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Comunidad y Salud
versión impresa ISSN 1690-3293
Comunidad y Salud vol.6 no.2 Maracay dic. 2008
Salud Sexual y Reproductiva. Hacia una Hermenéutica de la Sospecha. Caso Venezuela
Sexual and Reproductive Health.Toward an hermeneutics of suspicion. Venezuela Case .
María Cristina González1
1Profesora Titular Jubilada. Facultad de Ciencias de la Salud. Sede Aragua. Correspondencia: mariacegonzalez60@gmail.com
Resumen
El presente ensayo intenta abordar desde una perspectiva hermenéutica un tema de relevante importancia: Los derechos sexuales y reproductivos. Dos miradas conforman el cuerpo del trabajo: La primera relacionada con la Contextualización del objeto de estudio la cual tiene como finalidad ubicar la temática en Venezuela, sus especificidades y sus marcas ideológicas. Los derechos sexuales y reproductivos, establecen el reconocimiento del derecho de todas las personas a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de los hijos, y a contar con la información y servicios adecuados que le faciliten el ejercicio de esos derechos. Derecho a una educación sexual veraz, científica y oportuna, que apunte hacia un ejercicio pleno y responsable de la sexualidad. Derecho a condiciones de igualdad de hombres y mujeres a fin de que tomen decisiones responsables y con conocimiento de causa que garanticen su calidad de vida, y repartición equitativa de los compromisos que se derivan del ejercicio de los roles de género, de la sexualidad y la reproducción, sin ninguna discriminación. Derecho a la seguridad sexual y reproductiva, incluido el derecho a estar libres de violencia y coacción sexual. Abordar la temática en torno a la salud sexual y reproductiva en Venezuela, obliga revisar aspectos que tienen que ver con la situación poblacional en el país y los modelos de desarrollo, así como las evidencias en torno a la mortalidad materna, el embarazo precoz y la planificación familiar. Una segunda mirada se centrara sobre los desafíos que tiene que asumir el estado Venezolano a fin de dar cumplimiento a los diferentes acuerdos sucritos y donde se establece entre otras cosas la garantía plena del derecho a la salud y la calidad de vida, la equidad de género y los derechos sexuales y reproductivos.
Palabras Clave: Salud sexual; Derechos sexuales y reproductivos; Equidad de Género.
Abstract
This essay is an attemtp to address from a hermeneutic point of view a relevant theme such as: The sexual and reproductive rights. Two standpoints det as framework: The first related to contextualization of the object of study which aims to locate the subject in Venezuela, their specific and their ideological brands. Sexual and Reproductive stipulate the recognition of the right of all individuals to decide freely and responsibly the number and spacing of children and to have adequate information and services that will facilitate the exercise of those rights. Right to an accurate sex education, scientific and timely, it points towards a full and responsible exercise of sexuality.The right to equal men and women to take responsible decisions and knowingly to ensure their quality of life, and equitable sharing of the commitments arising from the exercise of gender roles, sexuality and playing without any discrimination. The right to sexual and reproductive security, including the right to be free from violence and sexual coercion. Addressing the issues around sexual and reproductive health in Venezuela, forced to revise aspects that deal with the situation in the country population and development models, as well as evidence on maternal mortality, early pregnancy and family planning. A second look would focus on the challenges that must assume the Venezuelan state in order to implement the various agreements which stipulate the full guarantee of the health right and quality of life, gender equity and sexual and reproductive rights.
Key Words: Sexual health; Sex and Reproductive Rights; Gender Equity.
Recibido: Abril, 2008 Aprobado: Mayo, 2008
Introducción
Este ensayo, intenta aproximarse a la salud sexual y reproductiva en Venezuela desde una perspectiva hermenéutica. Dos miradas conforman el cuerpo del trabajo: La primera relacionada con la contextualización del objeto de estudio la cual nos permite ubicar la temática en Venezuela, sus especificidades y sus marcas ideológicas. Una segunda mirada, orientada a poner en evidencia la realidad actual sus desafíos y nudos críticos.
Iniciamos la reflexión, partiendo de la idea de como los derechos específicos sobre sexualidad y reproducción, han sido paulatinamente reconocidos e incorporados como integrantes de los Derechos Humanos Universales en distintos foros y legislaciones internacionales. Los Derechos Sexuales y Reproductivos, establecen el reconocimiento del derecho de todas las personas a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de los hijos, y a contar con la información y servicios adecuados que le faciliten el ejercicio de esos derechos.
En los acuerdos internacionales adoptados en El Cairo y Pekín, así como en la Cumbre Mundial sobre la Infancia celebrada en 2002, se afirma que los/as adolescentes tienen el derecho a disponer de la información y los servicios que les permitan abordar su sexualidad de manera positiva y responsable. El fomento de las relaciones intersexuales equitativas y de respeto mutuo, se ha identificado como un elemento esencial para garantizar una vida sexual placentera y sin riesgos. Además, el acceso de los/as adolescentes a la información y los servicios de salud sexual y reproductiva no se limitará mediante barreras discriminatorias legales, normativas o sociales, ni por las actitudes de los profesionales sanitarios o de otro tipo.
Igualmente, se resalta el derecho a una maternidad sin riesgo y los derechos de los/las jóvenes a tener acceso a educación sexual y a servicios integrales de salud. Distintas conferencias y cumbres mundiales celebradas en la presente década y suscritos por el Estado Venezolano, han arribado a consensos orientados a considerar los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos, basados en los principios de dignidad e igualdad humana. Se ha comprometido el Estado Venezolano a eliminar cualquier forma de discriminación hacia las mujeres, promover la equidad de género, y propiciando un ejercicio pleno, responsable e integral de la sexualidad y la reproducción para toda la especie humana. Es labor de los gobiernos que han suscrito estos acuerdos, incluirlos en sus legislaciones e impulsarlos en el seno de sus respectivas sociedades. Estos consensos giran alrededor de las siguientes premisas: Los derechos humanos de la mujer y la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales 1
Los Derechos Humanos de la Mujer incluyen su derecho a tener control y decidir libre y responsablemente en cuestiones relativas a su sexualidad y a su salud sexual y reproductiva, sin sufrir ningún tipo de coacción, discriminación o violencia.2
Los Derechos Sexuales y Reproductivos son definidos como:
Derecho a tomar decisiones con respecto a la vida reproductiva, libres de toda coacción, incluyendo la elección voluntaria del cónyuge, la formación de la familia, la determinación del número y espaciamiento de los propios hijos/as.
