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On-line version ISSN 2665-0398

Aula Virtual vol.5 no.12 Barquisimeto Dec. 2024  Epub July 19, 2024

https://doi.org/10.5281/zenodo.11182897 

Artículo Científico

¿CUÁNTOS SOMOS? ¿DE DÓNDE VENIMOS? ¿CÓMO NOS ORGANIZAMOS? PRIMER AUTOCENSO COMUNAL EN VILLA EL SALVADOR. 1973

HOW MANY ARE THERE? WHERE DO WE COME FROM? HOW DO WE ORGANIZE OURSELVES? FIRST COMMUNAL SELF-CENSUS IN VILLA EL SALVADOR. 1973

Robert Salazar Quispe1 
http://orcid.org/0000-0002-0029-2790

1Universidad de Tarapacá. Perú. E-mail: rsalazar@untels.edu.pe


Resumen

Villa El Salvador surge en el contexto del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, en 1971, en medio de un proceso de reformas estructurales para el país y con la decidida participación de los sectores populares y campesinos. En medio de este proceso de reformas Velasquistas se produce la invasión de la zona de Pamplona Alta por un contingente de población que oscilaba entre 6000 y 9000 personas, quienes causan gran impacto en el Gobierno, por lo cual, son trasladados a las faldas del cerro de Tablada de Lurín, donde son organizados en sectores, grupos residenciales y manzanas; bajo la supervisión del SINAMOS (Sistema Nacional de Movilización Social) y con el decidido apoyo de varios sectores de la Iglesia Católica. Dos años después de la reubicación y con la participación de la comunidad, más de dos mil dirigentes de manzanas y grupos residenciales, se realizaría a partir del 22 de julio de 1973 el I Autocenso Comunal que permitió conocer importantes aspectos demográficos, económicos, sociales y culturales respecto a la situación de Villa El Salvador.

Palabras Clave: Autocenso; comunidad; Villa El Salvador

Abstract

Villa El Salvador emerged in the context of the military government of Juan Velasco Alvarado, in 1971, in the midst of a process of structural reforms for the country and with the determined participation of the popular and peasant sectors. In the midst of this process of Velasquista reforms, the Pamplona Alta area was invaded by a population contingent that ranged between 6,000 and 9,000 people, who caused a great impact on the Government, for which they were transferred to the foothills. from the hill of Tablada de Lurín, where they are organized in sectors, residential groups, and blocks; under the supervision of SINAMOS (National System of Social Mobilization) and with the strong support of various sectors of the Catholic Church. Two years after the relocation and with the participation of the community, more than two thousand leaders of blocks and residential groups, starting on July 22, 1973, the First Communal Self-Census will be carried out, which will allow us to discover important demographic, economic and, social and cultural regarding the situation of Villa El Salvador.

Keywords: Self-census; community; Villa El Salvador

Introducción

El 3 de octubre de 1968 se inicia en el Perú un periodo de gobierno militar caracterizado por la implementación de reformas que afectarán a importantes grupos de poder oligárquico y buscarán mediatizar las contradicciones sociales que se venían agudizando durante la década del 60. Tales reformas y políticas gubernamentales no fueron impedimento para un masivo esfuerzo de organización popular que significó el fortalecimiento de las organizaciones barriales, obreras y campesinas.

Las barriadas rebautizadas como Pueblos Jóvenes no sólo crecieron cuantitativamente, sino que fueron constituyéndose en espacios de convergencia de amplios sectores populares no organizados sindicalmente y sectores con experiencia de organización sindical, como señala Tovar (1982):

El régimen Velasquista iniciado en 1968 acelera el proceso de modernización en el campo y de urbanización a partir de la Reforma Agraria y da lugar a un espacio social y político más amplio que el existente durante el excluyente dominio oligárquico. En este nuevo espacio empiezan a expresarse las clases populares (p. 122).

En medio de este contexto marcado por las pugnas internas al interior del régimen militar, pugnas atravesadas por un abanico de posiciones en cuyos extremos encontramos a los sectores más recalcitrantes de la derecha y a los propugnadores del reformismo burgués surge Villa El Salvador como modelo de gestión económica y ocupacional dependiente a nivel de los sectores populares, pero de gestión independiente, planteándose un modelo de desarrollo de propiedad y autogobierno comunal.

