INTRODUCCIÓN
La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo, de carácter persistente y específico del aprendizaje de la lectoescritura, que se da en niños con inteligencia normal. Existen dos tipos de dislexia: la superficial o fonológica y la profunda o visual. El alumno de EGB puede tener problemas para leer o escribir, los que a menudo pasan inadvertidos (Lisseth et al., 2023). El diagnóstico temprano es la clave para el éxito escolar y la prevención de la exclusión social. La intervención temprana y la modificación de las prácticas educativas incrementan las oportunidades académicas de los niños disléxicos (Álvarez & Correa, 2021).
Actualmente, existe variada bibliografía que presenta recomendaciones para el trabajo en el aula, enfocado en la evaluación y en la planificación didáctica (Londoño, 2022). Sin embargo, en la práctica, hay profesores que coexisten con niños disléxicos en su aula y manifiestan que no han recibido información sobre esta problemática (Acha, 2016). La dislexia afecta principalmente al dominio del lenguaje escrito. Este trastorno repercute significativamente en el proceso de aprendizaje, no así en el desarrollo cognitivo (Lisseth et al., 2023).
El estudiante disléxico no tiene un problema de inteligencia ni de comprensión de textos; aunque sí puede presentar dificultades en áreas específicas como lectura, ortografía, gramática y aprendizaje del idioma extranjero. Asimismo, es común que el alumno sufra pérdida de autoestima e impaciencia de estudiosos y padres. Las manifestaciones de la dislexia varían considerablemente entre diferentes personas, por lo que es difícil la generalización (Morales & González, 2021; Álvarez & Correa, 2021).
Las investigaciones en neurociencia han demostrado que la dislexia está relacionada con diferencias estructurales y funcionales en ciertas áreas del cerebro, particularmente en regiones implicadas en el procesamiento del lenguaje y la lectura. Estas diferencias explican por qué los niños con dislexia pueden tener dificultades para reconocer palabras, asociar sonidos con letras o recordar reglas gramaticales. A pesar de ello, muchos estudiantes con dislexia logran desarrollar estrategias compensatorias si reciben apoyo adecuado, lo que resalta la importancia de metodologías pedagógicas especializadas y personalizadas dentro del aula (Soriano-Ferrer et al., 2019; Hills, 2023).
Además de las dificultades académicas, la dislexia puede generar un impacto emocional en los estudiantes, afectando su autoestima y motivación escolar. Los niños con dislexia, al no recibir el apoyo adecuado, pueden experimentar frustración, ansiedad e incluso evitar tareas relacionadas con la lectura y la escritura. Esto subraya la necesidad de que los docentes y el sistema educativo implementen estrategias inclusivas que no solo se enfoquen en la enseñanza de la lectoescritura, sino también en el desarrollo emocional de los estudiantes afectados, favoreciendo su integración y participación activa en el aprendizaje (Álvarez & Correa, 2021; Rodríguez Cano, 2021).
Si bien se han desarrollado múltiples estrategias de enseñanza para apoyar a los estudiantes con dislexia, aún existe un desafío en la formación docente para la identificación y abordaje oportuno de esta condición (López et al., 2012). En muchas ocasiones, la falta de capacitación y recursos dificulta la implementación de estrategias eficaces en el aula. Por ello, esta investigación se plantea como objetivo determinar el impacto de la dislexia en la lectoescritura en estudiantes de educación general básica para que los docentes apliquen estrategias de diagnóstico e intervención, que mejoren su inclusión y desempeño académico.
MÉTODO
En esta investigación realizada entre noviembre de 2024 y enero de 2025 en una unidad educativa en Ecuador de tipo descriptivo-correlacional se caracterizó el impacto de la dislexia en la lectoescritura de estudiantes de educación general básica y se analizó la relación entre la presencia de dislexia y el desempeño académico en esta habilidad. Es un estudio no experimental donde no se manipularon variables, sino que se hizo la descripción y correlación de los datos obtenidos a partir del cuestionario y las observaciones, permitiendo así comprender cómo afecta la dislexia el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura en el contexto escolar. Se adoptó un enfoque cuantitativo con corte transversal, realizando un análisis de los datos recolectados en una única fase y sin necesidad de observar cambios a lo largo del tiempo, para lo que se utilizaron herramientas de medición estructuradas y pruebas estandarizadas.
