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Tiempo y Espacio

versión impresa ISSN 1315-9496

Tiempo y Espacio v.21 n.55 Caracas jun. 2011

 

El 19 de abril de 1810 en la provincia venezolana y otros asuntos relativos a San Carlos1

Manuel Alberto Donís Ríos

UCAB

Introducción

A partir de marzo de 1808 se iniciaron en España los hechos políticos que produjeron la abdicación de Carlos IV a favor de su hijo el Príncipe de Asturias, ahora Fernando VII, en medio de una inmensa crisis en todos los órdenes en la que Napoleón Bonaparte decidió, aprovechando la permanencia de tropas francesas en la Península, la sustitución de los dos Borbones, padre e hijo, para colocar a su hermano José en el trono.

La realeza española entregó el poder a Napoleón pero el pueblo se levantó contra el invasor el 2 de mayo en Madrid e inició la guerra de independencia que culminó en 1814 con la derrota y expulsión de los franceses. ¿Qué ocurrió en Caracas al conocerse estos sucesos? Se intentó formar una Junta autónoma similar a la de Cádiz, la cual había asumido el gobierno en España.

El día 28 de julio de 1808 y en atención a un oficio del Capitán General, el Cabildo caraqueño se reunió a fin de pronunciarse sobre el proyecto de constituir una Junta de Gobierno como en la Península. El Cabildo acordó tomarse el tiempo necesario para estudiar la materia y elaborar el proyecto, nombrando una comisión para ello. El documento estuvo listo para el día siguiente: Integraban la Junta el capitán general, don Juan de Casas, que sería su Presidente y 17 vocales representativos de las autoridades de la provincia de Caracas. La Junta no contempló desconocer las autoridades constituidas, pero aunque no se lo propusiese, “el espíritu del prospecto y los términos en que se sugiere su aprobación, constituyen la introducción inequívoca de una novedad en el gobierno de la provincia al crear una instancia deliberariva y con poder de decisión distinta a las constituidas, la cual debía ser reconocida, acatada y reverenciada por todos los cuerpos civiles, políticos y militares de la provincia”.2

El proyecto fue aprobado por el Ayuntamiento pero no por el Capitán General quien recibió instrucciones de la Junta Suprema de España y las Indias, en las que se le confirmó como máxima autoridad de la Capitanía General y se le exigió mantener la fidelidad a la monarquía y el orden establecido. El Ayuntamiento tuvo que aceptar a la Junta de Sevilla, pero los vecinos principales (miembros de las principales familias criollas; y comerciantes peninsulares y canarios ricos) decidieron elaborar un proyecto de Junta a fin de “adelantar alguna iniciativa que les permitiera atender la emergencia [el vacío de poder y la inestabilidad política], como lo habían hecho las provincias de España”.3 El Capitán General recibió el documento (24 de noviembre) pero lo rechazó y ordenó el arresto de los conjurados.

El 19 de abril de 1810, el Ayuntamiento caraqueño desconoció al capitán general Vicente Emparan y Orbe y lo sustituyó por la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, iniciando el proceso que condujo a la declaración de Independencia en julio del año siguiente.

II.- El 19 de abril caraqueño en las provincias.

Caracas, capital de la rica y poblada provincia de Venezuela, sede de la Real Intendencia de Ejército y Hacienda, la Capitanía General, la Real Audiencia, el Real Consulado y el Arzobispado, se presentó como heredera de la práctica política municipal ante la sustitución del gobernador. Interpretando una Real Cédula de Felipe II de 1560 por la que su cabildo podía gobernar la provincia de Venezuela en caso de muerte o ausencia del gobernador, se intentó encabezar el gobierno de todas las provincias que integraban la Capitanía General. No era lo mismo: No había gobierno, pero el ausente era el rey, no el gobernador.4

La centralización política-territorial en torno a la capital favorecían la iniciativa, pero los criollos no habían tenido la conducción de las instituciones, excepto la eclesiástica. Los caraqueños demostraron capacidad y eficacia administrativa en el gobierno municipal de la provincia pero el presidente del Ayuntamiento siempre fue un peninsular. Ahora que se había decidido formar una Junta de Gobierno ¿Cómo lo iban a interpretar las restantes provincias? ¿Estaban obligadas a seguir el ejemplo?

La Junta Suprema envió emisarios a las provincias para que conocieran lo sucedido, se adhirieran al movimiento y formaran sus propias juntas de gobierno. Veamos cuál fue la reacción.

