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Cuadernos del Cendes

versión impresa ISSN 1012-2508

CDC vol.31 no.87 Caracas dic. 2014

 

Condicionantes ambientales de la talla: visión desde el marco de la seguridad alimentaria

Ever Onaiver Gutiérrez*

* Doctor en Nutrición. Universidad Simón Bolívar (USB), Programa de Postgrado en Nutrición, Caracas, Venezuela.

Correo-e: eonaiver@gmail.com

Ofrezco mi reconocimiento y gratitud al Dr. Héctor Herrera por su tutoría y acompañamiento técnico.

Resumen

La talla o estatura humana es una medida de resumen, producto de la interacción entre dotación genética y factores ambientales. Su susceptibilidad ambiental ha reflejado las condiciones de vida de sociedades, en diferentes tiempos históricos, contextos geográficos y socioeconómicos. Se realizó una revisión de la literatura empleando motores de búsqueda especializados. La principal limitación fue la imprecisión en la conceptualización de ambiente. El condicionamiento ambiental de la talla gira en torno a la interacción de tres elementos: consumo de alimentos, enfermedades y actividad física, determinados por factores próximos y macrosociales. La mayoría de las relaciones causales e interrelaciones del ambiente y la talla pueden ser explicadas bajo el concepto de la seguridad alimentaria, siendo asumida como un producto final.

Palabras clave Talla / Ambiente / Seguridad alimentaria

Abstract

The human height is a summary measure resulting from the interaction between genetic background and environmental factors. Environmental susceptibility of height reflects the living conditions of societies in different historical periods, geographical and socio-economic contexts. We conducted a review of the literature using specialized search engines. The main limitation was the imprecision in the conceptualization of environment. The environmental conditioning of human height mainly turns around the interaction of three underlying elements: food consumption, disease and physical activity, determined by proxy and macrosocial factors. Most of the causal relationships and interrelationships of the environment and human height can be explained with the concept of food security, being assumed as a final product.

Key words Human height / Environment / Food security

Recibido: JULIO 2014  ACEPTADO:NOVIEMBRE 2014

Introducción

La talla o estatura, como indicador antropométrico, es una medida de resumen, señalada como el reflejo de las condiciones de vida de una sociedad y como expresión del nivel de vida y el bienestar biológico, debido entre otras razones a su modificación biológica a más largo plazo, su comportamiento diferencial según nivel de desagregación, y su sensibilidad a los cambios económicos y a las variaciones en las condiciones medioambientales (Komlos, 1994; Tanner, 1990).

La talla es el resultado de la compleja y dinámica interacción entre la dotación genética y los factores ambientales. A nivel individual, la genética es una fuerte, pero no exclusiva influencia para la talla adulta (Devos, 2010). Los estudios que abordan la influencia genética muestran que la estatura tiene una alta heredabilidad (proporción de variación atribuible a efectos genéticos), reportándose valores de 0.75 en mujeres y 0.90 en hombres (Silventoinen et al., 2003; Silventoinen, 2003). No obstante, esta heredabilidad es alta cuando las condiciones de vida son mejores y viceversa, variando en consecuencia en el tiempo y probablemente entre comunidades sociales según su nivel de desarrollo (Silventoinen, 2000).

El origen del estudio de los condicionantes ambientales de la talla se deriva principalmente de tres situaciones: a) La progresiva sustitución de los indicadores económicos clásicos en el estudio del nivel de vida a través del tiempo (Producto Interno Bruto per cápita y salarios reales), por el uso de medidas biomédicas (estatura, índice de masa corporal, esperanza de vida y morbilidad), debido entre otras cosas a las dificultades y distorsiones que presentan estos indicadores (ej. afección por la distribución del ingreso, entre otros); b) la consolidación de la antropometría histórica, la cual, debido a su dominio de técnicas econométricas, permitió analizar en forma rigurosa la copiosa información sobre estatura existente en las fuentes primarias (academias militares, prisiones, pasaportes, otros); y c) los crecientes hallazgos reportados desde las ciencias biomédicas, que relacionaban la talla y el estado nutricional antropométrico con las condiciones socioeconómicas y sanitarias en países en desarrollo, con mayor énfasis en el crecimiento infantil como proceso biosocial (Bengoa, 1971; Floud, 2004; Scrimshaw, 2003; Steckel, 1998; Tanner, 1981).

Sin embargo, debido a la complejidad misma del concepto de ambiente y sus diversos componentes, una de las más grandes limitaciones en el estudio de los condicionantes ambientales de la talla es precisamente la ausencia o escasa incorporación de conceptos y marcos conceptuales homogéneos que permitan la comparación efectiva de los resultados y el establecimiento de relaciones causales directas, y una mejor comprensión de esta interrelación. El problema radica en que, en ciertas ocasiones, el minimalismo y el reduccionismo en el abordaje y la incorporación discrecional de variables sociales y ambientales puede limitar y hasta distorsionar la eficaz comprensión del fenómeno en estudio (Rona, 2000).

Los marcos conceptuales identificados que orientan el condicionamiento ambiental de la talla están definidos, principalmente, por las bases epistemológicas de la economía histórica (niveles de vida) y, en menor proporción, por aquellos derivados de las ciencias biomédicas (complejo multifactorial de la malnutrición) y las ciencias sociales (inequidades de la salud). Los principales condicionantes ambientales de la talla giran en torno al consumo de alimentos, la prevalencia de enfermedades y los requerimientos provenientes de la actividad física, todos estos en el marco de determinantes en los niveles próximos, intermedios o macrosociales (Komlos, 2004; Schulz y Northridge, 2004; UNICEF, 1998).

Nuestro objetivo de investigación fue establecer los principales factores ambientales que presentan un efecto potencial sobre la talla. Se realizó una revisión de la literatura, empleando el marco de la seguridad alimentaria y asumiendo la talla como producto final, a fin de establecer la analogía entre los marcos conceptuales identificados en el estudio de esta variable antropométrica y los componentes clásicos de la seguridad alimentaria.

El documento se ha organizado bajo la siguiente estructura. Luego de esta introducción, continua una descripción de los aspectos metodológicos empleados para la búsqueda y selección de los estudios incluidos. Posteriormente, se plantean los aspectos relacionados con el estudio de los condicionantes ambientales de la talla y sus principales marcos conceptuales, así como los aspectos conceptuales y operativos de la seguridad alimentaria, cerrando esta sección con la descripción de los hallazgos sobre la interrelación estatura-ambiente, visto desde el marco conceptual de la seguridad alimentaria. Para finalizar, se formulan las principales conclusiones y se exponen algunas reflexiones sobre las implicaciones técnicas del estudio, tanto para la práctica como para la investigación.

