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Educere
versión impresa ISSN 1316-4910
La Revista Venezolana de Educación (Educere) v.9 n.28 Meridad mar. 2005
Editorial
Política y planes educativos del gobierno bolivariano de Venezuela
Myriam Anzola
Facultad de Humanidades y Educación. Universidad de Los Andes, ULA. Mérida-Venezuela anzola@ula.ve
Tuve el beneplácito de recibir del Director de EDUCERE la posibilidad de coordinar la edición de este número de la revista. Para mi ha sido un profundo orgullo participar, ya no como admiradora de EDUCERE, como su lectora asidua y frecuente colaboradora, sino como responsable del desarrollo de este número en particular. En él hemos decidido mostrar al país general y a la comunidad interesada en el área educativa, los planes educativos y formativos del Gobierno Nacional. En primer término, presentamos las MISIONES como experiencia social única de las dimensiones y aspiraciones pretendidas por el actual gobierno. Hemos tomado las referencias de los documentos publicados en las páginas electrónicas del Gobierno en Línea y les hemos añadido algunos comentarios personales emanados de nuestra discreta experiencia por más de una década de trabajo con poblaciones en situación de exclusión social.
Inspirados en el tema, al revisar los documentos mencionados, coincidimos plenamente con el espíritu de estos programas nacionales y evocamos algunas ideas que publicáramos en esta misma revista...”estamos convencidos de que un ciudadano se forma en el afecto. Para formar ciudadanos, por encima de todo, hay que devolverles el afecto que perdieron, o darles el que nunca recibieron. Un afecto genuino, el del respeto, el de la oportunidad de participar en su propio desarrollo y en el de su comunidad. Para ser un ciudadano funcional en un contexto de aprendizaje, se necesita transferir los contenidos a la cultura correspondiente, a la época y al grupo sociocultural de pertenencia. Es así como el individuo participa en su cultura de forma propia, activa, ingeniosa, creativa. La funcionalidad no sólo debe ser considerada sinónimo de utilidad práctica, o inmediatez, sino de aplicabilidad. En el ánimo de crear ciudadanía muchos técnicos se empeñan en ‘enseñar al pobre’ ‘educar al indígena’, ‘estudiar al marginal’, como si, al decir de Rigoberta Menchú (1998) ‘fueran técnicas lo que necesita la humanidad para rectificar sus profundos errores de desigualdad social y de desprecio a la vida y a la dignidad’”. (Anzola, 2002). Para formar ciudadanos útiles tenemos que partir de la buena fe para pensar en que, como dice Savater (1997) “no se encuentran principios que lleven al mal en las disposiciones naturales humanas”. Cualquier iniciativa emprendida con aprehensiones sobre los posibles resultados, derivadas de la naturaleza de los sujetos atendidos, encauzar formas de control, supervisiones, persecuciones, que definitivamente reproducirán la sensación en ellos de que por recibir esa oportunidad, están en deuda con el mundo y que no son merecedores de lo que se les da, desvirtúa la esencia del desarrollo humano porque atenta contra sus derechos más elementales.
Las MISIONES vuelven la mirada a Freire (Cuadernos de Educación, No. Extraordinario pp. 5-6, M.E. s/f) con relación a lo que una nueva oportunidad educativa implica para quienes no la comprenden: “la renuncia a sus mitos tan queridos: el mito de la superioridad, el mito de la pureza de alma, el mito de sus virtudes, de su saber, de que su tarea es “salvar” a los pobres, de la neutralidad, de la teología, de la educación, de su imparcialidad, de la inferioridad del pueblo, de su impureza, no sólo espiritual sino física. El mito de la ignorancia absoluta del pueblo.” La experiencia de las Misiones es sin duda una demostración tangible de que el país puede recuperar un contingente de talento disperso, un cúmulo de energía librada a su entropía, una reserva de afecto, alegría y entusiasmo que no se puede dar el lujo de desestimar.
En segundo término, presentamos los postulados de la Educación Bolivariana como eje de la educación pública que describe el tránsito del niño que se inicia en la Educación Inicial, para ingresar a la Escuela Bolivariana, proseguir su trayecto en el Liceo Bolivariano y culminar una Educación Media que le permita tener las destrezas suficientes para incorporarse como ciudadano útil a la dinámica social y, de acuerdo a sus intereses y capacidades, acceder a la Educación Superior entre cuyas opciones se presenta la formación de la Misión Sucre, preámbulo a la Universidad Bolivariana de Venezuela, presentada por la Dra. María Egilda Castellanos en un artículo de su autoría.
