1. Introducción
En un mundo cada vez más interconectado y acelerado, la educación enfrenta el reto de adaptarse a las necesidades cambiantes de los estudiantes y de la sociedad. La Educación Basada en Aprendizaje Curativo (EBAC-S) surge como una innovadora propuesta pedagógica que busca trascender los enfoques tradicionales, enfocándose en un desarrollo integral que considere tanto las dimensiones cognitivas como emocionales y espirituales del individuo.
El concepto de aprendizaje curativo según, André (2017): se enfoca en los estados de ánimo equilibrado que generar el aprendizaje a través de la serenidad. De hecho, pone énfasis en la sanación interna del estudiante, reconociendo que el proceso de aprendizaje no solo implica la adquisición de conocimientos, sino también la transformación personal. En este sentido, EBAC-S propone una metodología educativa que fomenta el bienestar emocional, el equilibrio mental y el crecimiento espiritual, integrando estas áreas para crear experiencias educativas que trasciendan el aula.
2. Desarrollo
La Educación Basada en Aprendizaje Curativo (EBAC-S) es un enfoque pedagógico que integra el proceso educativo con técnicas y principios que promueven el bienestar emocional, mental y espiritual de los estudiantes. Se centra en el aprendizaje como una experiencia de sanación, donde no solo se desarrollan competencias académicas, sino que también se abordan traumas, tensiones psicológicas y bloqueos emocionales que pueden impedir el desarrollo pleno del individuo. Es así como Sánchez y Álava (2021): sostienen que la promoción de la salud desde el ámbito educativo debe estar presente en todo proceso educativo.
El proceso de sanación en el ámbito educativo trasciende la mera instrucción académica, pues implica el desarrollo integral del estudiante mediante estrategias que mitigan los malestares contemporáneos como la ansiedad, el desarraigo cultural y la sobrecarga informativa. En este contexto, las instituciones educativas no solo transmiten conocimientos, sino que también actúan como espacios de transformación y fortalecimiento cultural, contribuyendo así al bienestar y la recuperación emocional de las nuevas generaciones (Sánchez y Álava, 2020).
Un ejemplo fascinante es como, Sánchez (2020): remarca la necesidad de una convivencia entre escuela y comunidad donde el estudiante desarrolle competencias y habilidades para la vida eliminando enfermedades sociales. En este análisis, el docente y la didáctica que emplea en el aula debe buscar la reflexión y construcción del cosmoscimiento desde 4 ejes: la comprensión, relación-aceptación, compromiso, el compartir a través de la participación activa según el entorno sociocultural, que entramado al cosmoscimiento y gestión de sus emociones, promueva su bienestar individual, familiar y comunitario.
El cosmoscimiento es el resultado del proceso de aprendizaje relacionado entre el conocimiento global con el conocimiento ancestral fundamentado en el cosmos (Pacha). Es decir, para una satisfacción, armonía plena que evite enfermedades dentro del proceso de aprendiza necesariamente debe desarrollarse de manera asertiva cada uno de los 4 ejes del cosmoscimiento, si se queda en uno de ello no se logra la satisfacción o armonía del estudiante.
En esa misma línea, Bona (2021): nos dice que la docencia en el proceso de sanación es acompañar a los estudiantes en todo el proceso de aprendizaje a través del escuchar, compartir, sumar, cuidar, incluir, acompañar, superarse, soñar, crecer y saber existir. Esto implica que el docente necesariamente debe formar parte o convivir la cosmovisión ancestral según el entorno educativo del aula, lo que implica las prácticas de los saberes y ritualidades más allá de la práctica de los conocimientos colonialistas.
La escuela constituye un entorno único donde convergen diversos elementos con potencial terapéutico, en el cual la relación entre profesores y estudiantes se desarrolla a través de una interpretación reflexiva y una sabiduría práctica en el proceso de enseñanza-aprendizaje, permitiendo que ambas partes construyan significados y entendimientos compartidos, ya sea de manera deliberada o espontánea (Francisco, 2016).