Derecho a la salud sexual y la reproducción como parte integral de la salud general de todas las personas a lo largo de todo su ciclo de vida.
Derecho a una educación sexual veraz, científica y oportuna, que apunte hacia un ejercicio pleno y responsable de la sexualidad.
Derecho a condiciones de igualdad de hombres y mujeres a fin de que tomen decisiones responsables y con conocimiento de causa que garanticen su calidad de vida y repartición equitativa de los compromisos que se derivan del ejercicio de los roles de género, de la sexualidad y la reproducción, sin ninguna discriminación.
Derecho a la seguridad sexual y reproductiva, incluido el derecho a estar libres de violencia y coacción sexual. Hasta muy recientemente, la salud sexual y el comportamiento reproductivo en Venezuela, han sido objeto de miradas desde diferentes disciplinas (demografía, sociología, psicología, antropología, biología, etc.). La sexualidad y la reproducción han sido vistas comúnmente como tópicos que conciernen a la vida privada e intima de las personas, que abarcan aspectos psicológicos y fisiológicos sin considerar su vinculación con los derechos humanos y la posibilidad de tomar desiciones que garanticen el ejercicio pleno de esos derechos. Los derechos reproductivos incluyen el derecho a adoptar decisiones libres e informadas, son consustanciales a los comportamientos de la población. Estos deben efectuarse sin coacción alguna y con disponibilidad de información, instrumentos y opciones relevantes. A partir de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo celebrada en el Cairo en 1994, se acuña el nuevo concepto de salud reproductiva de la mano de los derechos reproductivos. Esto se tradujo en su redimensionamiento conceptual, lo cual condujo a definirlos como el derecho que se tiene a una vida sexual satisfactoria, sin riesgos, y a la libertad de decidir sobre la reproducción. Se insistió en que reproducción y salud no podían seguir restringidas al ámbito de la regulación de la fecundidad. De lo que se trata, es de asegurar una sexualidad y una reproducción satisfactorias a través de una visión de la salud en sus tres dimensiones: biológica, psicológica y sociocultural. Sin lugar a dudas, esto significo un gran avance en lo formal, en lo real se hace necesario concretar políticas publicas que aseguren la libertad legal, para lograr la equidad de género en salud. En Venezuela es aún una tarea pendiente a pesar de los logros conquistados.
En Contexto
Abordar la temática en torno a la salud sexual y reproductiva en Venezuela, obliga revisar aspectos que tienen que ver con la situación poblacional en el país y los modelos de desarrollo, así como las evidencias en torno a la mortalidad materna, el embarazo precoz y la planificación familiar.
Entre 1950-2001 la población venezolana experimento los más altos ritmos de crecimiento poblacional. En estos cincuenta años, la población se multiplico por cinco pasando de poco más de 5 millones a casi 25 millones de habitantes de los cuales 90% están ubicados en zonas urbanas. En Venezuela la tasa de natalidad la podemos dividir en tres etapas: la primera de 1900 a 1935, la tasa fue de 28 nacidos vivos por 1.000 personas, la segunda que va de 1960, la tasa fue de 45.9 nacidos por 1000 personas, y la tercera de 1961 en adelante, donde podemos apreciar una tasa de 40 nacidos por 1000 personas. En 1986 hubo un descenso de 28.7 nacidos vivos por 1000 personas. 3
Este proceso de alto crecimiento demográfico urbano combinado con un frágil desempeño económico, marcadas disparidades sociales y desequilibrios territoriales, podría calificarse como un proceso de urbanización sin desarrollo. Esta situación constituye el rasgo más característico de la transición demográfica venezolana. Las fuerzas modernizadoras de la sociedad venezolana se hicieron sentir con mayor intensidad en las décadas de los 50-60, cuando se acentúa el proceso de urbanización y la consiguiente concentración de los servicios sociales. Ello contribuyo a que se produjeran las mayores ganancias en la esperanza de vida al nacer, vinculadas a logros importantes en la reducción de la mortalidad infantil. Estos avances en la supervivencia de la población, tuvieron también efectos en la evolución de la fecundidad al reducir las causas de esterilidad asociadas estas a un estado nutricional y sanitario muy precario. Es así como el país registra un aumento notable de la natalidad, asociado también al auge económico y las mayores oportunidades antes de comenzar su proceso de transición en los años sesenta. Durante las décadas entre 1950 y el 2000, la mortalidad general cayo en 60 % al variar la tasa bruta de mortalidad de 11.0% a 4.3 por mil. Por su parte, la natalidad alcanzo su máximo nivel a comienzos de los 70 y desde entonces, ha mantenido un descenso sostenido hasta menos de la mitad de su valor inicial, situándose en el orden de 21,7% nacimientos por mil habitantes al despuntar el siglo XXI.3
A partir de los años 70, comienzan a manifestarse los efectos de la caída de la fecundidad sobre la desaceleración del crecimiento. Esa tendencia continúa en los 80 y para el ultimo periodo intercensal (1990-2001), la tasa fue de 2.2% anual. Sin lugar a dudas, en el país los cambios asociados con el proceso de modernización incidieron también en la regulación de la fecundidad y por ende, en la reducción del tamaño de la familia.
Es oportuno acotar, que los factores poblacionales no son neutrales. Los decisores en esta materia, han considerado a la población como una cifra agregada de la que importaba solamente su tamaño y su crecimiento para ser utilizada como denominador de los indicadores económicos y sociales con el propósito de obtener magnitudes expresadas en términos per capita exclusivamente. Esta mirada desarrollista que se implanto a finales de la década de los 60, dejo por fuera factores fundamentales que explican los diversos patrones reproductivos, de supervivencia, de movilidad y asentamiento de la población en interacción con factores económicos y sociales importantes, para poder comprender las opciones y los comportamientos individuales y colectivos que dan lugar a las tendencias de la población en torno a la salud sexual y reproductiva.
