte del objetivo central de la investigación requiere lograr la descripción o caracterización del evento de estudio dentro de un contexto particular, y “[…] su objetivo es caracterizar un evento o situación concreta, indicando sus rasgos peculiares o diferenciadores.” (Hurtado de
Barrera, ob. cit.; p. 223).
Para su realización se seleccionó del libro de relatos Rajatabla, de Britto-García (1980), el cuento titulado Helena. En el citado texto, se evidenció primeramente, la imbricación de dos tipologías textuales, las cuales son abordadas por separado, debido a las características de organización formal y semántica que cada una supone. Es por ello, que los textos a considerar como población de estudio fueron transcritos independientemente e identificados como: Texto “A”: Narrativo y, Texto “B”: Instruccional.
Con el propósito de efectuar la observación intensiva de cada uno de los aspectos pragmáticos ya señalados, se procedió a la elaboración de matrices de datos las cuales permitieron categorizar los criterios de análisis. Adoptar este tipo de instrumento garantizó, la organización del orden y de la frecuencia de aparición de cada procedimiento discursivo para posteriormente elaborar un primer análisis según datos arrojados por cada matriz y, finalmente, el consecuente sometimiento a un segundo análisis, de tipo contrastivo, aplicado tanto para las cualidades discursivas evidenciadas en el texto “A”, así como las evidenciadas en el texto “B”.
RESULTADOS
La frecuencia destacada por su amplitud numérica corresponde a la presentación de El Otro/Los Otros: El/Ellos, con un margen de coincidencia respecto a los enunciados de 32 repeticiones, seguido de éste, se ubica la Presentación del Yo, con un margen de coincidencia respecto a los enunciados con 21 repeticiones. Vale destacar que, para la presentación de El Otro/Los Otros, aparte de pronombres personales correspondientes a la tercera persona del plural (ellos), se incluye la indicación de objetos (tercera persona del singular: el/la) referenciados con la misma intensidad y fuerza locucionaria equivalente a un sujeto (persona) designado en el texto.
Se debe acotar además que, tras la constante mención de personas y objetos que circundan al actor-personaje principal (a quien sólo es posible identificar a través del “Yo”), se manifiesta una voz narrativa que persigue construir su espacio cotidiano (ambiente) colocando de por medio un laborioso proceso de referenciar todo aquello que le rodee y que le condicione un estilo de ser, un estilo de actuar, apelando de este modo a los Otros y, al Narratario (El Interlocutor: Usted). Esto sucede en pos de convocar y corroborar en el “Yo” su proceder y la continuidad de sus acciones en el texto narrativo.
Sin embargo, es menester aclarar dos aspectos interesantes para el comportamiento del “Yo” en el Texto A:
• En lo que compete a los siete casos correspondientes al señalamiento del Nosotros en el texto, es importante destacar una fórmula de identificación que crea el Yo del texto para con los que considera los ‘suyos’: [Yo + ellos – tú/usted (lector)=Nosotros]; fórmula de tratamiento que sugiere en el texto la necesaria exclusión del Narratario para poder aludir al mundo de ficción creado por la voz narrativa en solitario pero, utilizando a manera de máscara, un actor - personaje de difícil definición.
• En lo relativo a Formas Pronominales equivalentes a Uno: Se registra sólo un caso de uso, situación que confirma la prevalencia del Yo involucrado por sí mismo y que aísla de toda posibilidad de desincorporarse en su proceso de identificación respecto a sí (yo) y respecto a los otros (ellos y, nosotros).
En cuanto al manejo de la impersonalidad, vale decir que se destacan, aunque en menor grado, construcciones con se y construcciones de infinitivo; dichos casos se estiman por constituir apoyos para el señalamiento de determinados “entes” inactivos en el texto, es decir, figuras que pese a disponer de una aparente presentación de “personaje de la obra”, no conforman más que sombras o puntos de referencia contextual a los que apela el “Yo” en su proceso de reconocimiento e identificación de sí mismo respecto a los otros aunque manteniendo ningún sesgo de vinculación con éstos.
