Introducción
Pacaraima es un municipio brasileño perteneciente al estado de Roraima, ubicado al nordeste, en la frontera con Venezuela, a 250 km de la ciudad de Boa Vista -capital del estado de Roraima- y a 20 km de Santa Elena de Uairén (Venezuela) y quedó oficialmente establecido el 17 de octubre de 1995, mediante la independencia de su territorio, del municipio de Boa Vista.
Para contextualizar se podría decir, como se desprende de la revisión de prensa, que antes del inicio de la migración venezolana, no existía la actual situación. En Pacaraima sólo había desolación; los remolinos de polvo corrían por la avenida sin toparse con ningún obstáculo; ahora, en el lugar viven 4.458 venezolanos, según el cálculo realizado a partir de los registros del Instituto Brasilero de Geografía (IBGE) y de la Organización Internacional de Migraciones (OIM). Deambulan en las calles -de una ciudad de 10.000 habitantes-, sin empleos y sin las condiciones mínimas de salubridad. Luego de traspasar la frontera, se quedan en un lugar que siempre ha sido de paso; en donde las posibilidades de conseguir trabajo son pocas (apenas 5,82% de la población tenía un empleo formal en 2021, según el IBGE) y los servicios básicos son precarios.
Algunos estudios (Mota, 2020; Monteiro, 2022) evidencian que gran cantidad de los venezolanos que se quedan en Pacaraima, pertenecen a una clase muy precarizada de venezolanos, que ni siquiera cuentan con el dinero para llegar hasta Boa Vista (a 230 km de distancia). Se instalan allí al norte de Brasil, muy cerca del territorio venezolano, es posible que de esa manera silencien su deseo interno de volver a su país. Estando en esta zona podrían encontrar alguna calma y sosiego, ya que “durante el proceso de solicitud de asilo, reciben un protocolo que les da acceso al trabajo, a la salud pública, a la educación y a la asistencia social” (Acosta y Madrid, 2020: 6).
El flujo de personas refugiadas y migrantes de Venezuela a Brasil comenzó a mediados de 2016 y se ha intensificado desde entonces; por ejemplo, en mayo de 2018, las autoridades de Roraima estimaron que cada día cruzaban la frontera entre 600 y 800 venezolanos. Estas cifras fueron disminuyendo un poco cuando se realizaron las elecciones presidenciales en Brasil en el mes de octubre de 2022. En las mismas ganó el presidente Lula Da Silva, lo cual podría haber acrecentado el temor de los venezolanos con respecto al futuro de la economía de Brasil, debido a la aproximación del partido de Lula con el gobierno del presidente Nicolás Maduro y el chavismo en general.
Base teórica: los Círculos Concéntricos
En Criminología, se usan diversos enfoques para construir sus explicaciones; algunos son originarios de la Antropología, la Psicología, la Psiquiatría y en especial se utilizan muchos provenientes de la Sociología. En este caso se asume uno denominado: Modelo empírico o mapa propuesto por Ernest Burgess en 1925. Él, se propuso analizar la distribución de la segregación urbana de la ciudad de Chicago alrededor de los años veinte, entendiendo que los “diversos elementos de una sociedad urbana heterogénea y económicamente compleja promueven la competencia por los lugares favorables dentro de la ciudad” (Linares, 2012: 16) y que “la competencia por el centro urbano provoca indefectiblemente una sucesiva expansión de los usos del suelo hacia la periferia de la ciudad, formando una serie de áreas concéntricas que rodean el centro” (ob. cit). Los cinco “círculos concéntricos” que dan cuenta de la forma que asume la distribución espacial al interior de las grandes ciudades (tomando como caso testigo a Chicago) son:
Barrio Comercial Central, centro de negocios y financiero,
Zona de transición, clases pobres, inmigrantes de varias nacionalidades, alto grado de desintegración social, crimen, etc.;
Zona de obreros calificados y comerciantes;
Zona de barrios residenciales de la clase media y alta; y
Zonas periféricas suburbanas exteriores o “ciudades satélites” donde habitan clases medias y altas. (Burgess, 1925).
