SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.23 número2Aspectos Bioéticos Relacionados con el Comienzo y el Valor de la Vida Humana índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Revista de la Facultad de Medicina

versión impresa ISSN 0798-0469

RFM v.23 n.2 Caracas jul. 2000

 

EDITORIAL

CONFERENCIA DICTADA POR EL DOCTOR FERNANDO RISQUEZ

(Caracas 18 de marzo del 2000)

Buenos días. Agradezco a todas las personalidades que constituyen a Humana, que tienen muy buen nombre y mejores intenciones, que me hayan puesto en este brete de hablar de sexualidad, cosa que como médico me ha tocado por lo menos dos veces, y está escrito en Conceptos de Psicodinamia. ¿Me quedan cuántos minutos?. Porque aquí en Humana, el tiempo, la medida y la materia son demoníacos.

Entonces después de los agradecimientos y dada la atmósfera que yo como psicoterapeuta observo aquí, una atmósfera de angustia retenida de gran calibre, y apartando todas las demás cosas, voy a tratar de ser claro y sintético. A mí me es muy dificil ser sintético, pero no creo que me sea muy dificil ser claro.

Aquí hay una serie de ideas en esta controversia, que realmente sí resultó ser una controversia, muy amable, pero una controversia después de todo. Vamos a empezar a definir quien les va a hablar, les va a hablar un médico, y un médico que ha recorrido toda la medicina. Comencé siendo cirujano, he sido un internista y terminé siendo psiquiatra, y por lo tanto está educado en términos de lo que dice la biología, de lo que dice la fisiología, de lo que dice la psicología, y está amedrentado por lo que dice la sociología. Porque este médico que esta aquí es individuólogo, y por lo tanto no es sociólogo. Eso en cuanto al conferencista. En cuanto a lo que quiero mencionar aquí, se basa en unas cuantas ideas fundamentales.

En biología, una idea del siglo diecinueve, la aportan Darwin y Wallace diciendo que la vida, que las especies son el resultado de una larguísima evolución de formas cambiantes, que se repiten algunas, que se reciclan y que se revierten. Eso fue en contra de otro pensamiento biológico que decía que lo que existe vital está clasificado en cajones específicos, y que esos cajones específicos se basan en sus diferencias y no en sus semejanzas. Esa es la primera idea, esa idea del evolucionismo fue tan brillante y es tan corrosiva que cayó también en la sociología. De modo que no hay ningún sociólogo hoy en día que no tenga un pensamiento evolucionista.

Sin embargo otro sociólogo en el siglo veinte quien se llamó Teilhard de Chardin, aceptó el transformismo de Darwin y Wallace. Fue uno de los pioneros en descubrir el hombre de Pekín (Sinanthropus pekinensis) y a pesar de eso dijo: no, esto no es simplemente una evolución a la loca, esto debe tener alguna finalidad y le añadió al transformismo de Darwin y Wallace, la finalidad, y dijo que la finalidad era el hombre, y que más allá del hombre, había un punto omega de conjunción humana que ascendía mas allá de la mente hacia lo espiritual.

Esta diatriba, esta diferenciación se basa en algo muy antiguo que un filósofo de nombre Lovejoy ha definido hace poco. Se trata de los siguientes conceptos: la nada, aparece el caos, el caos se organiza y aparece el orden, una vez que se ordena aparece el diseño y por último aparece la mente; la mente entonces parece que tiene dos conexiones, una hacia atrás que es lo material y una hacía delante que es lo espiritual, y cuando se dice mente se dice hombre, por lo tanto hoy en día decimos que el hombre es una identidad biopsicosocial es decir no solamente va hacia su cuerpo, alma y espíritu sino que va hacia su socio. Esa idea de contribución o de misterio por el cual el caos pasa al orden, el orden pasa al diseño, el diseño pasa a la mente. La idea de Darwin -que no la tenía muy clara, pero la tenía- es que eso era algorítmico, es decir que había unas funciones que se repetían en cierto orden y que ese cierto orden siempre producía un resultado final evolutivo. Esa es una primera idea para esta controversia en este caso de la homosexualidad, tema del cual ya ustedes se enteraron de unos ciertos datos.