El mayor número de casos repetidos corresponde a la modalidad elocutiva y, en ella, la categoría de la constatación registrando así una frecuencia de 44 casos reportados en los diversos enunciados que estructuran el Texto A. Seguido de esta cifra, aunque mucho más disminuida, se posiciona la modalidad delocutiva registrando en su categoría de discurso reportado de tipo evocado una frecuencia de 11 casos para el texto narrativo. Se destaca que, en lo que se refiere a los casos con menores frecuencias deben mencionarse:
• Para la alocución:
• Dos (02) casos para el indicador declaración y,
• Un (01) caso para el indicador opinión.
El análisis inmediato sugiere el predominio de tres tipos de actos de habla que mejor definen la actitud del locutor en el proceso de enunciación. Para un texto narrativo como lo es el Texto A, el “yo” asume el poder que le confiere no sólo evocar acontecimientos y encadenarlos hasta hacerlos una sucesión lineal de tipo accionar, sino que aprecia y evalúa todo lo que contextualiza a las mismas acciones, interviniendo el “yo” en un rol activo y dominante orientado a la instigar la disposición acuciosa del Narratario. Para lograr esto último, la voz narrativa presentada en el “yo” se asume desde las siguientes ópticas:
• Actos declarativos: apreciación (19) y caracterización (06) de las acciones manifiestas. La neutralidad de las mismas es compartida tanto por Emisor (E) como por Receptor (R)
• Actos asertivos: informar (19) y afirmar (04) se convocan como acciones recíprocas de modo que el Emisor transmite la sucesión de hechos que el Receptor asume como ciertas e irrefutables: informaciones afirmativas o, afirmaciones informativas.
• Actos expresivos: el dominio tomado por el Emisor mediante la voz narrativa reúne en una frecuencia de notable interés la acción de desafiar (08). El “Yo” del texto se identifica con su contexto pero desde la perspectiva del dominio, una certidumbre de arraigo por la vía de la violencia colman a los enunciados que se ubican en esta categoría.
• Actos directivos: con una carga de dominio que debe manejar ya el Receptor, las acciones que se engloban en el indicador instar (05) no promueve en el Lector Ser del Mundo, ni posiblemente en el Lector Modelizado sino ya en el Narratario como instancia externa superior a este último a tomar posición crítica frente a los argumentos que le son
expuestos como vías de comprensión y aprehensión del mundo de ficción recreado por el “Yo”.
Texto Instruccional (Texto B)
Los indicadores registrados señalan el predominio de las frecuencias en la categoría impersonalidad, por cuanto, el tipo de orden discursivo que representa el Texto B (‘Construcción de un Papagayo’) promueve un espacio de acción que, en los enunciados propicia las construcciones en base a nominalizaciones, empleo del se, del verbo en infinitivo y, de la abundancia del verbo ‘haber’ como estrategias discursivas que le permiten al “Yo” escudarse en ellas y obtener la objetivación y máxima neutralidad posible ante la evidencia de cualquier sesgo comprometedor. En todo caso, se apela al Narratario como entidad en capacidad de asumir las instrucciones impartidas sin concentrar su atención en quién pudo haberlas ideado. Incluso vale acotar un caso interesante contemplado en el enunciado [11], en el cual el segmento “los niñitos que van a la escuela” ofrece para su análisis una fórmula de construcción de los niveles de impersonalidad promovidos en el Texto B: “Los niñitos” conforman un “Nosotros Exclusivo” que no contempla al “Yo”, ni al “Tú/Usted” (Interlocutor), ni a los “Otros” del mismo texto, sino aquellos seres ajenos y diferentes al mundo recreado por el “Yo” en el relato Helena.
