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<journal-title><![CDATA[Acta Odontológica Venezolana]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Biología del movimiento dentario ortodóntico: Revisión de conceptos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,UCV Facultad de Odontologia Catedra de Fisiologia Humana]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It was reviewed the actual concepts of tissues response to orthodontic tooth movement, considering cellular and molecular variations. Very important the knowledge of recent advances in understanding mechanically induced bone remodeling and their relevance to orthodontic theory and practice.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <B><FONT size=4> <DIR> <DIR>     <P align=center>Biología del movimiento dentario ortodóntico. Revisión de  conceptos.</P></FONT></DIR></DIR>     <P>Od. Elisabetta Guercio de Dinatale</P></B>     <P>Profesor Asistente de la Cátedra de Fisiología Humana,</P>     <P>Especialista en Ortodoncia</P>     <P>Facultad de Odontología, U.C.V.</P><B>     <P align=justify>RESUMEN: </P></B>     <P align=justify>En el presente estudio se esbozan brevemente los cambios  hísticos ocurridos durante el movimiento dentario ortodóntico, considerando no  solo las variaciones tisulares, sino también las celulares y moleculares. El  conocimiento de estos procesos permitirá un mejor entendimiento de las  modificaciones inducidas mecánicamente.</P><B>     <P align=justify>ABSTRACT: </P></B>     <P align=justify>It was reviewed the actual concepts of tissues response to  orthodontic tooth movement, considering cellular and molecular variations. Very  important the knowledge of recent advances in understanding mechanically induced  bone remodeling and their relevance to orthodontic theory and  practice.</P><B><FONT size=4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=justify>INTRODUCCION</P> </FONT></B>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Es esencial en la práctica ortodóntica el entendimiento de los  mecanismos celulares y moleculares que regulan el movimiento dentario durante la  aplicación de fuerzas ambientales. No está totalmente esclarecida la respuesta  del complejo pulpo-dentinario a las fuerzas ortodóncicas, sin embargo la  reacción del hueso alveolar y ligamento periodontal ha sido estudiada a través  de los años, permaneciendo aún algunas dudas. Los mejores cambios descritos en  la literatura se refieren a las modificaciones tisulares, siendo de gran  importancia considerar no solo los cambios en los tejidos, sino también las  modificaciones a nivel celular y alteraciones ultraestructurales, para poder  entender cabalmente todos los procesos involucrados durante el movimiento  dentario ortodóntico.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">No existe gran diferencia entre las reacciones hísticas que  ocurren en el movimiento dentario fisiológico y las observadas en el movimiento  ortodóntico, sin embargo, como los dientes se mueven más rápidamente durante el  tratamiento, los cambios generados por las fuerzas ortodónticas son más marcados  y extensos (11).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">No existe gran diferencia entre las reacciones hísticas que  ocurren en el movimiento dentario fisiológico y las observadas en el movimiento  ortodóntico, sin embargo como los dientes se mueven más rápidamente durante el  tratamiento, los cambios generados por las fuerzas ortodónticas son más marcados  y extensos (11)</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3"><b>RESPUESTA PERIODONTAL Y OSEA AL MOVIMIENTO ORTODONTICO</b></font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Existe una reacción tisular ante la aplicación de fuerzas  ortodóncicas en donde el hueso se forma o reabsorbe facilitando el  desplazamiento dentario. Sin embargo, en el medio tisular peridentario existen  factores que modifican la reacción biológica dependiendo de las características  estructurales del hueso alveolar y fibras periodontales, así como de la forma y  morfología de la estructura dentaria. Influyen también factores mecánicos tales  como la intensidad, dirección y duración de la fuerza aplicada, lo cual  condiciona la reacción tisular (2).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Los elementos tisulares que sufren cambios durante el  movimiento dentario son principalmente el ligamento periodontal, con sus  células, fibras, capilares y nervios, y secundariamente, el hueso alveolar. El  ligamento periodontal y el hueso alveolar tienen una plasticidad que permite el  movimiento fisiológico y ortodóntico de los dientes (2,19).