SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.12 número38Carta abierta a Ernesto -Ché- GuevaraPedro Luis SOTOLONGO CODINA; Carlos Jesús DELGADO DíAZ, 2006 La revolución contemporánea del Saber y la Complejidad social. CLACSO Libros, Colección Campus Virtual, Buenos Aires, 2006, 247pp. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Utopìa y Praxis Latinoamericana

versión impresa ISSN 1315-5216

Utopìa y Praxis Latinoamericana v.12 n.38 Maracaibo sep. 2007

 

Jesús Ibáñez: Hacia una red de resistencia profunda

Jesús Ibáñez: Towards a Profound Network of Resistance

Mayra Paula ESPINA PRIETO1

Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (C IPS), La Habana, Cuba.

RESUMEN 

Partiendo de la inspiración que ofrece Jesús Ibáñez a catorce años de su muerte -con su sociología crítica de la vida cotidiana urbana, su reflexivismo radical, que hizo “regresar” definitivamente al sujeto, y sus propuestas en el campo de la metodología de `socioanálisis´- para los que se inician en el pensamiento complejo, los que se desempeñan en el área del pensamiento social, los interesados en los debates epistemológicos y en una perspectiva integradora de la relación sujeto-objeto, esta `entrevista virtual´ (en realidad lo decantado en múltiples conversaciones habaneras y madrileñas sostenidas con él entre 1990 y 1992) se adentra en sus visiones sobre temas como los de la autopoiesis y su significado específico en los sistemas sociales; la reflexividad en su contrapunteo con el supuesto objetivista; su insistencia en los márgenes como puntos privilegiados e imprescindibles de observación; y el cambio y la revolución social en tiempos de la posmodernidad.

Palabras clave: Jesús Ibáñez, autopoiesis, epistemología-de-2do-orden (de la reflexividad), socioanálisis.

ABSTRACT 

Taking advantage of the inspiration that Jesús Ibañez offers, fourteen years from his death -with his critical sociology of urban everyday-life, his radical reflexivism, responsible for the irreversible “return” of the subject, and his proposals in the field of the methodology of `socioanalysis´- to those initiating themselves in the Complexity approach, those that labor in the area of social thought, those interested in epistemological debates and in an integrative perspective about the subject-object relation, this `virtual interview´ (really the precipitate of multiple conversations with him in Havana and Madrid during the years 1990-1992) goes into his visions about topics such as autopoiesis and its specific significance in social systems; reflexivity in its counterpoint with the objectivist assumption; his insistence on margins as privileged and unavoidable observation points; and social change and revolution in posmodernity times.

Key words: Jesús Ibañez, autopoeisis, 2nd.-order-epistemology (epistemology of reflexivity), socioanalysis.

Recibido: 08-06-2007  ·  Aceptado: 02-07-2007

Desde la fundación de nuestra Cátedra, Jesús Ibáñez (1928 – 1991), su memoria, sus libros, han sido una presencia inspiradora entre nosotros, especialmente entre los que nos desempeñamos en el área del pensamiento social y los interesados en los debates epistemológicos y en una perspectiva integradora de la relación sujeto-objeto.

 Con su sociología crítica de la vida cotidiana urbana, su reflexivismo radical, que hizo “regresar” definitivamente al sujeto, y sus propuestas en el campo de la metodología de socioanálisis, Ibáñez avanzó en un rumbo de segundo orden que conserva, a 14 años de su muerte, total vigencia.

Repasando mis apuntes de encuentros con Ibáñez (algunas maravillosas ocasiones madrileñas y habaneras entre julio de 1990 y enero de 1992), muchas veces acompañada por Juan Valdés Paz, su amigo, y a quien agradezco haberlo conocido, pienso que mis anotaciones sobre sus comentarios (que yo registraba, entre otros propósitos, para un entrevista que quería hacerle y que no llegó), permiten engarzar algunas de sus ideas, dichas así, en conversaciones de amigos, para rememorarlo en el primer boletín.

Su esposa, Esperanza Martínez-Conde, bióloga y ecóloga, Catedrática de la Universidad Complutense de Madrid y, como él, amiga solidaria de Cuba, falleció hace unos meses. Sirvan estos apuntes para recordarlos con cariño a ella y a Jesús.

