Introducción
Se ha identificado que la formación en radiología ofrece escasos contenidos relacionados con el emprendimiento, lo que limita el desarrollo de habilidades necesarias para enfrentar un mercado laboral competitivo. Los profesionales perciben que los módulos actuales son insuficientes y proponen una mayor integración de competencias empresariales en el currículo (Govender et al., 2024).
Asimismo, se ha observado un impulso creciente por parte de diversas regiones para fomentar programas educativos enfocados en el autoempleo, el trabajo freelance y el agroemprendimiento entre los jóvenes. Sin embargo, muchos egresados aún enfrentan desafíos al intentar consolidar negocios sostenibles en sectores como las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la agroindustria y los servicios alimentarios. Esta situación refleja la necesidad de fortalecer la formación emprendedora desde la etapa universitaria, adaptándola a las exigencias de una economía basada en la empleabilidad autónoma (Yesmin et al., 2024).
La enseñanza del emprendimiento enfrenta el desafío de desarrollar competencias como la toma de decisiones ante el riesgo. Teorías como la del flow y la autodeterminación respaldan que las estrategias motivacionales aumentan el compromiso del estudiante. En este marco, la gamificación surge como una herramienta eficaz al simular contextos desafiantes que mejoran la percepción, la evaluación y la tolerancia al riesgo (Bezerra et al., 2024).
La educación superior se posiciona como un factor clave en el impulso del emprendimiento juvenil, dado que los estudiantes universitarios representan un grupo con alto potencial para convertirse en actores relevantes en el desarrollo económico. Las universidades, por tanto, enfrentan el desafío de responder a las demandas sociales y económicas, generando entornos que fortalezcan las competencias e iniciativas emprendedoras de sus alumnos (Calle et al., 2023).
Se observa un creciente deterioro en el ámbito laboral, en parte debido a la limitada articulación entre gobiernos, empresarios e inversionistas. Ante este panorama, las instituciones de educación superior enfrentan el reto de reorientar la formación estudiantil hacia competencias emprendedoras y prácticas empresariales, brindando herramientas que permitan a los futuros profesionales desenvolverse con mayor autonomía y eficacia en contextos reales del mercado (Quispe et al., 2023).
El desarrollo de habilidades como la autoconciencia, la resolución de problemas y la comunicación efectiva tiene un impacto positivo y decisivo en la confianza emprendedora de los estudiantes. Estos hallazgos evidencian la necesidad de integrar activamente la formación en competencias emprendedoras dentro de la educación universitaria, ya que ello incrementa su preparación y disposición para iniciar y gestionar proyectos propios con mayor seguridad (Chávez et al., 2024). En ese sentido, el objetivo del presente estudio fue analizar las implicancias de las habilidades emprendedoras en estudiantes.
Metodología
El presente estudio adoptó una metodología de revisión sistemática basada en el enfoque PRISMA, con el objetivo de recopilar y analizar artículos científicos relevantes sobre habilidades emprendedoras en estudiantes. Para la búsqueda bibliográfica se utilizaron palabras clave en inglés: “entrepreneurial skills” AND “students”.
En los criterios de inclusión se consideraron artículos publicados entre los años 2020 y 2025, disponibles en acceso abierto, localizados en las bases de datos Scopus y SciELO, y seleccionados mediante el uso del operador booleano AND. En cuanto a los criterios de exclusión, se descartaron aquellos artículos publicados antes del año 2020, así como aquellos que no estuvieran disponibles en texto completo o que estuvieran restringidos por pago.
Como resultado de la búsqueda inicial, se identificaron 33 artículos en la base de datos Scopus y 39 artículos en SciELO, obteniendo un total de 72 artículos considerados en una primera fase de análisis. Posteriormente, tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 11 artículos de Scopus y 10 de SciELO, sumando un total de 21 artículos finalmente incluidos en el análisis (véase Tabla 1).