</font></P> <FONT size=4> <UL><B>       <P align=justify>   </B>  </FONT>       <LI><font face="Times New Roman" size="3">Ligamento periodontal</font><FONT size=4> <B>       <P></P></LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</UL></B>  </FONT>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Cada diente está fijado al hueso alveolar y separado del  alvéolo adyacente por una fuerte estructura colagenosa de sujeción: el ligamento  periodontal (LPD). Su principal componente es una red de fibras de colágeno  paralelas que se insertan en el cemento de la superficie radicular y en la  lámina dura del hueso; el colágeno del ligamento se remodela y renueva  constantemente durante la función normal. Además el LPD presenta otros dos  componentes de gran importancia: 1) elementos celulares, que incluyen células  mesenquimatosas en forma de fibroblastos y osteoblastos, así como elementos  vasculares y neurales, y 2) los líquidos hísticos. Ambos componentes juegan un  papel importante en la función normal y posibilitan los movimientos ortodóncicos  de los dientes (18).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">La presión hidráulica de los líquidos del espacio periodontal,  constituidos por la corriente sanguínea y material conectivo de relleno, actúa  como primer amortiguador de la fuerza externa. El impacto se transmite  uniformemente a todo el espacio periodontal y provoca un escape de líquido hacia  el exterior a través del sistema circulatorio. Una vez superada la amortiguación  hidráulica, es la barrera fibrilar la que se opone al desplazamiento dentario, y  si la fuerza vence la resistencia de las fibras colágenas, entonces el hueso  alveolar se adaptará al movimiento dentario por medio de un remodelamiento  osteogénico y osteolítico (2).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">La secuencia de eventos que se llevan a cabo al aplicar fuerzas  dentro de límites de tolerancia fisiológica, se inician con la disminución del  flujo sanguíneo a través del LPD, seguido por la diferenciación de los  osteoclastos que reabsorberán hueso de la pared del alvéolo del lado en que se  efectúa la presión, y al mismo tiempo habrá remodelado de las fibras colágenas  del ligamento que permitirán un reacomodo del diente en su nueva posición (15).  Estudios experimentales demuestran que al cabo de pocas horas de aplicar una  fuerza ligera, se inician una serie de cambios químicos que consisten  básicamente en un aumento de mediadores celulares, segundos mensajeros, como es  el caso del AMPc (adenosín monofosfato cíclico), el cual interviene en gran  cantidad de funciones celulares, como es la diferenciación celular que ocurre  luego de aproximadamente 4 horas de mantener la presión (4).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Algunos estudios han demostrado que los niveles de  prostaglandinas aumentan en el LPD al poco tiempo de aplicar la presión. La  prostaglandina E tiene la propiedad de estimular la actividad osteoclástica y  osteoblástica, por lo que resulta de gran utilidad como mediador del movimiento  dental. También participan en el proceso otros mensajeros químicos como las  citoquinas (21). Estudios de la cinética celular indican la existencia de dos  tipos de células osteoclásticas encargadas de la resorción ósea que se produce  al aplicar una fuerza ligera: el primer grupo deriva de una población celular  local, mientras que el segundo procede de zonas distantes y llega a través del  flujo sanguíneo. Estas células atacan la lámina dura adyacente, eliminando hueso  mediante el proceso denominado resorción frontal o directa; el movimiento dental  comienza poco tiempo después (20).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Cuando se aplica una fuerza de gran intensidad sobre el diente,  se origina una oclusión vascular y se corta el suministro de sangre al LPD; en  este caso en lugar de estimular a las células de la zona comprimida del LPD para  que se diferencien en osteoclastos, se produce una necrosis aséptica, fenómeno  que se denomina hialinización, debido a su aspecto histológico, en donde  desaparece la organización fibrilar y cesa toda actividad celular, proceso que  no tiene nada que ver con la formación de tejido conjuntivo hialino, sino que  representa la pérdida de todas las células al interrumpirse totalmente el aporte  sanguíneo (11).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Por la dificultad de resorberse directamente el hueso, células  procedentes de regiones cercanas intactas se encargan de remodelar el hueso  adyacente a la zona necrosada (hialinizada). En este caso, la resorción no se  inicia desde el lado dentario, sino que procede de la zona alveolar más profunda  y lejana del periodonto, observándose un fenómeno de reabsorción en túnel en  donde los espacios medulares internos proveen de osteoclastos que destruyen la  lámina ósea desde dentro, fenómeno éste que se conoce como resorción  indirecta o basal (2). Los osteoclastos se forman en espacios medulares y  áreas adyacentes de la superficie ósea interna luego de un período de 20 a 30  horas; por su acción química, estas células eliminan las sustancias orgánicas e  inorgánicas del hueso en forma casi simultánea. Por otra parte hay una tendencia  a la reacción excesiva luego de la aplicación de fuerzas ortodónticas; una vez  comenzada la resorción ósea, esta tiende a continuar hasta 10 o 12 días aún  cuando no se ejerza presión (10).