INTRODUCCIÓN
El ser humano posee la capacidad innata de innovar y diversificar sus actividades económicas, lo cual se denomina emprender.
Sin duda, el emprendimiento se ha convertido en un fenómeno cada vez más reconocido y asociado no sólo con la economía familiar y comunitaria, sino también con la economía nacional y global debido a su impacto en el desarrollo sustentable y sostenible.
Este campo se ha explorado con el fin de entender el comportamiento emprendedor y su relación con el potencial de innovación para el desarrollo socioeconómico.
Se reconoce que el emprendedor es un agente proactivo y dispuesto a capitalizar nuevas oportunidades y enfrentar desafíos que los vacíos del mercado presentan para satisfacer necesidades emergentes de los consumidores y fomentar el desarrollo económico y social de su entorno.
Esta investigación busca profundizar y analizar diversos aspectos vinculados al emprendimiento, incluyendo economía, gestión de emprendimientos sostenibles y sustentables, capacitación emprendedora y las barreras culturales y sociales que enfrentan el desarrollo y consolidación de los emprendimientos.
Actualmente, los emprendimientos en Ecuador representan un desafío debido a la complejidad entre las líneas de acción y el pensamiento crítico, que según Costale et al. (2023), están relacionados con la creatividad, innovación y la disposición ante los desafíos y riesgos para generar beneficios económico- sociales.
Esto genera una necesidad imperativa de conocimiento sobre el tema y sus implicaciones para una mejor comprensión y enfoque en la expansión de este concepto con fines divulgativos, pedagógicos y sociales.
Ecuador es reconocido como líder en América Latina en el ámbito de los emprendimientos según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), tal como lo señalan Lasio et al. (2020) y Lozada (2021). Sin embargo, se requieren estrategias para fomentar la competitividad, la innovación y la sostenibilidad a largo plazo, consideradas factores clave de riesgo.
Referente a la situación en la nación andina, se puede inferir que la tasa de fracaso en los emprendimientos es alta, especialmente en la provincia del Chimborazo, ya que, a pesar de tener las tasas más altas de emprendimiento en América Latina según el GEM, el 15% de la población adulta posee negocios establecidos, pero existe un 10% de discontinuidad por falta de innovación, competitividad y sostenibilidad (Lasio et al., 2020; Costales et al., 2023); a pesar de los esfuerzos por implementar Tecnologías de Información y Comunicación entre 2015 y 2021, a fin de impulsar los emprendimientos y el desarrollo económico con herramientas digitales (Heredia et al., 2022).
Monitoreando los reportes del GEM, se observa que, en 2016, Ecuador mostró los índices más altos de emprendimiento e innovación comparados con el resto del mundo. Además, ostenta la mayor tasa de emprendimientos juveniles en América Latina y la mayor intención emprendedora, siendo considerado el emprendimiento como la mejor opción de carrera según encuestas (Zamora, 2018).
Esto sugiere que las políticas implementadas en 2015 fueron efectivas para el impulso de los emprendimientos.
No obstante, para 2024, la situación en Ecuador se asemeja a la de Colombia y Venezuela en términos de facilidad para iniciar emprendimientos, ubicándose en un nivel medio comparado con líderes como Sudáfrica, Tailandia y la India, según el GEM (2024).

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2024.
Figura 1 “En mi país, es fácil iniciar un negocio (% de adultos en acuerdo)”
En Ecuador, los emprendimientos están predominantemente orientados hacia actividades comerciales, con productos y servicios destinados al mercado doméstico.
La finalidad principal de estos emprendimientos es la generación de mayores ingresos, la consecución de independencia económica y la satisfacción de necesidades (Izquierdo, 2021; Salgado, 2023).
Por tanto, es importante destacar que, según Salgado (2023), Ecuador y otros países latinoamericanos requieren urgentemente de políticas públicas y de apoyo institucional, tanto financiero como académico, para promover el emprendimiento.
Así mismo, es esencial la adopción de plataformas tecnológicas y herramientas digitales que faciliten la automatización de operaciones y aumenten los rendimientos financieros.
Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2024), las ventas comerciales representan una oportunidad significativa para el emprendimiento. Algunas personas que abandonan un negocio continúan emprendiendo en otros sectores, convirtiéndose también en inversores o asesores de nuevos emprendedores, o incluso incursionando en la filantropía empresarial. Estas actividades pueden considerarse como formas de reciclaje empresarial, reutilización de capitales y aprovechamiento de la experiencia en el campo del emprendimiento.
De esta manera, partiendo de todas estas circunstancias, el objetivo de esta investigación es realizar una revisión bibliográfica que explore el potencial del emprendimiento para el desarrollo económico.
La metodología adoptada es de tipo documental, utilizando fuentes bibliográficas disponibles en bases de datos. Se empleó una terminología específica centrada en las palabras "emprendimiento" y "emprendedor" a nivel general, así como "innovación", utilizando operadores booleanos.
