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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Calidad del agua de riego y afectación de los suelos por sales en la península de Paraguaná, Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A diagnostic research was done to assess the relationship between the affectation of soils by salts and soil use, sample depth, saturated pasta percentage (H), and irrigation water quality. Samples of water and soil were collected from twelve farms in the Paraguaná Peninsula, north of Falcón state, Venezuela. Soil samples were taken under three soil use conditions: under native vegetation (VN), under cultivation (C) and fallow (D). Each of those samples were taken at three different depths: 0-20, 20-40 and 40-60 cm. Using data from the soil electrical conductivity of a saturation extract at 25 °C (ECe) the effects of soil use and sample depth were analized by placing in a table of double entrance the number of samples with ECe &#8805; 2 dS m-1 in each combination of these categorical variables, finding that soils under cultivation (C) had the highest number of samples with ECe &#8805; 2 dS m m-1. The effect of the saturation percentage (H) was evaluated through a correlation between H and the ECe, obtaining low correlation (r=0.426 P= 0.0000). Ayers and Westcot (1985) and Villafañe (2011) procedures for assessing the effect of salts of irrigation water on soils (irrigation water quality) were used. Results indicated strong restrictions that may limit irrigation water utilization due the effect of NaCl of irrigation water on soil. Nevertheless, the sampled soils showed lower values of the ECe and sodium adsorption ratio which may be due to the sandy texture in most of sampled soils.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p align="center"><b>Calidad del agua de riego y afectación de los suelos por  sales en la península de Paraguaná, Venezuela</b></p>     <p align="center"><b>Water quality and its affect soils by salts in the  Paraguaná peninsula, Venezuela</b></p> </font>  <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="center"><b>Ana Fernández*, Roberto Villafañe** y Ruperto Hernández***</b></p>     <p align="justify">*Investigadora. Instituto Nacional de Investigaciones  Agrícolas. Departamento de Producción Vegetal. Apdo. 4101. Coro, estado Falcón,  Venezuela.</p>     <p align="justify">**Profesor Titular. Universidad Central de Venezuela.  Facultad de Agronomía. Instituto de Ingeniería Agrícola. Apdo. 4509. Maracay  2101, Estado Aragua. Venezuela.</p>     <p align="justify">***Profesor Agregado. Universidad Nacional Experimental  Francisco de Miranda. Facultad de Agronomía. Apdo. 4101. Coro, estado Falcón,  Venezuela. Correo electrónico: <a href="mailto:afernandez@inia.gob.ve"> afernandez@inia.gob.ve</a></p>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">Se realizó una investigación diagnóstica en doce unidades de  producción de la península de Paraguaná, estado Falcon, Venezuela, con el  objetivo de relacionar la afectación de los suelos por sales con la condición de  uso del suelo, la profundidad de muestreo, el porcentaje de humedad de la pasta  (%H) y la calidad del agua de riego. Se colectaron muestras de agua y de suelo  en tres condiciones de uso: vegetación nativa (VN), cultivo (C) y en descanso  (D), a 20, 40 y 60 cm de profundidad. Con los datos de conductividad eléctrica  del extracto de la pasta del suelo a 25 °C (CEe) se analizó el efecto de la  condición de uso y la profundidad de muestreo, colocando en un cuadro de doble  entrada el número de muestras con valores de salinidad igual o superior a 2 dS  m-1 en cada combinación de estas variables categóricas, encontrando en los  suelos bajo cultivo el mayor número de muestras con salinidad igual o superior  al valor preestablecido. El efecto del %H sobre la CEe se evaluó en un análisis  de correlación, obteniéndose un valor bajo (r = 0,426 P = 0,0000). El efecto de  la calidad del agua sobre la afectación de los suelos por sales se llevó a cabo  con dos calificaciones predictivas: Ayers y Westcot (1985) y Villafañe (2011).  Las aguas de riego califican con restricciones fuertes por salinidad. Las  predicciones fueron acertadas, aunque los suelos mostraron valores de CEe y  relación de adsorción de sodio, inferiores a los esperados; quizás por la  textura, en su mayoría arenosa.