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versión impresa ISSN 1012-1587
Opcion v.22 n.50 Maracaibo ago. 2006
La investigación de la comunicación en América Latina: Evaluación del estado de la cuestión
Migdalia Pineda de Alcázar
Universidad del Zulia. Facultad de Humanidades. Centro Audiovisual. E-mail: alcazar@iamnet.com - migdalia.pineda@universia.es
Resumen
Este trabajo indaga sobre los modos de investigación de la comunicación que han prevalecido en América Latina y tiene como objetivo abordar cuáles han sido los problemas, los objetos de estudio, los enfoques y metodologías utilizadas, las estrategias más aplicadas y las habilidades desarrolladas. Asimismo, se visualiza cuáles serían las perspectivas a futuro para precisar hacia donde vamos, qué es lo deseable y lo posible en el campo de la investigación de la comunicación regional. Metodológicamente, se realiza una investigación teórica partiendo de una revisión bibliográfica y documental que permite sustentar el análisis crítico, retrospectivo y prospectivo. Las propuestas asomadas servirán de recomendaciones a las instituciones académicas y de investigación latinoamericanas que trabajan en el campo de la comunicación social, para emprender procesos de mejoramiento y cambio.
Palabras clave: Autoevaluación, investigación de comunicación, perspectivas, América Latina.
Research on Communication in Latin America: Evaluation of the State of the Questioning
Abstract
This work questions the modalities of research in communication that have prevailed in Latin America, and has as its objective, to touch upon the problems confronted, the objects of study, the focuses and methodologies utilized, the most frequently applied strategies, and the abilities developed. Also, it visualizes what should be the future perspectives to be studied in terms of where we are going, and what is desirable and possible in the field of regional communication research. Methodologically, we undertake theoretical research, a bibliographical and documentary study which allows us the basis for critical, retrospective and prospective analysis. The proposals offered serve as recommendations for Latin American academic and research institutions that work in the field of the social communication, and which undertakes processes for improvement and change.
Key words: Auto-evaluation, communication research, perspectives, Latin America.
Recibido: 30 de junio de 2005 Aceptado: 27 de abril de 2006
INTRODUCCIÓN
La formación e investigación en comunicación social en América Latina ha sido objeto de preocupación de diversos académicos y estudiosos de la región. ¿Qué se ha hecho? ¿Cómo se ha organizado? y ¿Hacia dónde nos dirigimos?, son preguntas frecuentes para quienes desean realizar balances que recojan el estado de la cuestión en este campo.
Pretendemos presentar algunas revisiones preliminares que forman parte de un proyecto más amplio sobre evaluación retrospectiva y prospectiva de programas de pre y postgrado en comunicación social*, para analizar cómo hemos investigado en las Facultades y Escuelas de Comunicación Social, qué debemos hacer para mejorar y qué podemos consolidar a futuro para ayudar a cambiar la realidad de la formación académica y de investigación en nuestros recintos universitarios.
En primer lugar, se aborda el tema de los objetos de estudio y los enfoques teóricos y metodológicos dominantes en el campo de la comunicación. Posteriormente, dentro de las perspectivas futuras de la investigación latinoamericana, se tocan asuntos como los objetos de estudio y estrategias emergentes, los requerimientos y destrezas a potenciar en la formación de investigadores para favorecer la creatividad e innovación, la pertinencia de la publicación de los resultados de la investigación y, por último, se diserta sobre sí es posible hablar de una especificidad científica en las denominadas ciencias de la comunicación.
1. OBJETIVOS
1.1. Indagar acerca de los modos de investigación sobre la comunicación que han prevalecido en América Latina
1.2. Abordar cuáles han sido los problemas, los objetos de estudio, los enfoques y metodologías utilizadas, las estrategias más aplicadas y las habilidades desarrolladas.
1.3. Visualizar cuáles serían las perspectivas a futuro, para precisar hacia dónde vamos, qué es lo deseable y lo posible en el campo de la investigación de la comunicación regional.
2. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
2.1. La evaluación como garantía para la acreditación de la calidad académica de la investigación
En la actualidad, sobre todo desde la primera mitad de los noventa, en la mayoría de los centros de formación universitaria de América Latina (Brasil, México; Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Costa Rica. Ecuador, Bolivia) se están implementando procesos de evaluación académica que no solo abarcan el campo de las carreras y el tipo de profesional que ellas forman, sino también a los centros, unidades e institutos de investigación y el tipo de investigación que realizan. El objetivo es orientar esos procesos de evaluación hacia el mejoramiento de la calidad mediante el logro de la eficiencia, eficacia y pertinencia social tanto en la formación de recursos humanos como en los resultados de las investigaciones realizadas (Pineda, 2003:93).
En virtud de que la calidad tiene que ver con el ideal o el deber ser, ésta se convierte en un concepto relativo que necesita ser definido de acuerdo con unos criterios, cualidades y parámetros que sirvan de baremo para ser evaluada basándose en un límite mínimo y uno óptimo y poder determinar así cuán alejada o cercana está una institución del ideal establecido.
Por eso, para la acreditación de la calidad académica se hace necesario desarrollar procesos previos tales como: la autoevaluación y la evaluación externa. La autoevaluación es el análisis interno, realizado mediante la participación de los actores institucionales involucrados en el proceso, de lo que se ha hecho, del cómo se ha hecho y de lo que debería ser (Tunnermann, 2005:2).
Mientras que la evaluación externa, sería el proceso realizado por instancias ajenas a la institución o centro de investigación, es decir, por los pares académicos, quienes partiendo de la autoevaluación realizada, la analizan para validar el proceso, sus procedimientos y sus resultados, así como para retroalimentarla y colaborar con el plan de mejoramiento propuesto. Al ser evaluados por pares externos, la autoevaluación adquiere credibilidad ya que permite confirmar y corroborar la validez de los resultados y la pertinencia de las acciones a tomar para introducir los correctivos necesarios.
Finalmente la acreditación es el proceso mediante el cual una agencia o instancia superior, legalmente autorizada, otorga reconocimiento público a una institución académica o de investigación porque reúne ciertos estándares y cualidades previamente establecidas. Esta acreditación es concedida a partir de una evaluación inicial que debe reacreditarse periódicamente como modo de incentivar el mejoramiento continuo (Rojas y Ronderos, 2005: 17-19).
Tanto la evaluación como la acreditación se han convertido también en una forma de rendir cuenta pública de una gestión de calidad y pertinencia profesional y social, por lo que se convierten en procedimientos esenciales para medir la calidad, la competitividad y el posicionamiento de los servicios académicos ofrecidos (Instituto Superior Técnico de Portugal ISTP-, 1999: 3).
En el caso específico de la investigación en los centros de educación superior, también éstos necesitan someterse a la autoevaluación y acreditación a modo de poder demostrar públicamente la calidad, eficacia y pertinencia social de sus investigaciones.
En este sentido, la presente investigación se enmarca en un proceso de autoevaluación, entendida como análisis interno sobre la calidad de la investigación en comunicación de la región, sobre lo que se ha hecho y lo que se debería hacer, sobre cómo lo hemos hecho y cómo se debiera organizar y administrar la investigación en este campo.
2.2. Impacto de la acreditación en la investigación de la comunicación y en los post-grados en el área
Si bien es cierto que la acreditación se encuentra más adelantada en las carreras universitarias de América Latina, sobre todo en la parte correspondiente a la formación de profesionales de tercer nivel, no es menos cierto que en los últimos años se comienza a plantear la necesidad de desarrollar procedimientos de evaluación de la calidad de los post-grados y de la investigación que se genera en los mismos y de los centros especializados para tales fines. El objetivo es lograr establecer criterios de calidad para garantizar que los estudios avanzados de cuarto y quinto nivel reúnan los estándares adecuados que permitan formar egresados con una amplia formación académica y especialmente de investigación.