Sin embargo, el surgimiento de Villa El Salvador tiene sus antecedentes en la invasión que un grupo de familias efectúa en la zona de Monterrico aledaña a las faldas de Pamplona el 27 de abril de 1971, esta invasión marca los inicios de lo que posteriormente seria Villa. Los invasores armados de palos, esteras, plásticos y abrigo invaden los cerros aledaños a Pamplona en tierras pertenecientes a los curas de la Inmaculada, quienes posteriormente protestan por el miedo que tenían de que los invasores tomaran los cerros hasta llegar a su propiedad. Esta invasión según denuncias posteriores del Ministro del Interior, general Armado Artola fue organizada y se planeó para probar las fortalezas de los cambios estructurales que se daban desde el Gobierno, entre los agitadores y gestores de la invasión según lo mencionado por La Prensa, El Correo y El Comercio (Ver Cuadro N.º 1.)

En total fueron más de 3000 personas debidamente organizadas las que invadieron la zona de Monterrico hasta la zona norte de Atocongo y los cerros de Pamplona.

Cuadro N. 1: Agitadores y gestores de la invasión en Monterrico aledaña a los cerros de Pamplona 

Tras la invasión se desataron serios conflictos entre los invasores y la policía que dejó como saldo un civil muerto, Edilberto Ramos, y numerosos heridos entre policías y civiles, que fueron trasladados a los hospitales más cercanos como lo menciona El Comercio:

Una violenta refriega entre los invasores de las lomas de «Pamplona Baja» y efectivos de la Guardia Civil de los Servicios Especiales se registró en la madrugada de ayer, habiendo resultado un civil muerto y numerosos heridos y contusos. La víctima fue identificada como Edilberto Ramos. Entre los heridos se encuentran el coronel BGCP José Mariaca Arce, el comandante BGCP Manuel Sánchez Casós y el mayor BGCP, Raúl Melgar. Resultaron con heridas de bala las siguientes personas: Sulpicio Chimaya Briceño (20), Pedro Arenas Huamán (16), Rafael Pumacahua Tintaya (30), Ángel Ripac Uchaya (18), Vidal Bustamante Esquilate, Humberto Surial Roa (19) e Inocencio Salvatierra Prado (26). Asimismo, hay 12 guardias civiles internados en el Hospital de las Fuerzas Auxiliares, por presentar heridas contusas, fracturas en diversas partes del cuerpo y heridos de perdigones. En la mañana de ayer se hicieron presentes en el lugar de los sucesos, el Prefecto del Departamento, coronel FAP Gustavo Araníbar Huambo, y el jefe de la Segunda Región de la Guardia Civil, General BGC Oscar Olivares Montano. Personal de la dirección de Pueblos Jóvenes del Ministerio de la Vivienda, estuvo empadronando a los invasores, a quienes se les ofreció 10 camiones para ser trasladados al sector conocido como «Ollantay» y otros a la «Tablada de Lurín» (El Comercio, 1971, p. 32).

Tras la violencia producida en la invasión de «Pamplona» acudió a la misma el denominado obispo de los pobres, Monseñor Bambarén, acompañado de siete (7) sacerdotes para protestar enérgicamente contra las acciones del ejército que en su intento de desalojo y después de los enfrentamientos con los pobladores dejaron como saldo un muerto. Después de escuchar las necesidades de la población y en honor a Edilberto Ramos, el civil muerto, Monseñor Bambarén convocó a los invasores para una misa en la misma zona de la invasión.

En dicha misa Monseñor Bambarén se refirió al papel que representó Francisco Pizarro en la repartición de tierras de Lima, también pidió a los pobladores que no odien a la policía porque ellos, la policía, también viven en los pueblos jóvenes y que la culpa no la tienen ellos sino sus jefes. Por último, mencionó que la política que está llevando a cabo el actual gobierno solo está siendo dirigida a favor de la clase pudiente, pero que los invasores no tenían que perder la esperanza porque pronto estarían en mejores condiciones (La Prensa: abril 1971).