En Venezuela, las políticas sobre salud sexual reproductiva en la década de los 70- 80 por ejemplo, estuvieron influenciadas por el enfoque Mujeres en el Desarrollo (MED). Este enfoque desarrollista, promovía la integración de las mujeres al desarrollo sin tomarse en cuenta las relaciones de poder existentes, la posición ocupada por ellas en la estructura económica y en las relaciones de género. El gran olvido fue no considerar las influencias ejercidas por las desiguales relaciones de genero, ni la articulación de los roles productivos y reproductivos en el acceso a los recursos. Se introducen en el país, los programas de planificación familiar, siguiendo las recomendaciones del Club de Roma y los mandatos de los organismos internacionales (OMS-OPS).
La explosión demográfica tenia que reducirse a toda costa. Las tesis Neomalthusianas no encontraron mejor espacio para resolver el problema de la pobreza e impulsar el desarrollo en nuestras geografías; que centrar toda la culpa en el cuerpo de la mujer. Las altas tasas de fecundidad eran responsables directas de la violencia, la inestabilidad política, la degradación ambiental y de todos los males posibles, dejando de lado los condicionantes socio- estructurales responsables de las inequidades sociales. Se esgrimieron múltiples excusas: razones de estado, seguridad e interés nacional o de orden social. 4
Las órdenes dadas desde los organismos internacionales, se hicieron ley generándose toda una perversa política de control de la natalidad, y de prácticas de esterilización que aún persisten.
De allí proviene el enfoque que ha marcado la política sobre derechos sexuales y reproductivos en Venezuela: focalizada en los procesos de embarazo, parto, puerperio, crecimiento y desarrollo de hijos/as fundamentalmente. Los aspectos relacionados con la sexualidad, quedaron subsumidos en la fecundidad y en la maternidad sus enfermedades y complicaciones, excluyéndose por completo la dimensión erótico afectiva y los factores emocionales y subjetivos que en ello intervienen. Reproduciéndose de esta manera, una visión fragmentada del cuerpo, y un solapamiento perverso sobre la regulación social, la autonomía y el ejercicio de la libertad de las mujeres para decidir. Profundas contradicciones que en Venezuela, comienzan a discutirse por diversas actoras tanto en los espacios de movilización de acceso interno, así como en las diferentes plataformas externas.
El cuestionamiento de la obligatoriedad de la maternidad sea por determinación biológica, social o divina, es un componente central del discurso feminista sobre los derechos sexuales y reproductivos, y sacude fuertemente las racionalidades establecidas como el discurso médico, el Estado Nacional y la Iglesia Católica.5
El amplio consenso alcanzado en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo6, significo un cambio de paradigma al centrar el foco de atención en las personas como sujetos/as de derechos. A partir de este encuentro, comenzaron a tomarse en consideración las condiciones de vida de las mujeres, sus capacidades y el grado de ejercicio de sus derechos, los cuales determinan en gran parte las opciones y los comportamientos individuales a que dan lugar las tendencias poblacionales.
En la década de los 90 emerge un nuevo modelo de desarrollo: Genero en el Desarrollo (GAD). La atención estuvo centrada no solo en las relaciones desiguales sino en las estructuras productoras de esa desigualdad. Lo que interesaba era incorporar el género en el mainstream de las políticas publicas, para lo cual era imprescindible colocar sobre el tapete la situación de la mujer en términos de su sexo. Sin lugar a dudas, la relación social en la cual la mujer ha sido subordinada, estuvo presente en los diferentes modelos de desarrollo lo que explica claramente tal olvido. 6
El enfoque GAD, estuvo impulsado por la Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en 1985 en Nairobi. Venezuela se acoge a los acuerdos allí planteados, asumiendo responsabilidades. La consigna consistió en reconocer que si queremos cambiar la posición de la mujer, hay que participar y empoderarse en los diferentes espacios de acción del Estado.
A pesar de los esfuerzos de los diferentes movimientos feministas o de las mujeres en movimiento como señala Espina 7, las representaciones simbólicas construidas alrededor de la actividad reproductiva, continuaron perneadas por los marcos políticos, institucionales, culturales, y simbólicos sedimentándose aún más en las mentalidades conservadoras construidas éstas bajo el orden moral sexual heredado de la tradición Judeo Cristiana.
Detrás de los modelos señalados, detrás de las políticas de planificación familiar hay toda una visión patriarcal de la familia, de la mujer y del cuerpo. Sin lugar a dudas, siguen operando los universales genéricos. Existen fuertes trabas culturales, simbólicas, institucionales y políticas que siguen asociando la educación sexual y reproductiva a la maternidad exclusivamente; portando en su seno los múltiples manejos del poder, entrabandose el ejercicio de los derechos, y frenándose todas las posibilidades de autonomía y ejercicio de la libertad para decidir.
En la década de los 90, la noción de derechos sexuales y reproductivos toma cierto vuelo en Venezuela. Este nuevo campo de derechos contribuye a la formulación de un nuevo paradigma sociocultural, afectando simultáneamente el sistema de género, la estructura de los derechos de ciudadanía y la cultura democrática. 4
Mortalidad Materna. Fecundidad y Embarazo en Adolescentes
La expansión de la pobreza es uno de los rasgos más resaltantes de la situación social de Venezuela a partir de la década de los 80. Este proceso de empobrecimiento de la sociedad venezolana, se expresa con diferentes magnitudes en los distintos estados del país. El último informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) titulado Panorama Social 1998, señala a Venezuela como el país que presenta el mayor incremento en los niveles de pobreza durante los últimos siete años. Dicho documento ubica a Venezuela, como el caso más crítico en cuanto al aumento de los niveles de pobreza y pobreza crítica entre 1990 y 1997. Según este estudio, la población en situación de pobreza ha aumentado en un 8%.8
La CEPAL también muestra, que Venezuela fue el único país de Latinoamérica donde se redujo el gasto social entre 1990 y 1997 en un 6%. En 14 de los 17 países latinoamericanos analizados se registró un aumento del gasto destinado al sector social 8. La situación de pobreza se entiende de forma amplia, como un fenómeno que tiene múltiples causas y dimensiones. La pobreza no sólo implica un deterioro de las condiciones de vida de la población en aspectos como ingreso, nutrición, vivienda, servicios básicos, sino al mismo tiempo el limitado acceso a la educación, a bienes y servicios culturales, seguridad personal, participación en toma de decisiones y participación ciudadana; generándose una situación de exclusión y marginación social. El diseño de una política social tiene que tomar en cuenta las múltiples dimensiones del fenómeno de la pobreza, para poder reducir estos niveles de marginación y exclusión social. Estas desigualdades se expresan en el plano demográfico en las diferencias en los registros socioepidemiologicos, particularmente lo referente a la salud materno-infantil, y en los patrones de fecundidad según sectores sociales. Particularmente, se ha observado la carencia de programas de planificación familiar adecuados a los principios de equidad, calidad y eficiencia en la asistencia integral.