Asimismo, también se busca que los centros e institutos de investigación se articulen a los cursos de post-grado a través de líneas, programas y proyectos de investigación que arrojen productos con criterios de eficacia, eficiencia y pertinencia.
De modo que exige a estas dependencias una productividad reflejada no solo en el número de egresados con post-grados, sino el número de publicaciones científicas nacionales e internacionales realizadas (libros, capítulos de libros, artículos arbitrados), en el número de investigadores reconocidos en los sistemas de evaluación nacionales e internacionales, en el número de proyectos de investigación con pertinencia social, en el número de innovaciones y patentes generadas, y en la presentación de resultados de investigación en congresos nacionales e internacionales.
En función de los criterios reflejados los programas de post-grados reciben la acreditación o reconocimiento público y en algunas ocasiones esto significa disfrutar de beneficios como apoyos financieros para el desarrollo de proyectos de investigación, mejorar la infraestructura física, aprovisionamiento de materiales, suministros y bibliografía actualizada.
En América Latina, de acuerdo con un estudio reciente realizado por FELAFACS, los programas de post-grado en el área de la comunicación social se dividen en dos bloques: el de los tres grandes (Brasil, México y Argentina), con 81 postgrados, de los cuales 59 son de maestría y 22 de doctorado y el bloque intermedio (Chile, Colombia, Cuba, Puerto Rico y Venezuela) con 20 post-grados (19 maestrías y un doctorado) (Rojas y Ronderos, 2005:46).
En Venezuela, existen Maestrías y Especialidades en comunicación en las tres Universidades con estudios de pregrado de mayor antigüedad en el área, a saber: LUZ, UCV y UCAB, aprobadas por el Consejo Nacional de Universidades; la primera de ellas acreditada por este mismo organismo.
De estos programas de post-grado ha salido un conjunto de investigaciones sobre distintos campos de la comunicación social. Investigaciones realizadas tanto por los alumnos como por los docentes e investigadores, quienes han recibido el reconocimiento de organismos regionales y nacionales como los Consejos de Desarrollo Científico y Humanísticos (CDCH) de cada una de esas universidades, las Fundaciones para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (FUNDACITE) regionales y el Fondo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (FONACIT) del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela.
Aunque esta es la tendencia también en el resto de los países de la región, es decir, buscar los caminos de la excelencia académica elevando los niveles de la investigación y de los post-grados en comunicación, no se puede desconocer en este proceso de evaluación el hecho de que en la formación general del comunicador social desde su pre-grado, las actividades de investigación han ocupado un lugar secundario en relación con las actividades de formación profesional. De manera que las cátedras referidas a la formación teórica, epistemológica, metodológica y de investigación han sido poco jerarquizadas en la conformación de los planes de estudios y en los modelos de enseñanza prevalecientes, todo lo cual se ha visto reflejado en los tipos de investigación que se han realizado, en los enfoques, los objetos de estudios, las metodologías y las habilidades desarrolladas en los egresados, asuntos que abordamos es este trabajo como parte de la autoevaluación emprendida en el campo de la comunicación social en América Latina.
3. METODOLOGÍA
Se realizó una investigación de carácter teórico, la cual se sustentó en un análisis crítico, el cual partió de una revisión bibliográfica y documental para confluir en la evaluación retrospectiva y prospectiva del estado de la investigación de la comunicación social en América Latina que permitió visualizar hacia dónde nos dirigimos en este campo a partir de las tendencias predominantes.
