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SAPIENS
versión impresa ISSN 1317-5815
SAPIENS vol.6 no.2 Caracas dic. 2005
El primer trienio del siglo XXI y las condiciones bajo las cuales se educa*
Magaly Altuve Z.
UPEL. Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez
RESUMEN
Los hechos sociales en su conjunto e interacción conforman la realidad social donde el hombre se desenvuelve, la cual se concreta en la entidad denominada sociedad. Esta última es una creación del hombre, por tanto es un producto cultural, razón indicativa de que entre sociedad y cultura existe interrelación e interdependencia, configurando ambas el contexto sociocultural en que se inserta el hombre que se educa. En tal contexto prevalecen, según el grado de desarrollo de la sociedad, y por consiguiente de la cultura, específicas condiciones que influyen y determinan la educación, proporcionándole los rasgos distintivos en cada momento histórico y según se trate del alcance asignado: mundial, regional, nacional, local e institucional, así como también las dimensiones sobre las cuales debe centrarse la acción educadora. Desde estas perspectivas, las circunstancias existentes en las sociedades desarrolladas y en las no desarrolladas son muy diferentes, percibiéndose diferencias significativas en su educación, pues esta última en una y otra se da en un medio social que en el primer caso le es favorable y en el segundo no, o muy poco. No obstante, si en el siglo XXI las sociedades más evolucionadas desean mantener e incrementar su desarrollo, y las menos evolucionadas alcanzarlo, deben promover, estimular, proteger y apoyar la educación, proporcionándole las condiciones necesarias para que así logren sus fines y objetivos.
Palabras clave: Condiciones, Desarrollo, Educación, Educar, Hecho Social, Países, Sociedad, Trienio.
ABSTRACT
Social facts both as a whole and in their interactions make up the social reality in which man dwels, and which conforms the entity designated as society. Being a creation of man, society is a cultural product, thus pointing to an interrelationship and interdepedency between society and culture, and together they make up the sociocultural framework in which the educated human being inserts himself. In this framework prevail specific conditions that influence and determine education, based on the societys degree of development and consequently the development of its culture. These conditions provide the distinguishing features of each historical moment and, depending on the occasion, the assigned reach: world, regional, national, local and institutional, as well as the dimensions on which the educating action should be centered. Based on these perspectives, the existing circumstances in developed and underdeveloped societies are very different, and these differences are significantly perceived also in their education, since the latter is provided in a favourable social context for the first case and in one not so favourable, or somewhat favourable in the second. However in the XXI century if the more developed societies wish to maintain and increase their development and the lesser developed wish to attain it, they have to foster, promote, protect and support education, providing it with the conditions necessary to achieve its goals and objectives.
Key words: Conditions, Development, Education, Educating, Social Fact, Countries, Society, Triennium.
Recibido: mayo 2004. * Aceptado: mayo 2004.
Condiciones bajo las cuales se educa
De todos es conocido que la educación es -entre otras consideracionesun hecho social. Por consiguiente, cuanto acontece en la sociedad la influye y determina. Las condiciones prevalecientes en ésta se convierten así en factores que prescriben en cada momento histórico el ambiente bajo el cual se educa. Entonces ¿cómo los acontecimientos externos afectan el devenir de la sociedad a la que pertenecemos? ¿bajo qué condiciones se educa actualmente en países como Venezuela?. Sin duda, en cada nación la educación se encuentra influenciada por la realidad caracterizadora de la sociedad, concebida ésta en su sentido amplio y en su sentido restringido. Desde el punto de vista amplio (mundial, continental y regional) puede afirmarse que en el presente se educa en un mundo caracterizado por profundos y veloces cambios que en estos tiempos de la postmodernidad se intensifican y aceleran cada vez más en lo social, lo político, lo económico, lo científico y lo tecnológico.
En lo social, puede apreciarse una acentuada masificación y homogenización de las costumbres como del pensamiento; pero así mismo y como reacción a tal tendencia, ha surgido con particular fuerza el sentido de la individualización y de la libertad personal. También se observa que la institución familiar sufre una significativa crisis, pues el modelo patriarcal está siendo sustituido por nuevos paradigmas; por otra parte, la inserción social de la mujer en el mundo productivo ha planteado -sin duda algunala redefinición de dicha institución, de sus roles en la sociedad, de lo concerniente a la sexualidad y a la personalidad; además, las grandes ciudades están -aunque muy lentamente- desagregando sus funciones. Aunado a esto se percibe un incremento de la desigualdades entre los hombres; una distancia cada vez mayor de los países desarrollados respecto a los no desarrollados, por consiguiente de sus sociedades; el crecimiento de la población del planeta y los desequilibrios demográficos entre países ricos y pobres, cuyo resultado es una creciente discrepancia mundial en cuanto a la tecnología, los buenos beneficios sociales como la salud y la riqueza, y el lugar donde habitan los nuevos pobladores de un mundo en rápido crecimiento poco o nada beneficiados de los logros prevalecientes en los primeros.