</p>     <p align="justify"><b>Palabras Clave</b>: composición salina; condición de uso  del suelo; conductividad eléctrica; relación de adsorción de sodio; textura del  suelo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>SUMMARY</b></p>     <p align="justify">A diagnostic research was done to assess the relationship  between the affectation of soils by salts and soil use, sample depth, saturated  pasta percentage (H), and irrigation water quality. Samples of water and soil  were collected from twelve farms in the Paraguaná Peninsula, north of Falcón  state, Venezuela. Soil samples were taken under three soil use conditions: under  native vegetation (VN), under cultivation (C) and fallow (D). Each of those  samples were taken at three different depths: 0-20, 20-40 and 40-60 cm. Using  data from the soil electrical conductivity of a saturation extract at 25 °C (ECe)  the effects of soil use and sample depth were analized by placing in a table of  double entrance the number of samples with ECe &#8805; 2 dS m-1 in each combination of  these categorical variables, finding that soils under cultivation (C) had the  highest number of samples with ECe &#8805; 2 dS m m-1. The effect of the saturation  percentage (H) was evaluated through a correlation between H and the ECe,  obtaining low correlation (r=0.426 P= 0.0000). Ayers and Westcot (1985) and  Villafañe (2011) procedures for assessing the effect of salts of irrigation  water on soils (irrigation water quality) were used. Results indicated strong  restrictions that may limit irrigation water utilization due the effect of NaCl  of irrigation water on soil. Nevertheless, the sampled soils showed lower values  of the ECe and sodium adsorption ratio which may be due to the sandy texture in  most of sampled soils.</p>     <p align="justify"><b>Key Words</b>: saline composition; land use; soil texture; sodium  adsorption ratio; soil electrical conductivity.</p>     <p align="justify">RECIBIDO: febrero 06, 2012 APROBADO: enero 22, 2013</p>     <p align="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p align="justify">La península de Paraguaná estado Falcón, Venezuela, ha  incrementado su superficie agrícola bajo riego en los últimos 20 años. Este  incremento se debe a que en el año 1988 la zona fue declarada libre de la mosca  de la fruta, permitiendo la producción de frutos como melón y patilla para la  exportación hacia las Antillas y los Estados Unidos. Actualmente en los sistemas  de producción se utiliza el riego por goteo con tecnología de acolchado,  prevaleciendo la siembra de hortalizas como melón, patilla, pimentón y cebolla,  con agua de riego subterránea pero sin previo análisis de suelo y agua.  Sembrando dos ciclos al año y dejando en descanso (D) los suelos durante el  período de lluvia, específicamente en los meses de septiembre a diciembre y la  preparación de las tierras a partir de enero.</p>     <p align="justify">Los rendimientos de los cultivos han permitido que se  incremente la actividad agrícola en la zona. El aumento de la superficie  agrícola bajo riego y la escasez del recurso hídrico forzó la adopción de  tecnologías de riego más eficientes, tales como la de goteo, pero el agua  disponible, además de ser escasa es salina, lo que aumenta los riesgos de  afectación de los suelos (Ayers y Westcot, 1985; Ragab et al., 2008); de allí  que la sustentabilidad de la agricultura en la zona dependerá necesariamente del  manejo adecuado de los balances de agua y sales, para lo cual es necesario  conocer las características de las aguas y los suelos, el manejo de los sistemas  de producción y el comportamiento de la precipitación pluvial (Rhoades et al.,  1992; Villafañe y Pla, 1994).</p>     <p align="justify">La acumulación de sales en los suelos está determinada por el  desbalance entre los aportes y las salidas en el perfil, influyendo en ello la  composición y concentración iónica de las aguas de riego, las prácticas de  fertilización y enmendado, la efectividad de las lluvias en el lavado, las  propiedades hidráulicas del perfil y el manejo del riego (USSLS, 1954; Shalhevet,  1974; Pla, 1971; Rhoades, 1982; Ayers y Westcot, 1987; Villafañe, 1993). La  calidad del agua de riego ha sido discutida en muchos trabajos (Ayers y Westcot,  1987; Rhoades, 1983; Pla, 1983; Shainberg y Letey, 1984; Villafañe, 1999). La  calidad del agua para el riego no solo depende de su composición y concentración  salina, también depende del tipo de suelo (textura y mineralogía) y del cultivo.