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Revista Venezolana de Estudios de la Mujer
versión impresa ISSN 1316-3701
Revista Venezolana de Estudios de la Mujer v.13 n.31 Caracas dic. 2008
Mujeres dueñas de las palabras: Las hijas de artemisa nacimiento del grupo de narradoras del centro de Estudios de la mujer.
Hortensia R. Barrios G.
Estudiante de 8° Semestre Escuela de Estudios Internacionales UCV. Venezuela.
Presentación
El texto que se presenta a continuación no es más que la sistematización de la experiencia vivida en el seminario Mujer, oralidad y narración oral, dictado por la profesora Isabel Zerpa, en el Centro de Estudios de la Mujer. Se inicia contando el proceso de convertirnos en narradoras orales, aprendizaje como integrantes del grupo, y la conceptualización del ser mujer, para cerrar con el relato de nuestra primera aparición como: Grupo de Narradoras Orales del Centro de Estudios de la Mujer. Es una invitación a contar y a unirse a esta hermosa experiencia.
Encuentro con mundos desconocidos
Así como el infante que crea un mundo paralelo, conforme escucha cada palabra, nosotras empezamos a crear un mundo, o quizás dejamos traer a éste, donde todas interaccionamos, un poco de nuestros mundos internos, uniéndolos y creando un espacio donde todas fuimos capaces de alzar nuestras voces, de reinventarnos a nosotras mismas, sin otro límite más que nuestra propia imaginación.
Entonces, en nuestras manos encontramos una herramienta totalmente desconocida, e inmensamente poderosa, La palabra y descubrimos que la unión de palabra, gesto y movimientos al narrar, nos permite transportar, a todo aquel que nos escucha, a un mundo donde sólo nosotras podríamos llevarles. Dándonos poder y fuerza para comunicarnos, transformar y crear.
Estas fueron algunas de las muchas cosas que encontramos en nuestro viaje, con la profesora Isabel Zerpa, a través del inmenso y maravilloso mundo de la oralidad y la narración oral. Ello, con el aditivo del ser mujer, funcionando como elemento determinante en este proceso de crear y narrar. Nuestro puerto de partida fue el Centro de Estudios de la Mujer (CEM), y embarcadas en "Mujer, oralidad y narración oral", tuvimos la oportunidad de contar, investigar, crear y sentir.
Empezamos a contar y escuchar cuentos
Todas sentadas en círculo, mientras en el centro, una a una, fuimos relatando historias y cuentos. Por primera vez, cada una de las participantes experimentamos contar en voz alta, y nos encontramos con un sin número de sentires encontrados, gratificantes y, a la vez, descorcentantes.
En esa oportunidad, contamos con la profesora Rosaura como in-vitada, quien abrió mentes y corazones con la lectura de un poema escrito por ella misma, donde relataba el triste final de una de sus vecinas, quien, dejada en el olvido y sola, tuvo que afrontar la más triste de las realidades que una mujer puede afrontar; llegar a la vejez y encontrar que vivió para, y a través de alguien más y que, al final del camino, sólo está ella. A través de esa historia, pudimos experimentar el mismo sentir de esa anciana vecina de la que la profesora nos hablaba, y fuimos testigos del poder inmenso de la narración y de cómo, a través del lenguaje, la comunicación y el uso de herramientas adquiridas mediante la experiencia, se puede ser capaz de sentir las más grandes de las pasiones, dolores y amores.
Descubrimos, a su vez, el inmenso compromiso que debe tenerse con la labor de contar y narrar y también la necesidad de creer en todo aquello que contamos. Entendimos aquello de que, al narrar, damos y recibimos un regalo, porque, sin duda alguna, mediante ese acto, nos transformamos y transformamos todo aquello que nuestras palabras tocan.
El ser mujer y el empoderamiento de la mujer a través de la palabra
Otro tema importante, y entorno al cual se desarrolló nuestro viaje a través del seminario, fue el ser mujer. En este aspecto, nos permitimos reflexionar sobre la vida, el tiempo y el espacio e interrogarnos acerca de quiénes somos y si en realidad somos mujeres antes que cualquier otra cosa. Me pareció un misterio como los seres del mundo pueden, simplemente, vagar por la tierra, sin preguntarse, a cada momento, quiénes son ( ).(Gaarder, 2003:165)
¿Quién soy?, ¿Quiénes somos? Estas preguntas surgen a partir del mismo título de la asignatura y es que es necesario preguntarse ¿Qué es ser mujer? El identificarnos como Mujeres está, en muchos casos, primero que la propia identificación como seres humanos, como seres creadores. Todas estas preguntas, podríamos decir que son difíciles de responder, cuando no, imposibles.
A muchas nos cuesta identificarnos con el ser mujer, en primer término, por cierta incapacidad para determinar qué es serlo. En el caso de quien escribe, el ser mujer es, en gran parte, una construcción social. Somos mujeres, hijas, hermanas, amigas, esposas, amantes, etc. Más allá de lo establecido, somos seres humanos, y como tal, pensantes y con sentires, por lo que es imposible ponerle límites a nuestro ser. Somos seres intangibles, que traspasan los parámetros dentro de los cuales una sociedad y sus construcciones puedan limitarnos.
Entonces, nos toca abrir nuestras mentes. Aunque algunas nos encontremos en contra de definirnos primero como mujeres, creemos que lo somos y, entonces, consideramos que el serlo es un conjunto indefinible de caracteristicas que crean una combinacion inexplicable, cuyo poder nos permite cambiar realidades. Creemos que el ser mujer es complejidad, diversidad, ímpetu, sentimientos y emociones capaces de mover al mundo, transformar realidades, ser dueña de su realidad y de las palabras.