Respecto a lo político se evidencia en la sociedad un interés creciente por la redefinición del papel que debe desempeñar el Estado y la Sociedad Civil. De ahí que los estudiosos del tema planteen que en el presente siglo (XXI) se tiende hacia la existencia de Estados menos omnipotentes y más dedicados al cumplimiento de sus responsabilidades esenciales, así como de sociedades cuya madurez les está permitiendo adoptar responsabilidades crecientes sobre sí misma, y el logro de una mayor participación de los ciudadanos en los asuntos políticos. Sin embargo, contradictoriamente se acentúan los nacionalismos y regionalismos, van consolidándose figuras jurídico-políticas de carácter supranacional como los megaestados; y se profundiza el interés de Estados Unidos, Japón, China y Europa, por el dominio económico mundial.
En cuanto a lo económico, desde fines del siglo XX se vive en una economía global, entre cuyos factores característicos se tiene el de los activos intangibles de las empresas, representados en los recursos mentales de los trabajadores que efectivamente son variables a ser tomadas muy en cuenta, pues el éxito actual de las sociedades en el plano económico depende cada vez más de su competitividad que, como lo refiere Reich (1991), es el valor que los individuos son capaces de agregar a la economía global mediante sus habilidades y conocimientos. La economía global no solo ha determinado la revalorización, por las empresas, de la importancia del recurso humano desde la perspectiva de la mente como afirma Toffler (1990), sino también la comprensión por parte de éstas de que la competetividad y la eficacia son posibles fundamentalmente por la existencia de un personal capaz de asimilar y generar el constante cambio tecnológico concretizado en nuevos modelos de producción, muy diferentes a los paradigmas productivos tradicionales. Sobre lo científico-tecnológico vale expresar lo siguiente: los avances logrados hasta el presente y los que se obtendrán en el siglo XXI, constituyen el eje básico de las transformaciones donde se asienta la nueva civilización: la del conocimiento y la información, cuyo incremento en el volumen y velocidad estriba no sólo en el aumento del número de científicos especializados en los más diversos campos del saber, sino también en la capacidad de difusión y aplicación de éstos. Respecto a la difusión puede decirse que hoy día (y así continuará aconteciendo), los científicos de todo el mundo tienen la oportunidad de conocer de inmediato los productos científico-tecnológicos generados en el sector, con lo cual se repotencia la capacidad de creación colectiva. El desarrollo de la informática y de las comunicaciones son elementos coadyuvantes a tal logro. Sin embargo, no basta disponer de información, lo fundamental en las sociedades del presente y del futuro es su capacidad de análisis y de diagnóstico para su oportuna como adecuada aplicación en el abordaje de situaciones, generando nuevos aconteceres a propósito del progreso de la humanidad. En tal sentido la postura de Drucker (1992) sobre la información es tajante: significa datos dotados de oportunidad y propósito; de manera que convertir datos en información requiere conocimientos. (...) Los conocimientos han venido a ser el verdadero capital y el principal recurso para la producción de riquezas (pp. 200 y 224). Bajo estas condiciones de carácter mundial, y otras no reseñadas se educa. Pero también se cumple con tal acción en una Latinoamérica que ha llegado al presente siglo con problemas esenciales que constituyen verdaderos desafíos continentales como son, en palabras de Stevens (1999): la transición hacia una democracia social; el incremento de la pobreza y de la marginalidad, así como de la violencia privada y de la delincuencia organizada; la problemática concerniente al respeto a los derechos humanos, la justicia y la reconciliación nacional, la integración regional, la inserción en la economía global o mundial; el problema del tráfico de drogas y la desproctección del medio ambiente.En cuanto a la transición hacia una democracia social, es innegable que la casi totalidad de los países latinoamericanos han realizado esfuerzos considerables por lograr la tan anhelada democracia social, la cual sigue siendo una aspiración, pues la democracia electoral alcanzada no ha sido capaz de frenar la concentración de ingresos y obtener una mejor redistribución de éstos en beneficio de toda la colectividad, tampoco ha podido eliminar los descontrolados como desesperantes niveles de violencia social y de corrupción, e inclusive de ingobernabilidad, generándose en la mayoría de los pobladores una creciente desilusión que contrasta -como lo demuestran investigaciones realizadas sobre tan importante materia- con su