Entre las preguntas recurrentes de nuestros diálogos (las más de las veces monólogos, no porque no escuchara, Ibáñez escuchaba bien – conversaba - sino porque no me atrevía a interrumpirlo) mis notas apuntan hacia la autopoiesis y su significado específico en los sistemas sociales, la reflexividad en su contrapunteo con el supuesto objetivista, su insistencia en los márgenes como puntos privilegiados e imprescindibles de observación y el cambio y la revolución social en tiempos de la posmodernidad.

Comparto con ustedes lo que en esos años anoté, escuchando a Ibáñez, como un descubrimiento, notas en las que se confunden desordenadamente sus palabras, sus respuestas a nuestras preguntas, y mis propias reflexiones. Claro que estas ideas están mucho mejor estructuradas en sus libros y artículos, pero creo que estos apuntes tienen el valor de conservar la frescura de aquella inmediatez y de ilustrar algunas de las preocupaciones usualmente compartidas por los que se inician en el mundo de la complejidad social.

Aquí van esas notas:

P. ¿Se puede concebir la sociedad como sistema autopoiético ¿lo autopoiético social, es cualidad dada o potencialidad?

R. La noción de autopoiesis, construida por Maturana y Varela en el campo de los sistemas biológicos, es una herramienta muy fecunda para pensar los sistemas sociales. El centro de la cualidad-posibilidad de autopoiesis es la condición de autoconstitución como sistemas organizacionalmente cerrados (no son programados desde fuera, se hacen a sí mismos) e informacionalmente abiertos (reciben y producen continuamente información, aprenden). Se enfatiza en la organización, en la autoproducción mediante la producción recursiva de componentes.

Gordon Pask extendió esta noción para configurar una teoría de la conversación, desde una perspectiva de computadoras inteligentes, que conversan.

En el espacio social conversar supone relaciones simétricas y operaciones reversibles de doble, triple, múltiples canales, donde se intercambian los roles de emisor y receptor. El poder impide conversar, clausura la conversación y la simula con el test: el poder siempre pregunta y el otro polo tiene que responder.

La autoconstrucción de la sociedad como un sistema autopoiético conversacional es una posibilidad, potencialidad, de emancipación, no una ley natural, es una construcción. Una de las trampas de la sociología es legitimar la ideología burguesa en su conversión de la historia en naturaleza, de lo contingente en necesario. Construir autopoiesis es una tarea liberadora.

¿El supuesto de reflexividad es una renuncia o descalificación de la objetividad?

La ciencia basada en el supuesto objetivista (que atribuye una posición absoluta-universal al sujeto, al considerar que este puede acceder desde cualquier punto-momento de observación a la verdad del objeto, que el objeto es exterior al sujeto y no se afecta por sus manipulaciones) ha tenido varias inflexiones en diferentes áreas del conocimiento.

Por ejemplo, en la mecánica clásica, la visión newtoniana es válida para móviles lentos y grandes, pero en el caso de los móviles veloces a los que se enfrenta la mecánica relativista la observación es función del punto - momento. La verdad del objeto solo puede construirse por conversación entre los diferentes observadores, ubicados en todos los puntos-momentos posibles. Esta es la inflexión relativista.

En móviles muy pequeños y a la vez muy veloces, como los que crea la mecánica cuántica, el objeto es modificado por el sujeto, por lo que el acceso a su verdad incluye la observación de la observación. Es una inflexión reflexiva.

En la sociología el lenguaje es simultáneamente instrumento y objeto y lo poseen el sujeto y el objeto, generándose una interferencia reflexiva entre estas dos condiciones.

Pablo Navarro trabaja lo que él llama “objetividad reflexiva” o “concepto reflexivo de objetividad”, expresiones con las que indica que el reflexivismo no presupone el olvido del presupuesto de objetividad, su destierro total, y en cambio significa su profundización o generalización, una inclusión de las interferencias sujeto-objeto y de sus interacciones.

Decididamente no hay verdades absolutas ni teóricas ni empíricas: todas son relativas (al sujeto que las formula) y reflexivas (producidas por la interferencia sujeto-objeto). Por eso, para saber lo que observamos es necesario conocer al observador, se necesita una teoría del observador, una epistemología de cómo sabemos, más que de qué sabemos.