La población estuvo conformada por 387 estudiantes, de los cuales se seleccionaron una muestra representativa mediante muestreo probabilístico estratificado, considerando niveles educativos y posibles casos de dislexia identificados previamente. El cálculo del tamaño muestral, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5%, estableciendo una muestra aproximada de 194 estudiantes.
Los datos se obtuvieron mediante una encuesta aplicada a través de un cuestionario estructurado a los estudiantes que evalúo las habilidades de lectoescritura a través de tres dimensiones (nivel pre silábico, nivel silábico y nivel alfasilábico) y se identificaron dificultades asociadas a la dislexia según tres dimensiones (dislexia fonológica, dislexia superficial y dislexia mixta). Este instrumento utilizó una escala de medición ordinal que contiene 15 ítems y con una valoración del 1 al 5 para: 1= siempre, 2= casi siempre, 3= a veces, 4= casi nunca y 5= nunca.
El procesamiento de la información se realizó mediante estadistica descriptiva para caracterizar la muestra (frecuencias, porcentajes y medias) y además se emplearon las pruebas de correlación de Pearson para determinar la relación entre dislexia y desempeño en lectoescritura. El consentimiento informado se le indico a los padres/tutores de los estudiantes, así como la confidencialidad y anonimato de los datos, informándoles además que los resultados serían utilizados exclusivamente con fines académicos y de mejora educativa, evitando sesgos o estigmatización de los estudiantes con dificultades en la lectoescritura.
RESULTADOS
A continuación, se presentan los resultados obtenidos en el desarrollo de la investigación.
Los resultados muestran en la tabla 1 la relación entre los niveles de dislexia y las habilidades de lectoescritura y de forma particular la proporción de personas en cada combinación específica de nivel de dislexia y habilidad de lectoescritura con respecto al total de personas en cada nivel de dislexia, encontrándose que el 49,48% de los estudiantes presentan dislexia fonológica, el 29,90% dislexia superficial y el 20,62% dislexia mixta. Dentro de la dislexia fonológica, el 29,38% de los estudiantes tienen un nivel presilábico, mientras que el 14,95% se encuentra en el nivel silábico y el 5,15% en el alfasilábico. En la dislexia superficial, hay una distribución equilibrada entre los niveles presilábico y silábico (11,86% cada uno), mientras que el 6,18% se encuentra en el nivel alfasilábico. Para la dislexia mixta, el 10,31% de los estudiantes tienen nivel silábico, el 6,18% alfasilábico y el 4,12% presilábico.
Tabla 2 El coeficiente de correlación de Pearson entre dislexia y habilidades de lectoescritura.
| Dislexia | Lectoescritura | ||
|---|---|---|---|
| Dislexia | Coeficiente de Pearson | 1.000 | 0.770 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 | |
| Lectoescritura | Coeficiente de Pearson | 0.770 | 1.000 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 |
Elaboración: Los autores.
En la tabla 2 Los resultados muestran una correlación positiva moderadamente fuerte entre la dislexia y la lectoescritura (r= 0.770), lo que indica que los estudiantes con mayores niveles de dislexia tienden a presentar más dificultades en la lectoescritura. Dado que la significancia estadística es p= 0.000, esta relación es altamente significativa y no se debe al azar. Resaltando la necesidad de estrategias de enseñanza adaptadas para mejorar las habilidades lectoras y escritoras de los estudiantes con dislexia.