Como se puede observar en este gráfico (Figura 1)
“la ciudad puede ser concebida, física y socialmente, como una serie de anillos concéntricos dispuestos en torno de un distrito comercial central. Lejos de ser una entidad estática, está formada característicamente por fuerzas dinámicas de crecimiento y decadencia” (Dotson y OtaDotson, 2011:143)
Por último, después de trabajos e investigaciones conjuntas, McKenzie, Park y Burgess razonaron las siguientes conclusiones:
Existe un Estatus físico: Los índices de delincuencia son altos en las zonas de transición (zonas industriales).
Existe un Estatus económico: Los índices más altos de delincuencia se encuentran en las áreas de inferiores niveles adquisitivos. En esta zona de transición es en la que viven las personas con menos recursos de la urbe.
Composición de la población: Las áreas con niveles más elevados de delincuencia son las de mayoría “extranjera” y migrantes.
La “Ecología Humana”, es el enfoque teórico-metodológico propuesto por Park y continuado por sus colegas. Se presenta como una concepción filosófica del mundo caracterizada por un “darwinismo social modernizado”, que abandona las ideas de evolución y selección de la especie “y en cambio resalta tanto el principio de la lucha por la existencia, como la tendencia a la solidaridad entre especies de un mismo conjunto humano” (Bettin, 1982: 61). En este sentido, la “competencia” y la “cooperación” se vuelven conceptos nodales para Park, para quien parece librarse entre los hombres y mujeres una lucha por el “equilibrio”: toda comunidad opera sobre la base de la competencia, lo cual genera de tanto en tanto crisis que disparan procesos de cambio. En dichos procesos la “competencia” se intensifica produciendo un nuevo equilibrio, lo que permite que emerja la “cooperación”.
En el ecosistema urbano capitalista, La ciudad se convierte en el lugar donde acude la mano de obra y el capital para realizar sus expectativas (conseguir un empleo o maximizar sus ganancias). De este modo, se configuran determinados “modelos de uso” de los espacios de la ciudad (por ejemplo, sectores comerciales, residenciales, industriales, etc.).
En este escenario, según la perspectiva de la Ecología Humana, los ocupantes de un determinado espacio se encuentran “adaptados” a los usos que el espacio les reclama. Pero puede suceder que nuevos competidores “se adapten mejor”, lo que pone en marcha un proceso de disputa del lugar de los primeros y puede derivar incluso en el cambio del modelo de uso. Como sostiene Ullán de la Rosa, para la Ecología Humana, “estas luchas acaban expulsando a aquellos que no pueden adaptarse y abriendo el camino a competidores más fuertes que ‘invaden’ el área y ‘suceden’ al grupo anterior como especie dominante” (Ullán de la Rosa, 2014: 69).
Materiales y Métodos
La presente investigación fue de carácter mixto, explicada por Sampieri, Fernández y Baptista (2014) como un “conjunto de procesos sistemáticos, empíricos y críticos de investigación e implican la recolección y el análisis de datos cuantitativos y cualitativos, así como su integración y discusión conjunto” (p.534). Así, la investigación mixta recoge información tanto numérica como verbal o simbólica, con el fin de tener un mayor entendimiento del problema de investigación, lo que implica la combinación de metodologías y epistemologías, para lograr la integración de la información recolectada, de esta manera, “permite el análisis e interpretación de los datos desde una mirada compleja de la realidad” (Mendizábal, 2016).
Se aplicaron diferentes técnicas de recolección de información en las diferentes fases de esta investigación. La primera fase, ocurrió en el año 2018, cuando la autora realizó un viaje por un año a diferentes zonas de Brasil, (Rodríguez, 2019), allí se centró en la caracterización de los migrantes, conocer agentes comunitarios y colectivos de voluntarios que apoyan a los venezolanos, con el fin de entender las relaciones de poder que emergían durante la llegada y desplazamiento (también llamado interiorización) hacia otros municipios de Brasil. Para ello, se aplicaron técnicas como la clasificación y mapeo de actores, entrevista semi estructurada, observaciones y toma de notas. Durante esta fase, se recolectaron los datos necesarios, a partir de diferentes técnicas que permitieran recopilar vivencias de la población, pero a la vez, pasar desapercibida para que no se contaminase la información. Toda esa experiencia se narra explícitamente, en un artículo publicado anteriormente (Rodríguez, 2022).