permanente deseo de disfrutar de una verdadera democracia social y no de un sistema político fundamentado en el autoritarismo. Se deduce que tal aspiración sigue siendo algo no alcanzado en sus verdaderas dimensiones en Latinoamérica, y a cuyo logro deben abocarse todos.Incremento de la pobreza y la marginalidad, es algo de nunca acabar, pues las medidas adoptadas por los países han resultado ineficaces al punto que cada día la pobreza aumenta, la distancia entre los verdaderamente ricos y los pobres se ensancha, y la clase media tiende a desaparecer. Al respecto en 1994 la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) informó que en este subcontinente la cantidad de pobres alcanzaba un total de 210 millones de personas, cifra considerada la más alta de la historia; así mismo tal organización en 1996 expresó que la pobreza se presenta con marcadas diferencias en los países: Argentina y Uruguay tienen menos del 15 por ciento de hogares debajo de la línea de pobreza; Chile, Costa Rica y Panamá se ubican entre 15 a 30 por ciento. Por su parte en Brasil, Colombia, Ecuador México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela, el rango de pobreza, a la fecha, se sitúa entre 30 y 50 por ciento; considerado como alto; en tanto Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití y Surinan, manifiestan un nivel muy alto de pobreza, con no menos del 50 por ciento de hogares debajo de la línea de pobreza. Los grupos sociales más afectados por tal situación son la población rural, las mujeres, los niños, los refugiados, los desplazados y la población indígena. A tal hecho se suma que en los países mencionados la pobreza es causa de numerosas muertes, del incremento de la violencia callejera y de la violencia privada, así como de la destrucción del medio ambiente.
En las ciudades latinoamericanas tal problema cada día se agudiza, particularmente en las catalogadas como grandes, las cuales se encuentran generalmente rodeadas de cinturones de miseria como producto de la migración de la población del campo hacia la ciudad en procura de una vida mejor, donde se carece de infraestructura (inclusive la más elemental), de servicios básicos, pululan contingentes significativos de desocupados, de subempleados, y cuyos habitantes se encuentran expuestos a enfermedades infecciosas como el cólera, el dengue, etc; siendo los mayormente afectados por desastres naturales. La desigualdades en la distribución de tierras, de ingresos, de consumo y de oportunidades, son también factores asociados directamente con la pobreza.
Para nadie es un secreto que en Latinoamérica la gran masa poblacional se beneficia poco de los logros económicos operados en los países, por la carencia de empleos; situación que le impide trabajar y recibir una remuneración. A esto se aunan los efectos de la deuda interna cuyo crecimiento exponencial contribuye a la desigualdad del ingreso, como también lo hace la injusta e ineficiente estructura tributaria existente. Incremento de la violencia privada y de la delincuencia organizada, es otro de los problemas presentes, siendo la primera gran preocupación de la gente cuando se le pregunta por las cuestiones que más le afectan. De ahí que para los diferentes países y sus sociedades el mayor reto es superar tal situación y lograr la paz social.
Los delitos asociados a las drogas, los robos, los homicidios, los secuestros, la violencia familiar, las violaciones, el tráfico de armas y de seres humanos, el fraude económico-financiero, etc, se han incrementado al punto de alcanzar cifras semanales verdaderamente alarmantes de las que dan cuenta los medios masivos de comunicación, y los cuales han llevado a empresas de seguridad como la Kroll Associates de Nueva York a calificar a América Latina como una de las regiones más peligrosas del mundo. El precio a pagar por la sociedad, como producto de la situación imperante se pierde de vista: las personas afectadas por la violencia presentan desajustes mentales, pérdida de la autoestima, aumento del temor, poca o ninguna credibilidad en los cuerpos de seguridad del Estado y de la justicia; distorsión en valores fundamentales como la integridad física, la solidaridad, la convivencia social, y otros; reducción del ingreso per capita de los países y erogación por las empresas de grandes cantidades de dinero para garantizarse seguridad, afectándose la inversión en productividad y la legitimidad de las instituciones públicas; en consecuencia la democracia. Ante tal panorama, solicitudes de pena de muerte para los delincuentes, de códigos penales más rigurosos, confrontación más dura contra el crimen organizado, creación de más aparatos policiales, salida del ejercito a la calle, son constantemente formuladas por los integrantes del conglomerado social.
