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Agroalimentaria

versión impresa ISSN 1316-0354

Agroalim v.13 n.13 Mérida dic. 2001

 

FUNDACIÓN POLAR: SU ACTUACIÓN EN RELACIÓN CON LAS UNIVERSIDADES, CENTROS DE INVESTIGACIÓN Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

GIMÉNEZ DE MENDOZA, Leonor

 

    Ponencia presentada por la Sra. Leonor Giménez de Mendoza, Presidenta de la Fundación Polar, en el Seminario Internacional The right to Food: a Challenge for Peace and Development in the 21st Century, realizado en el Ministerio de Agricultura, Roma, del 17 al 19 de septiembre del 2001

    Fundación Polar es una institución creada por Empresas Polar en 1977; su propósito es servir a Venezuela, participando responsable y activamente en la conformación de una sociedad con criterios realistas y pluralistas, en la búsqueda de una relación armónica entre el ser humano y su entorno.

    Hace diecinueve años, llegamos al convencimiento de que la función más importante de la agricultura venezolana se relaciona con la necesidad de proveer a la población de un flujo de alimentos suficiente, accesible y en condiciones adecuadas de precio y calidad. Habiendo orientado nuestras actividades, en un principio, hacia el estudio de dónde y qué producir, así como del cómo y cuánto producir, nos convencimos de que la respuesta adecuada a ese problema pasaba por la incorporación efectiva del hombre en su empeño por satisfacer sus requerimientos de energía alimentaria y nutrientes. Vimos, con claridad, la necesidad de expandir el enfoque sectorial agrícola, el cual se aplicaba en las actividades que nuestra Fundación venía desarrollando desde sus inicios en 1977.

    Habiendo llegado a esta convicción, debimos además reflexionar sobre el cómo lograr esa expansión hacia el ámbito de lo alimentario. Así fue como concebimos una estrategia de acción constituida en tres elementos básicos. El primero de ellos consiste en el diseño de herramientas metodológicas para la observación, estudio y análisis de la realidad alimentaria-nutricional. El segundo se fundamenta en la difusión de los resultados de estas observaciones por las vías de las publicaciones y de la realización de eventos especiales. Y el tercero está basado en la formación de recursos humanos para la utilización óptima de dichas herramientas en el conocimiento, comprensión y análisis de esa realidad.

    El concepto de "Sistema Alimentario Venezolano" y la definición de su objetivo principal: "satisfacer completamente, todos los días, las necesidades de energía y nutrientes de todos los habitantes de Venezuela", constituyó el marco conceptual dentro del cual se creó, en el seno de Fundación Polar, el Programa "Sistema Alimentario Venezolano" (ProSAV), en 1983. Aplicamos entonces el enfoque multisectorial de Sistema Alimentario, el cual considera todo el conjunto de actividades económicas que la sociedad organiza históricamente para cumplir satisfactoriamente la función alimentación-nutrición. Esas actividades se agrupan en los llamados cinco componentes del sistema. Un componente básico: el primario, que comprende la generación de renglones alimentarios en las ramas vegetal, animal y pesquera del sector agrícola. Un componente industrial, que abarca la industria de alimentos y otras ramas de transformación relacionadas con ésta y con la producción agrícola y la comercialización. Un componente externo, que engloba las importaciones y exportaciones de alimentos para el consumo final y materias primas para la industria, así como de insumos, equipos, semovientes, tecnología y recursos humanos, tanto para la industria agroalimentaria como para la agricultura y la comercialización. Un componente que comprende las actividades de transporte, almacenamiento y otras funciones de la comercialización, el cual conecta a los otros componentes, dos a dos. Y, finalmente, el componente principal: el consumo, que se expresa a través de la población y sus características demográficas y socioeconómicas, su desagregación geográfica, sus niveles y patrones de consumo. Este enfoque se constituyó en el marco orientador de los estudios e investigaciones, para contribuir al desarrollo de ese conjunto multisectorial, teniendo siempre presentes tanto la necesidad de mejorar el aparato productivo agroalimentario en general, como el imperativo de lograr un mejoramiento significativo de la calidad de vida del venezolano.

    Al ampliar y profundizar el conocimiento sobre el sistema alimentario nacional venezolano, se abrió, además, la posibilidad de vislumbrar vías de acción social para enfrentar y resolver en forma idónea los problemas de inseguridad alimentaria que afectan a muchos hogares venezolanos. El logro de la seguridad alimentaria, es decir, la satisfacción permanente de las necesidades energéticas y nutricionales de la población, requiere del cumplimiento simultáneo de dos condiciones: la primera de ellas tiene que ver con el acceso a los alimentos, es decir, con la suficiente capacidad de la población para adquirir alimentos, su "poder de compra alimentario"; la segunda condición exige que el abastecimiento alimentario alcance una magnitud tal que posibilite la conversión de ese poder de compra alimentario en consumo efectivo. Ese programa, el ProSAV, dio origen a lo que hoy constituye en nuestra Institución el área denominada "Economía Agroalimentaria".