Para el periodo 2001-2003, murieron un promedio de 64 madres por cada cien nacidos vivos. El rasgo de morir por causas relacionadas con la maternidad en Venezuela aumenta con la edad. La tasa de mortalidad materna de las mujeres entre 35 y 44 años, es hasta tres veces mayor con relación a las mujeres jóvenes de 20 a 24 años. Las madres adolescentes, muestran un nivel de mortalidad no muy diferente a las madres jóvenes, no obstante su contribución proporcional al total de decesos maternos los cuales se manifiestan alrededor del 13% 9. En comparación con otros países de la región Latinoamericana, las tasas de mortalidad materna en Venezuela son menores que en Perú (185,0), Paraguay (114,4), Honduras (108,0), Guatemala (98,1). Sin embargo, la tasa de mortalidad materna en Venezuela resulta el doble que la observada en Costa Rica, Cuba y Chile.
Para el periodo 2001-.2003, las causas directas asociadas a las complicaciones obstetricias del embarazo, el parto y el puerperio contribuyeron a mas del 80% de las muertes maternas en Venezuela, mientras que las causas indirectas originadas por enfermedades que se exacerban durante el embarazo aportan 17% del total de muertes. 9
Los altos índices de mortalidad materna, están asociados con las dificultades de acceso y calidad de los servicios asistenciales, baja cobertura de los programas de atención en salud reproductiva, falta de control prenatal y deterioradas condiciones de vida de la población. La mayoría de las defunciones se originan por complicaciones obstétricas, las cuales pueden evitarse con un adecuado acceso a los servicios de salud, con intervenciones medicas oportunas y con controles prenatales de calidad. Por esta razón, la ampliación de los servicios de planificación familiar es fundamental para prevenir la fecundidad no deseada y por esta vía se estaría contribuyendo a bajar la mortalidad materna por abortos clandestinos. Del total de mujeres que deciden interrumpir un embarazo en Venezuela, 500 mueren anualmente por complicaciones generalmente por sepsis hemorrágica. La quinta parte de las muertes maternas en Venezuela, es producida por abortos clandestinos 10. Las leyes restrictivas no previenen el aborto, pero si obligan a las mujeres a buscar técnicas rudimentarias y peligrosas que aumenten signi-ficativamente la mortalidad. Las mujeres pobres son las que mueren o enferman a consecuencia de las complicaciones de un aborto realizado en pésimas condiciones. Se calcula que en Venezuela se realizan un promedio de 60.000 abortos al año, cifra caracterizada por un marcado subregistro. 10
Se calcula que de los 210 millones de embarazos que se producen anualmente en el mundo, 46 millones acaban en un aborto provocado. De estos, la proporción de usuarios de anticonceptivos cuyo método ha fracasado es elevada. 19 millones de abortos en condiciones peligrosas según la OMS, prácticamente todos ellos se producen en países sub.-desarrollados con leyes restrictivas. 11
Sin embargo, el conjunto de la asistencia sanitaria sexual y reproductiva como un todo (a diferencia de sus componentes por separado) no es fácil de medir, como tampoco lo es el concepto de acceso universal, que implica el uso de servicios integrales. De los indicadores que se han aconsejado, algunos cuantifican los resultados poblacionales (como la tasa total de fecundidad o la mortalidad perinatal), que no siempre están en conexión clara con el acceso. Otros miden el acceso a la información (por ejemplo, los conocimientos sobre las prácticas para evitar la transmisión del VIH), pero no su efecto en el comportamiento. Algunos miden el verdadero uso de los productos, prácticas o servicios de salud sexual y reproductiva (como la prevalencia de la anticoncepción, los nacimientos asistidos por personal sanitario especializado) sin tener en cuenta su eficacia, mientras que otros cuantifican la existencia de centros sanitarios en conjunto (por ejemplo, el número de centros que ofrecen una asistencia obstétrica esencial completa por cada 500.000 habitantes) sin hacer referencia a su distribución. El objetivo final, por supuesto, es conseguir mejoras importantes de la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las personas, especialmente de aquellas que actualmente sufren la mayor carga de pobreza. El proceso de facilitar el acceso universal a la información y a los servicios, es una condición necesaria pero no suficiente para transformar los resultados de la salud y los derechos. Las muertes fetales y neonatales que se producen ente la 22a semana de la gestación y el final de la primera semana de vida, constituyen una categoría especial, denominada mortalidad perinatal; cuyas causas guardan una estrecha relación con la salud de la madre y con las condiciones del embarazo y el parto. La mortalidad neonatal (las muertes que ocurren durante las cuatro primeras semanas de vida) y la mortalidad infantil (antes de cumplir el primer año) abarcan la porción de la mortalidad perinatal que tiene lugar durante la primera semana de vida. El hecho de que las muertes perinatales y neonatales son difíciles de documentar en las zonas de escasos recursos (sub.-registros), en muchos países se dispone de cálculos realizados a partir de los datos de población de las encuestas demográficas y de salud. Los episodios aislados o repetidos de aborto espontáneo, muerte fetal o muerte neonatal no sólo son indicadores de una mala salud reproductiva; también son una tragedia para la madre, el padre, el grupo familiar y para el país.