Ante las palabras pronunciadas por Monseñor Bambarén y la actitud de defensa de los invasores en contra del papel del gobierno, el general Artola respondió rápidamente ordenando la captura de Bambarén y de uno de los curas, el padre La Mazza, quien estuvo repartiendo unos volantes entre los invasores a favor de la defensa de la vivienda y en desmedro de las políticas estatales. Ambos fueron conducidos hasta la carceleta del Palacio de Justicia acusados de agitadores y de ir en contra de las políticas del gobierno. Al respecto menciona Artola:

Yo le voy a responder a Monseñor Bambarén que los considero, al igual que los otros, un agitador con sotana. Bien claro se lo digo porque él no tenía por qué poner el dedo en estos aspectos que toca su declaración, los cuales son lesivos, no solamente al aspecto de tranquilidad pública, que él como sacerdote debe mantener o propiciar, y ayudar a mantener, sino porque lesionan ciertos aspectos de la dignidad nacional al referirse a Francisco Pizarro (El Comercio, 1971, p. 1).

Posteriormente el presidente Juan Velasco Alvarado ordenó la excarcelación de monseñor Bambarén y del padre La Mazza, lo que condujo también a la renuncia inmediata del Ministro del Interior, general Armando Artola. Estas acciones le dieron mayor relevancia a la invasión de Pamplona ya que llevó a que el gobierno tomara acciones inmediatas ordenando la reubicación de los invasores en camiones del ejército, algunos de ellos hacia Ollantay y otros hacia la hoyada de Tablada de Lurín.

Tras la violencia producida en la invasión de Pamplona, los sucesos con monseñor Bambarén y tras percatarse el Gobierno que lo sucedido no era una invasión más, sino que significaba un reto para el plan de políticas sociales que venía efectuando, y teniendo como corolario la reunión convocada por el Banco Interamericano de Finanzas que se efectuaba en Lima, era necesario dar una solución rápida y efectiva para calmar lo que venía sucediendo. Es así que la acción rápida del ministro del Interior lo llevó a trasladar en camiones del ejército a la numerosa población, que día a día venía aumentando y que para el 9 de mayo sumaban cerca de siete mil personas (El Comercio, mayo 1971).

Según los primeros datos recogidos en Ollantay (Pamplona Alta) vemos que la población que fue trasladada provenía de diversas zonas de Lima, pero con un solo objetivo, hacer realidad el sueño de la casa propia. Muchos de ellos provenían principalmente de los distritos de Barranco y Chorrillos, pero también había un fuerte contingente procedente de las zonas tugurizadas de La Victoria y del Cercado de Lima. El testimonio de Jesús Ramos sobre cómo llegó a Pamplona es bastante ilustrativo al respecto:

Yo vivía en Barranco, hace un par de años que con mi esposa llegamos de Lucanas y estábamos todos allí en la casita de un primo y como sabe era incómodo y en el mercado escuchamos que estaban dando lotes en Pamplona y nos dijeron que vayamos para allá, fuimos con mi esposa y agarramos un lotecito acá en Ollantay, mis primos que llegaron después decidieron irse a Villa El Salvador, los camiones del ejército los llevaron.

Desarrollo

Establecimiento en Tablada de Lurín

Antes de iniciar el traslado de la población a los arenales de Tablada de Lurín, veinte (20) kilómetros al sur de Lima, el gobierno empadronó con la ayuda del ejército a todas las familias que tenían la necesidad de una vivienda, para que luego se procediera inmediatamente a trasladarlos al lugar donde nacería el nuevo pueblo joven, modelo para el mundo. Según La Prensa se empadronaron a un promedio de 2.300 familias que inmediatamente fueron trasladadas en camiones del ejército al nuevo lugar donde construirían sus viviendas y donde empezarían la lucha por vencer a la naturaleza inclemente y a la adversidad de la sociedad.

El arenal donde los reubicaron era lejano, frío y húmedo; el viento y la arena fue lo único que encontraron los invasores y los primeros tiempos fueron duros, según recuerda la mayoría. A fuerza de voluntad y decisión plasmada en su propia organización para buscar solución a sus problemas, surgió lo que hoy es Villa El Salvador, como lo recuerda Víctor Chero:

La arena sobre todo era fastidiosa, mis hijos no se acostumbraban, se les caía la cucharita y se les enterraba, la fruta se les caía al suelo. Siempre me decían papá vamos a Lima. Yo les decía, ya hijitos, mañana nos vamos yendo; para que se vayan acostumbrando.