</p>     <p align="justify">Existen diferentes interpretaciones para calificar las aguas  de riego. Pla y Dappo (1974) proponen un modelo basado en un balance  independiente de los iones más comunes en las aguas de riego y en la solución  del suelo, de acuerdo con la fracción efectiva de lavado y las solubilidades  máximas de las sales bajo diferentes condiciones.</p>     <p align="justify">Ese sistema, al no asumir condiciones particulares para su  uso, no tiene restricciones para el diagnóstico de problemas potenciales de  salinización bajo las condiciones de clima, suelo, cultivos y manejo del riego.  Ayers y Westcot (1987) sugieren unas directrices técnicas para interpretar la  calidad de las aguas para el riego. Villafañe (2011) propone un procedimiento de  evaluación basado en la magnitud del requerimiento de lavado (RL) y la cantidad  de enmienda necesaria. La magnitud del requerimiento califica el riesgo de  salinización y la cantidad de enmienda califica el riesgo de sodificación.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se realizó este estudio con la finalidad de identificar la  afectación de suelos regados con agua salinas, el diagnóstico efectuado en doce  unidades de producción representativas de la península de Paraguaná para  determinar la relación de la composición y concentración salina del agua de  riego con las condiciones texturales del perfil, manejo del riego y manejo de  los suelos.</p>     <p align="justify"><b>MATERIALES Y MÉTODOS</b></p>     <p align="justify">Ubicación geográfica del estudio El estudio se llevó a cabo  en doce unidades de producción de la península de Paraguaná, localizadas en los  municipios Falcón, Carirubana y Los Taques, donde están las zonas agrícolas más  importantes de la península. El clima de la zona es semiárido con un promedio  anual de precipitación entre 200 mm en Los Taques y 500 mm en los otros dos  municipios.</p>     <p align="justify">Para la selección de las unidades de producción se tuvo el  apoyo del personal de asistencia técnica de la Fundación Proparaguaná,  utilizando como criterios de escogencia la presencia de suelos afectados por  sales y el interés del agricultor en implementar correctivos. Antes de realizar  los muestreos de agua y suelo se visitaron las unidades de producción para  recopilar información sobre el tipo de manejo y observar señales de salinidad en  los suelos.</p>     <p align="justify"><b>Muestreo de agua y suelo</b></p>     <p align="justify">Las muestras de agua se tomaron en la descarga de los pozos  operativos y en lagunas cuando éstas almacenaban tanto agua subterránea como  superficial o cuando eran abastecidas por más de un pozo (<a href="#fig">Figura</a>  y <a href="#cua1">Cuadro 1</a>).</p>     <p align="center"><a name="fig"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08fig.gif" width="556" height="487"></a></p>     
<p align="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua1.gif" width="548" height="348"></a></p>     
<p align="justify">El muestreo de suelo se realizó en tres sitios de cada unidad  de producción según las siguientes condiciones de uso del suelo:</p>     <p align="justify">• Suelo con vegetación nativa (VN)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• Suelo con cultivo (C)</p>     <p align="justify">• Suelo en descanso (D)</p>     <p align="justify">Las muestras de suelo se tomaron con barreno y palín según la  condición textural y estructural del suelo, manifiestas en el comportamiento  del mismo durante el proceso de muestreo.</p>     <p align="justify">En cada sitio de muestreo se tomaron muestras a tres  profundidades (0-20, 20-40 y 40-60 cm), obteniéndose submuestras por  profundidad, que conformaron nueve muestras compuestas representativas por cada  unidad de producción. Los mismos fueron georeferenciados y los criterios  utilizados para definir las profundidades de muestreo fueron los siguientes:</p>     <p align="justify">• La labranza generalmente afecta los primeros 20 cm.</p>     <p align="justify">• Las raíces de los cultivos hortícolas que se siembran en la  zona pueden llegar hasta los 40 cm.</p>     <p align="justify">• Si el riego es suficiente, las sales pueden acumularse  entre los 40 y 60 cm.</p>     <p align="justify">Para los suelos en descanso que no tenían tiempo suficiente  en dicha condición, se tomaron las muestras en el mes de enero de 2009.