Introducción
Uno de los estadios más difíciles y conflictivos que afronta el ser humano en el transcurso de su vida es la adolescencia, puesto que es un periodo de transición que conlleva una serie de cambios físicos, cognitivos y emocionales, los cuales afectan, de diversas maneras, la forma en cómo las personas interactúan y se desenvuelve en los diversos ámbitos de la vida (Blasco & Almirall, 2012). En este sentido, los adolescentes enfrentan una serie de desafíos influenciados por factores biológicos, emocionales, socioeconómicos y políticos, los cuales tienen un impacto directo e indirecto en su desarrollo (Jaimes et al., 2020).
A saber, la adolescencia es una fase cambiante, donde las personas experimentan nuevas experiencias, por ello, es preciso profundizar sobre las cualidades de resiliencia. Para Grotberg (2006), la resiliencia es un periodo progresivo que permite a las personas actuar ante las diversas circunstancias que se manifiestan en la vida, afrontarlas o, incluso, transformarlas. Al respecto, Márquez et al. (2016) señalan que los hombres tienen mayor posibilidad de ser víctimas de ataques físicos y daños materiales, mientras que las mujeres suelen ser, en mayor medida, víctimas de maltrato verbal y exclusión social. En consecuencia, resulta fundamental promover la resiliencia, considerada un factor clave en el desarrollo pleno del individuo.
En este ámbito, otro tema a resaltar es la victimización, la cual se define como aquella experiencia desagradable que puede sufrir un escolar, ya sea de manera psicológica, física o excluyente, ejercida por sus compañeros (Graham, 2006; Olweus, 1993). Son muchos los adolescentes que sufren de prolongadas situaciones de victimización entre pares, lo que puede generar malestar emocional y afectar su bienestar general (Wu et al., 2015).
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE, 2019), en un análisis estadístico de la victimización escolar en el sector público, basado en datos de 61 naciones, indicó que los porcentajes de victimización se encontraban en un rango del 20% al 70%, siendo México el país más afectado en este sentido. Aunque también se hallaron otros países con cifras alarmantes, tales como: Japón, Estados Unidos, Brasil y China. Dados estos resultados, la victimización en Latinoamérica es motivo de gran preocupación. Sin embargo, esta situación se entiende mejor al considerar la variedad de factores presentes en la región, como la desigualdad socioeconómica, la violencia normalizada y la falta de recursos educativos, que influyen tanto en la proliferación de conductas agresivas como en la victimización escolar (Noroño, 2002). Se sabe que un gran número de estudiantes de escuelas públicas provienen de sectores humildes, con marcadas carencias materiales y, en algunos casos, un sistema de valores que propicia ambientes de tensión y violencia en sus hogares. Además, esta combinación de factores a menudo genera estigmas sociales y psicológicos que pueden llevar a los individuos a internalizar la creencia de que no merecen el respeto de sus derechos (Bravo et al., 2023).
Referente al clima escolar, Trianes et al. (2006) la conceptualizan como la percepción que los integrantes de una institución educativa tienen con respecto a su entorno, abarcando factores personales, físicos, estructurales y culturales que singularizan a cada institución. El clima escolar, abarca tanto la dimensión estructural, que se refiere a la organización de roles y expectativas de los estudiantes en el aula y el establecimiento de normas de conducta compartidas en grupo, así como la dimensión afectiva, la cual se relaciona con las maneras específicas en que cada persona satisface sus necesidades (Moro, 2020).
Ahora bien, luego de revisar diversos artículos científicos y otras investigaciones, resaltó la investigación realizada por (Medina et al. 2024), la cual evaluó la resiliencia en adolescentes, con el fin de identificar factores clave que influyen en su desempeño en una institución pública de Lima. Dicha investigación contó con un enfoque cuantitativo, descriptivo y no experimental; utilizando como instrumentos de recolección de datos una encuesta de información sociodemográfica y la prueba de resiliencia de (Connor & Davidson 2003). A través de este estudio se determinó que el 45,5% de los estudiantes poseen una resiliencia alta, 46,1 % resiliencia media y el 8.5% resiliencia baja.
Otro estudio relevante fue el trabajo realizado por (León et al. 2019), el cual tuvo como objetivo: examinar la victimización y la violencia escolar, tomando como referencia la motivación de venganza, la evitación y la benevolencia en adolescentes. Para tal fin, se empleó el modelo de ecuaciones estructurales. De igual forma, se ejecutaron las pruebas de victimización escolar y la escala de violencia escolar (ambas adaptadas por (Martínez et al., 2018), así como la prueba de motivaciones transgresoras (adaptada por (Guzmán et al., 2014). Conforme los hallazgos, se demostró que la victimización se asocia de forma directa con la violencia escolar.