Esta investigación es cualitativa y descriptiva, e incluye la selección de bibliografías referenciales para la lectura, comprensión e interpretación de la información relacionada con los emprendimientos y su valoración como estrategia para el desarrollo económico.
DESARROLLO
En la actualidad, Ecuador presenta un escenario complejo en el ámbito de los emprendimientos, caracterizado por desafíos significativos en la interacción entre líneas de acción y pensamiento crítico. Según Costale et al. (2023), estos desafíos están intrínsecamente vinculados con la creatividad, la innovación y la disposición para enfrentar riesgos, todos ellos elementos cruciales para la generación de beneficios socioeconómicos.
Esta situación reafirma la necesidad de profundizar en el conocimiento sobre el tema, comprendiendo todas sus implicaciones para mejorar el abordaje y la expansión del concepto con fines divulgativos, pedagógicos y sociales.
En este sentido, Ecuador es reconocido como líder en América Latina en el área de emprendimientos, como lo señalan los informes del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) citados por Lasio et al. (2020) y Lozada (2021). No obstante, se identifica una urgente necesidad de desarrollar estrategias que potencien la competitividad, innovación y sostenibilidad a largo plazo, consideradas como factores críticos de riesgo.
Definición de Emprendimiento
El término "emprendedor" proviene del francés "entrepreneur", que significa "atreverse a algo", y fue utilizado por primera vez en el contexto económico en el siglo XVI, relacionado inicialmente con expediciones militares y actividades como la construcción de carreteras y puentes (Alarcón et al., 2019; Salgado, 2023). No fue sino hasta principios del siglo XX que el economista Schumpeter lo integró en el sistema económico destacando su esencia en la innovación (Hidalgo, 2015; Salgado, 2023).
Esta denominación fue mencionada por primera vez en el texto "Essai Sur la Nature du Commerce en Général" por Richard Cantillón en 1755, describiendo a un revendedor que compraba productos a un precio conocido y más bajo para venderlos a un precio mayor, asociando así la actividad emprendedora con la asunción de recursos y riesgos (Bucardo et al., 2015).
Así mismo, Del Cerro (2017) y Gómez et al. (2022) definen el emprendimiento como un proceso de construcción y transformación de instituciones o sistemas que resuelven problemas sociales contingentes, implicando el uso de nuevos equipos y recursos en una estrategia socialmente sustentable y sostenible.
Por su parte, Ávila (2021) amplía esta definición, indicando que el emprendimiento no solo responde a necesidades sociales y de mercado, sino que también fomenta la creación de empleo y políticas públicas para promover una sociedad inclusiva y equitativa.
Bill Drayton y Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006, han relacionado el término con actividades de emprendimiento social, destacando a individuos innovadores que ofrecen soluciones a necesidades críticas en la sociedad (Gómez et al., 2022).
Además, Ávila (2021) sugiere que el emprendimiento, o "Entrepreneurship", aunque comúnmente asociado con empresas, en un análisis histórico-social se define como una respuesta emergente a períodos de crisis, incertidumbre y transformación, destacando la contribución de la innovación como un factor competitivo esencial en el desarrollo económico.
Finalmente, Saavedra-García et al. (2021) definen el emprendimiento como un proceso dinámico que exige una visión objetiva, cambios constantes y creatividad, siendo un proceso que requiere impulso, motivación e innovadoras soluciones creativas.
Perspectiva Humana del Emprendimiento
En Ecuador, el panorama actual de los emprendimientos se presenta como un desafío debido a la complejidad en las líneas de acción y el pensamiento crítico. Estos desafíos están vinculados con la creatividad, la innovación y la disposición para enfrentar riesgos, los cuales son esenciales para generar beneficios económicos y sociales, según Costale et al. (2023).
Este contexto permite inferir la necesidad de adquirir y sensibilizar a los emprendedores hacia un conocimiento detallado sobre el tema, incluyendo todas sus implicaciones, para mejorar la comprensión y el abordaje de la expansión de este concepto con propósitos divulgativos, pedagógicos y sociales.
En términos de formación, la capacitación profesional y el desarrollo de competencias resultan fundamentales. Las instituciones educativas de nivel superior deben liderar en los procesos de enseñanza de competencias para el emprendimiento (Giraldo y Vara, 2018; Bañuelos et al., 2021; Gómez et al., 2022; Trujillo et al., 2022).
Así mismo, se destaca el rol crucial de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), incluyendo las redes sociales, especialmente en contextos de contingencia como la COVID-19. Demuner (2021) comparte experiencias desde México, donde las micro y pequeñas empresas emergen como emprendimientos y basan su competitividad en el uso tecnológico, representando esto una modernización y automatización de operaciones (Leyva y Heredia, 2018; Demuner, 2021).
