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Prohominum. Revista de Ciencias Sociales y Humanas

versión On-line ISSN 2665-0169

Prohominum vol.7 no.1 Villa de Cura mar. 2025  Epub 20-Mayo-2025

https://doi.org/10.47606/acven/ph0317 

Artículo original

Optimismo en estudiantes universitarios: el papel del género y la edad

Optimism in university students: the role of gender and age

Ricardo Enrique Toledo Quiñones1  * 
http://orcid.org/0000-0003-4834-5959

Reyna Edelina Robles Espinoza1 
http://orcid.org/0000-0002-8633-7338

Silvia Isabel Figueroa Quito1 
http://orcid.org/0000-0003-2986-4809

Carlos Julián Toledo Quiñones1 
http://orcid.org/0009-0002-7276-1928

Guillermo Napoleón Peláez Díaz2 
http://orcid.org/0000-0001-5311-8692

1Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo - Perú

2Universidad Nacional de Barranca - Perú


Resumen:

El estudio se centra en la exploración de las variaciones en los niveles de optimismo entre estudiantes universitarios, tomando en cuenta su género y edad, con el objetivo de comprender mejor la disposición mental positiva en la construcción de un futuro mejor. Se empleó un enfoque cuantitativo no experimental y un diseño correlacional transversal. Se utilizó un instrumento validado para medir el optimismo en una muestra probabilística compuesta por 248 estudiantes de pregrado. Los análisis se llevaron a cabo mediante árboles de decisión CHAID, estableciendo relaciones entre el índice de optimismo y las variables socio demográficas. Los resultados revelaron diferencias significativas; específicamente, se observó que los estudiantes de género masculino exhibieron niveles de optimismo superiores en comparación con sus contrapartes femeninas. Asimismo, se encontró que los individuos mayores de 21 años manifestaron un mayor grado de optimismo en comparación con aquellos de 21 años o menos. Estos hallazgos están en consonancia con investigaciones previas que han destacado la influencia de factores demográficos en los niveles de optimismo. Se concluye en la importancia de considerar estas características grupales al diseñar e implementar intervenciones destinadas a promover el bienestar estudiantil.

Palabras clave: Optimismo; género; edad; estudiante universitario; índice

Abstract:

The study focuses on exploring variations in levels of optimism among university students, taking into account their gender and age, with the aim of better understanding the positive mental disposition in building a better future. A quantitative non-experimental approach and a cross-sectional correlational design were used. A validated instrument was used to measure optimism in a probability sample of 248 undergraduate students. Analyses were conducted using CHAID decision trees to establish relationships between the optimism index and socio-demographic variables. The results revealed significant differences; in particular, male students were found to have higher levels of optimism than their female counterparts. It was also found that individuals over the age of 21 had higher levels of optimism than those under 21. These findings are consistent with previous research that has highlighted the influence of demographic factors on levels of optimism. We conclude that it is important to consider these group characteristics when designing and implementing interventions aimed at promoting student well-being.

Keywords: Optimism; gender; age; university student; index

INTRODUCCIÓN

El estudio de los niveles de optimismo en estudiantes universitarios constituye un tema de interés tanto a nivel internacional como en la región. Este enfoque se enmarca dentro del campo de la Psicología positiva, que se ocupa de las experiencias subjetivas en el pasado, presente y futuro, abordando aspectos como el bienestar, la alegría, la esperanza, optimismo y la felicidad, como señalaron Lupano y Castro (2010) al citar a Seligman y Csikszentmihalyi (2000).

A nivel internacional, diversas investigaciones resaltan la importancia del optimismo en la salud mental y el bienestar de los estudiantes. En Estados Unidos como refirió Anolli (2007) el enfoque evolucionó hacia la Psicología positiva, centrada en los aspectos positivos de la experiencia humana y en conceptos como el bienestar subjetivo, la satisfacción con la vida, la alegría y la esperanza.