Tabla 3 El coeficiente de correlación de Pearson entre dislexia y habilidades de lectoescritura presilábico.
| Dislexia | Presilábico | ||
|---|---|---|---|
| Dislexia | Coeficiente de Pearson | 1.000 | 0.765 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 | |
| Presilábico | Coeficiente de Pearson | 0.765 | 1.000 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 |
Elaboración: Los autores.
La correlación entre la dislexia y el nivel presilábico según la tabla 3 es moderadamente fuerte (r = 0.765), lo que indica que los estudiantes con dislexia tienen más probabilidades de encontrarse en esta fase inicial del desarrollo de la lectoescritura. Este resultado indica que la dislexia dificulta la adquisición de habilidades básicas, como el reconocimiento de letras y la asociación fonética. La significancia estadística p = 0.000 confirma que esta relación es válida y debe ser considerada en la intervención pedagógica.
Tabla 4 El coeficiente de correlación de Pearson entre dislexia y habilidades de lectoescritura silábico.
| Dislexia | Silábico | ||
|---|---|---|---|
| Dislexia | Coeficiente de Pearson | 1.000 | 0.750 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 | |
| Silábico | Coeficiente de Pearson | 0.750 | 1.000 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 |
Elaboración: Los autores.
En la tabla 4 se observa entre la dislexia y el nivel silábico de la lectoescritura una correlación positiva moderada (r = 0.750). En esta relación se sugiere que los estudiantes con dislexia tienen dificultades para consolidar la etapa en la que se identifican y combinan sílabas para formar palabras. La significancia estadística p = 0.000 indica que esta relación es confiable, enfatizando en la necesidad de apoyo específico que los estudiantes con dislexia requieren para mejorar la fluidez lectora y la escritura en esta fase.
Tabla 5 El coeficiente de correlación de Pearson entre dislexia y habilidades de lectoescritura alfabético.
| Dislexia | Alfabético | ||
|---|---|---|---|
| Dislexia | Coeficiente de Pearson | 1.000 | 0.730 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 | |
| Alfabético | Coeficiente de Pearson | 0.730 | 1.000 |
| Sig. (bilateral) | 0.000 | ||
| N | 194 | 194 |
Elaboración: Los autores.
La correlación entre la dislexia y el nivel alfasilábico es moderadamente fuerte (r = 0.730), lo que indica que los estudiantes con dislexia presentan mayores dificultades en la integración completa de las reglas ortográficas y la comprensión del sistema alfabético. Esto puede afectar la escritura y la lectura fluida de textos más complejos. Con una significancia p = 0.000, se confirma que esta relación es estadísticamente significativa, indicando la importancia de realizar intervenciones específicas en esta etapa para lograr un dominio funcional de la lectoescritura (Tabla 5).
DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta investigación, que evidencian un impacto significativo de la dislexia en el desarrollo de la lectoescritura en estudiantes de educación general básica, son consistentes con estudios previos en la materia (Acha, 2016; Tamayo, 2017). En su investigación Acha (2016) encontro que niños con trastorno específico del lenguaje (TEL) y dislexia, ambos presentan dificultades en habilidades lingüísticas y lectoras. Sin embargo, los niños con dislexia mostraron un rendimiento significativamente menor en habilidades lectoras, mientras que en habilidades lingüísticas no se observaron diferencias significativas entre los grupos.
Estudios neurobiológicos han identificado diferencias en la activación cerebral durante la lectura entre individuos con y sin dislexia. Estas investigaciones señalan una menor activación en áreas cerebrales implicadas en la lectura, como la región temporoparietooccipital y el giro angular, en personas con dislexia (Escotto, 2014; López et al., 2012). Estas evidencias efatizan en la necesidad de implementar estrategias de detección temprana y programas de intervención pedagógica especializados para abordar las dificultades en lectoescritura asociadas a la dislexia.
