INTRODUCCIÓN
Las infecciones vaginales durante el embarazo constituyen un problema relevante de salud pública que incide directamente en el desarrollo favorable de la gestación y el parto. Por consiguiente, representan una de las patologías que con mayor frecuencia enfrentan los profesionales de la salud en atención primaria 1. La vaginosis bacteriana se posiciona como una de las principales causas de infección vaginal en mujeres gestantes, cuya respuesta inmunitaria presenta variaciones que explican tanto la presencia de casos asintomáticos como el desarrollo de complicaciones graves, incluyendo el parto pretérmino 2.
Globalmente, se registran más de 340 millones de casos anuales de infecciones vaginales que se manifiestan a través del síndrome de flujo vaginal. En países desarrollados como Estados Unidos, esta patología representa la causa más frecuente de enfermedades infecciosas ginecológicas, estimándose entre 5 a 7 millones de casos por año 3. Por el contrario, en naciones con sistemas de salud preventivos como Cuba, la incidencia oscila entre 7-20% anual 4.
Estudios recientes realizados en Ecuador demuestran que las variables edad-patógeno se concentran en el rango etario de 21-25 años, encontrándose el mayor índice de patógenos (41%) en mujeres de este grupo etario. Notablemente, el 49% de los patógenos identificados corresponden a microbiota habitual de la secreción vaginal, seguido por Candida con 43%. De particular importancia resulta el hallazgo de 4% de Streptococcus agalactiae del grupo B, relevante por su potencial transmisión vertical y desarrollo de sepsis neonatal 5.
Dado que las infecciones vaginales durante el embarazo pueden generar complicaciones significativas tanto para la madre como para el feto, el presente reporte tiene como objetivo describir un caso clínico de vaginosis bacteriana en una gestante de la sierra ecuatoriana.
Presentación del caso
Se presenta el caso de una paciente femenina de 24 años, mestiza, soltera, con ocupación de auxiliar de farmacia y nivel educativo de bachiller. Entre sus antecedentes patológicos relevantes, destaca hipotiroidismo en tratamiento con levotiroxina 75mg vía oral diaria. No refiere antecedentes familiares, quirúrgicos ni alergias conocidas.
Respecto a sus antecedentes gineco-obstétricos, presenta menarquia, pubarquia y telarquia a los 13 años, sin menopausia. Sus antecedentes obstétricos corresponden a G1P0A0C0, cursando embarazo actual de 36 semanas por ecografía extrapolada del primer trimestre debido a fecha de última menstruación no confiable. Mantiene régimen de vida y alimentación normales, negando consumo de sustancias adictivas.
La paciente acudió a consulta refiriendo cuadro clínico de cuatro semanas de evolución, caracterizado por dolor hipogástrico tipo punzada de intensidad moderada (4/10 en escala EVA), sin irradiación, acompañado de secreción vaginal blanquecina en cantidad moderada y sintomatología urinaria.
Examen físico y signos vitales
Al momento de la evaluación, la paciente se encontraba alerta, vigil, orientada en tiempo, espacio y persona, afebril, con puntuación de 15/15 en la escala de coma de Glasgow. Los signos vitales registrados fueron: temperatura 36.2°C, tensión arterial 103/62 mmHg, frecuencia cardíaca 71 latidos por minuto, frecuencia respiratoria 18 respiraciones por minuto, saturación de oxígeno 95%, y score mama 0.
El examen físico sistémico reveló normalidad en cabeza, cuello, tórax, pulmones y corazón. El abdomen se presentó suave, depresible, pero doloroso a la palpación superficial y profunda a nivel hipogástrico. En la región inguinogenital se evidenció presencia de secreción grisácea sin mal olor y cérvix posterior cerrado. La puño-percusión renal derecha resultó positiva. Las extremidades mostraron características normales sin edema, con pulsos distales presentes y llenado capilar de 3 segundos.
Estudios complementarios
Se solicitaron estudios de laboratorio para definir el diagnóstico y establecer la conducta terapéutica apropiada. El análisis de orina completo reportó los siguientes resultados: color amarillo, aspecto transparente, densidad 1.009, pH 7.0, glucosa negativa, cetonas negativas, bilirrubinas negativas, leucocitos negativos, nitritos negativos, hemoglobina negativa, proteínas negativas, urobilinógeno normal. El examen microscópico mostró: piocitos 3.10, hematíes 3.1, bacterias 0.0, muco 9.30, ausencia de cilindros, espermatozoides, cristales, tricomonas, esporas e hifas de hongos, y células epiteliales 0.00.