Tabla 1 Palabras clave de búsqueda en artículos de bases de datos
| Bases de datos | Palabras clave/Motores de búsqueda | Resultados | Seleccionados |
|---|---|---|---|
| Scopus | “entrepreneurial skills” AND “students” | 33 | 11 |
| Scielo | “entrepreneurial skills” AND “students” | 39 | 10 |
| Totalidad de artículos | 72 | 21 | |
Resultados
Tabla 2 Implicancias de las habilidades emprendedoras de estudiantes
| N | Autor | Implicancias de las habilidades emprendedoras de estudiantes |
| 1 | Rossi et al. (2025). | Hay una alta intención emprendedora entre estudiantes universitarios, muchos enfrentan obstáculos para emprender tras graduarse. Esto evidencia la necesidad de que las universidades adapten sus mallas curriculares e identifiquen habilidades emprendedoras clave según el contexto. La validación de instrumentos de evaluación del perfil emprendedor es una estrategia útil para fortalecer la formación desde un enfoque práctico y contextualizado. |
| 2 | Ibidunni & Nnaemeka (2025) | Los hallazgos indican que el ingenio emprendedor (ER), entendido como una competencia multidimensional mediada por capacidades dinámicas, incrementa significativamente la intención emprendedora (IE) en estudiantes universitarios. Se destacan habilidades clave como la frugalidad, el autocontrol y el uso eficiente de recursos como esenciales para emprender en contextos limitados. Esto subraya la importancia de incluir estas dimensiones en la formación emprendedora universitaria. |
| 3 | Pezo & Paredes (2024). | La actividad laboral del estudiante es el único factor sociodemográfico que influye significativamente en su perfil emprendedor, mientras que otros aspectos, como edad, género o tipo de universidad, no mostraron diferencias relevantes. Esto sugiere que la experiencia laboral previa puede fortalecer las competencias emprendedoras durante la formación académica. |
| 4 | Nuraini et al. (2024) | El pensamiento emprendedor, las habilidades en TIC, las competencias sociales e interculturales, y la preparación profesional inciden de manera positiva en la preparación de los estudiantes universitarios para enfrentar los desafíos de la economía del conocimiento (K-economy). Esto resalta la necesidad de ajustar las políticas educativas para fortalecer dichas competencias, permitiendo que la educación superior contribuya activamente al desarrollo económico y social mediante la innovación. |
| 5 | Strampe et al. (2024). | También se ha subrayado el papel fundamental de las habilidades blandas en la activación de comportamientos emprendedores, especialmente en áreas clave como la creación de nuevos negocios, el financiamiento creativo y el crecimiento organizacional |
| 6 | Muñoz & Lozano (2024) | La integración de habilidades en TIC y emprendimiento en cursos como Economía Digital resulta clave para mejorar la preparación del estudiantado frente a los retos de la era digital. Se identificaron áreas de mejora como la contextualización de contenidos, la oferta de herramientas empresariales y el fortalecimiento del acompañamiento académico. Estos hallazgos permiten optimizar futuras implementaciones educativas, contribuyendo a la formación de perfiles más competitivos en contextos económicos locales |
| 7 | Chávez (2024). | Las incubadoras universitarias de negocios (INU) desempeñan un papel clave en el fortalecimiento de las competencias emprendedoras del estudiantado. Su implementación no solo incentiva la participación activa en proyectos de emprendimiento, sino que también contribuye al desarrollo económico local y al perfil emprendedor de los estudiantes. |
| 8 | Khumalo & du Plessis (2024). | Contar con un sistema de gestión estratégica de la información (SIM) favorece significativamente el proceso de comercialización de la innovación en universidades emprendedoras. Este enfoque ayuda a crear entornos adecuados para que estudiantes e innovadores transformen sus ideas en productos o servicios comercializables, fortaleciendo así sus habilidades emprendedoras y la capacidad institucional para fomentar el emprendimiento. |
| 9 | Rocha et al. (2023). | El uso de un conjunto de características emprendedoras (como la autoeficacia, liderazgo, innovación y toma de riesgos) permite construir modelos más sólidos y explicativos sobre la intención emprendedora. Además, la educación emprendedora actúa como un factor modulador que potencia estas características, lo que permite diseñar estrategias formativas más eficaces dentro del entorno universitario. |
| 10 | Andrea et al. (2023). | Las trayectorias laborales de los egresados universitarios africanos no siguen un camino lineal hacia el empleo formal, sino que suelen ser variadas y complejas, combinando el emprendimiento, el empleo informal y la educación continua. Ante esta realidad, se vuelve fundamental que las universidades no solo formen en competencias académicas, sino que también preparen a los estudiantes para generar medios de vida diversificados. Los hallazgos evidencian que la mayoría de los graduados construyen portafolios de ingresos en lugar de insertarse directamente en el mercado laboral, lo cual resalta la importancia de fortalecer habilidades emprendedoras desde la educación superior. |
