INTRODUCCIÓN
En el panorama mundial, se evidencia discusiones sobre los debates de la participación ciudadana en la toma de decisiones. Existe la necesidad de evaluar el papel y la importancia de empoderar a todos los ciudadanos en las decisiones públicas. En ciudades donde existe la gobernanza inteligente, las personas son vistas como fuente pasiva de datos para el control y la optimización la cual debe ser fortalecida a través de políticas democráticas (Yaya et al., 2022)
Tras el análisis efectuado por Medrano (2022), a nivel internacional, la participación ciudadana forma parte de las agendas públicas bajo una tendencia creciente, para fortalecer la democracia; no obstante, los enfoques actuales son contradictorios por la falta de mecanismos en la retroalimentación que limita escuchar al ciudadano lo cual afecta la confianza en el estado.
Ahora bien, desde un análisis histórico en España en el periodo 1835 y 1890, evidencia una desigualdad en el Antiguo Régimen, seguido de reformas liberales para desterrar la desigualdad el cual fue un proceso muy lento, se suma la desigualdad política, en la actualidad es una tarea pendiente consolidar una participación igualitaria (Montañés, 2024). La falta de democracia en Oriente Medio y el Norte de África impide avances positivos de la sociedad civil, quienes luchan por objetivos políticos específicos, por la ausencia de trabajos organizados, algunas regiones restringen la expansión de la sociedad civil hasta el aislamiento de grupos, la sociedad civil desempeña un papel de observación y presentación de iniciativas en todo el mundo (Mowell, 2024).
Dentro del contexto Latinoamericano, se han desarrollado tradiciones participativas importantes desde los pueblos originarios y en las zonas andinas; la más valorable tenemos el ayllu donde toda decisión de índole económica y social se realizan de forma general con la participación total de la población, posterior a ello no se registran democracias representativas relevantes, solo las llamadas democracias participativas. Las experiencias sociales consideran el manejo de las herramientas digitales, para construir redes o sistemas de comunicación, para la deliberación y toma de decisión desde básicas hasta complejas; se tiene también redes de activistas, las plataformas estatales que se ha venido creando en el transcurrir del tiempo. La incorporación de la tecnología permite incrementar las fases participativas y acentuar la forma simbólica de ciertas colaboraciones sociales. Las iniciativas gubernamentales online son las nuevas promesas de participación, pero resultan complejas sin resultados favorables en la participación (Kaplún y Martínez, 2024).
Al respecto, en México plantearon políticas para el fortalecimiento del gobierno a través de la transparencia por ser un pilar fundamental el cual se sostiene bajo diversos mecanismos normativos para su protección y supervisión desde la sociedad civil. Una sólida transparencia es fortalecida con la participación ciudadana con responsabilidad social (Mora et al., 2024). La participación social en los espacios para determinar el diseño de políticas es un punto de agenda del programa de Impacto Participativo el cual mostró un impacto positivo tanto en México, como en Colombia, donde se abordaron temas sociales (Pachón Ariza et al., 2016).
A nivel nacional, los gobernantes locales aún carecen de capacidad de liderazgo efectivo que impacta en la ciudadanía y aumenta la desconfianza hacia estas instituciones y limita la implementación de políticas efectivas, se suma la falta de comunicación y transparencia que afecta al desarrollo participativo e impide el avance hacia un gestión inclusiva y responsable (López et al., 2021)
Si se trata de encontrar una participación comunitaria con inclusión social se fortalecerá la cohesión social en los sectores vulnerables, es así que en Jaén (Andalucía), zonas desfavorecidas, donde desarrollaron un proceso con fines de motivar la reflexión colectiva y hacer visible el estado de los barrios en la elaboración de propuestas para incorporarse en las políticas públicas cuyo fin motivo el crecimiento de los niveles del desarrollo participativo bajo una acción colectiva comunitaria, de ahí se determina la importancia de la valoración y discusión sobre los procesos participativos inclusivos para alcanzar soluciones sociales (Espadas-Alcázar y Amezcua-Aguilar, 2024)
Los niveles del desarrollo participativo consideran el poder de decisión, no obstante, en la práctica se evidencia que en los ámbitos a cargo del estado no se cede de forma efectiva el poder a los ciudadanos solo optan por mecanismo de consultas y escucha, dejando de lado considerar sus propuestas o planteamiento; esta situación muestra participaciones simbólicas o de aplacamiento, donde se permite que las personas se desahoguen y se sientan mejor al sentirse que son escuchados, el cual no incidirá en las decisiones para una gestión transparente, estas experiencias son diversas por la falta de voluntad para promover una real participación (Candón Mena, 2020).