En la segunda fase, se realizó una contextualización de la zona de transición observada en la fase anterior, a partir de la revisión de fuentes secundarias como artículos científicos, reportes oficiales de la Organización de Naciones Unidad, reportajes audiovisuales realizados en el Municipio Pacaraima. Estas técnicas permitieron contrastar lo observado y escuchado de la comunidad migrante con los hallazgos científicos provenientes de documentos y videos.
La información, tanto la referida a lo que se vivió en el campo como lo que se extrajo de los documentos, se procesó en el marco de los seis elementos descriptores de la zona de transición, propuestos por Burgess (1925) y por sus seguidores Shaw y McKay (1942):
Signos de desorganización social y falta de cohesión social.
Presencia de personas de migrantes y en asentamientos precarios.
Ausencia de un eficiente control social por parte de la policía y organismos de seguridad.
Contagio del delito de parte de los delincuentes a los inmigrantes.
Aumento de la Delincuencia.
Presencia de Actividades Comerciales y de terminales de transporte.
Posteriormente se realizó un análisis, punto por punto, de la presencia -o no- de dichos descriptores en la zona en estudio, el Municipio Pacaraima del estado de Roraima en Brasil.
Resultados
Los resultados de la investigación realizada se presentan en dos partes, en un primer momento a través de la definición de la Zona de Transición realizada por Burgess y sus colaboradores y en un segundo momento exponiendo las aplicaciones e implicaciones que tiene esta propuesta en la zona fronteriza entre Venezuela y Brasil, llamada Municipio Pacaraima.
La Zona 2 o Zona de Transición según la mirada de Burgess
Se caracteriza por su uso mixto residencial y comercial. Se encuentra adyacente y alrededor del Distrito Central de Negocios y cambia continuamente, es decir, se produce una transición. Se puede decir que esta zona atrae “por sus bajas rentas, a […] población […] que procede de las zonas rurales. Culturalmente, en esta zona existe un agudo conflicto y dificultades para el ajuste entre las antiguas culturas rurales y la nueva forma de vida urbana” (Dotson y OtaDotson, 2011:143).
Otra característica es la variedad de actividades que se llevan a cabo, como uso mixto del suelo, aparcamiento, cafetería y edificios antiguos. Se considera que esta zona de transición está "decayendo" debido a la gran cantidad de estructuras antiguas, ya que los edificios en la zona de transición se utilizaron anteriormente para fábricas y bloques de viviendas. Esta zona tenía una alta densidad de población cuando las actividades industriales estaban en su apogeo. Quienes residían en esta zona pertenecían al segmento más pobre y tenían las condiciones de vivienda más bajas.
La criminalidad tiene un alto índice en esta zona. Existen bandas criminales ya que pueden llegar fácilmente al centro y allí cometer delitos. Además, en esta zona no hay un [verdadero] control social (policía y organismos de seguridad). Para Park en esta zona hay un contagio del delito de parte de los delincuentes a los inmigrantes. Park llama a este hecho: contagio personal o social. (CJR212, 2009)
Shaw y McKay (1942) -ambos exalumnos de Burgess- creían que la zona en transición condujo a la desorganización social. La desorganización social es la incapacidad de las instituciones sociales para controlar el comportamiento de un individuo. Dado que la zona en transición tenía personas que entraban y se mudaban con mucha frecuencia, las instituciones sociales (como la familia, la escuela, la religión, el gobierno, la economía) y los miembros ya no podían ponerse de acuerdo sobre normas y valores esenciales. Además, al ser los residentes de origen extranjero se presentaban diferentes idiomas y tenían diferentes creencias religiosas, esto puede de cierta manera impedir a los vecinos hablar entre sí y solidificar los lazos comunitarios.
