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Frónesis
versión impresa ISSN 1315-6268
Frónesis v.13 n.1 Caracas abr. 2006
Resolución de conflictos en la sociedad Wayuu contemporánea
Pastor Ponce
Escuela de Antropología Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Universidad Central de Venezuela Caracas - Venezuela
Resumen
La investigación del estado actual de la resolución de conflictos en la sociedad wayuu supone la determinación de cuál es la racionalidad que la rige, ya se trate de los arreglos entre miembros de la etnia, como de aquellos que se dan con alijunas o personas no pertenecientes a dicha sociedad. La racionalidad que gobierna la solución de los conflictos la ubicamos básicamente en tres niveles: a) en la organización social, especialmente en la estructura de clanes y linajes; b) en ciertos valores, creencias y representaciones -algunos de ellos organizados como mitos- que son los que dan cuenta de la explicación wayuu de la causa de las tragedias o desgracias; y c) el arreglo propiamente dicho, que tiene que ver con el proceso de argumentación que rige los diversos momentos del arreglo y que involucra tanto a las partes en litigio como al Pütchi pü.
Palabras clave: Resolución de conflictos, sociedad Wayuu, racionalidad.
The Resolution of Conflicts in Contemporary Wayuu Society
Abstract
This research into the present status of conflict resolution in Wayuu society supposes the determination of what is the rationality behind it, since it deals with arrangements between members of the indigenous population and with alijunas, or persons who do not belong to that society. The rationality that governs the solution to conflict is basically found on three levels: a) the social organization, especially the structure of clans and blood lines; b) on certain values, beliefs and representations some of them organized as myths, which explain wayuu beliefs as to the cause of tragedies, and c) the arrangement as such, that can have to do with the process of argumentation that controls diverse moments of the arrangements that involve the litigant parties and the Putchi pu.
Key words: Conflict resolution, wayuu society, rationality.
Recibido: 08-03-2005 - Aceptado: 21-06-2005
Introducción
La imagen que se tiene de los Wayuu, a nivel nacional y en la región Zuliana en particular, se organiza alrededor de ciertos estereotipos que han sido conformados, en gran medida, por la prensa nacional y por la prensa regional del estado Zulia, las cuales por lo general ponen el énfasis en forma sensacionalista en algunos aspectos de la vida pública de los Wayuu. De esta manera destacan y difunden especialmente los hechos de violencia tales como asaltos, robos, atracos a mano armada, agresiones personales y homicidios, entre otros, en los que aparecen involucrados ciudadanos que pertenecen o dicen tener algún origen en la etniaWayuu.
Estereotipos de los grupos étnicos
Entre estos estereotipos podemos destacar los siguientes:
En primer lugar, tenemos aquel que se refiere a que los Wayuu al igual que la mayoría de los grupos étnicos amerindios, son traicioneros y vengativos. En el caso particular de este estereotipo hay que destacar la fuerte influencia de los westerns norteamericanos en los cuales aparecen los "pieles rojas" actuando contra los "blancos" en forma traicionera y vengativa.
En segundo lugar, el estereotipo según el cual las ofensas y daños a las personas o las propiedades implican el cobro en dinero o especie, y que el no cumplimiento de la indemnización acordada lleva necesariamente a una venganza en compensación por el daño causado real o presuntamente, y que pudo afectar los intereses personales o grupales de algún ciudadano Wayuu.
Un tercer estereotipo, tiene que ver con la consideración de que los Wayuu son violentos o agresivos "por naturaleza" y, por tanto, son de cuidado o al menos, frente a ellos se debe mantener una actitud de desconfianza y recelo, porque en cualquier momento podrían hacer gala de esa condición agresiva. Desde luego, estos estereotipos no siempre se los presenta en forma tan clara y directa, pero sí lo suficiente para que el mensaje implícito sea entendido de esta manera.
De los tres estereotipos señalados, el que resulta más destacado es el relacionado con el supuesto carácter vengativo del Wayuu, reforzado por la infinidad de historias que cualquier ciudadano del Estado Zulia, particularmente de la metrópolis de Maracaibo, puede relatar y donde aparecen como ingredientes principales, las famosas "venganzas guajiras" o la aplicación de una supuesta "ley guajira" como popularmente se las conoce.
La presencia de estos estereotipos en otras regiones del país -en especial en aquellas donde habitan en forma permanente o transitoria pero en menor magnitud ciudadanos Wayuu- es más débil, o en todo caso se organiza alrededor de los estereotipos generales sobre los amerindios o cualquier grupo percibido como diferente.
Los hechos y las situaciones que han llevado a la formación de los estereotipos mencionados -estos no son los únicos sino los que nos interesa destacar ahora- no los podríamos explicar despachando de manera simplista, con la mera apelación al sensacionalismo periodístico o al imaginario colectivo de los criollos de la región zuliana, sino que las cosas exigen una mirada más atenta de la cuestión, sobre todo porque tiene mucho que ver con lo que ha sido el proceso histórico de los intentos desde el siglo XVI, de conquista y dominación del territorio y de la población wayuu.