Metodología

La búsqueda de la literatura fue realizada mediante una revisión detallada y amplia, no sistemática, de la literatura, para identificar el máximo número posible de estudios relacionados con los condicionantes ambientales de la talla. Para la búsqueda de estudios se emplearon motores de búsqueda especializados: Ebsco–host, Sciencedirect, Medline (PubMed), Lilacs, Scielo y Redalyc. Las palabras clave definidas para la búsqueda fueron: Talla o Estatura «y» factores ambientales, seguridad alimentaria, determinantes sociales, pobreza, condiciones de vida, nivel de vida, desigualdades sociales, desarrollo económico, ingresos, crecimiento físico, tendencia secular, malnutrición, estado nutricional, consumo de alimentos, enfermedades infecciosas, diarrea, historia económica, antropometría histórica; y sus respectivas traducciones en inglés y portugués. Para otorgar mayor capacidad de saturación a la búsqueda, paralelamente se realizó una exploración adicional mediante la elección de «manuscritos relacionados», reflejados en las referencias bibliográficas, de los estudios identificados primariamente. El período límite de la búsqueda fue Octubre de 2011, sin fijar límites temporales inferiores.

Para la inclusión de estudios se establecieron criterios preliminares de admisión (publicaciones académicas arbitradas, textos completos, no editoriales, no cartas al editor, no reseñas de libros). No se incluyeron en esta investigación aquellos estudios donde su principal base epistemológica sea el análisis de los factores genéticos (heredabilidad) o aborden el estudio de patologías del crecimiento. No se admitió la exploración de literatura gris.

Las estrategias combinadas de búsqueda identificaron 641 estudios potencialmente relevantes sobre los condicionantes ambientales de la talla (nivel 1: títulos y abstracts). Posterior a la aplicación de los filtros de selección según los criterios de exclusión, fueron obtenidos 292 estudios en texto completo para una evaluación más exhaustiva. Las principales características de exclusión, identificadas en este nivel, fueron: las duplicaciones, abordajes no sistemáticos, temas no asociados, inadecuados resultados e inadecuadas estrategias de búsqueda (nivel 2: análisis de texto completo). De acuerdo con su especificidad y su vinculación con los factores ambientales que condicionan la talla y el marco conceptual de la seguridad alimentaria, fueron seleccionados e incluidos 129 estudios en la revisión final de la literatura (nivel 3: Abstracción) (figura 1).

Resultados

El estudio de la talla en poblaciones humanas

Los estudios sobre estatura humana han sido multidimensionales e interdisciplinarios. Multidimensionales en el abordaje de aspectos geográficos (comparaciones regionales a diferentes niveles), temporales (tendencias y fluctuaciones mediante extensas series de tiempo y en las mayores coyunturas económicas) y socio-demográficos (comparaciones en diferentes clases sociales y económicas, edades y según género). Han sido interdisciplinarios en el sentido de tratar de incorporar metodologías y procedimientos de distintas áreas del conocimiento, desde el comienzo del análisis del problema hasta la etapa de las recomendaciones de políticas (Baten, 2010; Kolawole, 2010; Leunig y Voth, 2000).

Actualmente la talla se utiliza ampliamente, como un complemento a las medidas de los ingresos per cápita, como indicador de las condiciones de vida, en una gran variedad de contextos políticos, económicos y sociales; incluso su empleo va más allá de la antropometría histórica, incluyendo bienestar humano durante crisis económicas y políticas, determinantes antropométricas de ingresos, el bienestar de la mujer respecto al hombre en el mercado contemporáneo, la hipótesis del origen fetal y la inequidad en el mundo en desarrollo (Komlos y Baur, 2004; Steckel, 2009).

Las líneas de investigación en las que se insertan los actuales estudios sobre el crecimiento humano desde el punto de vista histórico son al menos dos: a) las económicas con base en la economía histórica o cliometría y b) las biológicas con base en la medicina y la nutrición.

Marcos conceptuales de los condicionantes ambientales de la estatura

Uno de los grandes problemas al momento de estudiar y comparar la influencia de los factores ambientales sobre la talla es precisamente la inherente dificultad de definir «ambiente» y sus variables constituyentes. Algunos autores señalan que la lista de tipos de ambientes identificados que pueden tener algún afecto sobre la talla es largo, donde cada una de las categorías puede ser dividida en una extensa lista de subcategorías, pero estas pueden corresponder a un tipo particular de exposición. Las limitantes observadas en los estudios sobre la relación entre el medio ambiente y la talla han sido las siguientes: a) imprecisión en la definición y utilización de un marco teórico para la comprensión de los efectos biológicos del medio ambiente; b) incorporación de variables ambientales (número y tipo) según intereses y objetivos del investigador; c) heterogeneidad en la definición de conceptos claves para la comparación de resultados (ej. estrato social, pobreza); d) establecimiento de relaciones de causalidad no acordes al diseño del estudio (ej. estudios transversales vs estudios ecológicos) (Rona, 2000).

Los modelos conceptuales identificados en los estudios sobre talla provienen de dos principales áreas del conocimiento: la economía (historia económica-antropometría histórica) y las ciencias biomédicas (epidemiología, salud pública, nutrición). Los modelos con mayor proyección son: a) niveles de vida y su componente biológico (standard of living-biological standard of living); b) complejo multifactorial de la malnutrición (multifactorial complex of malnutrition) y c) determinantes sociales de la salud o inequidades en salud (social determinants of health ó inequalities in health).

Los estudios basados en el constructo de los niveles de vida (Standard of Living) y en su componente biológico (Biological Standard of Living)1 buscan estimar los cambios en la talla promedio de una población en el tiempo, en la medida que esta provea una indicación de cuán bien los organismos biológicos fueron capaces de prosperar en su ambiente socioeconómico y epidemiológico. Desde estas tendencias2, se pueden inferir los cambios en el nivel, variabilidad y distribución del ingreso, así como en los cambios en el acceso a los alimentos, influenciado por sus precios relativos (Komlos, 2004).

En este modelo, la estatura está representada como una función de determinantes próximos como la dieta, las enfermedades, la intensidad del trabajo durante los años de crecimiento, el mantenimiento de los requerimientos de energía y los factores genéticos. Estos factores dependen a su vez de muchos otros de carácter socioeconómico, tales como el nivel de ingreso y su equitativa distribución, las condiciones sanitarias del entorno, el acceso a servicios de salud, los precios de los alimentos, entre otros. La estatura, como consecuencia funcional, afecta la morbi-mortalidad, la intensidad del trabajo, la personalidad, la productividad y otras variables. Pero estas consecuencias funcionales afectan a su vez las variables socioeconómicas, por lo que la causalidad teórica puede ir en ambos sentidos (figura 2) (Cinnirella, 2010; Sobolevsky, 1996).