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Cuando se produce la hialinización y la resorción basal, se  retrasa inevitablemente el movimiento dental. Esto se debe en primer lugar a una  demora en el estímulo para la diferenciación de las células en los espacios  medulares, y en segundo lugar a que hay que eliminar un considerable espesor de  hueso de la parte interior antes de que el diente pueda moverse (8).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">En el lado de tensión de la superficie dentaria, la tracción  ligamentosa produce también una remodelación de los haces de fibras colágenas,  pero asociado con el depósito de hueso en la pared del alvéolo; se requiere la  presencia de osteoblastos en el lado sometido a tensión para formar nuevo tejido  óseo y para remodelar las zonas resorbidas en el lado de la presión (15). Como  precursor de la formación ósea hay un aumento en el número de fibroblastos y  osteoblastos, lo que ocurre por división celular mitótica. Poco después de  iniciada la proliferación se deposita tejido osteoide sobre el lado de tensión.  (9, 10, 11)</font></P> <FONT size=4> <UL><B>       <P align=justify>   </B>  </FONT>       ]]></body>
<body><![CDATA[<LI><font face="Times New Roman" size="3">Hueso alveolar</font><FONT size=4> <B>       <P></P></LI>    </UL></B>  </FONT>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Los dientes se encuentran rodeados por los alvéolos, los cuales  constituyen el hueso de soporte de los mismos. El acoplamiento entre la  formación y resorción ósea, inducido por la aplicación de fuerzas ortodónticas,  permitirá el desplazamiento dentario. Sin embargo, existen factores que  modifican la reacción biológica tales como, las características estructurales  del hueso alveolar y fibras periodontales, la forma y morfología de los dientes  y factores de tipo mecánico, tales como la intensidad, dirección y duración de  la fuerza (2).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">En un adulto el hueso alveolar tiene diferente densidad según  la zona peridentaria y la localización intramaxilar. Los estudios histológicos  realizados por Reitan en 1964, demuestran amplios espacios medulares en la  región apical del lado lingual de los dientes. Las paredes óseas de las regiones  marginal y media suelen ser más densas y con pocos espacios medulares, siendo en  esta zona donde ocurren los cambios óseos cuando se inicia el movimiento  dentario. Mientras menor sea la densidad ósea y existan mayor número de espacios  medulares, más se facilita la resorción ósea.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">En la dentición adulta, las paredes óseas de los lados lingual  y vestibular son más densas, mientras que la alveolar mesial y distal es más  esponjosa y vascularizada, lo que favorecerá el movimiento dentario en una  dirección mesial o distal, más que hacia vestibular o lingual (10).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">El hueso alveolar de las personas jóvenes, suele contener  grandes espacios medulares, fisuras abiertas y canales, lo que favorecerá la  formación de células resortivas durante el movimiento dentario y un mayor  potencial de remodelamiento. Sin embargo, también en los jóvenes pueden existir  variaciones individuales, como lo han demostrado los estudios experimentales  realizados por Reitan en 1964, donde un pequeño grupo presentó una mayor  densidad ósea y menor cantidad de espacios medulares, que retardaban el  movimiento dentario ortodóntico.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3"><b>MECANISMOS DE CONTROL BIOLÓGICO EN EL MOVIMIENTO  DENTARIO</b></font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Las fuerzas mecánicas aplicadas sobre las raíces dentarias y  transmitidas sobre los tejidos periodontales que rodean al diente, inician una  actividad remodeladora que facilita el movimiento de los dientes a través del  hueso. Tradicionalmente este mecanismo ha sido explicado mediante la hipótesis  de presión-tensión, en la cual el hueso se resorbe en áreas sujetas a presión y  se deposita en áreas tensionadas. Sin embargo, los cambios producidos en el  tejido óseo involucrado, no se limitan únicamente a la resorción y aposición,  sino que están relacionados con el patrón estructural del tejido óseo alveolar,  el cual responde a las fuerzas ortodónticas según su diseño estructural (15,  16).