Entonces, desde el punto de vista biológico tenemos que a medida que pasa esa evolución cualquiera que sea la interpretación y aparece la mente, pero esa mente está incrustada en un cuerpo y depende de ese cuerpo, ya el Doctor Alberto Fernández lo explicó: cómo en el cuerpo están canceladas una serie de hormonas y una serie de moléculas que lo caracterizan. Pero los biólogos decidieron con justa razón, que la vida instintiva, es decir la vida que nos pone a nosotros a vernos como parte de una gran escalera de eslabones de distintos seres vitales, tiene en común dos grandes instintos: un primer instinto que es el instinto de conservación, que tiene que ver con el tubo digestivo, y tiene que ver con el sistema nervioso, es decir, comer la tierra, evacuar lo que no me gusta de la tierra, comer más tierra y meterlo en mi cuerpo. Y al mismo tiempo estar seguro de donde consigo esa comida y estar seguro de que no me mate.

El segundo instinto aparece millones de millones de años después, es el instinto sexual, porque primero los biólogos saben que existía un mar en movimiento que produjo proteínas que produjo células y esas células, estuvieron millones de millones de años progresando y pasaron de ser procariotes a eucariotes. Una vez que fueron eucariotes pasaron millones de años, y entonces se sexualizaron, es decir, aparecieron formas de interacción, entre una célula que tenia una característica y otra célula que tenía otra característica. Muy posteriormente, millones de años después, en el periodo Precámbrico no se sabía cual era hembra y cual era macho y aunque son animales multicelulares, sin embargo no se distinguen. Pero vamos a ser más concretos, vamos a acercarnos ya a los hombres y a los animales. Una vez que pasamos de bacterias a algas y de algas a hongos, y de hongos a plantas, y de plantas a animales, una vez que llegamos ya a los animales, persiste la sexualidad, es decir, que existen dos instintos animales profundos: el instinto de la conservación y el instinto de la sexualidad.

Entonces, indiscutiblemente que el instinto de conservación puede ser unipolar, es decir "yo como", "yo siento", "yo busco acomodo". Pero el instinto sexual siempre es bipolar, "yo me voy contigo para procrear otro individuo como yo".

La segunda idea tiene que ver con la fisiología y de eso ya hemos hablado bastante aquí. La organización. El diseño de un ser humano lógicamente tiene órganos y esos órganos producen funciones, y por lo tanto la función que explica o que manifiesta el instinto sexual no se puede llamar conducta sexual, porque eso es un criterio sociológico, es decir, una conducta no es sino la calificación de un proceso y la calificación la tiene que hacer otro, entonces no debemos hablar de conducta sexual sino de desarrollo sexual. Sigamos en plan evolucionista, un desarrollo que va de una cosa primitiva que es bastante simple a una cosa muy complicada que es bastante compleja siguiendo la idea de Teilhard: la complejización creciente y después la convergencia de los caracteres. Aquí va una idea que sigue siendo la misma idea del evolucionismo.

La segunda idea se relaciona con el desarrollo sexual, -ya que estamos hablando de ese tema- en el desarrollo oral también, el Doctor Sigmund Freud descubre que esa mente a la cual hemos llegado mediante el diseño, esa mente es consciente de unas cosas, pero no es consciente de muchas otras y que esas dos realidades, la consciencia y el inconsciente, están dentro de cada individuo y dentro de cada mente, de eso ya habló Maria Cristina Ortega, de eso ya habló Gonzalo Himiob. Entonces esa segunda idea es revolucionaria, porque acaba con la tendencia normativa, legislativa y social, de decir: esto es normal y esto es anormal. Lógicamente los que seguimos a Freud, como Jung, como Adler, como Lacan, todos los médicos que seguimos a Freud, tenemos que seguir siendo médicos individuólogos, es decir tratamos a una persona y descubrimos en esa persona un mundo, por lo tanto la idea de Freud es muy importante para individualizar el proceso y no para socializar el proceso, estoy hablando del desarrollo de la sexualidad.

Freud con muchísimo talento dice que esa sexualidad comienza en mi relación con la mujer que me pare, no con el hombre que llamaron para que la mujer pariera, nó, eso es secundario. Por eso es que yo digo en una frase, creo que bastante exitosa que la maternidad es lo esencial, la maternidad es instintiva. La paternidad no, la paternidad es social, es decir ser madre es ser mujer, ser padre es ser un hombre que cree: ¿ese hijo es mío?. Sí, es un acto social, porque en esta vida no hay paternidad sino aceptación.

Desde el punto de vista psicológico, para poder hablar de desarrollo sexual, tenemos que hablar de cómo el desarrollo sexual afecta a la individualidad de cada quien, y la afecta como lo afecta todo en el cerebro, todo en la mente, todo en la psicología y todo en la fisiología de todas las funciones. Primero el sentimiento, y entonces les recuerdo: antes de que ustedes tuvieran cuatro años, se recuerdan como se manejaba uno, con dos palabras que vienen de la boca "gusta", "no gusta" eso es emoción y eso es sentimiento. Posteriormente viene el pensamiento, y posteriormente el movimiento. Nadie se mueve si no ha sido emocionado, si no ha pensado, si no ha deseado, y entonces se mueve. Eso que quede clarito.