    Para Fundación Polar, cuyo propósito es el de trabajar para el país y con el país, se hizo enseguida evidente la carencia de recursos humanos en Venezuela en esta área. En ese entonces, hace diecinueve años, no existía alguna institución, unidad o grupo, público o privado, dedicado a esa tarea. La intención de Fundación Polar nunca ha sido la de perpetuarse en el estudio de un tema determinado, por el contrario, lo que pretendemos es ser motivadores, promotores de ideas, de proyectos, asociándonos con quien corresponda, para que esa semilla dé frutos y garantice al país la continuidad de una reflexión necesaria. Por ese conjunto de razones, nos planteamos otra línea de acción: la de promover y animar el surgimiento y desarrollo de un programa de investigación continuo en esta materia, en el seno de una institución apropiada. Esta idea se materializó siete años más tarde, en 1990, mediante la constitución del Grupo de Estudios sobre el Sistema Alimentario Venezolano (GESAV), en la Universidad de Los Andes, fruto de un primer convenio de cooperación suscrito entre dicha institución universitaria y Fundación Polar. Posteriormente, ese grupo dio origen al Centro de Investigaciones Agroalimentarias (CIAAL), ubicado en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esa misma Universidad. Es importante destacar que hoy, transcurridos once años de aquel encuentro inicial, el CIAAL es una realidad, pues ha realizado una permanente y fructífera labor de investigación, la cual le ha hecho merecedor de dos premios nacionales y tres regionales en el área. El Centro ha desarrollado también una amplia labor docente, dando un vigoroso apoyo a la maestría en Economía de esa Universidad, tanto en el dictado de algunas materias y seminarios como en la tutoría de tesis. Más de la mitad de los egresados de ese postgrado han realizado sus tesis bajo la dirección de investigadores del CIAAL, trabajos que han permitido ampliar y profundizar la comprensión de la estructura y el funcionamiento del Sistema Alimentario Venezolano. Una de las enseñanzas a destacar de esta experiencia es que las alianzas de ciertas instituciones del sector privado o de Organizaciones No Gubernamentales con las universidades pueden y deben ser una buena estrategia para aumentar, no sólo la capacidad de producción de estos centros de estudios superiores, sino también para estimular el acercamiento de la Universidad con el entorno de su país, lo que constituye una de sus misiones fundamentales. El CIAAL es el resultado del apoyo dado por nuestra Fundación para lograr el surgimiento, desarrollo y consolidación de una instancia académica especializada en el área agroalimentaria, cuya actuación es aún más interesante en la hora actual del país, donde otras instituciones que han venido abordando el tema de la alimentación y la nutrición han desaparecido, o han reducido sensiblemente sus actividades.

    Desde que emprendimos este esfuerzo, hace diecinueve años, Fundación Polar ha promovido la realización de más de cien estudios monográficos relacionados con el Sistema Alimentario Venezolano, veintiséis de los cuales han sido ampliamente difundidos a través de ediciones especializadas. En materia de formación de recursos humanos, se ha capacitado a más de 800 profesionales en talleres, seminarios, foros, reuniones y cursos. Tanto los estudios e investigaciones, como las actividades de capacitación, se han realizado mediante convenios con distintas instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales. De esta manera hemos contribuido con la creación de herramientas para el análisis de políticas y del proceso de asignación de recursos en el sistema alimentario nacional, así como a la difusión del conocimiento sobre las mismas. Tanto es así que otras universidades e instituciones regionales o nacionales que trabajan en el tema se han incentivado abriendo cátedras, programas y proyectos con este enfoque, que parte de la necesidad primordial del hombre: la de alimentarse, para ordenar, a partir de allí, aguas arriba, los demás componentes del sistema. Productivos convenios de cooperación suscritos en diferentes períodos, entre Fundación Polar y el Instituto Nacional de Nutrición y, posteriormente, entre esta última institución y la Universidad de Los Andes (representada por el CIAAL), permitieron lograr un resultado muy importante: el mejoramiento metodológico de la Hoja de Balance de Alimentos de Venezuela, así como su elaboración continua para cada uno de los veinte años del lapso transcurrido entre 1980 y 1999, ambos inclusive.

    Pero los problemas característicos de la situación económica y social de nuestro país se han agudizado en este tiempo. La aplicación de políticas poco certeras, unida a factores internos de tipo estructural y a otros de naturaleza exógena, han determinado el aumento de la pobreza, el desempleo, el empleo informal; la disminución del consumo de alimentos básicos, asociada con la insuficiencia de recursos para acceder a ellos; la continuación del estado de emergencia permanente de los servicios básicos mínimos (educación, salud, vivienda, seguridad, agua potable permanente y eliminación de aguas servidas); el deterioro de los recursos naturales renovables. La crisis se ha profundizado, afectando de una manera desigual a los distintos estratos de la población nacional. Los niños y las mujeres del medio rural suelen estar entre los primeros perdedores. Una Institución como la nuestra, que lleva veinticinco años respondiendo de manera idónea a las distintas demandas sociales y a los criterios definidos por sus patrocinantes, se ha visto en la necesidad de reflexionar profunda y seriamente sobre la manera de ajustarse, dados los recursos con que cuenta, a la situación que caracteriza a la Venezuela de hoy. De allí que hayamos establecido una estrategia de acción, que hace énfasis en la investigación aplicada al desarrollo social y en el fortalecimiento de las acciones interinstitucionales y transdisciplinarias, entre otros grandes lineamientos.