Este modelo está desarrollado bajo las ideas de John Komlos y JM Tanner, quienes señalaban que las diferencias sociales observadas en las tallas se explican por la experiencia acumulada en la nutrición, la higiene, la enfermedad y el estrés durante el periodo de crecimiento, identificando el crecimiento en talla como el espejo de los niveles de vida de la población (Tanner, 1994; Malina, 1990).

En una de las últimas versiones del modelo, diversos autores simplificaron la explicación de los factores determinantes inmediatos de la talla final. En su modelo, la talla refleja el impacto acumulativo del estado nutricional neto y la estatura genética potencial. La talla, por ende, es el producto derivado del alimento consumido durante los años de crecimiento, menos el desgaste producido en los nutrientes por la enfermedad y el esfuerzo físico. Entonces, en el componente ambiental, la talla final = [consumo de alimentos – (enfermedades + esfuerzo laboral)] (figura 3a-3b) (Alter, 2000; Martínez, 1991; Meisel y Vega, 2003).

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) propuso el esquema conceptual del «complejo multifactorial» para explicar los múltiples factores que causan la malnutrición, incluyendo tres clases de causas subyacentes a nivel del hogar y la familia. Las mismas fueron descritas como alimentos (ej. insuficiente acceso a los alimentos), salud (ej. pobre saneamiento y servicio de agua potable) y cuidados (ej. inadecuadas prácticas de cuidado materno-infantil). Estas, en conjunto, determinan la deficiente ingesta de nutrientes, las infecciones y las enfermedades, las cuales son las causas inmediatas de la malnutrición infantil (figura 4) (UNICEF, 1998).

Schulz y Northridge y otros autores, exponen el marco conceptual de los determinantes sociales de la salud para comprender como los factores sociales y el ambiente físico contribuyen a las desigualdades en la salud, y como estos son producidos, reproducidos y potencialmente transformados. Aunque el modelo está orientado al proceso de salud como un todo, podemos extraer su racionalidad a la talla como uno de sus productos finales. Entonces la talla sería el resultado de la interacción dinámica de un conjunto de variables, en los distintos niveles, dentro del cual se desarrolla la vida de cada individuo. En el micronivel, la talla estaría determinada por condicionantes ambientales (hábitat-entornos de la vivienda, comunidad y otros), comportamientos saludables (prácticas dietarias, actividad física, cuidados de salud) y por la integración-soporte social (redes sociales de apoyo). En el mesonivel, la talla estaría sujeta a las condiciones del ambiente construido (sistemas de transporte, servicios básicos, construcciones sociales de cuidado-atención) y al contexto social (inversiones comunitarias, capacidades comunitarias, participación civil, influencia política y calidad de la educación). Mientras que en el macronivel, los determinantes de la talla estarían delineados por el ambiente natural (topografía, clima, suministro de agua), factores macrosociales (condiciones históricas, orden político, económico y legal, doctrina de derechos humanos, instituciones sociales y culturales, ideología) y las desigualdades económicas (distribución del ingreso, distribución de las oportunidades de empleo y educación; distribución de la influencia política) (figura 5) (Schulz y Northridge, 2004; Foraita, Klasen y Pigeot, 2008).

Seguridad alimentaria: aspectos conceptuales y operativos

El concepto de la seguridad alimentaria ha ido creciendo y evolucionando en las últimas tres décadas: desde el énfasis sobre la oferta suficiente de alimentos a nivel nacional y mundial, hasta llegar a la seguridad alimentaria a nivel de los hogares y los individuos; y de un énfasis en la disponibilidad a un énfasis en el acceso a los alimentos. Con ello se ha convertido en un concepto más complejo y multidimensional, trocándose en una poderosa herramienta de integración y síntesis, y en una significativa estrategia para las acciones de desarrollo (Carr, 2006; Lopriore, 2007; Renzaho y Mellor, 2010; Scalan, 2009).

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficiente alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias, y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana (FAO, 2008; FAO, 2009). Este concepto incluye las siguientes condiciones: a) suficiente cantidad de alimentos consumidos; b) suficiente calidad de la diversidad dietaria; c) seguridad y predictibilidad en la adquisición; d) aceptabilidad cultural; y e) seguridad alimentaria para todos los individuos del hogar, indiferentemente de la edad y el género (Coates, Webb y Houser, 2003; Radimer, Olson y Campbell, 1990). Sin embargo, para efectos de investigación e intervención, la seguridad alimentaria ha sido definida en torno a seis componentes primordiales: disponibilidad, acceso, aprovechamiento biológico, estabilidad, institucionalidad e impacto nutricional (FAO, 2008; FAO, 2009).

Actualmente, los métodos empleados para medir y hacer seguimiento de la seguridad alimentaria en los distintos niveles de agregación (nacional, regional, comunitario, hogar e individuo) son los siguientes: 1) hojas de balance de alimentos; 2) encuestas nacionales de ingresos y gastos de los hogares; 3) medición de la adecuación de la ingesta de alimentos basados en encuestas de consumo individual; 4) medición del estado nutricional de los niños basados en encuestas antropométricas; y 5) uso de métodos cualitativos para medir la percepción de las personas sobre la seguridad alimentaria (escalas de percepción, entrevistas semi-estructuradas, grupos focales). Del mismo modo se ha identificado la prevalencia de subnutrición (deprivación alimentaria), la prevalencia de pobreza alimentaria critica (deprivación del ingreso) y la prevalencia de retraso en el crecimiento (déficit de talla) y el bajo peso en niños (desnutrición infantil) como sus principales indicadores (Keenan, 2001; Melgar-Quiñonez y Hackett, 2008; Sibirian, 2009).

Los marcos conceptuales que examinan las causas y consecuencias de la inseguridad alimentaria son escasos y poco discutidos; esto a pesar de la gran relevancia del tema y el amplio desarrollo operativo observado en las últimas décadas. Los principales modelos identificados son los de Campbell (1991), Pelletier et al (1998), la Agencia Alemana para la Cooperación Técnica (GTZ) (1999) y el de Lorenzana y Sanjur (2000). Campbell en su modelo indica dos grandes escenarios de la inseguridad alimentaria de potenciales consecuencias, derivados de factores de riesgo para una pobre dieta y para la malnutrición secundaria (por enfermedades), y señala los indicadores directos del estado nutricional (antropométrico, bioquímico y clínico) como los productos inmediatos de la seguridad alimentaria; así como la salud integral y la calidad de vida, como consecuencias de un pobre estado nutricional (Campbell, 1991; Olson, 1999). El esquema conceptual simplificado, desarrollado por Pelletier y sus colaboradores, añade la variante de los niveles de agregación (mundial, nacional, doméstico e individual), destacando las variables que condicionan la disponibilidad de acceso y la utilización efectiva de los alimentos, principalmente a nivel doméstico e individual. Identifica de igual manera el estado nutricional individual como el resultado de un óptimo desempeño y flujo operativo en los niveles superiores de la seguridad alimentaria (Pelletier, Olson, Frongillio, 1998). La GTZ identifica tres componentes interrelacionados en su modelo de seguridad alimentaria: el suministro seguro de alimentos (disponibilidad), un consumo de alimentos seguro (acceso) y una segura alimentación y nutrición (uso y conversión de alimentos). Estos componentes determinan la ingesta de alimentos y el estado de salud, lo cual garantiza en última instancia la seguridad alimentaria (Hemrich, 1999). Por su parte, Lorenzana y Sanjur presentan un modelo que describe los determinantes sociales y de comportamiento de la seguridad alimentaria en el hogar. En el mismo, señalan que la seguridad alimentaria a este nivel está condicionada por el gasto en alimentación, el uso del tiempo y las comidas dentro y fuera del hogar. Los determinantes próximos de estos componentes en su conjunto son el ingreso familiar, el tamaño y composición del hogar, la educación de la mujer y el trabajo de la mujer (Lorenzana y Sanjur, 2000).