En un tono similar, (Calderón & Vera 2022) estudiaron la percepción de los estudiantes en cuanto a la convivencia democrática en el colegio, el trato entre compañeros, la violencia en la institución y el clima escolar de manera general. El estudio se abordó desde una perspectiva cuantitativa, transversal y correlacional, tomando como escalas el clima escolar y la convivencia escolar. La investigación concluyó que existe una diferencia significativa con los grupos de quienes reciben algún tipo de violencia a diferencia de los que no la reciben. El modelo de regresión logística mostró una R de Nagelkerke de 0.58, indicando que el modelo clasifica correctamente el 82.9% de los casos.
No obstante, a pesar de la pertinencia de los estudios señalados anteriormente, estas investigaciones presentan poca información en cuanto a la causalidad de la problemática abordada. En ese sentido, la presente investigación pretende brindar mayor información sobre el tema, tomando como base el enfoque ecológico de Urie Bronfenbrenner, quien afirma que el desarrollo personal es un proceso constante de adaptación entre el individuo y sus entornos más cercanos, los cuales también están en constante cambio. Esto incluye las asociaciones que se forman entre estos ámbitos y las circunstancias de mayor alcance, siendo una fase dinámica, bidireccional y recíproca donde el niño se adapta fácilmente a su entorno y acepta la influencia de los factores asociados a él (Bronfenbrenner, 1979).
Dado que este enfoque facilita la explicación de las variables relacionadas con la resiliencia, también se incluirán en el análisis elementos asociados a la victimización y al clima escolar de los adolescentes. Esto permitirá comprender los factores que modulan la violencia, así como identificar diferentes tipos de intervenciones relevantes para abordar el problema (Galdames & Arón, 2007).
Así, el presente estudio cuenta con un relevante sustento teórico, que permite identificar con precisión los factores involucrados en esta problemática. Lo que hace que el estudio sea significativo para la psicología clínica, educativa y social, ya que ofrece un panorama más amplio sobre la casuística. Tal y como señala (Bronfenbrenner 1979), el entorno infantil influye significativamente en el desarrollo del niño, pudiendo promover u obstaculizar su crecimiento; por ello, comprender sus causas es fundamental. Además, el estudio ofrece una justificación práctica al proponer el diseño de programas preventivos basados en las variables analizadas. Metodológicamente, presenta instrumentos con alta confiabilidad y validez, que pueden servir de referencia para futuras investigaciones a nivel nacional e internacional.
De allí que, el objetivo general se basa en determinar de qué manera la resiliencia es explicada por la victimización y el clima escolar en estudiantes de instituciones educativas. En cuanto a los objetivos específicos, se plantearon los siguientes: 1. realizar un análisis descriptivo de las tres variables abordadas en el estudio; 2. Identificar cómo las dimensiones de la resiliencia se relacionan con la victimización y el clima escolar; 3. determinar el impacto de la resiliencia por la victimización en estudiantes de instituciones educativas y 4. determinar el impacto de la resiliencia por el clima escolar en estudiantes de instituciones educativas.
Así, la hipótesis plantea que la victimización y el clima escolar explican significativamente la resiliencia en estudiantes de instituciones educativas. Por último, las hipótesis específicas consideran que: las dimensiones de resiliencia que se relacionan con la victimización y el clima escolar en estudiantes de instituciones educativas son significativas, que el impacto de la resiliencia por la victimización en estudiantes de instituciones educativas es significativo y que el impacto de la resiliencia por el clima escolar en estudiantes de instituciones educativas es significativo.
Metodología
La presente investigación se desarrolló a través de una metodología básica, con el objetivo de generar nuevos conocimientos a partir de la observación de fenómenos y acontecimientos, sin buscar aplicar estos conocimientos de manera específica (OECD, 2018). Asimismo, contó con un enfoque cuantitativo, basado en un diseño empírico, de estrategia asociativa-explicativa, con la finalidad de probar modelos sobre las relaciones entre las variables, originadas de una teoría subyacente (Ato et al., 2013).
Por otra parte, la población estuvo compuesta por 2852 estudiantes de ambos sexos, del nivel secundario de instituciones educativas de la provincia de Trujillo. Mientras que, la muestra probabilística, de tipo estratificado, estuvo compuesta por 400 estudiantes, con edades comprendidas entre 14 a 17 años. Vale acotar que, los participantes aceptaron formar parte de la investigación mediante el consentimiento y asentimiento informado, lo cual responde a los principios éticos de autotomía, beneficencia, justicia y no maleficencia; garantizando así la seguridad de los estudiantes y de la propia investigación.
