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Tiempo y Espacio

versión impresa ISSN 1315-9496

Tiempo y Espacio v.21 n.55 Caracas jun. 2011

 

De "Entre Ríos" a un reino desmesurado. La capitulación genésica de la provincia de Guayana

Juanita Buchholz

UCAB-Guayana jbuchholz39@gmail.com

RESUMEN

Las jornadas exploratorias de las tierras guayaneses que arrancaron desde el Caribe o el Atlántico no tuvieron éxito alguno, pero tampoco la del Adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada que salió desde el Nuevo Reino de Granada. Sin embargo, don Antonio de Berrío, que junto con su esposa, María de Oruña, heredó las tierras del Adelantado, siguió con la búsqueda del Dorado y llevó la capitulación de aquel, que estipulaba unas 400 leguas, a la creación de la inmensa provincia de Guayana que cubrió todas las tierras del noreste del continente. Para entender la posibilidad de pensar en términos tan inmensas, se aclara las diferentes concepciones de las tierras en España y el Mundo Nuevo, comparando las suertes en la Baja Alpujarra almeriense dadas a Berrío por sus servicios, con las grandes extensiones que el Adelantado manejaba; una manera de ayudar a comprender la atracción que estos nuevos terrenos ejercieron sobre los españoles que esperaban forjar una vida próspera en el nuevo hemisferio.

Palabras clave: capitulación, suerte, chontales, costa, misión.

"Entre Rios" unparalleled Kingdom for a. Reproductive capitulation of the province of Guayana

SUMMARY

The exploratory journeys Guyanese land to boot from the Caribbean or the Atlantic had no success, but neither of Governor Gonzalo Jimenez de Quesada who came from the New Kingdom of Granada. However, Don Antonio de Berrio, who along with his wife, Mary of Oruña, inherited the lands of the Adelantado, continued the search of El Dorado and took the surrender of that, which provided about 400 miles, to the creation of the vast province Guyana, which covered all the lands of northeastern Africa. To understand the possibility of thinking in terms so immense, it clarifies the different conceptions of land in Spain and the New World, comparing luck in Almería Alpujarra Baja Berrio given for their services, with the large driving the Adelantado; a way to help understand the attraction exerted on these new lands the Spanish who hoped to win a prosperous life in the new hemisphere.

Keywords: capitulation, luck, Chontal coast mission.

Recibido 18/05/2011 Aprobado 23/06/2011

Introducción

La década de 1560 fue un espacio de tiempo en que el fracaso de los intentos pacíficos de evangelización en el oriente de Venezuela, unido a los intereses de la corona en asegurar las tierras atlánticas del continente1, coincidían con el deseo de varios españoles de retomar la empresa de la exploración, conquista y colonización de nuevas tierras con el interés de encontrar en el interior del continente, nuevos reinos dorados como los de los aztecas, los incas y los chibchas. Todavía había extensas zonas en el norte del continente suramericano nunca pisadas por los españoles y la codicia de nuevos reinos y riquezas era una atracción poderosa.

Al norte del río Amazonas, las áreas menos conocidas eran las que se extendieron al este del Nuevo Reino de Granada y al sur del bajo Orinoco; varias de las nuevas capitulaciones extendidas por la corona fueron dirigidas a audaces líderes españoles que solicitaron permiso para arriesgar su persona y sus caudales en las jornadas de exploración para descubrir estas tierras y dominar sus habitantes. En los últimos años de la década mencionada, hubo cuatro capitulaciones dirigidas a la toma de posesión de estos espacios. En 1568, fueron firmadas las capitulaciones de Diego Fernández de Serpa y de Pedro Maraver de Silva que tocaron los terrenos entre el Amazonas y el Orinoco, y en 1569 hubo las de Juan Troche Ponce de León que correspondió a la isla de Trinidad y de Gonzalo Jiménez de Quesada que atañó a las tierras entre los ríos Pauto y Papamene.

De las expediciones realizadas a partir de la formalización de estas cuatro capitulaciones, tres se arribaron por el mar, pero una, la de Jiménez de Quesada, tenía su origen en el mismo continente, en el Nuevo Reino de Granada. De las cuatro capitulaciones sólo dos, las de Serpa y Quesada, resultarían en un proceso de poblamiento que conduciría a su reconocimiento como provincias de la corona. La de Serpa generaría la provincia de Nueva Andalucía que quedaría limitada a una franja de tamaño mediano entre el Caribe y el Orinoco. La de Quesada generaría, años después, la provincia de Guayana. Lo interesante es que Quesada, en su búsqueda, no llegó a pisar las tierras conocidas hoy como Guayana; esta hazaña la realizaría su heredero, don Antonio de Berrío.