La primera forma de organización nace antes del traslado, desde la invasión ya que los invasores se organizaron para constituir rondas nocturnas y así estar a la expectativa ante cualquier ataque del ejército. Luego se organizaron para apoyar en el empadronamiento y verificar la condición económica de todos los que pedían la vivienda propia. Al llegar a la zona de vivienda y al encontrase con un panorama desolador algunos decidieron marcharse, pero la mayoría con fervor propio, con ansias de «progreso» y con voluntad empezaron a hacer realidad sus sueños y comprendieron, en esta adversidad, que la única forma de salir adelante era organizándose y haciendo frente a todos los problemas.

Nace así entonces la primera forma de organización vecinal en Villa El Salvador con el fin inicial de encargarse de la vigilancia para protegerse de los delincuentes. Más adelante, y con apoyo del gobierno, surgió una asociación comunitaria liderada según los patrones del asentamiento, que permitirá la aparición de los primeros dirigentes que se convertirán en la columna vertebral de la organización vecinal.

Para el traslado de la población, el Ministerio de Vivienda había elaborado un proyecto de habilitación urbana en una zona de 2.900 hectáreas pertenecientes a la Tablada de Lurín, que pese a que no contaba con ningún tipo de servicios tenía la dimensión adecuada para albergar a tantas familias. Además, se encontraba relativamente cerca de la zona invadida, era un área considerada como parte de la expansión urbana de la ciudad y estaba conectada vialmente con la zona sur de la ciudad, que para ese entonces estaba formada por veintinueve asentamientos con una población de 183.966 habitantes. Era una zona que tenía importantes complejos industriales como la fábrica Cementos Lima y las instalaciones de Petroperú. (Zapata, 1996).

Para que esta ocupación fuera posible, se diseñaron trescientos ochenta y cuatro (384) lotes de ciento cuarenta (140) metros cuadrados, los mismos que fueron distribuidos en dieciséis (16) manzanas de similares dimensiones, como si fuera un tablero de ajedrez. Se diseñó de tal manera para que en cada manzana hubiera la infraestructura mínima necesaria para toda la comunidad: club de madres, jardín de infancia, local comunal, áreas deportivas. Por lo que el área residencial ocupaba el 68.7% de toda la superficie, el 10.2% correspondía a los equipamientos sociales antes descritos y el 21.1% restante a las vías. (Azcueta, 1984). Tal como se verifica en el siguiente plano de la Figura N.º 1.

Fuente: Riofrío (1991, p. 245)

Figura N. 1: Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador. El grupo residencial 

Aparte de ello, hay una siguiente escala constituida por veinte grupos residenciales donde se encuentran áreas de equipamiento de mayor tamaño como son los institutos educativos superiores, hospitales, locales deportivos, entre otros. De hecho, fueron localizadas en zonas centrales juntos a hitos naturales como son los cerros Zorro y Lagarto. (Azcueta, 1984).

Figura N. 2: Croquis de los usos del suelo de Villa El Salvador 

Primer autocenso comunal de Villa El Salvador, 1973.

Luego del traslado y ocupación de Villa El Salvador y con el apoyo del SINAMOS (Sistema Nacional de Movilización Social), centenares de dirigentes con el soporte de la población prepararon las fichas para el I Autocenso Comunal, para lo cual se capacitaron a los encargados de realizar el censo y se decretó la inamovilidad de los pobladores para el 22 de julio de 1973. Los dirigentes recibieron la decidida colaboración de los estudiantes de San Marcos, de la Universidad Católica, que por entonces ya estaban colaborando con el Gobierno, y también del SINAMOS que se encargó de las fichas de empadronamiento.

Más de dos (2) mil dirigentes de Manzanas y Grupos Residenciales ejecutaron el Autocenso que, luego de trabajada su tabulación, nos permitiría conocer importantes aspectos de la situación de Villa en esos momentos. Fue un rotundo éxito el conocer la realidad para luego ser ampliado a los proyectos de orden social.

