Introducción
La conciencia ambiental ha adquirido una importancia creciente, especialmente en América Latina y el Caribe, región considerada vulnerable ante el cambio climático, con cerca del 60 % de la biodiversidad global y de los recursos hídricos del planeta (Insight Crime, 2025). Aun así, esta riqueza se encuentra bajo una amenaza constante, particularmente en la agricultura y la biodiversidad (Banco Interamericano de Desarrollo, 2023). Para ilustrar la situación, el año 2024 fue el más cálido en Centroamérica y el segundo en Sudamérica, además de presentarse huracanes, incendios, sequías e inundaciones que afectaron comunidades (Naciones Unidas, 2025). Asimismo, la región sufre altas tasas de deforestación y pérdida de biodiversidad en la Amazonía, el Gran Chaco y la selva Maya (Insight Crime, 2025). Por lo tanto, se trata de objetivos centrales que requieren un alto compromiso para combatir activamente esta problemática en la región (Banco Interamericano de Desarrollo, 2023).
En general, se requieren estudios sobre conciencia ambiental, considerando el impulso de programas basados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París (Cruz, 2022) (Naumenko y Kozyreva, 2021). Informes recientes sugieren que América Latina aún no alcanza las metas de los objetivos antes mencionados (Pataca y Flores, 2022). Los estudios sobre conciencia ambiental han analizado previamente modelos que integran dimensiones como el conocimiento, las actitudes y las prácticas (Rivas et al., 2025). Las revisiones sistemáticas recientes confirman que la conciencia ambiental es un concepto no solo ecológico, sino también enmarcado dentro de enfoques holísticos. Estos enfoques destacan la necesidad de desarrollar las dimensiones cognitiva, afectiva, conativa (disposición a actuar) y activa (conductual) para fortalecer la educación ambiental (Arévalo Cuz et al., 2022) (Rivas et al., 2025).
Así, la conciencia ambiental es una competencia esencial para comprender y mitigar fenómenos globales y problemas ambientales locales; requiere invertir en una sólida conciencia ecológica para promover acciones de recuperación y sostenibilidad de los ecosistemas (Arévalo Cuz et al., 2022) (Benavente Villafuerte, 2023). Los programas de conciencia ambiental pueden empoderar a las personas hacia comportamientos sostenibles (Cruz, 2022) (Yupanqui-Guevara y Leyva, 2024). No obstante, la realidad actual y las perspectivas futuras de una coexistencia óptima con el ambiente resultan relativamente pesimistas, dado que la responsabilidad de su protección suele atribuirse a agentes externos en lugar de a las acciones individuales (Páramo et al., 2015).
En Latinoamérica existen programas de conciencia ambiental, pero muchos carecen de espacios de reflexión sobre las propias acciones ambientales (Benavente Villafuerte, 2023). Su efectividad también puede verse limitada por el bajo compromiso de los gobiernos para aplicar estrategias educativas que fortalezcan la conciencia ambiental (Cruz et al., 2022). Sin embargo, cuando se implementan, se observan mejoras en conocimientos, actitudes y comportamientos proambientales (Medina-Arboleda y Páramo, 2024) (Yupanqui y Leyva, 2024). En Colombia, algunos proyectos escolares presentan debilidades debido a la falta de conocimiento sobre sus ejes temáticos (Cruz, 2022). Por ello, las acciones efectivas de protección ambiental deben considerar múltiples dimensiones (Medina-Arboleda y Páramo, 2024) (Román Núñez y Cuesta Moreno, 2016).
La conciencia ambiental se considera un fenómeno multifacético, que abarca desde el conocimiento (dimensión cognitiva) hasta los sentimientos o preocupaciones (dimensión afectiva), la disposición a actuar (dimensión conativa) y las acciones reales (dimensión activa o conductual) orientadas al cuidado de los ecosistemas (Arévalo Cuz et al., 2022) (Yupanqui y Leyva, 2024). Es imperativo integrar estas dimensiones, reconociendo que el conocimiento por sí solo no garantiza cambios de comportamiento (Román Núñez y Cuesta Moreno, 2016). Los programas efectivos deben enfatizar los contextos locales, la interacción interdisciplinaria y las actividades de contacto directo con la naturaleza (Medina-Arboleda y Páramo, 2024).