En relación a la fecundidad, en 1960 las mujeres venezolanas todavía tenían un promedio de 7 hijos mientras que 20 años después, dicho número se redujo considerablemente a 4. Los cambios en el calendario de la fecundidad es decir, la etapa en que las mujeres tienen sus hijos/as dentro de su vida reproductiva ilustra el proceso generalizado de descenso en los últimos cuarenta años. Según datos aportados por la Encuesta de Población y Familia el nivel de fecundidad promedio de las mujeres urbanas para el 2000 en el ámbito nacional, esta en el orden de 2.5 hijos por mujer, mientras que en las zonas rurales existe una mayor heterogeneidad y niveles superiores de fecundidad por entidades federales ubicándose esta entre 5 y 7 hijos.11 Esta alta fecundidad reportada por mujeres ubicadas en los estratos mas pobres , es casi el triple del nivel de fecundidad que presentan las mujeres con mayor bienestar social. De acuerdo a estimaciones del Centro Latinoamericano de Demografía, el nivel de fecundidad de las adolescentes venezolanas esta por encima del registrado en varios países latinoamericanos. La tasa específica de fecundidad adolescente en Venezuela, es de 101 nacimientos por mil adolescentes de 15 a 19 años.12 Los partos de mujeres menores de 20 años representan el 17%, una cifra alta. 13
Con este panorama en las agendas de discusión, la Conferencia Internacional sobre población y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994, planteó una agenda en la cual los gobiernos participantes se tenían que comprometer a abordar dos grandes objetivos para la población adolescente: el mejoramiento de su salud sexual y reproductiva y la reducción sustancial de embarazos precoces.
En la actualidad, se está revisando el término embarazo adolescente. Este término, ha sido tradicionalmente aceptado y manejado por los especialistas; no obstante, a la luz de los derechos sexuales y reproductivos y de la perspectiva de género, luce incompleto, ya que omite un actor importante en la ocurrencia del fenómeno: el padre. Los/as especialistas que abordan el tema de las masculinidades, así como las declaraciones de Naciones Unidas a favor de la igualdad de género, señalan efectos importantes de esta omisión, que excluye al hombre y ratifica la creencia tradicional de que la procreación y la crianza de los hijos/as es tarea de las mujeres exclusivamente. En atención a las premisas expuestas, se propone un nuevo modelo de aproximación al problema orientado a hablar de maternidad y paternidad adolescente.
En Venezuela, el Ministerio del Poder Popular para la Salud , asume el embarazo en adolescentes como el segundo gran problema de salud sexual y reproductiva a nivel nacional; siendo el responsable de la alta cifra de mortalidad materna por causas prevenibles. Las cifras disponibles para perfilar la situación de la maternidad temprana provienen de la ENCUESTA NACIONAL DE POBLACIÓN Y FAMILIA de la cual se extraen los siguientes datos: El 50% de las adolescentes venezolanas se inicia sexualmente antes de los 19 años y el10% antes de los 15. En zonas menos urbanizadas y rurales la edad disminuye, el 30% se inicia antes de los 15 años y el 70% antes de los 19. Las adolescentes no suelen usar métodos anticonceptivos en sus primeras relaciones sexuales. A pesar de que 9 de cada 10 adolescentes conoce sobre ello, sólo 1 de cada 10 los usa y solamente 1 de cada 5 adolescentes conoce su período fértil. El 6.4% de las adolescentes encuestadas había tenido un aborto. 11
La brecha entre fecundidad deseada y no deseada es uno de los indicadores más reveladores de las inequidades reproductivas en Venezuela. Inequidades que tienen que ver con el acceso a los servicios de salud, a la educación, entre otras inclusiones. La prevalencia del uso de anticonceptivos se elevó en un 70% en mujeres en edad reproductiva para la década de los 80-90, valor que representa un incremento considerable. El acceso a la contracepción es mas frecuente entre quienes residen en áreas mas urbanizadas donde hay mayor difusión de la información, mayor escolaridad lo que supone una mayor capacidad para incorporar la información sobre planificación familiar. Un 26% de la población de mujeres entre 15 y 49 años en unión, recurren a la esterilización femenina, 40% utilizan las pastillas, 21% el dispositivo intrauterino (DIU) y 13% el condón. 11
Cabe destacar que la esterilización se ha triplicado siendo el método anticonceptivo más escogido por una de cada cuatro mujeres, y el gran negocio de la medicina privada.
En Venezuela, 30% de las mujeres en unión tienen necesidades insatisfechas de planificación familiar.11 Estos datos revelan claramente las dificultades para el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos. Los datos evidencian como las demandas en los servicios de planificación familiar no estuvieron atendidas. Ese alto porcentaje de mujeres venezolanas que no pudieron ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, se concentran en los sectores poblacionales de menores recursos económicos, en peores condicions sociales y ubicación territorial.
Señala el informe que esta situación de inequidad se observa en mujeres entre 15 y 24 años, particularmente las adolescentes entre quienes la demanda insatisfecha es más elevada, y quienes manifiestan limitar la descendencia. El nivel de fecundidad adolescente y su peso en la fecundidad general, es uno es uno de los indicadores mas importantes para analizar la evolución de los patrones reproductivos y las inequidades existentes.
En Venezuela la fecundidad temprana entre 15 y 19 años es alta, uno de cada cinco nacimientos pertenece a una madre adolescente.11
A comienzos de los 80, la tasa de fecundidad de las adolescentes se ubicaba en valores cercanos a 90 por mil nacidos vivos. A comienzos del presente siglo, la tasa remontaba por encima de 100 por mil nacidos vivos. En Venezuela 1 de cada 5 mujeres ha sido madre antes de de los 20 años. El 71% de estas madres adolescentes viven en hogares pobres, y el índice de educación básica incompleta es de 64%.11 En el mismo informe, se señala que 1 de cada 3 defunciones infantiles corresponde a hijos/as de madres adolescentes.
Una de cada tres mujeres entre 15 a 17 años están fuera del sistema educativo hecho este que tiene evidentes implicaciones para su vida sexual y reproductiva. El inicio de las relaciones sexuales se da en los varones a los 14 años y en las mujeres a los 13, en general con parejas de mayor edad y sin utilizar protección. 11
Este repunte de la fecundidad adolescente, sitúa a Venezuela entre los países con mayores tasas de maternidad precoz de América Latina, lo que plantea la necesidad de concretar políticas que aborden esta problemática de una forma integral. Las altas tasas de fecundidad no fueron percibidas desde el estado como un problema social debido entre otras cosas, a la percepción que ha predominado en Venezuela como un país que dispone de una abundante riqueza petrolera, y un territorio amplio y poco poblado cuyo problema reside mas bien en la distribución espacial de la población y no en el crecimiento demográfico y sus realidades socioeconómicas.