En efecto, es aquí donde se genera múltiples intereses y curiosidades en el estudiante, encaminados a una búsqueda sólida, consciente y automotivación intrínseca hacia la búsqueda de la verdad de los cosmoscimiento, todo ello estabiliza las esferas emocionales, afectivas del estudiante evitando ideologías de obligatoriedad, de ganar una nota, el miedo que a futuro genera estrés, temor, insatisfacción, problemas somáticos, psicológicos, energéticos, donde la escuela a la larga puede convertir en un campo de tortura cognitiva. Y aquí es donde, Esquirol (2021): señala que el susurro de palabras dulces, el canto de fiesta son cantos que curan y enaltece al estudiante. En realidad, en el canto y en el docente está el poder de la palabra durante toda la jornada que convive con los estudiantes.
El enfoque de la EBAC-S se sustenta en paradigmas como: Tawka Yachay / Sanación, conocimiento holístico en donde se concibe al ser humano como un ser integral, donde mente, cuerpo, emociones y espíritu están interconectados. El aprendizaje, por tanto, debe abordar a la persona desde una perspectiva holística, integrando todas sus dimensiones. En referencia al tema, el aprendizaje es visto como un proceso de transformación personal y sanación, donde se busca restaurar el equilibrio emocional y mental del estudiante para potenciar su capacidad de aprendizaje.
Asikay / Aprendizaje emocional y relacional de enfoque curativo pone un gran énfasis en el desarrollo emocional. Los estudiantes aprenden a identificar, comprender y gestionar sus emociones, lo que les permite mejorar sus relaciones interpersonales y su bienestar emocional. La confianza, el apoyo y la empatía entre estudiantes y docentes forman un ambiente propicio para el desarrollo de un aprendizaje significativo y curativo.
El nanay y Kawsay / Trauma y resiliencia son uno de los aspectos cruciales del aprendizaje curativo donde se reconocer y abordar los traumas que los estudiantes puedan haber experimentado. Esto puede incluir traumas emocionales, psicológicos o incluso comunitarios. El Kawsay / la resiliencia es un objetivo central, en la promoción de la capacidad del estudiante para superar adversidades y utilizar sus experiencias personales como fuente de crecimiento y fortaleza de yo (ñukakay).
Ayu / La espiritualidad es el componente espiritual esencial. Este no necesariamente está vinculado a la religión, sino a una conexión profunda con uno mismo, con los demás y con la comunidad. En verdad, va más allá del dogma, se rige de la ética y la coherencia con lo que el ser vive, convive, hace, realiza, camparte. La educación curativa busca fomentar un sentido de propósito y significado en la vida de los estudiantes, promoviendo la reflexión personal, comunitario y el desarrollo espiritual como parte del proceso de aprendizaje.
El proceso hampiy son métodos de armonización, se integra de técnicas y herramientas como la psicología humanista, el mindfulness, la meditación, la arteterapia, los rituales, ceremonias ancestrales andinas y otras prácticas curativas según la pertinencia cultural que se emplea en el aula en su bienestar emocional y mental mientras aprenden. Efectivamente, es un elemento fundamental que el docente tenga formación o desarrollo en las habilidades de las sabidurías, ritualidades ancestrales o moderno, entre ellas puede ser conocimiento básico de la medicina ancestral, los primeros auxilios psicológicos, formación en manejo de inteligencia emocional, inteligencias múltiples, la musicoterapia, otros.
De manera magnífica, Mèlich (2019): sostiene que no somos átomos, ni tampoco seres autosuficientes, sino resultado de relaciones con los demás y con nosotros mismos. En este proceso, el currículo debe adaptarse al bienestar emocional, incluyendo actividades y asignaturas que promuevan la reflexión personal, la gestión emocional y la autorregulación a través de asignaturas como Educación Emocional o Crecimiento Personal comunitario.