Entonces en el desarrollo sexual debemos tomar en cuenta: primero el sentimiento, la emoción que causa la sexualidad, después el pensamiento que se deriva de la emoción que causa la sexualidad y por último la acción sexual, que es lo único sociológico posible, lo demás no es sociológico. Ni la emoción ni el pensamiento sexual son sociológicos. Lo único que es sociológico es el movimiento. Y por eso los movimientos de este siglo que acaba de terminar se llaman "movimientos gay", "movimientos lesbis", etc. Yo no voy a entrar en eso, porque no soy sociólogo.

La tercera idea es la idea de la relatividad. Un genio llamado Albert Einstein dejó de hablar de corotos y atracciones entre corotos, que era lo que hablaba Isaac Newton. Einstein dijo que la energía es el resultado de la masa multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado. Al decir eso, la palabra energía vista por un médico, vuelve a tomar el sentido evolucionista. La energía es transformación, porque uno nunca se la imagina solita. Cuando los astrónomos nos dicen que la energía se fue, le dicen un agujero negro. Es cuando toda la energía desaparece al observador, no se sabe qué se hizo. Es una idea profundamente femenina. La feminidad es un agujero negro. No estoy hablando de las mujeres, ustedes son varios agujeros negros. Estoy hablando de ese pensamiento. Y la masculinidad está hecha de agujeros luminosos. Es decir, dejan de ser agujeros, porque donde hay luz no hay agujeros. Esa es la tercera idea.

Y la cuarta idea, que la vengo hablando, que los médicos tenemos que recordar todos los días: la idea de la individualidad versus sociedad. La relación médico-paciente es una relación INDIVIDUOGENA. Viene de un individuo que sufre y que pide ayuda a otro individuo que sufre y pretende ayudar. Eso es lo primero. Y lo segundo es lo contrario, es lo opuesto, lo social. Cuando se une un individuo con otro se llaman socios, y cuando se unen varios se llaman sociedad.

Y por último la quinta idea que quiero traer antes de embarcarme en este mar de la sexualidad. La idea del orden. Recuerdan que les dije la nada, el caos, el caos se ordena, después viene el diseño, el diseño produce la mente, y la mente busca a Dios o no lo busca, dependiendo de si es ateo o no. El orden, de lo que nos habla desde el punto de vista intelectual y personal: es del orden como norma, o del orden como posibilidad. El orden como norma es definitivamente intelectual y causal. Y lo que no esté dentro de esa norma se llama anorma. Lo normal contra lo anormal. Eso es una forma de la idea de orden. Y hay otra idea de orden que es la posibilidad. "Este orden" "aquél orden", "aquél otro orden". Un médico verdadero, posee esas dos tendencias. 0 es ordenado, en cuyo caso busca la normalidad, que la saca de las estadísticas, y mete la matemática y aparta el sentimiento; o un médico mete el sentimiento y entonces ya no puede usar las estadísticas, porque está hablando de individuo y entonces dice "este orden", "otro orden". De modo que a un psicoterapeuta le es muy dificil hablar de normalidad o anormalidad.

Así pues, cuando yo hable aquí tengo que hablar de eso como lo que soy. Como biólogo tampoco, porque la última apreciación que hago, es una apreciación de orden natural. "Natura non facit saltus" decían los latinos: "La naturaleza no salta de una cosa para la otra" sino se expande, y se expande como un abanico, en la naturaleza siempre hay un abanico de posibilidades. Fisiológicamente el abanico de posibilidades es inmenso para formar un hombre o una mujer, aunque estemos ya diferenciados en género: hay una que va a producir y uno que van a usar para producir. Esa idea del abanico hace que nosotros los médicos podamos ver diferentes formas posibles del cuerpo y el alma en cualquier sujeto.