Investigaciones han demostrado que un mayor nivel de optimismo se asocia con una mejor adaptación a los desafíos académicos, una mayor satisfacción con la vida y una menor incidencia de problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión. Recientes estudios, como el de Roncal et al. (2024), han evidenciado diferencias significativas en los niveles de optimismo según variables sociodemográficas como el sexo y la edad. Los estudiantes varones tienden a ser más optimistas que las mujeres, al igual que los estudiantes mayores (25 a 43 años) en comparación con los más jóvenes (18 a 24 años). Estos hallazgos coinciden con la investigación de Domínguez y Fernández (2019).

El optimismo se define como la tendencia disposicional de una persona para mantener expectativas positivas incluso en situaciones adversas o difíciles (González y Extremera, 2010; Scheier, Carver y Bridges, 2001). El objetivo es explorar y analizar dos problemáticas relacionadas con la percepción del optimismo en estudiantes universitarios.

Específicamente, busca determinar si existen variaciones significativas en los niveles de optimismo según el género (masculino y femenino) y entre diferentes grupos de edad dentro de la población estudiantil, utilizando antecedentes de referencia. Esta investigación destaca tanto en el ámbito académico como en el social, y su importancia radica en investigar las disparidades en los niveles de optimismo de género y sus variaciones durante las etapas de la vida universitaria.

MARCO TEÓRICOS

A finales de la década de 1980, en los Estados Unidos, emergió una corriente de pensamiento con el propósito de comprender los procesos internos de los individuos en relación con sus circunstancias personales. Se enfocó en la felicidad, el nivel de satisfacción con la vida y la calidad de vida como elementos esenciales para el diagnóstico y tratamiento del ser humano. A partir del año 2000, se formuló la Psicología positiva sobre esta base conceptual, abordando los aspectos positivos de la experiencia humana. En conjunto con el optimismo, la Psicología positiva se dedica al bienestar subjetivo, la satisfacción con la vida, la alegría, la experiencia óptima, la felicidad, la esperanza y la calidad de vida en general (Anolli, 2007).

Bandura (1977) planteó la Teoría de la Autoeficacia, centrada en la creencia de las personas en su capacidad para organizar y ejecutar acciones necesarias para gestionar situaciones específicas. La autoeficacia se refiere a las creencias de una persona sobre su capacidad para realizar con éxito una tarea específica o alcanzar un objetivo particular.

El optimismo es un rasgo de personalidad asociado a expectativas positivas y un mejor bienestar físico y psicológico (Aron et al., 2004). Se considera un importante recurso de afrontamiento y está inversamente correlacionado con los mecanismos de defensa psicológica (Ildar et al., 2019). En el trabajo, el optimismo se asocia con una mejora del rendimiento individual, la motivación intrínseca y el compromiso organizacional (Tripathi, 2014).

Alarcón (2013) define que el optimismo es la construcción de representaciones positivas del futuro, en las que van a intervenir los recursos cognitivos, predictivos y atributivos que se usarán para el logro de las metas. En general, representa una actitud mental positiva para construir un futuro mejor. En cuanto a la conceptualización del optimismo, Toledo et al. (2024) señalan que las dimensiones del optimismo no siguen un criterio uniforme, coincidiendo con Scheier y Carver (1992) que el optimismo es abordado desde distintas aristas teóricas y otros en el estilo explicativo o atributivo (Seligman, 2004).

Mousumiii (2023) abordó “El efecto del género y el nivel educativo sobre el optimismo, la autoeficacia y las respuestas de afrontamiento de los estudiantes universitarios”, el objetivo fue examinar cómo estas variables afectan aspectos clave del bienestar estudiantil. Utilizando un muestreo por conveniencia con 200 participantes, los resultados revelaron que el género influye en el optimismo, la autoeficacia y las respuestas emocionales, mientras que los niveles educativos impactan en el optimismo, la desconexión mental y la respuesta activa de afrontamiento.