En la investigación se utilizó la estadística inferencial, la cual permite realizar generalizaciones sobre una población partiendo de la muestra, e investigar las relaciones entre las variables de interés (Kutner et al, 2005). También se trabajó con el software estadístico R para el análisis, ya que es considerado uno de los más flexibles en tareas estadísticas (Contento, 2019).
Por último, los datos se recopilaron aplicando tres cuestionarios, todos ellos validados y con alta confiabilidad. El primero fue la Escala de Resiliencia (RE), desarrollada por (Wagnild & Young 1993), que consta de 25 ítems y 5 dimensiones. El segundo instrumento fue la Escala de Victimización Escolar entre Iguales (VE-I), elaborada por (Cava & Buelga 2018), con 11 ítems y 3 dimensiones. El tercer instrumento fue la Escala de Clima Social en el Centro Escolar (CECSCE), realizada por (Trianes et al. 2006), compuesta por 14 ítems y 2 dimensiones.
Resultados
Tabla 1: Medias,desviación estándar, asimetría y curtosis de las variables
| Mín | Máx | M | DE | As | Cu | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Resiliencia | ||||||
| Satisfacción personal | 0 | 28 | 13,55 | 10,17 | -0,38 | -1,51 |
| Ecuanimidad | 0 | 28 | 12,70 | 9,60 | -0,34 | -1,50 |
| Perseverancia | 0 | 49 | 22,54 | 16,73 | -0,42 | -1,48 |
| Confianza en sí mismo | 0 | 49 | 23,78 | 17,83 | -0,39 | -1,52 |
| Sentirse bien sólo | 0 | 21 | 10,35 | 7,79 | -0,37 | -1,51 |
| Victimización | ||||||
| Victimización relacional | 0 | 15 | 4,00 | 3,59 | 0,55 | -0,44 |
| Victimización física | 0 | 20 | 4,15 | 3,93 | 1,18 | 2,08 |
| Victimización verbal | 0 | 20 | 5,14 | 4,78 | 0,74 | -0,01 |
| Clima escolar | ||||||
| Ambiente | 0 | 40 | 16,96 | 12,68 | -0,38 | -1,46 |
| Profesores | 0 | 35 | 13,65 | 10,18 | -0,39 | -1,47 |
| Mardia Skewness | 2926,18 | |||||
| Mardia Kurtosis | 59,59 | |||||
El clima escolar se evaluó considerando el ambiente escolar y la percepción de los profesores, obteniendo medias de 16.96 (DE = 12.68) y 13.65 (DE = 10.18), respectivamente ver (Tabla 1). Al igual que las demás variables, tanto el ambiente escolar como la percepción de los profesores mostraron valores de asimetría y curtosis negativos.
Tabla 2: Matriz de correlaciones de las variables
| Variable | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1. Satisfacción personal | - | ||||||||
| 2. Ecuanimidad | .94** | - | |||||||
| .93, .95 | |||||||||
| 3. Perseverancia | .95** | .95** | - | ||||||
| .94, .96 | .94, .96 | ||||||||
| 4. Confianza en sí mismo | .96** | .95** | .97** | - | |||||
| .95, .96 | .94, .96 | .97, .98 | |||||||
| 5. Sentirse bien sólo | .94** | .94** | .95** | .96** | - | ||||
| .93, .95 | .93, .95 | .94, .96 | .95, .96 | ||||||
| 6. Violencia relacional | .70** | .71** | .72** | .69** | .71** | - | |||
| .65, .74 | .66, .74 | .68, .75 | .65, .73 | .67, .75 | |||||
| 7. Violencia física | .66** | .67** | .67** | .65** | .66** | .78** | - | ||
| .61, .70 | .62, .71 | .62, .71 | .60, .69 | .61, .70 | .74, .81 | ||||
| 8. Violencia verbal | .67** | .68** | .68** | .66** | .69** | .83** | .85** | - | |
| .62, .71 | .63, .72 | .64, .72 | .61, .70 | .64, .73 | .81, .86 | .82, .87 | |||
| 9. Ambiente | .91** | .90** | .92** | .92** | .90** | .66** | .64** | .64** | - |
| .89, .92 | .89, .92 | .90, .93 | .91, .93 | .89, .92 | .62, .71 | .59, .68 | .59, .69 | ||
| 10. Profesores | .92** | .91** | .93** | .93** | .91** | .69** | .64** | .66** | .96** |
| .90, .93 | .89, .92 | .92, .94 | .92, .94 | .90, .92 | .64, .73 | .59, .68 | .61, .70 | .96, .97 |
Nota:Entre corchetes se informa el intervalo de confianza a un 95% de confianza.