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Desde hace bastante tiempo se ha intentado explicar el  movimiento dentario ortodóntico, la primera teoría al respecto se remonta a  1880, cuando Norman Kingsley, dijo que los dientes se movían como resultado de  la elasticidad del hueso alveolar. Posteriormente, Oppenheim en 1911, estableció  las bases de la clásica hipótesis de presión-tensión, donde establece que el  hueso que se opone al movimiento tendrá que resorberse para permitir el  desplazamiento dentario, mientras que en el lado opuesto, la tensión de las  fibras periodontales, originará el deposito de hueso sobre la superficie  dentaria del hueso alveolar.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Se han propuesto dos mecanismos de control biológico que  transforman la aplicación de cargas mecánicas en una reacción celular, necesaria  para la remodelación de los tejidos de soporte dentario que conlleva al  movimiento ortodóncico de los dientes. La teoría de presión-tensión, relaciona  el movimiento dentario con respuestas bioquímicas de las células y componentes  extracelulares del ligamento periodontal y el hueso alveolar; la presión y la  tensión dentro del ligamento periodontal pueden alterar el flujo sanguíneo,  reduciendo o aumentando el diámetro de los vasos sanguíneos (6).</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Al aplicar una fuerza ortodóntica sobre un diente, el ligamento  periodontal sufre una serie de modificaciones. En las zonas de presión se  evidencian cambios vasculares con dilatación de los vasos, estasis y  desintegración de las paredes vasculares (13). También pueden observarse en las  zonas de tensión, cambios en el flujo sanguíneo con migración de leucocitos  hacia el espacio extravascular, lo cual indica la presencia de una reacción  inflamatoria leve (14). Estas alteraciones del flujo sanguíneo inducen cambios  en el ambiente químico que rodea a las estructuras involucradas. Dichos cambios  químicos actúan directamente o estimulan la liberación de otras sustancias  biológicamente activas, que posteriormente conllevan a la diferenciación celular  (16).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Según Rygh, 1986, el estímulo para la diferenciación celular  que conlleva en última instancia al movimiento dental, depende más de señales  químicas que eléctricas. Los mensajeros químicos juegan un papel importante en  la secuencia de eventos que dan lugar a la remodelación del hueso alveolar y al  movimiento dental.</font> </P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">La otra teoría considera el movimiento dentario como un  fenómeno bioeléctrico que puede producirse como consecuencia de la distorsión  mecánica de matrices colágenas presentes en el hueso alveolar, ligamento  periodontal y dientes (4). Esta teoría bioeléctrica atribuye en parte el  movimiento dental a cambios en el metabolismo óseo controlados por señales  eléctricas que se generan cuando el hueso alveolar se flexiona y deforma.  Existen ciertas señales eléctricas de gran importancia en el movimiento dental;  se observa un tipo de señal eléctrica endógena en el hueso sometido a tensión,  lo cual se conoce como potencial bioeléctrico. Las células metabólicamente  activas del hueso y tejido conjuntivo producen cargas electronegativas  proporcionales a su actividad; mediante la aplicación de señales eléctricas  exógenas se ha podido modificar la actividad celular, observándose una serie de  respuestas a nivel de las membranas celulares, cuya despolarización genera  impulsos nerviosos y contracciones musculares. En realidad, se desconoce la  función del potencial bioeléctrico, aunque es probable que las señales  eléctricas externas influyan sobre los receptores de membrana, la permeabilidad  de la misma o en ambos (8,17).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Ambas teorías no son incompatibles ni mutuamente excluyentes.  Desde el punto de vista actual, parece ser que ambos mecanismos pueden  intervenir en el control biológico del movimiento dental (8).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Según Proffit, (1994), básicamente el concepto de movimiento  dental comprende tres fases: presión y tensión en el ligamento periodontal que  origina alteraciones del flujo sanguíneo; formación o liberación de mediadores  químicos y activación celular.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Los estudios realizados por Davidovitch, en 1980, demostraron  un aumento en los segundos mensajeros, AMPc y GMPc (guanosin monofosfato  cíclico), tanto en el hueso alveolar como en el LPD de dientes sometidos a  fuerzas ortodónticas. Diversos autores establecen que la síntesis de estos  mediadores químicos depende de las prostaglandinas. Las fuerzas mecánicas  ortodónticas producen una deformación física de las membranas celulares que  conlleva a la síntesis de prostaglandinas. Estas prostaglandinas activan las  enzimas de la membrana celular, adenilatociclasa y guanilatociclasa, siendo las  responsables de la conversión de los sustratos respectivos en AMPc y GMPc  (1,12).