Entonces hay hombres que nacemos muy bellos, y somos muy difíciles de diferenciar de una niña. Y seguimos creciendo, y seguimos siendo muy bellos, pero tenemos una ligera tendencia a tener una belleza más bien varonil, hasta que terminamos de viejos muy bellos, pero con una belleza definitivamente masculina. Hay gente que nace muy bella, pero desde chiquito es más bien una belleza masculina, es decir, es más bien un monito varón. Hay mujeres que nacen muy bellas, y entonces jamás las llaman niñas, las llaman ángeles. Hasta que se arrugan un poquito y entonces se hacen mujeres. Ahí no hay problema, puede haber problemas desde el punto de vista social, pero individualmente no hay problema. Hay mujeres que son más bien masculinoides, y no es solamente el alfa-estradiol, sino los musculitos que se les ven y el caminar y todo eso, y sin embargo, son muy femeninas. Son mujeres. Entonces no me vengan con el cuento de que uno puede diferenciar. Váyanse a una escuela primaria, como lo he hecho yo varias veces, a segundo grado o a un kinder, a ver si saben quien es varón y quién es hembra. Y ahora que visten a todos los niños iguales, a ver como lo saben.

Entonces hay una serie de observaciones de nosotros, los que llevamos estadísticas, que dicen que las mujeres, desde niñas, tienen tendencia a tocar el objeto nuevo, como palpándolo y los hombres a lanzarnos sobre el objeto nuevo, como arrebatándolo. Los hombres son más brutos que las mujeres. Pero hay mujeres que son mucho más brutas que los hombres. Entonces, en lo que estoy hablando del desarrollo, no puede haber ni en la forma ni en la sustancia, diferenciaciones capitales. El Doctor Alberto Fernández lo dijo al terminar. No puede haber diferenciaciones capitales. Tiene que haber una cosa que se formó que es más de este lado, que podría ser más de aquél lado, a menos que realmente ya le falte testosterona, ese es el colmo. Ya terminé con la fisiología, ahora voy a hablar de la psicopatología.

La esencia de la medicina es el sufrimiento. Un médico es un administrador, nuestro ministerio es el ministerio del sufrimiento. El problema del desarrollo de la sexualidad cuando afecta al médico como médico, es porque hay un sufrimiento en el desarrollo sexual de ese individuo. No porque el individuo tenga tendencias homosexuales o bisexuales o parasexuales o asexuales, no, esos son cuentos sociológicos. Yo puedo parecer una mujer, actuar como una mujer y desear ser una mujer y no sufrir. Y entonces a ese paciente nunca lo conozco, porque nunca va a la consulta. Mientras no sufra, nó. Ahora, en el desarrollo sexual ¿cuándo se sufre más?. Como la sexualidad es social, lo social interfiere allí. Y lo social siempre, califica, tipifica y clasifica. Entonces, el médico que se deja ir por lo social, es porque tiene que hacer una historia clínica. Porque yo tengo que conversar con el doctor Gonzalo Himiob y el doctor Pedro Delgado y decirles que este paciente tiene tales y tales cosas, que me parece que dentro de un consenso intelectual de enfermedad, puede tener esta o aquella enfermedad. El está sufriendo porque es homosexual porque me dice que debo verlo por eso, pero posiblemente el esté sufriendo por otra cosa. Las calificaciones, las tipificaciones, son sociológicas no médicas, vamos ahora -ya está la introducción teórica- a hablar de la sexualidad.

La sexualidad como todo en la naturaleza es un abanico. Puede ser una sexualidad dirigida por la feminidad, no por las mujeres, en cuyo caso el objetivo de la sexualidad es conservar la especie de la mujer. Eso lo he dicho yo siempre. ¿Qué es lo que quieren las mujeres?. Las mujeres lo que quieren es tener una hija. Para que sea igualita a ella: "La diferencia es que yo soy mejor madre que mi madre", lo cual facilita que la especie continúe. El poder está en la feminidad. Y en la genética y en la naturaleza, lo femenino tiene mucho más poder que lo masculino. Lo masculino tiene una aparición tardía en la naturaleza. Hasta en los peces se ve que si sacamos al pez macho, con el tiempo "la peza" mas grande se convierte en pez. Ese es un ejemplo de la naturaleza que es femenina, y por lo tanto terriblemente despreciativa. Vamos concretamente al fenómeno.

Dentro de esa varianza, yo puedo decir que, socialmente hay unas vías que parecen ser naturales. ¿Por qué te estás acostando con esa mujer?, porque ella me convenció. ¿Para qué?, para sacarme un hijo. Pero no te pide un espermatozoide. Te pide millones de ellos, y cuando escoge uno solo y lo va a premiar le corta la cabeza. Y entonces sale un muchacho. Eso es lo más femenino de la tierra. Porque todos los hombres somos unos animales torpes. Un paciente mío decía que se transformó de un animal perfecto antes de casarse a un perfecto animal después de casarse.

