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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Anaemia and nutritional iron deficiency significantly affect the world population. In this article we discus the main causes and consequences that this nutritional deficiency produces on human heath.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B><FONT SIZE=5>    <P ALIGN="CENTER">Causas y consecuencias de la deficiencia de hierro sobre la salud humana</P> </FONT>    <P ALIGN="justify"></P> </B><I>    <P ALIGN="justify">Jos&eacute; Boccio<sup>1</sup>, Mar&iacute;a Concepci&oacute;n P&aacute;ez<sup>2</sup>, Marcela Zubillaga<sup>1</sup>, Jimena Salgueiro<sup>1</sup>,<SUP> </SUP>Cinthia Goldman<sup>1</sup>, Domingo Barrado<sup>1</sup>, Margarita Martinez Sarrasague<sup>1</sup> y  Ricardo Weill<sup>3</sup></P> </I>     <P ALIGN="justify">Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina<sup>1</sup>, Centro de Investigaciones en Nutrici&oacute;n, Universidad de Carabobo, Valencia. Hospital Angel Larralde. Valencia, Venezuela<sup>2</sup>, Departamento de Industrias Agrarias. Universidad de Mor&oacute;n. Buenos Aires. Argentina<sup>3</sup></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">RESUMEN. </B>La anemia y la deficiencia nutricional de hierro afectan a gran parte de la poblaci&oacute;n mundial. En este art&iacute;culo se discute las principales causas y consecuencias que produce esta deficiencia nutricional sobre la salud humana.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Palabras clave:</B> Hierro, anemia, deficiencia de hierro, causas, consecuencias.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">SUMMARY. Causes and consequences of iron deficiency on human health.<U> </B></U>Anaemia and nutritional iron deficiency significantly affect the world population. In this article we discus the main causes and consequences that this nutritional deficiency produces on human heath.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Key words:</B> Iron, anaemia, iron deficiency, causes, consequences.   </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><b>Recibido: </b> 16-05-2003 <b>Aceptado:</b> 21-03-2004</P>      <P ALIGN="JUSTIFY"><B>INTRODUCCION</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">La anemia, causada en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n Latinoamericana por una deficiencia en calidad o en cantidad de hierro en la dieta, es la carencia nutricional m&aacute;s frecuente, afectando a un 34% de la poblaci&oacute;n mundial, de las cuales un 80% viven en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. En estos pa&iacute;ses, se estima que entre 30 y 40% de los ni&ntilde;os m&aacute;s j&oacute;venes y las mujeres pre-menopausicas est&aacute;n afectados por  la deficiencia de hierro, llegando a valores de hasta un 80% en algunas poblaciones infantiles de Latinoam&eacute;rica, mientras que en los pa&iacute;ses desarrollados su prevalencia es de un 10% o inferior a dicho valor (1-6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Grupos de riesgo</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Los grupos que poseen una mayor probabilidad de sufrir deficiencia de hierro, corresponden a aquellos grupos poblacionales en los que existe un inadecuado consumo y/o asimilaci&oacute;n de hierro de la dieta, asociado a un aumento de su demanda. Entre estos se encuentran los lactantes, ni&ntilde;os peque&ntilde;os, adolescentes, embarazadas y mujeres en edad reproductiva (4, 6)</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el caso de los lactantes y ni&ntilde;os peque&ntilde;os la prevalencia de la deficiencia de hierro es mayor entre los cuatro meses y los dos a tres a&ntilde;os de edad, debido a que se combina el consumo de una dieta pobre de hierro y de baja biodisponibilidad, con una mayor demanda de este nutriente como consecuencia de la alta velocidad de crecimiento. Durante los primero 4 a 6 meses de vida, el ni&ntilde;o lactante satisface sus necesidades de hierro a expensas de sus reservas corporales y de la leche materna, que aun cuando no tiene una alto contenido de hierro, este es altamente disponible; a partir de los 4 a 6 meses de vida, las reservas corporales han sido depletadas y la dieta debe aportar la cantidad suficiente para cubrir los requerimientos ( 7). El consumo excesivo de leche de vaca la que no aporta una cantidad suficiente de hierro biodisponible, y el agotamiento de las reservas colocan a este grupo de edad en situaci&oacute;n de riesgo de una deficiencia de hierro. En el caso particular de Argentina, se ha demostrado que, como consecuencia de la utilizaci&oacute;n de leche de vaca no fortificada con hierro como alimento principal entre los ni&ntilde;os de nueve a veinticuatro meses de edad existe una prevalencia de anemia cercana al 50% (8). De todas formas la deficiencia de hierro en este grupo poblacional es principalmente como consecuencia de dietas escasas en hierro absorbible, situaci&oacute;n que en t&eacute;rminos generales est&aacute; asociada a la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la regi&oacute;n (6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante el per&iacute;odo de la adolescencia, la deficiencia de hierro se debe al r&aacute;pido crecimiento que caracteriza a esta etapa, ya que los adolescentes aumentan entre 9 y 10 kilogramos por a&ntilde;o durante el per&iacute;odo de m&aacute;ximo crecimiento, denominado brote puberal, que ocurre entre los 12 y 15 a&ntilde;os de edad. Estas condiciones de r&aacute;pido crecimiento van acompa&ntilde;adas de la s&iacute;ntesis de nuevas biomol&eacute;culas que contienen hierro en su estructura, fundamentalmente hemoglobina, situaci&oacute;n que produce un aumento de los requerimientos de hierro. En el caso de las ni&ntilde;as, el inicio de la menstruaci&oacute;n durante este per&iacute;odo incrementa aun m&aacute;s las necesidades de este metal y en consecuencia aumenta el riesgo de sufrir deficiencia de hierro (4, 6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el caso de las mujeres en edad f&eacute;rtil, las principales causas que predisponen a este grupo a sufrir deficiencia de hierro son las p&eacute;rdidas excesivas de sangre durante la menstruaci&oacute;n. La utilizaci&oacute;n de los diferentes m&eacute;todos anticonceptivos es un factor coadyuvante que puede aumentar la prevalencia de la deficiencia de hierro en este grupo poblacional, ya que la utilizaci&oacute;n de dispositivos intrauterinos puede aumentar hasta en un cincuenta por ciento las p&eacute;rdidas de sangre y consecuentemente las de hierro. Sin embargo, la utilizaci&oacute;n de anticonceptivos orales disminuye significativamente las p&eacute;rdidas de sangre menstrual (4).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante el embarazo existe un aumento de los requerimientos de hierro como consecuencia del r&aacute;pido crecimiento de la placenta, del feto y de la expansi&oacute;n de la masa globular, lo que produce que los requerimientos totales de hierro en el embarazo sean de aproximadamente unos 1000 mg. Este aumento de los requerimientos suele ser compensado en parte por el hierro proveniente de los dep&oacute;sitos org&aacute;nicos del metal, que normalmente en el caso de las mujeres suele ser de unos 300 mg; el resto, unos 700-900 mg es compensado por un aumento de la absorci&oacute;n del hierro dietario. Es por ello que los dep&oacute;sitos de hierro luego del parto est&aacute;n pr&aacute;cticamente agotados y esta situaci&oacute;n es un factor de riesgo m&aacute;s para este grupo poblacional, sobre todo en el caso de que se produzca otro embarazo en forma consecutiva (4, 6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, las mujeres post menop&aacute;usicas al igual que los hombres, no constituyen verdaderos grupos de riesgo, pues en estos casos no existe un aumento extraordinario de los requerimientos de este mineral, raz&oacute;n por la cual, en t&eacute;rminos generales, el hierro contenido en la dieta normalmente es suficiente para cubrir los requerimientos fisiol&oacute;gicos del metal (4). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><B>Causas de la deficiencia de hierro </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Resulta sorprendente que, siendo el hierro uno de los elementos m&aacute;s abundantes del planeta, la deficiencia del mismo represente uno de los problemas nutricionales m&aacute;s relevantes. Sin embargo la explicaci&oacute;n la podemos hallar teniendo en cuenta que la mayor parte del hierro que ingerimos con los alimentos corresponde a formas poco solubles del metal y en consecuencia, de baja biodisponibilidad.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tambi&eacute;n hay que considerar los cambios en los h&aacute;bitos alimentarios ocurridos durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Con el fin de disminuir la ingesta cal&oacute;rica y evitar as&iacute; la obesidad, es probable que la disminuci&oacute;n de la ingesta energ&eacute;tica, haya llevado concomitantemente a una disminuci&oacute;n en la ingesta de hierro, de forma que se llegue a provocar la aparici&oacute;n de anemia en alguno de los grupos de riesgo (4, 6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La principal causa de la deficiencia nutricional de hierro y de anemia ferrop&eacute;nica, es una incorporaci&oacute;n insuficiente del hierro al organismo de acuerdo a los requerimientos fisiol&oacute;gicos del mismo (4, 6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los principales factores que determinan una adecuada incorporaci&oacute;n del hierro al organismo son: la cantidad de hierro total ingerido con la dieta, la proporci&oacute;n de hierro h&eacute;mico y no h&eacute;mico de la misma, la presencia de activadores e inhibidores de la absorci&oacute;n de hierro no h&eacute;mico contenido en el alimento y el estado nutricional de la persona para este elemento (9).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A su vez, estos factores dependen del estado fisiol&oacute;gico de la persona, de los h&aacute;bitos culturales y de la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la regi&oacute;n. As&iacute; por ejemplo, los habitantes de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, debido a su desfavorable situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, consumen una insuficiente cantidad de alimentos que contienen hierro, o bien, consumen una cantidad adecuada, pero de una dieta que contiene fundamentalmente hierro de tipo no h&eacute;mico, bajo contenido de &aacute;cido asc&oacute;rbico y/o carne y un elevado contenido de fitatos, taninos y otros inhibidores de la absorci&oacute;n del hierro no h&eacute;mico, que reducen la asimilaci&oacute;n del mismo en el alimento. Por otra parte, los habitantes de los pa&iacute;ses desarrollados, en general consumen cantidades adecuadas de alimentos que contienen fundamentalmente hierro de tipo h&eacute;mico y una alta relaci&oacute;n de activadores/inhibidores de la absorci&oacute;n de hierro no h&eacute;mico. Es por ello que la deficiencia nutricional de hierro posee una mayor incidencia en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo que en los pa&iacute;ses desarrollados (6-13).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estos factores causales de la deficiencia de hierro, surgen como conclusi&oacute;n de un estudio realizado en 1988 por un comit&eacute; de expertos de la FAO/OMS. En el mismo las dietas del mundo son divididas en tres categor&iacute;as de acuerdo a la biodisponibilidad del hierro contenido en las mismas en baja, intermedia y alta. En &eacute;stas, los porcentajes de absorci&oacute;n de una mezcla de hierro h&eacute;mico y no h&eacute;mico es de aproximadamente 5%, 10% y 15% respectivamente, para individuos con ausencia de hierro de reserva, pero con reservas de hierro de transporte normales (9, 14).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">As&iacute; por ejemplo, teniendo en cuenta la cantidad de estimuladores e inhibidores de la absorci&oacute;n de hierro en la comida, una dieta de baja disponibilidad est&aacute; constituida principalmente por cereales, leguminosas y tub&eacute;rculos que proporcionan un alto contenido de fitatos; adem&aacute;s, usualmente su contenido de carne y &aacute;cido asc&oacute;rbico es inferior a los 50 g y 30 mg respectivamente. En personas con deficiencia, la absorci&oacute;n total de hierro est&aacute; por debajo de 1 mg/d&iacute;a pese a que su ingesta puede ser superior a los 15 mg/d&iacute;a. Esta baja asimilaci&oacute;n del hierro contenido en la dieta explica los altos &iacute;ndices de anemia observados a&uacute;n en los grupos de la poblaci&oacute;n considerados de bajo riesgo. Este tipo de dieta es consumida por las poblaciones de bajo nivel socioecon&oacute;mico que viven en &Aacute;frica, Asia y algunas regiones de Latinoam&eacute;rica (9, 14).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Una dieta de biodisponibilidad intermedia contiene una elevada cantidad de cereales, tub&eacute;rculos y legumbres, por lo que el contenido de fitatos es elevado, pero a diferencia del caso anterior, la ingesta de carne y &aacute;cido asc&oacute;rbico es superior a los 50 g y 30 mg respectivamente. En este caso la absorci&oacute;n del hierro no h&eacute;mico es de aproximadamente un 8%, lo que provoca que la absorci&oacute;n de hierro total contenido en el alimento sea de 1.2 a 1.7 mg/d&iacute;a. En consecuencia la anemia por deficiencia de hierro est&aacute; restringida principalmente a los grupos poblacionales considerados de riesgo. Este tipo de dieta es consumida en ciertas regiones de Latinoam&eacute;rica por poblaciones de estrato socioecon&oacute;mico bajo (9, 14).  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las dietas con alta biodisponibilidad, contienen un bajo contenido de inhibidores y generosas cantidades de carne (superior a 100 g) y de &aacute;cido asc&oacute;rbico (mayor a 50 mg). En este caso la absorci&oacute;n del hierro no h&eacute;mico est&aacute; favorecida y es cercana al 15%, lo que determina que la absorci&oacute;n total del hierro contenido en la comida sea mayor a 1.8 mg/d&iacute;a. En esta situaci&oacute;n, la anemia por deficiencia de hierro est&aacute; restringida fundamentalmente a los grupos poblacionales de riesgo pero en menor magnitud. Este tipo de dieta es consumida por las poblaciones de Latinoam&eacute;rica de nivel socioecon&oacute;mico medio y alto y por las poblaciones de las regiones desarrolladas (9, 14).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Otro elemento que interfiere con la biodisponibilidad del hierro de la dieta es el calcio, el agregado de calcio a una comida en forma de leche o sal inorg&aacute;nica, disminuye el porcentaje de absorci&oacute;n del hierro no hem&iacute;nico en los seres humanos. El efecto del calcio es complejo y los mecanismos por los cuales interfiere con la absorci&oacute;n del hierro no se conocen cabalmente.  Investigaciones realizadas en seres humanos sugieren, que el calcio interfiere con la absorci&oacute;n de hierro debido a interacciones que ocurren en el lumen y que parece que involucran a otros compuestos dietarios. El efecto inhibidor depende del tipo de comida, su contenido normal en calcio y en algunas instancias de la inhibici&oacute;n de la degradaci&oacute;n de fitatos durante la cocci&oacute;n (15).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Elementos cercanos al hierro en la tabla peri&oacute;dica pueden interferir en la absorci&oacute;n de este. Estudios en animales han demostrado que esto ocurre con el cobalto, n&iacute;quel, manganeso, zinc y cadmio, sin embargo en humanos solo se ha encontrado interacci&oacute;n entre el hierro y el zinc y esta interacci&oacute;n ocurre &uacute;nicamente cuando la relaci&oacute;n molar de alguno de los dos elementos es muy elevada. Un trabajo realizado por Yardik y col. en 1989 mostr&oacute; una modesta pero significativa ca&iacute;da del hematocrito y de los niveles s&eacute;ricos de ferritina en 18 mujeres de 25-40 a&ntilde;os que tomaban suplemento diario de zinc (50 mg/d&iacute;a) sin hierro adicional. (Referido por Lynch SR 1987) (15).