Según los resultados del Autocenso se tenía una población superior a los ciento nueve (109) mil habitantes, de los cuales el sesenta y tres por ciento (63%) eran menores de dieciocho (18) años; el índice de analfabetismo era alrededor del seis por ciento (6%) lo que significa que éste promedio es inferior al promedio general de los pueblos jóvenes que estaba aproximadamente en el doce por ciento (12%). El Autocenso también revelaba que el ochenta por ciento (80%) de la población era migrante, como lo señala Zapata (1996) de acuerdo a los testimonios que recogió en Villa:

Según el Autocenso comunal de 1973, la mayoría de los fundadores eran provincianos, ya que el 80% habían nacido fuera de Lima. Esto concuerda con la mayor parte de las historias orales a las que pude acceder. Pero quisiera también resaltar que eso significaba que uno de cada cinco era limeño, lo que no es desdeñable, y que posiblemente correspondía a niños, hijos de padres campesinos migrantes. Del total de provincianos, la mayoría habían nacido en la Sierra, que era el punto de partida del 62%, mientras que el 35% eran costeños y el 3% venían de algún departamento de la selva (p. 99-100).

Es importante destacar que en el grupo de los pobladores originarios de la Sierra convergen dos grandes núcleos, en primer lugar, los provenientes de los departamentos sureños de Puno, Cusco, Abancay, Huancavelica, Ayacucho y Arequipa. En éstos había nacido el treinta y siete por ciento (37%) de los fundadores de Villa El Salvador. Igualmente había otro núcleo regional proveniente de Ancash, donde el año anterior se había producido el terremoto más devastador del Perú del siglo XX. A consecuencia de este fenómeno gran cantidad de desplazados ancashinos se hallaban en Lima y vieron en Villa una oportunidad para volver a instalarse en forma independiente; por ello los ancashinos constituían la segunda mayoría, alcanzando el once por ciento (11%) del total.

Ahora bien, provinciano no significaba recién llegado del campo; por el contrario, la mayoría tenía cierta experiencia urbana. Según el Autocenso, el noventa y seis por ciento (96%) había vivido en algún otro barrio de Lima inmediatamente antes de mudarse a Villa. Su trayectoria intraurbana queda clara puesto que el Autocenso indica que el setenta y siete por ciento (77%) provenía de algún distrito del casco consolidado, y sólo el diecinueve por ciento (19%) venía de otra barriada. Así, se revela que la barriada de aquel entonces no era lugar de llegada de los migrantes, sino que correspondía a una segunda etapa de su experiencia urbana.

En cuanto a la familia había un notable predominio de la familia nuclear (como lo muestra el Cuadro N.º 2), repitiendo el esquema que se daba en todo Lima ya que la costumbre de la casa propia venía desde el campo, donde al producirse un matrimonio los parientes de ambos colaboraban en la construcción de una vivienda independiente. Por ello entre los campesinos no ha predominado la familia extensa, ya que se consideraba el vivir en casa de un pariente una situación transitoria. Esta costumbre también llegó del campo a la ciudad.

Cuadro N. 2: Lima, 1972: tipos de hogares (%) 

En los cuatro (4) sectores de Villa El Salvador habían adjudicados 23.068 lotes de vivienda, que eran habitados por más de veinticinco (25) mil familias, a pesar de que había lotes sin ocupar realmente y se declararon “abandonados”, a fin de que las asambleas de base procedieran a adjudicarlos, según las solicitudes recibidas, a familias excedentes alojadas en los Grupos o a quienes efectivamente los necesitasen. Como lo recuerda uno de sus dirigentes, Galindo Santibáñez:

El Autocenso del 73 fue muy importante ya que nos permitió conocer cuántos éramos en ese momento que creo eran más de 25 mil familias, también pudimos notar que aún habían muchos lotes desocupados sobre todo en el Tercer Sector para albergar a más familias, y el Autocenso también permitió verificar que las zonas destinadas para comercio y áreas industriales estaban sin ocupar por lo que se hacía urgente que concretáramos nuestro proyecto autogestionario. Recuerdo que los estudiantes de la San Marcos y Católica contribuyeron mucho capacitándonos para saber cuántos éramos así mismo el SINAMOS también nos apoyó.

Cuadro N. 3: Villa El Salvador: Índices de ocupación 

La desocupación absoluta llegaba al doce por ciento (12%) y el subempleo al cincuenta y ocho por ciento (58%) de la población económicamente activa; el ingreso promedio de los trabajadores era apenas superior al salario mínimo, contrastando con más bajos ingresos en buen porcentaje de los subempleados. Sin embargo, en la población se tenía una significativa cantidad de mano de obra calificada, obreros, técnicos, profesionales e intelectuales.