</p>     <p align="justify">Las primeras ocho unidades de producción se localizaron en el  municipio Falcón, la unidad nueve y diez en el municipio Carirubana y las dos  últimas en el municipio Los Taques.</p>     <p align="justify"><b>Sistemas de producción</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los productores realizan dos siembras de hortalizas al año,  una en febrero para cosechar en mayo y otra en mayo para cosechar en agosto.  Después de la segunda cosecha, se establece o no un cultivo de secano (maíz o  sorgo), dejando luego los suelos en descanso durante dos años para que se  recuperen de manera natural con la lluvia.</p>     <p align="justify">En el <a href="#cua2">Cuadro 2</a> se indican los cultivos  hortícolas que se manejan con riego de alta frecuencia tipo goteo. Estos riegos  se realizaron de manera diaria o interdiaria con un tiempo de riego de una a dos  horas.</p>     <p align="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua2.gif" width="517" height="276"></a></p>     
<p align="justify">Todos los productores utilizan la técnica del fertirriego  contemplada en los programas de fertilización en la aplicación de calcio y  microelementos, además de los macroelementos nitrógeno, fósforo y potasio.</p>     <p align="justify">De las doce unidades de producción incluidas en el estudio,  diez tenían melón al momento del muestreo y dos (unidades de producción sexta y  octava) estaban cultivadas con cebolla. Aunque el melón tiene un nivel umbral de  salinidad menor al de la cebolla, su rendimiento decae menos con el aumento de  la salinidad en el suelo.</p>     <p align="justify">Por esta razón, para el cálculo de los requerimientos de  lavado se consideró como salinidad límite del suelo superficial el valor de  conductividad eléctrica que permite el 80% del rendimiento máximo del cultivo,  resultando 3,4 dS m<sup>-1</sup> para los suelos con melón y 2,5 dS m<sup>-1</sup>  para los suelos con cebolla.</p>     <p align="justify"><b>Procesamiento de las muestras de agua y de suelo</b></p>     <p align="justify">Las muestras de agua y de suelo fueron procesadas y  analizadas en el Laboratorio de Suelos y Aguas del Instituto Nacional de  Investigaciones Agrícolas (INIA-CENIAP), determinando la conductividad eléctrica  y los iones Ca<sup>2+</sup>, Mg<sup>2+</sup>, Na+, K+, CO<sub>3</sub> =, HCO<sub>3</sub>  -, Cl- y SO<sub>4</sub> = en las aguas y en los extractos de pastas de suelo  saturado. El pH se midió con potenciómetro y la conductividad eléctrica con  conductímetro, expresando esta última dS m<sup>-1</sup> a 25 °C. En las muestras  de suelo el pH fue medido en la pasta. Los cationes Ca<sup>2+</sup>, Mg<sup>2+</sup>,  Na+ y K+ se midieron con un equipo de absorción atómica marca Perkin Elmer 1300.</p>     <p align="justify">Los aniones CO<sub>3</sub> = y HCO<sub>3</sub> -, se  determinaron por titulación utilizando como reactivo ácido sulfúrico 0,01 N,  alcanzando los puntos de titulación con un potenciómetro; el Cl- se calculó por  titulación utilizando como reactivo titulante nitrato de plata y como indicador  cromato de potasio, y el SO<sub>4</sub> = se midió en un Spectronic marca  Génesis UV, utilizando cloruro de bario como reactivo y una solución ácida  acondicionadora contentiva de glicerina para estabilizar la suspensión de  sulfato de bario producto de la reacción. En general se siguieron los protocolos  sugeridos por United States Salinity Laboratory Staff (USSLS, 1954) y Pla  (1969), con las adaptaciones descritas en este párrafo.</p>     <p align="justify">Adicionalmente, se evaluó la textura para definir el coeficiente  de eficiencia de lavado de sales (Villafañe, 2011); en este caso el método  empleado fue el de sedimentación, utilizando un hidrómetro Bouyoucos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Interpretación de la información</b></p>     <p align="justify">Con los valores de salinidad del suelo medidos en términos de  la conductividad eléctrica del extracto a 25 °C (CEe) se elaboró un cuadro de  doble entrada considerando la condición de uso del suelo y la profundidad de  muestreo, para visualizar el efecto de estas variables categóricas en el  comportamiento de la CEe. A los efectos se consideró como muestra salina toda  aquella que mostrara un valor de CEe igual o superior a 2 dS m-1, valor  reconocido como suelo salino desde el punto de vista agronómico (USSLS, 1954;  Abrol et al., 1988; Schleiff, 2006).