La idea de la mujer como dueña de las palabras, debe ser traída a la mesa. Las mujeres nos hemos hecho dueñas de las palabras, usándolas como fuente de poder, a través de la cual, somos capaces de modificar el mundo. Dueñas porque, precisamente, las palabras nos permiten entrar en lugares desconocidos por muchos, en lugares que nos pertenecen. Porque a través de las palabras somos capaces de cambiar todo lo que nos rodea, cambiarlo a través del tiempo y el espacio.
Oralidad, aquello permanente y fugaz, literatura, narración, expresión de sentires, ideas y del mundo interno de cada una, a través de la palabra, la cultura y la escritura. Dueñas de las palabras que nos permiten convertirnos en filosofas, multiplicadoras y entender un poco del mundo. Palabras a través de las cuales damos a conocer el mundo dentro de nosotras y, a la vez, ver el maravilloso y misterioso mundo donde existimos. Si entre toda esa gente hubiera al menos alguien que sintiera el mundo como algo maravilloso y misterioso (...) entonces él o ella sería un comodín de la baraja. (Gaarder, 2003:205).
Aprendiendo a contar cuentos
Nos preguntamos, entonces, ¿Quién puede contar cuentos?, ¿Dónde se aprende eso? Todos los seres humanos podemos contar, pero, sin duda, algunos tienen capacidad para lograr trasmitir, mediante sus narraciones, sentires y experiencias de forma única. Si cabe alguna duda, sólo pensemos un poco en las innumerables veces que alguien nos ha trasmitido algún conocimiento, contándonos sus experiencias. Para mí, es imposible no pensar en las tantas historias de mi mamá, gracias a la cuales aprendí tanto, desde las palabras y sus usos, hasta de la vida misma ¿Narradora? ¡Narradora mi Mama!
La pregunta quizás sea ¿Puedo yo llegar a adquirir esa capacidad? En este viaje aprendimos que, aunque no lo creamos, todos tenemos adentro esa capacidad de contar, de hacer uso de nuestras palabras para transmitir historias, saberes, sentires. Quizás lo verdaderamente difícil es dejar de lado los temores e ir en búsqueda de la interioridad, ya que, al final de cuentas, este viaje es una invitación a conocerse dejando de lado ataduras.
La Profa. Zerpa nos dio una serie de instrumentos a tomar en cuenta a la hora de elegir un cuento, para que, una vez emprendido el camino al autodescubrimiento y habiendo encontrado esas fuerzas para contar, eligiéramos sabiamente aquella historia que regalaríamos a nuestro público y a nosotras mismas. Aprendimos, entonces, la necesidad de sentirse identificado con aquello que se va a relatar.
Muchos piensan que contar es cosa fácil, pero hay que dejar en claro que éste es un oficio que requiere de tiempo, dedicación y práctica. Se genera la necesidad de preparar y practicar todo aquello que vayamos a relatar o contar, sin aprenderlo de memoria, pero organizando la estructura de la historia que narraremos y contarnos la historia a solas, cuantas veces sean necesarias, para determinar como estará organizada, cuáles gestos utilizaremos, imaginarnos cómo contaremos y cómo lograremos transmitir nuestro mensaje.
Por último, en este proceso de aprendizaje, entendimos que el temor y nerviosismo antes de cada presentación, es algo que nunca dejaremos y que realmente es algo positivo, pues, como diría de forma repetida nuestra profesora: el nerviosismo sólo demuestra que nos importa.
Nacen "Las Hijas de Artemisa"
Aceptándonos como Mujeres, como seres y entes duales, perecibles y, a la vez, eternos y dueñas de las palabras, nos indentificamos entonces como Hijas de Artemisa, hijas de la diosa de la caza, de la castidad, de la luna. Vinculadas profundamente con la naturaleza y con la unidad interior, con el maravilloso mundo que nos rodea. Hijas activas, con enorme poder de concentración y con gran memoria, exploradoras de nuevos territorios e incapaces de estar encerrada en una celda. Hijas que siguen sus sueños, ideales y metas, competidoras, perseverantes, independientes, de valor y voluntad, con gran sororidad. Así, creadoras y contadoras de cuentos.
Será precisamente al identificarnos como Hijas de Artemisa, cuando, nuestra profesora y amiga, nos deja tomar vuelo, y así se sucede nuestra presentación como el Grupo de Narradoras Orales del Centro de Estudios de la Mujer, en la librería Liberarte.
Sin duda alguna, el camino fue largo y lleno de aprendizajes. Creo que ninguna esperaba llegar al puerto con tanto en las manos, corazones y alma. No sólo aprendimos sobre ese mundo de la narración y la oralidad, sino también sobre nuestro poder como mujeres, como seres pensantes. Tuvimos la oportunidad de crecer y hacer uso de nuestra capacidad creadora, ir más allá de lo esperado por nosotras mismas.
Sirva este relato como una invitación abierta a que se unan a esta hermosa experiencia, coordinada por la profesora Isabel Zerpa y a formar parte del grupo de narradoras.
Referencias bibliográficas
1. Gaarder, Jostein (2003). El misterio del Solitario. España: Siruela. [ Links ]
2. Zerpa A, Isabel (2000). Paso a Paso. Cuento a cuento de cómo contar Cuentos. Mimeografiado. Caracas: Escuela de Educación-UCV. [ Links ]