4. DISCUSIÓN O ANÁLISIS
4.1. Modos de investigación de la Comunicación en América Latina
4.1.1. Sobre los objetos de estudio de la investigación de la Comunicación:
En la comunicación social, los objetos de estudio no se han construido de forma autónoma sino desde otras disciplinas de las Ciencias Sociales, que en una primera oportunidad fueron, básicamente, la sicología conductista, la sociología funcionalista y la semiología estructuralista , pero que con los años se han ampliado los aportes devenidos de otros campos como la sociología crítica, la pragmática, la semiótica , la etnografía, la antropología (Pineda, 2000:270), y cuyas últimas aportaciones podrían devenir de la psicolinguística, la teleinformática y las ciencias gerenciales.
Las diversas miradas provenientes de esas disciplinas han tenido como campo de estudio fundamentalmente a los medios de comunicación masivos, sus componentes, efectos e implicaciones (Torrico, 1997:117) o a las derivaciones provenientes de la práctica profesional en todas sus vertientes de la comunicación. Entre los enfoques que han predominado se encuentran los de la economía política, la ciencias políticas/ electorales y la sociología de las organizaciones (Sánchez, 2002:26).
Es a partir de los abordajes realizados desde la pragmática, la antropología, las neurociencias y la ciencias informáticas donde comienzan a cambiar los enfoques y puntos de vistas para ir más allá de lo masivo y abordar el problema de la significación social de la comunicación humana, interpersonal, institucional y entre humanos y máquinas, y sus implicaciones culturales, contextuales, históricas, filosóficas y neurológicas (Pineda y otros, 2001a:175).
En suma, los objetos de estudio de la comunicación se han construido desde miradas múltiples, pero en sus primeras aproximaciones se mantuvieron parceladas y es en los últimos años, especialmente desde los ochenta en adelante, que se buscan integrar con una visión más interdisciplinaria y un sentido de mayor totalidad, para poder avanzar en la construcción de un pensamiento comunicacional transdisciplinario todavía no consolidado.
4.1.2. Sobre la necesaria relación entre los objetos de estudio y los enfoques metodológicos:
Los abordajes metodológicos no se construyen aisladamente ni de forma independiente. Ellos derivan de unos enfoques teóricos, son influidos por éstos y al mismo tiempo producen implicaciones sobre las teorías y podrían incluso influir en su reconsideración o recomposición. Asimismo, las metodologías están relacionadas de forma estrecha con la naturaleza de los observables, de manera que un determinado problema de investigación requiere una estrategia metodológica específica de forma más contundente y no otra. Pero también las metodologías se relacionan directamente con quien observa: el investigador; ya que si es él quien realiza la mirada sobre los objetos de estudio, lo hace no solamente armado de una herramientas metodológicas, sino de unos puntos de vistas, de sus mapas conceptuales, de su forma de ver el mundo, y como sujeto cognoscente productor de conocimiento aporta elementos subjetivos en sus enfoques, lo cual hace que sus teorías, sus metodologías y sus resultados sean el producto de una actividad humana no neutra sino con profundas implicaciones ideológicas y sociales.
Todo esto presupone que no hay metodologías genéricas aplicables a cualquier problema, válidas para cualquier teoría y disponibles para cualquier investigador. En virtud de que la actividad investigativa es un proceso dinámico, dialéctico, se necesita que tanto las teorías como las metodologías y quienes las aplican se sometan a un proceso de renovación, de revisión, de cuestionamiento permanente y de relación estrecha en cada acto de investigación.
Por ello, las estrategias de investigación dependen no sólo del objeto de estudio y la naturaleza del problema a investigar sino de las teorías a utilizar para apoyar nuestros argumentos o premisas teóricas, de nuestras concepciones sobre lo investigado, del contexto histórico en el cual investigamos con su espacio y tiempo e, incluso, de lo que ya está legitimado en el campo del conocimiento en el cual nos desarrollamos (Ortiz, 1999:23). Pero una cosa es cierta, no hay recetas predeterminadas al respecto, la investigación que realmente aporta innovación en su área es aquélla que trasciende los paradigmas establecidos, que los renueva, que los cuestiona y que es capaz de traspasar los límites disciplinarios dominantes en nuestro campo para ubicar la mirada desde otra área del conocimiento (Ramírez, 1999:149).