Es relevante resaltar que, según Bucardo et al. (2015), el emprendedor no solo asume riesgos socioeconómicos, sino también costos psicológicos asociados al fracaso de los emprendimientos. Estos son gastos que se acumulan y afectan las ganancias, destacando la importancia de la innovación constante y la creatividad como características esenciales del emprendedor.
Según Hernández et. al., (2002), cuatro aspectos definen a un emprendedor: a) Innovador o destructivo, en el sentido de que un nuevo producto puede terminar con otro existente; b) Creador de valor, al transformar la baja productividad en mayor rendimiento; c) Oportunista, al no inducir al cambio, sino aprovechar oportunidades; y d) Ingenioso, no solo por ser oportunista, sino también por asumir retos con recursos limitados.
Importancia del emprendimiento en la economía
En Latinoamérica, la estructura económica y social está intrínsecamente ligada a la formación de emprendedores, lo cual es crucial por la generación de nuevos empleos y el crecimiento económico como respuesta al desempleo en la región.
Benavides-Sánchez et al. (2022) y Pérez (2024) destacan que desafíos globales como la inseguridad alimentaria, escasez de recursos y efectos del cambio climático han influenciado el desarrollo de emprendimientos sustentables a nivel mundial.
Sin embargo, es en los países desarrollados donde más conocimiento sobre emprendimiento sustentable se concentra (Contreras y Dornberger, 2022).
Educación y capacitación para el emprendimiento
La educación juega un papel fundamental en la generación de potenciales emprendedores. Aunque existe un debate sobre si el emprendedor nace o se hace, está claro que muchos aspectos del emprendimiento pueden enseñarse exitosamente. Vargas y Uttermann (2020) indican que la actitud y el control de conducta son determinantes para los emprendimientos. Los programas universitarios ofrecen a los estudiantes habilidades prácticas, desarrollo de ideas de negocio y oportunidades para establecer redes profesionales (Navarro y Villegas, 2023).
El emprendimiento en Ecuador
A nivel internacional, países como Nueva Zelanda, Singapur y Dinamarca lideran en el ámbito empresarial, seguidos de cerca por Hong Kong y Corea del Sur. En Latinoamérica, Chile y México se destacan, mientras que Ecuador, según el reporte "Doing Business" del Banco Mundial, ha experimentado fluctuaciones en su posición, evidenciando las dificultades burocráticas para iniciar emprendimientos (Salgado, 2023). Este autor también indica que la tramitología excesiva ha colocado a Ecuador en una posición desfavorable en comparación con otros países, ocupando el puesto 177 de 190 en términos de facilidad para abrir negocios.
En este contexto regulatorio, Salgado (2023) señala que los criterios que determinan el ranking de Doing Business incluyen la creación de la empresa, la disposición del espacio físico, la disponibilidad o acceso a financiamiento, el manejo de operaciones diarias y la seguridad en el negocio.
Estos elementos son fundamentales para entender las barreras que enfrentan los emprendedores en Ecuador y resaltan la necesidad de reformas significativas para mejorar el entorno empresarial del país.
CONCLUSIONES
El emprendimiento, como proceso de innovación y creación de valor, desempeña un papel trascendental en el desarrollo económico y social, especialmente en contextos de incertidumbre y transformación.
A través de la historia y diversas definiciones, se ha demostrado que el emprendimiento no sólo atiende a necesidades del mercado, sino que también promueve la resolución de problemas sociales, contribuyendo a la formación de una sociedad más inclusiva y equitativa.
En Ecuador, los desafíos asociados a la práctica emprendedora, incluyendo la gestión de riesgos y la capacidad para navegar en un entorno regulador complejo, recalcan la importancia de un enfoque multidimensional que abarca tanto la formación en competencias como el apoyo institucional y tecnológico.
La educación se revela como un pilar fundamental, proporcionando las herramientas necesarias para fomentar una nueva generación de emprendedores. Sin embargo, las políticas públicas deben alinearse para crear un entorno propicio que no solo facilite la creación de nuevas empresas, sino que también respalde su sostenibilidad a largo plazo.
En este sentido, los programas universitarios y la integración de las TIC son cruciales para capacitar a los emprendedores en habilidades prácticas y en el aprovechamiento de las oportunidades digitales emergentes.
Finalmente, aunque los emprendimientos en Ecuador enfrentan numerosos retos, también existen oportunidades significativas para que el país mejore su clima empresarial y se posicione de manera competitiva a nivel global.
La inversión en educación emprendedora, junto con la reforma de las regulaciones que actualmente obstaculizan el desarrollo empresarial, podría desencadenar un cambio significativo, potenciando el emprendimiento como un motor clave para el crecimiento económico y la innovación en la región.