El 27 de abril se constituyó en Cumaná una Junta Provincial que destituyó al gobernador Eusebio Escudero y en noviembre se verificaron las elecciones de los diputados que conformarían el Congreso Nacional, convocado por la Junta Suprema en el mes de junio. Hubo muchos recelos y en todo momento Cumaná hizo valer su autonomía. Tradición, intereses y prejuicios distintos fueron razones suficientes para que se vacilara en formar parte de una comunidad en la que se podía perder la secular autonomía.5

En la ciudad de Barcelona se constituyó el 27 de abril una Junta que reconoció la Regencia española y luego la Junta caraqueña, pero bajo condiciones. En realidad fue una manifestación de autonomía frente a Caracas y Cumaná, antes que una prueba de fidelidad al gobierno ibérico. El espíritu federalista de los barceloneses no perdió la oportunidad para independizarse y afirmarse ante Cumaná, provincia de la que formaron parte integrante hasta entonces. Ésta pareció conformarse con el hecho cumplido, aunque reservó a la autoridad competente -la Junta Suprema- decidir la definitiva separación. Barcelona envió a Trinidad un comisionado solicitando auxilio y protección al gobernador de la isla. De no conseguirlos, pediría la protección británica.6

La respuesta de Margarita fue favorable, acatando la autoridad de la Junta Suprema y creando su propia Junta de Gobierno, proclamada el 4 de mayo. Manuel Plácido Maneiro, comerciante insular oriundo de Pampatar, se hallaba en Caracas cuando se produjeron los sucesos del 19 de abril y como emisario tuvo mucho que ver en esta decisión.

¿Qué ocurrió en la rica provincia ganadera de Barinas? El 5 de mayo se reunió el Ayuntamiento en la ciudad de Barinas para considerar las noticias caraqueñas. Reafirmada la autonomía e independencia correspondiente, se aprobó por unanimidad la conveniencia de formar una Junta Provincial de Gobierno y Conservación, presidida por don Miguel del Pumar. La Junta Suprema envió al Marqués del Toro para que presentara los votos de la provincia de Caracas. Grande era el interés por acordarse con Barinas. En octubre viajó a esta ciudad el Marqués de Mijares, comisionado para estrechar los vínculos de ambas provincias.7

¿Cómo recibió a los comisionados Guayana, la provincia de mayor extensión territorial de la Capitanía General? El 11 de mayo se decidió en Angostura secundar el movimiento caraqueño, formándose una Junta Suprema de Gobierno de la Provincia de Guayana integrada por peninsulares y criollos. Destacaron José Tomás de Heres y Juan Crisóstomo Roscio, pero poco después se produjo la reacción Realista. Bajo el decisivo influjo político y económico de los misioneros capuchinos catalanes, defensores de la Corona y contrarios a la formación de Juntas con criollos, ésta se disolvió y sus defensores fueron enviados prisioneros a España y Puerto Rico. La nueva Junta juró fidelidad a la Regencia y designó al coronel Matías Farreras como gobernador de la provincia.8

Además de la influencia capuchina y de los recelos producto de las trabas económicas impuestas desde Caracas, Guayana siempre tuvo una posición firme y sostenida ante Inglaterra en defensa de sus fronteras. Tenía motivos para desconfiar del proyecto caraqueño en momentos en que España era su aliada frente al enemigo común: La Francia de Napoleón. A diferencia del resto de las provincias, Guayana temía un predominio inglés en el futuro.

¿Cuál fue la respuesta de Maracaibo? El 17 de mayo un grupo de personalidades convocadas por el gobernador, brigadier Fernando Miyares, conoció las comunicaciones del Ayuntamiento de Coro, rehusando al mismo tiempo seguir el ejemplo de Caracas. El gobierno marabino se inclinó por la Regencia y envió a Puerto Rico, en calidad de “reos de Estado” a los señores Tejera, Jugo y Moreno, enviados por la Junta Suprema. La próspera ciudad de Maracaibo, con su importante puerto, había decidido no depender de Caracas.9

¿Y qué ocurrió en Mérida? A raíz de los sucesos del 19 de abril, la provincia de Mérida, excluyendo la ciudad de Maracaibo, decidió desprenderse del gobierno marabino - a la que estuvo sujeta desde 1682 - y secundar a Caracas en su proyecto político. El 16 de septiembre, acompañada por La Grita y San Cristóbal, Mérida dio sus primeros pasos para convertirse en una Provincia de la nueva Federación; se adhirió a la Junta de Caracas y envió sus representantes al Congreso Nacional.

¿Cuál fue la respuesta de Trujillo? Trujillo se sumó a la iniciativa caraqueña, se convirtió en Provincia y sancionó su Constitución el día 9 de octubre. El acatamiento de la decisión caraqueña por Mérida y Trujillo representó un acto de valentía al enfrentarse ambas, casi sin recursos, a Maracaibo.

En la provincia de Caracas o Venezuela la ciudad de Coro rechazó la invitación caraqueña. El Ayuntamiento y el gobernador militar, José Ceballos, apresaron a los enviados de la Junta Suprema y los remitieron a Maracaibo.10 Se había despertado la vieja rivalidad y actitud autonomista de los corianos, producto de la decisión del gobernador Juan de Pimentel de establecerse en Caracas (1577); y del traslado de la sede de la Diócesis de Venezuela a Caracas (1639). Sumemos razones administrativas y de control político ejercidas por la Compañía Guipuzcoana, de la que el gobernador de Caracas era juez conservador, que reforzaron la enemistad en el siglo XVIII.

III.- Hacia la conformación del Congreso Nacional.