En las Ciencias de la Comunicación han existido estrategias dominantes, porque han sido legitimadas por las academias, los centros de investigación y los sectores de poder de la sociedad (Fuentes, 1999:225). En el caso de América Latina, por ejemplo, las estrategias privilegiadas han sido las relacionadas con las metodologías cuantitativas (encuestas por muestro, estudios de audiencia y de opinión, análisis de contenido de medios) en detrimento de las metodologías no cuantitativas (entrevistas de profundidad, observación participante, análisis cualitativos).
Las razones de este predominio se deben fundamentalmente, por un lado, a los intereses económicos, financieros y administrativos que han estado por detrás de algunas de esas investigaciones y, por el otro, a la dependencia que ha existido en las academias universitarias que investigan sobre la comunicación, de las teorías, modelos y metodologías importadas de países desarrollados, especialmente de los Estados Unidos.
Por ello resulta deseable, la creatividad e innovación no sólo teórica sino también metodológica, especialmente si se tiene presente que las metodologías no son recetas acabadas y que el investigador las puede renovar, mejorar o refutar al tener que adaptarlas a sus temas de investigación. De manera que las metodologías por su carácter operativo y de aplicación pueden ser ampliadas, modificadas y transformadas, porque ellas son guías de acción que deben estar estrechamente vinculadas al problema concreto de investigación. Un enfoque metodológico creativo e innovador es realmente aquel que a partir de una opción metodológica aceptada es capaz de adaptarla a su investigación para rebasar sus límites y poner en evidencia sus ventajas para abordar unos determinados problemas, pero también sus limitaciones.
En virtud de que la metodología es aplicativa se hace necesario aportarle elementos innovadores para que pueda ser realmente capaz, como propuesta de abordaje de la realidad, de estar a tono con el carácter cambiante y dialéctico de ésta.
4.2. Perspectivas de la investigación de la comunicación en América Latina
4.2.1. Objetos de estudio y estrategias emergentes
No cabe duda que los enfoques, los objetos de estudio y las estrategias dominantes en la investigación de la comunicación necesitan ser revisados a modo de poder avanzar en las múltiples miradas del fenómeno comunicacional, sobre todo para tener en cuenta los retos, las nuevas interrogantes que plantean problemas como: la globalización y el papel de los medios como instancias socializadoras; la sociedad de la información y los cambios introducidos por las tecnologías de la información y la comunicación en los procesos de comunicación y en los mismos medios; la globalización, las tecnologías y el papel de la comunicación organizacional en el reordenamiento de los sistemas industriales de comunicación; los aportes de las neurociencias y ciencias cognitivas en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nanotecnologías (tecnologías muy pequeñas, que se basan en millonésimas de milímetros y son posibles de implantar dentro del cuerpo humano) y sus impactos en el campo de la comunicación a partir de las nuevas modalidades que ellas crean (Pineda y otros, 2001a: 257).
Estos temas abren el campo de estudio más allá de los medios para abordar incluso espacios globales, no reales, virtuales, desde distintas perspectivas o enfoques donde tienden a confluir disciplinas científicas antes alejadas de la investigación comunicacional tradicional, como la historia, la filosofía, las ciencias informáticas y la ingeniería de sistemas, la psicolingüística, la antropología, e incluso alejadas entre ellas mismas por pertenecer a áreas diferentes de las ciencias en general (sociales y naturales).
En esa convergencia, también se evidencia una apertura metodológica que busca combinar metodologías y estrategias diversas (empíricas, cuantitativas, cualitativas y teóricas) para permitir un acercamiento comprensivo y explicativo más adecuado, contextual y global de los problemas contemporáneos de la comunicación social.
