Introducción
La convivencia escolar representa un desafío central en las instituciones educativas. A pesar de los esfuerzos por implementar programas de prevención de conflictos y promover ambientes respetuosos, persisten situaciones de violencia, acoso entre pares, discriminación y conflictos frecuentes entre estudiantes y docentes. Estas problemáticas no solo deterioran el clima escolar, sino que también obstaculizan el desarrollo académico, social y emocional de los estudiantes, con un impacto negativo directo en su aprendizaje y bienestar general. La coexistencia de conductas agresivas, la escasez de estrategias efectivas para resolver conflictos y la limitada participación de la comunidad educativa en la toma de decisiones subrayan la urgencia de fortalecer políticas y prácticas que impulsen la convivencia positiva. Factores adicionales, como la diversidad cultural, la inclusión de estudiantes con necesidades especiales y las desigualdades socioeconómicas, complican aún más la creación de un ambiente escolar verdaderamente armonioso.
En este escenario, resulta esencial analizar críticamente los estudios existentes sobre convivencia escolar, identificar desafíos clave y buenas prácticas, y sintetizar un conocimiento consolidado que oriente políticas educativas y estrategias pedagógicas efectivas. La revisión sistemática de la literatura emerge así como una herramienta fundamental para desentrañar la complejidad de la convivencia escolar y proponer soluciones que refuercen la formación integral de los estudiantes y la cohesión institucional.
A nivel internacional, Morales Andrade et al. (2025) en Ecuador encontraron que la convivencia escolar se percibe mayoritariamente en nivel medio (64,5%), lo que sugiere relaciones interpersonales relativamente adecuadas, aunque con conflictos ocasionales y dificultades en su resolución pacífica. En Colombia, Luis Ayala (2023) reveló que el 51,54% de estudiantes de secundaria exhiben un nivel regular de convivencia, marcado por comportamientos que alteran la armonía en aulas y recreos, evidenciando problemas persistentes en relaciones interpersonales y cumplimiento normativo. En Perú, García Vásquez y Zamora (2025) reportaron que el 44,4% de estudiantes alcanza un nivel medio de convivencia, moderadamente favorable, pero con retos en interacciones y prácticas inclusivas.
En el ámbito nacional, el reporte del portal SíseVe (2024) registró más de 49.000 casos de violencia estudiantil, reflejando graves problemas de convivencia en numerosas escuelas. La mayoría se concentra en Lima Metropolitana (17.700 casos), seguida de Piura (3.369), Arequipa (2.277) y Cusco (1.659), lo que delinea focos críticos territoriales y resalta la necesidad de intensificar estrategias de prevención y promoción de la convivencia pacífica.
En una institución de secundaria en la jurisdicción Veintiséis de Octubre de Piura, los estudiantes enfrentan dificultades que comprometen la convivencia escolar, relacionadas con la gestión de conflictos, el clima institucional y las competencias socioemocionales. Algunos muestran problemas para resolver disputas de forma constructiva, mientras otros luchan por integrarse en grupos y sostener relaciones armoniosas. Además, se observan deficiencias en la autorregulación emocional y actitudes agresivas hacia pares, lo que erosiona las interacciones y el ambiente educativo. Estas dinámicas generan tensiones, desmotivación y una sensación de inseguridad, agravada por la falta de empatía, cooperación y autorregulación, que afecta tanto la convivencia entre pares como el rendimiento académico.
La relevancia de este problema radica en que una convivencia escolar óptima es clave para el desarrollo integral de los estudiantes. Fomentar un entorno donde los conflictos se resuelvan pacíficamente, el clima sea seguro y motivador, y las competencias socioemocionales se fortalezcan, prepara a los jóvenes para enfrentar retos sociales, emocionales y académicos con eficacia.
Por tanto, este estudio se guía por la pregunta de investigación: ¿Cuál es el grado de convivencia escolar en estudiantes de secundaria, considerando conflictos escolares, clima escolar y competencias socioemocionales?
La investigación se sustenta en una justificación teórica basada en la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura y la Teoría del Constructivismo Social de Lev Vygotsky. Desde el punto de vista práctico, permite diseñar estrategias pedagógicas y psicoeducativas para la resolución pacífica de conflictos, el desarrollo de competencias socioemocionales y la mejora del clima escolar, creando entornos más inclusivos, respetuosos y colaborativos que reduzcan la violencia y potencien el aprendizaje significativo. Metodológicamente, la revisión de literatura ofrece una visión actualizada de enfoques, teorías y prácticas eficaces, identificando estrategias basadas en evidencia para potenciar interacciones y cohesión escolar. Socialmente, beneficia directamente a estudiantes mediante relaciones saludables, respeto mutuo y resolución pacífica de conflictos, e indirectamente a docentes, familias y personal administrativo, cultivando una cultura de convivencia positiva y equilibrio emocional.