Planificación Familiar
Otro aspecto a destacar dentro de la mirada contextualizadora es lo relativo a la planificación familiar. En 1974, se crea en Venezuela el programa de planificación familiar operando en todo el territorio nacional. Sin embargo, la planificación familiar en el país, no ha figurado entre las principales preocupaciones de los diferentes gobiernos veamos:. En el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, (1974-1978) la planificación familiar en Venezuela se inserto en los programas de prevención del Ministerio de Sanidad. Muy a pesar de haber sido reconocida por la Organización de la Naciones Unidas en 1967, como un derecho humano fundamental, y por la OMS en 1976 dentro de los programas de desarrollo. Durante el periodo 1979-1983 presidido por Herrera Campins, el gobierno no se pronuncia sobre esta materia dejando a decisión de los estados la implementación de la planificación familiar.
Para el periodo 1984-1988 presidido por Jaime Lusinchi, hay un asomo de reorientar la política de planificación familiar, otorgándole presupuesto para lograr la necesaria cobertura nacional. Cabe señalar que durante este periodo, el programa de planificación familiar se transfiere a la Dirección Materno-Infantil lo que ocasiona que los recursos asignados se tienen que compartir con programas que tienen que ver con la atención pre y post natal, la lactancia materna y los servicios de pediatría; no existiendo ninguna consideración especifica hacia la salud sexual y reproductiva y la autonomía de la mujer. Durante el transcurso del periodo presidencial 1989-1993 en su segundo mandato Carlos Andrés Pérez, no se conoció ninguna declaración oficial sobre los asuntos concernientes a la planificación familiar. El programa permanece adscrito a la Dirección Materno Infantil mostrando un marcado deterioro producto de la grave crisis institucional y financiera del sector salud. En el segundo periodo de Rafael Caldera 1993-1998, se emprende una revisión de las normas de atención materna y planificación familiar, acogiéndose los nuevos enfoques sobre salud sexual y reproductiva promovidos en la conferencia del Cairo (1994) y Beijing (1995). Se aprueba una nueva normativa basada en un enfoque de atención integral en salud reproductiva. En este nuevo marco, la planificación familiar es considerada como uno de los componentes de la salud reproductiva, integrándose a ella los servicios de atención materna pre y postnatal. Estos avances se logran entre otras cosas, gracias a los acuerdos logrados en la cumbre Social celebrada en 1995 en Copenhague, donde se garantizó el acceso universal a los servicios de atención en salud incluyendo los relativos a la salud reproductiva.
En la cuarta Conferencia Mundial de la Mujer 14 se precisa que Los derechos humanos de las mujeres incluyen su derecho a tener control sobre y a decidir libre y responsablemente en materias relacionadas con su sexualidad incluyendo la salud sexual y reproductiva, libre de coerción discriminación y violencia.
Definitivamente, las políticas de población, sean estas pronatalistas o controladoras implican una planificación demográfica de la fecundidad, para lo cual es fundamental el control del cuerpo de las mujeres. Toda la política de planificación familiar en Venezuela refuerza la condición de la mujer como objeto, como cuerpo a ser manipulado y sometido.15
La planificación familiar es un derecho humano fundamental. Este reconocimiento implica el derecho de todas las personas a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos, así como el derecho a disponer de la información, la educación y los medios necesarios para ello. Supone igualmente, una actuación del estado en el campo de las políticas públicas, que aseguren un mayor acceso a los servicios de planificación familiar, una ampliación de su cobertura y mejoras en su calidad, ofreciendo así una atención irrestricta a todos los hombres y mujeres que lo deseen en un marco de pleno respeto a las libertades individuales.
Los servicios de planificación familiar en Venezuela presentan problemas de inequidad por ser inaccesibles para ciertos grupos de la población, fundamentalmente aquellos en situación de pobreza. Estos grupos no tienen la capacidad de ejercer ese derecho reproductivo esencial, lo cual coarta la libertad de las parejas para decidir acerca del número de hijos que desean tener. En todos los casos, se debe prestar especial atención al diseño de estrategias que consideren a hombres y mujeres como sujetos activos en el cuidado de su salud reproductiva y adicionalmente, proporcionen de una manera no coercitiva una oferta transparente y amplia de métodos de planificación familiar.
Enfermedades de Transmisión Sexual
En relación a las enfermedades de transmisión sexual,el SIDA ha estado incrementándose signi-ficativamente en el país. Para el período 1983 a 1999 aparece registrado con 8.047 casos y 4.726 defunciones, estimándose un elevado subregistro. De acuerdo al informe de ONUSIDA, el número de personas que vivían en 1.999 con el virus en el país era de 62.000 (promedio de un escenario alto, 83.000, y bajo, 40.000). No hay datos sobre el número de portadores con el VIH. La vía de transmisión más frecuente al analizar la incidencia acumulada, fue la sexual, con el 90,3% (homosexual 41,5%, heterosexual 31,7% y bisexual 17,1%); la sanguínea el 4,3% (2,0% drogas IV, hemofílico 1,3% y transfusiones 1,0%); la vertical el 2,3% y la mixta el 2,3%. 16
Hay un franco predominio en el sexo masculino, aunque la tendencia de la incidencia en mujeres es ascendente. La razón hombre/mujer en 1990 fue de 10:1 y en 1999 de 5:1. El 50% de los casos contrajo la enfermedad entre los 15 y 24 años. Las edades más afectadas por SIDA son las de 25 a 34 años. Los estados con mayores tasas de morbilidad son el Distrito Capital con 167,8 por 100.000 habitantes y Nueva Esparta con 37,5 por 100.000 habitantes. En 1.999 hubo 1.243 defunciones, con un promedio de muertes por años de edad de 2,4 veces más para el grupo de 15 a 49 años, al compararse con el de cada año para todas las edades.17
En Venezuela es una urgencia el desarrollo de actividades preventivas, educativas e informativas que promuevan el ejercicio de un comportamiento sexual responsable entre hombres y mujeres y que minimice al máximo las probabilidades de contraer la enfermedad, al igual que su propagación. De igual manera poner en práctica el ordenamiento jurídico el cual consagra y respeta los derechos humanos de los portadores del VIH y los enfermos de SIDA, con base en los principios universales de igualdad ante la ley, la no discriminación, el derecho a la protección de la salud y el derecho a la confidencialidad en los diagnósticos médicos, es una necesidad impostergable.