El propósito de este trabajo es entender mejor el concepto de espacio que tenían los españoles que exploraron con la idea de conquistar y formar poblamientos durante la última parte del siglo XVI. Para lograr esto hay que analizar las condiciones expuestas en la Capitulación de Quesada para aclarar los conceptos territoriales que tenía la corona al capitular con él, y conocer las expectativas en cuanto a su poblamiento. Luego, a grandes rasgos, se trazará la historia posterior de la capitulación cuando don Antonio de Berrío lo asumió después de la muerte del Adelantado y lo ensanchó hasta crear la inmensa provincia de Guayana.

Las fuentes principales de esta investigación están ubicadas en el Archivo General de Indias y abarcan los papeles de la capitulación de Gonzalo Jiménez de Quesada y de Antonio de Berrío encontrados en Escribanía de Cámara y Patronato. Utilizamos los microfilmes y transcripciones de estos documentos localizados en la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello. A la vez, se encontró las referencias de otras capitulaciones contenidos en obras de la colección Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela de la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, de la Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y de la Fundación John Boulton.

Para conocer la vida de don Antonio de Berrío antes de salir de Andalucía para irse al Nuevo Mundo, utilizamos fuentes originales de los libros del Ayuntamiento de Berja, Almería, y de tres historiadores almerienses que investigan las actividades de Berrío en la Baja Alpujarra. Esta línea de investigación surgió por unos contactos realizados como investigadora histórica de la Alcaldía del Municipio Caroní, y llevó al hermanamiento entre Berja y Ciudad Guayana por compartir una gran admiración del fundador de Santo Tomé de Guayana.

LA CAPITULACIÓN CON QUESADA

La capitulación con el adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada fue firmada en El Escorial el 18 de noviembre de 1568. El célebre fundador de Santa Fe de Bogotá la había gestionado desde 1560, pero el freno de la veta a las conquistas armadas que todavía estaba vigente (López Ruiz, 69-71), la lenta burocracia de la corona, y las demoras por los problemas de comunicación entre los dos continentes no le permitió activar el asunto hasta una década después, cuando ya bordeaba los 60 años.

Es importante observar que conseguir la capitulación era sólo el primer paso, porque aunque el rey esboza en ella los lineamientos generales del contrato, ordena a la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá que determine las detalles. Por esto, es necesario revisar la Real Cédula de la capitulación y luego compararla con las exigencias estipuladas por la Audiencia.

La Cédula Real del 18 de noviembre de 1568 (AGI, Escribanía de Cámara, Legajo 1011 A)

La Cédula está dirigida al presidente y oidores de la Audiencia Real de Santa Fe. Aclara que el Mariscal don Gonzalo Jiménez de Quesada, adelantado del Nuevo Reino ha ofrecido ocuparse "...en descubrir y poblar por los llanos que son en la salida y cabo de ese nuestro rreyno toda la tierra que ay entre el rrío del Papamene y el Pauto..."(AGI, idem). En ella se traza estos lineamientos:

1. Los costos del descubrimiento y población serán costeados por el adelantado.

2. Las mercedes y gracias serán las acostumbradas en estos casos.

3. Las normas bajo las cuales la capitulación funcionará deben ser levantadas por la Audiencia Real de Santa Fe de Bogotá.

4. Las tierras de la capitulación no deben entrar a las tierras dadas en las capitulaciones de Maraver de Silva y Hernández de Serpa.

5. Por la calidad de su persona, no hay que tomarle fianzas al Adelantado

Con estas instrucciones mínimas, la capitulación fue enviada a la Real Audiencia de Santa Fe para que allí se establecieran las detalles que regirían la ejecución de la expedición y que asegurarían para la corona y para el Adelantado las cláusulas de poder político y económico que convinieran.

Las condiciones

Hay seis condiciones impuestas para la salida de la expedición:

1. Contar con 400 a 500 hombres con sus armas, arcabuces, ballestas, municiones y otras armas ofensivas y defensivas y todos los pertrechos de guerra necesarios además de las provisiones indispensables para la alimentación y el cuidado de los miembros de la expedición.

2. Tener 8 clérigos o religiosos para instruir a los indígenas encontrados y administrar los sacramentos a los expedicionarios.

3. Salir lo más pronto posible.

4. Llevar caballos, yeguas, vacas y otros ganados mayores y menores.

5. Costear la expedición el mismo adelantado.

6. Recibir la visita de un juez nombrado por la Audiencia para dar el visto bueno a todo lo dispuesto para la expedición.