Entonces, dentro de ese abanico, lo que podemos considerar que produce sufrimiento en muchos más casos que lo otro, es lo que vamos a llamar desviaciones. Fuera de la vía. No perversiones, esos son cosas de Freud. Yo soy del siglo veinte, yo me salgo un poco de eso y las llamo desviaciones. De todas maneras llaman la atención. Las desviaciones sexuales ¿cuáles son?. Las que se refieren al amor de si mismo, y las que se refieren al amor de otro, hacia otro.

Las que primero se aprovechan de esto son las mujeres: lo escogen a uno, y uno no tiene más remedio que enamorarse de ellas, porque si no, le llaman desviado. Entonces, vamos con las desviaciones: Lo primero es la UROLAGNIA. La urolagnia es el placer de orinar. Para ser corto y que lo entiendan: "el que no disfrute orinando, no ha orinado nunca en su vida". La COPROLAGNIA que es lo que llamamos los caraqueños "hacer pupú". El que no disfruta haciendo pupú es porque está estreñido o porque está enfermo. Hay un discípulo mío que vi el otro día y le dije ¿por qué tu estas tan gordo, si yo como muchísimo más que tú?. No, lo que pasa es que yo disfruto muchísimo haciendo pupú. Ese es un tipo que está consciente de su coprolagnia.

Después está el ONANISMO. El patriarca Onan decidió ofrecerse a Dios y no tener hijos. Como era un tipo muy coqueto, parece que se hacía caricias a sí mismo. Esas caricias se llaman onanismo, que es lo que llaman ustedes masturbación.

El NARCISISMO, es otra manifestación del auto-erotismo. Todos los ascensores del mundo se dividen en los que tienen espejo y los que no tienen espejo. Los ascensores sin espejo son muy fastidiosos. En los ascensores con espejo los que nos miramos somos los varones, las hembras no se ven nunca en el espejo. Algunos de ustedes no lo podrán hacer, pero nosotros definitivamente nos miramos en el espejo y decimos "qué figura tan perfectamente hecha". Eso es un placer muy grande, pero también se considera exagerado cuando uno lo hace muchísimo.

La ESCOPTOFILIA. Scoptos significa "ver", ver lo que a uno le gusta, eso es escoptofilia, Un hombre que no sea escoptofilico se pierde de las mujeres. Las mujeres se dividen en dos clases: las mujeres que uno debe ver, y las mujeres que uno no debe ver. Entonces los hombres que bajan la mirada es porque están rodeados de puras mujeres feas, los hombres que tenemos los ojos bien abiertos es porque estamos rodeados de mujeres bellas. Yo soy un escoptofílico. Y escoptofilia también es ver a alguien haciendo algo que a uno le gustaría hacer. Y en eso se basan todas las películas que se llaman el cinema cochon de los franceses, o las películas pornográficas de los españoles.

Y por último, el EXHIBICIONISMO es una forma de auto-erotismo. Y éste si lo tienen más las mujeres que los hombres. Pero lo tienen porque el fondo del exhibicionismo es la provocación de un pecado capital que se llama la envidia. De modo que las mujeres no se visten para los hombres. A ustedes les habrá pasado, habrán tenido la desgracia de haberse casado o una cosa de esas. Y cuando la esposa se arregla y se viste le dices "estás bella hoy" y enseguida ella contesta: pero no te fijaste de tal o cual cosa que tengo puesta. ¿No te fijas?. Nó, los hombres no se fijan. Sospechoso se convierte para nosotros los hombres alguno que exclame: "ay pero que linda, arréglate así o asao". Porque la mujer se viste para la mujer, todos los desfiles de moda son para las mujeres. Los hombres más ridículos son los que están en un desfile de modas. Esos lo que tienen que hacer es pagar, ni siquiera gozan. Ahora vamos al hetero-erotismo, es decir las relaciones de un tipo con otra persona o cosa.

Comienza con el FETICHISMO, es decir, que el objeto de satisfacción, digamos sexual, digamos sensual, es endiosado. Entonces, el fetichismo es la base de todos los anuncios de zapatos de mujeres. Cuando un hombre le dice a una mujer "que bien te quedan esos zapatos", es porque está feticheando a los zapatos, no a la mujer. O cuando un hombre le dice "que bien te queda ese sostén", es porque le está feticheando las tetas, no el sostén. Pero cuando a un hombre le gusta el sostén, y no las tetas, entonces uno está hablando de fetichismo. Las mujeres también son fetichistas: "cuando veo un hombre con bigotes me da no sé que cosa. Los hombres con uniforme me enloquecen". Eso es fetichista.