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Se ha demostrado que las prostaglandinas producidas durante los  movimientos dentarios ortodónticos, aumentan la actividad resortiva del hueso  alveolar. Estudios realizados sobre animales de experimentación, demostraron un  mayor movimiento dentario ortodóntico en aquellos que habían sido inyectados con  prostaglandina E. Otros estudios evidenciaron una mayor tendencia a la resorción  radicular en el grupo experimental que había sido inyectado con prostaglandina E  (20,21).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Existen evidencias que demuestran la participación de otros  mediadores químicos en la traducción del estímulo mecánico sobre el LPD y el  hueso alveolar durante el movimiento ortodóntico. Al parecer las fuerzas  ortodónticas pueden activar mediadores a nivel del sistema nervioso e  inmunitario. Evidencias experimentales demuestran que los neurotransmisores  liberados desde las fibras nerviosas sensoriales en el ligamento periodontal,  crean un enlace entre los estímulos físicos y la respuesta bioquímica,  favoreciendo el aumento de los segundos mensajeros (AMPc y GMPc) (7).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">El sistema inmune juega un papel importante en las reacciones  ortodónticas de los tejidos. Se han evidenciado macrófagos cerca de los vasos  sanguíneos dilatados en las zonas de tensión del ligamento periodontal (14). La  vasodilatación induce a la migración de macrófagos, linfocitos, proteínas y  líquido hacia el espacio extracelular. Estas células inflamatorias, junto con  los fibroblastos y osteoblastos producen moléculas denominadas citoquinas, que  envían una señal, la cual estimulan la proliferación de fibroblastos y aumentan  la resorción ósea. Al parecer estas citoquinas constituyen los mediadores  celulares responsables de la respuesta ósea ante la aplicación de estímulos  mecánicos (16).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Diversas hipótesis establecen que la respuesta ósea de  formación o reabsorción depende de: 1) citoquinas producidas localmente mediante  la activación mecánica de las células y 2) el estado funcional de las células  "blanco" presentes en el tejido. Las citoquinas que pueden influenciar la  remodelación del tejido conectivo, incluyen las interleukinas, factor de  necrosis tumoral, interferón y factores polipeptídicos de crecimiento (5). La  reciente inmunolocalización de interleukina a 1 e interleukina b 1 en el tejido periodontal de gatos luego de  aplicar una fuerza ortodóntica, constituye la primera evidencia experimental que  soporta esta hipótesis (5,15).</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3"><b>CONCLUSION</b></font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">El esclarecimiento de las bases moleculares que intentan  explicar la comunicación de célula a célula durante la remodelación inducida  mecánicamente, constituye un proceso sumamente complicado.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">Aún permanecen gran cantidad de interrogantes en cuanto a la  relación entre el estímulo mecánico y mediadores celulares, hormonas,  neurotransmisores, prostaglandinas y citoquinas. Sin embargo, durante el  tratamiento ortodóntico deben tenerse presentes los mecanismos biológicos  implicados en el mismo, ya que existen evidencias que ciertas sustancias  químicas son capaces de influir sobre la actividad celular afectando la  remodelación de los tejidos de sostén del diente.</font></P>     <P align=justify><font face="Times New Roman" size="3"><b>BIBLIOGRAFIA</b></font></P>     <!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">1.- Binderman, I. (1988).The transduction of mechanical  force into biochemical events in bone cells may involve activation of  phospholipase A2. Calcif Tissue Int; 42: 261.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059581&pid=S0001-6365200100010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">2.- Canut, J. (1992). Ortodoncia Clinica. Capítulo 15:  Movimiento Ortodóncico, reacción tisular ante las fuerzas. Salvat (edt)  Barcelona; pp. 239-255.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059582&pid=S0001-6365200100010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">3.- Davidovitch, Z. &amp; Shanfeld J. (1975). Cyclic AMP  levels in the alveolar bone of orthodontically treated cats. Arch Oral Biol;  20:567-573.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059583&pid=S0001-6365200100010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">4.- Davidovitch Z. (1980). Electric currents bone  remodeling and orthodontic tooth movement. Part II. Am J Orthod; 77: 33.