Estos hallazgos destacan la importancia de considerar estas variables para el diseño de intervenciones y sugieren la necesidad de investigaciones adicionales para comprender mejor las dinámicas subyacentes. En su estudio titulado "Optimismo y tendencia a la justificación del sistema en estudiantes universitarios", Maraş y Şıngır (2022) investigaron la relación entre justificación del sistema y el optimismo en 434 estudiantes, utilizaron la Escala de Justificación del Sistema y la Escala de Optimismo. Los hallazgos destacaron que la opinión política, el género y la justificación del sistema predijeron el optimismo, resaltando correlaciones significativas y la importancia de entender cómo las actitudes políticas y la justificación del sistema se relacionan con la disposición optimista.

El trabajo de Bakir (2022) "El efecto del nivel de optimismo de los estudiantes universitarios en la satisfacción con la vida". De manera relacional, se llevó a cabo con 456 estudiantes de programas de asociado, licenciatura, maestría y doctorado. El optimismo tuvo capacidad predictiva, con diferencias por edad, ingresos y actitudes parentales. Se observaron diferencias significativas según la edad y el tipo de programa estudiado, así como en el nivel de ingresos percibidos y las actitudes de los padres.

Rogowska et al. (2021) llevaron a cabo un estudio sobre el "Comportamiento saludable como mediador en la relación entre optimismo y satisfacción con la vida en estudiantes de ciencias de la salud. Participaron 349 estudiantes, y los resultados indicaron una relación indirecta entre el optimismo y la satisfacción con la vida a través del comportamiento saludable. El estudio sugiere la implementación de intervenciones centradas en aumentar las expectativas optimistas y fomentar comportamientos saludables en entornos universitarios para mejorar el bienestar y prevenir la depresión.

En su investigación, "Comportamiento saludable como mediador en la relación entre optimismo y satisfacción con la vida en estudiantes de ciencias de la salud", Baltacı y Yağlı (2020) se propusieron determinar los niveles de optimismo, felicidad, sentido de vida y satisfacción en estudiantes de la Facultad de Teología. Utilizando una muestra de 943 estudiantes de diversas universidades, los resultados destacaron diferencias de género, con mujeres siendo más optimistas, felices y satisfechas.

El estudio de Habicht et al. (2022) "Los niños están llenos de optimismo, pero esos cristales color de rosa se están desvaneciendo: el aprendizaje reducido a partir de resultados negativos genera hiperoptimismo en los niños", investigaron los mecanismos subyacentes al desarrollo del sesgo de optimismo en niños de diferentes edades. A través de la observación de niños de 8 a 17 años, el estudio encontró un sesgo de optimismo constante, siendo los niños particularmente hiperoptimistas y mostrando una disminución en este sesgo con la edad.

Rong et al. (2016) realizaron un estudio sobre las "Diferencias de edad en el optimismo disposicional en niños y adolescentes chinos." Con una muestra de 2738 participantes, los resultados indicaron una variación en el optimismo disposicional con la edad. Observaron un patrón lineal negativo del optimismo y un patrón curvilíneo del pesimismo con la edad.

Estos hallazgos sugieren que el optimismo disposicional varía según la edad y que el optimismo y el pesimismo son parcialmente independientes. De Besa et al. (2019) manifiestan que la literatura científica ha identificado variables relevantes por su relación con el optimismo dentro del contexto universitario. En relación a las características demográficas de los estudiantes, se han examinado las disparidades en el optimismo según el género, pero los resultados no ofrecen una tendencia consistente en una dirección específica. Por ejemplo, mientras la investigación de Puskar et al. (2010) revela niveles inferiores de optimismo en mujeres en comparación con hombres, otros estudios como los de Huan et al. (2006) y Creed et al. (2004) no encuentran diferencias significativas.