Si bien la preocupación de la investigación de la comunicación se había movido entre la tensión en torno al objeto dominante (los medios), abordado por los estudios tradicionales, y el proceso que se planteaba como alternativo (las mediaciones), objeto de atención de las escuelas de recepción crítica; frente a problemas como los planteados anteriormente se necesita una mirada que los incluya a ambos (Alba y Gómez, 2003:105), pero que al mismo tiempo vaya más allá para poder abordar nuevas dimensiones no abarcadas por las teorías clásicas sobre los medios , ni por la teoría de las mediaciones. Lo interesante sería poder dar cuenta de los cambios y transformaciones actuales desde una visión de totalidad donde puedan ser abordados no solo los medios y los procesos de recepción sino el conjunto de elementos que intervienen hoy en los complejos procesos de la comunicación a través de las tecnologías telemáticas.
Lo que parece evidente, es que la denominada comunicología no agota todos los temas de investigación, todavía hay dificultad para entender lo masivo y su impacto en la sociedad actual. Por lo que se necesita hacer una redefinición epistemológica que involucre a los receptores, a la relación mensaje-receptor, pero en un contexto más amplio que tenga en cuenta las condiciones actuales ya que las formas de mediación han cambiado radicalmente (Alba y Gómez, 2003:110).
4.2.2. Requerimientos de formación para la investigación en las escuelas de comunicación social latinoamericanas:
Si bien las habilidades para la investigación se pueden aprender. Éste no en un proceso de un día para otro, porque requiere una maduración que debe sufrir el investigador-aprendiz. Sin embargo, existen unas estrategias básicas para ir adquiriéndolas como:
1. La consulta y lectura de las investigaciones que otros realizan (investigación bibliográfica y documental) para poder observar cosas elementales como las formas de organizar las partes del trabajo, de hacer las citas y referencias bibliográficas, de presentar los resultados, de hacer las conclusiones, de aplicar las metodologías.
2. El uso de las reglas metodológicas exigidas en la investigación social en todos los trabajos de las cátedras, porque así se van adquiriendo destrezas
3. La participación como colaborador en los trabajos de investigación de los docentes e investigadores de mayor experiencia pues las destrezas superiores se aprenden al hacer investigación
4. El rastreo permanente de lo último que se publica en el campo y la ubicación del lugar donde se podría acceder a él.
Todas estas acciones podrían finalmente ayudar a desarrollar en el investigador novel las habilidades de: capacidad de análisis y de reflexión, de lectura, redacción y estudio permanente, capacidad de comparar y contrastar argumentos, capacidad explicativa, capacidad inventiva y predictiva, sentido de aceptación de la crítica, habilidades para el manejo teórico y práctico de la realidad.
Además resulta indispensable que nuestros centros de formación académica desarrollen políticas para mejorar la investigación en su interior procurando articular a todos los actores institucionales (autoridades, profesores y estudiantes) con el sector privado externo, y potenciando el uso de los avances telemáticos para la investigación y para promover alianzas interuniversitarias, tanto locales como nacionales y globales (López, 2003:17).
Para que ello sea factible, las Facultades y Escuelas de Comunicación deberían reorientar gran parte de sus investigaciones para abordar problemas concretos de la realidad local, nacional y regional, a modo de proponer soluciones. Además de dar respuesta a la situación de la formación universitaria, lo cual implica que la investigación se asuma como una labor permanente y no esporádica de los docentes (Solano, 2003:11).
También es estratégico desarrollar un plan de alternativas financieras fundamentado en las fortaleza de poseer recursos humanos de alto nivel que pueden integrarse en proyectos conjuntos con las empresas privadas, mediante convenios para facilitar la adquisición de equipos, tecnologías, creación de centros de I+D y contratación de expertos internacionales (Ortega, 2003:25).