La élite caraqueña hizo valer su poder político representado en el Cabildo y en el Consulado; y en este sentido, para Frédérique Langue, demostró una vez más su “unanimidad”, ya manifestada con anterioridad frente a conflictos surgidos con las autoridades político - administrativas metropolitanas (Intendencia, Capitanía General, Audiencia; etc).11

Pero luego del 19 de abril a la Junta Suprema dejó de “aceptársele automáticamente como centro político”. Las provincias reclamaron su autonomía y conservaron su enterad libertad en lo concerniente a su administración interior y muy poco pudo hacer Caracas para impedirlo. No existía una identidad nacional12 que propiciara la organización de un Estado para administrar todo el territorio. No obstante, adelantando una política que reconoció la fuerza del regionalismo pero a la vez representó un intento por establecer un gobierno central legítimo dirigido desde Caracas, la Junta convocó en el mes de junio a unas elecciones para elegir los diputados que integrarían el Congreso Constituyente que habría de instalarse en la capital.

Las elecciones se efectuarían en dos grados: los votantes escogerían un elector parroquial por cada quinientas almas y otro por cada exceso de doscientos cincuenta; reunidos estos electores en la cabecera del respectivo partido capitular, designarían un diputado por cada veinte mil habitantes y otro por cada exceso de diez mil. Las dos terceras partes de los diputados podrían constituir la asamblea, en Caracas, bajo el nombre de Junta General de Diputación de las Provincias de Venezuela. Este cuerpo depondría su autoridad la Junta Suprema, que sólo conservaría la inherente a su carácter de gobierno provincial de Caracas.13 En las primarias votaron los varones libres, mayores de 25 años o de 21 si estaban casados, con domicilio fijo probado o fueran propietarios de 2.000 pesos en bienes muebles o raíces.

Las elecciones se verificaron en noviembre. El colegio electoral caraqueño, integrado por 230 miembros, designó sus 6 diputados. Las restantes provincias hicieron lo propio. Cuarenta y cuatro fueron los diputados electos para integrar el Congreso Nacional de 1811. Por la provincia de Caracas fueron electos 24. Por Barcelona, 3; por Cumaná 4; por Mérida 2; por Trujillo 1; por Margarita 1; y por Barinas 9. La Provincia de Caracas dominó la composición del Congreso.

III.1.- La representación de San Carlos en el Congreso Nacional.

San Carlos estuvo representado en el Congreso por el diputado Francisco Hernández ¿Quién fue Francisco Hernández? Recurrimos al Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar para iniciar nuestra pesquisa pero, extrañamente, no hallamos su nombre. Acudimos a la Historia del Estado Cojedes de Héctor Pedreañez Trejo y al revisar la nómina de las personalidades patriotas cojedeños que participaron en la Independencia obtuvimos la siguiente información: “Dr. Francisco Hernández. Diputado por San Carlos en el Primer Congreso de la República. Siguió luego con los realistas”.14 Y eso fue todo.

Permítaseme este comentario. Son 9 las personalidades patriotas; y 73 las de militares, de generales a soldados que figuran en esta Historia del Estado Cojedes. Sin contar otra lista con 17 nombres de guerreros realistas A simple vista se puede pensar que Cojedes fue tan sólo una cantera de figuras militares, pero no fue así y el mismo Pedreañez Trejo da una respuesta: “El olvido ha borrado de las mejores páginas de nuestra historia regional los nombres de tantos héroes y personalidades que se entregaron a un ideal - bien a favor de la Patria o, equivocados, en apoyo del régimen español - por el cual lucharon empecinadamente sin vacilar un solo instante”.15 Pedreañez aclara que sólo San Carlos y Tinaco se inclinaron por la causa independentista, mientras que El Baúl, El Pao, Lagunitas y el pueblo de Cojedes se mantuvieron fieles a la Corona.

Hemos dicho que la provincia de Caracas eligió 24 diputados, siendo Francisco Hernández uno de ellos, en representación de San Carlos, lo cual refleja la importancia de esta villa para el momento. Y así era en efecto. La matrícula de almas de 1807 correspondiente a la diócesis de Caracas, vicaría de San Carlos ofrece la siguiente información:

Villa de San Carlos

11.412 habitantes.

Tinaquillo

1.309

Tinaco

2.696

Villa del Pao

6.309

El Baúl, alias Boca de Tinaco

-

Joval, alias Lagunitas

2.308

Sr. Sn. Joseph

1.628

Cojedes

1.898

Caramacate

465

TOTAL

28.025

TOTAL GENERAL DE POBLACIÓN

417.945

Fuente: Archivo Arquidiocesano de Caracas, apéndice parroquias, leg. 147. El signo – significa que no están asentados los datos respectivos.

De acuerdo a la matrícula, sólo superaban a la vicaría sancarleña, la de Caracas (64.489 habitantes), Guanare (36.559), Valencia (29.612) y los Valles de Aragua (45.457). Y en el aspecto económico, la villa contaba con una pujante ganadería y una agricultura que, si no muy próspera, en palabras de Francisco Depons, viajero y agente político del Gobierno francés que llegó a La Guaira en 1801, no estaba del todo abandonada, cultivándose añil y café.16

Según el Estado general de la población y producciones de…Venezuela formado por don José de Castro y Aráoz (junio de 1787), correspondiente a la distribución geográfica de haciendas y hatos en la provincia de Caracas para 1785-1787, San Carlos contaba con una hacienda de azúcar y con 135 hatos de ganado, ocupando en este último renglón el tercer lugar, sólo superado por San Sebastián (138) y Santa María de Ipire (183); y por encima de Calabozo (116) y Coro (95).17