La ZOOFILIA, que es lo más adecuado desde hace muchísimos milenios, en las épocas cuando las mujeres no van a los sitios donde los hombres trabajamos. Por ejemplo los vaqueros. Los vaqueros, en cualquier sitio montañoso, pasan seis meses con su mujer y seis meses con sus vacas.

El INCESTO, es otra desviación del desarrollo de la sexualidad. Sucede simplemente cuando la madre se acuesta con su hijo o cuando el padre se acuesta con su hija. No se escandalicen, porque aquí en Venezuela, si usted sube a un cerro, usted va a ver eso. Aquí como somos más obscuritos formamos un escándalo por eso, y se ve más, pero el incesto está allí, en Europa como en todas partes. Sin embargo, está prohibido por las normas, por las leyes, etc. en la mayoría de los países actuales Y generalmente, la madre para separar al padre de la niña, no a la niña del padre, le dice "es tú padre". Como diciéndole "yo lo conozco lo malo que es, mejor no lo pruebes". Por supuesto las mujeres no dicen eso, pero ese es el fondo del asunto.

Y por último, la HOMOSEXUALIDAD. ¿Qué quiere decir homosexualidad? Ahí viene el problema. Homosexuales son todas las mujeres que yo he conocido en mi vida. Porque toda mujer proviene de otra mujer, y lo primero que le hizo fue mamarle las tetas a esa mujer. Y a la otra mujer le gustó. Porque si no le hubiera gustado no le da la leche. En cambio, al hombre desde el principio, lo forzan a ser heterosexual, por lo menos al principio. Después, cuando viene el idioma, que uno aprende a hablar para decir que no, se lo enseña su mamá, que no necesita hablar con uno, para que aprenda a decirle no ¿a quién?, a la tercera figura, al papá. Porque las mujeres tienen esa costumbre. No solamente le sacan el hijo al hombre, sino que dejan al hijo al lado, y usan al marido para alimentarlo. Eso se llama matrimonio.

Entonces, ¿cuándo empieza a adjudicarse una alarma social?. En una relación de dos, lo que tiene que haber es SENTIMIENTO o emoción, PENSAMIENTO o reflexión y MOVIMIENTO o acción. Porque sí no, no hay relación. Yo te quiero muchísimo a tí, pero no me acerco. La relación será, no sé de que tipo. Si no me acerco nunca, no podemos tener una relación. ¿Y cómo son las relaciones?. Todas las relaciones del mundo son relaciones de piel. Pero hay una anterior muy importante, que conocen las mujeres, y que pertenece a la maternidad y a la feminidad, que es la mirada. El amor a todos nosotros, nos entra por la mirada de mi mamá, que es una mirada acogedora y aceptadora. Nace este feto, y tú sabes como son cuando nacen, y huelen a una cosa que llaman meconio, que es una especie de orina no sé con qué, horrendos además, todos parecen unos chimpancés. Y ellas agarran esa cosa sucia y se la pegan del cuerpo, y uno varón con aquella grima. Y entonces, para resolver la cuestión le dicen a uno "es igualito a su papá". Uno por fin agarra aquél feto y no lo deja caer, que es lo que a uno le provoca hacer. Entonces, las mujeres de una sola vez, comienzan a hacer de la criatura un hombre o una mujer, un objeto de amor. Pero el amor se establece a través de la mirada primero. La mujer que no mira su hijo al nacer, está fregada. Y después lo pone contra su pecho, para sentir que esa cosa babosa en su piel es de ella. Una especie de coprolagnia, diría yo. Y entonces lo soban, y comienzan los cuidados maternales, que son siempre cuidados de limpieza. Porque no hay cosa más sucia que uno de nosotros recién nacido. Después de adultos también, solo que estamos obligados a bañarnos. Ya planteé el panorama.