Le otorga particular marco de pertinencia social a este número la sección : Aula, Vivencias y Reflexiones con un artículo del Prof. Pedro Rivas en que describe el compromiso de la Escuela de Educación de la Universidad de Los Andes a través de su Programa de Perfeccionamiento y Actualización de los Docentes en servicio; el cual en consonancia con los planteamientos más actuales en educación y gerencia, demuestra que la Universidad bajo su principio de autonomía bien entendido, contribuye (desde hace trece años) con la solución de un problema medular del hecho educativo como es la formación de los docentes en servicio, ello, bajo una programación permanente anual en el marco de la autogestión y soportado con una política editorial del mejor nivel de acreditación nacional e internacional con EDUCERE, los Cuadernos de Educación y sus versiones electrónicas.
Los artículos incorporados a esta edición conjugan planteamientos conceptuales inspirados en visiones de filósofos universales de la talla de Gadamer, Durkheim, Fromm, Bandura, Maturana, Morin y propuestas de acción signadas por las ideas de pedagogos y psicólogos incuestionables como Ausubel, Ferreiro, Vigotsky, es así que se presenta un cuarteto referencial interesante a partir de los artículos: El sujeto en las Ciencias de la Educación en Francia de Armando Zambrano, Teoría y Praxis en la enseñanza de la historia, una relación epistemológica de Carmen Aranguren, las ideas sobre la Moral ecológica e inteligencia emocional: bases para un modelo psicoeducativo del carácter en el artículo de María de la Luz Figueroa y el parafraseo del Inventamos o Erramos para hacerlo alusivo a la formación de los maestros y las TIC desde las líneas escritas por Raisa Uribarrí.
En este mismo orden de ideas intensas y proclives a la creación intelectual, ubicamos el artículo de Orlando Zuleta referido a la Pedagogía de la pregunta presentado en la sección Trasvase.
Simultáneamente encontramos un trío de experiencias didácticas concretas en torno a la Comprensión de la lectura inicial presentada por Dayana Alastre, La Representación social del proyecto pedagógico en el aula de Marbelys Hernández y Los Mapas como herramienta didáctica en los proyectos pedagógicos de aula de Rebeca Pérez Arriaga.
La sección Controversia destaca dos prominentes publicaciones que hacen insoslayable la situación de históricas injusticias sociales atentatorias contra pueblos del planeta y presentadas en ámbitos internacionales. Ambos escritos merecen ser consignados en este número como referencia permanente de una situación que necesariamente debería abrumar la opinión pública internacional. Una, es la Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc en la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea celebrada en febrero del 2002, y otra, de Jeffrey Sachs relativa a Los muertos en Irak aparecida en el Diario VEA en diciembre del año 2004.
Ya en el contexto de la actualidad nacional quiere EDUCERE destacar dentro de los acontecimientos lamentables, pero finalmente enaltecedores para este país, la desaparición del universal Jesús Soto: maestro del descubrimiento quien pervive impetuoso en sus maravillas esparcidas por los mejores escenarios artísticos del mundo y permanece imperturbable en los corazones de los amantes del nuestro arte y ahora patrimonio de la humanidad.
Para finalizar nos hacemos copartícipes del duelo por las pérdidas materiales que ha vivido el país producto de la implacabilidad de natura para con tantos venezolanos nobles y laboriosos, pero, sobre todo, por las pérdidas humanas que enlutan a venezolanos de muchas regiones y particularmente por las de nuestro querido y cercano Valle del Mocotíes plagado de afectos de esta institución con quienes vivimos su angustia y su deseo de reencontrar el sentido, con los de la Zona Panamericana y los del Sur del Lago de Maracaibo. Es esta una oportunidad que el destino nos impone para demostrar el “ser universitario”, para integrarnos a estudiar y a solucionar los problemas que cambiaron la configuración del paisaje merideño y del alma de los seres que en esas zonas han crecido.
Mil gracias a la Dirección de EDUCERE por darme la oportunidad de concretar un trabajo que era una necesidad profesional y que me trajo gratos sentimientos de reconciliación y confianza en el futuro de este país.