Un análisis de estas condiciones permite apreciar el alto nivel de planificación exigida por una jornada de este tipo. En cuanto al número de participantes, quisiéramos conocer las cifras de la población española en el Nuevo Reino en este momento, porque imaginamos que reunir 400 a 500 hombres capaces de aguantar una jornada semejante tendría que hacer huella en los pueblos y en las ciudades. Es probable que los hombres sin familia se prestaran para esto, pero no todo el mundo—aunque soltero o religioso—estaba en condiciones ni tenía el deseo de lanzarse a lo desconocido en tierras fragosas. El importe en implementos, provisiones, indígenas de servicio y ganado de todo tipo refleja un desembolso muy elevado, y los últimos dos renglones deben haber acarreado la disminución tangible de la mano de obra de las encomiendas y de los rebaños. El efecto de una movilización semejante debía ser sentido en toda el Nuevo Reino.

Los artículos que tendría que cumplir

Estos artículos son variados y puestos en un orden que no refleja necesariamente lo que es prioritario. Algunos, bien podrían haber sido parte de las condiciones impuestas arriba. Son nueve:

1. No pueden llevar indios chontales—bajo pena de muerte.2

2. El Adelantado tiene que liderar personalmente la expedición.

3. Después de pasar el río Pauto, hay que ir tomando posesión de las tierras y levantando los autos oficiales de este tipo de acción.

4. Durante los primeros cuatro años hay que hacer los pueblos necesarios y en cada uno levantar un fuerte para su defensa y el buen custodio de los españoles

5. Durante los primeros cuatro años, hay que meter 500 hombres más y de estos, 100 deben ser casados y venir con sus mujeres e hijos.

6. Durante los primeros cuatro años, hay que meter 500 vacas, 300 yeguas, 400 caballos, 1000 puercos y 3000 ovejas.

7. Durante los primeros cuatro años deben meter 500 esclavos negros, machos y hembras, para ayudar edificar, cultivar, hacer ingenios de azúcar, sembrar, y otras labores para el servicio del adelantado y de la gente. El adelantado tiene que costear estos.

8. Las personas que van a la jornada no deben reunirse en ninguna ciudad o pueblo, sino ser enviados por grupos pequeños de 20 a 30, a un sitio señalado con un capitán encargado de cada grupo. Se repite la veda a llevar indios chontales y se prohibe que los soldados hagan daños por donde pasen.

9. Las leyes de la Nueva Granada deben ser aplicadas en las nuevas tierras y no deben hacer daños de ningún tipo a los indios, sus familias o bienes.

La insistencia en el liderazgo del Adelantado llama la atención, especialmente al considerar su edad avanzada; aparentemente, la confianza está puesta en la persona, no en la idea. La previsión de no permitir que la gente que fuera a la jornada se juntara en diferentes partes del reino manifiesta el problema de mantener el orden cuando se unían a hombres sin familia en grandes grupos. La movilización de las fuerzas por el reino, y la llegada de la gente que respondería a la llamada desde pueblos y ciudades lejanas, deben haber causado una serie de problemas: prever el sitio de concentración, escoger a los capitanes, coordinar las vías y los tiempos de llegada, abastecer a la gente en ruta y en el lugar de partida y mantener la disciplina.

Los artículos enfocados a la vivencia en los primeros años parecen reflejar una actitud excesivamente positiva en cuanto al resultado de la jornada. A la vez, uno se pregunta dónde van a conseguir a tanta gente y las miles de cabezas de ganado que estipulan y cómo pensaban meter algunos de los animales, como las ovejas, por tierras todavía desconocidas que quizás no serían propicias para su cría. Hace falta tener datos sobre el crecimiento de los rebaños en las primeras tres décadas de conquista y población, para saber si los números plasmados en el artículo fueron factibles.

Los beneficios

El costo excesivo de una jornada de este tipo era la razón principal por la cual muchas personas no podían optar a realizarla. Por ser uno de los más grandes encomenderos del Nuevo Reino de Granada (Ruiz Rivera, pp. 255-256; Ojer, 484-485) Jiménez de Quesada ya había hecho cuantiosos gastos en exploraciones anteriores, pero todavía tenía la capacidad económica para poder acometerlo "..a su costa y missión..." (Real Cédula de 18 de noviembre). Unido al problema de costear la jornada, hubo el gran riesgo de perderlo todo; esta posibilidad era implícita por tantos incógnitos que pesaban en la probabilidad del éxito. Todo esto inducía a la proyección de grandes recompensas a todos los participantes en la gesta. El total de beneficios estipulados es de 24, que por razones de análisis lo dividiremos en tres partes, según a quien va dirigido: el Adelantado, la gente que lo acompaña o las dos partes. Dicha división se expone a continuación en un cuadro mediante el cual se puede revisar con más claridad.