Tener cierto poder de decisión es elemental, según Montañés (2023, p. 89) “se busca conocer cuántos se adhieren al cuento que uno cuenta o conocer qué se cuenta del cuento que se cuenta”. Plantear procesos dialógicos, es repensar en nuevos modelos de comunicación; es decir salir de la unidireccionalidad y desarrollar una realimentación en un escenario que permita construir alternativas de forma colectiva.
La satisfacción se relaciona con la participación ciudadana por ser un mecanismo efectivo para mejorar los vínculos entre el estado y la sociedad, así como favorece el empoderamiento del ciudadano para resolver problemas públicos, (Tavare, 2013, p. 55).
La baja confianza en el estado es un problema crucial, que debe ponerse en agenda y atenderse para retomar el camino adecuado de un sólido régimen democrático (Alvarado-Mendoza, 2024).
La presente investigación, tiene como propósito describir el desarrollo participativo en la toma de decisiones en los gobiernos locales y proponer una contribución significativa en el campo de la administración pública bajo un sistema democrático.
METODOLOGIA
El trabajo adoptó una metodología de índole cualitativa. El diseño fue la revisión sistemática de las teorías y observación de las realidades sociales, para analizar las categorías y palabras claves propuestas en la presente investigación, así como datos los cuales producen una explicación y teoría en un contexto determinado, los cuales se tomaron de los artículos científicos encontrados en bases de datos de Scopus, Dialnet, Web of Science y Scielo, utilizando como palabras clave “participación ciudadana”, “gobierno local” y utilizando operadores como AND para incluir la palabra “gobernabilidad”, y el NOT para excluir la palabra "social"; seguidamente se analizó los resúmenes relevantes.
Para alcanzar el propósito planteado se recurrió a la revisión sistemática donde se identificó la literatura académica de carácter científico para afianzar el nivel teórico y metodológico. Los criterios para seleccionar la literatura académica fueron temas vinculados a la participación ciudadana local y la gobernabilidad en el contexto mundial, latinoamericano, nacional y local publicados entre los años 2020 al 2024, considerando el idioma español o inglés. Además, se consideró 4 investigaciones de años anteriores por su relevancia en la teoría.
De la búsqueda tenemos: 120 artículos: 88 de Scopus, 16 de Scielo, 8 Web of Science y 8 de Dialnet, los cuales se descargó en archivos de texto y se analizaron en una base de datos de Excel. Después del proceso de evaluación se seleccionó 30 artículos que sustentan la presente investigación.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Dada la importancia de integrar a la sociedad civil en todo proceso de desarrollo, la literatura destaca que los integrantes de la sociedad aún están lejos de alcanzar un entrelazamiento con el sector del estado quienes se posicionan del protagonismo y son los promotores de proyectos con limitado enfoque social ante la falta de participación en los entornos locales (Laghdas y Cejudo García, 2023).
Es así, que aparece dentro de un estado la noción de la democracia bajo un nivel participativo como una opción frente a los modelos selectos de la democracia, es así que se presenta como un sistema que busca integrar el poder estatal de modo representativo con el involucramiento de la mayoría de la ciudadana, el cual se fortalece con la de las TIC “Tecnologías de Información y Comunicación” en los procesos públicos (Suárez y Noboa, 2024).
Un sistema político local, presenta complejidades en su interacción, por las relaciones de interdependencia que debe establecer entre los actores, donde se generan fenómenos sociales siendo uno de ellos la participación ciudadana que es la capacidad que tiene una población para ejercer influencia e intervenir en la toma de decisiones (Jantti et al., 2023). Ahora bien, toda práctica explicativa hacia los ciudadanos, en los procesos participativos, reciben escasa atención, por ello no se consolida una adecuada implementación al no establecerse de forma clara el perfil de los participantes, de igual forma al no determinarse el tipo de metodologías para cada fase, se suma la importancia de los instrumentos, la publicación de los resultados, el seguimiento público bajo la transparencia, que nos llevará a sentar las bases de una cultura en la participación ciudadana (Nicasio Varea, 2024).