</p>     <p align="justify">Con los valores porcentuales de arena, limo y arcilla se  determinó para cada muestra de suelo el índice textural (IT) ideado por  Sillanpää (1982): </p>     <p align="center">IT = 1,0 * (%fracción arcilla)+ 0,3*(% fracción limo) + 0,1 (%  fracción arena)</p>     <p align="justify">Para sopesar el efecto del porcentaje de saturación de la  pasta (H) en el proceso de acumulación de sales se corrió la prueba de  correlación de Pearson entre CEe y H. Esta correlación se llevó a cabo debido a  la relación que existe entre el porcentaje de saturación de la pasta y la  capacidad de retención de agua del suelo (USSLS, 1954).</p>     <p align="justify">La calidad de las aguas de riego y su efecto sobre los suelos  se analizó utilizando como guías las directrices de Ayers y Westcot (1985) y el  programa Sosalriego (Villafañe, 2011). Para la calificación por salinidad se  utilizó Ayers y Westcot (1985) por ser adecuada para las condiciones árida y  semiárida del lugar y a Villafañe (2011) porque aporta valores de requerimiento  de lavado (RL), calculados con información textural del suelo como índice de la  eficiencia de lavado, tolerancia del cultivo a las sales y magnitud de la  precipitación pluvial.</p>     <p align="justify">En cuanto a los riesgos de sodificación del suelo por el agua  de riego, en las muestras de agua se determinaron los índices de sodicidad RASr  (USSLS, 1954) y RASmod (Villafañe, 2011), equivalente este último a la RASo  (Suárez, 1981), mientras que con los valores de Na+, Ca2+ y Mg2+ del extracto de  la pasta del suelo saturado se determinó la relación de adsorción de sodio del  suelo (RASe) para contrastarlo con la CEe.</p>     <p align="justify">De esta manera se evaluó la afectación por sodio, utilizando  la propuesta de Villafañe (2011) derivada de valores indicados en las  directrices técnicas sugeridas por Ayers y Westcot (1985):</p>     <p align="center">Si RASe &gt; 8,689*CEe – 4,134 hay posibilidades de dispersión  del suelo por sodio</p>     <p align="justify">Valores de RASe por encima de lo indicado en la ecuación  anterior se consideran valores de riesgo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Análisis estadísticos</b></p>     <p align="justify">Con los valores de CEe se realizó un análisis de varianza  utilizando un diseño factorial condición* profundidad*CEr*IT, para precisar la  influencia de tales factores y algunas de sus interacciones en la magnitud de la  salinidad en el suelo, complementando con un análisis de regresión múltiple  entre la CEe y las variables CEr e IT.</p>     <p align="justify">Con las fracciones texturales y la humedad de la pasta  también se realizaron análisis de regresión múltiple, utilizando el  procedimiento de descarte de variables (stepwise).</p>     <p align="justify"><b>RESULTADOS Y DISCUSIÓN</b></p>     <p align="justify">Salinidad del suelo Se puede deducir que el perfil más  afectado por sales en cada unidad de producción no es el suelo cultivado o en  descanso, y no siempre la salinidad es mayor en la superficie de los suelos  cultivados y en el fondo de los suelos en descanso (<a href="#cua3">Cuadro 3</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua3"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua3.gif" width="515" height="725"></a></p>     
<p align="center"><a name="cua4"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua4.gif" width="497" height="225"></a></p>     
<p align="justify">Por otra parte, los suelos de las unidades de producción tres  y cinco presentan una salinidad inferior a la del agua de riego (<a href="#cua6">Cuadro  6</a>) en las tres condiciones de uso y la unidad de producción cuatro es la  única que presenta una salinidad inferior a 2 dS m-1 en el perfil bajo cultivo a  pesar de ser regada con un agua de riego algo salina. Posiblemente los  productores de estas tres unidades de producción (tres, cuatro y cinco) utilizan  otra fuente de agua menos salina no reportada y/o sus suelos, por ser muy  arenosos (<a href="#cua5">Cuadro 5</a>), retienen poca agua y en consecuencia  pocas sales.</p>     <p align="center"><a name="cua5"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua5.gif" width="506" height="863"></a></p>     