En general, Shaw y McKay fueron dos de los primeros teóricos en plantear la premisa de que las características de la comunidad importan a la hora de discutir el comportamiento delictivo, también concluyeron que la desorganización social tiene consecuencias negativas para una comunidad, entre las cuales se encuentran:
Aumento de la delincuencia: La desorganización social puede llevar a una mayor tasa de delincuencia en una comunidad.
Falta de cohesión social: La falta de estructura social puede llevar a una falta de cohesión en la comunidad, lo que puede llevar a tensiones y conflictos.
También se puede decir que es una zona donde se ubican muchas actividades industriales para aprovechar la mano de obra y los mercados cercanos. Además, la mayoría de las terminales de transporte, es decir, los puertos y las terminales ferroviarias, están ubicadas adyacentes al área central. “Más allá de la zona de transición está la zona hacia la cual pasarán los recién llegados a la ciudad (o sus hijos) a medida que vayan adaptándose a la vida urbana” (Dotson y OtaDotson, 2011:143).
El Enfoque de la Zona de Transición aplicado a la frontera Brasil-Venezuela
Pacaraima, una ciudad de 20.000 habitantes, representa el punto de llegada de cientos de venezolanos que diariamente cruzan la frontera con Brasil, buscando mejores condiciones de vida y seguridad para ellos y sus familias. Se estima que cada día 500 personas hacen el viaje a través de caminos improvisados llamados ‘Trochas’.

Fuente: Google Maps, con detalles de señalización propios
Figura 2 La Zona de Transición en el Municipio Pacaraima
En la figura 2 se resalta en color rojo, la zona específica de la llegada e instalación de los migrantes venezolanos.
Al llegar, los venezolanos enfrentan una difícil realidad ya que al cruzar la frontera se quieren quedar en Pacaraima, por diversas razones: algunos no quieren alejarse mucho de su país, les causa cierta tranquilidad psicológica pensar que al cruzar unos cuantos kilómetros ya estarán pisando suelo patrio. Otros piensan que si encuentran un albergue que los cobije con eso será suficiente, ya que les darán casa y comida gratis. Otros están allí solamente para comerciar productos venezolanos en Brasil -y viceversa- aprovechando ofertas de un lado o de otro. También hay quienes se quedan por razones de salud, esperando mejorar de alguna enfermedad para continuar su viaje. Su arribo, de modo repentino y descontrolado, generó “impactos sociales muy visibles en Pacaraima y Boa Vista, tales como mendicidad, invasión de lugares públicos, aumento de la prostitución, hacinamiento en los hospitales” (Franca y Blanco, 2020: 181).
En noviembre del año 2021, la Organización Internacional de Migración (OIM) realizó un informe donde concluya que más de 3.000 personas se encontraban para esa fecha viviendo en situación de calle en Pacaraima. Esta situación genera inconformidad y molestia en los habitantes autóctonos de esta tierra, alegan que ellos pagan impuestos para limpiar las calles, por ejemplo, y los venezolanos llegan es a botar desechos en la misma. “Los sectores de salud y de seguridad fueron los más afectados. Según los informes, los robos y los homicidios, que no formaban parte de las estadísticas de la pequeña ciudad, se hicieron comunes” (Franca y Blanco, 2020: 186)
El 18 de agosto de 2018, es una fecha difícil de olvidar para los venezolanos que estaban en cualquier parte de Brasil y en especial para los habitantes de la frontera. Ese día un campamento de inmigrantes en Pacaraima fue atacado por residentes enojados tras los informes de que un dueño de un restaurante local había sido golpeado duramente por venezolanos. Grupos de hombres cargando piedras y palos incendiaron tiendas de campaña y otros artículos. Cerca de 2.000 brasileños participaron en la revuelta. Y unos 1.200 migrantes huyeron al otro lado de la frontera.