Como señala Laghdas et al., (2024), es un factor determinante que la participación civil se consolide en las etapas de integración de los diagnósticos participativos inclusivos como mecanismo para identificar las necesidades según prioridades de los ciudadanos el cual debe complementarse con la evaluación de todas sus participaciones en actividades que promueve los entes públicos.
En ese sentido, es necesario fortalecer la esfera pública, así lo señala Kaplún y Martínez (2024), para lo cual se requiere dar respaldo a las sociedades civiles, transparentar toda información que aborde las políticas públicas, actualizar las normativas de los procedimientos estatales, descentralizar todo proceso para la toma de decisiones, generar nuevos espacios en diversos ámbitos institucionales para la participación donde se motive vínculos de corresponsabilidad. Las herramientas digitales utilizadas en la actualidad en los procesos participativos desde los niveles de ciudadanos individuales, colectivos, deben ser revisados y replanteados de ser necesario para su aplicación en nuevos contextos, todas las herramientas deben integrarse para mejorar las existentes que conlleve a obtener resultados positivos en la participación.
Po otro lado, la importancia de motivar un diálogo social lo sostiene Salinas et al., (2020) por ser un elemento central en el proceso de la formación ciudadana para abordar problemas públicos relevantes y controversiales, un escenario para el debate ciudadano se gestiona bajo la razón y la emoción, donde se desarrolla la verdadera práctica de la democracia con la estimulación de valores con responsabilidad social, igualdad, justicia social y pensamiento crítico.
Ahora bien, el cabildo ciudadano según Pinzón-Segura et al., (2022), permite poner en práctica una democracia deliberativa bajo la reflexión de opiniones y experiencias donde se puede plantear políticas públicas, estos espacios contribuyen a fortalecer la sensibilización de la ciudadanía para la construcción de una sólida democracia que aborde los problemas públicos.
Dentro de ese contexto, Alvarado-Mendoza (2024), reafirma que construir un estado democrático de derecho es un desafío pendiente de los gobernantes; asimismo, deben desarrollar programas eficaces para hacer frente a los problemas públicos. A través de la participación ciudadana se debe abordar las injusticias epistémicas que devienen de las desigualdades sociales (Génolini y Morales, 2023). De acuerdo a Mora et al., (2024), la sociedad civil fortalece la transparencia, por desarrollar un papel crucial al mejorar los mecanismos de acceso a la información, incentivar la creación de redes, motivar confianza y corresponsabilidad en la búsqueda de objetivos comunes.
Los niveles de la participación se plantearon desde un enfoque inicial donde se involucra a la población en el gobierno y en las reformas políticas prioritarias, para plantear legislaturas sobre la actuación de la sociedad; en el nivel intermedio que busca dotar al ciudadano de mecanismos digitales y plantear medios con objetivos comunes, bajo procesos deliberativos vía consultas ciudadanas; en el nivel avanzado crean y financian la participación al considerarla como una competencia básica para una eficaz participación activa de los individuos mediante nuevas fórmulas o formas de participación (Hernández y Herrera, 2024).
Igualmente, Palumbo et al., (2022), sostiene que involucrar a la ciudadana contribuye a mejorar las decisiones públicas, fortalecer la confianza en el estado y alcanzar una adecuada cohesión social bajo un trabajo colaborativo entre los actores sociales. Enunciado que es respaldado por Aquije et al., (2021), quien resalta la importancia de reconocer que toda participación debe hacer frente a los desafíos y limitaciones en el proceso de su implementación siendo una de ellas las barreras en el acceso a la información, la falta de preparación en temas de gestión para garantizar una representación significativa, ante ello se debe promover mecanismos inclusivos para una efectiva representatividad con decisiones públicas acertadas.
Un adecuado ejercicio de la ciudadanía, según lo confirma Dias et al. (2022), permite ampliar la participación democrática, para lo cual se requiere reafirmar el uso de las tecnologías adecuadas y adaptadas al ciudadano, para la interconexión con la infraestructura en todas las ciudades, con los organismos del estado; el grado de la democracia en una determinada esfera social requiere la población tenga acceso a la gestión de la ciudad, para interactuar de modo permanentemente como una herramienta de participación popular en los estados democráticos.
