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Comunidad y Salud
versión impresa ISSN 1690-3293
Comunidad y Salud vol.5 no.2 Maracay 2007
Epidemiología en Acción
Consideraciones eticas sobre un sistema de salud
Ethical considerations on a health system
Jorge Castro Deir 1
1 Médico. Docente - Investigador. Doctor en Ciencias Médicas. Escuela de Medicina Dr. Witremundo Torrealba. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Carabobo, Maracay, Venezuela. Correspondencia: jocasde40@hotmail.com
Recibido: Octubre 2007 Aprobado: Noviembre 2007
Desde el momento de la promulgación del Texto Constitucional vigente, los operadores del sector salud, cualquiera sea su disciplina o ámbito de ejercicio, estamos a la espera de la legislación, que fije las coordenadas en las cuales movernos.
La práctica médica y el ejercicio profesional tanto en el Sub-sistema Público como el Privado dependen siempre de la manera como pueda y deba estructurarse el Sistema de Atención de Salud.
Existen modelos diversos a nivel mundial, exitosos algunos, contrastados otros, perfectibles todos. En la mayoría de los países de la Unión Europea, las reformas han conducido a que, los médicos no ejercen paralelamente en el Sub-sector Público y Privado. El paciente en estos casos, escoge un Médico Familiar cuya práctica se desarrolla en el primer nivel de atención (Ambulatorios). Estos facultativos manejan problemas de salud crónicos o agudos, no complicados.
Cuando aparece la necesidad de un diagnóstico más especializado o intervenciones terapéuticas más complejas, el médico del primer nivel refiere el paciente al nivel superior, donde el especialista lo tomará a su cargo y eventualmente lo contrareferirá a su facultativo original.
De esta diferencia en el acercamiento inicial del paciente al médico y viceversa, se desprenden implicaciones sustanciales para la relación médico paciente y para la ética médica.
Cuando por otra parte, consideramos la manera en la cual, nacimiento, enfermedad y muerte ocurren en las diferentes sociedades y estamentos, los problemas y retos de la bioética se perfilan complicados.
Nacimiento y muerte en los países desarrollados (v.g. Estados Unidos, Unión Europea), son en general hechos hospitalarios, saludable excepción los Países Bajos, donde ocurren en gran parte en el ámbito hogareño y familiar.
En nuestro país, apreciamos como un innegable progreso, la institucionalización del parto y el deceso. Resulta obvio que los problemas éticos que puedan derivar de esta situación, aparentemente similares, son en realidad, muy complejos.
Si pasamos a apreciar el panorama de la responsabilidad del médico frente a la Ley, las situaciones son también diferentes. Pensemos en Estados Unidos. Allí hoy, el proveedor de servicios de salud y en particular el médico debe dedicar una buena parte de sus ingresos a pagar seguros que le garanticen protección en caso de demandas por mala praxis. La relación médico-paciente y el entero contexto de la conducta de los profesionales de la salud, viene influida tanto en la práctica privada, cuanto en la praxis hospitalaria por este hecho.
El multiplicarse de las demandas por mala praxis en los USA, no es un hecho coyuntural, va más allá; las raíces de la sociedad norteamericana la convierten en una sociedad litigiosa y la medicina y su ejercicio, no pueden sustraerse a esta tradición. La misma apreciación que la sociedad tiene de la medicina, donde se maneja la tendencia a exagerar el rol de médico (más ahora en tiempos de tecnologías avanzadas), puede llevar a considerarlo no solo como sujeto taumatúrgico, sino como responsable único del bien y el mal en el manejo del proceso salud - enfermedad, privando así al paciente, de la compresión de su rol autónomo y a la comunidad de su visión y participación justa. Se complica así el panorama.
En nuestro medio, persiste y se cultiva una visión que me atrevería a llamar Hipocrática, del ejercicio profesional y por otra parte el sistema y la Ley, han mostrado debilidad (para decir lo menos), en el enfrentamiento de la mala praxis, sobre todo cuando el problema se ventila en una aula tribunalicia. La discusión sobre el tema, tiene implicaciones amplias y profundas y está fuera de las consideraciones de estas notas.
Por cuanto nos concierne como médicos, tendemos a pensar, que la ética puede ser reducida al ámbito legal. Si así fuera, congelaríamos la realidad al status quo. Lo que es, sería entonces lo que debería ser. Y esto simplemente, no es verdad. Más allá de estas consideraciones, los médicos y otros profesionales de la salud, muestran un gran temor por la Ley (en vez de tenerle respeto) y a menudo piensan que, leyes y códigos, constreñirán el ejercicio, hecho que es por lo menos discutible.
En realidad, la Ley deja (y es justo que así sea), una alta cuota de laxitud en manos de las facultativos y otros profesionales de la salud. Les pide en compensación (y es razonable que así sea), que los médicos se adhieran a ciertos cánones y directrices, dentro de los cuales ocurre la toma de decisiones.
Y finalmente, una precisión sobre los sistemas de atención de salud. Dado que como ya mencionamos al inicio, no existe un Sistema de Atención de Salud ideal y es precisamente la búsqueda de su perfeccionamiento uno de nuestros deberes como operadores de servicios, resulta claro que el sistema que una sociedad escoge e implanta, asume importancia crítica para las consideraciones técnicas y éticas del ejercicio mismo.
Es por tanto innegable que las posibilidades de un ejercicio ético, al interno de un sistema ajeno a la ética son casi imposibles.