| 11 | Zapata et al. (2022). | Las trayectorias laborales de los egresados universitarios africanos no siguen un camino lineal hacia el empleo formal, sino que suelen ser variadas y complejas, combinando el emprendimiento, el empleo informal y la educación continua. Ante esta realidad, se vuelve fundamental que las universidades no solo formen en competencias académicas, sino que también preparen a los estudiantes para generar medios de vida diversificados |
| 12 | Olutuase et al. (2020). | Los programas de educación emprendedora pueden ser clave para enfrentar el desempleo juvenil, pero su efectividad depende en gran medida de su adecuación al contexto local. El estudio concluye que una formación emprendedora descontextualizada resulta limitada, por lo que se recomienda desarrollar currículos que integren factores nacionales, locales e institucionales para fortalecer realmente las competencias emprendedoras de los estudiantes. |
| 13 | Prysmakova, P. (2024). | Una desconexión entre la orientación social de los participantes y el enfoque empresarial del programa de formación, lo que sugiere que, en contextos sin marcos legales adecuados para organizaciones sin fines de lucro, las estrategias educativas deben adaptarse mejor a las motivaciones de servicio público. Una estructura legal más alineada con dichas aspiraciones podría potenciar el desarrollo de emprendimientos sociales efectivos. |
| 14 | Gazi et al. (2024). | la educación emprendedora no solo incrementa la intención de emprender, sino que también mejora la empleabilidad de los estudiantes. Además, identifica que dicha intención actúa como mediadora entre la formación emprendedora y la capacidad de inserción laboral, destacando la importancia de diseñar programas educativos que impulsen tanto el emprendimiento como la empleabilidad a través del desarrollo de competencias clave. |
| 15 | Lenhart et al. (2022). | Los programas educativos como R2I2S fortalecen habilidades emprendedoras al integrar investigación, innovación y liderazgo. Los estudiantes desarrollaron una mayor comprensión del valor social y de mercado de sus investigaciones, así como competencias clave en comunicación, colaboración e iniciativa emprendedora, lo que resalta la importancia de una formación profesional más integral en el ámbito universitario. |
| 16 | Sujood et al. (2024) | La Teoría del Comportamiento Planeado, junto con la percepción de deseabilidad y viabilidad, permiten predecir de forma sólida la intención emprendedora en estudiantes de turismo y hotelería. Esto ofrece una base útil para que las instituciones diseñen estrategias y asignen recursos que fortalezcan las competencias emprendedoras en este grupo. ( |
| 17 | Bejinaru et al. (2022) | El acceso a recursos materiales y la interacción activa con el entorno universitario se asocian con un mayor desarrollo de competencias y habilidades emprendedoras en los estudiantes. Esto sugiere que fortalecer los recursos disponibles y promover entornos académicos participativos son estrategias efectivas para fomentar el emprendimiento estudiantil |
| 18 | Papyrina et al. (2020). | pese a algunas diferencias de género en la percepción de habilidades específicas, no se encontraron brechas en la confianza respecto a habilidades como liderazgo, iniciativa, planificación estratégica y competencias emprendedoras, resaltando su relevancia transversal en la formación estudiantil |
| 19 | Blanco et al. (2024) | El entorno familiar y universitario influye directamente en el desarrollo de habilidades emprendedoras y en la intención de emprender, especialmente entre estudiantes universitarias en Colombia. En contraste, los rasgos de personalidad no mostraron impacto significativo, subrayando el rol clave del contexto en la formación de competencias emprendedoras. |
| 20 | Ho et al. (2023) | La participación en el programa OCOP en Vietnam fortaleció habilidades emprendedoras mediante capacitaciones, redes de contacto y mejoras económicas. Se evidenció un incremento en el capital humano, social y financiero de los participantes, destacando el valor de iniciativas locales para fomentar competencias emprendedoras y dinamizar ecosistemas rurales. |
| 21 | Seimiya & Kang (2024). | El aprendizaje activo (AL) demostró tener un impacto positivo a largo plazo en el desarrollo de habilidades genéricas y emprendedoras en estudiantes universitarios. Se evidenció que su efectividad en el emprendimiento depende de la intención emprendedora previa, lo que sugiere que este enfoque puede potenciar competencias clave desde la etapa universitaria hasta la vida profesional |
Importancia de las habilidades emprendedoras de estudiantes
La importancia de las habilidades emprendedoras en estudiantes ha sido ampliamente reconocida por su impacto en la intención emprendedora y en la inserción profesional. El ingenio emprendedor, entendido como una competencia multidimensional mediada por capacidades dinámicas, ha demostrado aumentar significativamente la intención de emprender en jóvenes universitarios. Habilidades como la frugalidad, el autocontrol y el uso eficiente de recursos se identifican como esenciales, especialmente en contextos con recursos limitados, lo que sugiere la necesidad de integrarlas en la formación académica (Ibidunni et al., 2025). En esta línea, se ha evidenciado que la experiencia laboral previa de los estudiantes, más que factores como el género o el tipo de universidad, es el único aspecto sociodemográfico que influye de forma significativa en su perfil emprendedor, destacando el valor del trabajo práctico durante la etapa formativa (Pezo-Arteaga et al., 2024).