Significativo había sido el crecimiento de San Carlos. De las cartas del prefecto de la orden capuchina en la provincia de Venezuela, Pedro de Berja, se desprende que la villa comenzó su vida civil y eclesiástica en 1678. Dos años después los capuchinos solicitaron que se les concediera iglesia, diezmos y que se aumentaran sus términos, modificándose los del distrito de Nirgua.18 El Rey respondió afirmativamente.19 Y el obispo de la diócesis de Venezuela señaló la conveniencia de unir las iglesias de Nirgua y San Carlos y que los capuchinos se encargaran de ambas.20 Los misioneros se opusieron y así lo señaló al prelado el nuevo prefecto, padre Diego de Marchena, agregando que la villa de San Carlos “estaba muy aumentada y que el gobernador le había señalado diez leguas de norte a sur y de este a oeste por jurisdicción temporal, pidiéndole que, en cuanto a lo espiritual, diese las oportunas licencias al P. Gabriel de Sanlúcar, que era el presidente”.21

Los sancarleños decidieron erigir la iglesia parroquial y el primero de diciembre de 1682 Marchena la bendijo, dedicada a la Inmaculada Concepción y teniendo como patrono a San Carlos.

¿A qué factores obedeció la riqueza ganadera cojedeña? Para mediados del siglo XVIII el dominio de la llanura no había concluido y se encontraban indefinidas las jurisdicciones de las provincias de Venezuela y Maracaibo en la región. No obstante, los pueblos de Misión y la fundación de hatos había progresado significativamente, avance que traía tras de sí al ganado vacuno y al colono. Adelina Rodríguez Mirabal lo expresó en estos términos: “Entre los años de 1750-1760, aproximadamente, se produce el hecho indiscutible de la penetración de criadores a los llanos de Apure, incursión lenta pero organizada, sistemática. Los criadores penetraron con sus mayordomos, sus rebaños, sus bestias, ocupando las mejores tierras ya que, en este caso, la tenencia de la tierra garantizaba el arrebañamiento del ganado y estaba condicionada por esa circunstancia; de esta manera, en actitud “quieta y pacífica” ocuparon las mejores tierras, por sí o por sus mayordomos, fundaron sitios de hatos en diferentes lugares y por último trajeron sus familias y se aposentaron en los hatos principales”.22

Se fundaron hatos en San Jaime, Calabozo, San Carlos, San Sebastián de los Reyes, El Sombrero y otros lugares. El hato se convirtió en “una unidad de producción y una especie de escuela pecuaria (…) en ella se aprendía a vivir en una comunidad”:23

Conocidos los sucesos del 19 de abril caraqueño la élite sancarleña se preparó para actuar ante la nueva situación. Según Pedreañez: “Hay variadas noticias sobre las reuniones secretas que, en San Carlos, se realizaban en la casa de D. Santiago Abdón de Herrera y en la del joven Celedonio Sánchez Herrera, para comentar la situación política y ver el modo de cooperar con la revolución. Así mismo se dice que los próceres José Ramón Azpurua, español al servicio de la causa patriota, y el Pbro. José Félix Blanco, se desempeñaban como preceptores en San Carlos, y que en 1810 adoctrinaban a los jóvenes de esta villa en las ideas revolucionarias”.24

El diputado Francisco Hernández refuerza el hecho de cómo la élite sancarleña, por propia iniciativa, decidió apoyar el movimiento caraqueño: “generosamente y sin invitación de nadie, había [San Carlos] reconocido y aclamado la justicia de Caracas”.25

A su paso por San Carlos, expresa Pedreañez, “el canónigo Dr. José Cortés Madariaga, que se dirigía a la Nueva Granada, como comisionado de la Junta Suprema, reunió el Cabildo de la villa para explicar detalles sobre la reciente declaración de Independencia: en su discurso expresó frases elogiosas sobre San Carlos. Allí coincidió dicho canónigo con el prócer coronel Rafael Monasterios, sancarleño, enviado a su villa por la Junta, con el mismo objeto”.26

Madariaga pudo haber reunido al cabildo sancarleño para darle noticias sobre el 19 de abril, más no “sobre la reciente declaración de Independencia”. Esta no se había producido y habrá que esperar hasta el 5 de julio de 1811 para que el Congreso la declare. El 21 de diciembre de 1810 Madariaga, por disposición de la Junta Suprema, emprendió viaje a la Nueva Granada para cumplir una misión diplomática (establecer relaciones amistosas) ante el Gobierno de aquella entidad. Para el 6 de marzo ya se hallaba en Bogotá, por lo que su paso por San Carlos debió ocurrir para enero de 1811.27

Regresemos a Caracas. Para finales de 1811 ya se hablaba en el ambiente político, oficialmente, de Confederación de Venezuela. La Junta Suprema había trabajado por la unificación del país, pero según el historiador Caracciolo Parra Pérez, a la creación de este estado de cosas “habían contribuido por su parte los caraqueños, que no fueron los últimos en halagar los oídos de los demás venezolanos con promesas federalistas”.28

Los hombres más distinguidos de las provincias, tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico, formaron el Congreso. Vecinos principales, propietarios, pertenecientes a la elite criolla en su inmensa mayoría, estaban presentes en él y ahora debían determinar la forma constitucional más adecuada para la República en ciernes.

