Introducción
La interacción entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión crediticia ha cobrado cada vez mayor importancia en el sector financiero, especialmente durante períodos de crisis económica. Estas crisis no solo afectan directamente la estabilidad financiera de las instituciones, sino que también obligan a los reguladores y gestores a adaptar sus enfoques y políticas. En el contexto volátil y complejo de las economías modernas, comprender cómo se relacionan las variables macroeconómicas con las decisiones crediticias es crucial para mitigar los riesgos y gestionar la morosidad (Cortés & Soriano, 2024).
Las decisiones de gestión crediticia deben basarse en una evaluación rigurosa de los factores macroeconómicos, dado que indicadores como la inflación y el desempleo son predictores clave del riesgo crediticio y reflejan con precisión la salud de la economía. En este sentido, estudios recientes han demostrado que estas variables tienen un impacto significativo en la capacidad de pago de los prestatarios y en la calidad de las carteras de préstamos, lo que pone de relieve la necesidad de incorporar su análisis en las proyecciones de riesgo financiero (Sharma et al., 2024).
A medida que los mercados se vuelven más inciertos, la capacidad de las instituciones para evaluar adecuadamente estos riesgos se convierte en un determinante crítico de su estabilidad, un tema ampliamente debatido en la literatura reciente. En el caso de América Latina, caracterizada por su alta exposición a shocks externos, la estabilidad financiera depende de la capacidad de los Estados para implementar políticas económicas que se adapten a las condiciones macroeconómicas imperantes.
Estas políticas, al centrarse en la resiliencia, mitigan los efectos adversos de las crisis y contribuyen a reducir las altas tasas de impago que surgen en contextos de inestabilidad económica (Noriega et al., 2025). En este sentido, se entiende que una perspectiva crítica sobre sus funciones no solo contribuye a perfeccionar los marcos teóricos que guían la política económica, sino también a consolidar la eficacia práctica de estas instituciones en la gestión de crisis (Gurara et al., 2018).
Una revisión sistemática de la literatura sobre este tema es esencial para destacar los diferentes enfoques teóricos desarrollados en los últimos años. Un análisis de este tipo no solo permite identificar importantes lagunas de conocimiento, sino que también proporciona las bases necesarias para diseñar estrategias innovadoras de gestión del crédito. En este sentido, adoptar una perspectiva crítica sobre las políticas crediticias condicionadas por variables macroeconómicas fortalece los marcos teóricos de la economía y, al mismo tiempo, optimiza la práctica financiera en escenarios de incertidumbre y adversidad (Sharma et al., 2024).
Diversos estudios recientes han abordado esta interacción en contextos de crisis. Uno de los más significativos es el de Prabheesh et al., (2022), que analiza la incertidumbre generada por la COVID-19 y las respuestas de la política monetaria en las economías emergentes. Sus hallazgos muestran que la política monetaria por sí sola no es suficiente para mantener la estabilidad macroeconómica en tiempos de alta incertidumbre, lo que pone de relieve la necesidad de integrar medidas macroprudenciales en marcos de política mixtos.
De forma complementaria, Chen (2023) estudia el impacto de los factores macroeconómicos en el riesgo crediticio bancario, estableciendo una conexión entre las variaciones en la economía global y su efecto en la gestión del riesgo crediticio de los bancos. Esta investigación refuerza la idea de que las fluctuaciones en variables como los tipos de interés y el desempleo no solo afectan a la morosidad, sino que también determinan la eficacia de las políticas crediticias aplicadas.
Por su parte, Haris et al., (2024) examinan cómo la gestión del riesgo de liquidez y crédito influye en la rentabilidad bancaria durante la pandemia. El estudio muestra el reto que enfrentan las instituciones financieras para preservar su rentabilidad mientras implementan medidas crediticias restrictivas en un contexto de crisis, proporcionando elementos clave para comprender la relación entre las decisiones crediticias y las políticas económicas en escenarios de incertidumbre.
Respecto al vínculo entre la economía y la política, Müller (2023) analiza los ciclos electorales y la regulación macroprudencial, señalando que las decisiones de política crediticia pueden verse significativamente afectadas por el contexto político y las condiciones macroeconómicas. Sus hallazgos sugieren que esta interacción puede intensificar los ciclos de crisis, influyendo en la capacidad de las instituciones financieras para responder eficazmente.
