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Cuadernos del Cendes

versión On-line ISSN 2443-468X

CDC vol.34 no.95 Caracas ago. 2017

 

Presentación

Julio César Neffa* , Consuelo Iranzo (eds.)


* J.C. Neffa. Doctor en Ciencias Sociales del Trabajo, especialidad Economía, por la Universidad de Paris I. Lic. en Economía Política por la UBA. Diplomado en la École Nationale d'Administration (ENA). Investigador Superior del Conicet y profesor en las Universidades Nacionales de La Plata, Lomas de Zamora, Nordeste, Moreno y Universidad de Buenos Aires.Correo-e: juliocneffa@gmail.com .

C. Iranzo. Doctora en Sociología del trabajo por la Universidad de Paris VII. Profesora investigadora del Cendes/UCV. Directora de la Revista Cuadernos del Cendes.Correo-e: consuelo.iranzo@gmail.com .

   El contenido del presente Dossier, centrado en la problemática social y económica de la Argentina del siglo XXI, surgió fruto de la receptividad que Cuadernos del Cendes goza en el medio intelectual de ese país. Habiéndonos enviado varios autores a  motus propio sus artículos sobre dicha temática, el Comité Editorial de la revista le propuso al economista argentino, Julio César Neffa, fungir como coeditor para conducir conjuntamente el proceso de evaluación y reunir finalmente los textos en un solo número. A pesar, entonces, de no haber sido programado con antelación, el resultado fue un enriquecedor análisis de la situación argentina en el período de la postconvertibilidad, en particular desde la mirada de la economía política, pero también desde la de otras ciencias sociales. Siendo un panorama del período que llegó a su fin en 2015, el mismo coeditor escribió especialmente un análisis de la situación socio-económica de los últimos dos años, lo que, además de ubicarnos en lo ocurrido a  postteriori  de dicho período, permite, a su vez, resituarlo.

Esta recopilación de trabajos tiene la virtud de brindarnos un amplio panorama de la situación vivida por Argentina desde comienzos de siglo y, aunque la mayoría de los autores provienen del Conicet o de Flacso y utilizan un enfoque de orígen marxista, no por ello dejan de mostrar la riqueza del debate que se ha producido en dicho país a causa de la complejidad de los fenómenos que ha atravesado en este siglo. La mayor prueba de ello es que todos los trabajos se apoyan en una amplia bibliografía y manifiestan el interés de superar el mero repertorio de los hechos, haciendo un esfuerzo de conceptualización, para avanzar en la comprensión teórica de los problemas centrales planteados.

En la primera sección, el artículo inicial corresponde a Julián Zícari, quien, para arrancar  con el siglo, se concentra en lo ocurrido en el año 2001 mediante una exhaustiva revisión  bibliográfica de autores economistas, sociólogos y cientistas políticos, buscando desentrañar y sistematizar críticamente las interpretaciones que se han propuesto para entender la dramática crisis argentina de ese año, considerada como la más grave de su historia. En total, se formulan en el artículo 18 intentos de explicación, divididos entre aquellos basados en variables económicas y los basados en la sociología y en las ciencias políticas, analizándolos y tratando de caracterizarlos, identificando similitudes y diferencias, indagando sobre un conjunto seleccionado de estudios que comparten premisas y argumentos. El autor hace un balance crítico, sin llegar a otorgar mayor verosimilitud a una interpretación en particular, brindando una información amplia sobre las diversas explicaciones causales de un período de altísima complejidad.

En el segundo artículo, Andrés Wainer postula que, luego de la crisis de 2001, la economía salió de la recesión y emprendió un sendero de crecimiento, logrando altas tasas y excedentes fiscales de comercio exterior hasta que encontró limitaciones en 2008, después de la crisis financiera internacional. Su artículo está centrado en la restricción externa al crecimiento, situación que atribuye no a las fallas de política económica, sino a problemas estructurales derivados de una economía dependiente, heterogénea y desequilibrada, funcional a los intereses del «bloque hegemónico dominante propietario del capital concentrado local». Frente a este bloque, constituido por la burguesía agroexportadora y el capital financiero,  la burguesía nacional se habría mostrado débil y sin un proyecto realmente diferente, habiendo solo competido con las empresas transnacionales cuando sus actividades estaban centradas en las ventajas comparativas naturales.