4.2.3. Necesidad de comunicar la investigación y la importancia de la metodología en las publicaciones
Es indispensable publicar los resultados de las investigaciones ya que ello permite divulgar los hallazgos más importantes que podrían servir a otros investigadores para contrastarlos con los suyos, con sus teorías y propuestas metodológicas. Si una investigación es muy rica en aportes y resultados pero no se comunican a los pares, no es posible comprobar si sus conclusiones pueden ser refutadas o no por el campo científico respectivo.
Pero como las ciencias, y especialmente las sociales, tienen necesariamente implicaciones de carácter social y político, se necesita que sus resultados incidan en la sociedad a la que sirven y por eso se deben comunicar públicamente. Una ciencia pura encerrada en un laboratorio sin que haga conocer sus resultados sería totalmente inútil. La ciencia debe vincularse con la vida social y adquirir un compromiso a favor del cambio y el desarrollo social.
La metodología debe ocupar un lugar muy importante en las publicaciones, debido a que es básico explicarle a los otros cuáles fueron los caminos metodológicos que se recorrieron para llegar a unos determinados resultados. Eso permite a otros investigadores validar sus metodologías con las utilizadas en investigaciones similares, conocer cómo fueron aplicadas y hasta dónde se llegó en la investigación con esos enfoques metodológicos. La publicación de los puros resultados sin la explicación metodológica no ayuda a la etapa de comprobación y refutación de teorías y metodologías.
4.2.4. ¿Es posible hablar de una especificidad científica de las investigaciones en comunicación?
Sobre este aspecto se ha desarrollado una interesante discusión sobre el estatuto de autonomía de las ciencias de la comunicación. Hay teóricos como Sodrè (2000:1) que señalan que la comunicación no es una disciplina sino una forma de ver la perspectiva social en un contexto determinado, y en consecuencia, no es una ciencia sino un campo de estudio como práctica de socialización, de relación y de acción social. Y como Sánchez (2002:25), quien afirma que la comunicación no es una ciencia, ni una disciplina sino un objeto de estudio de varias disciplinas sociales, que se ha constituido como campo al tener un objeto de estudio dominante (los medios) y una comunidad de investigadores.
Pero por encima de las diferencias, existe coincidencia en que este campo no tiene un cuerpo sólido de teorías y metodologías, ya que la mayoría de sus investigaciones han sido el resultado de una multiplicidad de enfoques teórico-metodológicos devenidos de otras disciplinas, que han hecho de la comunicación un cruce inter, múltiple y transdisciplinario.
Sin embargo, el campo de estudio de la comunicación (Pineda, 2001b:218) si tiene una especificidad relacionada con el análisis de la práctica de sentido que tiene lugar cuando los dos polos del proceso de la comunicación entran en interacción al poner en común discursos de la vida diaria, textos o significaciones.
Pero para avanzar en la consolidación de esa especificidad deberíamos comenzar a desarrollar una teoría de los medios y las mediaciones que vincule en una visión integradora: el lenguaje, las tecnologías, los medios y la sociedad, y desarrolle un campo para pensar otros objetos (la historia, la cultura, la ciencia misma).
Hasta ahora lo que se observa es que no hay una base epistemológica consolidada (Otero, 1998:222) que permita avanzar hacia un salto de las fronteras disciplinares, porque aunque los enfoques actuales se han renovado y son más críticos, nos seguimos moviendo dentro de los límites de los estudios disciplinarios establecidos.
La teoría de la comunicación no ha superado del todo el estudio de los efectos, las audiencias, los medios, las masas, no ha habido un análisis teórico de fondo y estos conceptos se han abordado de forma atomizada y parcelada.
El problema es que la teoría de la comunicación se ha entendido como un área de trabajo que se ha profesionalizado (Otero, 1998: 229; Fuentes, 1999:206) pero no como una actividad de reflexión teórica sobre sí misma, que interrogue y de cuenta de su objeto de estudio y relacione esa reflexión con el desarrollo teórico de otras ciencias sociales.