En la EBAC-S no solo se mide el rendimiento académico numeral, sino también el bienestar emocional, el crecimiento personal, la capacidad de resiliencia y el desarrollo de estados de conciencia de los estudiantes. En lugar de centrarse exclusivamente en exámenes y pruebas de conocimientos, se utilizan métodos de evaluación que consideran el proceso emocional y el progreso personal de los estudiantes.
En este contexto, se debe enfocar en el desarrollo de los estados de conciencia a través de diálogos personales, colectivos, la autoevaluación, coevaluación, heteroevaluación y la evaluación comunitaria de hasta qué punto es útil el conocimiento aprendido para la convivencia personal, familiar y comunitaria.
3. Conclusión
El EBAC-S es un método que fomenta la autonomía y la autorregulación. Esto promueve la autonomía emocional, permitiendo que los estudiantes tomen control de su propio proceso de sanación, aprendizaje y autovaloración. También permite generar afrontar los desafíos y adversidades desde una posición de fortaleza emocional, lo que les permite superar traumas y dificultades, y utilizar estas experiencias como fuentes de aprendizaje y crecimiento.
Desde esta perspectiva, el BAC-S ofrece un enfoque innovador y holístico para el aprendizaje al promover una educación que aborda la mente, el cuerpo, el espíritu y las emociones. Este enfoque no solo prepara a los estudiantes para enfrentar los retos académicos, sino también para ser individuos resilientes, equilibrados en su vida cotidiana.
El EBAC-S tiene un enfoque relevante en la Pedagogía Curativa, que combina la educación con la terapia para apoyar a individuos a través de procesos de aprendizaje que incluyen el arte, el movimiento, el canto, las ritualidades, saberes ancestrales. Se vincula con programas de educación basada en la conciencia, que se centran en el desarrollo del potencial completo del estudiante.
El EBAC-S desde la cosmovisión andina se fundamenta en el desarrollo del pensamiento Amawta o Amawta yuyay, este pensamiento es una corriente filosófica andina de amor a la sabiduría que parte del reconocimiento de la identidad cultural, la espiritualidad, el dominio de la lengua y se fundamenta en el pensar, preguntar, buscar, encontrar las respuestas desde la cosmovivencia comunitaria en interrelación con la Pacha (cosmos).
El Amawta es el ser más híbrido que encamina a destruir mentes, pensamientos y generar consmociencia. Por ello, su misión es aportar y aportar sustancialmente a través del ranti-ranti (mutualidad). Considerando esto, el logro del EBAC-S desde la cosmovivencia andina se fundamenta en: comprender, profesar y ser coherentes con la convivencia comunitaria desde los paradigmas: shuk yuyaylla (un solo pensamiento), shuk makilla (un solo hacer), shuk shunkulla (un solo corazón), Shuk shimilla (un solo decir), y desde los principios de: Yanantiy (dualidad paritaria), Tinkuy (complementaria), Ayniy (reciprocidad), Minkay (relacionalidad), donde se fundamenta la génesis y éxodo del mundo andino. Todos estos procesos se despiertan con la convivencia y ceremonias de hawakulla, ayawaska, natemamo, temaskal, kallampa, hampatu.
Es urgente la implementación de los procesos de neuroeducación comunitaria con enfoque en el Ayllu (familia comunitaria) donde se integre a la familia en los procesos de aprendizaje y autoaprendizaje comunitario de los saberes ancestrales a través de hombres y mujeres de sabiduría en sus respectivas lenguas ancestrales, encauzado a la limitación de sistema de evaluación numérico, paradigmas de estandarización cognitiva, física, espiritual, obligatoriedad, miedos y amenazas.
Descolonizando la concepción occidental de la muerte y la enfermedad, impregnado como algo malo, así como de un Dios castigador, de la concepción de una vida con sufrimiento de inferioridad y de los principios de: Ama shuwa, ama llulla, ama killa, que de manera inconsciente han sido introducidas e impulsado como valores positivos para moldear conductas ante la sociedad corrupta.











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