Entonces, cuando a mí como médico me hablan de homosexualidad, me quedo tan interesado como cuando me hablan del color de una rana. No me interesa. O cuando me dicen que fulano es homosexual, a mis alumnos les consta que yo no puedo reconocer a los homosexuales ni a las prostitutas. Por eso me ha ido tan bien en el mundo. Cuando se acercan demasiado y me dicen "yo te quiero", les respondo ¿Tú me quieres qué, chico o chica ?. Y ya está. Pero ese es un tipo que tiene unos escotomas grandes, porque la mayoría de la gente tiene una sensibilidad social especial para la homosexualidad. Social, pero no personal. Entonces, esta diatriba. Usted tenía razón doctor Alberto Fernández. Si en la naturaleza, usted quiere hacer que alguien insemine, tiene que ponerle hormonas para que los llamados sean diferentes, etc. Pero puede ser que Natura, que es bien femenina, le vaya poniendo estradiol a unas y testosterona a otros, y vayan saliendo posibilidades. Es decir, ustedes no pueden estar angustiados por mas tiempo pensando sobre "qué va a pasar si siguen estos movimientos homosexuales". O como me dijo aquél inglés "yo me voy de Inglaterra. Antes se prohibía severamente la homosexualidad, se mataba gente, se colgaba gente, y ahora está permitida. Pronto la van a hacer obligatoria. Yo me voy de Inglaterra?". Eso es una manera de pensar. Todos ustedes están angustiados, ¿en qué sentido?. Cuando me dicen "tú como que estás muy amanerado últimamente", me regreso a mis angustias de la adolescencia, no a las de la infancia.

En la adolescencia está a prueba el proyecto de mi madre sobre mí. Si soy hembra, es que sea mejor que ella, y por supuesto que me consiga mejor marido que el que se consiguió ella. Pero cuando uno es varón, entonces viene la envidia de los hermanos. La familia, es un conjunto de personas desagradables que no se quieren bien y los hermanos son la raíz misma de la envidia. Tu hermana mayor, o es mejor que tú, en cuyo caso la odias, o es menos que tú, en cuyo caso la desprecias. Pero amarla ¿por qué motivo?, ¿tú la pariste?. Y la que te sigue atrás "lleva a tu hermana a la escuela". Y entonces, ¿la vas a querer muchísimo?. Y si se parece a ti, te volteas y le dices "yo no era así a tu edad". Estoy hablando de una familia bien constituida. Yo soy último hijo, yo sé lo que es eso. Entonces, en la escuela, las mujeres te entregan a las maestras y aparecen tus compañeros. Y te dicen, son como tus hermanos. ¿Tú te imaginas eso?. Se suscita una cosa que se llama la envidia. "A ver niños, a ver quién sabe de qué es esta pluma", y entonces lo están comparando a uno permanentemente. Y cuando entramos en la adolescencia comienza el pánico homosexual. Todos somos "patos" hasta que no se demuestre lo contrario. Todas ustedes son unas lesbianas hasta que nos se demuestre lo contrario. Entonces, ¿qué hace uno?. Las mujeres, le dicen a uno: "ay, me parece que eres muy interesante". Y uno le responde "¿Te parece?". Vamos a empatarnos, como dicen ahora, y entonces juntamos las patas y salimos empatados. Eso hacen ellas para decirles a todas las demás niñas "Tengo novio, no soy pata". Y uno "no soy pato, tengo mi novia". Pero eso es un problema social, de envidia entre hermanos. Y eso se complica después con lo hormonal, que lo puede predisponer más o menos, pero el asunto es social, el asunto es angustia. Para que no se me note que los demás me dicen que yo no soy suficientemente hombre, me empato contigo para que digan que yo sí soy suficientemente hombre. Y allí es que empieza la tragedia de los hombres. Porque después que tu te empatas o te inclinas ante una mujer, tú no sabes lo que puede pasar. Siempre te pasa que te van a pedir, y que te van a quitar, y que te van a quitar, y que te van a quitar, pero, o ustedes juegan para el equipo nuestro, o ustedes se pasan para el otro equipo. Los que se pasan para el otro equipo si sufren muchísimo más, que son los hombres que quieren ser mujeres. Y entonces hacen caricaturas de la feminida. Esa gente sí sufre, haciendo la caricatura. Porque la cosa más dificil de lograr es meterse en la idea de ser una mujer, que es mucho más inteligente que tu, mucho más tramposa, que se las sabe todas. Entonces, por más que se desgoncen, siempre se les sale la masculinidad en la torpeza. Una mujer no. El mismo símbolo de la feminidad es el símbolo de la sabiduría. Es el animal más oscuro, más peligroso y más envolvente que existe, que se llama la sierpe, la serpiente. Y fíjate que los hombres somos unos animales peludos de sangre caliente, que son los animales que a las serpientes les gusta comer. De la rata para arriba.