CONCLUSIONES
Realizar un balance del estado de la investigación en comunicación en América Latina resulta una tarea de amplias dimensiones, en consecuencia sólo se plantearan algunas consideraciones para la reflexión y el debate:
1. Si bien es cierto que los objetos de estudio en el campo de la comunicación no se han constituido de forma autónoma sino desde otras disciplinas de las Ciencias Sociales, sobre todo aquellas con un estatuto teórico-metodológico dominante como la sociología, la sicología, la ciencia política, la economía y la semiología; ha habido en los últimos años enfoques renovadores provenientes de la pragmática, la semiótica, la antropología y la etnografía, que han ampliado las miradas y las metodologías.
Sin embargo, todavía quedan múltiples campos inexplorados o que nos dejan amplias interrogantes y que, desde los años noventa, comienzan a abordar a las comunicaciones como parte de sus preocupaciones de investigación, con enfoques provenientes de la psicolingüística y las neurociencias, las ciencias informáticas e ingeniería de sistemas y las ciencias gerenciales.
2. Esas nuevas posibilidades comienzan a desplazar su campo de atención desde los medios masivos y sus derivaciones en la práctica profesional de la comunicación social y el periodismo, hacia procesos de significación social de la comunicación humana, interpersonal, institucional o hacia las nuevas modalidades de interacción máquina-hombre y máquina-máquina, con sus implicaciones filosóficas, políticas, tecnológicas y sociales. Con lo cual se comienza a abordar el problema de la comunicación más allá de lo masivo y mediático.
3. En virtud de que las metodologías devienen de unas teorías y a su vez influyen sobre éstas, y de que ellas también dependen de la naturaleza de los problemas a investigar y de la visión del investigador, los cambios de perspectivas en la investigación de la comunicación obligan a una reflexión metodológica que conduzca a una creatividad en los abordajes, donde la teoría opere como norte, como marco contextual, como lugar de ubicación espacio-temporal del investigador y de la investigación, y las estrategias metodológicas como opciones para un acercamiento al problema que nos permitan producir un conocimiento comprensivo y explicativo de la realidad social.
4. Los campos emergentes en la comunicación social que tendrían que ver, entre otros, con temas como el proceso de globalización y el papel de los medios como instituciones de socialización; la sociedad de la información, las nuevas tecnologías y los cambios en los procesos de comunicación y en los medios masivos; la reorientación de los sistemas de medios como industrias globalizadas y la influencia de la inteligencia artificial y las nanotecnologías en la conformación de nuevos modos de comunicación entre el hombre y las máquinas; nos obligan a la experimentación metodológica como vía para poder combinar creativamente enfoques cuantitativos, cualitativos, teóricos y empíricos de manera que sea posible un conocimiento más integral de lo que es la comunicación hoy y a futuro.
5. Para que sea posible la formación de investigadores en términos de lo deseable en América Latina, se deben desarrollar muchos esfuerzos institucionales en el interior de las academias para involucrar a diversos actores (profesores, estudiantes, autoridades, gobiernos, sector privado) a modo de reorientar la investigación de la comunicación hacia problemas del entorno social y lograr articular alianzas estratégicas para la definición de planes de financiamiento a la investigación.
6. Como la investigación que no se divulga no sirve para resolver problemas concretos de la realidad, hace falta una política de publicación de lo investigado en nuestras Facultades y Escuelas, donde podamos proponer alternativas de solución no sólo práctica sino teóricas.
7. Todo ello entendiendo que la comunicología no agota todos los campos y que la investigación de la comunicación no es una disciplina, tampoco una ciencia, pero como campo de estudio abierto puede favorecer el enriquecimiento teórico y metodológico de la comunicación social y humana.
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Nota
*Proyecto de Investigación Nº 0228-02, financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Social (CONDES), de la Universidad del Zulia, adscrito al Centro Audiovisual, bajo la responsabilidad de Villalobos, Fernando y Pineda, Migdalia y culminado 08-09-04.