En este marco, el objetivo es analizar la producción científica reciente sobre convivencia escolar en educación secundaria, identificando factores que la fortalecen o deterioran, y estrategias educativas efectivas para prevenir conflictos.
Antecedentes internacionales y nacionales
La revisión literaria incorpora antecedentes internacionales clave. En Chile, Sahueza-Lopez et al. (2025) exploraron habilidades socioemocionales ligadas a la convivencia escolar, hallando percepciones generalmente positivas, aunque las mujeres superan a los varones en gestión interpersonal y cumplimiento normativo. Esto enfatiza la necesidad de entornos protectores y colaborativos que impulsen tanto la convivencia como el progreso académico.
En Ecuador, Medranda et al. (2024) analizaron conflictos escolares, detectando alta frecuencia entre pares y una relación negativa con el rendimiento académico y clima escolar. Recomiendan fortalecer habilidades socioemocionales, gestión de conflictos y un clima institucional positivo.
En España, Fernández-Martín et al. (2024) evaluaron el programa Itinerario, encontrando mejoras significativas en competencias socioemocionales en el grupo experimental, validándolo como intervención basada en evidencia para poblaciones en riesgo. Avivar-Cáceres et al. (2022) demostraron que el programa Formación en Habilidades Comunicativas y Emocionales reduce violencia y mejora clima escolar mediante avances en comunicación y competencias socioemocionales. Martínez-Fernández et al. (2021) estudiaron el clima escolar en 187 centros secundarios con más de 16.000 estudiantes, asociando mayor indisciplina docente con climas débiles, y destacando dimensiones interpersonales y normativas en la conducta disruptiva.
En Perú, Aparicio-Arteaga et al. (2025) examinaron el coaching educativo, confirmando su eficacia para mejorar convivencia y formación integral en ámbitos académico, emocional, social y ético. Sarmiento (2025) halló niveles regulares en habilidades socioemocionales y convivencia, con conflictos afectando bienestar y rendimiento, sin asociación significativa entre variables. Otiniano (2023) identificó una relación de baja magnitud entre bienestar psicológico y convivencia. Morales (2023) validó la estrategia “El arte de vivir en paz” por sus mejoras en convivencia secundaria. Hernández (2022) reportó una correlación moderada positiva (r=0.533) entre inteligencia emocional y convivencia. Villanueva Ospinal et al. (2022) vincularon significativamente violencia escolar, convivencia y toma de decisiones, abogando por intervenciones integrales.
Fundamentación teórica
La variable convivencia escolar se ancla en dos teorías principales. Primero, la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura (1977), que explica cómo las personas adquieren conductas y relaciones mediante observación e imitación. En educación, estudiantes y docentes modelan hábitos convivenciales como respeto, colaboración y resolución pacífica, reforzando comportamientos positivos cuando la escuela ofrece ejemplos coherentes (Rodríguez-Alfonso & Torres-Barrero, 2023).
Segundo, la Teoría del Constructivismo Social de Lev Vygotsky (1978), que ve el aprendizaje y desarrollo como productos de interacciones sociales. La convivencia se fortalece mediante actividades colaborativas, diálogo y construcción compartida de significados, con el lenguaje, apoyo entre pares y guía docente como pilares para relaciones respetuosas, cooperativas e inclusivas (Concha, 2023).
La convivencia escolar abarca las interacciones entre miembros de la comunidad educativa -estudiantes, profesores y personal- que moldean relaciones y vida social (Delgado-Galindo et al., 2025). Es un fenómeno socioeducativo complejo, afectado por violencia y necesitado de gestión integral para entornos respetuosos (Ortega Cabrejos & Medina Carbajal, 2025). Se define como interacciones que generan climas armónicos para enseñanza, aprendizaje y participación (Rojas-Andrade, 2024), o como coexistencia pacífica y democrática con responsabilidad compartida (Sainz et al., 2023), guiada por normas negociadas (Carmona Pérez, 2023).
Los conflictos escolares son multidimensionales, involucrando aspectos interpersonales, estructurales y culturales con dinámicas de poder, reglas y diversidad (Rojas-Andrade, 2024). Representan tensiones relacionales que reflejan fallas en normas, equidad y seguridad (Cohen et al., 2022), o interacciones tensas por comunicación deficiente y habilidades limitadas (Espelage et al., 2021). Son procesos inevitables que requieren gestión constructiva para evitar escalada (Johnson & Johnson, 2021), o desacuerdos por incompatibilidades que alteran relaciones (Valente et al., 2020).