<p align="center"><a name="cua6"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua6.gif" width="558" height="311"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La salinidad encontrada en los dos primeros estratos de los  suelos bajo cultivo resultó inferior a los niveles pre-establecidos para los  cultivos cebolla y melón (2,5 y 3,4 dS m<sup>-1</sup>, respectivamente), excepto  en la unidad de producción seis con cebolla, así como las unidades de producción  nueve y once con melón.</p>     <p align="justify">Del mismo modo, se visualiza que la mayoría de las muestras  colectadas en los suelos bajo cultivo (<a href="#cua4">Cuadro 4</a>) son salinas  (&#8805; 2 dS m<sup>-1</sup>) en las tres profundidades seguidas de las muestras de  los suelos bajo descanso, evidenciando la incidencia del manejo bajo riego en el  proceso de salinización.</p>     <p align="justify">La afectación por sales en suelos con vegetación nativa de  las unidades de producción cuatro, siete, ocho, nueve, diez y once (50% de las  unidades de producción muestreadas) pudiendo ser salinos por su condición  natural, previsible en un ambiente semiárido y cercano al mar.</p>     <p align="justify"><b>Salinidad, textura y retención de agua en la pasta</b></p>     <p align="justify">Las texturas arenosas dominan en las unidades de producción  del municipio Falcón y las franco arcillo arenosas en los otros dos municipios  (Cuadro 5). No siempre la textura más pesada está asociada al suelo más salino  pero sí a los mayores porcentajes de humedad de la pasta.</p>     <p align="justify">La correlación encontrada entre el grado de salinidad de las  muestras y el porcentaje de humedad de la pasta (H) resultó baja (r= 0,426 p=  0,0000) y cuando la correlación se hizo considerando sólo las muestras de los  suelos bajo cultivo el coeficiente fue aún menor. La diferencia de salinidad de  las aguas de riego puede estar incidiendo en estos resultados, además que la  textura es una propiedad del suelo que interviene en la retención de humedad.</p>     <p align="justify">En términos generales valores de IT inferiores a 20  corresponden a suelos arenosos o areno-francosos; valores entre 20 y 30  corresponden a suelos francoarenosos, valores entre 30 y 40 corresponde a suelos  francos a franco-arcillo-limosos, valores entre 40 y 50 corresponden a suelos  franco-arcillosos o arcillo-arenosos y valores mayores de 50 corresponden a  suelos arcillosos.</p>     <p align="justify">La mayoría de las muestras resultaron de textura  francoarenosa. Los suelos de las unidades de producción nueve, diez y once  resultaron ser los más arcillosos en todas las condiciones de uso, mientras que  las unidades de producción uno, dos, tres, cuatro, cinco y ocho presentaron las  texturas más gruesas (<a href="#cua5">Cuadro 5</a>). Como la textura y en  consecuencia el IT permite predecir la capacidad de retención de agua y por lo  tanto la posibilidad de acumulación de sales, el análisis de regresión múltiple  entre la CEe y las variables independientes CEr e IT corroboró alta  significación para la variable IT (P = 0,0000), arrojando la siguiente ecuación  de predicción con un R2 = 0,23:</p>     <p align="center">CEe = 0,085*IT + 0,383</p>     <p align="justify">Cuando se extrajo del análisis la unidad de producción tres  por presentar una salinidad muy alta en el agua pero muy baja en los suelos, la  regresión múltiple resultó altamente significativa (P &lt; 0,0000) para ambas  variables, arrojando una ecuación de predicción con un R2 = 0,37: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">CEe = 0,079*IT + 1,442*CEr – 3,909</p>     <p align="justify">Es decir, ambas variables contribuyen con la salinización del  suelo, pero debido al valor bajo de R2, otras variables, tales como la salinidad  inicial del suelo, la intensidad del riego, el grado de lixiviación con el agua  de riego y el tiempo bajo cultivo, entre otras, pudieran también contribuir en  el proceso.</p>     <p align="justify"><b>Calidad del agua y afectación del suelo</b></p>     <p align="justify">En el <a href="#cua6">Cuadro 6</a> puede observarse que  dentro de las sales de baja solubilidad, el Ca(HCO<sub>3</sub>)<sup>2</sup> está  presente en todas las aguas, mientras que el Mg(HCO<sub>3</sub>)<sup>2</sup>  está presente donde no lo está el CaSO4. Dentro de las sales altamente solubles,  el NaCl domina sobre el MgSO<sub>4</sub> y el MgCl<sub>2</sub>. Esto puede  conducir a un proceso de concentración de las sales de cloruro de sodio y de  magnesio y de sulfato de magnesio, limitando el aumento de la RASe.</p>     <p align="justify">Particularmente, el agua de la unidad de producción diez  presenta un pH superior a 8,2, pero como se puede observar, la misma no contiene  sales de sodio de hidrólisis alcalina.