En cuanto a la edad, el estudio de Londoño (2009) sobre estudiantes universitarios muestra una correlación positiva entre la edad y el optimismo, al igual que los resultados de Zou et al. (2016) que evidencian una relación lineal positiva del optimismo con la edad. Esto indica que a medida que la edad del individuo aumenta, también lo hace su nivel de optimismo. Estos hallazgos respaldan conceptualmente las teorías de Seligman, 2003 y Martin, 2002 (como se citó en De Besa et al., 2019) quienes explican el optimismo como una característica adquirida en la edad adulta.

METODOLOGÍA

La investigación se llevó a cabo en la Facultad de Administración y Turismo perteneciente a la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), institución pública en el Perú situada en el departamento de Áncash, provincia de Huaraz. El enfoque metodológico adoptado fue cuantitativo, con un diseño no experimental y un alcance correlacional de corte transversal. La población objeto de estudio comprendió a 698 estudiantes de la Facultad de Administración y Turismo. La muestra calculada con la fórmula para estimar la proporción, con un nivel de confianza del 95%, valores de p y q de 0,50 y un error del 0,05. fue de 248 distribuidos proporcionalmente entre sus dos Escuelas Profesionales: 159 de Administración y 89 de Turismo. En cuanto al instrumento utilizado, se consideraron varias opciones, incluyendo el Test de Orientación Vital Revisado (Life Orientation Test-Revised -LOT-R-), propuesto por Scheier et al. (1994) y citado por Mousumiii (2023) tras pruebas sucesivas, se validó un instrumento propio que permitía obtener a partir de las tablas de frecuencia, índices de optimismo con un valor comprendido entre 0 y 1 (ver Tabla 1), donde valores cercanos a cero indican un mayor grado de pesimismo y valores cercanos a 1 reflejan un mayor grado de optimismo, a partir de la interacción conjunta del optimismo general, académico, social, vocacional, y de resiliencia y afrontamiento, al que se denominó “optimismo integral”.

Tabla 1 Intervalos para la evaluación cualitativa del optimismo 

Intervalo Categoría
0,0000 0,2000 Totalmente pesimista
0,2100 0,4000 Pesimista
0,4100 0,6000 Neutral
0,6100 0,8000 Optimista
0,8100 1,0000 Totalmente optimista

Para obtener los resultados en el SPSS, se emplea el método de crecimiento CHAID (Detection of Interaction Tree). De acuerdo con IBM SPSS (2019)

"El procedimiento Árbol de Decisión crea un modelo de clasificación fundamentado en árboles, clasificando casos en grupos o pronosticando valores de una variable dependiente basada en los valores de variables independientes (predictores)."

Para poder predecir el índice de optimismo integral a partir del género y la edad, se planteó un modelo de regresión lineal al que se le tuvo que excluir la constante luego de comprobar que esto permitía que los coeficientes o parámetros tengan la significancia exigida menor de 0,05.

RESULTADOS

La Figura 1 representa las frecuencias del optimismo en los 248 casos observados en la muestra. La gran mayoría de ellos se catalogan como optimistas (136 casos, equivalentes al 54,84%), seguidos por 81 estudiantes (32,66%) clasificados como totalmente optimistas. Una proporción menor de 5 estudiantes son clasificados como pesimistas (2,02%) y solo 1 estudiante como totalmente pesimista (0,40%). La categoría de ni optimista ni pesimista tiene 25 casos observados, representando el 10,08%.

Figura 1 Categorización del optimismo en la muestra observada 

La Figura 2, es el Árbol de Decisión que relaciona el optimismo con el género.