El clima escolar es el entorno psicosocial con percepciones compartidas de relaciones, disciplina, apoyo y seguridad, influyendo en pertenencia y participación (Huang et al., 2024). Actúa como factor clave para desarrollo socioemocional mediante apoyo e inclusión (Castro & Oriol, 2023), configura compromiso vía prácticas pedagógicas (Maxwell et al., 2022), y determina calidad de vida por normas, valores y estructuras (Cohen et al., 2021), o patrones de respeto y justicia (Thapa et al., 2020).
Las competencias socioemocionales son capacidades transformadoras para empatía, autoeficacia, resolución colaborativa y decisiones éticas (Smith & Lee, 2025), procesos dinámicos de reflexión, regulación y colaboración (Martínez & Perales, 2024), predictores de bienestar y resiliencia (D’Imperio et al., 2023), fortalezas intra e interpersonales para comportamiento positivo (Zins et al., 2022), o habilidades para procesar emociones e interacciones constructivas (Durlak et al., 2021).
Metodología
La presente investigación se desarrolló mediante una revisión sistemática de la literatura, que facilitó el análisis de estudios previos sobre la convivencia escolar y sus dimensiones clave: conflictos escolares, clima escolar y competencias socioemocionales. Se empleó una metodología de enfoque cualitativo y sistemático, asegurando la rigurosidad y validez de los resultados obtenidos en cada etapa del proceso. El diseño adoptado consistió en una revisión bibliográfica sistemática, orientada a identificar, analizar y sintetizar información esencial de investigaciones publicadas en los últimos cinco años, con el propósito de extraer patrones y aportes relevantes.
Para lograrlo, se consultaron bases de datos reconocidas y de alto impacto académico, como Scopus, Web of Science, Google Académico y SciELO, complementadas con libros, tesis doctorales y documentos institucionales de organizaciones relevantes vinculados directamente a la variable de estudio. La estrategia de búsqueda incorporó palabras clave específicas, combinadas mediante operadores booleanos para maximizar la precisión y exhaustividad de los resultados. Entre los ejemplos utilizados destacan: “convivencia escolar”, “school coexistence”, “conflict resolution”, “school climate” y “emotional self-regulation”, adaptados según las particularidades de cada base de datos.
La selección de documentos siguió un proceso estructurado en tres etapas bien definidas. En la fase de identificación, se realizó la búsqueda inicial en las bases de datos con las palabras clave establecidas, acompañada de un primer cribado para eliminar estudios irrelevantes o duplicados que no aportaran al enfoque central. La etapa de cribado implicó una evaluación detallada de títulos y resúmenes, filtrando aquellos documentos con mayor pertinencia temática. Finalmente, en la fase de elegibilidad, se procedió a la revisión exhaustiva de los textos completos seleccionados, verificando su alineación precisa con los objetivos de la investigación y excluyendo aquellos que no cumplieran criterios estrictos de calidad o relevancia.
La información extraída se organizó de manera sistemática en una matriz de análisis, que contempló categorías específicas como: autor(es) y año de publicación, título del estudio, objetivo principal, metodología aplicada y principales resultados obtenidos. Posteriormente, estos datos se agruparon temáticamente según áreas emergentes de conocimiento, tales como la conceptualización teórica de la convivencia escolar, los factores asociados a los conflictos escolares, el impacto del clima escolar en el aprendizaje y el desarrollo socioemocional, y los programas e intervenciones educativas diseñados para mejorar la convivencia escolar en contextos reales.
Se reconoce abiertamente que esta revisión podría presentar ciertas limitaciones inherentes, como la disponibilidad restringida de estudios completos en acceso abierto, el posible sesgo de publicación que favorece resultados positivos, y la priorización de documentos en español e inglés, lo que podría subrepresentar otras lenguas o regiones. Sin embargo, se garantizó el estricto respeto a los derechos de autor en todo momento, citando toda la información consultada conforme al formato APA (7ª edición), lo que asegura transparencia y trazabilidad. Esta metodología proporciona un análisis integral y confiable de la convivencia escolar, generando conocimientos teóricos sólidos y aplicaciones prácticas que resultan directamente aplicables en contextos educativos y sociales diversos, al tiempo que orienta el diseño de estrategias innovadoras para fortalecer la interacción positiva entre estudiantes, docentes y la comunidad educativa en general.