La dislexia como se ha mencionado es un trastorno específico del aprendizaje que afecta principalmente la lectura y la escritura, y su prevalencia se estima entre el 5% y el 10% de la población escolar, llegando incluso al 15% en algunos estudios (Aguirre & Gónzalez, 2021). Esto implica que en una clase promedio de 25 estudiantes, es probable que al menos uno presente dificultades relacionadas con la dislexia. Estas dificultades no solo afectan el rendimiento académico, sino también el desarrollo personal y emocional de los estudiantes, subrayando la importancia de la prevención y la intervención temprana.
En un estudio realizado por García y Sierra (2011) se identificaron diferencias estructurales en el cerebro de personas con predisposición genética a la dislexia, así como revelaron que individuos con mayor predisposición genética a la dislexia presentan menor volumen en áreas específicas del cerebro, como la cápsula interna y la corteza motora. Las diferencias estructurales se correlacionan con un rendimiento más bajo en lectura y lenguaje, proporcionando una comprensión más profunda de los aspectos neurales de la dislexia (Santana et al., 2021).
Para abordar las dificultades que enfrentan los estudiantes con dislexia, es fundamental implementar estrategias pedagógicas efectivas. Una de las metodologías más recomendadas es el aprendizaje multisensorial, que involucra el uso de múltiples sentidos (vista, oído, tacto) para reforzar el aprendizaje de la lectura y la escritura (Cappellaro & Aksu, 2023). Dicho enfoque ha demostrado ser eficaz al estimular diferentes áreas del cerebro, facilitando la adquisición de habilidades lectoras y escritoras en estudiantes con dislexia.
Además del aprendizaje multisensorial, es esencial que los docentes estén capacitados para identificar y apoyar a estudiantes con dislexia. La formación en estrategias didácticas inclusivas permite a los educadores adaptar sus métodos de enseñanza para satisfacer las necesidades específicas de estos estudiantes, promoviendo su inclusión y reduciendo las barreras en el proceso de aprendizaje (Hellawell, 2022). La intervención psicopedagógica, que incluye actividades centradas en mejorar las habilidades de lectura y escritura a través de métodos multisensoriales, es una herramienta valiosa en este contexto.
Es importante reconocer que la dislexia no solo afecta el ámbito académico, sino que también puede tener implicaciones emocionales y sociales (Londoño, 2022). Estudios como el de Castañeda & Borbor (2024) han señalado que los estudiantes con dislexia pueden experimentar una disminución en su autoestima y enfrentar desafíos en su interacción social debido a las dificultades en la lectoescritura. Por lo tanto, es crucial que las intervenciones consideren también el apoyo emocional y social, creando un entorno educativo que fomente la confianza y el bienestar de estos estudiantes.
Se requiere un enfoque multidisciplinario y una comprensión integral para el abordaje de la dislexia, siendo recomendable entonces la implementación de estrategias pedagógicas adecuadas, la capacitación docente y el apoyo emocional para garantizar el éxito académico y personal de los estudiantes con dislexia (Lim et al., 2022). Es recomendable realizar más investigaciones en este campo para desarrollar intervenciones más efectivas y comprender mejor las bases neurobiológicas de la dislexia.
CONCLUSIONES
En esta investigación se reconoció que los estudiantes con dislexia presentan dificultades en diferentes etapas del aprendizaje lector y escritor, confirmando que la dislexia afecta significativamente el desarrollo de la lectoescritura en los estudiantes de educación general básica. Para solventar estas dificultades se necesita implementar estrategias de detección temprana y programas de intervención adecuados, que permitirían mejorar el desempeño académico de los estudiantes y facilitar su proceso de aprendizaje, reduciendo las barreras que enfrentan en el aula.
Es importante destacar el papel de los docentes en la identificación y apoyo a los estudiantes con dislexia, para lo que se requiere su capacitación en metodologías didácticas inclusivas. Es esencial que las instituciones educativas adopten enfoques que promuevan una enseñanza adaptada a las necesidades de estos estudiantes, garantizando su desarrollo académico y emocional. Se recomienda que en futuras investigaciones se realice un análisis de estrategias pedagógicas efectivas para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje en estudiantes con dislexia.