La estatura desde el marco conceptual de la seguridad alimentaria

A continuación se presentan los principales hallazgos de los estudios relacionados con la descripción de los condicionantes ambientales de la talla, categorizándolos según los principales componentes de la seguridad alimentaria: a) disponibilidad; b) acceso; c) aspectos psico-sociales; d) consumo; e) aprovechamiento biológico; y f) estado nutricional antropométrico.

a) Disponibilidad. Dentro de los principales hallazgos que describen el impacto de la disponibilidad de alimentos sobre la talla, podemos citar las reflexiones del premio Nobel de Economía Robert Fogel, quien en una de sus obras señala que, a pesar de la contribución de los avances científicos y tecnológicos durante los siglos XVIII y XIX, escapar del hambre y la alta mortalidad no fue una realidad para la mayoría de las personas hasta bien entrado el siglo XX. La baja disponibilidad de alimentos y sus altos costos relativos3 (derivada de la baja productividad del sector agrícola y de las deficiencias de transporte) mostraban un adulto típico más bajo y a una población Europea con severos cuadros de retraso en el crecimiento según los estándares modernos (Fogel, 2004).

La talla puede estar relacionada con las fluctuaciones no derivadas del ingreso, tales como las variaciones temporales (cosechas) en la disponibilidad de algunos alimentos. La duración y magnitud de los conflictos civiles, las guerras, los cambios climáticos (sequías, nevadas, lluvias torrenciales) y otros factores pueden afectar los ciclos de producción, reducir la productividad agrícola y la producción neta de alimentos con consecuencias en los precios de los alimentos, en los ingresos, en el consumo neto de los hogares y en las oportunidades para el ingreso, todo lo cual puede potencialmente generar desequilibrios en la ingesta de alimentos y, por ende, crear distorsiones en el crecimiento infantil (Doblhammer y Vaupel, 2001; Morgan, 2009; Yamauchi, Higuchi y Suhaeti, 2010).

Algunos autores plantean que la disponibilidad de alimentos está sujeta a la ocurrencia de eventos y situaciones climáticas extremas (lluvias y sequias atípicas), pues estas generan fluctuaciones en el abastecimiento y aumentos relativos en su costo, lo cual repercute en la talla y el peso al nacer. Este comportamiento fue descrito como una significativa temporalidad en las medidas antropométricas de las niños, siendo estas diferencias estadísticamente atribuibles al mes de nacimiento (Rayco-Solon, 2005; Rao, 2009; Tassenaar, Drukker y Jacobs, 2002).

Los principales hallazgos, en las diferencias de la talla según ámbito geográfico por disponibilidad de alimentos, han sido descritos en estudios de poblaciones norteamericanas, así como de Inglaterra, Italia, Francia, Alemania, Colombia, Argentina, India y Corea. Las principales variables que reflejan la influencia de la disponibilidad de alimentos sobre la talla son, entre otros, la densidad poblacional; la abundancia de recursos naturales; la ubicación costera de residencia; la creciente industrialización del sector de alimentos (empaques, técnicas de conservación, congelación, preservantes químicos y los mejores sistemas de transporte); el libre comercio internacional y el clima, los cuales, actuando en conjunto ó unilateralmente, condicionan la producción de alimentos, su consumo efectivo y la composición y diversidad de la dieta (Baten, 2001; Cutler, Glaeser y Shapiro, 2003; Floud y Harris, 1996; Gill, 1998; Komlos, 1998; Komlos, 2003; Meera y Baten, 2004; Ordoñez, 1992; Salvatore, 2004; Sobral, 1990; Steckel y Nicholas, 1991; Steckel, 1994).

b) Acceso. La estatura física está afectada por muchas variables socioeconómicas. Dentro de la amplia gama de factores socioeconómicos que la afectan , varios autores han descrito los siguientes: la clase social basada en la ocupación de los padres, nivel educativo y situación laboral de estos, origen y estabilidad del ingreso familiar, tamaño de la familia, orden de nacimiento, número de niños en el hogar, ausencia de hogar (Boback, 1994; Deaton, 2007; Li y Power, 2004; Steckel, 1995).

La estratificación social es un crucial determinante de la talla, en la medida que el ingreso determina la constricción del presupuesto y este a su vez puede determinar el consumo de alimentos y la ingesta de nutrientes, tanto en cantidad como en regularidad, así como el acceso a los servicios médicos. La diferencia en talla entre estratos sociales altos y estratos bajos (gradiente social de la talla) ha sido descrita en el orden de 2cm a 6cm (Komlos, 2004; Li y Power, 2004).

En Venezuela, Méndez-Castellano y su grupo de investigación en Fundacredesa, realizaron diversas investigaciones relacionando las variables biológicas con el contexto socioeconómico de los individuos, estableciendo el indicador de la talla de los niños y niñas a los 7 años como indicador de salud pública. Los resultados de estos estudios identificaron importantes correlaciones entre las puntuaciones del método Graffar (Méndez-Castellano) y las variables peso y talla, siendo la diferencia de hasta 4 cm entre los niños-niñas de los estratos altos (mayores condiciones socioeconómicas), en comparación con aquellos niños-niñas de los estratos sociales más bajos (menores condiciones socioeconómicas) (Méndez‑Castellano, 1996).

Las estimaciones de series temporales sobre la talla de los individuos pueden incluso divergir de la tendencia verificada en otras medidas de bienestar económico, pues la estatura no solo es sensible a la renta per cápita, a las series de salarios y a los precios de los alimentos, sino que, además, está correlacionada con los índices vitales demográficos sensibles al impacto del medio ambiente (Martínez, 1991; Li, Manor y Power, 2004a).