Finalmente, Zhuja et al., (2024) se centran en la estabilidad financiera en el sudeste de Europa, evaluando cómo se ve afectada por los desafíos económicos globales. Utilizando un índice de estabilidad financiera, el estudio identifica los factores que fortalecen o debilitan la resiliencia de las instituciones financieras en situaciones de crisis, lo que refuerza la necesidad de que la gestión del crédito sea adaptable y receptiva a las condiciones macroeconómicas. En conjunto, esta investigación proporciona una base sólida para analizar enfoques teóricos que explican la relación entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión del crédito en escenarios de crisis.
Sin embargo, la literatura actual presenta lagunas que justifican el objetivo de investigación planteado. La primera se relaciona con la falta de análisis integradores que vinculen explícitamente los factores macroeconómicos y las políticas crediticias en crisis específicas. Proaño et al., (2023) demuestran el impacto de la COVID-19 en la cartera crediticia del sector, pero sin explorar directamente esta interacción.
En segundo lugar, Cevallos-Mendoza & Campos-Vera (2023) destacan que la gestión del riesgo crediticio se ve influenciada por factores internos y externos, aunque no explican claramente cómo interactúan estos elementos en contextos de crisis. Esta laguna sugiere la necesidad de diseñar políticas crediticias explícitamente adaptadas a los cambios macroeconómicos.
Asimismo, Urdaneta et al., (2021) analizan el efecto de la inflación y la oferta monetaria en la economía venezolana, pero sin examinar cómo estas variables afectan las decisiones crediticias o la gestión de la morosidad. La ausencia de marcos teóricos que integren ambos aspectos limita una comprensión integral del fenómeno.
Una cuarta laguna se identifica en el estudio de Morales et al., (2022), que examinan la probabilidad de un aumento de la morosidad bancaria en México y sugiere una relación con factores macroeconómicos, sin proponer estrategias específicas de gestión crediticia aplicables en tiempos de crisis. Esto resalta la necesidad de orientar las prácticas financieras con base en un análisis más articulado de estas interacciones.
Finalmente, Luque & Peñaherrera (2021) estudian los desafíos que enfrentan las cooperativas de ahorro y crédito en Ecuador, destacando la falta de alineación de sus políticas con el contexto macroeconómico. Sin embargo, no desarrollan un análisis exhaustivo que permita aplicar los marcos teóricos existentes para adaptar estas políticas en situaciones de crisis. La falta de un marco integral que articule estas complejas relaciones constituye una brecha significativa en la investigación.
Identificar estas brechas sustenta la relevancia del objetivo de este estudio: analizar los diferentes enfoques teóricos que explican la interacción entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión crediticia en entornos de crisis. Abordar estas limitaciones nos permitirá avanzar en el conocimiento y ofrecer un marco para guiar a los profesionales del sector financiero en la formulación de políticas efectivas ante escenarios económicos adversos.
Metodología
Se aplicó el método PRISMA, que ofrece un marco metodológico claro y transparente que ayuda a garantizar la calidad y el rigor en el desarrollo de revisiones sistemáticas. La implementación comenzó con la formulación de preguntas de investigación específicas y relevantes, destinadas a guiar todo el proceso de búsqueda, selección y análisis de la literatura. En este estudio, las preguntas planteadas fueron las siguientes: a) ¿Cuáles son las principales teorías que explican la relación entre los factores macroeconómicos y la gestión del crédito en tiempos de crisis? b) ¿Qué evidencia empírica respalda la interacción entre variables macroeconómicas específicas y la morosidad en las instituciones financieras? c) ¿Cómo han evolucionado las políticas de gestión del crédito en respuesta a los cambios en el entorno macroeconómico durante las crisis? d) ¿Existen diferencias significativas en la gestión del crédito entre los distintos tipos de instituciones financieras en contextos de crisis? e) ¿Qué recomendaciones se han formulado en la literatura para mejorar la eficacia de las políticas de gestión del crédito en entornos económicos adversos?
Para identificar estudios relevantes, se utilizaron estrategias de búsqueda en diversas bases de datos académicas, como Scopus, Web of Science, SciELO y Latindex. Las palabras clave utilizadas para la búsqueda incluyeron "interacción de factores macroeconómicos", "políticas de gestión crediticia", "morosidad", "crisis económica" y "sector financiero". Se aplicaron filtros de búsqueda para limitar los resultados a estudios publicados en los últimos cinco años que abordaran explícitamente el tema en cuestión (Ver Figura 1).