Queda claro que quien más se beneficiaría de la jornada—si esto se realiza como se esperaba—sería el Adelantado, lo que es justo cuando se toma en cuenta el alto costo económico y personal de asumir una labor tan exigente. Además, como se nota por la forma de calificar las mercedes, varias que refieren a la traída de artículos, esclavos y ganados, también beneficiarían a los habitantes de las nuevas tierras.

De las trece "itemes" que refieren al Adelantado, lo que más nos interesa es la primera que estipula la entrega de las tierras entre los ríos Pauto y Papamene hasta de 400 leguas, porque esto será el punto de arranque de los argumentos de Berrío que le dará una gobernación de tamaño gigantesco. Hay una serie de estipulaciones que permite a la corona mantener su control, específicamente cuando habla de las cosas que deben ser confirmadas por el rey. El "item" que estipula que durante 5 años pueden traer dos navíos con sus propios maestros pilotos con mantenimientos para las nuevas poblaciones es una indicación de la importancia que se daba al poblamiento de las tierras. El que habla de la concesión de una pesquería de perlas o otra de pescado, refleja lo ignotas que eran las tierras, ¡hasta para los santafereños! Parece puesto como un "por si acaso". El "item" que ofrece protección a los repartimientos y las encomiendas que tiene el Adelantado en el Nuevo Reino permite especular si esto no fue puesto por él mismo, para asegurar su base económica. Era conocedor, desde hace muchos años, de las apetencias de sus cofundadores del reino, y como abogado, sabía como protegerse.

Los cinco "itemes" que explican lo que puedan recibir la gente que acompaña al Adelantado, refuerzan el poder del líder-inversionista principal sobre la jornada. Todo sale de las indicaciones que este va a determinar en cuanto a quién va a dar y cuánto va a recibir; sin embargo, en una América que ofrecía tierras y mano de obra a los soldados, la jornada ofrecía una oportunidad única que no debía ser despreciada, porque eran muy conocidos los ejemplos de México, el Perú y el Nuevo Reino.

De los seis "itemes" que pueden resultar en beneficios para las dos partes, la mayoría tienen un sentido económico y los últimos dos parecen puestos por interés del Adelantado para asegurar sus descubrimientos.

Una mirada global del contrato deja tres impresiones principales:

1. La corona tiene todo por ganar con una capitulación de esta índole.

2. La atracción principal para la gente es la posibilidad de ser dueño de tierras y controladores de la mano de obra indígena.

3. El hombre precavido siempre se cuida de los que quieren aprovechar su ausencia.

Al final del documento, la Audiencia informaba de unas aclaratorias exigidas por el Adelantado. Una vez más, tenemos que recordar la suspicacia y la sagacidad de Jiménez de Quesada como abogado. Su preocupación principal fue que en los documentos sus derechos quedarían muy claros. Quería un aclaratorio sobre las cuatrocientas leguas por si acaso encontrara que esta cantidad de terreno no cabría dentro del espacio entre los dos ríos, y si pudiera pasar a acabar de contarlas en la otra banda de los ríos siempre que no tocaba a la gobernación de otro. También para evitar confusiones en caso de su muerte, pidió que se aclarara más lo del heredero-sucesor. Con estos aclaratorios el rey mandó a cumplir el contrato desde Madrid, el 19 de febrero de 1571.

De hecho, la expedición había salido en Navidad de 1569. Durante 3 años buscaron muy al sur por los llanos sin encontrar ni sitio para levantar un poblado. Al final, la mayoría de los expedicionarios desertaron o quedaron muertos en el camino y sólo unos 25 hombres esqueléticos volvieron, vencidos por las inmensas distancias y sus sueños vueltos a nada. (Ojer, 618)

EL SUCESOR DEL ADELANTADO

Gonzalo Jiménez de Quesada murió en febrero de 1579, y esta noticia fue transmitida a España a la casa de sus herederos en Berja, un pequeño pueblo en la baja Alpujarra de la provincia de Almería. El Adelantado no dejó herederos directos, y en su testamento había dejado como sus sucesores a su sobrina y a su esposo. La sobrina, María de Oruña, fue la hija de una de las hermanas de Jiménez de Quesada, casada con Hernando de Oruña, un militar de Andalucía. Este y sus hijos varones murieron durante las terribles luchas de la gran rebelión de los moriscos conocida como la guerra de las Alpujarras (Carta de Antonio de Berrío al rey AGI. Escribanía de Cámara)