Las acciones de la sociedad también deben orientarse en las actividades con beneficios y potencialidades para un monitoreo participativo con visión de conservación en diversos procesos y actividades para lo cual deben tener conocimiento e información que conllevará a una adecuada toma de decisiones bajo un compromiso para obtener los resultados sociales esperados (Izquierdo-Tort et al., 2024). Las ciudades con seguridad y protección a la naturaleza bajo una sólida socialización favorecen en la calidad de vida y en la formación de una ciudadana participativa (Páramo et al., 2021).
La inteligencia artificial respalda la administración pública permite alcanzar la eficiencia y a través de la transparencia realizan la rendición de cuentas, brinda garantía, seguridad, busca optimizar los procesos administrativos como contribución significativa en la administración pública, bajo la automatización de los servicios que se brinda a los ciudadanos (Cholyshkina et al, 2024). El compromiso de un ciudadano tiene relevancia a largo plazo, se requiere de flexibilidad y sensibilidad en los enfoques participativos, para adaptar estrategias y dinámicas de participación local. Los procesos previos deben tener coherencia y alineación para los mejores resultados (Ortiz, 2024).
En definitiva, cada espacio para plantear propuestas, promover deliberaciones, y evaluar las políticas impulsa el desarrollo humano colectivo integral (Hernández et al, 2021); resulta comprensible que los responsables, administradores y servidores de las entidades locales profundicen las innovaciones en su estructura y funcionamiento y los cambios de conductas en la prestación de los servicios, todo resultado debe ser puesto de conocimiento a la población bajo mecanismos de transparencia. Resulta aún un desafío afianzar de forma significativa el control ciudadano, involucrarse en la gestión y sobre todo en la toma de decisiones públicas (Tejedo-Romero, et al, 2022)
Importa dejar constancia que para afianzar la gobernabilidad se requiere la consolidación de la identidad social, desterrar las desigualdades y exclusiones de la sociedad mediante las políticas públicas de igual forma se debe reconocer a la educación para ampliar la participación ciudadana en los proyectos comunitarios.
La participación ciudadana es considerada como el derecho que goza una persona al intervenir en ciertas decisiones o en asuntos de carácter público, la cual puede ser personal, en grupo o de forma colectiva. Esta acción mayormente surge en las organizaciones o en grupos de ciudadanos a quienes se les denomina participación social efectiva (Pinzón-Segura et al., 2022).
La noción de sociedad civil ha sido conceptualizada por las organizaciones no gubernamentales (ONG), desde la óptica de la liberalización de las fuerzas sociales y las relaciones o interacciones con los organismos estatales en un espacio de acción política. La sociedad civil se integra por pueblos, grupos y organizaciones entre otros; es decir es la suma de la pluralidad de actores, de ahí que la participación ciudadana y la responsabilidad social son factores claves (Guzmán y Gilda, 1996). Toda organización ofrece un espacio hacia el debate de ideas, donde se puedan plantear soluciones ante la problemática social (Sánchez y Jaime, 2021).
Las teorías que analizan a profundidad la confianza política y la participación ciudadana tenemos a la teoría de la democracia que postula que la confianza se relacionada con la participación de la sociedad. La realidad nos muestra que todo individuo solo participa cuando siente la obligación a actuar para evitar la malversación de los fondos públicos. Otro escenario nos muestra que las personas que confían en sus gobernantes sienten que no es necesario que se involucren en la administración local. Algunos teóricos deliberativos han fomentado la creación de un sistema político confiable para alentar a los ciudadanos desde los procesos gubernamentales, si perciben manipulación evitan involucrarse en él; si un gobierno es receptivo impulsará una eficaz participación ciudadana; ello en razón de que fomentar una confianza política será la piedra angular de toda legitimidad gubernamental que es esencial para el funcionamiento de las instituciones públicas (Pecorari y Cuesta, 2024).
Incluir la ciudadanía en las políticas públicas demuestra un cambio político sostenido en una cultura que busca cortar el individualismo y sentar las bases de una ciudadanía con visión holística por lo público y las acciones colectivas, para así anteponer los intereses sociales; de igual modo quebrar asegurando verdaderos espacios de participación. La participación generará eficacia si la población participa de la gestación de las políticas públicas (Muñoz y Ocaña, 2019).