Esto ocurrió en flagrante violación de la Ley de Migraciones de Brasil donde se establecen unos principios tales como: “el repudio y la prevención de la xenofobia, del racismo […]; la defensa y la promoción de la recepción humanitaria al migrante con necesidad; la no criminalización de la migración; la igualdad en la garantía de los derechos sociales” (Hermes, 2020:169).
Esta situación se genera a causa de la ocupación descontrolada de una Zona de Transición -en la propuesta de Burgess-. En ese caso se confirma la teoría: los migrantes que se quedan a la deriva en la zona de transición se convierten en presa fácil para la colaboración con delincuentes experimentados que rondan el lugar. A propósito de esto, un Fiscal Brasilero en Roraima: “ha testificado en la justicia que los presos venezolanos en las cárceles brasileñas son reclutados por grupos criminales brasileños” (Costa et al, 2023).
En el año 2020 se aplicó un despliegue de seguridad llamado: Operación Triunfo; con la cual se identificó un núcleo de venezolanos en el PCC en Roraima, Los investigadores afirmaron que encontraron 740 venezolanos dentro de tal organización. Estas captaciones las realizan fácilmente ya que no llegan con imposiciones ante los venezolanos, sino que por el contrario los atraen y convencen sobre lo útil y bueno que es pertenecer a una hermandad. (Costa, et al 2023)
También se confirma que en la zona se ubican los terminales; en Pacaraima -la zona 2- está el rodoviario “Rubens Cabral de Macêdo” Así mismo, se verifica que la mayor cantidad de personas que viven en los alrededores son jóvenes; pues la migración venezolana se caracteriza por “una participación importante de niños y jóvenes entre 5 y 19 años (entre 17 y 30% de la población venezolana residente en Brasil)” (Zapata y Cuervo, 2019:98)
Así mismo se confirma la hipótesis planteada por Burgess con relación a que los organismos de seguridad ven afectado el control que llevaban en la Zona de Transición; por ejemplo, teniendo en cuenta “que el número de militares de cada pelotón fronterizo (alrededor de 70) no permitiría el mantenimiento diario y simultáneo del control de carreteras y las acciones de patrullaje del área a mediano y largo plazo” (Franca y Blanco, 2020: 194).
Discusión
Es importante destacar que la propuesta de Burgess, recibió muchas críticas, que la llevaron a ir quedando en desuso a finales de los años 50. La intención de este escrito radica en realizar una reflexión sobre la aplicabilidad de la Zona dos o Zona de Transición en lugares específicos como la Frontera Brasil-Venezuela. A pesar de que el modelo fue pensado para ciudades estadounidenses y que los críticos afirmaban que tenía una aplicabilidad limitada en otros lugares, en este caso es posible sostener que del enfoque de los cinco círculos concéntricos, en la realidad de la región fronteriza entre Brasil y Venezuela, se puede una explicación consistente utilizando los criterios referidos a la Zona dos.
A continuación, se realiza un ejercicio que da respuesta a los descriptores que se plantearon en la sección de metodología:
1.Signos de desorganización social y falta de cohesión social.
En el caso estudiado los comportamientos, idioma y cultura de los dos grupos que hacen vida en la frontera presentan diferencias tan marcadas que permiten estudiarlos y diferenciarlos de manera etnográfica. Incluso sin ánimo de desviar la atención del tema pudiéramos hablar no de dos grupos, sino de tres. Por un lado, brasileños autóctonos, venezolanos migrantes de ciudad, y venezolanos indígenas de las zonas selváticas adyacentes a Pacaraima. No vale la pena acá, debatir si es desorganización social el término más adecuado o si es organización al margen de la ley, eso puede ser tema de otro artículo en ocasiones posteriores.
2.Presencia de personas de migrantes y en asentamientos precarios.
Los venezolanos habitan en carpas ubicadas en las aceras de las calles; incluso obstaculizando las puertas de los negocios tal como se puede observar a continuación:
Incluso, llama la atención, que al igual como se hace en algunos sectores de estrato socioeconómico bajo de Venezuela, han fundado una especie de parcelamiento, usando el método de la invasión. Le han denominado Villa Esperanza, en el cual tienen problemas ahora para demostrar la titularidad del terreno y se ha conformado toda una subcultura interna (Ramos, 2022).