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059584&pid=S0001-6365200100010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">5.- Davidovitch Z., Nicolay O., Ngan P. &amp; Shanfeld  (1988). Neurotransmitters, cytokines and the control of alveolar bone  remodeling in orthodontics. Dent Clin North Am; 32: 411-435.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059585&pid=S0001-6365200100010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">6.- Gianelly A. (1969). Force induced changes in the  vascularity of the periodontal ligament. Am J Orthod; 55: 5-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059586&pid=S0001-6365200100010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">7.- Kvinnsland I. &amp; Kvinnsland S. (1990). Changes in  CGRP-immunoreactive nerve fibers during experimental tooth movement in rats. Eur  J Orthod; 12: 320</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059587&pid=S0001-6365200100010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">8.- Proffit W. (1994). Ortodoncia. Teoría y Práctica.  Cap.9: Bases biológicas del tratamiento ortodóntico. Segunda edición. Mosby,  Madrid; pp. 266-288.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059588&pid=S0001-6365200100010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">9.- Reitan K. (1964). Effects on force magnitude and  direction of tooth movement on different alveolar bone types. Angle Orthod; 34:  244-249.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059589&pid=S0001-6365200100010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">10.- Reitan K. (1985). Orthodontics. Current principles  and techniques. Cap. 2: Biomechanical principles and reactions. Mosby, San Luis;  pp. 101-192.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059590&pid=S0001-6365200100010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">11.- Reitan K. &amp; Rygh P. (1997). Principios y  reacciones biomecánicas. En: Graber T. &amp; Vanarsdall R. (1997) Ortodoncia.  Principios generales y técnicas. Segunda edición. Editorial Panamericana, Buenos  Aires; pp. 1030-1097.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059591&pid=S0001-6365200100010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">12.- Rodan G. &amp; Martín T. (1981). Role of  osteoblasts in hormonal control of bone resorption. Calcif Tissue Int; 33:  349.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059592&pid=S0001-6365200100010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">13.- Rygh P. (1972). Ultrastructural vascular changes in  pressure zones of rat molar periodontium incident to orthodontic tooth movement.  Scand J Dent Res; 80: 307.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059593&pid=S0001-6365200100010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">14.-Rygh P., Bowling K. &amp; Hovlandsdal L. (1986).  Activation of the vascular system: another main mediator of periodontal fiber  remodeling in orthodontic tooth movement. 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Recent  advances in understanding mechanically induced bone remodeling and their  relevance to orthodontic theory and practice. Am J Orthod; 103: 212-222.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059596&pid=S0001-6365200100010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">17.- Stark T. &amp; Sinclair P. (1987). The effect of  pulsed electromagnetic fields on orthodontic tooth movement. Am J Orthod; 91:  91-104.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059597&pid=S0001-6365200100010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">18.- Ten Cate A. (1976). The role of fibroblasts in the  remodeling of periodontal ligament during physiology tooth movement. Am J  Orthod; 69: 155-168.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059598&pid=S0001-6365200100010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">19.- Valenzuela V. &amp; Pavic J. (1993). Respuesta  dentaria a los movimientos ortodóncicos. Rev Den Chile; 84(2): 85-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059599&pid=S0001-6365200100010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">20.- Yamasaki K., Shibata Y. &amp; Fukuhara T. (1982).  The effects of prostaglandins on experimental tooth movement in monkeys. J Dent  Res; 61: 1444.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059600&pid=S0001-6365200100010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align=justify><font face="Times New Roman" size="3">21.- Yamasaki K., Miura F. &amp; Suda T. (1989).  Prostaglandin as a mediator of bone resorption induced by experimental tooth  movement in rats. J Dent Res; 59:1635-1640.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=059601&pid=S0001-6365200100010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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