Tabla 1 Muestra seleccionada
| N° | Artículo revisado | Año | Revista | Aporte |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Clima escolar y conductas disruptivas en secundaria | 2025 | Saga: Revista Científica Multidisciplinar | Analiza la relación entre clima escolar y conductas disruptivas, evidenciando que un clima institucional negativo incrementa comportamientos conflictivos en secundaria. |
| 2 | Análisis descriptivo de la convivencia escolar en estudiantes de básica secundaria en una municipalidad colombiana | 2023 | Latam: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades | Describe niveles de convivencia escolar y problemáticas frecuentes, aportando datos empíricos sobre relaciones interpersonales en contextos municipales. |
| 3 | School coexistence management: A systematic review. Horizontes | 2025 | Horizontes: Revista de Investigación en Ciencias de la Educación, | Sistematiza enfoques y estrategias de gestión de la convivencia escolar, destacando modelos preventivos e integrales. |
| 4 | Feasibility, acceptability, and appropriability of a national program to improve school coexistence | 2024 | Frontiers in Psychology | Evalúa la viabilidad y aceptación de un programa nacional, evidenciando su impacto positivo en la convivencia escolar. |
| 5 | Public discourse of the Chilean Ministry of Education on school coexistence | 2025 | Social Sciences | Analiza el discurso institucional sobre convivencia escolar y su coherencia con políticas educativas. |
| 6 | Conflict resolution and peer mediation programs in schools | 2021 | Review of Educational Research | Demuestra la efectividad de programas de mediación escolar y resolución de conflictos en la reducción de violencia. |
| 7 | School conflict, aggression, and violence: Interrelated processes | 2021 | School Psychology Review | Explica la interrelación entre conflicto, agresión y violencia, aportando un marco teórico comprensivo. |
| 8 | The role of socio-emotional competencies in students’ psychological well-being: A longitudinal study | 2023 | Journal of Educational Psychology | Evidencia que las competencias socioemocionales influyen positivamente en el bienestar psicológico estudiantil. |
| 9 | Estrategias para la resolución de problemas y la gestión de conflictos en el aula con estudiantes | 2024 | Ciencia y Reflexión | Propone estrategias didácticas para la resolución de conflictos y mejora de la convivencia en el aula. |
| 10 | School coexistence and socioemotionality during the COVID-19 pandemic: A systematic review | 2023 | Gaceta de Pedagogía | Analiza el impacto de la pandemia en la convivencia escolar y el desarrollo socioemocional. |
| 11 | Rethinking effective bully and violence prevention efforts | 2022 | Educational Psychologist | Replantea enfoques de prevención del acoso escolar desde modelos integrales y sostenibles. |
| 12 | School coexistence and conflict management in educational communities: A systemic perspective | 2024 | Frontiers in Psychology | Aporta una visión sistémica para la gestión de conflictos y convivencia escolar. |
| 13 | What works in anti-bullying programs? Analysis of effective intervention components | 2021 | Journal of School Psychology | identifica los componentes de los programas antibullying más efectivos para reducir perpetración y victimización en contextos escolares. |
| 14 | Coaching educativo para mejorar la convivencia escolar | 2025 | Revista Electrónica de Ciencias de la Educación, Humanidades, Artes y Bellas Artes, | Evidencia la eficacia del coaching educativo como estrategia de mejora de la convivencia escolar. |
| 15 | Retos de la convivencia escolar en el Perú | 2021 | Revista Grupo Cieg | Analiza los principales desafíos de la convivencia escolar en el contexto peruano. |
Fuente. Elaboración propia
Discusión
Los estudios internacionales revisados revelan patrones contrastantes que enriquecen la comprensión de la convivencia escolar. En Chile, Sahueza-Lopez et al. (2025) destacan una percepción generalmente positiva tanto de la convivencia como de las habilidades socioemocionales, con mujeres superando a varones en gestión interpersonal y cumplimiento normativo. Este panorama optimista contrasta marcadamente con los hallazgos de Medranda et al. (2024) en Ecuador, donde una alta incidencia de conflictos entre pares se asocia negativamente con el rendimiento académico y la percepción del clima escolar. En España, la evidencia es particularmente robusta: Fernández-Martín et al. (2024), Avivar-Cáceres et al. (2022) y Martínez-Fernández et al. (2021) demuestran consistentemente que intervenciones específicas -como programas curriculares integrados y formación en habilidades comunicativas- generan mejoras significativas en competencias socioemocionales, reducen la violencia escolar y fortalecen el clima institucional a través de dimensiones estructurales (normas claras) e interpersonales (relaciones de calidad).