La problemática referente a los derechos humanos, en términos de la violación de éstos, sigue persistiendo pese a las mejoras alcanzadas como producto, por ejemplo, de la menor implicación de la autoridad en su violación, un mayor conocimiento de los recursos jurídicos para defenderse y la cooperación de los gobiernos en cuanto a la defensa de los derechos ciudadanos. Entre los derechos humanos que se violan más frecuentemente están los de la vida, pero a diferencia de lo acontecido en el siglo XX, cada vez son menos las acciones de carácter político involucradas, creciendo las de otro tipo (como las extrajudiciales). En Brasil la constante muerte de niños de la calle; la violenta acción de cuerpos paramilitares y de la guerrilla en Colombia; los ajusticiamientos efectuados por los carteles de la droga, así como por bandas de delincuentes comunes, dan idea del acontecer latinoamericano en cuanto al derecho a la vida, e inclusive en relación al derecho a la integridad y a la seguridad de las personas. Sobre este último, de todos es conocido como la violencia física y la verbal a cargo de carceleros, policías, militares y delincuentes civiles, guerrilleros, grupos políticos anarquizados, etc. amenazan a las personas, afectando su existencia. Los secuestros, arrestos arbitrarios, encarcelamientos y expulsiones, son acciones que en países de la región atentan contra el derecho a la libertad personal; como atenta también contra el derecho a un proceso justo y público, la práctica de instruir expedientes y emitir jurisprudencia amañados; la carencia de suficientes fiscales imparciales y recursos para que se puedan realizar las investigaciones de manera oportuna como eficiente; la inconveniente designación de jueces; la politización de los magistrados; la pertenencia de los transgresores de la Ley al ámbito gubernamental, como también a determinados círculos militares, políticos y económicos.En latinoamérica la censura es una constante amenaza al derecho a la libre expresión y libertad de prensa, que encuentra su máxima expresión en regímenes dictatoriales como el prevaleciente en Cuba, o en actitudes agresivas, descalificantes e intimidatorias mostradas por gobiernos electos democráticamente como por agrupaciones delictivas hacia periodistas y medios masivos de comunicación cuyas críticas, denuncias y oposición no son del agrado de unos y otros. Violaciones a los derechos relacionados con la vida privada, la libertad de correspondencia, de reunión, de asociación y de culto, aún persisten en algunos países, pero han disminiudo en comparación a tiempos anteriores. Respecto a los derechos políticos, si bien el panorama latinoamericano ha mejorado, persisten situaciones que afectan el ejercicio de los mismos. Esto puede evidenciarse, por ejemplo, en los porcentajes de participación como candidatas establecidos para las mujeres en contiendas electorales, las limitaciones que presentan los pueblos indígenas en cuanto a su participación en política, las acciones intimidatorias adelantadas por organizaciones guerrilleras y paramilitares a propósito de impedir la participación de grupos poblacionales en dichas contiendas. Respecto a los derechos económicos, sociales, culturales y sindicales, procede acotar que en el subcontinente éstos no reciben igual trato en todas partes y, si bien se ha evolucionado en algunos, la situación respecto a otros como los referentes a condiciones laborales dignas y adecuadas, el derecho a la salud, a la tierra, a la educación y a la cultura, la tenencia de una vivienda digna, aún deja mucho que desear. Por su parte, los derechos del niño, dada la situación de pobreza de grandes contingentes poblacionales, son objeto de permanente violación. Para las inmensas mayorías es difícil proporcionarles a los niños una oportuna como adecuada alimentación, instrucción e intimidad familiar, viéndose obligados a incorporarse muy tempranamente al quehacer laboral, siendo objeto de explotación; como también a dejar el ambiente familiar convirtiéndose en niños de la calle y soportando abusos de los más variados tipos. En países como Haití, Argentina, Chile, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, Uruguay, entre otros, azotados por ferreas dictaduras durante el siglo XX y hechos caracterizados por crímenes masivos como sistemáticos, ó en Colombia donde los desafueros cometidos por los guerrilleros y los paramilitares contra los civiles, el logro de la aplicación de la justicia y de la reconciliación nacional continúa siendo una meta a alcanzar, haciéndose grandes esfuerzos por hacer realidad tal aspiración. Como esfuerzos también se realizan en lo concerniente a la integración económica regional y subregional, traduciéndose esto en la creación de organismos como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Mercado Común Centroamericano (MCCA), cuyo adalid fue -sin duda- Simón Bolívar, quien ya en 1815 visionaba tal posibilidad al expresar