Indica el Autocenso, entonces, que un poblador de cada cuatro (4) declaraba tener algún empleo; esta proporción parece algo baja y debe explicarse por reticencias de los encuestadores a considerar algunas ocupaciones eventuales, sobre todo cuando se trataba de población femenina. Así el número de trabajadores independientes crecería significativamente en los años siguientes; pero interesa resaltar que incluso en aquellos días iniciales, cuando la industria moderna en Lima se expandía a un ritmo superior a los posteriores, en Villa El Salvador los trabajadores por cuenta propia ya eran bastante y comprendían casi la mitad de la fuerza laboral (Ver Cuadro N.º 4).

Cuadro N. 4: Villa El Salvador, fuerza laboral por categoría de ocupación. 

El cuadro muestra las ocupaciones registradas por el Autocenso; no es un cuadro perfecto, porque obreros y artesanos aparecen juntos constituyendo la primera mayoría, además hay que tomar en cuenta que los trabajadores de la construcción civil eran el tercer grupo y que ellos también deben ser considerados obreros, por lo que sería ideal conocer cuántos obreros trabajaban en el sector moderno y cuántos eran artesanos, pero la lista no permite hacer estos cálculos. Por otro lado, los comerciantes se mantendrían bastante estables numéricamente a lo largo de los años. Finalmente se encuentra un sector de trabajadores agropecuarios, que en realidad eran criadores de chanchos, quienes posteriormente desarrollan una zona prometedora en Villa El Salvador.

La ubicación de estos trabajadores en los empleos urbanos menos calificados se reforzaba por su grado de escolaridad, como se observa en Cuadro N.º 5. Allí se encuentra que sólo el uno punto cinco por ciento (1,5%) tenía educación superior a la secundaria, mientras que el ocho punto cinco por ciento (8.5%) de los adultos eran analfabetos. No obstante, ni analfabetos ni universitarios eran las categorías principales porque la gran mayoría de los adultos se ubicaba en los niveles intermedios. Aunque, sobre todo en la primaria, ya que el sesenta y dos por ciento (62%) sólo había alcanzado ese primer nivel de escolaridad y apenas la cuarta parte de los adultos había llegado a la secundaria.

Cuadro N. 5: Lima y Villa El Salvador, 1973- 1981: Adultos por educación de adultos (%) 

Existía, según el Autocenso, un buen número de talleres de conducción familiar, además de insospechada cantidad de herramientas de propiedad de los pobladores con las que podían implementar talleres en los grupos residenciales o posibilitar talleres artesanales.

Más del sesenta y nueve por ciento (69%) de las viviendas eran de esteras y palos, con un promedio de dos (2) ambientes que albergaban entre cuatro (4) y seis (6) personas. En cambio, el otro treinta y uno por ciento (31%) de viviendas eran de madera y ladrillos y albergaban un promedio de entre tres (3) y cinco (5) personas (Ver Cuadro N.º 6). El noventa por ciento (90%) de las familias utilizaban el kerosene para cocinar sus alimentos y alumbrarse en las noches. El sesenta y cinco por ciento (65%) de las familias dormían en un solo ambiente y compartían como máximo dos (2) camas.

Cuadro N. 6: Villa El Salvador: Condiciones de vivienda 

Las familias en promedio gastaban más del ochenta por ciento (80%) de sus ingresos en atender: alimentación, vestido, salud, transporte; y el veinte por ciento (20%) restante lo utilizaban para ir comprando poco a poco materiales para recambiar las esteras o ir construyendo sus viviendas de material noble, así como para las contribuciones comunales, y un margen de ahorro que no sobrepasaba el cinco por ciento (5%) del ingreso que declaraban. Así en el Gráfico N.º 1 se muestra que el setenta y tres por ciento (73%) de las familias del Tercer Sector de Villa El Salvador tenía ingresos por debajo de la canasta familiar. Resulta, entonces que sólo el veintisiete por ciento (27%) estaba por encima de la canasta básica, pero interesa destacar sobre todo cómo el uno por ciento (1%) ganaba por encima de dos (2) canastas.