Figura 2 Árbol de Decisión del optimismo con el género 

Se observa que los hombres de la muestra presentan un nivel promedio de optimismo superior al de las mujeres. Esta disparidad es estadísticamente significativa (p corregido = 0,027 < 0,05), indicando que las diferencias detectadas en los niveles de optimismo según el género no son resultado del azar y validan la relación encontrada por el modelo. Las predicciones del modelo para nuevos casos son de 0,732 para mujeres y 0,771 para hombres. Aunque la diferencia es estadísticamente significativa, su magnitud es moderada. En conjunto, estos resultados del Árbol de Decisión, respaldados por cálculos estadísticos adicionales, se caracterizan de la siguiente manera:

  • 1) La variable dependiente es el "Índice de optimismo" de los estudiantes universitarios, una medida cuantitativa del nivel de optimismo. En el nodo raíz (nodo 0), la media del índice para toda la muestra es 0,749, correspondiente a la categoría Optimista (ver Tabla 1). La desviación estándar es 0,137, con un coeficiente de variación del 18,29%, indicando que la media aritmética es representativa y homogénea. En general, el nivel de optimismo es moderadamente alto. La variable independiente es el "Género", con dos categorías: femenino y masculino.

  • 2) La muestra total fue de 248 estudiantes universitarios, con 140 mujeres (56,5%) y 108 hombres (43,5%). En el nodo 1, se encuentran las mujeres, con un índice promedio de optimismo de 0,732, inferior a la media del nodo raíz, indicando que las mujeres tienen en promedio un índice de optimismo más bajo que la media total. Aunque cae en la categoría Optimista, la desviación estándar de 0,128 y el coeficiente de variación del 17,49% sugieren homogeneidad y representatividad.

  • 3) En el nodo 2 están los hombres, con un índice promedio de 0,771, superior al de las mujeres y dentro de la categoría Optimista. La desviación estándar de 0,146 y el coeficiente de variación del 18,94% respaldan la representatividad y homogeneidad de la media.

  • 4) Las medias pronosticadas indican un buen ajuste del modelo. El análisis del índice de optimismo por percentiles (Figura 3) muestra un incremento sostenido de las medias a medida que aumenta el percentil, tanto en la muestra total como en hombres y mujeres por separado. Los resultados reflejan un optimismo creciente en los percentiles más elevados y una ventaja del género masculino en el nivel de optimismo.

Figura 3 Media de optimismo por género según percentiles 

  • 5) Pruebas de Kolmogorov-Smirnov para una muestra aplicados al total de 248 casos, 140 casos correspondientes al género femenino y 108, para los de género masculino, permitieron rechazar la hipótesis que afirmaba que la distribución del índice de optimismo era normal.

  • 6) Para evaluar la significancia de la diferencia entre el grado de optimismo de mujeres y hombres, se llevó a cabo una prueba no paramétrica para dos muestras independientes. Los resultados se presentan en la Tabla 2, se rechaza la hipótesis de que los índices tengan una distribución similar.

Tabla 2 Resultado de la prueba de independencia entre el optimismo femenino y masculino 

Hipótesis nula Prueba Sig. Decisión
La distribución de Índice del optimismo es la misma entre las categorías de Género. Prueba U de Mann-Whitney para muestras independientes 0,008 Rechace la hipótesis nula.

  • 7) La Tabla 3 indica que el modelo predice incorrectamente el valor del índice de optimismo integral en aproximadamente 1,8% de los casos, lo que equivale a una precisión predictiva del 98,2%.

Tabla 3 Riesgo estimado del nivel de optimismo según género 

Estimación Error estándar
0,018 0,002

La Figura 4 representa el Árbol de Decisión que relaciona el optimismo con la edad de los estudiantes, previamente agrupada en dos casos: <= 21 y 22 a más (equivalente a > 21).

Figura 4 Árbol de Decisión del optimismo con la edad 

Los resultados indican que los mayores de 21 años tienen un nivel promedio de optimismo significativamente más alto que aquellos de 21 años o menos (p corregido = 0,016 < 0,05). Las predicciones del modelo para nuevos casos sugieren un índice de optimismo promedio de 0,730 de tener una edad igual o menor a 21 años y 0,772 para aquellos que superan la edad de 21 años.

La diferencia es estadísticamente significativa y su magnitud es moderada. Los resultados respaldados por cálculos estadísticos adicionales establecen lo siguiente:

  • 1) La variable independiente es "Edad", con dos categorías: <= 21 y mayor a 21.