Los criterios de inclusión de los estudios seleccionados fueron: a) artículos revisados por pares; b) estudios empíricos y teóricos que abordaran la interacción entre factores macroeconómicos y políticas crediticias; c) literatura que analizara el contexto de las crisis económicas; y d) publicaciones en inglés o español. Se excluyeron los estudios que no cumplieron con estos criterios.
En cuanto a los criterios de exclusión, se rechazaron los artículos si: a) no presentaban resultados claros sobre la interacción entre factores macroeconómicos y políticas de gestión crediticia; b) su metodología era inadecuada o insuficientemente detallada para permitir su replicación; c) se centraban en estudios previos sin relevancia directa para el análisis actual; y d) no estaban disponibles en texto completo para su revisión.
El enfoque sistemático de este estudio no solo permite un análisis riguroso y coherente de la literatura existente, sino que también facilitará la identificación de áreas que requieren mayor investigación y desarrollo teórico, así como la elaboración de recomendaciones para mejorar las prácticas en el sector financiero ante futuras crisis económicas. Esto es crucial, dado el importante impacto que las decisiones de gestión crediticia tienen en la estabilidad financiera durante períodos de crisis.
Resultados
Tabla 1 Principales teorías
Tabla 2 Evidencia empírica
Tabla 3 Evolución de las Políticas de Gestión del Crédito
Tabla 4 Diferencias significativas en la gestión del crédito
Tabla 5 Recomendaciones formuladas en la literatura
Discusión de Resultados
Esta revisión sistemática se centró en examinar los diferentes enfoques teóricos que explican la interacción entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión crediticia en escenarios de crisis. Los hallazgos identifican patrones recurrentes y vínculos relevantes que contribuyen a comprender cómo las condiciones económicas influyen en las prácticas financieras, así como las repercusiones de estas interacciones en la estabilidad del sistema crediticio. Con base en las Tablas incluidas en este estudio, se destacan teorías y conclusiones clave que, al contrastarlas con la literatura disponible, ofrecen una visión general del campo.
En primer lugar, las contribuciones de Marfo-Ahenkorah et al., (2025) y Gallas et al., (2025) son esenciales para introducir la teoría del bucle fatal y el marco de resiliencia bancaria. Ambos estudios enfatizan la naturaleza bidireccional de la relación entre las crisis bancarias y la deuda soberana, a la vez que demuestran el papel de la inflación y el desempleo en el aumento de las tasas de impago.
Estos hallazgos coinciden con los de Paredes-Carreño & Liccioni (2022), quienes destacaron la relevancia de la inflación y el crecimiento económico para comprender la calidad crediticia en condiciones adversas, así como con los de Aguilar et al., (2024), quienes confirmaron la correlación entre la volatilidad macroeconómica y el desempeño crediticio. Sin embargo, se observa que parte de la literatura previa había minimizado la influencia del crecimiento del PIB en la morosidad, mientras que este estudio la reconoce como un factor decisivo.
El análisis empírico complementa la teoría de la transmisión de la política fiscal y monetaria propuesta por Rivero et al., (2023), que destaca la importancia de las intervenciones macroeconómicas para preservar la estabilidad crediticia. Este enfoque es reforzado por Peña & Vásconez (2025), quienes demostraron que la inflación sostenida a largo plazo debilita la calidad crediticia, aportando una perspectiva adicional al debate sobre la resiliencia del sistema financiero frente a presiones externas.
De igual manera, la teoría del riesgo sistémico y el contagio financiero presentada por Pacelli (2025) coincide con los hallazgos de esta revisión, mostrando cómo la interconexión de los mercados facilita la propagación de las crisis crediticias. En este sentido, Guaigua et al., (2025) aportaron evidencia de que los shocks macroeconómicos intensifican la vulnerabilidad del sistema financiero. A pesar de estas contribuciones, aún existe un consenso limitado sobre las políticas más efectivas para mitigar dichos riesgos, lo que sugiere un terreno fértil para futuras investigaciones.
La revisión también confirma el impacto de la incertidumbre macroeconómica en la gestión del crédito. Huynh & Phan (2024) demostraron que la incertidumbre reduce el acceso al financiamiento y aumenta la fragilidad crediticia, en consonancia con Aguilar et al., (2024), quienes documentaron su efecto en la volatilidad del mercado. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de políticas financieras adaptables y mecanismos de respuesta oportunos ante condiciones cambiantes, donde la flexibilidad se convierte en un recurso fundamental.