Asimismo, el pensamiento emprendedor, las habilidades en tecnologías de la información, la competencia intercultural y la preparación profesional resultan determinantes para afrontar los retos de la economía del conocimiento. La mejora de estas competencias puede ser incentivada mediante políticas educativas orientadas a potenciar la innovación y el desarrollo sostenible desde las universidades (Nuraini et al., 2024). También se ha subrayado el papel fundamental de las habilidades blandas en la activación de comportamientos emprendedores, especialmente en áreas clave como la creación de nuevos negocios, el financiamiento creativo y el crecimiento organizacional (Strampe et al., 2024).
El contexto actual del mercado laboral, caracterizado por trayectorias no lineales, refuerza la urgencia de fortalecer estas habilidades. En África, por ejemplo, la mayoría de egresados combina empleo informal, emprendimiento y educación continua, construyendo portafolios de ingresos en lugar de acceder directamente a un trabajo formal, lo que exige una formación que prepare para la generación autónoma de medios de vida (Andrea et al., 2023). Este mismo fenómeno se repite en otros estudios, donde se plantea la necesidad de que las universidades adapten su enfoque académico para responder a la realidad cambiante de las trayectorias profesionales (Zapata et al., 2022).
Programas como R2I2S han mostrado ser eficaces en la integración de investigación, innovación y liderazgo, fortaleciendo competencias como la comunicación, la colaboración y la iniciativa emprendedora, y brindando una formación más integral y contextualizada (Lenhart et al., 2022). En el ámbito específico del turismo y el hotelería, se ha confirmado que la intención emprendedora puede predecirse de forma robusta mediante la teoría del comportamiento planeado, combinada con percepciones de deseabilidad y viabilidad, lo que permite a las instituciones diseñar estrategias pedagógicas más efectivas (Sujood et al., 2024).
Además, el acceso a recursos materiales y la participación activa en entornos universitarios favorecen directamente el desarrollo de competencias emprendedoras, indicando que los recursos institucionales y las dinámicas académicas influyen significativamente en la formación emprendedora (Bejinaru et al., 2022). Finalmente, aunque se observan algunas diferencias por género en la percepción de ciertas habilidades, no existen brechas relevantes en áreas como el liderazgo, la iniciativa o la planificación estratégica, lo cual reafirma el carácter transversal y esencial de las competencias emprendedoras en la formación universitaria (Papyrina et al., 2020).
Estrategias de las habilidades emprendedoras de estudiantes
Frente a la alta intención emprendedora de los estudiantes universitarios, se ha identificado que muchos enfrentan barreras al intentar emprender tras egresar. Esto señala la urgencia de replantear las mallas curriculares y adaptar los contenidos formativos a las habilidades más demandadas en cada contexto. La validación de instrumentos que evalúan perfiles emprendedores se presenta como una estrategia efectiva para fortalecer la formación desde un enfoque práctico y situado (Rossi et al., 2025). En este marco, la integración de competencias digitales y emprendedoras en cursos como Economía Digital ha demostrado ser clave, aunque también se han identificado áreas de mejora, como la contextualización del contenido, el acceso a herramientas empresariales y un acompañamiento académico más sólido (Muñoz et al., 2024).