  • 2) La muestra total es de 248 estudiantes universitarios, de los cuales 136 (54,84%) tienen una edad menor o igual a 21 años y 112 (45,16%) superan los 21 años. En el nodo 1 están los que tienen una edad igual o menor a 21 años, cuyo índice promedio de optimismo es 0,730, inferior a la media del nodo raíz que es 0,749. Los universitarios en este rango de edad tienen en promedio un índice de optimismo más bajo que el promedio total, estando en la categoría Optimista. La desviación estándar es de 0,128, y el coeficiente de variación es 17,53%, menor al 30%, lo que significa que la media aritmética es representativa del conjunto de datos y es homogénea.

  • 3) En el nodo 2 están los que superan los 21 años, con un índice promedio de 0,772, superior al obtenido para la muestra total (0,749) y de una edad menor (0,730 para estudiantes con una edad igual o menor a 21 años). Según la Tabla 1, está en la categoría Optimista, con una desviación estándar de 0,144 y un coeficiente de variación de 18,65%, que permite considerar a la media como una medida representativa de los datos a la vez que es homogénea.

  • 4) A partir de las medias pronosticadas se deduce un buen ajuste del modelo. En la Figura 4, se establece que los menores de 21 años tienen un índice de optimismo promedio del 0,730 y los de más de 21 años tienen un índice de optimismo promedio del 0,772.

  • 5) Las Pruebas de Kolmogorov-Smirnov efectuadas a la muestra de 136 casos correspondientes a estudiantes con una edad igual o menor a 21 años y para los que tienen más de 21 años al tener una significancia menor a 0,05 permitieron rechazar en ambos casos, la hipótesis de una distribución normal del índice del optimismo.

  • 6) Mediante una prueba no paramétrica para dos muestras independientes con resultados mostrados en la Tabla 4 se rechaza la hipótesis que los índices comparativamente tengan una distribución similar.

Tabla 4 Resultado de la prueba de independencia entre el optimismo según edad 

Hipótesis nula Prueba Sig. Decisión
La distribución de Índice del optimismo integral es la misma entre las categorías de Edad (agrupado) Prueba U de Mann-Whitney para muestras independientes 0,004 Rechace la hipótesis nula.

  • 7) El riesgo estimado del nivel de optimismo según edad es similar al obtenido para el caso del optimismo y género.

El modelo lineal excluyendo la constante se planteó del modo siguiente:

Optimismo integral = β1*Género + β2*Edad

Se obtuvo como resultado:

Optimismo integral= 0,068287*Género + 0,030216*Edad

Evaluativamente el modelo tiene las características siguientes:

  1. Coeficientes: El género con β1 =0,068287 (p=0,000) indica que por cada unidad de cambio en género (pasar de femenino a masculino), el optimismo aumenta 0,068287 unidades, el efecto positivo es pequeño pero significativo. La edad con β2 = 0,030216 (p=0,000) señala que, por cada año de más de edad, el optimismo aumenta 0,030216 unidades, igualmente el efecto positivo es pequeño pero significativo.

  2. Resumen del modelo: R^2 ajustado = 0,961, indica que el modelo explica el 96,1% de la variabilidad en el optimismo integral con un error estándar = 0,15 (precisión aceptable) y un valor para el estadístico Durbin-Watson = 1,913 (no hay problemas de autocorrelación de residuos).

  3. ANOVA: El modelo es significativo (Sig.=0,000). Las variables independientes explican significativamente la variable dependiente.

  4. Estadísticas de residuos: Los residuos tienen una media próxima a 0 y desviación estándar próxima a 1, lo que indica que el modelo se ajusta bien.

  5. Se puede concluir que el modelo representado por la ecuación de regresión resultante, permite predecir el optimismo integral en base al género y la edad.