* indica p < .05. ** indica p < .01
En la tabla 2, se puede apreciar que las correlaciones entre las dimensiones de la resiliencia y las formas de victimización fueron moderadas y significativas. Por ejemplo, la satisfacción personal mostró una correlación positiva significativa con la violencia relacional (r=0.70, p<0.01), mientras que la ecuanimidad se correlacionó de manera similar con la violencia física (r=0.67, p<0.01).
Tabla 3: Medidas de ajuste del modelo de predicción de resiliencia
| Modelo | χ2 | gl | P | χ2/gl | RSMEA | IC 90% | SRMR | CFI | TLI |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| M1 | 64,35 | 32 | p<.01 | 2,01 | 0,041 | ,030 - ,052 | 0,018 | 0,99 | 0,99 |
Nota: M1: Modelo de predicción de la resiliencia con sus cinco factores (Satisfacción personal;
Ecuanimidad; Perseverancia; Consigo mismo; Sentirse bien Solo)
En la tabla 3, el modelo de predicción de la resiliencia reveló buen índice de ajuste. El modelo incluyó las cinco dimensiones de la resiliencia, mostró un ajuste adecuado (χ2=64.35, gl=32, χ2/gl=2.01, RMSEA=0.041, SRMR=0.018, CFI=0.99, TLI=0.99).
El modelo de predicción de la resiliencia mostró que el clima escolar (β = 0.40, p<0.001) es un predictor significativo de la resiliencia en los estudiantes ver (Figura 1). La victimización tuvo un efecto negativo sobre la resiliencia, con un coeficiente de - 0,09 (p<0.001), lo que sugiere que, a mayor victimización percibida, también se observa una disminución en los niveles de resiliencia. Además, se observaron las covarianzas entre las variables predictoras: la relación entre victimización y clima escolar fue significativa y negativa (β = -.45, p< .001), sugiriendo que a medida que la victimización aumenta, el clima escolar tiende a empeorar.
Discusión
A través del análisis de los resultados se apreció que, de acuerdo al objetivo general: determinar de qué manera la resiliencia es explicada por la victimización y el clima escolar en estudiantes de instituciones educativas de Trujillo, la victimización tuvo un efecto negativo y leve sobre la resiliencia (- 0,09, p<0.001). Lo que indica que, a mayor victimización percibida, los niveles de resiliencia tienden a mejorar, pero con un efecto mínimo. De igual forma, el clima escolar, el cual tuvo un efecto aún más fuerte y significativo sobre la resiliencia (β = .40, p<.001), mostró que, a mayores relaciones positivas entre compañeros de aula y docentes, se tendrá mayores niveles de resiliencia y, sobre todo, capacidad para afrontar obstáculos.
Lo anterior concuerda con el artículo de (Medina et al. 2024), quienes demostraron que la mayoría de los escolares adolescentes se encuentran en un nivel alto y medio de resiliencia, lo que significa que presentan mayor facilidad para afrontar situaciones de estrés u otras dificultades de la vida. Esto también confirma el objetivo del estudio: demostrar la importancia de la resiliencia en la adolescencia, al evidenciar cómo los adolescentes afrontan diversas situaciones en el ámbito escolar.
Los resultados también indicaron una correlación moderada entre las dimensiones de la resiliencia y las formas de victimización. A menor victimización, mayor es la capacidad de los adolescentes para afrontar el estrés y las experiencias adversas, gracias a sus herramientas de resiliencia. Inversamente, una mayor victimización se asocia a una menor resiliencia. Esto se complementa con la teoría del aprendizaje social de Bandura (1973), que postula que el aprendizaje ocurre a través de la observación y la imitación de modelos, lo que lleva a los individuos a replicar o evitar ciertos comportamientos.
Al igual que (Domínguez et al. 2017), este estudio respalda la idea de que la violencia entre alumnos es un factor predictivo clave de la violencia escolar, confirmando que los estudiantes que muestran comportamientos violentos hacia sus compañeros o profesores tienen una mayor predisposición a ejercerla. No obstante, y en contraste con el segundo objetivo específico, la victimización no resultó ser un predictor significativo de la resiliencia. Esto pone de relieve la importancia de abordar la violencia de manera integral, ya que impacta negativamente en el desarrollo de los adolescentes en diversos contextos, pudiendo generar conductas violentas que, de no ser intervenidas a tiempo, tendrán consecuencias perjudiciales a largo plazo.