Como enumeración de instrucciones, el foco de interés recae desde la impersonalidad hasta la instrumentación de cada objeto o entidad involucrada en este orden discursivo. Por la misma causa, los modos de expresión del enunciador retienen su mayor fuerza comunicacional en la modalidad del ocutiva, sobre todo en lo que concierne a los indicadores constatar y exigencia promovidas como motivo de producción del propio acto de enunciación. Ante la constancia que deja el “yo” neutro de que cada procedimiento efectuado obedece a razones que rayan en lo incuestionable, se abre paso a la exigencia (o a la exhortación directa) de que quien pueda atender a estas indicaciones las efectúe a cabalidad.
Los Actos de Habla, por numerosos en su tipificación, han sido organizados para de la siguiente forma:
La observación más mediata que se deriva de esta matriz es el ofrecimiento de datos de interés como lo es la reunión de un total de treinta y un (31) frecuencias reportadas únicamente en la categoría de los actos declarativos, hecho que distingue a los indicadores prevenir (11) y ordenar (08) como las acciones que con mayor predilección se dirigen hacia el Receptor por un Emisor aislado o neutral. En este sentido, tanto las indicaciones de cómo evitar infortunios para la “construcción” y posterior “batalla de papagayos” debe estimular en un principio de órdenes carentes de posibilidad alguna de debatir y, los apoyos ‘técnicos’ certeros (afirmar [08]) que promueven (instar [04]), cercan opciones de elección (elegir [05]) hasta aconsejar (03) en tres etapas fundamentales: antes, durante y, después de la confección manual de tan determinante artefacto ‘lúdico’.
CONCLUSIONES
Para el relato Helena se diferenciaron dos órdenes discursivos: narrativo e instruccional. Para la narración, entendida como sucesión lineal de acontecimientos, abordar la injerencia del “yo” se fragua en labor complicada por cuanto se entienda que todo participante de un acto comunicativo de tipo narrativo toma posición distante respecto a lo que va a contar, si bien esto es cierto, en Helena la imposibilidad de determinar un “yo” único, como sujeto concreto, reconocible ante el Lector Ser del Mundo y, Lector Modelizado, obstaculiza el intento por fijar la inserción del “yo” no por sí mismo sino por el encadenamiento de situaciones y los cambios que estas provocan en atención a los otros, ‘otros’ que son como el “yo”, que lo configuran y lo hacen un elemento más del contexto situacional de la narración, el punto de partida de situaciones planteadas desde una marcada indefinitud personal que raya en la impersonalidad del evento narrativo por cuanto se transfiere la presentación voluntaria y directa del “yo” hacia otro bien sea persona(je) u objeto.
Ejemplo de esto último se ubica en el Texto A (narrativo) en la insistente alusión a lo que le ocurre a cada papagayo, hecho que sugiere que la voz narrativa por intermedio de un “yo” camuflado en el texto utiliza la figura de un objeto material (papagayo) para así objetivarse ante el discurso que le niega a cualquier actor – personaje presentarse como dueño, como portador del dicho objeto material. La ‘batalla de papagayos’ se convierte entonces en escenario para la guerra frontal entre los ‘personajes’ que participan en el mismo; así, los papagayos concluyen como proyecciones de las ‘batallas’ que libra el ‘rosadote’ o el ‘el barril amarillo’ en la modalidad estratégica de la mascarada de una sola figura: el “yo”. Tales condiciones explican por sí misma la intensidad con la que se configura la modalidad, la expresión verbal de la visión del “yo” se inclina hacia la constatación como procedimiento “cerrado” en cuanto a que la elección y distribución de los pensamientos y las palabras del “yo” en el discurso (condición elocutiva) se hace sobre la base de potencial propósito de otorgar veracidad y constancia de que lo expresado más que sea creído por el otro esté inmiscuido o ajeno respecto al texto, sea ante todo constatado por el propio “yo” por lo que, se anula toda posible apelación hacia un Narratario.