El esposo de María de Oruña fue el capitán Antonio de Berrío, quien había sido un compañero de armas de su padre. Berrío, nacido en 1527, se alistó muy joven en las filas del ejército de Carlos V y luchaba como tercio en las guerras del emperador y su hijo, Felipe II, en Italia, Alemania, el norte de África y en los Países Bajos.3 Tenía una reputación de buen combatiente y sus servicios durante la guerra de las Alpujarras y después de la contienda le mereció la entrega en 1575 del mayor repartimiento—10 suertes—en la Baja Alpujarra almeriense.4

Para visualizar la esplendidez de este repartimiento de terreno tenemos que recordar la importancia de la tierra en la España de aquel entonces. Según Tapia Garrido en su Historia de la Baja Alpujarra,

...cada suerte se compañía de una y varias casas, con las que se podíacomponer una vivienda holgada, veintiséis marjales de riego, tres fanegas de secano, cinco marjales de viña, dieciséis olivos y morales y moreras para criar una onza de seda. (p. 286)

La marjal—palabra morisca—representaba una tierra apta para agricultura. Tenía 25 varas de lado y en términos modernos cada marjal equivaldría unos 436m2 (Tapia Garrido, 285). Según el Libro de apeo y población de Berja de 1575, Antonio de Berrío recibió unos 330 marjales más unos morales y olivos. Esto representaría unas 15 hectáreas. Tapia Garrido, quien comenta un repartimiento tan excepcional, hace el comentario siguiente:

Se trata del capitán Berrío, que con Luis Machuca recorre la costa varias veces vigilando el estado de las torres y fortalezas y construyendo otras. Claro está que personalmente no podía cultivar tanta hacienda; supongo que se valdría de moriscos escondidos y protegidos por estos nuevos amos de la tierra para utilizarlos como jariques. (289-290)

En la Baja Alpujarra, Berrío era el gobernador del pueblo de Berja y de Adra, un puerto de la costa, y estaba encargado del custodio de las torres de vigilia de la costa que estaba constantemente en peligro de ataques de los moriscos del norte de África (Sánchez Ramos, 1-21 y Tapia Garrido, 286) En el barrio de Capileira la pareja comenzó su familia.5 La llegada de la noticia de la muerte del Adelantado y su nombramiento como sus herederos debe haber hecho una fuerte impresión. Las 10 suertes que Berrío había recibido fue un reconocimiento sólido en la España de aquel entonces, donde no sobraban tierras para ser repartidas, pero las encomiendas del Adelantado fueron conocidas como las más grandes del Nuevo Reino. Berrío gestionó con la corona el traslado con su familia al Nuevo Reino. A final de 1580, la familia entera y varios acompañantes, incluyendo el escribano, Gaspar de Ávila (Tapia Garrido, 123-125) un vecino de Granada que había conocido a Berrío durante el repartimiento de tierra, salieron de Cádiz para el Nuevo Reino de Granada6 Desembarcaron en Cartagena y luego subieron el río Magdalena hasta Honda, donde siguieron por tierra hasta llegar a Santa Fe de Bogotá.

Berrío, una vez que conoció el ambiente en el Nuevo Reino, y exhortado por una cláusula en el testamento de Jiménez de Quesada (Berrío al rey) introdujo su petición de seguir con la jornada de descubrimiento (solicitud) con estas exigencias:

1. Que gozara la Gobernación por tres vidas

2. Que la gente que le acompañara también gozaría las encomiendas que él entregare por tres vidas

3. Que a falta de una sucesión legítima, pudiesen ser herederos los hijos ilegítimos o parientes

4. Que los soldados que le acompañaran fuesen reconocidos como hidalgos

5. Que nadie más pudiera entrar en los límites de su gobernación

6. Que pudiera nombrar a gente, alzar bandera y enviar a descubrir tanto desde Chita (su encomienda principal) como por San Juan de los Llanos, sin impedimentos y con el apoyo de precios ordinarios por lo que necesita comprar

7. Que su hijo mayor y sus sucesores heredasen con el título que él escogiere.

Esto es parte del auto levantado en Santa Fe, el 11 de octubre de 1582, por el presidente y los oidores de la Real Audiencia.