En el contexto peruano, los resultados muestran mayor heterogeneidad y, frecuentemente, efectos moderados. Aparicio-Arteaga et al. (2025) en Trujillo y Morales (2023) en la misma ciudad validan intervenciones prometedoras: el coaching educativo y la estrategia "El arte de vivir en paz" logran mejoras concretas en convivencia, alineándose con la eficacia programática observada en España. Sin embargo, otros estudios nacionales presentan hallazgos menos concluyentes: Sarmiento (2025) en Lima no detecta asociaciones significativas entre habilidades socioemocionales y convivencia; Otiniano (2023) en Chiclayo identifica solo una relación de baja magnitud entre bienestar psicológico y convivencia; Hernández (2022) en Ica reporta una correlación moderada (r = 0.533) entre inteligencia emocional y convivencia; mientras que Villanueva Ospinal et al. (2022) en Ventanilla incorpora la influencia combinada de violencia escolar y toma de decisiones institucionales.
Esta comparación sistemática evidencia patrones claros: los contextos internacionales presentan intervenciones exitosas con efectos claros o percepciones definidas (positivas o problemáticas), mientras que en Perú predominan correlaciones débiles o nulas, sugiriendo desafíos estructurales locales -como indisciplina crónica o implementación limitada de programas preventivos- que diluyen el impacto de variables individuales.
Los hallazgos internacionales consolidan que las competencias socioemocionales funcionan como amortiguadores efectivos contra conflictos, mejorando simultáneamente el clima escolar y el rendimiento académico, tal como lo demuestran las mejoras post-intervención en España y la relación inversa entre conflictos-desempeño en Ecuador. En contraste, los estudios peruanos sugieren que factores como inteligencia emocional o bienestar psicológico, aunque influyentes, manifiestan impactos restringidos, posiblemente por entornos educativos con indisciplina estructural o escasa institucionalización de intervenciones preventivas, similar a lo documentado por Martínez-Fernández et al. (2021) sobre la relación indisciplina-clima débil.
Estas diferencias implican la urgente necesidad de diseñar entornos protectores que integren dimensiones normativas y relacionales, priorizando intervenciones basadas en evidencia para poblaciones vulnerables. Las brechas de género identificadas en Chile -ausentes en estudios nacionales- podrían explicar parcialmente por qué la convivencia en Perú se percibe frecuentemente como regular o baja, señalando la necesidad de enfoques diferenciados que la investigación local aún no ha explorado sistemáticamente.
Conclusiones
La convivencia escolar en educación secundaria se caracteriza por un nivel generalmente regular, donde coexisten percepciones positivas en ciertos contextos con desafíos persistentes como indisciplina, conflictos interpersonales y violencia escolar. En el ámbito peruano, los resultados muestran una convivencia moderadamente favorable que alcanza su mayor potencial cuando se aplican intervenciones pedagógicas específicas, contextualizadas y sostenidas en el tiempo.
Los conflictos escolares emergen como una problemática recurrente con impacto negativo directo en el clima escolar, el bienestar emocional y el rendimiento académico de los estudiantes. En la educación secundaria peruana, la capacidad para resolver conflictos se mantiene en niveles moderados a bajos, lo que revela limitaciones en el desarrollo de habilidades comunicativas, emocionales y sociales necesarias para una gestión pacífica de desacuerdos. Esta realidad subraya la urgencia de intervenciones sistemáticas que prevengan la escalada de tensiones y fortalezcan las relaciones interpersonales.
El clima escolar se posiciona como dimensión central de la convivencia, moldeado por factores estructurales -como normas claras y organización institucional- junto a elementos relacionales basados en la calidad de las interacciones comunitarias. Un clima percibido como regular o desfavorable correlaciona directamente con mayor conflictividad y convivencia limitada, aunque puede transformarse mediante enfoques colaborativos, preventivos y participativos que fomenten el respeto mutuo y el sentido de pertenencia.
Las competencias socioemocionales actúan como factores protectores clave frente a los conflictos escolares, aunque en la educación secundaria peruana se desarrollan mayoritariamente en niveles regulares. Pese a que no siempre evidencian una influencia directa y robusta sobre la convivencia, funcionan como amortiguadores que promueven la autorregulación emocional, la empatía y las interacciones positivas. Por ello, resulta esencial integrar programas educativos basados en evidencia al currículo, para cultivar una convivencia escolar más armónica y sostenible a largo plazo.