IV.- Francisco Hernández en el Supremo Congreso de Venezuela de 1811

Las sesiones se iniciaron el 2 de marzo de 1811 en Caracas, en la casa del conde de San Javier. El Dr. Felipe Fermín Paúl fue nombrado Presidente de la Asamblea, vicepresidente el Dr. Mariano de La Cova y secretarios los licenciados Miguel José Sanz y Antonio Nicolás Briceño.

El Congreso acordó un reglamento orgánico y nombró el Poder Ejecutivo, integrado por un triunvirato que se rotaría semanalmente para ejercer la presidencia. Quedó integrado por Cristóbal Mendoza [Barinas], Juan de Escalona y Baltasar Padrón.

Caracas llevó adelante una política ambigua en la que reconoció las autonomías provinciales pero a la vez intentó controlarlas políticamente. Pero la fuerza centrífuga de Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Trujillo y Barcelona, en mayor o menor grado, trató de hacerse valer, buscando que se le reconociera su respectiva identidad. A esta situación se sumó el sentido localista de algunas ciudades como Valencia y Barquisimeto, pertenecientes a la provincia de Caracas y que también pretendían los mismos objetivos. Recelos, desconfianzas e intereses regionales afloraron. Estuvo claro que Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Trujillo y Barcelona “no estaban dispuestas a reemplazar el despotismo español por el de los ricos mantuanos caraqueños y alguna fórmula de avenimiento era necesaria”.29

Cuatro aspectos ocuparon buena parte del trabajo de los diputados: La Constitución, la división de la provincia de Caracas, la declaración de independencia y la abolición del fuero eclesiástico. Veamos en esta ocasión la participación de Francisco Hernández en la discusión sobre la división de la Provincia de Caracas recogida en las Actas del Congreso.

1.- Sesión del 12 de junio:

- Hernández: alegó que “fue autorizado a la voz ilimitadamente por sus constituyentes, que no le dieron otra norma de conducta que la salud general del Pueblo; además de que para la división, tenía acta expresa del Cabildo de S. Carlos, como ya lo tenía dicho. Añadió que S. Carlos generosamente y sin invitación de nadie, había reconocido y aclamado la justicia de Caracas; pero con la condición de igualdad de derechos; y que para ella no había sólo temores de preponderancia por parte de Caracas, sino razones muy obvias de utilidad a favor de las otras Provincias”.30

- Hernández sostuvo que la división era una facultad potestativa del Congreso, por las razones alegadas anteriormente por el diputado Mariano de la Cova [de Cumaná] con respecto a Barcelona, “cuya erección en Provincia y separación de Cumaná quedó cometida por la Junta anterior a la Diputación General”.31

- Hernández apoyó la opinión de Rodríguez Domínguez, [diputado de Nutrias, provincia de Barinas], “en cuanto ser peculiar la decisión de la confederación, e insistió en que sólo el Congreso podía ser el juez competente en las diferencias de las Provincias”.32 Rodríguez había dicho que “el Congreso puede exigir, y resolver la división, así como puede oponerse a que se separe un Pueblo de la unión con su Ayuntamiento territorial”.33

2.- Sesión del 18 de junio:

- Hernández fue de la opinión de que estando cometida al Congreso esta materia por la Junta anterior, en el caso de Barcelona alegado anteriormente, “cree la división como un asunto propio y peculiar de la Confederación, porque siendo una contienda entre las Provincias, sólo puede ser Juez en ella el Congreso general”.34

- Hernández replicó al diputado Francisco Javier Yanes (por Araure, provincia de Venezuela) que aunque él había sostenido que el cómo y el cuándo de la división sólo corresponde a la provincia de Caracas, “nunca había supuesto ni pleitos entre las Provincias, ni sometídolos a sentencias jurídicas; sólo había creído diferencias entre los representantes, y que en este caso creía que sólo debía dirimirlas al Congreso”.35

3.- Sesión del 20 de junio:

- Hernández alega que el Acta del Cabildo de San Carlos que presenta al Congreso “es un testimonio incontrastable del espíritu público de sus habitantes a favor de la división.36 Una de las razones que oigo reclamar contra ella, expresa, “es la gratitud que merece la conducta de Caracas sacrificada a la defensa general, y agotados en ella sus caudales y sus recursos; pero yo creo que se da a esa aserción más latitud de la que debe tener. Yo no me engañaré, quizá, cuando sostengo que ni los caudales invertidos en la defensa occidental, pertenecían exclusivamente a Caracas, ni se han debido a sus brazos los esfuerzos que se han hecho en nuestras fronteras. Los estados de la comisaría, demostrarán que casi todos los gastos de la expedición de occidente se han hecho con las rentas de los pueblos de lo interior, y que Caracas no mandó al ejército soldados, sino jefes y oficiales. Esto demuestra muy bien que Caracas tiene un derecho exclusivo a todos los empleos de lucro y representación, y los demás no pueden aspirar a otra clase que a la de subalternos. Esta es una de las principales razones que tiene mal hallados los pueblos con el sistema anterior de preponderancia que quieren destruir, y sólo creen que pueden conseguirlo con una perfecta igualdad de derechos”.37

4.- Sesión de 27 de junio:

Hernández: “Es constante que la población de la provincia de Caracas asciende, según una demostración matemática, a 480.000 almas, respecto a que le corresponden 24 diputados, y por cada uno de ellos se calculan 20.000 habitantes; pero, entre las demás provincias, la que mayor número de individuos comprende sólo tiene 80.000, advirtiéndose asimismo que las dos de/ Trujillo y Barcelona juntas apenas cuentan 30.000, cuando muchas ciudades del interior pasan de esta cantidad.