En un tono similar, si bien (Amemiya et al. 2022) identificaron la violencia verbal como la forma predominante de victimización escolar, este estudio destaca la preocupante prevalencia de la violencia física en algunos estudiantes. Este contraste subraya que, a pesar de las iniciativas de sensibilización, la violencia física continúa siendo una realidad alarmante en el entorno escolar, lo que exige una atención prioritaria y estrategias de intervención efectivas.
Asimismo, los hallazgos de esta investigación difieren con algunos de los resultados expuestos en el estudio de Paéz et al. (2020), quienes encontraron que el tipo de violencia que más predomina es la verbal (80.1%), seguida de la violencia física (47.7%) y, en tercer lugar, la violencia psicológica (36.9%). Por el contrario, en esta investigación la mayoría de los casos estuvieron asociados con la violencia física, con una asimetría de 1,18 y curtosis de 2,08. Evidenciando de esta forma que los adolescentes aun presentan problemas con el control de sus impulsos, manifestando su malestar o incomodidad frente a una situación a través de golpes o cualquier otro tipo de agresión, dejando una marca visible, así como un daño emocional.
En relación con el tercer objetivo específico, es importante destacar que el impacto de la resiliencia por el clima escolar, en estudiantes de instituciones educativas de Trujillo, es significativo. En este estudio, el clima escolar emergió como el mayor predictor de la resiliencia, lo cual se alinea con los hallazgos de (Calderón & Vera 2022), quienes detectaron que los grupos que no son molestados, por lo general, perciben un ambiente escolar más favorable y adecuado en relación con sus profesores y compañeros, visión contraria a los grupos que han sido víctimas de violencia. Esto muestra como ambas variables trabajan juntas y se correlacionan entre sí. Es decir, si existe un buen ambiente escolar, los estudiantes mostrarán una mayor capacidad de resiliencia para enfrentar diferentes situaciones y tener un mejor manejo de sus emociones y sus impulsos.
Similarmente, la investigación concuerda con el estudio de (Manzano et al. 2024), quienes evidenciaron que el incremento de la responsabilidad en los estudiantes se relaciona positivamente con la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas y la motivación autónoma. Lo que, a su vez, se traduce en un mejor clima escolar y menores niveles de violencia, puesto que el clima escolar tiene un efecto aún más fuerte y significativo sobre la resiliencia, con un coeficiente de 0,40 (p<0.001). Asimismo, un mejor clima escolar fomenta mejores relaciones interpersonales con profesores y compañeros, lo cual, a su vez, promueve una mayor resiliencia. Este hallazgo subraya la importancia del entorno escolar como factor clave para afrontar situaciones difíciles y promover el desarrollo integral de los estudiantes.
Por consiguiente, luego de haber analizado los resultados de la investigación, se confirma que el clima escolar es el mayor predictor de la resiliencia, entendiéndose que si existe un buen clima escolar, donde exista el respeto y el trabajo en equipo, los estudiantes demostrarán mayor capacidad de resiliencia, lo que les permite adaptarse y aprender de las adversidades. Esto se complementa con la teoría de (Vygotsky 1982), que postula que las experiencias vividas en diversos entornos son esenciales para el desarrollo de diferentes modalidades de comportamiento en el individuo.
Conclusiones
La investigación realizada aporta datos relevantes sobre cómo la resiliencia es explicada por la victimización y clima escolar en estudiantes. Es así que, teniendo en cuenta estos resultados, se concluye que la variable clima escolar es el mayor predictor hacia la resiliencia, asociándose de manera directa y significativa (β = .40, p<.001).
La variable victimización no es un predictor significativo para explicar la resiliencia (β = -0.09, p<0.001), ya que la relación entre victimización y clima escolar fue significativa y negativa (β = -.45, p< .001). Por su parte, la dimensión de violencia física es la que refleja mayor asimetría (1,18) y curtosis (2,08) de acuerdo a los resultados obtenidos, lo que demuestra que algunos estudiantes reportaron niveles extremadamente altos en esta dimensión.
Sobre la base de los resultados obtenidos, se recomienda una intervención multidisciplinaria. Esta intervención, a cargo de docentes y psicólogos, estaría dirigida a adolescentes y padres, con el fin de brindarles orientación sobre la prevención de diversos tipos de violencia. Asimismo, se sugiere implementar programas que promuevan las buenas prácticas en el aula y el desarrollo de habilidades socioemocionales entre los estudiantes, para establecer lazos de compañerismo y fomentar un buen clima escolar.