En tal sentido, a pesar de esfuerzos significativos de organismos internacionales y cierto énfasis educativo ambiental, todavía persisten brechas de la comprensión de efectividad y el impacto sostenido de los programas de conciencia ambiental en América Latina. En consecuencia, se propuso responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es el impacto de los programas de conciencia ambiental en Latinoamérica (2018-2025) sobre conocimiento, actitudes, conductas e indicadores comunitarios/institucionales?
Metodología
Se llevó a cabo según el método PRISMA 2020 que contempla sintetizar la literatura basada en conciencia ambiental en países de habla castellana desde 2018 a 2025. Se propusieron las siguientes características de los estudios a elegir: desde los últimos 7 años (desde 2018 a 2025), preferentemente artículos científicos, artículos de Latinoamérica y España. En ese sentido, se propuso incluir enfoques tanto cuantitativos, cualitativos o mixtos sobre los programas o intervenciones en conciencia ambiental en cualquier muestra disponible sin excluir por edades. Para los criterios de exclusión se eliminaron fuentes como tesis, opiniones, libros, revisiones sistemáticas o de cualquier tipo, cartas al editor, artículos en idiomas diferentes al español, inglés y portugués.
Los registros de artículos se obtuvieron de bases reconocidas: Proquest, Scopus, SciELO y Science Direct. Las búsquedas en cada base de datos se efectuaron en el mes de septiembre de 2025. Se obtuvieron 721 artículos iniciales de los cuales finalmente se seleccionaron 31 atendiendo a los criterios antes mencionados.
Para encontrar los estudios, se colocó en las cajas de búsqueda de cada base de datos combinaciones de palabras clave en inglés y español según la base de datos, tales como: "Intervention", "Program", "Environmental awareness", "Sustainability awareness", "Environmental concern", "Environment", "Knowledge", "Cognitive", "Attitude", "Change", "Effect". En este paso se utilizaron filtros por fechas y por países.
Los artículos se revisaron de la siguiente forma; inicialmente, se leyeron los abstract, para luego examinar los textos completos, lo que culminó en la inclusión final de trabajos en la revisión mediante los dos investigadores. Para el cribado se utilizó la herramienta Rayyan, donde se filtraron los duplicados y luego se filtró según la lectura completa de artículos. Finalmente, se colocaron los registros de artículos en matrices con columnas usando el software Excel. Esta herramienta ayudó a resumir la información sustancial, destacando aspectos como autor-año, revista, país, método, hallazgos.
Resultados
Tabla 1: Estudios sobre programas de conciencia ambiental y síntesis
| N° | Autor-Año | País | Método | Hallazgos de conciencia ambiental |
|---|---|---|---|---|
| 1 | (Benítez et al. 2019) | Ecuador | Cualitativo | Generó conciencia ambiental y salud comunitaria, ambiente inclusivo y mejora de interacción entre estudiantes, maestros y la comunidad |
| 2 | (Carvajal Oses et al. 2023) | Costa Rica | Mixto | Impacto cognitivo, conductual, motivacional y comunitario. Se adquirió competencias, alto compromiso de conservación del manglar, participación comunitaria en protección ambiental. |
| 3 | (Cañón-Vargas et al. 2025) | Colombia | Cualitativo | Impacto en conciencia ambiental y habilidades científicas en niños. Fomentó identidad de "guardianes". |
| 4 | (Beraún-Espíritu et al. 2024) | Perú | Cuantitativo | Impacto cognitivo, conductuales, motivacionales y comunitario: evolución de conciencia ambiental de estudiantes. |
| 5 | (Brito-Rivero y Castillo-Gonzales 2018) | Cuba | Mixto | Impacto cognitivo, conductual y comunitario: fortaleció la conciencia ambiental y logró el saneamiento de áreas afectadas por residuos sólidos. |
| 6 | (Collado et al. 2020) | España | Cuantitativo | Aumentó las actitudes ambientales de los niños, pero no tuvo un impacto en comportamientos ambientales. |
| 7 | (Aristizábal Cuellar et al. 2025) | Colombia | Mixto | Aumentó conciencia sobre consecuencias negativas y beneficios ambientales; barreras como apatía, falta de infraestructura, potencial para cambios conductuales futuros. |