No sólo la superioridad de población hace a Caracas preponderante, sino también la de sus rentas. Verdad es ésta comprobada por el informe que ha hecho al Supremo Congreso don Javier Ustáriz, ministro que fue de Hacienda, y por el cual se evidencia que montan a más de un millón de pesos, siendo cierto que no hay una entre las otras provincias que tenga de producto 100.000 pesos. ¿Qué razón, pues, se alega, cuál es el inconveniente que se ofrece para que no se adopten los principios inculcados por los señores Unda, Cabrera, Sata y Yanes, y que Caracas se divida en tres provincias más, comprendiendo una Barquisimeto; Tocuyo, Carora y San Felipe; otra, San Carlos, Araure, Ospino y Guanare, y la tercera, Valencia, Nirgua, Puerto Cabello y los Valles de Aragua? Entonces a cada una de ellas le tocaría la población de 100.000 almas y de rentas 200.000 pesos; que es, sin comparación, mucho más de lo que en el día tiene cada provincia de las confederadas, y entonces también, a pesar de esta desmembración, quedaría Caracas rica, opulenta y floreciente, pues tocándole los partidos de Calabozo, Villa de Cura, San Sebastián, Puerto de La Guaira y sus otras poblaciones, contaría con más de 200.000 habitantes y 500.000 pesos de erario”.38

Nicolás de Castro, diputado por Caracas, intervino para aclarar que el cálculo del que hablaba Hernández no era matemático, “supuesto que la villa de Ospino no tiene más de 5.000 almas, Araure 14.000 y Nirgua otras tantas”,39 a lo que Hernández repuso de inmediato: “El cálculo es matemático, porque aun suponiendo que los referidos lugares no tengan exactamente el número que se dice, es indudable que San Carlos tiene 29.000, Tocuyo 28.400, Guanare 27.000, y a este tenor otros varios. Además, puede asegurarse que las ciudades internas contienen mayor número de habitantes de lo que expresan los censos, haciéndose la reflexión de que éstos no habían sido formados con la exactitud debida, cuya falta provenía de haberse emprendido en la más cruda estación del año, que es el invierno, cuando todos los campos se hallaban inundados y los caminos eran impracticables”.40

Yanes intervino y “opuso que el ejemplo citado por el preopinante no probaba la necesidad de la división y que de la voluntad particular no podía deducirse ley general; que lo creía tan inconducente, que por él sería de opinión de que no se pensase jamás en la división”.41 Castro demostró los errores del cálculo de población presentado por Hernández “y creyó que nada se deducía de él favorable a la división”.42

Yanes y Castro habían reforzado la posición de Miranda (diputado por El Pao, provincia de Barcelona), quien con anterioridad a Hernández había tomado la palabra y dicho lo siguiente: “ Es innegable que ésta es una materia [la división de la provincia de Caracas] que debe decidirla la pluralidad o mayoría de los pueblos de Caracas, y la representación de una u otra ciudad, como Valencia y San Carlos, no puede /mirarse como tal. A la Diputación de Caracas toca sólo examinar y decidir la conveniencia o inconveniencia de la división (…) La Diputación de Caracas, que no puede querer el mal, verá, si está o no en la división el bien y si la voluntad general de sus comitentes está a su favor e informará al Congreso con un exacto conocimiento de causa. Obrar de otro modo es proceder a ciegas y a impulsos de Diputados ajenos a estos conocimientos”.43

5.- Sesión del 11 de julio de 1811:

- Se leyó otro oficio del Secretario de Estado en que solicitaba “si se habían recibido informes en esta Secretaría de la ciudad de San Carlos sobre las Diputaciones para convocar los pueblos circunvecinos con el fin de separar aquel departamento y erigirlo en provincia. Presentó con este motivo el señor Hernández el acta de aquel Cabildo consiguiente al oficio que se le pasó por el Poder Ejecutivo y la representación que a éste dirigía el Alcalde de segunda elección, sincerando la conducta de aquel Cabildo, y manifestando las rectas intenciones con que había procedido. Expuso el mismo diputado las mismas razones que justificaban sus procedimientos y la ninguna con que el Poder Ejecutivo e Inspector General habían expedido el mencionado oficio a virtud solamente de unos informes falsos y siniestros. Se discutió algún tiempo sobre esta materia y se difirió para otro día”.44

6.- Sesión del 22 de julio de 1811:

- Se dio cuenta después de varias noticias y documentos relativos a la conducta que había observado la ciudad de San Carlos en la conspiración de Valencia; de otra copia remitida por el comandante de la plaza de Puerto Cabello sobre los inicuos medios de que se habían valido los valencianos para lograr sus malvados proyectos y de otros oficios del comandante de las armas de Maracay sobre la acción que había habido en Mariara entre nuestras tropas y las de los insurgentes. Se acordó, en consecuencia, que se devolviera al Poder Ejecutivo para que tomase las medidas que creyese oportunas publicándose en la Gaceta de Gobierno los rasgos patrióticos de los sancarleños”.45

7.- Sesión del 22 de agosto de 1811:

Se leyó un oficio y actas de San Carlos, en que el Ayuntamiento “se queja del despotismo militar con que el coronel Yanes tiene oprimido aquel vecindario y el señor Unda representó lo mismo con respecto a los jefes de Guanare, a lo que agregó el señor Pacheco observaciones de igual naturaleza sobre Trujillo, S. M. acordó que, devueltos al señor Hernández los documentos que ahora había exhibido, con los demás antecedentes que existían en Secretaría sobre lo mismo con relación a san Carlos, pasasen los tres señores diputados a hacer presente estas reflexiones al Ejecutivo a nombre del Congreso y el señor Paúl pidió que así constase en el libro de acuerdos para descargo del Congreso en lo sucesivo”.46

La división de la provincia de Caracas se aprobó en principio pero se aplazó su ejecución a la espera de una mejor ocasión y a un plan que presentara la diputación caraqueña. El 15 de octubre de 1811, en sesión extraordinaria nocturna, de nuevo se tocó el tema, decidiéndose a favor del hecho 11 diputados y en contra 6.47

Hemos visto a través de las Actas del Congreso la participación del diputado sancarleño a favor de la división de la provincia de Caracas y en defensa de la actitud asumida por San Carlos en la insurrección de Valencia, pero no queremos concluir este trabajo sin mencionar sus dos últimas actuaciones.

8.- Sesión del 22 de enero de 1812:

- Hernández pidió de oficio licencia al Congreso para pasar a San Carlos, por enfermedad, siéndole concedida, “con tal que, como lo prometía, se hallase en la ciudad federal [Valencia] a la traslación del Congreso [el Congreso se instaló en Valencia el 16 de febrero]”.48

9.- Sesión del 18 de marzo de 1812:

- Hernández “presentó en sesión secreta un acta del Cabildo de San Carlos por la que se evidenciaban los esfuerzos sediciosos de algunos individuos expulsados de esta ciudad; encareció fuertemente la necesidad de contenerlos en cuya virtud siguió una discusión larga y detenida. Propuso el honorable Presidente que se pasase todo al Respetable Poder Ejecutivo, pero el diputado Hernández protestó contra el Congreso las resultas de aquella fermentación y quedó acordado por votación que pasase al Poder Ejecutivo con el informe del mismo Hernández recomendándolo el Congreso, como igualmente la necesidad de ilustrar aquel pueblo por medio de la Constitución”.49

A manera de conclusión

La historiografía tradicional ha presentado al país como un todo homogéneo, unificado, para el momento en que se produjo la ruptura del orden colonial en 1810; un todo que luego se rompió por la actitud autonómica de varias provincias que decidieron defender la causa del Rey. No compartimos este punto de vista. El repunte de las autonomías regionales correspondió a una realidad política, económica y social que se gestó durante durante todo el período colonial. No hubo, ni pudo existir, una integración que pudiéramos catalogar de nacional a pesar de los esfuerzos centralizadores desde Caracas.

Lo que ocurrió a partir de 1810 no fue otra cosa que “pura y simplemente, la culminación de procesos históricos paralelos [intentos de integración desde Caracas y autonomías provinciales] que se habían iniciado en el siglo XVI y que no habían concluido aún en una integración nacional”.50

No existió una integración que pudiéramos catalogar de nacional, repetimos. Ocurrió, sí, que a partir del 19 de abril de 1810 afloró la pugna entre Caracas y las restantes provincias. Se inició otra historia, violenta, en la que correspondió a San Carlos jugar un papel relevante.

Notas

1 Texto de la Conferencia dictada en el marco de la Jornada de Historia Regional y Local, Cojedes 2010, en el marco del Bicentenario. San Carlos, 16 de abril de 2010.

2 .- Inés Quintero, La Conjura de los Mantuanos, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 2002, p. 94.

3 .- Ibídem, p. 100.

4 .- Caracciolo Parra-Pérez, Historia de la Primera República, T. I., Caracas, Tipografía Americana, 1959, p. 290.

5 .- Ibídem, pp. 290-292.

6 .- Ibidem, pp. 295-296.

7 .- Ibid., pp. 298-299.

8 .- B. Tavera-Acosta, Anales de Guayana, Caracas, Publicaciones Auyantepuy, 1954, p. 182. Ver: Tomás Surroca y De Moutó, La Provincia de Guayana en la Independencia de Venezuela (Estudio preliminar y notas por Héctor Bencomo Barrios), 2003, Caracas, Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia republicana de Venezuela, N* 82. p. 106 y ss.

9 .- Caracciolo Parra - Pérez, T. I, ob. cit, 304. Héctor Silva Olivares, La autonomía zuliana en el siglo XIX: un proyecto global, Mérida, Editorial Venezolana, C. A, 1995, p. 23.