El 15 de octubre de 1582, con una contestación bastante positiva a sus peticiones que solo dejan en palabras vagas las que tocan al rey decidir, la Audiencia capitula con él, nombrándolo como "...nuestro gobernador y capitán general de la gobernación y jornada del Dorado que es en los llanos entre los ríos del Pauto y Papamene..."(Capitulación con Antonio de Berrío). La concesión sólo era para 2 vidas, pero la Audiencia quedó en recomendar una vida más a su majestad.

En sacar adelante su deseo de seguir los pasos del Adelantado, Berrio consiguió la ayuda de personas que probablemente eran parientes radicados en el Nuevo Reino. En los papeles están mencionados dos de ellos: Juan de la Hoz Berrío y Francisco de Berrío (Solicitud de capitán Antonio de Berrío, f. 4). Además, encontramos que el escribano de la Audiencia que se ocupó de levantar las copias de la documentación para ser enviada a España es el mismo Gaspar de Ávila que acompañó a la familia al Nuevo Mundo y luego se avecinó en Santa Fe.(Solicitud, f. 16).

Además del apoyo de estas personas, Berrío también recibió el respaldo de Álvaro Jorge, que había acompañado al Adelantado en su jornada.(Ojer, 507). Este hombre, baqueano de las tierras nuevas, acompañaría a Berrío en sus tres jornadas y envejecería con él, siempre andando detrás del sueño del Dorado. Junto con Berrío, fue apresado por Sir Walter Ralegh (Ralegh, discoverie, p.20); después de ser libertado volvió con su jefe a fundar el pueblo de Santo Tomé de Guayana y luego, encabezó la expedición tierra adentro con los hombres que vinieron con Vera Ibargoyen en 1596. Fiel a su deber, murió en este mando, lo que dejó la tropa sin líderes prácticos en la región; esto llevó a una situación de caos que terminó con una gran masacre de españoles por los indígenas de Guayana (Ojer, 569).

La gestión de Berrío se realizaba por medio de tres jornadas que cubrieron un espacio de ocho años, desde 1584 hasta 1591, cuando llegó hasta el río Caroní, que desde entonces fue considerado por él como la puerta para entrar a Manoa. Sus descubrimientos lo llevaron a un conocimiento geográfico que se extendió desde la región del Meta y el Guaviare a todo el correr del río Orinoco. Es Berrío que se da cuenta de la importancia de la cláusula sobre las tierras entre el Pauto y el Papamene.

Cuando Jiménez de Quesada hizo su capitulación, hubo un gran desconocimiento de las tierras que iba a encontrar. Por esto, en un momento pidió un aclaratorio en estos términos:

Muy Poderoso Señor el adelantado deste rreyno digo que a mi me fue notificado el auto de vuestro presidente e oidores sobre lo de la capitulación y en quanto toca a las quatrocientas leguas que se me dan en la goubernacion entre lox rrios del Papamene y Pauto es menester advertir de una cosa y es que las quatrocientas leguas que seme dan entre estos dos rrios podria ser que no se pudiesen contar por el agua abaxo dellos y por eso pudiese en mi ofrecimiento este termin paraje ques termino proprio de semejantes capitulaciones queriendo decir que dende que comienca la gouernacion entre el un rrio y el otro se an de yr contando las dichas leguas por aquel paraje porque de otra manera podria se como creo ques ansi que estos dos rrios se vengan a juntar ambos a las ciento o doscientas leguas de mi gouernacion o podria ser tambien topar yo entre los dichos dos rrios alguna provincia hazia algun lado que carga o este señalada en alguna gouernacio de los otros dos y por eso es menester decir que si las quatrocientas leguas no entre estos dos rrios que puedan passar a acabar de contallas de la otra banda dellos como no sea en tierra no gouernacion de los otrs y aunque este estava claro de suyo todavia es bien que se declare y asi pido e suplico a vuestra alteza lo mande declarar y expresar para mas claridad del negocio para que yo sepa lo que llevo en gouernacion..." (Solicitud del capitán Antonio de Berroi".f14 y 14v).

Es Berrío que se advierte de que el problema no es que no quepan las cuatrocientas leguas, sino que las tierras a que va tomando en posesión para la corona exceden en mucho lo que fue señalado en la capitulación. Poco a poco va dándose cuenta de lo que tiene entre manos, y en 1594 escribe al rey para desdibujar un aspecto geográfico excepcional, primero en cuanto al Papamene y luego en cuanto al Pauto.