| 8 | (Holguin-Alvarez et al. 2023) | Perú | Cuantitativo | Mejoras en habilidades científicas, conocimiento, observación y conciencia ambiental. |
| 9 | (de Pontes et al. - 2022) - | Brasil | Cualitativo | Mitigar impactos con organización social y el cambio conductual, implica impacto holístico. |
| 10 | (Figueroa Sánchez y Cruz-Morales, 2019) | México | Cualitativo | Impacto conductual y motivacional comunitario: lograron resultados en gestión de residuos. Persisten desconfianza y desinterés que impiden gobernanza completa. |
| 11 | (Alarcon et al. 2025) | Perú | Mixto | El juego ABCCI reforzó conocimiento y compromiso con sostenibilidad, efectos positivos en competencias, inmersión y emociones, comportamientos responsables. |
| 12 | (Bopp et al. - 2019) | Chile | Cuantitativo | Los incentivos del programa solo impactaron la motivación extrínseca de agricultores con baja motivación hacia prácticas sostenibles. Fueron ineficaces o innecesarios para aquellos con alta motivación. |
| 13 | (Díaz-Mendoza y Sánchez - 2019) | Colombia | Mixto | Logró cambios positivos en conocimiento y actitudes, sensibilizando a la comunidad educativa mediante experiencias lúdicas. |
| 14 | (Giglio et al. - 2022) | Brasil | Cuantitativo | El programa de mejores prácticas redujo conductas dañinas de los buzos (baja tasa de contacto), redujo impacto negativo en el arrecife sin comprometer alta satisfacción. |
| 15 | (Hoyos et al., 2024) | Brasil | Cualitativo | Fomentó el pensamiento crítico, la creatividad y el compromiso ambiental, logrando que los niños internalizaran el contenido de manera significativa (no mecánica). |
| 16 | (Ferragut Reinoso et al., 2018) | Cuba | Mixto | Se logró sensibilizar a actores locales y en cultura medioambiental. Estimuló el compromiso social el desarrollo sostenible; gran parte de la comunidad desconocía los problemas ambientales. |
| 17 | (Ramm et al., 2018) | Brasil | Cualitativo | Aumentó la conciencia ambiental, mejoró las prácticas de segregación de residuos y fomentó la responsabilidad compartida. |
| 18 | (Gallardo y Martínez, 2021) | Cuba | Mixto | Impacto cognitivo, conductual, motivacional y comunitario: nueva conciencia ambiental, uso sostenible de recursos, logrando una tendencia positiva en la participación social. |
| 19 | (Sánchez-Gervacio et al. 2021) | México | Mixto | La intervención educativa tuvo impacto positivo en conocimientos y prácticas: mejor manejo de pesticidas, correcta disposición de contenedores entre los agricultores. |
| 20 | (García et al. 2021) | Argentina | Mixto | Impacto comunitario y conductual. Cambió actitudes y comportamientos hacia la responsabilidad ambiental (ej. disminución de escombros de pesca) gracias a la participación ciudadana y al enfoque inclusivo. |
| 21 | (Prosser Bravo et al. 2022) | Chile | Mixto | Se centró en las emociones (ira, miedo, desesperación) y las perspectivas de los participantes sobre la educación para el cambio climático y las estrategias futuras deseadas. |
| 22 | (Muñoz-Quezada et al. 2019) | Chile | Cuantitativo | La intervención educativa aumentó la percepción del riesgo de pesticidas en niños y adultos, pero no logró una reducción inmediata en los niveles de metabolitos urinarios, sugiriendo que no redujo la exposición. |
| 23 | (Rungruangsakorn et al. 2024) | Chile | Mixto | Generó cambios positivos en hábitos y comportamiento de funcionarios (reciclaje, uso de papel), aunque no fueron generalizados. |
| 24 | (Rios Rios et al. 2019) | Perú | Cuantitativo | Impactó en lo cognitivo, afectivo y conductual de la población, modificando la forma en que pensaban, sentían y actuaban respecto a la protección ambiental y los riesgos. |
| 25 | (Yangali Vicente, 2021) | Perú | Cualitativo | Fortaleció el comportamiento ecológico estudiantil, tuvo éxito en acciones de tratamiento de residuos, reciclaje, aumento de espacios verdes y conservación de agua y energía, con compromiso familiar. |