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El consumo inadecuado de otros micronutrientes, como es el caso del cobre y de la vitamina A pueden tambi&eacute;n comprometer la disponibilidad del hierro de reserva por los diferentes tejidos corporales y por tanto conducir a la anemia (16).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El cobre es un elemento necesario para la s&iacute;ntesis de ceruloplasmina, prote&iacute;na esencial para el metabolismo del hierro, por lo tanto la deficiencia de cobre resultar&aacute; en una reducci&oacute;n en el transporte de hierro y una acumulaci&oacute;n del mismo en tejidos tales como intestino delgado e h&iacute;gado (16). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien la anemia por deficiencia de cobre es poco frecuente, ya que los requerimientos diarios de este nutriente son bajos y pueden ser cubiertos a trav&eacute;s de la dieta, contin&uacute;an report&aacute;ndose casos espor&aacute;dicos. Entre los factores que predisponen a una anemia por deficiencia de cobre se encuentran antecedentes de malnutrici&oacute;n, de malabsorci&oacute;n, bajo peso al nacer y un aporte insuficiente de este elemento traza a trav&eacute;s de dietas parenterales. Los ni&ntilde;os prematuros tienen reservas corporales de cobre m&aacute;s bajas que los ni&ntilde;os a t&eacute;rmino y estas reservas son insuficientes para cubrir sus necesidades diarias durante la lactancia. El consumo de leche de vaca de forma exclusiva en ni&ntilde;os lactantes, tambi&eacute;n puede conducir a una deficiencia de cobre ya que el contenido de cobre en ella es mucho m&aacute;s bajo que el de la leche humana. La deficiencia de cobre nunca se ha descrito en ni&ntilde;os alimentados con lactancia materna exclusiva ni en ni&ntilde;os a t&eacute;rmino alimentados con f&oacute;rmulas que contienes cantidades adecuadas de cobre (m&aacute;s de 40 µg/dl) (17).  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diversos estudios tanto experimentales como en poblaciones humanas, han demostrado que la deficiencia de vitamina A afecta el transporte de hierro y la producci&oacute;n de c&eacute;lulas rojas en la sangre, por lo que un consumo inadecuado de esta vitamina resulta en una anemia microc&iacute;tica leve, que se caracteriza por una disminuci&oacute;n en las concentraciones s&eacute;ricas de hierro, en el porcentaje de saturaci&oacute;n de la transferrina y un aumento del almacenamiento de hierro en h&iacute;gado y bazo (18-22).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Debido a que la hipovitaminosis A es un problema nutricional prevalente en los pa&iacute;ses en desarrollo, y a que en algunos casos a&uacute;n cuando la ingesta de hierro sea adecuada la anemia persiste, puede considerarse que la deficiencia de vitamina A es un factor de importancia en la etiolog&iacute;a de la anemia en estas regiones.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo muchas veces se ve agravada como consecuencia de la alta tasa de infestaci&oacute;n por par&aacute;sitos hemat&oacute;fagos como el anquilostomas, el<I> Trichuris trichura,</I> entre otros. As&iacute; por ejemplo la tasa de prevalencia var&iacute;a entre un 10 a 20% en las zonas secas y hasta en un 80% en las zonas c&aacute;lidas y h&uacute;medas con un pobre saneamiento ambiental (23, 24).  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El mecanismo por el cual estos par&aacute;sitos producen p&eacute;rdidas de hierro, es debido a las p&eacute;didas de sangre a nivel intestinal, ya que los mismos se adhieren a la mucosa del intestino delgado ingiriendo tejido y sangre. Distintos estudios han demostrado que la magnitud de la p&eacute;rdida de sangre y en consecuencia la de hierro, se correlaciona con el n&uacute;mero de par&aacute;sitos o carga parasitaria. Estas p&eacute;rdidas suelen ser importantes, ya que los individuos con una carga parasitaria de intensidad moderada pierden una cantidad de sangre equivalente a 1.2 a 2.3 mg de hierro por d&iacute;a. Esta elevada p&eacute;rdida de hierro produce una alta proporci&oacute;n de anemia en las regiones donde existe una alta prevalencia de infestaci&oacute;n, llegando a ser responsable de producir anemia con una incidencia de hasta un 41% en los grupos poblacionales de riesgo (24).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y los procesos bacterianos severos son causas bien reconocidas de anemia.  Se sabe que la anemia que acompa&ntilde;a a estos procesos, es primariamente debida a la subproducci&oacute;n de eritrocitos con un bajo &iacute;ndice reticulocitario y es habitualmente normocr&oacute;mica y normoc&iacute;tica.  Sin embargo 30-50% de los pacientes tienen gl&oacute;bulos rojos que son hipocr&oacute;micos y microc&iacute;ticos, y casi siempre el hierro s&eacute;rico, la capacidad de combinaci&oacute;n y saturaci&oacute;n de transferrina est&aacute;n disminuidas en presencia de dep&oacute;sitos de hierro adecuados. Si bien la alteraci&oacute;n del metabolismo del hierro y de la eritropoyesis est&aacute;n presentes juntas, se piensa que la &uacute;ltima es la m&aacute;s importante ya que durante estos procesos cr&oacute;nicos la ingesti&oacute;n de hierro aumenta el nivel de ferritina s&eacute;rica pero no corrige la anemia mientras que la eritropoyetina si normaliza los hematocrito en estos pacientes.  Por otra parte los niveles del receptor s&eacute;rico de transferrina que en pacientes con deficiencia de hierro se encuentran elevados, habitualmente no est&aacute;n elevados en los pacientes que presentan anemia ante los procesos inflamatorios o infecciones cr&oacute;nicas (25).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Poca es la informaci&oacute;n  que hay respecto a los cambios hematol&oacute;gicos en las afecciones febriles agudas leves a moderadas en la infancia debido a infecciones virales.  En algunos estudios, se ha podido comprobar que los d&iacute;as siguientes a una infecci&oacute;n aguda se produce una baja significativa en la concentraci&oacute;n de hemoglobina, en las concentraciones s&eacute;ricas de hierro y en el porcentaje de saturaci&oacute;n de transferrina, acompa&ntilde;ado de un aumento significativo de la ferritina s&eacute;rica. Sin embargo, debido a que la ferritina es una prote&iacute;na de fase aguda positiva no puede ser considerada como un indicador adecuado del estado de hierro durante los procesos infecciosos. La incorporaci&oacute;n de nuevos indicadores del estado de hierro, que no sean susceptibles a cambios por el proceso infeccioso <I>per se</I>, permitir&aacute; establecer si la deficiencia de hierro acompa&ntilde;a a la anemia en las afecciones virales o afecciones agudas (25).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Otro factor importante que podr&iacute;a estar relacionados con las altas tasas de anemia y deficiencia de hierro en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo son los altos &iacute;ndices de infecci&oacute;n por Helicobacter pilory (Hp) del orden del 60% al 98%. Que no solo afecta la biodisponibilidad del hierro en el alimento sino tambi&eacute;n la de ciertas vitaminas como C, B12 y &aacute;cido f&oacute;lico estrechamente relacionados con el metabolismo del hierro.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diferentes estudios han demostrado la asociaci&oacute;n existente entre la infecci&oacute;n por Hp con la deficiencia de hierro y anemia. Sin embargo, el mecanismo por el cual la infecci&oacute;n por Hp causa deficiencia de hierro no esta bien establecido. Se han sugerido diferentes mecanismos por los cuales esto podr&iacute;a ocurrir. As&iacute; por ejemplo, uno de los principales factores podr&iacute;a ser la significativa disminuci&oacute;n en la secreci&oacute;n de &aacute;cido clorh&iacute;drico lo que causar&iacute;a hipo o aclorhidria provocando una disminuci&oacute;n en la solubilizaci&oacute;n y absorci&oacute;n de hierro. El Hp tambi&eacute;n podr&iacute;a causar deficiencia de hierro por competici&oacute;n con el hu&eacute;sped en la absorci&oacute;n de hierro; ya que el hierro es un factor de crecimiento esencial para esta bacteria, la cual posee prote&iacute;nas externas de membrana que intervienen en la captaci&oacute;n especifica de hierro; como as&iacute; tambi&eacute;n, prote&iacute;nas intracelulares de dep&oacute;sito de caracter&iacute;sticas similares a la ferritina. La infecci&oacute;n por Hp ha sido asociada a una disminuci&oacute;n en la biodisponibilidad de vitamina C y menor secreci&oacute;n y contenido de la misma en el jugo g&aacute;strico, lo que provocar&iacute;a una disminuci&oacute;n en la absorci&oacute;n de hierro. Probablemente la infecci&oacute;n por Hp provoque deficiencia de hierro como consecuencia de la sumatoria de estos factores m&aacute;s que al efecto individual de alguno de ellos (26-29).