Gráfico N. 1. Nivel de ingresos del Tercer Sector de Villa El Salvador 1973 

La relación entre hombres y mujeres contribuye a mostrar el perfil de la sociedad de fundadores. El Gráfico N.º 2 muestra el índice de masculinidad para distintos distritos de Lima, donde queda claro que los distritos barriales estaban integrados por hombres en mayor proporción que los otros distritos. ¿Por qué estas diferencias? En realidad, ese diferencial corresponde a uno de los fenómenos sociales más persistentes de la sociedad urbana en el Perú, como son las empleadas domésticas. Junto con las demás barriadas, Villa El Salvador era un exportador neto de mujeres, que son jóvenes solteras, quienes como empleadas domésticas intentan ahorrar o calificarse educativamente para luego casarse e instalarse en la vida como familia independiente.

Gráfico N. 2. Índice de masculinidad en Lima. Grupo de edad 15- 40, 1972. 

En el caso de los barrios de clase alta, la abundancia de mujeres era tal que la situación era exactamente opuesta y así, por ejemplo, en San Isidro el índice de masculinidad era apenas de 79.28%; lo que revela una paradoja, porque resulta que, a pesar de la ausencia de estas jóvenes mujeres, en las labores de instalación de la primera infraestructura urbana, las mujeres de Villa El Salvador cumplieron un papel mucho más intenso que los hombres. La causa de ello se hallaba en que, durante el primer año, incluso tomando en cuenta a las sirvientas, más hombres salían a trabajar fuera del barrio y las labores de organización de la vida urbana estaban en manos femeninas.

De esta manera los datos de la encuesta confirman la naturaleza de la sociedad urbana que se estaba constituyendo; prácticamente sin clase media, integrada por vecinos igualmente pobres, algunos un escalón por encima de la sobrevivencia, y donde la mayoría se hallaba en el límite. Se debe tener en cuenta, también, de que fueron tantos los indicadores del Autocenso que las cifras nunca se terminaron de tabular y promediar; muchas de ellas se fueron analizando de acuerdo a las necesidades de la población.

Composición de la población según archivos parroquiales

Como se observa los datos del I Autocenso Comunal no revelan información relevante respecto a la procedencia, matrimonios u ubicación de los primeros pobladores de Villa El Salvador, para lo cual se examinaron los registros de matrimonios de la Parroquia “Cristo Salvador”, ubicando por ejemplo que entre los años 1971 (octubre) y 1972 (noviembre), ciento cinco (105) registros que revelan los siguientes datos respecto al origen de la población (Ver Gráfico N.º 3).

Gráfico N. 3. Procedencia geográfica de la población de Villa El Salvador 1971-1972 

Como podemos observar la composición de la población mayoritariamente procede de la Sierra Centro (30%), según los registros parroquiales esta población proviene principalmente de los departamentos de Ayacucho, Junín y Huancavelica; Complementando a esta población tenemos a los que provienen de la sierra norte (14%) que llegaron de los departamentos de Cajamarca y Ancash principalmente y de la sierra sur (12%) de los departamentos de Apurímac, Cuzco y Puno. En total la población proveniente de la Sierra representa el cincuenta y seis (56%).

Con una cifra menor encontramos también a la población que proviene de la Costa, tal es así que de la Costa Norte proviene el quince por ciento (15%) principalmente de los departamentos de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad; asimismo existe población que proviene de la costa sur ocho por ciento (8%) de los departamentos de Ica y Arequipa; es decir el total de la población de la costa representa el veintiuno por ciento (21%) que es la misma proporción de población que indica provenir de la misma ciudad de Lima y Callao; esta población vive en los distritos limeños y al momento de la ocupación de Villa El Salvador se trasladan a este lugar lo que nos indicaría que puede tratarse de migrantes de segunda o tercera generación que se encuentran ya un tiempo viviendo en la ciudad de Lima.

Gráfico N. 4. % de edad de la población de Villa El Salvador 1971-1972. 

Los datos revelan que la edad de la población que llegó a Villa El Salvador durante el primer año fue mayoritariamente población comprendida entre los dieciocho (18) a treinta (30) años; es decir se trató de población joven que tenía todas las ilusiones de conseguir el “sueño de la casa propia” y que además tenía la fuerza y la voluntad para sobrevivir inicialmente a las condiciones más agrestes que el territorio demandaba. También es preciso señalar que hay una población significativa de treinta y uno (31) a cuarenta (40) años que representa una fuerza económica y laboral importante para el desarrollo de Villa El Salvador.