Steckel señala que aunque la talla es un índice de nutrición y salud que depende largamente del ingreso, a nivel individual la relación entre ambos es «no lineal»; la relación en el agregado a nivel nacional depende en mayor medida de la distribución del ingreso y no del ingreso per cápita. La relación no lineal es explicada por la ganancia de talla en aquellos hogares donde mayores ingresos permiten adquirir una mejor dieta en primer lugar, y en segundo lugar poder optar por mayores y mejores servicios de salud; una vez que el potencial genético en talla es alcanzado, las variables ambientales no tienen más efecto (Singh-Manoux, 2010; Steckel, 1982).

En sentido inverso podemos señalar que la talla es particularmente sensible al ingreso en los hogares con bajos ingresos. Por ejemplo, en los varones de 12 años, la talla se podría incrementar 6,7 cm cuando el ingreso per cápita aumenta desde $150 a $1.000; y la ganancia es de 5,7 cm cuando el ingreso per cápita aumenta desde $1.000 a $5.000. También se muestra sensibilidad de la talla a la distribución del ingreso: un aumento de 0,1 en el coeficiente de Gini reduce la talla adulta promedio en más de 3 cm (Steckel, 1982).

Desde el punto de vista de la historia económica, la variación nacional de la talla puede ser descompuesta en la suma de y entre las variaciones regionales. En Italia, las diferencias regionales en talla desde 1730 hasta 1980 han sido persistentes y están altamente correlacionadas con los ingresos reales. En el norte, las personas siempre han sido más altas que las del sur (de 3cm a 5cm a los 20 años), mientras que las diferencias de rango entre las regiones más altas del norte y las más bajas del sur van desde 5cm hasta 9cm; esta distribución geográfica de la talla responde a los cambios en la inequidad del ingreso interregional (Peracchi, 2008).

Otro aspecto que afecta el acceso a los alimentos es la composición del hogar, donde varios estudios sostienen que el número de niños en el hogar es consistente en su relación con la estatura, con incrementos en la medida antropométrica en niños con pocos hermanos (tamaño familiar y nº de niños). Otro punto de vista es aquel que establece que el niño dentro de la familia puede recibir diferentes cantidades de recursos dependiendo de su orden de nacimiento, afectando negativamente la talla si existe un mayor número de niños menores (dilución de recursos), observándose un gradiente distintivo en Z-scores para talla desde +0,17 desviaciones estándar (DS) para el primer niño a -0,34 DS para aquellos con un orden de nacimiento de seis o más (Hatton y Martín, 2008; Rona, 2000; Whitley, 2008). Sin embargo, dependiendo del tiempo histórico y el ámbito geográfico, otros autores señalan que la estatura individual se podría incrementar cuando el tamaño del hogar es mayor, indicando por ejemplo que, en los hogares rurales norteamericanos del siglo XIX, las decisiones de fertilidad les implicaba un incremento de la productividad agrícola más que los costos de tener niños, derivando así en mayores recursos adicionales para el consumo de alimentos de sus miembros (Carson, 2010).

En relación a las diferencias en talla en los ámbitos urbano-rural (visto como densidad poblacional), los hallazgos señalan que esta diferenciación es un útil predictor de la talla, en la medida que los servicios sanitarios y los servicios médicos estén presentes y varíen espacialmente, otorgándole menor influencia a los ingresos económicos del hogar (Smith, Ruel y Ndiaye, 2005).

 c) Aspectos psico-sociales. Song y Burgard introducen el término inequidad de género en talla para demostrar como la preferencia por los hijos varones en algunas sociedades puede generar desigualdades entre los sexos y tener consecuencias en el crecimiento infantil en la talla, salud y bienestar general. Esto es explicado por la distribución discriminatoria de recursos dentro del hogar, donde los padres pueden priorizar la inversión de recursos en los niños más que en las niñas, siendo más evidente en las áreas rurales (Song y Burgard, 2008). Otros estudios muestran que las preferencias masculinas pueden variar según el estrato socioeconómico de la familia; específicamente, las familias pobres pueden discriminar a las niñas mediante la restricción de alimentos o cuidados médicos, como expresión de preferencia, señalándose las tradiciones sociales y las condiciones socioeconómicas precarias los elementos que la promueven (Das Gupta, 2003; Marcoux, 2002).

El divorcio de los padres y los conflictos familiares también han sido asociados con el déficit en talla, reconociéndose que estas situaciones pueden causar estrés e incluso convertirse en una disrupción mayor en la vida de los niños, aunque los hallazgos reportan que este déficit no persiste en la adultez. Esta asociación ha sido encontrada solo en varones (Montgomery, 1997; Li, Manor y Power, 2004). Otro estudio de similares características, no encontró evidencia concluyente sobre la afectación física del crecimiento de los niños por estas causas (Li y Power, 2004).

 d) Consumo de alimentos. Los cambios en los patrones de consumo y los hábitos de alimentación dentro de las poblaciones también pueden incidir sobre los valores promedio de la talla. Por ejemplo, varios autores han analizado la disminución de la talla promedio de los Estadounidenses nacidos después de la II Guerra Mundial, reportando que, dentro de los principales determinantes de esta situación, se encuentra la deficiencia de las dietas consumidas, entre otras razones, por el creciente consumo de alimentos fuera del hogar, el alto consumo de comida rápida y de alimentos con alta densidad calórica y por la disminución progresiva de la ingesta de hortalizas y frutas. Esta evolución alimentaria ha provocado cambios en la composición corporal que están asociados a un corto período de crecimiento y a la reducción de la estatura adulta final (Bowman y Vinyard, 2004; Komlos y Lauderdale, 2007; Paeratakul, 2003).

Otros estudios relacionados al consumo de alimentos señalan que, una de las razones para el incremento del crecimiento lineal, es el aumento del consumo de leche de vaca. Esta evidencia muestra que la ingesta de leche está asociada con niveles de factor de crecimiento tipo insulina-1 (también conocido como insulin-like growth factor-1 o IGF-I) o somatomedinas, lo que sugiere que los efectos de la leche en la estimulación del crecimiento puede ocurrir a través de la estimulación de IGFs, el cual es un potente factor de crecimiento del hueso (contribuye a la proliferación de osteoblastos, diferenciación y formación de la matriz) y es un mediador de la hormona de crecimiento pituitaria (Hoppe, Molgaard y Michaelsen, 2006; Rogers, 2006). Wiley, por otro lado, advierte que las asociaciones entre productos lácteos y talla, parece ser específico a la leche, y no es atribuible a los componentes de otros tipos de productos lácteos (yogurt, queso, helados de crema), sugiriendo que esto se debe a componentes específicos de la leche, los cuales contribuyen al crecimiento, ya sea vía calcio o IGF-I (Wiley, 2009; Wiley, 2005). Pero otros estudios presentan hallazgos no concluyentes, señalando que no existe una clara relación entre talla alta y aquellos que tomaron más leche (Lehtimaki, 2006).