Los espacios democráticos son necesarios desde el punto de vista de la gobernabilidad, en razón de que permite acercar a la población, las herramientas tecnológicas se presentan como un reto técnico para enlazar las visiones ciudadanas (García et al., 2022). Proponer tecnologías para la participación activa, es un reto dado que las actuales no demostraron bases adecuadas para la participación, las cuales deben orientarse según el público objetivo bajo un carácter humanista con enfoques participativos, que aperturen diálogos entre los actores sociales (Salbego y Nietsche, 2023).
La sociedad está sujeto a una transformación estructural y cultural desde décadas atrás, desde un proceso multidimensional bajo los paradigmas tecnológicos, que facilita la formación de las comunidades virtuales gracias a la velocidad de la comunicación que deviene del Internet, que nos encaminan hacia una transformación social tecno cultural, con el uso de las inteligencias múltiples asegurando la inserción de millones de personas, que en algún momento fueron excluidas por desconocimiento de las técnicas del eso adecuado de estas herramientas (Dias et al., 2022).
Sin transparencia no se puede edificar una verdadera democracia (Blanes-Climent, 2014) y que diversas herramientas tecnológicas han sido diseñadas para obtener para lograr su articulación, como las websse que tiene como finalidad difundir las normativas de cada país y generar espacios de desarrollo participativo; sin embargo, se resalta que se requiere de la voluntad y compromiso de las instituciones estatales para instaurar una cultura participativa (Sánchez-Medero y Pastor-Albaladejo, 2024).
La gestión municipal, está comprendido por acciones ejecutadas por los municipios locales en favor del bienestar de su jurisdicción y ligada a la participación local en el ejercicio democrático con inclusión social, busca resolver las problemáticas de la población, con la participación ciudadana, involucra a los habitantes en los asuntos públicos.
La gobernabilidad permite la vinculación de la participación ciudadana con la gestión gubernamental según los niveles de gobierno quienes buscan tomar decisiones acertadas para alcanzar resultados eficientes sostenidos en políticas públicas los cuales se linean a proporcionar soluciones para cerrar las brechas que afronta la ciudadanía. Es importante innovar los servicios a fin de percibir el nivel de satisfacción que se brindan socialmente; toda decisión debe ser estructurada, organizada, concertada bajo un consenso con la sociedad representativa (Zentner et al., 2024).
CONCLUSIONES
La participación ciudadana es un pilar para establecer un gobierno abierto y fortalecer la gestión democrática con mayor legitimidad en el estado; por ello es visto como un elemento de eficiencia entre el estado y la democracia para recuperar la credibilidad en los gobernantes y luchar por el bien común, por ello es necesario propiciar diálogos abiertos y participativos con perspectivas integrales; asimismo, se requiere garantizar la vigilancia y transparencia gubernamental y ampliar nuevos canales o recursos para la toma de decisiones, por ser aún incipiente.
La participación ciudadana requiere de una estructura y organización con relaciones de concertación para garantizar la ejecución de las políticas públicas. Los actores sociales lo conforman personas con diversa formación y conocimientos diferentes, con distintas creencias que se encuentran comprometidas en los procesos de gobernabilidad.
Las tecnologías generan espacios para la estimulación de los debates públicos necesarios para llevar a consultas, determinados proyectos a los ciudadanos, dando así espacio para el protagonismo del ciudadano al implicarse en las cuestiones de interés público. La tecnología facilita la conexión entre el gobierno y los ciudadanos, en la reconstrucción de las comunidades urbanas inteligentes.
Es necesario plantear nuevos modelos de gobernanza, bajo los ideales de una verdadera democracia participativa, con acceso a la información transparente y espacios donde sean escuchados y propongan soluciones para atender las necesidades que conduzca a una vida estable y feliz.
Por otro lado, una ciudad inteligente aprovecha al máximo el capital humano, promueven la innovación y desarrollan nuevas dinámicas de crecimiento social, donde se promueven diversos modos de gobernanza participativa. Solo los ciudadanos son los verdaderos protagonistas por ello se les debe involucrar en las cuestiones de interés público.
En definitiva, es un desafío fomentar una nueva ruta hacia la construcción del concepto de ciudadano inteligente a través de lineamientos que deben plantear las instituciones estatales en la toma de decisiones para consolidar una transición exitosa de una participación convencional hacia un escenario donde el ciudadano es el factor clave de la innovación social.