que faltaba a los pueblos latinoamericanos la unión entre sí, la cual sería dable por efectos sensibles y acciones bien dirigidas, no por prodigios divinos. La tarea integracionista no ha sido fácil. Subsisten diversidad de problemas, verdaderos cuellos de botellas, obviamente superables, que sin duda la han retrasado. No obstante, no faltan esfuerzos orientados a mejorarla y a consolidarla, pues los gobiernos cada vez comprenden más su importancia en lo económico y en lo geopolítico, particularmente en lo concerniente a la preservación de la democracia y la paz regional.La producción y el consumo de drogas ilegales es también uno de los más graves problemas confrontados por Latinoamérica, situación que constituye una de las mayores amenazas para su estabilidad política y su desarrollo social como económico. Las consecuencias sociales de tal hecho abarcan la salud pública, el mantenimiento del orden y de la economía, entre otros. Hoy nadie duda de lo amenazada que está la especie humana, por consiguiente los habitantes de la región, en su salud física y psíquica por el consumo de drogas; así como tampoco de la incidencia de ésta en los hechos de violencia observados diariamente en vastos sectores de la población, como en los estados inflacionarios experimentados por las economías de los países, el envejecimiento del proceso productivo y de la oferta de productos, el desestímulo en la eficacia técnica y comercial de las empresas para mantenerse en el mercado, así mismo en el incremento de la corrupción.
Conservación del medio ambiente. A diferencia de lo que acontece en otras regiones del mundo, en Latinoamérica la destrucción de su capital ambiental es deplorable y sigue incrementándose. Al respecto Stenvens (1999) afirma:
Jamás había sido tan grande la degradación del suelo. La concentración urbana de la población y de la actividad económica conllevó una contaminación del agua y del aire de proporciones alarmantes. El breve período de tregua o de gracia para la selva tropical, si realmente existió, ya pasó, sin pena ni gloria, porque se reiniciaron la quema y la deforestación masivas, (p.407).
Son pocos los países de la región (Costa Rica es uno) donde la protección al ambiente es considerada de máximo interés y prioridad del Estado, pero en la gran mayoría no ocurre así. De manera que en relación con el suelo, su degradación por sobreexplotación, fertilización excesiva, deforestación, recolección de leña para fines domésticos, uso inapropiado para la ganadería y el cultivo, afectan la productividad de ese bien natural tan preciado con frecuencia afectado también por la acción del agua y del viento, así como por la acción de factores químicos. Esto último en América Latina es mayor que en cualquier otra parte del mundo. También es alarmante la falta de agua potable, siendo la situación en países como Haití, Nicaragua y Paraguay, de mayor gravedad a la existente en países del Africa subsahariana. Entre los mayores degradantes de tal bien se encuentran los desechos humanos contaminados, así como también productos químicos tóxicos como el plomo y el mercurio, e inclusive el abono químico.El aire exterior en los países está profundamente contaminado, de ahí que en ciudades como México, Santiago de Chile, Lima y Caracas, sea habitual observar una cortina de smog cubriéndolas. La misma es consecuencia del aumento en la contaminación aérea, en el uso de la energía, los desechos expulsados a través de los tubos de escape propios del parque automotriz existente, así como de la emisiones industriales que elevan exageradamente las concentraciones de partículas flotantes en el aire. Situación parecida se evidencia en el aire interior, especialmente en hogares pobres donde la quema de madera y paja se mantiene por razones diversas, haciendo que el humo incida en el ambiente al aumentar la presencia de partículas en el aire, lo cual -sin duda- afecta de manera directa a los núcleos familiares, especialmente en lo concerniente a cuestiones respiratorias. La inclemente deforestación de la selva tropical es otra causal del deterioro ambiental propio de latinoamérica, la cual ha afectado la biodiversidad existente así como también su capacidad para absorber el dióxido de carbono CO2 responsable del efecto invernadero, mantener el equilibrio climático, regular la provisión de agua dulce y el entorno humano. Preservar la selva tropical se constituye actualmente y en el tiempo venidero en uno de los mayores desafíos para los pueblos latinoaméricanos y del mundo en general; pero también lo es la protección de la capa de ozono y la eliminación de los factores generadores del efecto invernadero (dióxido de carbono, clorofluo-carbonados (CFC), bromofluros carbonados (BFC), metano (CH), el óxido de nitrógeno (N2O), óxido de azufre (SO2), nitrógeno (N2O3) y amoníacos (NH). Esto debido al valor estratégico y geopolítico que el medio ambiente y la biodiversidad tienen para los pueblos.