Algunos autores refieren que la suplementación de calcio no parece tener una influencia positiva adicional en la talla de los niños (Gibbons, 2004; Winzenberg, 2007). No obstante otros señalan que, los efectos benéficos de la ingesta de calcio sobre la talla y la salud ósea, solo pueden ser apreciados si este es acompañado por actividades físicas continuas y sobre todo si esta sinergia ocurre en los períodos tempranos de la pubertad (Karlsson, 2008). La leche materna también ha sido positivamente asociada con subsecuentes niveles de IGF-I en la infancia y asociada positivamente con la talla total, longitud de pierna y tronco (Martín et al, 2002).

Otros hallazgos relacionados con la influencia del consumo de alimentos sobre la talla están orientados al impacto positivo de la suplementación dietaria o la participación de los niños y jóvenes en programas de desayuno y almuerzo en la escuela, destacando la importancia del contenido nutricional de la dieta suministrada (particularmente la proporción de proteínas y calcio) (Freedman, 2000; Monteiro, 2007). Este comportamiento también fue reportado por otros autores, quienes señalan que las dietas de los niños con una mayor estatura estaban caracterizadas por un mayor contenido de componentes minerales (calcio y zinc) y vitaminas (B2, A y C), y un gran porcentaje de energía derivada de las proteínas. La importancia de esta diferenciación en la ingesta dietaria es el hecho de que los hábitos alimentarios dependen no solo del nivel educativo de los padres y su estatus social, sino también de la situación material de la familia y la habilidad de la madre por procurar vías o alternativas para garantizar las necesidades nutricionales de sus miembros, como lo son los programas sociales (O`Donnell, López y Van Doorslaer, 2009; Suliga, 2009).

 e) Aprovechamiento biológico. El crecimiento físico está correlacionado con muchas variables ambientales pero, en la mayoría de los casos, estas operan a través de la nutrición y las enfermedades, siendo los conceptos de biodisponibilidad y bioeficacia las bases científicas que explican claramente esta relación.4 La malnutrición combinada con enfermedades puede producir un efecto sinérgico.5 Los niños pobremente nutridos son más susceptibles a la infección y esta reduce significativamente la absorción corporal de nutrientes (Brown, 2003; Gibson, 2007; Scrimshaw, 2003).

Numerosos estudios han documentado el impacto de la diarrea, infecciones y parasitosis intestinales en el crecimiento y desarrollo de los niños. La malnutrición y las múltiples infecciones entéricas (así como su duración y severidad) reducen la disponibilidad de nutrientes, debido a la mal absorción intestinal, las incrementadas necesidades metabólicas, las crecientes pérdidas (diarrea inflamatoria o secretora) y la alteración de la absorción y transporte de nutrientes; esto incluso en aquellos episodios de tipo asintomático, viéndose incluso la malnutrición como una enfermedad infecciosa entérica. El impacto de las pesadas cargas diarreicas y las infecciones intestinales en el crecimiento físico han sido descritas en torno a los 8,2 cm en los primeros 2 años de vida (Scrimshaw, 2003; Guerrant, 2008; Petri, 2008; Solomons, 2007).

Además de las reducciones de los macronutrientes / micronutrientes y los niveles de aminoácidos esenciales, la malnutrición proteico-calórica agravada por la infección puede reducir la disponibilidad de algunos aminoácidos condicionales, tales como arginina y glutamina, que se consideran esenciales provisionalmente durante los estados catabólicos y también en el período natal temprano, cuando prevalece un rápido crecimiento y las necesidades de nutrientes claves son aún más altas (De Jonge, 1998; Ziegler, 1996).

La sensibilidad del crecimiento a la malnutrición o a las enfermedades depende de la edad en que esta ocurrió. Los efectos pueden ser proporcionales a la velocidad de crecimiento bajo condiciones óptimas; entonces los niños y adolescentes son particularmente sensibles a las condiciones ambientales adversas. Si la exposición es prolongada y severa, y no existe una recuperación de la talla en este periodo, se puede producir una reducción en la talla adulta o talla final (Prader, Tanner y Von Harnack, 1963).

Con relación a las condiciones de la vivienda, algunos autores señalan que la disponibilidad y calidad de los servicios públicos en ella (como el agua potable y el servicio de aguas servidas canalizadas), así como sus características constructivas (material del piso, techo y paredes), y la disposición –uso de espacios dentro de la vivienda–, pueden afectar en mayor ó menor grado el alcance efectivo de la talla adulta, siendo los primeros lo de mayor influencia (Mara, 2003; Merchant, 2003; Moore, 2007; Rona, 2000).

Con relación a los espacios disponibles en la vivienda, algunos estudios reportan que los miembros de hogares con >1,5 personas/cuarto fueron más bajos que aquellos de hogares con <1 persona/cuarto (-3,4cm). Esto puede ser explicado debido a que la densidad poblacional puede determinar la velocidad con que los vectores de las enfermedades son transmitidos entre los miembros del hogar. Este principio de densidad también aplica a conglomerados poblacionales más extensos, tales como comunidades, ciudades y países (Komlos, 2004; Li y Power, 2004).

Bozzoli y colaboradores encontraron que la mortalidad neonatal predice efectivamente la talla adulta de la cohorte de nacidos que sobreviven. Los componentes de la mortalidad neonatal que más cercanamente predicen la talla adulta son la mortalidad por neumonía, mortalidad por enfermedades intestinales y la mortalidad por otras causas. Las enfermedades infantiles, que conllevan respuesta inflamatoria, elevan la carga sobre la nutrición y comprometen el crecimiento final. Los autores asumen que en ausencia relativa de mortalidad infantil, la talla adulta puede llegar a tener un promedio de 176cm y una desviación estándar de 6,0 cm. Otros autores reportan una relación inversa entre talla y todas las causas de muerte, señalando que la talla adulta resulta un buen indicador de las condiciones ambientales durante la niñez y la vida temprana. Es importante destacar que estos estudios fueron aplicados en países de economías industrializadas, por lo que sus hallazgos pueden no aplicar en otros contextos y realidades, especialmente en las sociedades en desarrollo (Bozzoli, Deaton y Quintana-Domeque, 2009; Song y Sung, 2008; Song, Smith y Sung, 2003).

 f) Estado nutricional antropométrico. La malnutrición por déficit resulta en falla del crecimiento, incluyendo tanto peso como talla. En malnutrición calórica, los niveles de hormona de crecimiento están disminuidos, mientras que en la malnutrición proteica, estas secreciones se presentan incrementadas, presumiblemente induciendo la movilización de los remanentes tejidos grasos. Cuando la malnutrición es corregida, el niño afectado puede recuperarse, siempre y cuando los factores de estrés estén disminuidos ó ausentes (Delemarre-Van de Wall, 1993).