Cifras de la PTJ indican que durante 1997 fueron violadas un promedio de 12 mujeres por día. Además de sufrir lesiones físicas y traumas emocionales, las víctimas de violación corren el riesgo de quedar embarazadas o contraer enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el SIDA.18
La Venezuela Actual. Los Desafíos
Finalizada la década de los 90 llega al poder Hugo Chávez, quien decreta la fusión del Ministerio de Salud con el Ministerio de la Familia para crear el Ministerio de Salud y Desarrollo Social. En 1999 se aprueba un nuevo texto constitucional donde se establece la garantía plena del derecho a la salud y la calidad de vida, la equidad de género y los derechos sexuales y reproductivos. Venezuela ha mostrado no solamente interés sino voluntad política para disminuir las brechas de inequidad de género. En tanto tal, podemos señalar todo un marco jurídico que respalda los acuerdos sucritos internacionalmente:
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999).
La Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer (1993)
La Resolución 1762 del Ministerio de Educación (1996)
La Ley Orgánica de Protección Integral del Niño y el Adolescente (1998)
El Anteproyecto de Ley Orgánica de Salud (2002)
Norma Oficial Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva (2003)
Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007).
Con la puesta en escena de la nueva Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela en 1.999, los derechos consagrados y promovidos en los foros internacionales así como los acuerdos firmados por el Estado venezolano; son el resultado de toda una serie propuestas desde diferentes organismos ante la Asamblea Nacional Constituyente, quienes participaron en la redacción de los articulados relacionados con los derechos sexuales y reproductivos nos referimos a: Red de población y desarrollo sustentable (REDPOB), Asociación Venezolana para una sexualidad alternativa ( AVESA), Círculos Femeninos populares, Asociación para el desarrollo de la familia y la comunidad (AFACO), Asociación Larense de Planificación Familiar (ALAPLAF), Asociación civil Niña Madre. Centro de Investigación social de formación y estudios de la Mujer (CISFEM), Coordinadora de organizaciones no gubernamentales de Mujeres (CONG) Asociación de Planificación Familiar (PLAFAM), Proyectos de Desarrollo Social (PRODESOL), entre muchas otras organizaciones. Gracias a los aportes podemos contar con los siguientes artículos: Art. 21. Garantía de igualdad ante la ley: Consagra de manera amplia y explicita la garantía de igualdad ante la ley de todos y todas las venezolanas/os de manera real y efectiva estableciendo que se adoptaran medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables. Respetar ese sentido de igualdad implica crear las condiciones para erradicar las barreras legales y de todo tipo que limiten la capacidad de todas las personas para ejercer sus derechos. Este principio esta vinculado al derecho a la no discriminación, el cual es un derecho fundamental de la mujer. Art.43: El derecho a la vida, reconoce la protección de la vida humana, entendiendo por sujetos de derecho a hombres mujeres, niños y niñas. Art. 76: Consagra el derecho de las parejas a decidir libre y responsablemente el numero de hijas e hijos que deseen concebir, y a disponer de la información y de los medios que les aseguren el ejercicio de ese derecho. El reconocimiento de toda persona a tomar decisiones libres y responsables sobre su vida reproductiva- derecho a tener hijos, a no tenerlos y el momento de tenerlos- implica el reconocimiento del derecho a la salud de las personas como un derecho inalienable e irrenunciable que debe ser promovido por el estado. El Art. 83: Establece el derecho a la salud como parte del derecho a la vida. En este sentido, la norma constitucional reconoce como una prioridad el reconocimiento del derecho a la salud como un derecho inalienable e irrenunciable que debe ser promovido por el Estado. Uno de los hechos más significativos de este gobierno, ha sido la promulgación de la norma oficial para la atención integral en salud sexual y reproductiva (2003), por parte del Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Este gran paso a significado el fin de una etapa de vacíos institucionales y el avance hacia el establecimiento de una política publica de salud sexual y reproductiva. La construcción del proyecto de desarrollo de autonomía en salud sexual y reproductiva, constituye un medio para la profundización de los cambios institucionales a nivel del sistema publico nacional de salud que esta política exige. La aplicación de los preceptos dirigidos a la promoción y al desarrollo de la salud sexual y reproductiva, son de obligatorio cumplimiento para todas las instituciones públicas y privadas que desarrollan acciones en este ámbito según decreto Ministerial No 364 publicado en gaceta oficial en junio del 2003. Posterior a la publicación de la norma, han surgido toda una serie de proyectos para mejorar la salud sexual y reproductiva los cuales listamos a continuación: 1.- Programa de educación en salud sexual y reproductiva para la población de conscriptos de la fuerza armada nacional de Venezuela. Comprende componentes de prevención y educación sexual y reproductiva, género e infecciones de transmisión sexual y VIH SIDA. 2- Promoción y educación de la salud sexual y reproductiva y la equidad de género en el ámbito del empleo. Dentro de los proyectos que adelanta El Fondo Población para la Naciones Unidas (UNFPA) en apoyo al gobierno nacional podemos señalar: Educación para la sexualidad y salud sexual reproductiva para el Instituto Nacional de Capacitación Educativa INCE., educación de la sexualidad, salud reproductiva y equidad de género con el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, promoción de la atención en salud sexual y reproductiva ejecutado por el Ministerio de Desarrollo Socia, establecimiento del sistema logístico de insumos y anticonceptivos en el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, estrategias de población y Desarrollo, proyecto de movilización de apoyos sociales y políticos.