Ahora bien, si reflexionamos -sobre la base de las condiciones prevalecientes a nivel mundial y latinoamericano- lo que acontece en países como la Venezuela del presente, podemos afirmar que la actual situación del país no es muy diferente a la existente en el contexto latinoamericano, siendo quizás la mayor distinción los cambios políticos que se han venido dando desde 1999, los cuales lejos de contribuir a la superación de la crisis social la han acentuado en varios órdenes. Desde el punto de vista demográfico Venezuela es un país que cuenta con una población aproximada de 25.000.000 habitantes, de los cuales más del 85 por ciento habita en zonas urbanas, siendo la distribución muy desigual en el territorio nacional, al punto que existen entidades federales donde por Km2 no llega a habitar una persona (Amazonas por ejemplo), en tanto en otras residen más de 1.000 personas por Km2 (Distrito Federal). Se auna a tal desigualdad lo siguiente: la mayor concentración de población se encuentra en el eje centro costero, y las entidades más pobladas son aquellas donde los procesos de industrialización se producen con mayor énfasis, observándose también que a raíz de la apertura petrolera se produjo una fuerte migración hacia el Estado Monagas. Por otra parte, la tendencia observada en las tres últimas décadas del siglo XX en cuanto a la reducción de la tasa de crecimiento de la población venezolana como producto del crecimiento de la mortalidad y la disminución de la natalidad, ha significado así mismo la potenciación del envejecimiento de ésta, a lo cual ha contribuido también al aumento de la esperanza de vida.
Pero las condiciones sociales a que se hallan sometidas las grandes mayorías de venezolanos dejan entrever una profunda crisis por la intensificación de la pobreza, al punto que en el 2003 se habla de que en Venezuela cerca del 85 por ciento de la población se encuentra en tal situación. Al respecto son oportunas las palabras de Pulido (1992), quien afirma: la pobreza no solo aumenta sino que se profundiza. La distancia entre aspiraciones y expectativas de la población y la posibilidad de satisfacer las necesidades se acentúa. El alarmante incremento de la pobreza ha sido producto, entre otros factores, del deterioro experimentado en los ingresos económicos de las familias, determinando la casi o total desaparición de la clase media cuyos miembros han pasado a formar parte de la clase pobre. De ésta última, muchos de sus integrantes -así mismo- han ido a integrar ese vasto contingente de venezolanos en situación de pobreza extrema cuya característica principal es disponer de precarios ingresos, insuficiente alimentación, limitado acceso a los servicios de educación, salud y vivienda, estar excluidos de los procesos culturales y de la toma de decisiones, así como del trabajo.En Venezuela lo actualmente predominante es la tendencia al alza de la tasa de desempleo, lo cual ha determinado un incremento de las actividades informales y cambios en las estructuras del consumo en los hogares; igualmente la exclusión de los sistemas de seguridad social previstos en las leyes del Seguro Social y del Trabajo. Por otra parte, la situación en materia de vivienda para la gran masa poblacional en estado de pobreza es difícil, crítica, siendo el déficit habitacional mayor al 23 por ciento, en tanto en los grandes centros urbanos ubicados principalmente en Aragua, Carabobo, Distrito Federal, Lara, Miranda y Zulia, ésta sobrepasa el 55 por ciento, por lo que recurrir al alquiler de habitaciones, invadir edificaciones y tierras, la ampliación de viviendas y la construcción de ranchos (generalmente en sitios improvisados) se constituyen en opciones para solventar la problemática confrontada. La imposibilidad del disfrute pleno de los servicios y la poca calidad de los mismos es también un grave problema en el país, como lo es la salud y la nutrición, principalmente para los sectores más vulnerables de la población (los pobres y los niños). Sin duda, la precarización en la calidad de la vida es uno de los síntomas mayormente observable.A partir de 1995 hasta el presente, el aumento de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades infectocontagiosas erradicadas y controladas en otros tiempos, es uno de los indicadores más evidentes del deterioro en la salud del venezolano. No puede ser de otra manera, pues su aparición y persistencia se encuentra asociada a la escasa dotación de servicios; alimentación deficiente; deterioro ambiental, de la