3. Ausencia de un eficiente control social por parte de la policía y organismos de seguridad,
Al ser tan elevada la cantidad los migrantes que llegan cada mes, o incluso cada día, se hace más difícil para los pocos funcionarios policiales abarcar la totalidad de la población. En algunos momentos el gobierno de Brasil ha tenido que trasladar funcionarios de diversos Estados capitales para la zona fronteriza, en específico a la población de Pacaraima (Vanguardia, 2018).
4.Contagio del delito de parte de los delincuentes a los inmigrantes.
La presencia de migrantes con pocas oportunidades de empleo atraerá grupos de la delincuencia organizada para captar jóvenes para su estructura criminal.
5. Aumento de la Delincuencia.
“Una de las mayores razones de la migración son los aspectos socioeconómicos, la búsqueda de trabajo y oportunidades, incluyendo la materialización del sentimiento de seguridad y protección” (Monteiro et al, 2022:22). Sin embargo, cuesta mucho satisfacer las necesidades de empleo de todos los migrantes venezolanos, por eso, algunos de ellos, al estar allí, en situación de calle y con muy pocos recursos caen en la delincuencia como medio de obtención de ingreso económico. En esta región fronteriza, también se han presentado situaciones de violencia, crimen organizado y otras problemáticas de inseguridad que la aquejan (Da Silva Oliveira, 2012); además, “la migración trasfronteriza también se ha convertido en una preocupación importante para las administraciones gubernamentales”. (Quiroz, 2020:4).
6. Presencia de Actividades Comerciales y de terminales de transporte
Reflexiones finales
Es necesario destacar la importancia del respeto a los derechos humanos de todas esas personas que viven en la zona de transición. Lo cual se encuentra establecido en la nueva ley de migración brasilera de la siguiente manera:
Comprender al migrante desde la perspectiva de los derechos humanos significa seguir los cambios y movimientos que en el mundo se dan en este ámbito. También implica asumir nuevas demandas, relaciones y problemas que son globales, en la vía de actualizar la norma en consecuencia con la necesidad de proporcionar efectividad al principio de dignidad humana (Hermes, 2020:170).
Esto se destaca debido a que, si se observa la sociedad, como un organismo vivo ese organismo solamente puede crecer, si recibe nutrientes nuevos elementos, en este caso nuevos habitantes. Sean del país que sean, los habitantes de esa zona de transición, en su mayoría sueñan con pasar a vivir, a formar parte de la zona 3 y por qué no, aspirar a llegar a la zona 4. Es decir, el destino no es estandarizado; no todos pasan a formar parte de grupos delictivos e indigentes habitantes de calle. Efectivamente, se incrementa el delito en la zona y se disminuye la calidad de vida de los habitantes autóctonos o por lo menos su tranquilidad y comodidad; pero también hay que aceptar que se crean nuevas fuentes de ingresos de dinero para ellos.
Por ejemplo, en la zona estudiada se han creado muchas posadas, otros venden helados, agua; hay nuevos restaurantes y los taxistas también se ven beneficiados; además, los puntos de servicios de llamadas e internet son extremadamente solicitados. En algunos reportajes revisados (Brasil, V. en, 2023; Channel, D., 2018; Español A. F. P. 2018a; Español A. F. P. 2018b; Urgente, B., 2023; Vlogs, L. 2019) se pudo observar cómo Pacaraima era un pueblo casi olvidado por el gobierno nacional y con la llegada de venezolanos pasó a ser atendido no sólo por la presidencia nacional sino también por organismos internacionales como la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Vemos pues, la particularidad de la Zona de Transición -del enfoque propuesto por Burgess en 1925-, la cual en un atrevido ejercicio académico se ha intentado aplicar en pleno 2023, fuera del contexto estadounidense.


