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el caso de la vitamina C se ha demostrado que el Hp produce serias modificaciones en su metabolismo, que como mencionamos anteriormente produce una disminuci&oacute;n en su biodisponibilidad y concentraci&oacute;n en el jugo g&aacute;strico. Woodward  y col en un estudio bien protocolizado realizado sobre 1106 individuos, demostraron que las concentraciones plasm&aacute;ticas de vitamina C de los pacientes infectados con Hp eran un 20% inferior con respecto a los no infectados; mientras Banerjee y col observaron un incremento significativo de los niveles de vitamina C plasm&aacute;tica luego de la erradicaci&oacute;n de Hp. El mecanismo por el cual el Hp disminuye la biodisponibilidad de la vitamina C podr&iacute;a ser como consecuencia de una inactivaci&oacute;n irreversible de la vitamina C ingerida dentro del lumen intestinal previa a su absorci&oacute;n. Diferentes estudios han demostrado que el Hp produce una disminuci&oacute;n de la vitamina C en el est&oacute;mago como consecuencia de su degradaci&oacute;n a &aacute;cido dehidroasc&oacute;rbico (DHAA), este metabolito puede ser posteriormente oxidado en forma irreversible a &aacute;cido 2,3-diceto-1-gluconico. El DHAA es inestable a valores de pH elevados raz&oacute;n por la cual la hipo o aclorhidria puede disminuir a&uacute;n m&aacute;s la estabilidad y en consecuencia la biodisponibilidad de esta vitamina. La deficiencia de vitamina C podr&iacute;a ser mucho mas grave en aquellos pa&iacute;ses poco desarrollados ya que al bajo consumo de alimentos ricos en esta vitamina se le debe a&ntilde;adir altas tasas de infecci&oacute;n por Hp lo que provocara una significativa disminuci&oacute;n en la disponibilidad sist&eacute;mica de esta vitamina (30-38).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con respecto a las vitaminas del grupo B, se ha encontrado una fuerte asociaci&oacute;n entre deficiencias de estas vitaminas e infecci&oacute;n por Hp. As&iacute; por ejemplo, se ha demostrado que la infecci&oacute;n por Hp reduce significativamente la absorci&oacute;n y en consecuencia la biodisponibilidad de la vitamina B 12; a su vez, se ha demostrado que la sola erradicaci&oacute;n de la bacteria produce una normalizaci&oacute;n del estado nutricional para esta vitamina. Tambi&eacute;n se ha demostrado el efecto negativo que posee la infecci&oacute;n por Hp en el metabolismo del &aacute;cido f&oacute;lico. Se ha observado una marcada disminuci&oacute;n de esta vitamina en los pacientes infectados. La reducci&oacute;n en la absorci&oacute;n de &aacute;cido f&oacute;lico puede ocurrir como consecuencia de un aumento en el pH del jugo g&aacute;strico y/o como consecuencia de una disminuci&oacute;n en la concentraci&oacute;n de vitamina C en el mismo, situaci&oacute;n frecuentemente observada en los pacientes infectados con Hp. (39-41).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En consecuencia, una infecci&oacute;n prolongada por Hp, como es frecuente en las regiones en v&iacute;as de desarrollo, puede provocar modificaciones significativas en la absorci&oacute;n de varios micronutrientes con su consecuente deficiencia; generando alteraciones sobre la salud de los individuos y en especial en el correcto crecimiento de los ni&ntilde;os en aquellas regiones ampliamente afectadas por infecci&oacute;n con Hp. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Consecuencias de la deficiencia de hierro</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El hierro, se encuentra formando parte de numerosas biomol&eacute;culas con diferentes funciones bioqu&iacute;micas y fisiol&oacute;gicas. Su deficiencia produce diferentes trastornos funcionales, los que generalmente aumentan a medida que se produce la depleci&oacute;n de los compuestos esenciales del metal. Muchas de las manifestaciones cl&iacute;nicas son consecuencia de la anemia; sin embargo, otras pueden deberse a la disminuci&oacute;n de hierro en los distintos tejidos o bien ser una combinaci&oacute;n de ambos procesos (4,6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las principales alteraciones relacionadas con la deficiencia de hierro son las siguientes: </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Capacidad de trabajo </P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">La relaci&oacute;n entre el estado del hierro y la capacidad de realizar una actividad f&iacute;sica determinada fue estudiada en modelos animales y en seres humanos, donde los resultados experimentales demuestran que la deficiencia de hierro, adem&aacute;s de producir anemia, provoca modificaciones significativas en el metabolismo muscular, produciendo una disminuci&oacute;n de la capacidad de desarrollar un ejercicio o trabajo prolongado, probablemente como consecuencia de las modificaciones producidas a nivel de la utilizaci&oacute;n de la glucosa como fuente de energ&iacute;a (42-44).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el hombre, esta disminuci&oacute;n en la capacidad de trabajar puede tener una gran implicancia en la productividad, sobre todo en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, donde los niveles de deficiencia de hierro son elevados y la actividad productiva es fuertemente dependiente del trabajo f&iacute;sico de la poblaci&oacute;n. Los trabajos de investigaci&oacute;n llevados a cabo en Indonesia y Sri Lanka lo demuestran, ya que se observ&oacute; una menor capacidad de trabajo en aquellos trabajadores an&eacute;micos con respecto a aquellos que pose&iacute;an valores normales de hemoglobina. Adem&aacute;s se observ&oacute; que el suministro de suplementos de hierro no solo disminu&iacute;a la prevalencia de anemia, sino que tambi&eacute;n aumentaba la capacidad de trabajo de los trabajadores. As&iacute; por ejemplo, en las personas con anemia moderada, un 10 % de aumento en sus niveles de hemoglobina, provoca un aumento en su productividad entre un 10 y 20 % (44-46).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Regulaci&oacute;n de la temperatura corporal</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Durante la deficiencia de hierro y principalmente en la anemia ferrop&eacute;nica existe una alteraci&oacute;n metab&oacute;lica  que consiste en la incapacidad de mantener la temperatura corporal en un ambiente fr&iacute;o. Diversos estudios llevados a cabo en modelos animales y en seres humanos, demostraron que existe una alteraci&oacute;n en el metabolismo, secreci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de las hormonas tiroideas durante la deficiencia de hierro. Estas hormonas intervienen en los procesos de termog&eacute;nesis de los mam&iacute;feros manteniendo y controlando su temperatura corporal, raz&oacute;n por la cual cualquier alteraci&oacute;n en alguna de las fases reguladoras del metabolismo de estas hormonas puede producir una alteraci&oacute;n de la capacidad termorreguladora del organismo (47-49).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Desarrollo psicomotor</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Cada vez son m&aacute;s los trabajos que evidencian los efectos que produce la anemia por deficiencia de hierro en el desarrollo mental y motor del ni&ntilde;o. Es importante tener en cuenta que el aumento de la prevalencia de anemia ocurre entre los 6 y 24 meses de edad, que coincide con el crecimiento del cerebro y con la adquisici&oacute;n de las habilidades cognitivas y motoras del ni&ntilde;o. Esto concuerda con que la mayor incorporaci&oacute;n de hierro al enc&eacute;falo ocurre durante el per&iacute;odo de mayor velocidad de crecimiento del sistema nervioso y si dicha incorporaci&oacute;n de hierro no ocurre en este estad&iacute;o temprano del desarrollo, aparentemente resulta dif&iacute;cil restablecer las concentraciones normales de hierro en el enc&eacute;falo en el per&iacute;odo adulto (50).