El problema de la malnutrición incluye, además de la falla del crecimiento (déficit en talla), otras repercusiones tales como el deterioro en el desarrollo motor, cognitivo y conductual, inmunocompetencia disminuida y un alto riesgo de morbilidad y mortalidad. Los sobrevivientes de la malnutrición en la temprana infancia, presentan como adultos desventajas funcionales, incluyendo disminuido desempeño intelectual, baja capacidad laboral, y alto riesgo de complicaciones durante el embarazo, limitando así su potencial humano y teniendo repercusiones incluso para la reducción de la pobreza y el logro del desarrollo económico de los países y las futuras generaciones (Alderman, Berhman y Hoddinott, 2007; Martorell, 1999; Monteiro et al., 2010).

El crecimiento humano en talla desde el nacimiento a la madurez sigue un patrón bien definido. La interacción de influencias genéticas y ambientales durante el período de crecimiento es de vital importancia, ya que, si un estimulo ambiental particular está ausente o es insuficiente en el momento en que este es esencial para el niño (tiempos conocidos como «períodos sensitivos»), el crecimiento y desarrollo del niño puede ser desviado del patrón programado. En este sentido, algunos autores señalan que las agresiones ambientales sobre la talla pueden ser descritos a través de los conceptos de canalización, predictibilidad y ritmo o tiempo de maduración, según lo cual, ante la presencia y magnitud de factores ambientales desfavorables o negativos, la meta genéticamente programada puede ser distorsionada y provocar patrones divergentes en el crecimiento (Eveleth y Tanner, 1976; Li, Manor y Power, 2004b; López-Blanco et al, 1993).

Algunos autores reportan asociaciones significativas entre el peso al nacer y la talla infantil. Señalan que por cada kilogramo del peso al nacer, la talla promedio puede incrementarse en 2,6 cm, mientras que otros autores señalan que cada 100 g adicionales de peso al nacer está asociado con un aumento de 0,2 cm en la talla adolescente (Li y Power, 2004; Gigante, 2006; Neelsen y Stratmann, 2010).

Con respecto al período pre-natal, varios estudios reportan que tanto el peso como la talla fetal se redujeron en los productos de aquellas madres que usaron marihuana o alcohol durante el embarazo. Los efectos del consumo de cigarrillos durante el embarazo estuvieron negativamente asociados con la longitud total, la de tronco y la de piernas. La reducción de la talla en los productos de madres fumadoras ( 10 cigarrillos/día) fue de -1,2 cm (Li y Power, 2004; Hurd, 2005; Leary, 2006).

Con relación a la malnutrición por exceso, algunos autores han señalado que la gran incidencia de obesidad pudiera inducir un temprano comienzo de la pubertad y un prematuro cierre de las epífisis entre los jóvenes, lo que estaría asociado con un corto período de crecimiento durante la adolescencia y la reducción de la estatura adulta final (Biro, 2001; Komlos y Breitfelder, 2007; Rogol, 2002; Sunder, 2008).

En Estados Unidos, varios autores señalan altamente probable que la declinación de la talla en mujeres afroamericanas esté relacionada con el pobre balance nutricional asociado con la epidemia de obesidad, la cual afecta en mayor proporción a las mujeres de raza negra que a las mujeres blancas; afirman que las mujeres afroamericanas en el rango de 20-39 años pesan 9,5 Kg más que sus contrapartes de raza blanca, haciendo hincapié en la calidad de la dieta habitual como el principal factor condicionante de este cambio en la composición corporal (Chou, 2004; Cutller, 2003; Komlos, 2010; Komlos, 2009; Komlos y Breitfelder, 2008; Lakdawalla y Phillipson, 2009).

Conclusiones

Con el fin de fomentar y consolidar el estudio de los condicionantes ambientales de la talla, describimos a continuación las principales características asociadas a este indicador:

•    Es un indicador de naturaleza biológica, altamente flexible y maleable. Susceptible a las condiciones ambientales en cada tiempo histórico, refleja directa e indirectamente las condiciones de vida de la sociedad, teniendo repercusiones políticas, sociales, económicas y culturales.

•    Las condiciones ambientales durante la niñez temprana y la adolescencia pueden afectar negativamente el efectivo logro del potencial genético en talla de cada individuo durante la adultez, siempre y cuando no exista una recuperación efectiva del crecimiento durante estas etapas.

•    La talla presenta comportamiento diferencial según nivel de desagregación. La talla promedio nacional puede no reflejar el comportamiento a nivel comunitario, en el hogar o a nivel individual. La existencia de factores condicionantes y factores protectores en cada nivel puede ocultar brechas significativas en este indicador.

•    Mayores niveles de talla promedio a nivel nacional implican que los condicionantes ambientales son mínimos o inexistentes, habiendo por consiguiente efectiva garantía de seguridad alimentaria, mayor nivel de crecimiento económico y menores niveles de desigualdad social.

•    La tendencia secular de la talla puede presentar variaciones cíclicas en períodos de crisis económicas, desastres naturales, conflictos sociales y hambrunas; sin embargo, su fluctuación está supeditada a la intensidad y duración de tales eventos. Como a nivel individual, el comportamiento societal puede retomar nuevamente su patrón biológico y recuperar los valores perdidos, una vez suprimidos estos factores de estrés.

•    En los países desarrollados, los factores ambientales explican una decreciente proporción de la varianza en la talla. En los países en desarrollo, la proporción atribuible a los factores ambientales es mayor y creciente según su nivel de desarrollo. El debilitamiento de la influencia de los factores ambientales ocurre cuando las condiciones de vida mejoran.

•    A pesar de ser un indicador del bienestar biológico, la talla es sensible a la renta per cápita, a las series de salarios y a los precios de los alimentos, pero mayormente a la distribución del ingreso en el nivel agregado nacional.

•    El comportamiento macroeconómico de una sociedad o país específico no necesariamente afecta directamente a la talla de los individuos; en el corto plazo, las condiciones ambientales prevalentes en la comunidad y en el hogar pueden condicionar en mayor medida este indicador (positiva ó negativamente).

•    Las diferencias urbano-rurales (densidad poblacional) son un útil predictor de la talla, en la medida que los servicios sanitarios y los servicios médicos varíen espacialmente, y se garantice un adecuado y estable suministro y consumo de alimentos. Por sí mismo, no representan limitante alguno para alcanzar el potencial genético en talla.

•    La garantía del consumo de alimentos a nivel individual, producto de la seguridad alimentaria agregada (hogar, comunidad, región, país), no implica la efectiva utilización biológica de los nutrientes. Los requerimientos incrementados por enfermedades y otras causas pueden determinar en mayor medida la talla adulta final.