Las incubadoras universitarias de negocios se consolidan como espacios estratégicos para el desarrollo de competencias emprendedoras, ya que promueven la participación activa del estudiantado y favorecen tanto el crecimiento personal como el dinamismo económico local (Chávez, 2024). A esto se suma el aporte de sistemas de gestión estratégica de la información, los cuales facilitan la transformación de ideas en productos o servicios comercializables, generando entornos que estimulan la innovación y fortalecen las habilidades emprendedoras dentro del ecosistema universitario (Khumalo et al., 2024).
Por otro lado, se ha comprobado que utilizar un conjunto de características emprendedoras como la autoeficacia, la capacidad de liderazgo, la innovación y la disposición al riesgo permite construir modelos explicativos más precisos sobre la intención emprendedora. La educación en emprendimiento actúa, en este sentido, como un elemento modulador que potencia dichas características y permite establecer estrategias formativas más eficaces (Rocha et al., 2023). Sin embargo, para lograr un impacto real, estos programas deben responder a las particularidades locales, ya que cuando están descontextualizados, su efectividad disminuye considerablemente. Se recomienda, por tanto, diseñar currículos que integren factores nacionales, institucionales y regionales (Olutuase et al., 2020).
Al analizar contextos donde los marcos legales para organizaciones sin fines de lucro son limitados, se ha identificado una desconexión entre las motivaciones sociales del estudiantado y el enfoque empresarial de algunos programas. Esto sugiere que las estrategias educativas deben considerar también las aspiraciones de servicio público para potenciar emprendimientos sociales sostenibles (Prysmakova, 2024). De igual forma, la educación emprendedora no solo fomenta la creación de empresas, sino que también mejora la empleabilidad, al desarrollar competencias que fortalecen la inserción laboral. La intención emprendedora actúa como un puente que conecta la formación con oportunidades profesionales (Gazi et al., 2024).
En el ámbito de las estrategias comunitarias, la experiencia del programa OCOP en Vietnam evidenció mejoras sustanciales en el capital humano, social y financiero de los participantes. Estas mejoras se lograron a través de capacitaciones, redes colaborativas y aumento de ingresos, mostrando el valor de las iniciativas locales en la promoción de habilidades emprendedoras (Ho et al., 2023). En el terreno pedagógico, el aprendizaje activo ha mostrado efectos positivos a largo plazo, particularmente cuando existe una intención emprendedora previa. Esta metodología permite el desarrollo de competencias clave que se aplican incluso en etapas avanzadas de la vida profesional (Seimiya et al., 2024).
Por último, la validación de instrumentos específicos, como el Arts Entrepreneurship Profile, ha permitido evaluar dimensiones relevantes como el liderazgo, la identificación de oportunidades y la tolerancia a la incertidumbre en estudiantes de disciplinas artísticas. Esta estrategia representa un avance importante para personalizar la formación emprendedora según el perfil y vocación profesional del estudiante (Hanson, 2021).
Conclusiones
El estudio concluyó que las habilidades emprendedoras en estudiantes han sido ampliamente reconocidas por su impacto en la intención emprendedora y la inserción profesional. Se ha subrayado el papel fundamental de las habilidades blandas en la activación de comportamientos emprendedores, especialmente en áreas clave como la creación de nuevos negocios. Por ello, se requiere que las universidades adapten su enfoque académico para responder a la realidad cambiante de las trayectorias profesionales.
Asimismo, se evidenció que el acceso a recursos materiales y la participación activa en entornos universitarios favorecen directamente el desarrollo de competencias emprendedoras. En cuanto a las estrategias para fomentar dichas habilidades, la validación de instrumentos que evalúan perfiles emprendedores se presenta como una herramienta efectiva para fortalecer la formación desde un enfoque práctico y situado.
La implementación de cursos como Economía Digital ha demostrado ser clave; sin embargo, también se identificaron áreas de mejora, tales como la contextualización del contenido, el acceso a herramientas empresariales y un acompañamiento académico más sólido. Desarrollar competencias como la autoeficacia, la capacidad de liderazgo, la innovación y la disposición al riesgo permite construir modelos explicativos más precisos sobre la intención emprendedora. Además, se deben considerar las aspiraciones de servicio público como un componente relevante para potenciar emprendimientos sociales sostenibles desde la etapa universitaria.