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las funciones neurofisiol&oacute;gicas y bioqu&iacute;micas que desempe&ntilde;a el hierro en el sistema nervioso se basan en que el hierro interviene en importantes procesos, como la producci&oacute;n y mantenimiento de la mielina, la regulaci&oacute;n del metabolismo de la dopamina, serotonina y GABA, adem&aacute;s de formar parte de muchas enzimas relacionadas con la s&iacute;ntesis de diversos neurotransmisores (51).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diversos estudios experimentales llevados a cabo en modelos animales y en seres humanos, han demostrado que la anemia por deficiencia de hierro produce cambios en la conducta y el desarrollo psicomotor. Los trabajos realizados por Andraca (50) y Lozoff (52) coinciden en mostrar la existencia de una disminuci&oacute;n de los &iacute;ndices de desarrollo mental y motor en los lactantes an&eacute;micos pero no en aquellos que son deficientes en hierro pero que no sufren anemia. Por otra parte, si bien en algunos trabajos se sugiere que la anemia por deficiencia de hierro produce cambios en el desarrollo de caracter&iacute;sticas irreversibles, esto a&uacute;n no ha sido claramente demostrado y puede ser que ello dependa de la severidad de la anemia, la cronicidad y el momento en que se establezca la misma (50).</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Resistencia a las infecciones</B> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diversos estudios realizados por distintos investigadores relacionando la deficiencia de hierro con la resistencia a las infecciones han arrojado diferentes resultados siendo muchos de ellos contradictorios (53).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Si bien algunos estudios sugieren que una leve deficiencia de hierro pudiera ser negativa para el desarrollo de diversos microorganismos pat&oacute;genos, otros estudios sugieren la existencia de una menor resistencia a las infecciones en la deficiencia de hierro (53). En el caso de los seres humanos, se ha observado una alteraci&oacute;n en el funcionamiento del sistema inmune celular y humoral durante la deficiencia de este metal (54). Sin embargo, si bien existen diferentes trabajos que sugieren un descenso de la incidencia de las infecciones durante la deficiencia de hierro, no existen a&uacute;n resultados concluyentes que demuestren que la deficiencia de hierro por si misma provoque un aumento en este tipo de patolog&iacute;a. Por lo tanto, la informaci&oacute;n existente hasta el momento sobre este tema es incompleta y no concluyente, lo que evidencia la necesidad de continuar los estudios en este campo (55).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Absorci&oacute;n de metales t&oacute;xicos</B> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se ha encontrado que la deficiencia de hierro, al igual que la deficiencia de diferentes metales esenciales, produce un aumento de la absorci&oacute;n de otros metales, siendo algunos de ellos sumamente t&oacute;xicos (56).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diferentes estudios demuestran que durante la deficiencia de hierro existe un aumento en la absorci&oacute;n intestinal de plomo, que puede provocar un aumento importante de la incidencia de saturnismo especialmente en los ni&ntilde;os peque&ntilde;os (57). Las personas adultas que sufren deficiencia de hierro, tambi&eacute;n est&aacute;n expuestas a sufrir intoxicaci&oacute;n con plomo, pues en &eacute;stas la absorci&oacute;n intestinal de este metal pesado tambi&eacute;n se encuentra significativamente aumentada (58).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La absorci&oacute;n de cadmio y complejos de este metal t&oacute;xico tambi&eacute;n est&aacute; aumentada durante la deficiencia de hierro, situaci&oacute;n que puede provocar una significativa alteraci&oacute;n en el metabolismo del cinc, a trav&eacute;s de la uni&oacute;n de este metal t&oacute;xico a los sitios de uni&oacute;n de la metalotioneina. Esta interferencia puede provocar profundos cambios en el metabolismo y transporte de cinc, lo que puede producir significativas alteraciones en el crecimiento de los ni&ntilde;os (56). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante la deficiencia de hierro tambi&eacute;n existe un aumento de la absorci&oacute;n de aluminio, que puede interferir en el metabolismo del calcio y provocar las consecuentes alteraciones fisiol&oacute;gicas (56).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">De esta manera podemos observar como la deficiencia de algunos metales esenciales pueden provocar efectos t&oacute;xicos mediados por un aumento de la absorci&oacute;n de ciertos metales t&oacute;xicos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Embarazo y reci&eacute;n nacido</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La deficiencia de hierro afecta a la mayor parte de las mujeres embarazadas. Aquellas mujeres que afrontan un embarazo sin una adecuada cantidad de hierro en sus dep&oacute;sitos y/o aqu&eacute;llas cuyo suministro de hierro es insuficiente, tienen un alto riesgo de sufrir deficiencia de hierro o anemia. Los datos existentes sugieren que la deficiencia de hierro durante el embarazo, afectan tanto la salud de la madre como la del reci&eacute;n nacido (56).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la madre, la anemia est&aacute; asociada con un aumento de la mortalidad; algunos estudios como los realizados en Inglaterra, muestran que a&uacute;n un grado moderado de anemia (Hb &lt; 8.9 g/dl) est&aacute; asociado con un aumento del &iacute;ndice de mortalidad, siendo la anemia grave la causante de una de cada cinco muertes maternas. Si bien los mecanismos por los cuales la anemia provoca este efecto no han sido bien establecidos, se ha observado que existe una correlaci&oacute;n entre la anemia y un aumento de la incidencia de insuficiencia card&iacute;aca durante el trabajo de parto, una menor tolerancia a las p&eacute;rdidas de sangre durante el parto, una menor resistencia a las infecciones y un mayor tiempo de cicatrizaci&oacute;n de las heridas (46, 59, 60).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Si bien no existe mucha informaci&oacute;n sobre la morbilidad materna asociada a la anemia por deficiencia de hierro, dos estudios realizados en la India y otro en Estados Unidos, demostraron que mujeres embarazadas an&eacute;micas pose&iacute;an bajos &iacute;ndices de estimulaci&oacute;n linfocitaria y mayor predisposici&oacute;n a sufrir enfermedades infecciosas, mientras que la suplementaci&oacute;n con hierro mejoraba significativamente la estimulaci&oacute;n linfocitaria, situaci&oacute;n que puede asociarse a un aumento de la respuesta inmune y resistencia a las infecciones durante el parto (59, 61-64).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con respecto a la salud del reci&eacute;n nacido, se ha demostrado que cuando la madre tiene anemia, el riesgo de parto prematuro aumenta 2,7 veces; del mismo modo, los ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos de madres an&eacute;micas, presentan un peso menor que el normal con una frecuencia 3.1 veces superior a la de las madres normales. Tambi&eacute;n, la anemia grave es la responsable de la muerte de aproximadamente el 30% de los ni&ntilde;os an&eacute;micos hospitalizados que no reciben una transfusi&oacute;n de sangre inmediata, mientras los que s&iacute; la reciben, est&aacute;n expuestos a otros riesgos. Por otra parte, otro estudio realizado en la India, demostr&oacute; que los ni&ntilde;os nacidos de madres que padecieron anemia durante el embarazo pose&iacute;an disminuida significativamente su respuesta inmune, ya que presentaban una menor respuesta blastog&eacute;nica a PHA, indicando una depresi&oacute;n de la funci&oacute;n de las c&eacute;lulas T-supresoras (46, 62-64). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Algunos estudios favorecen la hip&oacute;tesis que los niveles de hierro del reci&eacute;n nacido est&aacute;n relacionados con el estado de hierro de la madre y que el estado del hierro de la unidad materno-fetal es dependiente del hierro ingerido, el cual es necesario para prevenir la deficiencia de hierro de la madre como la del reci&eacute;n nacido (65). En este sentido los estudios realizados tempranamente por Strauss demostraban que el recuento de eritrocitos de los ni&ntilde;os no se correlacionaba con la anemia de la madre en el momento del parto, pero al a&ntilde;o de edad, los ni&ntilde;os nacidos de madres an&eacute;micas, pose&iacute;an la mitad de la concentraci&oacute;n de hemoglobina comparado con los ni&ntilde;os nacidos de madres no an&eacute;micas (59).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Preziosi (66), demostr&oacute; que las madres que recib&iacute;an un suplemento de hierro durante el embarazo no sufrieron anemia con respecto al grupo placebo que no recibi&oacute; suplemento de hierro, el cual mostr&oacute; altos valores de incidencia de anemia. Los ni&ntilde;os nacidos de madres an&eacute;micas y no an&eacute;micas no mostraron diferencias significativas en los valores de los par&aacute;metros hematol&oacute;gicos de sangre obtenida del cord&oacute;n; sin embargo, a los tres meses de edad los niveles de ferritina s&eacute;rica fueron significativamente superiores en los ni&ntilde;os nacidos de madres no an&eacute;micas. Por otra parte se encontr&oacute; que los valores de los par&aacute;metros antropom&eacute;tricos de los ni&ntilde;os nacidos de madres no an&eacute;micas eran significativamente superiores con respecto al de los ni&ntilde;os nacidos de madres an&eacute;micas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo Milman (67), encontr&oacute; que los ni&ntilde;os nacidos de madres que hab&iacute;an recibido suplementos de hierro y que por lo tanto no eran an&eacute;micas, mostraban niveles de ferritina s&eacute;rica significativamente m&aacute;s elevados que aquellos nacidos de madres que no hab&iacute;an tomado ning&uacute;n suplemento y que por lo tanto mostraban altos &iacute;ndice de anemia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estos resultados evidencian una fuerte dependencia del estado del hierro durante el embarazo con respecto a la salud del ni&ntilde;o y de la madre y en consecuencia los potenciales efectos delet&eacute;reos sobre la salud de ambos que puede causar la deficiencia de hierro durante el embarazo.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Impacto econ&oacute;mico</B> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien resulta dif&iacute;cil evaluar el costo monetario que representa la tragedia personal y social de p&eacute;rdidas humanas causadas por la deficiencia de hierro, el Banco Mundial pudo estimar que las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas causadas por la malnutrici&oacute;n de micronutrientes, en la cual deficiencia de hierro es la de mayor prevalencia, representan en incapacidades y muertes, un costo del 5% del Producto Bruto Interno (PBI) en aquellos pa&iacute;ses que se encuentran significativamente afectados (46). As&iacute; por ejemplo, en un pa&iacute;s como la Argentina con un PBI estimado para el a&ntilde;o 2003 de 152.726 millones de d&oacute;lares, la deficiencia de hierro y otros micronutrientes provocar&iacute;an un costo econ&oacute;mico de alrededor de unos 7.625 millones de d&oacute;lares. Similares an&aacute;lisis se pueden realizar en otras regiones altamente afectadas por la deficiencia de micronutrientes. Sin embargo, la soluci&oacute;n a este problema, mediante la implementaci&oacute;n de estrategias adecuadas como puede ser la fortificaci&oacute;n de alimentos, tiene un costo econ&oacute;mico inferior al 0.3% del PBI, representando una relaci&oacute;n costo-beneficio cercana a 20. En otras palabras, esto significa que por cada d&oacute;lar invertido en la prevenci&oacute;n de estas deficiencias nutricionales se evitan gastar 20 d&oacute;lares para solucionar sus consecuencias (46). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por lo tanto podemos concluir que la deficiencia de hierro es un problema mundial que acarrea graves consecuencias no solo sobre la salud de las poblaciones que la padecen, sino tambi&eacute;n a nivel econ&oacute;mico en aquellas regiones significativamente afectadas por esta deficiencia nutricional. Afortunadamente, las v&iacute;as para solucionar este problema han demostrado poseer una relaci&oacute;n costo efectividad favorable. Sin embargo, la aplicaci&oacute;n de estas medidas requieren de una concreta decisi&oacute;n pol&iacute;tica y que los recursos necesarios se movilicen en forma adecuada y coordinada para lograr este objetivo.  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>REFERENCIAS  </P> </B><DIR>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1.&#9;Viteri F. Iron supplementation for the control of iron deficiency in populations at risk. Nutr Rev 1997; 55:195-209.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439671&pid=S0004-0622200400020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2.&#9;WHO. Commission on Health and Environment. Report of the panel on food and agriculture. World Health Organization. Geneva. 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439672&pid=S0004-0622200400020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3.&#9;OPS/OMS. First report on the world nutrition situation. A report compiled from information available to the United Nations Agencies of the ACC/SNC. Washington D.C. U.S.A. 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439673&pid=S0004-0622200400020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4.&#9;Dallman P. Iron. Present knowledge in nutrition. Sixth edition. International Life Sciences Institute. ILSI. North America. 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439674&pid=S0004-0622200400020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5.&#9;Rose D, Smallwood D, Blaylock J. Socio-economic factors associated with the iron intake of preschoolers in the United States. Nutr Res 1995; 15:1297-1309.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439675&pid=S0004-0622200400020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6.&#9;Ray Yip. Iron. Present knowledge in nutrition. Sixth edition. International Life Sciences Institute. ILSI. North America. 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439676&pid=S0004-0622200400020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7.&#9;Taylor PG, M&eacute;ndez-Castellano H, Fossi M, L&oacute;pez Blanco M, Landaeta-Jim&eacute;nez M, Jaff&eacute; W, Tropper E, Ram&iacute;rez J, Mart&iacute;nez Torres C, Leets I, Layrisse M. Deficiencia y absorci&oacute;n de hierro, su relaci&oacute;n en ni&ntilde;os y adolescentes de los Estratos IV y V. Venezuela. En: La Familia y el Ni&ntilde;o en Iberoam&eacute;rica y el Caribe. Fundacredesa. Ministerio de la Secretar&iacute;a de la Presidencia de la Rep&uacute;blica. 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J Clin Nutr 1978; 31:134-141.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439680&pid=S0004-0622200400020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11.&#9;Layrisse M, Martinez-Torres C, Leets I, Taylor P, Ramirez J. Effect of histidine, cysteine, glutathione or beef on iron absorption in humans. J Nutr 1984;114:217-223. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439681&pid=S0004-0622200400020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12.&#9;Taylor P, Martinez-Torres C, Romano E, Layrisse M. The effect of cysteine-containing peptides related during meat digestion on iron absorption in humans. Am J Clin Nutr 1986; 43:68-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439682&pid=S0004-0622200400020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13.