Del Papmene explica:

...En Este tiempo procuré informarme del rio Papmene que es el otr4o límite de mi gobernacion por donde iba y la más cierta Relación que tuve es que nace de las serranías de San Juan de los Llanos que es en /ilegible/ y allí se junta con otra infinidad de ríos grandísimos y que rompe por la propia cordillera y va a dar en el Marañon. Esta es lal noticia mas cierta que tenemos porque este río siendo tan gradísimo no baja a la mar por estas partes de la cordillera. Y siendo así, ni habiéndolo podido topar hasta la mar, es fuerza que haya topado por alguna parte de la cordillera menos áspera y pase a dar consigo en el Marañon, que es muchas leguas distantes (Berrío al Rey2/12/1594. f 14 y 14v)

Más adelante expone la travesía que hace el Pauto:

...el Casanare que es un gran río el cual entra en el río Pauto y el Pauto en el Barraguán y más abajo obra de cincuenta o sesenta leguas pierde el nombre de Barraguán y se llama Orinoco, ell cual nombre le dura hasta lal mar. De manera que por aquí queda bien ente3ndido que el Pauto, Casanare y Meta y otros muchos ríos que he nombrado y dejo de nombrar, todos nacen en la cordillera del Nuevo Reino de Granada, y conforme a las provincias por donde pasan tienen los nombres hasta que toma el de Orinoco con el cual entra en la mar enfrente de la isla Trinidad, menos de tres leguas de travesía, y el Papamente que corre hasta Pasto por aquella comarca, se juntaq con los más ríos y rompe por aquellas grandes cordilleras y se va a junar con el Marñosn. (Berrío al Rey, 2/12/1594, f. 14 14v)

Como obra de magia, las cuatrocientas leguas se amplían a cubrir un espacio gigantesco que empiece por la boca del río Orinoco, sigue por el Meta y el Pauto para luego bordear el pie de monte de los Andes orientales hasta el río Caquetá (el Papamene) que sigue corriente abajo hasta desembocar en el Amazonas (el Marañon) que fluye al este hasta verterse en el Atlántico para luego seguir la costa noreste del continente hasta llegar una vez más a la boca del Orinoco. ¡Un verdadero dominio feudal! ... si hubiese sido llevado a una realización efectiva.

CONCLUSIONES

El aspecto más llamativo del estudio de la parte territorial de la capitulación de Quesada y Berrío es lo vago que fue su primera exposición, y lo preciso que fue el conocimiento geográfico de Berrío después de sus jornadas de descubrimiento. El hecho que la gran provincia de Guayana nunca llegó a realizarse, es de menos, cuando uno pone en contraste la tenacidad de estos exploradores del siglo XVI. Sin embargo, da la impresión que en España jamás entendieron la envergadura de los descubrimientos hechos y por hacer. La realidad del nuevo hemisferio parece más allá de la posibilidad de comprensión por parte de los peninsulares que nunca dejaron su tierra nativa.

Tal como los aspectos geográficos en las capitulaciones son muy imprecisos, también hay una proyección bastante irreal en cuanto a las posibilidades de poblamiento. La mayor parte de los planes quedan siempre en el incumplimiento por ser irrealizables debidas a las circunstancias de las tierras descubiertas que por su lejanía, aspectos climáticos, y poca población indígena, muchas veces no se prestan para ser poblados.

Hay ciertas partes de las capitulaciones vistas que se prestan a considerar la necesidad de unos estudios más profundos de las situaciones tejidas alrededor de cada una. Por ejemplo, en las primeras capitulaciones, muchas veces hay una referencia al quinto real que no se consigue en las posteriores. Sería interesante hacerle un seguimiento a esto y a otros datos que uno consideran que faltan, como las estadísticas de poblamiento de gente y del crecimiento ganadero de la Nueva Granada.

Encontramos que uno de las grandes dificultades en trabajar las exploraciones en el siglo XVI es por la manera en que se ha encasillado geográficamente el desarrollo de los territorios con los límites que hoy forman los países de Colombia y Venezuela, cuando el descubrimiento y la población de las tierras en cuestión muchas veces corresponden a una visión y unas esfuerzos de personas que pasaron por ambos áreas. Las lagunas de conocimiento con que topamos por la falla en no tratar todo el norte del continente como un todo, revelan una perspectiva histórica excesivamente limitada que disminuye la posibilidad de lograr un entendimiento amplio de los esfuerzos españoles para descubrir y desarrollar la vastedad de sus nuevas propiedades.