En el tercer artículo, Pablo Lavarello, Matias Mancini y Marianela Sarabia confrontan lo sucedido a fines del siglo XX, cuando las políticas implementadas durante la convertibilidad tuvieron como resultado la destrucción de capacidades productivas, tecnológicas e institucionales que se habían acumulado durante el periodo de industrialización mediante la sustitución de importaciones, frenada esta desde la dictadura militar (1976-1983).

Durante la primera década del siglo XXI se adoptaron políticas industriales más activas –en un proceso no lineal– para hacer frente a las políticas de precios internacionales que limitaron el proceso de industrialización y un fuerte crecimiento económico permitió la recuperación del sector industrial, pero que no habría sido definitivo, por no haberse producido un cambio estructural que aumentara sustancialmente la parte de la industria en el PIB.

De seguidas, Juan M. Graña y Damián Kennedy señalan los cambios recientes de las tendencias de la economía argentina. El tema ha dado lugar a numerosos debates entre posiciones extremas. Para algunos, fue una respuesta coyuntural a los cambios en la economía mundial y para otros habría sido un cambio estructural. El análisis lo realizan desde una perspectiva de largo plazo, focalizándose en los grandes ciclos y apoyándose en tres variables clave: la productividad del trabajo, el salario real y el volumen de la renta de la tierra, factor en el cual Argentina tiene ventajas comparativas. Queda planteada una cuestión: ¿cual sería el impacto en caso de profundizarse la actual baja de precios de las commodities que exporta Argentina y que lleva a una reducción persistente de la renta potencialmente apropiable por el resto de la economía? En otros tiempo se hablaría, con Alberto Prebisch, del deterioro de los términos del intercambio.

En el quinto artículo, a partir del estudio de una extensa bibliografía, se lleva a cabo un análisis sistemático del desarrollo y la evolución de la movilización social a lo largo de los 20 años comprendidos entre 2003 y 2015, conocido como el período del kichnener ismo , y dentro del cual la estrategia gubernamental le dio gran importancia al posible papel que dicha movilización podía jugar como parte de la acción política. El análisis realizado identifica de manera exhaustiva las diferentes representaciones colectivas del periodo, sus diversas manifestaciones político-ideológicas –por lo general dicotómicas– sus encuentros y desencuentros, e identifica metódicamente diversos ciclos por los cuales atravesó. El análisis contribuye a entender el papel jugado por la acción social colectiva y la dimensión de su impacto en el devenir político de la Argentina contemporánea.

En el último artículo, escrito por Fredy Rivera Vélez y Norma Alejandra Maluf, se lleva a cabo un análisis de los orígenes del racismo y la discriminación en Argentina, y de las políticas para contrarrestarlo, a través del análisis del discurso, entendiendo este como factor de retroalimentación. El artículo se remonta hasta las bases de la identidad nacional en la materia en el siglo XIX, para centrar su atención en las consecuencias decisivas de la Declaración de Durbain en 2001, a partir de lo cual se transforma el discurso estatal para poner el énfasis en la necesidad de atacar la invisibilización del problema, en concordancia con el paradigma de los derechos humanos, examinándolo en sus diferentes aristas, en un enfoque «heteroglosico» que aspira dar cuenta de toda su complejidad. Los autores, al evaluar positivamente las iniciativas estatales adelantadas, se demandan si en verdad se trata de una política de Estado duradera o de solo una imitación de los países que le sirven de espejo y que le otorga créditos políticos.

La segunda sección comienza con la entrevista al Prof. Pablo Tavilla, Decano del De partamento de Economía y Administración de la Universidad Nacional de Moreno, donde se ha constituido por concurso un cuerpo de jóvenes docentes comprometidos para atender a cohor tes de estudiantes de sectores populares, que llegan con dificultades a la educación superior debido a la deteriorada educación secundaria y porque en su gran mayoría son la primera generación universitaria de sus familias.

A continuación, presentamos el documento de Julio César Neffa sobre la realidad actual argentina, con el objetivo de brindar un panorama del desenvolvimiento socio-económico del país a raíz del cambio de gobierno en 2015, poniéndose en evidencia las consecuencias dramáticas en diversos ámbitos que está teniendo el giro radical en la orientación  de la política económica y social, sin por ello restarle importancia a las debilidades y distorsiones heredadas de la administración anterior.