Implicaciones para la investigación y la práctica

La multiplicidad de factores ambientales que condicionan la talla, descritos en los estudios seleccionados, da cuenta de la complejidad del tema y de la necesidad de consolidar la investigación al respecto. Los marcos conceptuales desarrollados desde la antropometría histórica y la economía histórica han identificado componentes e indicadores potencialmente robustos para caracterizar la influencia del ambiente sobre la talla, tanto temporal como geográfica y socialmente.

Aunque estos modelos han descrito positivamente los cambios y fluctuaciones de la variable antropométrica durante períodos críticos de la historia humana y su asociación con los factores subyacentes, estos aún presentan características propias de las ciencias económicas, lo cual limita la comprensión efectiva del concepto y orientan las investigaciones futuras hacia mayores niveles de integración con los modelos sociales y biomédicos, en un ambiente cognoscitivo transdisciplinario. La incorporación del marco conceptual de la seguridad alimentaria, con sus diversos componentes e indicadores, puede ofrecer nuevos horizontes explicativos para los actuales abordajes y ser un eslabón efectivo en dicha dirección.

Cuando se asume la talla y el estado nutricional antropométrico como uno de los productos finales de la seguridad alimentaria (SA), la sistematización de los hallazgos, a través de su marco conceptual, revela que la mayoría de las relaciones causales e interrelaciones del ambiente y la talla pueden ser explicados bajo este constructo epistemológico, siendo la disponibilidad de alimentos, su consumo y el aprovechamiento biológico, los componentes de la SA que están en mayor proporción y presentan mayores repercusiones, aunque no son los únicos.

Los desafíos metodológicos y operativos, en el estudio de los condicionantes ambientales de la talla, consisten, en primer lugar, en homogeneizar la conceptualización-operacionalización del significado de ambiente y, en segundo lugar, en mejorar los actuales abordajes de estudio, proponiendo nuevos marcos analíticos que integren diferentes componentes y múltiples áreas del conocimiento; reconociendo así la superación de la naturaleza biológica de la talla hacia la interpretación de las repercusiones políticas, sociales, económicas y culturales que implica su comportamiento.

La relevancia implícita del estudio de los condicionantes ambientales de la talla y su efectiva comprensión radica en que estos resultados pueden, en primer lugar, orientar el monitoreo y evaluación del impacto de políticas sociales existentes y, en segundo lugar, pueden emplazar una mejor y mayor optimización de los escasos recursos económicos de los países en desarrollo, donde el ambiente presenta mayor peso relativo, a través de nuevas políticas públicas orientadas a solventar y mejorar los verdaderos factores estructurales. El enfoque de investigación aplicado en el tema tendrá sus beneficios, no solo en la disminución de los retrasos del crecimiento y la malnutrición infantil en general, sino que ofrecerá insumos para impactar positivamente sobre el bienestar humano y fortalecer los procesos de desarrollo económico, social y humano de las sociedades actuales y futuras.

Comentarios finales

A pesar de que la talla representa la sinopsis de la interacción entre los factores genéticos y las condiciones ambientales, su susceptibilidad ambiental ha servido para expresar en diferentes tiempos históricos, regiones geográficas y condiciones socioeconómicas, el nivel de vida y el bienestar biológico dentro de la sociedad. Los avances en la comprensión de su comportamiento han permitido identificar múltiples cambios y factores determinantes desde diversos puntos de vista, así como contrastar datos e indicadores económicos y sociales a través de la dinámica de variables biológicas. Desde el punto de vista metodológico, la integración de los modelos conceptuales empleados en la economía histórica y en la seguridad alimentaria ofrecen nuevas perspectivas para mejorar el marco analítico actual. Las inquietudes finales de esta investigación giran en torno a cuestionar en futuras líneas de investigación los siguientes aspectos: a) determinación inequívoca y total de la talla sobre bases genéticas; b) relevancia de los aspectos ambientales sobre la talla en las sociedades futuras; c) idoneidad de la talla como producto final de la seguridad alimentaria a nivel individual y sus principales determinantes; y d) el logro efectivo de la transdiscipinariedad en los estudios del desarrollo.

Notas:

1 «Medición biológica de los niveles de vida» (Biological measures of the Standard of Living) es un término acuñado en 1989 por el historiador económico Norteamericano John Komlos. Este indica cuán bien (o cuán mal) una población se adapta a las condiciones socio-económicas y epidemiológicas y se mide por aproximación mediante indicadores tales como longevidad, morbilidad y más frecuentemente por la estatura promedio de las poblaciones. Se refiere, en otras palabras, al componente salud del bienestar y enfatiza que el bienestar incluye más que ingresos. Este constructo es la base para el actual Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas (Komlos, 19994; Devos, 2010).

2 Este término está referido al concepto de «Tendencia secular en talla», definido como la ocurrencia ó no de cambios en la estatura final promedio alcanzada por la población adulta de un país, las cuales pueden ser positivas, negativas o incluso estar ausentes (Malina, 1990).

3 Fogel muestra interesantes series estadísticas que ilustran esta relación y sus impactos. Ej: a) costos de los alimentos: en Inglaterra y Francia (S. XVII-XVIII) los alimentos constituían entre 50 y 75 por ciento de los gastos en familias obreras; b) disponibilidad calórica: Inglaterra supera las 3.000 Kcal./persona/día entre 1954-1955, mientras que Francia lo hace apenas en 1965; c) calidad de la dieta: En Francia entre 1700 y 1859, el porcentaje de calorías derivadas de alimentos de origen animal fue menor a la mitad observada en la era moderna (aprox. 1/3 en países ricos) (Fogel, 2004).

4 Biodisponibilidad es la proporción de la ingesta de nutrientes que es absorbida y utilizada a través de las vías metabólicas normales, mientras que la bioeficacia es la eficiencia con la cual los nutrientes ingeridos son absorbidos y convertidos en formas activas del nutriente. Los factores que afectan estos conceptos han sido descritos en dos componentes: a) los factores relacionados con la dieta (forma química del nutriente, naturaleza de dietas mixtas, interacciones entre nutrientes o componentes orgánicos, prácticas de preparación y procesamiento de los alimentos); y b) los factores relacionados con el huésped (factores intestinales: producción de ácido clorhídrico, acido gástrico y otros factores intrínsecos, y factores sistémicos: estado nutricional, edad, sexo, etnicidad, genotipo, embarazo-lactancia, y enfermedades crónicas o infecciosas agudas) (Gibson, 2007).

5 Este efecto sinérgico es explicado a través del Circulo vicioso de las infecciones entéricas y la malnutrición: las enfermedades diarreicas y las infecciones intestinales (con o sin episodios de diarrea abierta) predisponen a los niños a la malnutrición y al déficit de crecimiento, mientras que la desnutrición predispone a una mayor incidencia y duración de la enfermedad diarreica, retroalimentándose una a la otra (Scrimshaw, 2003).

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