Lo que les he traído hasta aquí es para llegar a una conclusión. Estamos hablando de un abanico de la naturaleza, que adonde nos va a llevar es al sentido de reproducción de la especie, y de posibilidad dentro de la vida. Segundo, que no existe problema sexual, a menos que sea sentido individualmente como problema, como sufrimiento, si no, no existe. Yo no tengo la culpa de tener la nariz como la tengo. Me empieza a molestar mi nariz cuando la comparo con la tuya. Cuando me lo dicen yo empiezo a sufrir. Porque yo quiero que me quieran. Uno viene a este mundo para que lo quieran. Y lo peor que a uno le puede pasar es que su mamá no lo quiera. Del resto, no me importa. Entonces, ¿existe la enfermedad de la homosexualidad o el lesbianismo?. No. Lo que existe es el sufrimiento. Si el problema está ligado a la conservación de la especie, esa persona tiene un problema con su homosexualidad, pero no es que la homosexualidad sea un problema. ¿Y por qué el Doctor Rísquez dice que eso no es un problema?. Porque desde que empezaron las células eucarióticas, existe una cosa que se llama anfimixia. Se unen dos células sexualmente y se produce otra célula, y de repente esta célula comienza a ponerse lánguida, se abre y se une con otra célula que comienza a mandarle protoplasma, y salen otra vez como ustedes cuando salen de la peluquería, ¿y por qué les traigo este término?. Porque es una manera de explicarles qué es lo que pasa. ¿Cuál es la característica esencial de la sexualidad, desde que se inventaron las células hasta nosotros los humanos?. La comunicación. ¿Y qué es lo que uno comunica en la sexualidad?: deseo. Que los deseos sean diferentes es otra cosa. Yo puedo desear al unirme contigo que tú me beses, como me besaba mi mamá, mi tía o mi última novia. Y tu puedes desear que de mí tengamos un hijo, por ejemplo. Y la comunicación en la sexualidad mientras más armónica sea, mejor es y menos te hace sufrir. Si estoy haciendo algo prohibido por la sociedad en mí, es porque la sociedad se mete en mi.

A mí me educaron unos personajes, esos personajes ya se murieron, pero esos personoides viven en mí. Y me pueden hacer sufrir en un momento dado, sin necesidad. Lo mismo con la homosexualidad, ¿de qué se trata?. De la comunicación de los afectos, ¿y cuándo es que uno sufre?. Cuando le tocan los afectos, no el pensamiento o el movimiento. Ahí es que empieza la tragedia, del resto nada. Una mujer o un hombre puede estar con otra mujer o con otro hombre, hasta el momento en que lo niegan en esa comunicación, le niegan el cariño, lo rechazan, en ese momento empieza a sufrir. Y dije que esa tragedia empezaba con la socialización de la adolescencia. Porque siempre he dicho lo mismo "madre hasta los quince, y padre hasta los veinte". Y lo demás es exceso. Y entonces, a los 15 cuando tu madre te debe dejar, entonces es que empieza la envidia, la comunicación social, las comparaciones.

Lo que les quiero mandar como mensaje, es la posibilidad del amor, es la comunicación. Lo que está de acuerdo con la natura, con la armonía interior. El sufrimiento de cada quien no es porque lo califiquen. Yo no sufro porque ustedes me llamen loco, porque yo soy psiquiatra. No sufro tampoco sí me dicen: "usted es un homosexual retenido". Si hombre, tan retenido, que lo tengo en el olvido. ¿Y qué?. Eso no es sufrimiento. El sufrimiento aparece cuando acepto meterme en una columna de sufridores, de gente que sufre como yo, y entonces hago una sociedad de homosexuales, que son distintísimos a mí, todos. O hago una asociación de lesbianas. Como las mujeres feministas, que lo que están tratando es de imitar a los hombres. Como si los hombres fuéramos imitables. ¡Son unas mujeres brutas!. Los hombres lo único que podemos ser es conservables, educables y perdonables, por encima de todo. Los hombres felices somos los que nos han perdonado muchas veces o mucho tiempo.

Termino diciendo: señores y señoras, aunque no seáis médicos, ya sabéis como pensamos los médicos. Y cuando queremos a nuestros pacientes nos asociamos y hacemos una sociedad de sexología, pero para defender a nuestros pacientes UNO POR UNO. No para defender al sexo. Yo creo que he sido claro en eso. Resuélvanse, pero buscando ustedes su propia individualidad. Uno es como es. Como lo hicieron, y después como lo estropearon. Uno se tiene que quitar el estropicio para llegar a ser como es. Muy poca gente tiene la ventaja de haber sido hecho perfecto. Somos tan pocos, que tenemos que tener por los demás una profunda misericordia.

No sois perfectos, pero por lo menos sed contentos. Sed buenos, y cuando os asociéis, amad, y cuando seáis atacados, odiad, y después perdonad.

Muchas gracias.

Dr. Fernando Risquez.