La resistencia a ser conquistados y reducidos durante el período colonial español así como en el período republicano -situación que hasta hace poco tiempo se mantuvo en forma casi invariable-generó la imagen de pueblo aguerrido y combativo, capaz de valerse de diversas estratagemas para no dejarse vencer o recuperarserápidamente de las derrotas.
No es la formación de estos estereotipos -como tales- lo que nos interesa desarrollar aquí, porque ellos forman parte del proceso de configuración étnica nacional y de la región zuliana en particular. Lo que si nos interesa destacar es de qué manera tienen que ver con las relaciones interétnicas actuales entre criollos y Wayuu, y cómo se expresan las relaciones jurídicas.
Resolución de conflictos en la sociedad Wayuu
En primer término, la resolución de conflictos en la sociedad Wayuu supone la existencia de un mecanismo o dispositivo social: el arreglo (Anataa), que se activa automáticamente cuando se presentan las situaciones que generan conflictos entre personas o grupos, no supone la existencia de tribunales, jueces o abogados, ni juicio como tal.
Si bien el proceso es adelantado por un personaje que hace posible el arreglo: el palabrero o Pütchi pü, quien lleva la palabra de la parte agraviada a los agresores, solicitando la compensación y devolviéndose con la respuesta de cada grupo tantas veces como sea necesario. En ese ir y venir estará hasta lograr el arreglo.
El arreglo consiste en un pago en dinero o en especie. El pago con ganado es la forma tradicional; sin embargo, hoy se pueden efectuar con otros objetos como un carro, un camión o cualquier objeto de los que son altamente valorados en la sociedad wayuu contemporánea.
Lo más importante del Pütchi pü es que no se limita a ser una suerte de lleva y trae, sino que -haciendo gala de su capacidad persuasiva- debe ser capaz de convencer a cada una de las partes de las razones que asisten en su posición, de las limitaciones que tengan para satisfacer el monto del pago y las proporciones en que se efectuará el arreglo; así hasta convencerlos de lo conveniente de resolver el conflicto y seguir siendo amigos como antes o al menos no tener deudas pendientes que constituyan una amenaza latente.
El arreglo busca restablecer una situación alterada por la transgresión. Tiene como finalidad fundamental la restitución de la situación normal anterior y evitar las venganzas que se podrían presentar en caso de no darse la compensación, hasta el extremo de llegar a constituir una verdadera guerra de familias o linajes que podrían llegar incluso al exterminio de algunas de ellas, o en cualquier caso a alterar la vida normal de los implicados obligándolos a mudarse en forma permanente o transitoria de sus viviendas y poblados, a abandonar sus pertenencias y a quedar arruinados como única salida para salvar sus vidas.
Sin embargo, habría que establecer ciertas precisiones sobre estos mecanismos o dispositivos que en la sociedad Wayuu han sido empleados tradicionalmente para la resolución de conflictos entre individuos y grupos, especialmente entre los segundos, ya que la organización social wayuu -centrada en los clanes y linajes o familias matrilineales- supone que cualquier arreglo, más que un acto que deba realizar un individuo particular, involucra al menos a la familia o al linaje de la madre.
Hoy cada vez más, el grupo del padre también se involucra, lo que nos da cierta idea de los efectos que ejercen los cambios a nivel de la organización social y las relaciones con la sociedad nacional mayoritaria en los mecanismos de arreglo y será el grupo afectado el que buscará la compensación frente al grupo que cometió la falta, es decir, al que pertenezca el agresor o los transgresores.
En segundo término, estos dispositivos para la resolución de los conflictos suponen como premisa básica que en la sociedad wayuu está establecido - cuando se da alguna transgresión- la búsqueda del arreglo entre las partes como una manera de compensar los daños infringidos, a las personas o a las propiedades, de carácter físico o moral. Si se busca el arreglo, y fundamentalmente a ello se debe tender, es precisamente para evitar que el cobro de los daños se realice en forma compulsiva y violenta.
En tercer término, habría que diferenciar muy bien aquellas situaciones que se dan entre miembros de la misma sociedad wayuu y personas alijunas que no pertenecen a dicha sociedad.
Tales situaciones de conflicto que se dan fuera del territorio wayuu, son generalmente destacadas y reforzadas por los estereotipos ya indicados o constituyen el soporte de éstos y que, por lo común, tienen como protagonistas a los wayuu nacidos en la ciudad de Maracaibo u otras localidades del Estado Zulia, quienes se aprovechan deliberadamente del estereotipo para presionar, amedrentar o extorsionar a cualquiera que se vea involucrado en una situación -incluso accidental- con un algún wayuu. En este caso es frecuente que se apele a la amenaza de aplicar la supuesta "ley guajira" entendida como sinónimo de venganza.