En cuanto a la evolución de las políticas, Shim (2025) y Van der Kwaak (2023) advierten que, durante las crisis, las políticas crediticias basadas en diferenciales internacionales tienden a ser más efectivas que las medidas estrictamente monetarias, hallazgo respaldado por Orellano et al., (2023). Estos resultados coinciden con las recomendaciones que enfatizan la necesidad de equilibrar la estabilización monetaria con la gestión del riesgo crediticio, aunque el estudio reconoce las limitaciones de la intervención estatal, particularmente en crisis graves.
A pesar de la solidez de los hallazgos, cabe destacar ciertas limitaciones metodológicas. La heterogeneidad en la calidad y el enfoque de los estudios revisados puede condicionar la interpretación de los resultados; asimismo, la ausencia de análisis longitudinales limita la capacidad de observar cambios evolutivos a lo largo del tiempo. Además, la diversidad de contextos geográficos y temporales incluidos dificulta la generalización de los hallazgos y exige que las conclusiones se interpreten con cautela.
Ante estas limitaciones, se recomienda que futuras investigaciones adopten enfoques comparativos en diferentes contextos macroeconómicos e incorporen diseños longitudinales capaces de capturar la evolución de las políticas crediticias a lo largo del tiempo. La aplicación de modelos econométricos avanzados que integren factores microeconómicos y la interdependencia de variables en condiciones de extrema incertidumbre se perfila como una línea de investigación prometedora.
En resumen, esta revisión sistemática proporciona un sólido marco teórico-práctico que confirma la existencia de un vínculo entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión crediticia. Si bien la literatura ha avanzado en su comprensión, persiste la necesidad apremiante de mejorar las estrategias de gestión crediticia, especialmente en contextos caracterizados por la volatilidad y la inestabilidad económica.
Conclusiones
Los hallazgos de esta revisión sistemática destacan la diversidad de enfoques teóricos que buscan explicar la interacción entre los factores macroeconómicos y la gestión del crédito en tiempos de crisis. Mediante el examen de marcos como la teoría del bucle de la perdición, los modelos de resiliencia bancaria y el concepto de incertidumbre macroeconómica, se demuestra que el vínculo entre las crisis bancarias y la deuda soberana no es unidireccional, sino recíproco.
En este contexto, elementos macroeconómicos como la inflación, el desempleo y las variaciones en la política fiscal influyen directamente en los niveles de impago, lo que subraya la necesidad de implementar mecanismos más rigurosos en la gestión del riesgo crediticio. Estos resultados contribuyen a la consolidación de un marco analítico integral que integra perspectivas teóricas heterogéneas con evidencia empírica, sirviendo como recurso tanto para la investigación académica como para el desarrollo de estrategias en el sector financiero durante períodos de inestabilidad económica.
En cuanto al objetivo propuesto de analizar los enfoques teóricos que explican la relación entre los factores macroeconómicos y las políticas de gestión del crédito en situaciones de crisis, el estudio confirma que la síntesis de la literatura permite una comprensión más completa de cómo las condiciones económicas generales afectan a la administración del crédito. Esto resalta la importancia de adoptar un enfoque integrado que considere simultáneamente las variables macroeconómicas y las políticas crediticias, ya que su interacción es decisiva para la resiliencia del sistema financiero ante contingencias futuras.
La metodología aplicada corresponde a un artículo de revisión sistemática, cuyo objetivo es recopilar, refinar y analizar estudios relevantes que contribuyan a comprender esta dinámica. Este diseño de investigación permite una lectura crítica y holística de las teorías y la evidencia empírica disponibles, asegurando la inclusión de un amplio espectro de fuentes en el análisis. Este enfoque no solo refuerza la validez del estudio, sino que también proporciona una sólida plataforma para el debate académico.
Las implicaciones derivadas de esta revisión son significativas: las prácticas de gestión crediticia deben ajustarse constantemente a los cambios en el entorno macroeconómico. Dada la persistencia de las crisis económicas mundiales, se vuelve esencial implementar políticas y marcos regulatorios innovadores que refuercen la estabilidad del sistema financiero. Además, se sugiere que las investigaciones futuras incorporen metodologías longitudinales y comparativas, lo que permitiría evaluar las variaciones en diferentes contextos geográficos y económicos.
Por último, explorar la integración de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, en los procesos de evaluación crediticia y de toma de decisiones representa una vía prometedora para mejorar la calidad y la eficacia de la gestión de riesgos en condiciones de incertidumbre.