En lo que respecta a la tipología de actos de habla desplegada en el Texto A, se dispone una alta disposición a favorecer a los actos declarativos, este comportamiento del “yo” resulta plenamente razonable ante la predilección por asumir desde una voz afirmativa y evaluadora toda apreciación respecto al contexto de la narración y todo lo que en él se halla condicionado.
Pero si el Texto A se atendió con profuso interés al “yo”, en lo que refiere al Texto B (Instruccional), se agudiza la impersonalidad como estrategia característica de un orden discursivo que apela a la generación de conductas futuras en un otro antes que al propio “yo” quien pretende fungir en su totalidad como actor – constructor - personaje del discurso. Si bien es cierto que en una gran proporción el Texto B responde a instrucciones casi “universales” en lo que compete a la construcción de un papagayo, esto en cuanto al marco de referencia del cual se desprenden los discursos instruccionales: “acciones descontextualizadas”. Se ha estipulado que el eje del texto Helena lo conforma la posesión del “yo”, en este sentido, ningún enunciado (inclusive ningún acto de enunciación) se excluye de la necesidad de encontrar referencia en el contexto del enunciado; toda
acción se canaliza según la perspectiva del “yo” hasta determinarla como un hecho muy propio, muy privado, muy suyo.
Pudiera entonces hablarse, en lo que refiere al Texto B, como perteneciente a un orden discursivo que estriba entre lo instruccional y lo descriptivo: instrucción descriptiva o, descripción instruccional. Como consecuencia, cada instrucción manifiesta incluye la indicación de procedimientos aunque cargados de construcciones con la partícula ‘se’, verbos en infinitivo o, ‘haber’, la tesis de una indefinitud personal como estratagema potencia la presencia del “yo” (ni explícita, ni implícita) a través de configuraciones espaciales que tornan particulares cada acción enumerada por él mismo. Es así como, la modalidad para el Texto B favorece el alza del modo delocutivo expresado en la constatación y en la exigencia como patrones testimoniales de un mundo en el que no se da mayor cabida ni al Locutor (“yo” u otro) ni al Interlocutor; la fuerza expresiva recae en la expresión neta de la evidencia de la elaboración de un papagayo pero disponiendo un conjunto de condiciones que requiere proyectar la necesidad inquebrantable de ser sometido cada proceso de confección enumerado a las circunstancias que perfila el contexto en el que se recrea cada enunciado. Esto se sustenta en el Texto B, mediante el notorio auge de los actos directivos como ejercicio del carácter influenciador y dominante de cada instrucción impartida. Así, las categorías ordenar, prevenir (advertir), instar y, aconsejar rebasan sus campos de acción en la potestad asumible por un estimado Receptor indefinido.
REFERENCIAS
1.Adam, J. y Lorda, C. (1999) Lingüística de los textos narrativos. Barcelona: Ariel. [ Links ]
2.Britto-García, L. (1980) Rajatabla. México: Siglo XXI.
3.Calvo P., J. (1994) Introducción a la Pragmática del Español. Madrid: Cátedra.
4.Charaudeau, P. (1992) Grammaire du sens et de l’expression. París: Hachette.
5.Eco, U (1999) Lector in fabula. La Cooperación Interpretativa en el Texto Narrativo. Barcelona: Lumen.
6.Hurtado de Barrera, J. (2000). Metodología de la Investigación Holística. Caracas: Instituto Universitario de Tecnología Caripito. Servicios y Proyecciones para América Latina.
7.Massi, M.P. (1998) La reconstrucción de la identidad en el discurso del marginado. Un análisis lingüístico – discursivo. Revista Chilena de Semiótica [Revista en línea],7. Disponible: http://www.rehue.csociales.chile.cl/rehuehome/facultad/ .
8.publicaciones/semiotica3/semio-0.htm [Consulta: 2002, febrero 26].
9.Pacheco, C. y Barrera Linares, L. (1997) Del cuento y sus alrededores. Aproximaciones a una teoría del cuento. (Compilación). Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.