Dentro de los lineamientos del plan estratégico social 2007- 2009, el Estado Venezolano se comprometió a crear condiciones que permitieran a todos los venezolanos/as a ejercer plenamente a lo largo de toda su vida sus derechos sexuales y reproductivos. De igual forma, se creó el sub- programa de salud sexual y reproductiva y la ejecución de los siguientes proyectos: Proyecto Educación de la sexualidad , salud reproduciva y equidad de genero- Proyecto Promoción de la salud sexual y reproduciva- Proyecto Promoción de los derechos sexuales y reproductivos desde el ambulatorio y con la comunidad- . Proyecto de atención integral en salud sexual y reproductiva en ambulatorios del Municipio Baruta del Estado Miranda- Proyecto modelo de atención y gestión en salud sexual y reproduciva en el Municipio Caroní del Estado Bolívar- Proyecto de Educación y acción permanente en salud sexual y reproduciva, y calidad de servicios en la Maternidad Concepción Palacios- Proyecto red de atención gineco-obstétrica metropolitana-Proyecto de apoyo al seguimiento de los compromisos internacionales- Proyecto fortalecimiento red de mujeres para la prevención del VIH SIDA- Proyecto formación y capacitación en derechos y salud sexual y reproductiva en Inamujer, Ban mujer y círculos femeninos populares. El Ministerio de Educación y Deporte está abocado a la implementación del proyecto de educación de la sexualidad, salud reproductiva y equidad de género sumándose a este iniciativa, las escuelas bolivarianas y la comisión nacional para la prevención del embarazo precoz. Igualmente en los planes y programas del Ministerio del poder popular para la Salud se ha contemplado en los Centros de Salud, ambulatorios y hospitales el diseño y ejecución de programas de información sexual, dirigidos a mujeres embarazadas y sobre todo adolescentes atendidas en tales instituciones, a través de charlas y talleres dedicados a brindar información sobre aspectos anatómicos y fisiológicos de la sexualidad humana. También el Ministerio de Educación, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, se ha ocupado de esta materia, al incluir la educación sexual como componente de la Educación en todos los niveles.
En estos últimos años (2000-2007) se han lograron avances en lo referente a los índices de mortalidad infantil disminuidos en 4 puntos, pasando de 21,4 muertes por 1000 habitantes en 1998 a 17,5 por 1000 en 2004.19 Esto se debe, según el funcionario, al aumento sustantivo en las vacunaciones realizadas en Barrio Adentro, a las mejoras en la atención de prematuros, además del aporte de otras misiones como Mercal y las misiones educativas. Estamos comprometidos con la meta del Milenio, con la cual se aspira llegar a lograr la cifra de 8,5 muertes por cada 100 mil habitantes. El proyecto impulsado por ese Despacho y que se identifica con el lema Madres, niñas y niños sanos, tiene entre sus basamentos políticos y legales, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela seguida del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, las Metas del Milenio, la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, la Ley de Salud y la LOPNA, por citar algunos. El Proyecto Madre se extenderá a los municipios de la geografía nacional con mayor índice de decesos por enfermedades endémicas (dengue, malaria, tuberculosis, VIH/SIDA), inmunoprevenibles (diarrea, influenza, rubéola congénita, fiebre amarilla), crónicas y catastróficas (cardio-vasculares, cáncer, diabetes); accidentes y hechos violentos. El logro de tales cometidos, implica brindar atención integral con equidad y calidad a todas las madres e infantes menores de 5 años, especialmente en el primer y segundo niveles del Sistema Público Nacional de Salud (Barrio Adentro I y II); fomentar la movilización social a través del empoderamiento de los Comités de Salud y de la Red Popular en cuanto a la promoción de la salud infantil y materna; impulsando la interconexión del Ministerio de Salud con las redes misioneras y mejorar la calidad de la atención integral en el nivel hospitalario (Barrio Adentro III). 19
Unas Palabras de Cierre
A pesar de todos los avances en lo formal en materia de derechos sexuales y reproductivos, el Estado venezolano tiene que hacer grandes esfuerzos en función de lograr reducir en primer lugar, la elevada mortalidad materna que aún persiste en el país. La reducción de la mortalidad materna y en infantes menores de cinco años es la estrategia que emprenderá el Gobierno Bolivariano con la puesta en marcha del Proyecto Madre, con el cual se aspira a cumplir en un tiempo prudencial las metas del Milenio en cuanto a este indicador. Sin embargo, No quedan aun claras las estrategias para frenar esta problemática, especialmente en relación a los/as operadoras/es de las políticas publicas, situación esta que se ha convertido en uno de los grandes frenos para concretar los acuerdos y las leyes en la materia. El desconocimiento y la escasa formación no permiten concretar el discurso en la acción y dinamizar las políticas publicas en esta materia. Otra de las tareas sin resolver es el problema de la maternidad precoz y la paternidad irresponsable. Actualmente en Venezuela el tema de la despenalización del aborto, sigue pendiente dentro de las agendas. Se han dado discusiones en torno a esta temática, con la participación de todos los movimientos de mujeres, sin lograr hasta la presente fecha ningún tipo de avance significativo. La extrema polarizacion política que se vive en el país entre otros factores, ha diluido la discusión. La iglesia, la institución médica y el Estado en Venezuela, han conformado un muro de contención a las demandas de las mujeres por conquistar la autonomía sobre sus cuerpos, su sexualidad y la reproducción. Esto se ha visto reflejado en las agendas institucionales, las cuales siguen excluyendo estas temáticas y privilegiando exclusivamente aquellos temas que no ponen en peligro los patrones culturales establecidos. La racionalidad biomédica y la primacía de la institución médica en la significación y normatizacion del cuerpo, del placer y de la reproducción, la racionalidad del estado moderno y su legitimidad para intervenir sobre el uso que hacen de las personas sobre su cuerpo, su sexualidad y su capacidad de procreación; entran en el juego de lo publico. 5
Finalmente, pese a los elevadísimos ingresos petroleros que esta percibiendo el país, la puesta en ejecución de una política sobre derechos sexuales y reproductivos con equidad, se ha visto frenada por problemas presupuestarios entre otras dificultades. El desconocimiento, la desinformación, la gran fragmentación de los programas y la ceguera de género, son obstáculos que deben ser superados a fin de lograr coherencia entre la ética y la estética del discurso sobre los derechos sexuales y reproductivos en Venezuela. La sospecha continúa instalada y el ejercicio hermeneútico una tarea en permanente desarrollo.
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