¿Por qué la insistencia en una Sociología desde los márgenes? ¿Por qué Jesús Ibáñez se ha autodefinido como fronterizo?

El reflexivismo nos hace concebir un observador incluido, autoobservado, en proceso de configuración él mismo, móvil, en diálogo con la multiplicidad de observadores posibles, potenciando la capacidad de observación y autoobservación de los disímiles sujetos sociales, con capacidad de elección del punto-momento y de discernir sobre las ventajas y límites de su ubicación, de cada una de las ubicaciones espacio -temporales posibles y de extender y multiplicar estas colocaciones. 

La observación crítica solo puede ejercerse desde dentro, pero no desde el centro. La frontera, el margen, el espacio alejado, ofrece una distancia, una atalaya que crea un dentro-fuera con relación al sistema y su contexto y propicia la visibilidad de otros sistemas y sus condiciones y de otros rumbos posibles. Es una lejanía incluida.

El centro es también poder, ejercicio de control, el margen es la posibilidad de negar el control, del caos organizador. El centro es homogeneidad, el margen, las diferencias, excluidas, autoexcluidas o escapadas. El borde es a la vez puerta de entrada y salida del sistema, y, con ello, el espacio preferido de la emergencia, del cambio.

El centro es lo disciplinar, lo normal, el promedio. El margen, la frontera, por su lejanía incluida, es la zona más propicia para la formulación de preguntas que cuestionan indisciplinadamente la legitimidad (normalidad) del centro. Es la zona de la transdisciplina. Esa es una de las razones por las que me reconozco en la reflexión de frontera, que no se encasilla en una disciplina, sino que está interesada en lo epistemológico, en el conocimiento mismo como lo observado.

¿Cómo imaginar el cambio social y sus agentes en las condiciones de la sociedad posmoderna? ¿Es válido el ideal de progreso de la modernidad?

¿Rompimiento o rescate de la modernidad? Es rescatable la ética ilustrada de la modernidad orientada a la emancipación, a la liberación, pero no como estrategia unitaria lineal, como programa único y universal.

Pero creo que de alguna manera en toda esta discusión sobre el paso de lo que llaman moderno a lo que llaman posmoderno se ha deslizado una confusión: se identifica fin de la Ilustración con fin de la revolución. La Ilustración ha terminado en tanto compartía una visión newtoniana del tiempo lineal, como conjunto de instantes coordinables con un conjunto de puntos en una línea recta. Entonces lo que ha terminado con ello es la visión mitológica de la revolución única, como una sola línea de ascenso, que soluciona todos los problemas y contradicciones, con un solo o principal agente.

Las revoluciones que conocemos han resuelto unos problemas, han mantenido otros y han generado sus propios problemas: lo que ha entrado en crisis es el modelo newtoniano del tiempo y con él, el modelo progresivista lineal de revolución total y absoluta, definitiva.

El tiempo complejo incluye concurrencias de tiempos paralelos, contradictorios, conflictivos, que chocan, se confunden y mezclan. El ideal de revolución se fractaliza y estalla en una multiplicidad de micrrorevoluciones. No hay modelos. El movimiento se hace en el andar y cada proceso es singular, genera sus novedades, que son, por definición, imprevisibles. Si fueran previsibles dejarían de ser novedades. Por eso no hay modelos, cada proceso tiene que inventarse.

El mundo contemporáneo es unipolar por el polo represivo (Estados Unidos y sus aliados), pero multipolar por el polo de las resistencias y los agentes del cambio (feministas, ambientalistas, trabajadores, desempleados, minusválidos, ancianos, pobres) y esa diversidad es la riqueza del polo crítico.

No hay macrorrevolución, sino microrrevoluciones plurales, contradictorias, que emergen de la fractalización social, de la multiplicidad de situaciones de opresión que pueden conectarse en una comunidad intersubjetiva crítica que genere una red de resistencia profunda.

Nota

1  Miembra de la Directiva de la Cátedra para el Pensamiento de la Complejidad del Instituto de Filosofía.