Si bien la Comunidad de Villa El Salvador fue organizada en grupos residenciales, sectores, manzanas y lotes; empezar a vivir en medio del desierto sin contar inicialmente con los servicios básicos fue difícil y complicado, como lo recuerdan los pobladores, aun así, el apoyo de las organizaciones eclesiales como la comunidad establecida en torno a la Parroquia Cristo Salvador fue importante para que la fe y la esperanza de un futuro mejor no decayeran.

Gráfico N. 5. Zonas de vivienda de la población según Sector 

Como podemos observar el cincuenta y dos por ciento (52%) de la población vive en los primeros años en el sector I, que es el primero en ser organizado por el SINAMOS y a su vez aquí se van a desarrollar los primeros comités de grupos residenciales y sectores; asimismo hay un treinta y cinco por ciento (35%) de población que se ubica en el sector II y que llega paulatinamente luego de los primeros meses de la reubicación de Villa El Salvador. Una menor cantidad de población se encuentra en los sectores III y V. A estos sectores, acuden los pobladores y se manifiesta el apoyo del estado mediante SINAMOS, pero también de la Iglesia Católica y otras Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como CARITAS e incluso Universidades como la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Mayor de San Marcos.

Conclusiones

Villa El Salvador se ha constituido, sin duda, en un proyecto comunal único dentro de la fase de urbanización de Lima, así como dentro del modelo de “barriada” que hasta entonces se desarrollaba. Todos los caminos señalaban que de acuerdo al régimen de Velasco la organización seguiría el modelo corporativista, sin embargo, no se asumió este, sino que por el contrario se asume un modelo “Autogestionario”, donde los pobladores se constituyeron en la columna vertebral de la organización.

Es importante destacar que desde el establecimiento de los pobladores en Tablada de Lurín se manifestaron vínculos sociales de carácter identitario que marcaron todo el proceso. Como se señaló, si bien la procedencia de los pobladores fue heterogénea ello no fue impedimento para que se establezcan lazos de identidad hacia la comunidad, hacia la propiedad y hacia la concretización de sus expectativas. Estos lazos se hicieron cada vez más fuertes cuando el poblador encontró a otro de su misma condición, luchando por sobrevivir; fue allí donde se materializó la unidad vecinal.

En una primera etapa se había conseguido el primer paso que era el acceso a la propiedad, pero todavía faltaban muchos más proyectos para materializar la posibilidad de sobrevivencia. El comercio y la educación marcaron la concretización de los primeros proyectos y ellos son producto de la necesidad de la población; por un lado, de conseguir fuentes de ingreso para la canasta familiar y de tener acceso a la alimentación y por otro la posibilidad de concretar otro de los anhelos, “la educación”, que en la mentalidad andina les proveería de grandes posibilidades para el ascenso social.

Concretar una comunidad amparada en el “Autogobierno”, desarrollar un programa social modelo de la revolución socialista y la capacidad de encontrar una nutrida base de electores y defensores de la llamada “Revolución Peruana”, fue un caldo de cultivo que aprovechó el gobierno de Velasco que mediante el SINAMOS intentó marcar las acciones de los pobladores. La concreción de esta política se pone de manifiesto desde la I Convención donde participan activamente los militares y donde se decide el apoyo total al gobierno.

Los resultados del I Autocenso revelan que la población que funda Villa El Salvador ha constituido hogares nucleares en su mayoría y han construido sus viviendas con esteras y palos, producto de la invasión inicial; asimismo la población se encuentra subempleada en actividades artesanales, labores de obreros y comerciantes. Los registros parroquiales, por su parte, indican que la población procede de diversas zonas del país que han llegado a Villa El Salvador con un promedio de edad mayoritario de dieciocho (18) a treinta (30) años y que hasta 1973 han poblado en su mayoría el I y II Sector.

Referencias

El Comercio (1971). El Correo y La Prensa. 1971-1973. [ Links ]

Azcueta. M. (1984). Historia de la CUAVES: Problemas y perspectivas; etapas en la historia de Villa El Salvador. Lima: Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO). [ Links ]

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Recibido: 30 de Marzo de 2024; Aprobado: 09 de Mayo de 2024; Publicado: 13 de Mayo de 2024

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