DISCUSIÓN
Durante el embarazo, múltiples modificaciones hormonales y mecánicas promueven la estasis urinaria y el reflujo vesicoureteral, lo que incrementa la susceptibilidad a infecciones del tracto genitourinario. Específicamente, el aumento del volumen vesical junto con la disminución del tono del detrusor, el efecto relajante de la progesterona sobre el músculo liso ureteral, y la compresión ejercida por el útero grávido, particularmente del lado derecho, constituyen factores predisponentes fundamentales 6 7.
Adicionalmente, durante la gestación se produce mayor excreción renal de glucosa, favoreciendo el crecimiento bacteriano. Las alteraciones en la respuesta inmune materna y la corta longitud de la uretra femenina (3-4 cm) representan elementos adicionales que incrementan el riesgo de infecciones ascendentes 8.
El abordaje diagnóstico del síndrome de flujo vaginal durante el embarazo requiere consideración sistemática de múltiples etiologías. En el caso presentado, se estableció un diagnóstico diferencial que incluyó vaginosis bacteriana, candidiasis vaginal, infección por Trichomonas vaginalis, infecciones de transmisión sexual y cervicitis.
La presencia de flujo grisáceo-verdoso sin olor fétido, acompañado con disuria y dolor hipogástrico, orientó inicialmente hacia el diagnóstico de vaginosis bacteriana o infección por tricomonas. Sin embargo, la ausencia de tricomonas en el análisis microscópico y la normalidad del cuello uterino al examen físico descartaron estas alternativas diagnósticas 9 10.
Las infecciones vaginales durante la gestación presentan implicaciones significativas tanto para la salud materna como fetal. La vaginosis bacteriana se asocia con mayor riesgo de parto pretérmino, ruptura prematura de membranas, corioamnionitis y bajo peso al nacer. Además, puede incrementar la susceptibilidad a otras infecciones del tracto reproductivo superior 11 12.
Resulta particularmente relevante la identificación de Streptococcus agalactiae del grupo B en el contexto de infecciones vaginales durante el embarazo, dado su potencial de transmisión vertical y desarrollo de sepsis neonatal, meningitis y neumonía en el recién nacido. Esta consideración subraya la importancia del tamizaje adecuado y el tratamiento oportuno de las infecciones vaginales durante la gestación 13.
El tratamiento instaurado consistió en clindamicina 100mg más miconazol 200mg en óvulos vaginales diarios por siete días, complementado con probióticos por 15 días y paracetamol para manejo sintomático. Esta aproximación terapéutica se fundamenta en evidencia científica que respalda la eficacia de los antimicrobianos tópicos para el tratamiento de vaginosis bacteriana durante el embarazo 14.
La incorporación de probióticos en el esquema terapéutico se justifica por su capacidad para restaurar la microbiota vaginal normal, particularmente las poblaciones de Lactobacillus, que desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio del ecosistema vaginal. Estudios recientes demuestran que la suplementación con Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus reuteri RC-14 durante el embarazo puede modular favorablemente la microbiota vaginal y reducir la incidencia de infecciones recurrentes 15.
CONCLUSIONES
El presente caso ilustra la importancia del diagnóstico oportuno y manejo adecuado de la vaginosis bacteriana durante el embarazo. La evaluación clínica sistemática, complementada con estudios de laboratorio apropiados, permite establecer el diagnóstico diferencial correcto y instaurar tratamiento específico.
La vaginosis bacteriana es una entidad clínica frecuente durante la gestación que requiere atención médica especializada para prevenir complicaciones materno-fetales. El tratamiento combinado con antimicrobianos tópicos y probióticos constituye una estrategia terapéutica efectiva que favorece la restauración del equilibrio microbiológico vaginal.
Finalmente, se enfatiza la necesidad de implementar protocolos de tamizaje sistemático y seguimiento clínico estrecho en gestantes con factores de riesgo para infecciones vaginales, con el objetivo de optimizar los resultados perinatales y reducir la morbilidad asociada.










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