Como cuarto elemento, la situación de los wayuu ante el Estado y sus instituciones de control y castigo -policías, Guardia Nacional, etc.- introduce una variante importante en los arreglos, ya que es posible -y ello es parte de lo que habrían de decidir los grupos enfrentados- acudir o no a las autoridades policiales para que sean ellas las que resuelvan el conflicto según lo establecido por las leyes nacionales. En otros casos, las autoridades para no involucrarse, razonando con base en los estereotipos ya señalados, sugieren ante cualquier denuncia que el arreglo se lleve a efecto con la mediación de un palabrero o Pütchi pü.
En quinto lugar, el dispositivo de arreglo tradicionalmente presentado como una compensación mediante la cual se restituye lo perdido o afectado, debería mantener cierta proporcionalidad entre el daño causado y el pago; sin embargo, lejos de garantizar esa proporcionalidad, ha alcanzado niveles cada vez más exorbitantes. Una lesión relativamente leve o producida accidentalmente puede significar un monto millonario en compensación, lo que tiende a dificultar o impedir que se concrete el arreglo o que se prefiera acudir a los servicios de un abogado y, en general, a las leyes nacionales para resolver el conflicto ante un tribunal.
La investigación del estado actual de la resolución de conflictos en la sociedad wayuu supone la determinación de cuál es la racionalidad que la rige, ya se trate de los arreglos entre miembros de la etnia como de aquellos que se dan con alijunas o personas no pertenecientes a dicha sociedad.
La resolución o el arreglo en la sociedad wayuu consiste en la activación de un dispositivo que permanece en estado latente y que se enciende cuando se presentan transgresiones a normas, reglas o valores que afectan a uno o más miembros de la sociedad en su persona o en sus bienes. Cualquier perjuicio o daño, más que a un individuo, lo es al grupo de parentesco matrilineal, quien debe exigir la compensación ante el grupo del transgresor. De manera pues que la relación de arreglo se da entre grupos y no entre individuos, si bien en ella se reconoce internamente la responsabilidad individual, en ella se busca la forma de explicar las causas de la situación irregular y corregir las acciones que motivaron el conflicto.
La persona responsable de adelantar el proceso de negociación es el palabrero, buscado por los agraviados para solicitar las compensaciones que se acuerden; por ello debe ser respetado, prudente, con buena capacidad persuasiva y que garantice no enredar más el conflicto, sino llevarlo a feliz término.
Criterios de Racionalidad que gobiernan la Resolución de Conflictos
La racionalidad que gobierna la solución de los conflictos la ubicamos básicamente en tres niveles:
En el nivel de la organización social, especialmente en la estructura de clanes y linajes o familias, y donde el sistema de parentesco es el dispositivo fundamental que garantiza la permanencia y continuidad de la sociedad wayuu.
En este nivel es donde podemos constatar la presencia de una diferenciación social -que podríamos llamar tradicional- sobre la base de los clanes y linajes. También consideramos cada vez más acelerado el proceso de diferenciación de una estructura de clases sociales. En algunos aspectos se apoya en la diferenciación social anterior y en otras, las desplaza.
El segundo nivel, se ubica en ciertos valores, creencias y representaciones-algunos de ellos organizados como mitos- que son los que dan cuenta de la explicación wayuu de la causa de las tragedias o desgracias. La explicación de las causas de las tragedias es particularmente importante para el establecimiento de la responsabilidad personal la cual, desde luego, es transferida al grupo de pertenencia para efectos del arreglo de cualquier percance sufrido por alguien.
El tercer nivel o del arreglo propiamente dicho, tiene que ver con el proceso de argumentación que rige los diversos momentos del arreglo y que involucra tanto a las partes en litigio como al Pütchi pü especialmente, ya que es responsable de llevar y traer la palabra, de manejarla, emplearla correctamente y, sobre todo, hacerla efectiva y convincente. De las habilidades persuasivas del palabrero depende en buena medida que un arreglo se lleve a feliz término. En este sentido, se observa cada vez más el empleo de las formas de argumentación y negociación política propia de los dirigentes sindicales y/o gremiales. Esta situación se ve reforzada en la medida que muchos dirigentes wayuu tienden a asumir el rol del Pütchi pü (sic).
Finalmente, podemos afirmar que si en este fin de milenio hay en la sociedad wayuu alguna característica que permite considerar la permanencia y continuidad de la sociedad como tal, ésta es precisamente la existencia de los mecanismos jurídicos tradicionales y las estrategias que el wayuu adelanta para utilizar tanto su propio sistema de legalidad como aquellos del Estado Nacional -venezolano o colombiano- o la combinación de ambos : la legalidad de frontera; no sólo por el hecho de darse en una zona de frontera, sino por el juego de posibilidades de aplicar una suerte de racionalidad de las oportunidades. Creemos que constituye una de las estrategias adaptativas y de manipulación de las limitaciones que con mayor eficacia han empleado los wayuu y que hasta hoy les ha permitido mantener su continuidad histórica junto a grandes transformaciones.
Ahora la interrogante es: ¿hasta cuándo será así? o ¿se potenciará más?