10 .- Ibidem, p. 302. José Francisco Heredia, Memorias sobre las Revoluciones de Venezuela, París, Librería de Garnier Hermanos, 1895, p. 549. Elina Lovera Reyes, De Leales Monárquicos a Ciudadanos Republicanos. Coro 1810 - 1858, Caracas, Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela, N* 87, Caracas, 2007, p. 48 y ss. Pedo Manuel Arcaya, El Cabildo de Caracas, Ediciones del Cuatricentenario de Caracas, Caracas, 1965, p. 76.

11 .- Frédérique Langue, Aristócratas, Honor y Subversión en la Venezuela del Siglo XVIII, Caracas, Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, N* 252, 2000, p. 63.

12 .- Identidad nacionaL: “conjunto de significaciones y representaciones relativamente permanentes a través del tiempo que permiten a los miembros de un grupo social que comparten una historia y un territorio común, así como otros elementos socioculturales, tales como un lenguaje, una religión, costumbres e instituciones, reconocerse como relacionados los unos con los otros biográficamente”. Maritza Montero, Ideología, alienación e identidad nacional, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1984, pp. 76 - 77.

13 .- Caracciolo Parra-Pérez, T. I, ob. cit, p. 356.

14 .- Héctor Pedreañez Trejo, Historia del Estado Cojedes, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, 1980, p. 117.

15 .- Ibídem, p. 113.

16 .- Sobre el estado de la Provincia de Venezuela para comienzos del siglo XIX, véase: Francisco Depons, Viaje a la Parte Oriental de Tierra Firme en la América Meridional, T. II, Banco Central de Venezuela, Colección Histórico-Económica venezolana, Vol. V., Caracas, 1960, pp. 255-276.

17 .- P. Michael McKinley, Caracas antes de la Independencia, Monte Avila Editores, Caracas, 1993, p. 247.

18 .- P. Buenaventura de Carrocera, Misión de los Capuchinos en los Llanos de Caracas, I, Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, N* 111, Caracas, 1972, pp. 370-371.

19 . Hermann González Oropeza, S. J., Los Términos de las Ciudades o Villas. Trabajo inédito, UCAB, Caracas, 1987, 53. La jurisdicción de la villa de San Carlos se amojonó el 23 de septiembre de 1682. Se tomó jurisdicción y medida “desde la quebrada del gamelotal por la parte del oriente y por la del poniente hasta el rio de Cojede por la parte del Norte las serranias por la parte del sur los llanos”. En Archivo General de la Nación, Sección Tierras, Año 1735. Letra A N* 2, folio 79v.

20 .- Carrocera, ob. cit, p. 65.

21 .- Idem.

22 .- Adelina Rodríguez Mirabal, La Formación del Latifundio Ganadero en los Llanos de Apure, Caracas, Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. N* 193, 1987, p. 229.

23 .- Ibídem, p. 281.

24 .- Héctor Pedreañez Trejo, ob. cit, p. 111.

25 .- Sesión del 12 de junio de 1811. Sesión del 11 de julio de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I, Congreso de la República, Actas de los Congresos del Ciclo Bolivariano, 1, Caracas, 1983, p. 26.

26 .- Ibidem, pp. 111-112.

27 .- Nicolás Perazzo: Cortés de Madariaga, José. Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, vol. 1., Caracas, 1997, p. 1088.

28 .- Caracciolo Parra-Pérez, T. I, ob. cit, p. 354.

29 .- Jorge Olavarría, Dios y Federación, Caracas, Ediciones de la Fundación para Una Nueva República, 1988, p. 22.

30 .- Sesión del 12 de junio de 1811. Sesión del 11 de julio de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I, ob. cit, p. 26.

31 .- Ibid., pp. 28-29. Barcelona se había separado de la provincia de Cumaná a la que perteneció hasta 1810 y constituyéndose en provincia, había enviado 3 diputados al Congreso

32 .- Ibid., p. 35.

33 .- Ibid., pp. 34-35.

34 .- Sesión del 18 de junio de 1811. Ibid., p. 37.

35 .- Ibid., p. 38.

36 .- El subrayado es nuestro.

37 .- Sesión del 20 de junio de 1811. Ibid., p. 63.

38 .- Sesión del 27 de junio. Ibid., pp.84-85.

39 .- Ibid., p. 85.

40 .- Ibid., pp. 85-86.

41 .- Idem.

42 .- Ibid., p. 86.

43 .- Ibid., pp. 79-80.

44 .- Sesión del 11 de julio de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I, ob. cit, p. 162.

45 .- Sesión del 22 de julio de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I, ob. cit, p. 184. San Carlos y Puerto Cabello habían enviado tropas para reforzar al ejército nacional que marchó para sofocar la rebelión de Valencia.

46 .- Sesión del 22 de agosto de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I, ob. cit, pp. 260-261.

47 ,- Sesión del 22 de agosto de 1811. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. I,I ob. cit, pp. 99-100.

48 .- Sesión del 22 de enero de 1812. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. II., p. 275.

49 .- Sesión del 18 de marzo de 1812. Congreso Constituyente de 1811-1812, T. II., ob. cit, p. 342.

50 .- Germán Carrera Damas, Una Nación llamada Venezuela, Caracas, UCV, 1980, pp. 49 - 50.