Por último, Sofía Malleville, nos reseña un libro sobre los riesgos psicosociales en el trabajo desde la perspectiva de las ciencias sociales. Dicho libro, fruto de una investigación financiada por un pequeño sindicato y desarrollada en el marco del Conicet, tiene la particularidad que se hizo respondiendo a una demanda sindical, hecho muy poco frecuente en Argentina.

Finalmente, como estudiosos del mundo del trabajo, a los editores nos pareció pertinente hacer algunos señalamientos sobre este ámbito, para complementar los análisis de nuestros articulistas y a manera de introducción.

Lo primero a señalar es que, durante los 12 años de la postconvertibilidad se adoptaron importantes políticas laborales y sociales, destinando para ello un elevado porcentaje del presupuesto. En materia de salarios, se volvió a reunir el Consejo Nacional de Salario Mínimo, Vital y Móvil y en este aspecto los incrementos superaron la tasa de inflación. Esto contrasta con lo sucedido durante la convertibilidad, pues el monto del SMVyM (Salario Mínimo Vital y Móvil) había estado fijo en 200 pesos desde 1991 hasta 2003. Volvieron a  celebrarse anualmente los convenios colectivos de trabajo y, en caso de disputas, el Ministerio adoptó una política favorable a los sindicatos, permitiendo moderar o compensar el ritmo inflacionario. Las políticas pasivas y activas de empleo fueron más eficaces que las del pasado, en cuanto al monto presupuestario asignado, el número de beneficiarios y la profesionalidad en la gestión para hacer el seguimiento, para lo cual se completó la planta de personal. Se modernizaron las instalaciones e infraestructura, creando más de 700 oficinas municipales de empleo en el interior del país. La tasa de desempleo bajó rápidamente desde el momento más álgido de la crisis de 2001-2002, cuando alcanzó el pico histórico, de 21,5 por ciento de la PEA y desde 2008 se estabilizó, variando por debajo del 10 por ciento. Lo mismo sucedió con el trabajo no registrado, que había superado el 50 por ciento de los asalariados en la crisis 2001-2002, para descender rápidamente, pero luego estabilizarse alrededor del 33 por ciento desde 2008. La disminución de la pobreza y de la indigencia se produjo después de la implosión de la convertibilidad, pero, desde 2007, cuando el gobierno intervino en el Indec y se comenzó a manipular el índice de precios, el cálculo de una disminución abrupta de la pobreza fue cuestionado y, como alternativa, se comenzó a utilizar el índice de pobreza e indigencia elaborado por la Universidad Católica Argentina, que se manifestó más creíble. En 2016, al cambiar el gobierno, fuentes alternativas estimaban la pobreza en 32,2 por ciento de la población, mientras que desde 2013 había dejado de publicarse el índice oficial, cuando arrojaba un nivel de pobreza del 4,7 por ciento de ella.

Este período sobresale respecto del pasado en cuanto a la cantidad de beneficiarios de las políticas sociales gestionadas a traves de la Anses: el Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, la Asignacion Universal por hijo, el Plan Progresar para otorgar subsidios para los hijos –condicionados a la continuación de la escolaridad y asistir a los centros de salud con fines de prevención–, el Plan Jóvenes por Más y Mejor Trabajo, etc. Por otra parte,se otorgaron numerosas pensiones no contributivas y varios blanqueos previsionales que otorgaban las jubilaciones mínimas previstas por la Ley, con lo cual, hacia fines de 2015, casi el 95 por ciento de la población en edad jubilatoria había accedido a ese derecho, aun cuando no hubieran hecho los aportes previsionales. Argentina quedó así situada entre los países donde más del 95 por ciento de las personas en edad jubilatoria recibían una jubilación o pensión.

Se podría terminar de manera sintética diciendo que las consecuencias de la grave crisis provocada por la convertibilidad perduraron, aunque fueron moderadas por las políticas sociales, y que, en comparación con el antiguo régimen, hubo sensibles progresos, pues se buscó la integración social para combatir la pobreza y la exclusión, aunque sin lograrlo plenamente. A partir de 2007 se generaron pocos nuevos puestos de trabajo en el sector privado y en una proporción inferior a la tasa de crecimiento demográfico, correspondiéndole al empleo en el sector público el papel más dinámico. De manera que, la mejoría de la situación social encontrada en 2002, se obtuvo sobre todo por las políticas sociales y de seguridad social y en menor medida por las de empleo y salarios.

Los artículos que se presentan a continuación permitirán comprender estos fenómenos en el marco de la sociedad en su conjunto.