DISCUSIÓN

Los resultados indican que existen diferencias significativas en los niveles de optimismo según género y edad. Específicamente, se encontró que los hombres presentan mayores niveles de optimismo que las mujeres. Asimismo, los estudiantes con más de 21 años muestran un optimismo significativamente superior en comparación a los de 21 años o menos.

Estos hallazgos son consistentes con investigaciones previas que han documentado la influencia de factores sociodemográficos en la configuración de perspectivas y actitudes positivas (Mousumiii, 2023; Maraş y Şıngır, 2022). La ventaja en optimismo de los varones concuerda con lo planteado por Kress y Aue (2017) quienes afirman que esta tendencia es más pronunciada en hombres que en mujeres, especialmente respecto a eventos sociales. Del mismo modo, la disminución del optimismo con la edad replica resultados de estudios anteriores (Habicht et al., 2022; Rong et al., 2016).

Tienen implicancias para diseñar intervenciones que promuevan el bienestar y la salud mental estudiantil. Por ejemplo, los programas podrían orientarse preventivamente en segmentos de mayor riesgo psicosocial, considerando necesidades diferenciales (Rogowska et al., 2021). Asimismo, posibilitan adaptar los ambientes formativos a características individuales, fomentando entornos más propicios e inclusivos (Baltacı y Yağlı, 2020). Por otro lado, el artículo de Wrosch y Scheier (2017) examina si los beneficios emocionales del optimismo disposicional disminuyen con la edad, se encontró que, si bien el optimismo protege el bienestar emocional en la edad adulta temprana, sus efectos se reducen en la vejez avanzada.

Existen ciertas divergencias con otros estudios. Por ejemplo, Bakir (2022) no encontró diferencias de optimismo por género. Esto podría deberse a factores culturales o metodológicos. Asimismo, Bharti y Rangnekar (2019) reportan mayores niveles de optimismo en mujeres jóvenes que en hombres, a la inversa de los actuales resultados. Klaczynski (2017) examinó las relaciones entre la edad y el optimismo, los resultados indicaron que los adolescentes de más edad mostraban menor optimismo, que los adolescentes más jóvenes. Ello subraya la necesidad de investigaciones para elucidar estos patrones.

Entre las principales limitaciones, se encuentra el no haber incluido otras variables relevantes al optimismo ni analizar interacciones entre predictores. Asimismo, la muestra se circunscribe a una facultad específica, por lo que se requiere cautela al extrapolar los resultados. Futuros estudios deberían abordar estas restricciones.

Los hallazgos poseen implicaciones prácticas para orientar intervenciones que cultiven el bienestar subjetivo. Del mismo modo, las instituciones podrían monitorear el optimismo como indicador complementario para detectar necesidades emergentes y favorecer ambientes educativos más propicios.

CONCLUSIONES

Se hallaron diferencias significativas en los niveles de optimismo entre estudiantes universitarios según género y edad. Los hombres presentan mayores niveles de optimismo que las mujeres. Los estudiantes mayores de 21 años muestran un optimismo significativamente mayor que los de 21 años o menos.

Los resultados son consistentes con estudios previos que documentan variaciones en el optimismo por factores sociodemográficos como género y edad. A partir de los resultados existen implicancias para el diseño de intervenciones estudiantiles focalizadas según características de subgrupos.

Por cada unidad de cambio en género (pasar de femenino a masculino), el optimismo aumenta 0,068287 unidades y por cada año incremental de la edad, el optimismo aumenta 0,030216 unidades. Si bien existen coincidencias con investigaciones anteriores, también se evidencian algunas divergencias, destacando la necesidad de más estudios para elucidar los determinantes diferenciales del optimismo en diversas poblaciones de estudiantes.

REFERENCIAS

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Recibido: 10 de Octubre de 2024; Aprobado: 20 de Diciembre de 2024; Publicado: 27 de Enero de 2025

*Autor de correspondencia: rtoledoq@unasam.edu.pe

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