    La contribución al desarrollo rural integral es una de las nuevas líneas programáticas que ha permitido configurar una respuesta orgánica para contribuir a la solución de algunos de los principales problemas que aquejan a nuestra sociedad. Se trata de estimular economías locales donde la agricultura constituye el principal factor dinamizador, incentivando el desarrollo de nuevas alternativas que propicien la diversificación de la producción, la incorporación de las mujeres de una manera más proactiva, el acceso a nuevos mercados y el fomento y consolidación del medio rural en pro de un incremento del nivel de vida de su población. Trabajamos con comunidades agrícolas donde buscamos el fortalecimiento del capital humano a través de la organización, la capacitación, la valorización de los productos y la mejora de la eficiencia productiva. Nuestro empeño es el de contribuir con el país en el desarrollo de su agricultura desde una perspectiva transdisciplinaria, que comprende la producción de bienes agrícolas, su procesamiento artesanal o industrial y su comercialización, incorporando en el proceso otros elementos necesarios para el desarrollo integral de un conglomerado humano ubicado en el área rural.

    Una especial mención merece un proyecto que Empresas Polar, a través de nuestra Fundación, ha desarrollado desde 1995, el cual está orientado hacia el mejoramiento de la calidad de vida de un sector de población marginal en Caracas. Es el Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano, CANIA, una organización sin fines de lucro que proporciona atención integral en problemas nutricionales e identifica factores nutricionales de riesgo en la población pediátrica y de mujeres embarazadas en la parroquia de Antímano. Igualmente entrena recursos humanos y genera conocimientos en el área nutricional con el objeto de proporcionar soluciones efectivas a este problema.

    CANIA es visualizada como una institución que en el mediano y largo plazo debe orientarse a canalizar el cumplimiento de su misión a través de las siguientes estrategias:

1.- Constituirse en un Centro Nacional de referencia para los niños en estado de desnutrición y para el estudio, al nivel local, de los determinantes alimentarios, médicos y sociales de la desnutrición.

2.- Constituirse en un centro para el estudio, la investigación y el desarrollo de capital humano en el área nutricional, tanto al nivel individual como comunitario.

    Los objetivos de CANIA apuntan hacia la promoción de la buena nutrición y de salud en la población de Antímano, en general, y de los grupos vulnerables, en particular. Al mismo tiempo, esta institución proporciona cuidado médicoambulatorio a la población pediátrica y de mujeres embarazadas. También contribuye a la capacitación de recursos humanos de primera línea en el área de la nutrición infantil. Finalmente, CANIA incrementa y difunde el conocimiento sobre problemas relacionados con la nutrición y la dieta alimentaria, basado en la experiencia obtenida de la atención a la salud proporcionada en estas áreas.

    Los principales beneficiarios de CANIA son los niños y adolescentes que sufren de desnutrición primaria y secundaria y las mujeres embarazadas. El Centro proporciona sus servicios en forma gratuita. La atención es intensiva y multidisciplinaria, y apunta al logro de la recuperación ambulatoria del paciente utilizando tanto estrategias médicas como educacionales que incluyen los aspectos médico-nutricionales, psicológicos, educacionales y sociales dentro del marco familiar. En cinco años, CANIA ha diagnosticado, desde el punto de vista nutricional, a 24 mil personas, lo que corresponde al 45% de la población total de Antímano. Más de 9 mil pacientes, entre niños y mujeres embarazadas, han recibido atención médica integral. Entre otros logros que vale la pena mencionar están:

•El 66 % de los niños atendidos por el centro mostraron una recuperación total.

• Más del 90 % de los niños incrementaron el consumo de frutas y vegetales.

•Al mismo tiempo, se ha observado una significativa mejoría en los hábitos nutricionales en los niños.

•A través de actividades educativas desarrolladas por el Centro se ha motivado a los padres a cambiar actitudes y comportamientos poniéndolos en conocimiento de los problemas involucrados y de sus consecuencias, y dándoles a ellos conocimientos básicos sobre alimentación y nutrición.

    Esta experiencia ha servido de fuente de conocimiento para el sector académico y como modelo para el desarrollo de políticas nutricionales y de consumo de alimentos por parte del sector público.

    Así, actuando en este sector y de esta manera, y con la mejor voluntad, esperamos haber dado nuestra mayor contribución al desarrollo de la agricultura venezolana, al cumplimiento del objetivo principal del sistema alimentario nacional y haber sido consecuentes con nuestro compromiso de servir a Venezuela, tratando de vislumbrar vías de acción para lograr el mejoramiento de la seguridad alimentaria de los habitantes del país.

¡Muchas gracias!

Leonor Giménez de Mendoza