| 26 | (Ramirez-Ordoñez et al. 2021) | Colombia | Cuantitativo | Impacto cognitivo, conductual: aumentó la competencia pro-ambiental en niños (mayor en el conocimiento). Se observaron cambios conductuales, como reprender acciones ambientales nocivas. |
| 27 | (Leal et al. 2020) | México | Cuantitativo | Foco en factores que influyeron en éxito de políticas de compra verde en municipios mexicanos. |
| 28 | (Mihura et al. 2021) | Colombia | Cualitativo | Impacto comunitario, conductual positivo: promovió el desarrollo sostenible y logró una integración innovadora de aspectos culturales y naturales. |
| 29 | (Ruiz-Corro et al. 2024) | Peru | Cuantitativo | Impacto en lo cognitivo, afectivo y activo. Transformó positivamente actitudes y comportamientos ecológicos, con 80.6% de estudiantes en niveles sobresalientes. |
| 30 | (Raimondo et al. 2018) | Argentina | Cualitativo | Impacto cognitivo, conductual, motivacional y comunitario, movilizando a la comunidad y generando empoderamiento. Disminución de la vulnerabilidad educativa. |
| 31 | (O'Ryan et al. 2023) | Latinoamérica | Cuantitativo | Débil sostenibilidad de los programas de recuperación post-COVID-19 en América Latina, sin promover efectivamente el desarrollo sostenible o la recuperación ecológica. |
| 32 | (Laso Salvador et al. 2019) | España | Cuantitativo | El programa mejoró la conciencia ambiental en dimensiones cognitivas y activas (comportamiento), pero no mostró cambios significativos en creencias y sentimientos de responsabilidad. |
| 33 | (Tomas et al. 2025) | Perú | Cualitativo | Impacto cognitivo, conductual, motivacional y comunitario. Promovió el reciclaje, el trabajo en equipo y la participación activa. |
Frecuencias relevantes
De los 33 estudios revisados prevalecen en países como Perú (7 artículos), Colombia (5), Brasil (4), Chile (4), México (3), Cuba (3), Argentina (2), España (2), Costa Rica (1), mientras que 2 son en varios países. En cuanto a la metodología, predominan los estudios de intervención ambiental, con enfoques cuantitativos (12), cualitativos (10), mixtos (11). Por año, se observa una tendencia creciente en publicaciones recientes: 2018 (4), 2019 (7), 2020 (2), 2021 (6), 2022 (3), 2023 (3), 2024 (4) y 2025 (4), lo que indica un aumento sostenido de investigaciones en los últimos años.
Conciencia ambiental cognitiva
La dimensión cognitiva fue la más abordada, reportando mejoras de conocimiento ambiental de los participantes. Intervenciones en Perú, Colombia, Brasil y Cuba demostraron que programas educativos incrementaron la alfabetización científica, sostenibilidad, manejo de residuos y percepción de riesgos (Ruiz-Corro et al., 2024) (Ramírez-Ordoñez et al., 2021) (Ramm et al., 2018). Estos resultados suelen priorizar los conocimientos como base para el cambio de actitudes y comportamientos.
Conciencia ambiental comportamental
Cambios de hábitos hacia reciclaje, manejo seguro de pesticidas y reducción de impactos negativos, (Giglio et al., 2022) (Gallardo y Martínez, 2021)(Yangali Vicente, 2021) principalmente en comunidades escolares y rurales de Perú, Colombia, México y Brasil, con resultados de prácticas responsables mediante participación activa y estrategias lúdicas.
Conciencia ambiental afectiva o de actitudes
Menos estudios incluyeron lo afectivo, reportaron mejoras en actitudes y motivación hacia la protección ambiental, especialmente en niños y comunidades rurales (Collado et al., 2020) (Alarcón et al., 2025) (Bopp et al., 2019). En España, Chile y Colombia, los programas sensibilizaron a los participantes a comprometerse emocionalmente con el medio ambiente, aunque la persistencia de barreras como desconfianza y apatía limitan el impacto a largo plazo (Figueroa Sánchez y Cruz-Morales, 2019) (Aristizábal Cuellar et al., 2025).
Conciencia ambiental en lo comunitario
La conciencia comunitaria destacó al fortalecimiento social y la participación comunitaria en gestión ambiental (Benítez et al., 2019) (Raimondo et al., 2018) (García et al., 2021). En Cuba, Argentina y Perú, los programas impulsaron colaboración entre actores de organizaciones sociales para enfrentar desafíos ambientales. Estos resultados pueden generar impactos replicables.