infraestructura, de los servicios de salud y otros factores más. Se deduce que el panorama es altamente crítico, afectando sobre todo a las nuevas generaciones que vienen al mundo y habitan en éste en condiciones muy precarias, lo cual incide en su desarrollo biopsicosocial y cuyas carencias resultan difíciles de revertir posteriormente. La crisis social que vive Venezuela se manifiesta también en la educación, pues su baja calidad (particularmente la ofrecida por el sector oficial) y sus limitaciones en cuanto cobertura, son dos de los alcances donde es posible constatar el estado actual. Al respecto los estudiosos del tema coinciden en referir que quienes se benefician del servicio educativo ofrecido por el Estado y por algunos particulares, reciben una educación de dudosa calidad. Por tal motivo insisten de manera reiterada en la necesidad de revisar y cambiar el actual modelo pedagógico con la participación y el consenso de los diferentes actores sociales, pues como dice Tedesco (1996) la concertación sobre las estrategias educativas posibilita superar la idea de que la educación es responsabilidad de un único sector, así como también garantizar el nivel adecuado de continuidad que exige la aplicación de estrategias de mediano y largo plazo. Ellos también coinciden en que en el país existe un grave problema de exclusión escolar, pues numerosos pobladores (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) no son atendidos por el sistema educativo, y un porcentaje muy elevado de quienes se incorporan a los distintos niveles optan por la deserción.Quizá la crisis social actual que caracteriza a nuestros país sea más evidente en lo concerniente a la progresiva descomposición de la convivencia social, la cual se manifiesta -entre otros indicadores- en lo siguiente: aparición en zonas urbanas de procesos de desagregación espacial, donde es posible observar claras delimitaciones entre barrios y urbanizaciones; incremento vertiginoso del narcotráfico; imposibilidad de las grandes mayorías para acceder a los servicios sociales indispensables y a la justicia; aumento del delito contra la propiedad (hurtos, robos, estafas, extorsión, invasiones...), como contra las personas (homicidios, lesiones personales, abandono de niños, secuestro, etc.). Ante tal situación resulta altamente preocupante el protagonismo de niños y jóvenes en actos de violencia (como víctimas o victimarios); así mismo, la carencia de normas socialmente reconocidas, y la distinción política. Bajo estas condiciones de carácter general, mundial, regional (latinoamericana) y nacional (Venezuela), se educa actualmente. Significándose con tan breve exposición que el contexto social debe ser tomado en cuenta cuando se procuran establecer los fines, objetivos, metas y prioridades de la educación pues, como dicen Floud y Hasley (1959), ella desempeña un trascendente papel con relación a todos los aspectos de la estructura social, demográfica, económica, política y social (p. 290). Obviamente, no Condiciones bajo las cuales se educa en los países desarrollados Llegado a este punto quizá usted se haya preguntado ¿en qué condiciones han educado o educan los países desarrollados que se conocen actualmente? La respuesta a tal pregunta puede encontrarse en los trabajos adelantados por Sen (1999), Cardoza (1998), Putnam (1993) y North (1992), quienes coinciden en que pese a los problemas internos existentes en países como Canadá, los escandinavos, Estados Unidos, Inglaterra, los denominados Tigres o Dragones del Asía, y otros, así como las diferencias socioculturales existentes entre éstos, se perciben factores comunes impulsadores de su desarrollo, como son:
1. Claridad en sus objetivos y metas, con una positiva visión de futuro sobre el país, fomentada por sus líderes y compartida por el resto de la población, y donde la planificación de largo
plazo es la predominante.
2. Profundo sentimiento de identidad nacional, caracterizado por una identificación de la comunidad nacional con su país; y prevalencia de específicos valores, normas y costumbres sociales, considerados fundamentales para su desarrollo.
3. Confianza en su gente, al considerar a ésta como factor principal de desarrollo dado su carácter participativo y estimación de que es un agente activo, creativo, transformador, comprometido con su propio destino y el del país. Por consiguiente, el Estado como la sociedad al unísono han desempeñado un importante rol en la promoción, fortalecimiento y protección de las capacidades humanas.