&#9;Siegenberg D, Baynes R, Bothwell T, Macfarlane B, Lamparelli R, Car N, MacPhail P, Schmidt U, Tal A, Mayet F. Ascorbic acid prevents the dose-dependent inhibitory effects of polyphenols and phytates on nonheme-iron absorption. Am J Clin Nutr 1991; 53:537-541. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439683&pid=S0004-0622200400020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14.&#9;FAO/OMS. Necesidades de vitamina A, hierro, folato y vitamina B<SUB>12</SUB>. Informe de una consulta mixta FAO/OMS de expertos. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n. Roma. 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439684&pid=S0004-0622200400020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15.&#9;Lynch SR. Absorci&oacute;n de hierro: Interacci&oacute;n con otros nutrientes.CESNI. Buenos Aires. Argentina. 1997: 49-65.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439685&pid=S0004-0622200400020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16.&#9;Groff JM y Gropper SS. Advanced Nutrition and Human Metabolism. Third Edition. Wadsworth/Thomson Learning. USA. 2000: 402-419&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439686&pid=S0004-0622200400020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17.&#9;Shaw J. Copper deficiency in term and preterm infants. En: Nutritional Anemias (Fomon S y Ztolkin S Editores). Nestl&eacute; Nutrition Workshop Series. Raven Press. New York. 1992:105-119.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439687&pid=S0004-0622200400020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18.&#9;Hodges RE, Sauberlich HE, Canham JE.. Hematopoietic studies in vitamin A deficiency. Am J Clin Nutr 1978; 31:876-885.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439688&pid=S0004-0622200400020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19.&#9;Mejia LA, Hodges RE, Rucker RB. Clinical signs of anemia in vitamin A-deficiency rats. Am J Clin Nutr 1979;32:1439-1444&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439689&pid=S0004-0622200400020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20.&#9;Mejia LA, Chew F. Hematological effect of supplementing anemic children with vitamin A alone and in combination with iron.  Am J Clin Nutr 1988;48:595-600&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439690&pid=S0004-0622200400020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">21.&#9;Sijtsma KW, VanDen Berg GJ, Lemmens AG. Iron status in rats fed on diets containing marginal amounts of vitamin A. Br J Nutr 1993;70:777-785&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439691&pid=S0004-0622200400020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">22.&#9;Roodenburg AJ, West CE, Yu S, Beynen AC. Comparison between time-dependent changes in iron metabolism of rats as induced by marginal deficiency of either vitamin A or iron. Br J Nutr 1994; 71:687-699.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439692&pid=S0004-0622200400020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">23.&#9;Atukorala T, Silva L, Dechering W, Dassenaeike T, Perera R. Evaluation of effectiveness of iron-folate supplementation and anthielminthic therapy against anemia in pregnancy. A study in the plantation sector of Sri Lanka. Am J Clin Nutr 1994; 60:286-292.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439693&pid=S0004-0622200400020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">24.&#9;Stoltzfus R, Dreyfuss M, Chwaya H, Albonico M. Hookworm control as a strategy to prevent iron deficiency. Nut Rev 1997; 55:223-232.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439694&pid=S0004-0622200400020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">25.&#9;Walter T; Olivares M, Pizarro F, Mu&ntilde;oz C.  Hierro, Anemia e Infecci&oacute;n. Deficiencia de hierro. CESNI. Buenos Aires. Argentina. 1997: 87-106.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439695&pid=S0004-0622200400020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">26.&#9;Perez-Perez G, Israel D. Role of iron in Helicobacter pylori: its influence in outer membrane protein expression and in pathogenicity. Eur J Gastroenterol Hepatol 2000; 12:1263-1265.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439696&pid=S0004-0622200400020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">27.&#9;Annibale B, Marignani M, Monarca B. Reversal of iron deficiency anemia after Helicobacter pylori eradication in patients with asymptomatic gastritis. Ann Intern Med 1999; 131:668-672.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439697&pid=S0004-0622200400020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">28.&#9;Choe Y, Kim S, Son B. Randomized placebo-controlled trial of Helicobacter pylori eradication for iron-deficiency anemia in preadolescent children and adolescents. Helicobacter. 1999; 4:135-139. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439698&pid=S0004-0622200400020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">29.&#9;Bini E. Helicobacter pylori and iron deficiency anemia: guilty as charged? Am J Med 2001; 111:495-497.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439699&pid=S0004-0622200400020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">30.&#9;Woordward M, Tunstall P, McColl K. Helicobacter pylori infection reduces systemic availability of dietary vitamin C. Eur J Gastroenterol Hepatol 2001;13:233-237.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439700&pid=S0004-0622200400020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">31.&#9;Sobala G, Schorac C, Lynch D, Gallacher B, Dixon M, Axon A. Effect of eradication of Helicobacter pylori on gastric juice ascorbic acid concentration. Gut. 1993; 34: 1038-1041. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439701&pid=S0004-0622200400020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">32.&#9;Rokkas T, Papatheodorou G, Karameris A, Mavrogeorgis A. Kalogeropoulos N, Giannikos N. Helicobacter pylori infection and gastric juice vitamin C levels: Impact of eradication. Dig Dis Sci 1995; 40:615-621.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439702&pid=S0004-0622200400020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">33.&#9;Ruiz B, Rood J, Fontham E, Malcom G, Hunter F, Sobhan M. Vitamin C concentration in gastric juice before and after anti-Helicobacter pylori treatment. Am J Gastroenterol 1994; 89:533-539.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439703&pid=S0004-0622200400020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">34.&#9;ºZhang Z, Patchett S, Perrett D, Katelaris P, Domizio P, Farthing M. The relation between gastric vitamin C concentrations, mucosal histology, and CagA seropositivity in the human stomach. Gut. 1998; 43:322-326. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439704&pid=S0004-0622200400020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">35. O’Connor H, Schorah C, Habibzedah N, Axon A, Cockel R. Vitamin C in the human stomach: relation to gastric pH, gastroduodenal disease, and possible sources. Gut. 1989; 30:436-335.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439705&pid=S0004-0622200400020000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">36.&#9;Levine M, Conry C, Wang Y, Welch R, Washko P, Dhariwal K. Vitamin C pharmacokinetics in healthy volunteers: evidence for a recommended dietary allowance. Proc Natl Acad Sci USA. 1996; 93:3704-3709.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439706&pid=S0004-0622200400020000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">37.&#9;Schorah C, Sobala G, Sanderson M, Collis N, Primose J. Gastric juice ascorbic acid: effects of disease and implications for gastric carcinogenesis. Am J Clin Nutr 1991; 53:287S-293S.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439707&pid=S0004-0622200400020000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">38.&#9;Banerjee S, Hawsksby C, Miller S, Dahill S, Beattie A, McColl K. Effect of Helicobacter pylori and its eradication on gastric juice ascorbic acid. Gut. 1994; 35:317-322.