Finalmente, hace falta lograr una mejor asimilación de los procesos vividos en este periodo. Es necesario pensar en volver de nuevo a los estudios de los años de descubrimiento y conquista para presentar en formas nuevas las acciones españolas y las reacciones indígenas con un enfoque dirigido más a las fuerzas culturales que influyeron en cada parte. Debido a que muchos aspectos históricos y culturales vienen con una fuerte dosis de la mentalidad europea de los siglos pasados, hemos desarrollado una serie de ideas estereotipadas alrededor de esta época de nuestro pasado y de sus protagonistas, que nos inhiben apreciar los valores que representan. Estos estereotipos representan unos factores significativos que nos dificultan alcanzar una visión más íntegra del proceso que hemos vivido tan intensamente en el espacio tan corto de 500 años.

Notas

1 (López Ruiz, J. M. G. pp. 69-71, 86-104)

2 No hemos podido encontrar en los libros sobre esta época, una explicación de la palabra "chontal". En el diccionario El pequeño Larousse de 1997 dice: "Rústico e inculto". Presumimos que hace referencia a los indígenas que no han sido encomendados o reducidos a las misiones, o los que aunque encomendados, todavía no son considerados como cristianos.

3 En cuanto a la edad de Berrío, ve, Pablo Ojer, Ob. cit., p. 486 y en cuanto a los servicios de Berrío ve, "Carta de Antonio de Berrío al rey, Trinidad, 2 de diciembre de 1594" Ob.cit., y la "Relación impresa de los méritos y servicios de Don Antonio de Berrío compuesta por el capitán Domingo de Vera Ibargoyen (c. 1595), AGI, Patronato, 254, r. 1.

4 "Transcripción del traslado hecho en 1577 del libro original del deslinde, apeo, amojonamiento y repartición de la villa de Berja de las Alpujarras. Año 1575." Archivo Municipal del Ayuntamiento de Berja. ff. 43v44v. Fotocopía y fotos del original. También están impresas en Juan Foulquié S. El repartimiento y la repoblación de Berja y Adra en el siglo XVI. Tomo I. pp. 150-155.

5 El sitio de la propiedad principal de Berrío todavía existe en Berja, cerca de una fuente llamada fortuitamente "Fuente de Oro", y hay un busto del fundador de Santo Tomé de Guayana en una plaza principal de la ciudad.

6 El grupo está anotado en las relaciones de Pasajeros de Indias de 1580. Allí se da el nombre de los padres de Berrío—Juan Berrío y Ana de la Hoz—además de los nombres de su señora, anotada como sobrina de Jiménez de Quesada, y los hijos que viajan con ellos. Por este tiempo tenían tres hembras y dos varones, Fernando y Diego. El último era un niño en brazos y es posible que murió muy joven, quizás en el viaje, porque nunca más hay mención del él. Varias personas les acompañaban desde Berja, y el último en la lista, anotado como escribano, es Gaspar de Avila.

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes Primarias

Archivo General de Indias Escribanía de Cámara, Legajo 1011 Patronato, Legajos 27, 29, 254

Archivo del Ayuntamiento de Berja Libro de apeo y población de Berja de 1575

Fuentes Secundarias

1. BERMÚDEZ PLATA, Cristóbal. Catálogo de pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII redactado por el personal facultativo del Archivo General de Indias bajo la dirección del mismo...; Año 1580. Sevilla, s/f.        [ Links ]

2. Células de la monarquía española relativas a la parte oriental de Venezuela (1520-1561) (compilación y Estudio Preliminar por Enrique Otte). Caracas, Fundación John Boulton, Fundación Eugenio Mendoza y Fundación Shell, 1965.        [ Links ]

3. FOULQUIÉ SÁNCHEZ, Juan E. El repartimiento y la repoblación de Berja y Adra en el siglo XVI (2 Tomos). Almería, Unicaja, 1992.        [ Links ]

4. GONZÁLEZ OROPEZA, Hermann, S.J. y DONÍS RÍOS, Manuel A. Historia de las fronteras de Venezuela. Caracas, Cuadernos Lagoven, 1989.        [ Links ]

5. LÓPEZ RUIZ, Jesús M. G. Hernández de Serpa y su "hueste" de 1569 con destino a la Nueva Andalucía. (Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, N° 120). Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1974.        [ Links ]

6. LOVERA, José Rafael. Antonio de Berrío: la obsesión por El Dorado. Caracas, Petróleos de Venezuela, 1991.        [ Links ]

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10. TAPIA GARRIDO, José Angel. Historia de la Baja Alpujarra. Almería, Ayuntamiento de Adra, Berja, Dalías, El Ejido, Vicar e Instituto de Estudios Almerienses, 1989.        [ Links ]