4. Promoción, profundización y fortalecimiento, en la gran mayoría de los países desarrollados, del sistema democrático fundamentado en principios básicos como son la participación y la libertad. El primero garantiza que todas las personas pueden actuar y beneficiarse del mismo de manera eficiente, debido a su participación directa en los procesos políticos, sociales, culturales y en la actividad económica de las comunidades; el segundo posibilita -entre otros aspectos- el mantenimiento de una pluralidad de instituciones, la comunicación y discusión de ideas, el respeto por los derechos humanos y las garantías individuales, el libre mercado y la libre empresa, la libertad política y formas descentralizadas de gobierno.
5. Confianza en sus instituciones, las cuales se manejan de manera independiente y procuran una conducta transparente, entre éstas el sistema judicial, el cuerpo legislativo, la fiscalía, etc.
6. Dedican especial atención a la investigación y al desarrollo tecnológico, destinando inmensos recursos económicos a éstos, así como recursos humanos. Tal comportamiento, en casos como
USA y Japón, los convierten en descubridores y productores de nuevas tecnologías, ó en el caso de Inglaterra -por ejemplotener acceso inmediato a los resultados de los productos resultantes de los procesos respectivos, por disponer de recursos económicos para incorporarlos. Se auna a lo anterior su capacidad para difundir en la población los avances científicos tecnológicos, e incorporarlos a favor del desarrollo del país.
7. Con sólidas economías, capaces de afrontar situaciones difíciles, fundamentadas en el trabajo productivo como razón de ser de la riqueza. Este último es considerado como un valor que
dignifica a las personas.
Tal solidez se fundamenta igualmente en lo siguiente:
- Elevada capacidad para ajustarse a las nuevas realidades impuestas por los contextos internos y externos (sobretodo). En consecuencia, el mantenerse actualizado en cuanto a conocimientos y entrenamientos es condición necesaria para poder ser competitivos. De ahí que se afirme que, en los países desarrollados sus economías son economías del conocimiento.
- Descarte de políticas económicas basadas en el proteccionismo, el populismo, estatal, el rentismo y el clientelismo. La participación del Estado se orienta a lograr la equidad social sin
afectar la eficiencia económica, así como la adopción y puesta en funcionamiento de un sistema coordinado entre éste y el mercado.
- Consolidación del desarrollo industrial y fuerte apoyo al sector empresarial.
- Ofrecimiento de variedad de oportunidades económicas, y adopción de la política comercial de puertas abiertas, impulsando la competitividad y apoyándose en el sector exportador, como
en la libre empresa.
- Incorporación de la mujer a la producción y atención a los niños, especialmente los que se encuentran en desventajas.
- Disponibilidad de eficientes sistemas de salud, y de seguridad y protección social, a las que destinan un gran porcentaje de recursos económico-financieros.
- Manifiesto interés por los asuntos ecológicos, para asegurar un ambiente vivible.
Cuanto se ha especificado ha hecho posible que tales países dispongan de un elevado producto interno bruto (PIB) e ingreso per capita, que posibilitan a la población tener una adecuada calidad de vida. ¿Qué, cómo han logrado tales avances? Si usted reflexiona sobre la interrogante formulada, su respuesta debe ser parecida a lo siguiente: el desarrollo de países como los mencionados ha sido posible por la educación, factor considerado como de primera prioridad nacional y al cual dedican la máxima atención. Se deduce que la educación y el desarrollo de los pueblos configuran una unidad debidamente interrelacionada e interdependiente, cuyas connotaciones más relevantes se sintetizan en la siguiente expresión: la prosperidad de los países se debe a lo que hacen con lo que tienen y la eficacia con la que lo hacen. Y ¿qué es lo común en éstos? Las personas, sus pobladores; a quienes forman con una educación de calidad, cuya cobertura procura no dejar por fuera ningún sector de la población.
Referencias
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2.- CEPAL (1997). La Brecha de la Equidad. Santiago de Chile [ Links ]
3.- Drucker, Peter (1992). Las Nuevas Realidades. Bogotá-Colombia: Editorial Norma. [ Links ]
4.- Floud, J. y A. Halsey (1959). Education and Social Structure: Theories and Methodes, Harvard Educational, Rev. 29. [ Links ]
5.- North, Douglas (1992). Transaction Costs, Institutions and Economic Performance.
San Francisco -USA: International Center for Economic.
6.- Pulido, Mercedes (1992). Discusión Acerca del Entorno Social Venezolano. Caracas,
Venezuela: Universidad Católica Andrés Bello.
7.- Putnam, R. (1993). Making Democracy Work. Pricenton University. [ Links ]
8.- Sen, Amartya (1999). Development as Freedom. New York: Borzoi Book, Alfred Knopp,
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