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439708&pid=S0004-0622200400020000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">39. Kaptan K, Beyan C, Ural A, Cetin T, Avcu F, Gulsen M, Finci R, Yalcin A.. Helicobacter pylori—is it a novel causative agent in vitamin B12 deficiency? Arch Intern Med 2000; 160:1349-1353.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439709&pid=S0004-0622200400020000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">40.&#9;Carmel R, Perez-Perez G, Blaser M. Helicobacter pylori infection and food-cobalamin malabsorption. Dig Dis Sci 1994; 39: 309-314. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439710&pid=S0004-0622200400020000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">41.&#9;Hern&aacute;ndez Triana Manuel. Helicobacter pylori: la bacteria que mas infecta al ser humano. Rev Cubana Aliment Nutr 2001; 15:42-54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439711&pid=S0004-0622200400020000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">42.&#9;Li R, Chen X, Yan H, Deurenberg P, Garby L, Hautvast J. Functional consequences of iron supplementation in iron-deficient female cotton mill workers in Beijing, China. Am J Clin Nutr 1994; 59:908-913.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439712&pid=S0004-0622200400020000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">43.&#9;Hunt J, Zito C, Erjavec J, Johnson L. Severe or marginal iron deficiency affects spontaneous physical activity in rats. Am J Clin Nutr 1994; 59:413-418.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439713&pid=S0004-0622200400020000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">44.&#9;Brooks G. Hierro, metabolismo muscular y actividad f&iacute;sica. Deficiencia de hierro. CESNI. Buenos Aires. Argentina. 1997: 67-85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439714&pid=S0004-0622200400020000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">45.&#9;Basta S, Soekirman D, Karyadi D, Scrimshaw N. Iron deficiency anemia and the productivity of adult males in Indonesia. Am J Clin Nutr 1979; 32:916-925. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439715&pid=S0004-0622200400020000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">46.&#9;World Bank. Enriqueciendo la vida: Lucha contra la malnutrici&oacute;n por deficiencia de vitaminas y minerales en los pa&iacute;ses en desarrollo. Washington. USA. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439716&pid=S0004-0622200400020000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">47.&#9;Beard J, Tobin B, Green W. Evidence for thyroid hormone deficiency in iron-deficient anemic rats. J Nutr 1989; 119:772-778.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439717&pid=S0004-0622200400020000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">48.&#9;Beard J, Brigham D, Kelley S, Green M. Plasma thyroid hormone kinetics are altered in iron-deficient rats. J Nutr 1998; 128:1401-1408.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439718&pid=S0004-0622200400020000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">49.&#9;Brigham D, Beard J. Iron and thermoregulation: a review. Crit Rev Food Sci Nutr. 1986; 36:747-763.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439719&pid=S0004-0622200400020000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">50.&#9;Andraca I, Castillo M, Walter T. Desarrollo psicomotor y conducta en lactantes an&eacute;micos por deficiencia de hierro. Deficiencia de hierro. CESNI. Buenos Aires. Argentina. 1997: 107-117.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439720&pid=S0004-0622200400020000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">51.&#9;Wauben I, Wainwright P. The influence of neonatal nutrition on behavioural development: a critical appraisal. Nutr Rev 1999; 57:35-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439721&pid=S0004-0622200400020000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">52.&#9;Lozoff B, Brittenham G, Wolf A. Iron deficiency anemia and iron therapy effects on infant developmental test performance. Pediatrics. 1987; 79:981-995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439722&pid=S0004-0622200400020000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">53.&#9;Walter T, Olivares M, Pizarro F, Mu&ntilde;oz C. Iron, anemia and infection. Nutr. Rev. 1997; 55:111-124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439723&pid=S0004-0622200400020000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">54.&#9;Scrimshaw N, SanGiovanni J. Synergism of nutrition, infection and immunity: an overview. Am J Clin Nutr 1997; 66:464S-477S. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439724&pid=S0004-0622200400020000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">55.&#9;Fishbane S. Review of issues relating to iron and infection. Am J Kidney Dis 1999; 34:47S-52S.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439725&pid=S0004-0622200400020000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">56.&#9;Goyer R. Nutrition and metal toxicity. 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Am J Clin Nutr 1986; 44:248-256. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439728&pid=S0004-0622200400020000500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">59.&#9;Allen L. Pregnancy and iron deficiency: unresolved issues. Nutr Rev 1997; 55:91-101.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439729&pid=S0004-0622200400020000500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">60.&#9;Taylor D, Mallen C, McDouhgall N, Lind T. Effect of iron supplementation on serum ferritin levels during and after pregnancy. Br J Obstet Gynecol 1982; 89:1011-1017.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439730&pid=S0004-0622200400020000500060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">61.&#9;Prema K, Ramalakshmi B, Madhavapeddi R, Babu S. Effect of intramuscular iron therapy in anaemic pregnant women. Indian J Med Res 1982; 75:534-540.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439731&pid=S0004-0622200400020000500061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">62.&#9;Kandoy A, Bhatia B, Pandey L, Pandey S, Sen P, Satya K. Cellular immunity status in anaemia in pregnancy. Indian J Med Res 1991; 94:11-15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439732&pid=S0004-0622200400020000500062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">63.&#9;Scholl T. High third-trimester ferritin concentration: associations with very preterm delivery, infection, and maternal nutritional status. Obstet Gynecol 1998; 92:116-166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439733&pid=S0004-0622200400020000500063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">64.&#9;Scholl T, Hediger M, Fisher R, Schearer J. Anemia vs. iron deficiency: increased risk of preterm delivery in a prospective study. Am J Clin Nutr 1992; 55:985-988. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439734&pid=S0004-0622200400020000500064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">65.&#9;Bolt I, Diallo D, Tchernia G. Iron deficiency in pregnancy: effects on the newborn. Curr Opin Hematol 1999; 6:65-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439735&pid=S0004-0622200400020000500065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">66.&#9;Preziosi P, Prual A, Galan P, Daouda H, Boureima H, Hercberg S. Effect of iron supplementation on the iron status of pregnant women: consequences for newborns. Am J Clin Nutr 1997; 66:1178-1182.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439736&pid=S0004-0622200400020000500066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">67. Millman N, Bergholt T, Byg K, Ericsen L, Graudal N. Iron status and iron balance during pregnancy. A critical reappraisal of iron supplementation. Acta Obstet Gynecol Scand 1999; 78:749-757. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=439737&pid=S0004-0622200400020000500067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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