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">• Las cotas de terreno y la profundidad de instalación de  	las bombas (<a href="#cua1">Cuadro 1</a>) hacen presumir influencia del mar  	en la salinidad de algunas aguas, pero la posición de la bomba respecto al  	nivel del mar no guarda relación con la posible intrusión salina. Los  	niveles de bombeo (información no disponible) habrían arrojado mejor  	información sobre la posible intrusión salina; sin embargo, las sales más  	solubles presentes en las aguas de riego son las más abundantes en el agua  	de mar (NaCl, MgCl<sub>2</sub> y MgSO<sub>4</sub>), por lo que se puede  	presumir que la salinidad encontrada en los suelos es menor a la esperada,  	posiblemente por la práctica de descanso que realizan los productores y  	favorecida en muchos casos por la alta permeabilidad y baja retención de  	agua de los suelos.</p> </blockquote>     <p align="justify">En todos los casos la conductividad eléctrica de las aguas (CEr)  supera los 0,7 dS m<sup>-1</sup>, lo que demuestra riesgo de salinización de los  suelos según las directrices de Ayers y Westcot (1985). Las aguas menos salinas  corresponden a los pozos de las unidades de producción once y doce que son los  predios topográficamente más bajos y tienen una CEr de 2,3 dS m<sup>-1</sup>.</p>     <p align="justify">Los valores de requerimiento de lavado (RL) calculados con  los valores esperados de CEe para un 80% del rendimiento del cultivo (melón o  cebolla según el caso), indican alto a muy alto riesgo de salinización según la  propuesta de Villafañe (2011); alto para las aguas de las unidades de producción  uno, dos, cuatro y cinco y muy alto para el resto.</p>     <p align="justify">Por la magnitud de la CEr y de acuerdo las directrices de la  FAO, todas las aguas presentan restricciones severas, excepto las de las  unidades de producción uno, dos, once y doce, por tener una CEr &lt; 3 dS m<sup>-1</sup>.  Es de hacer notar que los suelos de las unidades de producción once y doce son  franco limosos o franco arcillo limosos con cierta restricción en el drenaje  interno y están en la zona de la península con menor precipitación pluvial,  aspectos que pueden favorecer el proceso de salinización.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los sistemas de calificación aun cuando coinciden en el  diagnóstico con lo encontrado en los suelos, subestiman el proceso de  salinización. Por otra parte y de acuerdo con la información reportada por los  productores sobre el comportamiento de las cosechas anteriores y las condiciones  observadas en los cultivos durante los muestreos de agua y suelo, las plantas  manifiestan crecimiento retardado y en algunos casos algunas quemaduras en el  borde de las hojas, lo cual es explicable en suelos con más sales por litro de  agua útil.</p>     <p align="justify">Entre las sales menos solubles, el Mg(HCO<sub>3</sub>)<sup>2</sup>  está ausente en la mayoría de las muestras de suelo, independientemente de la  condición de uso, mientras que el CaSO<sub>4</sub> no está presente en la  mayoría de las muestras de agua; aunque se aprecia su presencia en el suelo.  Entre las sales solubles la predominante es el NaCl, seguido del MgCl<sub>2</sub>  o del CaCl<sub>2</sub>, esta última sal no presente en las aguas pero  posibilidad de formarse según la dinámica geoquímica en el suelo, pudiéndose  atribuir que esto es debido a que los cloruros y los sulfatos son las sales más  frecuentes y las más comunes en suelos cercanos a la costa o al mar. Sólo en las  unidades de producción uno, tres, cuatro, cinco, diez y doce, se detectó la  presencia de MgSO<sub>4</sub> (<a href="#cua7">Cuadro 7</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua7"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua7.gif" width="551" height="434"></a></p>     
<p align="justify">En los suelos predominan las sales de cloruro al igual que en  las aguas de riego, bajo los tres tipos de uso (VN, C y D). Sin embargo,en los  suelos con cultivos es donde los valores altos de NaCl se presentan de manera  más generalizada.</p>     <p align="justify">Los valores de la RASe están por debajo de los valores de  riesgo si se asocian a los valores de CEe, con excepción de algunas muestras en  la unidades de producción uno, dos, tres y cinco, donde los valores de CEe  resultaron inferiores a 0,6 dS m<sup>-1</sup>. En dichas muestras los problemas  de dispersión por sodio no tendrían repercusión dada la textura arenosa de las  mismas (<a href="#cua8">Cuadro 8</a>). Los suelos con vegetación nativa son los  que muestran los valores menores de RASe exceptuando las unidades de producción  nueve y diez.</p>     <p align="center"><a name="cua8"> <img border="0" src="/img/fbpe/at/v61n3-4/art08cua8.gif" width="555" height="836"></a></p>     