Discusión
Los resultados extraídos demuestran que es posible formular y ejecutar programas para fortalecer la conciencia ambiental, con impactos positivos en las dimensiones cognitivas, conductuales, motivacionales y comunitarias. Predomina el enfoque cuantitativo y de intervención, evidenciando que las estrategias pedagógicas estructuradas generan cambios significativos en el conocimiento y las actitudes hacia el ambiente (Guerrero, 2023). Estos programas son efectivos no solo en la transmisión de información, sino también en la promoción de acciones concretas para la conservación y el manejo responsable de los recursos naturales.
Contrariamente, estudios menos predominantes y no intervencionistas reportan limitaciones en los cambios conductuales y en la sostenibilidad de los resultados. Las iniciativas basadas solo en incentivos extrínsecos muestran eficacia limitada en poblaciones con baja motivación intrínseca (Bopp et al., 2019), mientras que la falta de planificación pedagógica y la apatía social dificultan la consolidación de la conciencia ambiental, especialmente en contextos de alta presión extractiva y escasa remediación (Guerrero, 2023) (Román Núñez y Cuesta Moreno, 2016).
Estos hallazgos se alinean con modelos multidimensionales que consideran las áreas cognitiva, afectiva, conativa y activa como pilares de la formación integral del individuo (Rivas, 2025). Los programas que abordan estas dimensiones logran la internalización y la práctica de valores ecológicos, especialmente cuando involucran a agentes educativos, familiares y promueven la interdisciplinariedad en el currículo (Guerrero, 2023). Sin embargo, algunos estudios advierten que el impacto conductual es menor que el cognitivo, lo que sugiere reforzar estrategias que motiven la acción sostenida (Collado et al., 2020).
El aporte de esta revisión es mostrar que la conciencia ambiental trasciende la sensibilización escolar y se proyecta hacia la práctica cotidiana en diversos sectores (Guerrero, 2023) (Mendoza-Peña et al., 2023). Se reportan programas exitosos de buceo que reducen el daño a los arrecifes de coral (Giglio et al., 2022) y proyectos agrícolas que mejoran el manejo seguro de pesticidas, el uso de equipos de protección y el tratamiento de contenedores tóxicos (Sánchez-Gervacio et al., 2021). También se registran cambios de hábitos en funcionarios públicos respecto al reciclaje (Rungruangsakorn et al., 2024) y el impulso de organizaciones sociales hacia comportamientos sostenibles (De Pontes et al., 2022). Otros esfuerzos transforman actitudes frente a los escombros de pesca mediante la participación ciudadana (García et al., 2021) o fomentan la protección de ecosistemas como los manglares (Carvajal Oses et al., 2023).
Finalmente, se identificaron limitaciones como la escasez de estudios longitudinales que midan cambios conductuales y motivacionales a largo plazo, así como la limitada integración de diversos agentes transformadores. Aunque los programas educativos logran avances significativos, es necesario consolidar acciones que trasciendan el ámbito escolar y promuevan una cultura ambiental sostenible en todos los niveles sociales (Guerrero, 2023).
Conclusiones
En síntesis, las intervenciones en conciencia ambiental sí pueden demostrar un impacto positivo en el desarrollo de conocimientos y la comprensión sobre temas ecológicos. Destaca el aumentar la comprensión y promover la adopción de actitudes y comportamientos proambientales. Estos resultados impulsan la responsabilidad individual y la participación comunitaria activa en la conservación y el desarrollo sostenible. En cuanto a la disgregación de conciencia ambiental, a nivel actitudinal, fomentan valores y predisposiciones favorables hacia la protección del ambiente. En lo conductual, inducen prácticas responsables y sostenibles, aunque el cambio de comportamiento suele ser gradual y necesita constantes esfuerzos. La motivación, individual como grupal, se fortalece con compromiso a iniciativas ambientales. Asimismo, la participación comunitaria se incrementa, facilitando la colaboración y el sentido de pertenencia. Estos avances contribuyen a la construcción de una cultura ambiental más sólida. No obstante, se necesita que nuevas investigaciones puedan integrar estas concepciones más amplias en concepto y beneficiarios de la conciencia ambiental.