<p align="justify">La expectativa de que el valor de la RASe en el estrato  superior de los suelos bajo cultivo fuera similar a la RASmod no se cumplió,  posiblemente por la baja retención de agua de la mayoría de las muestras de  suelo, el uso de fuentes de calcio en los programas de fertilización o el  posible uso de otras fuentes de agua distintas a las evaluadas.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">- Las aguas evaluadas presentan poco riesgo de sodifi cación  de los suelos debido fundamentalmente a la ausencia de sales de sodio de  hidrólisis alcalina. Los índices de sodicidad encontrados en los suelos  coinciden con lo señalado.</p>     <p align="justify">- Aún cuando la mayoría de las aguas de riego evaluadas  califican con restricciones fuertes por salinidad, no todos los suelos bajo  cultivo presentan problemas severos. Sin embargo, en la mayoría de ellos la  salinidad iguala o supera los 2 dS m<sup>-1</sup>. Uno de los factores que puede  estar enmascarando el problema de afectación es la retención excesiva de agua en  las pastas de suelos arenosos que disuelve aun más las pocas sales acumuladas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">- El uso de riego localizado de alta frecuencia está  contribuyendo a sobrellevar la agricultura en la zona con aguas salinas,  creándose un medio menos salino para las plantas, pero con las aguas muy salinas  esta técnica no debe rendir los mismos beneficios.</p>     <p align="justify"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Abrol, I., J. Yadav and F. Massoud. 1988. Salt-affected  soils and their management. FAO. Soil Bulletin 39. Rome, Italy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283286&pid=S0002-192X201100030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p align="justify">2. Ayers, R. and D. Westcot. 1985. Water quality for  agriculture. FAO. Irrigation and Drainage Paper 29. Rev. 1. Rome, Italy.</p>     <p align="justify">3. Chhabra, R. 1996. Soil salinity and water quality. A. A.  Balbema Publishers. Broofield, USA.</p>     <p align="justify">4. Pla, I. 1969. Metodología de laboratorio recomendada para  el diagnóstico de salinidad y alcalinidad de suelo, aguas y plantas. Instituto  de Edafología. Facultad de Agronomía. Universidad Central de Venezuela. Maracay,  Venezuela.</p>     <p align="justify">5. Ragab, A., F. Hellal and M. Abd El-Hady. 2008. Water  salinity impacts on some soil properties and nutrients uptake by wheat plants in  sandy and calcareous soil. Australian Journal of Basic and Applied Sciences  2:225-233.</p>     <p align="justify">6. Rhoades, J., A Kandiah and A. Mashali. 1992. The use of  saline waters for crop production. FAO. Irrigation and Drainage Paper 48. Rome,  Italy. </p>     <p align="justify">7. Schleiff, U. 2006. Research for crop salt tolerance under  brackish irrigation. In: Proceedings of the International Conference Soil and  Desertification – Integrated Research for the Sustainable Management of Soil in  Drylands. 5-6 May. Hamburg, Germany. 8 p.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">8. Suárez, D. 1981. Relation between pHc and sodium  adsorption ratio (SAR) and an alternative method of estimating SAR of soil and  drainage waters. Soil Sci. Soc. Am. J. 45:469-475.</p>     <p align="justify">9. United States Salinity Laboratory Satff (USSLS). 1954.  Diagnosis and Improvement of saline and alkali soils. Agriculture Handbook 60.  Washington D.C., USA.</p>     <p align="justify">10. Van der Zee, S., S. Shah, C. Van Uffelem, P. Raats and N.  Dal Ferro. 2010. Soil sodicity as result of periodical drought. Agricultural  Water Management 97:41-49.</p>     <p align="justify">11. Villafañe, R. 2011. Sosalriego: Un procedimiento para  diagnosticar los riesgos de sodificación y salinización del suelo con el agua de  riego. Bioagro 23:57-64.</p>     <p align="justify">12. Villafañe, R. e I. Pla. 1994. Efecto del riego y la  lluvia sobre el desplazamiento vertical de sales en un suelo arcilloso de  Venezuela. Agronomía Trop. 44:707-729.</p> </font>       ]]></body>
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